Epilepsia
Sinopsis
Epilepsia: Una referencia de nutrición y salud natural
1. Definición y descripción general
La epilepsia se define como "un trastorno del cerebro caracterizado por una predisposición duradera a generar crisis epilépticas". La Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE, por sus siglas en inglés) especifica además que una crisis es "una ocurrencia transitoria de signos y/o síntomas debida a una actividad neuronal sincrónica anormal en el cerebro". Es fundamental señalar que una sola crisis no provocada no constituye por sí misma epilepsia; el diagnóstico generalmente requiere dos o más crisis no provocadas.
La epilepsia es una afección neurológica que involucra al cerebro y que hace a las personas más susceptibles a tener crisis recurrentes. Es uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso y afecta a personas de todas las edades, razas y orígenes étnicos. Con 50 millones de personas afectadas en todo el mundo, la epilepsia representa uno de los trastornos neurológicos más comunes, superado únicamente por el accidente cerebrovascular.
La epilepsia es una designación colectiva para un grupo de trastornos cerebrales que consisten en un espectro complejo de diferentes tipos de crisis y síndromes. Las crisis epilépticas se clasifican en parciales (crisis parciales simples y complejas) y generalizadas (crisis de ausencia, tónico-clónicas, mioclónicas y atónicas).
2. Cómo se presenta la epilepsia
Durante una crisis, las células nerviosas del cerebro envían múltiples señales a la vez, mucho más rápido de lo habitual. Este aumento súbito y alteración en la actividad eléctrica provoca los síntomas de la crisis, como movimientos involuntarios, conductas y alteración de la conciencia.
Las crisis epilépticas pueden acompañarse de deterioro o pérdida de la conciencia, síntomas psíquicos, autonómicos o sensoriales, o fenómenos motores. Se cree que las crisis de inicio generalizado involucran de manera instantánea a casi todo el cerebro, mientras que las crisis de inicio focal parecen originarse en una región circunscrita del cerebro. Sin embargo, estos conceptos simplistas de crisis focales y generalizadas están siendo cuestionados por la creciente evidencia de que el inicio de las crisis ocurre dentro de una red de regiones cerebrales (la red epiléptica).
En aproximadamente el 30% de los pacientes con epilepsia, las crisis permanecen mal controladas a pesar del manejo médico máximo.
3. Sistemas corporales involucrados
Sistema nervioso central
La epilepsia es un trastorno neurológico (del sistema nervioso) que afecta al cerebro, el cual forma parte del sistema nervioso central (SNC). El cerebro está compuesto por tres estructuras principales: el cerebro propiamente dicho (cerebrum) o hemisferios cerebrales, el tronco encefálico y el cerebelo. El cerebrum es la más grande y reconocible de las tres estructuras y es la que con mayor frecuencia se ve involucrada en la epilepsia. A nivel celular, la hiperexcitabilidad de las neuronas y la hipersincronía de las redes neuronales son los sellos distintivos de las crisis. La hiperexcitabilidad significa que debe superarse un determinado nivel de excitabilidad, o umbral, para que se genere una crisis.
El hipocampo, la amígdala, la corteza frontal, la corteza temporal y la corteza olfatoria son las áreas comúnmente involucradas en las crisis. La amígdala desempeña un papel importante en la epilepsia del lóbulo temporal, mientras que el tálamo desempeña un papel crucial en el control de las crisis.
Las crisis epilépticas se producen cuando un número suficiente de neuronas emiten señales de forma anómala, lo que provoca una alteración de la sensación, la conducta o la conciencia. Esto requiere que las células anormales sean capaces de reclutar a otras células normales para que se activen simultáneamente. Los neurólogos consideran que este reclutamiento es posible cuando hay un exceso de excitación y/o una falta de inhibición.
Sistemas nervioso periférico y autónomo
La epilepsia implica episodios de actividad eléctrica alterada en el cerebro. Como consecuencia de la actividad cerebral alterada, también se ven afectadas las funciones del sistema nervioso periférico y del sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso periférico controla los movimientos musculares voluntarios, y el sistema nervioso autónomo controla los órganos internos.
Sistemas endocrino, cardiovascular y emocional
Las funciones cognitivas como la memoria y la atención pueden verse afectadas en algunos casos. El bienestar emocional puede resentirse debido a la naturaleza impredecible de las crisis y al estigma social, lo que puede derivar en depresión y ansiedad. Pueden aparecer desequilibrios hormonales que afectan al sistema endocrino. La mayoría de las crisis tienen efectos cardiovasculares y respiratorios menores; sin embargo, las crisis prolongadas pueden afectar la frecuencia cardíaca y la respiración.
4. Factores contribuyentes y asociados
Factores genéticos
Entre los factores con niveles inconsistentes de evidencia de riesgo de aparición se incluyen los antecedentes familiares de epilepsia, los antecedentes de convulsiones febriles, el consumo de alcohol, las infecciones del SNC y otras infecciones, el traumatismo cerebral, la lesión craneal, el accidente cerebrovascular perinatal y el parto prematuro, junto con varios marcadores genéticos. Los antecedentes familiares indican una predisposición hereditaria a la epilepsia, lo que resalta la importancia del asesoramiento y las pruebas genéticas en las familias afectadas por esta afección.
Lesión cerebral estructural y adquirida
Los factores de riesgo descritos en la literatura existente incluyen enfermedades cerebrovasculares, traumatismo cerebral y neoplasias. El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de epilepsia en adultos mayores de 35 años. Las infecciones que afectan al cerebro, como la meningitis, el SIDA y la encefalitis viral, también pueden causar epilepsia.
Factores perinatales y de la primera infancia
El parto prematuro se asocia de forma significativa con el riesgo de epilepsia (OR combinado = 4.36 [IC del 95%: 1.26–15.09], p = 0.02). El tabaquismo durante el embarazo aumenta significativamente este riesgo en un 28% (OR combinado = 1.28 [IC del 95%: 1.1–1.49], p = 0.002). En un amplio estudio de base de datos pediátrica en EE. UU., los factores de riesgo más comunes fueron la encefalopatía estática infantil, la morbilidad perinatal y el accidente cerebrovascular/enfermedad cerebrovascular. Los niños con convulsiones neonatales (odds ratio = 29.0), infección del sistema nervioso central (6.5) y encefalopatía estática infantil (5.4) presentaron un riesgo significativamente mayor de desarrollar epilepsia.
Factores de riesgo modificables
Entre los factores de riesgo modificables que podrían ser objeto de esfuerzos de prevención se incluyen el consumo de alcohol, las lesiones cerebrales adquiridas y las infecciones del SNC. Evidencia limitada ha mostrado que el estrés o la ansiedad elevados y la falta de sueño reducen las probabilidades de remisión de las crisis.
Eje intestino-cerebro
Las personas con epilepsia presentan una composición alterada de la microbiota intestinal, y las señales ascendentes desde el intestino afectan las vías de neurotransmisión, neuroendocrinas, metabólicas y neuroinmunes. En una serie de estudios en modelos de roedores con epilepsia, se ha demostrado cómo la microbiota puede influir en las crisis epilépticas. En condiciones de estrés, los animales son más susceptibles a desarrollar crisis epilépticas; el estrés es capaz de alterar la microbiota intestinal, y cuando el contenido fecal de estas ratas estresadas se trasplantó a animales no estresados, estos últimos desarrollaron una mayor sensibilidad a la epilepsia en comparación con los controles. Esta área de investigación emergente sigue siendo principalmente preclínica, y las implicaciones clínicas en humanos aún están siendo investigadas.
5. Nutrientes estudiados en relación con la epilepsia
5.1 Vitamina B6 (piridoxina)
Evidencia científica: La única deficiencia vitamínica claramente conocida por causar o empeorar las crisis es la deficiencia de vitamina B6 (piridoxina). Esta deficiencia se presenta principalmente en recién nacidos y lactantes y provoca crisis difíciles de controlar. Un análisis de aleatorización mendeliana publicado en 2024 encontró que la vitamina B6 se asociaba con un menor riesgo de epilepsia focal con esclerosis del hipocampo (OR = 0.949; p = 0.020). Sin embargo, tras el ajuste mediante aleatorización mendeliana multivariable, la relación causal entre la vitamina B6 y la epilepsia focal con esclerosis del hipocampo dejó de ser significativa. A nivel clínico, se ha reportado que la suplementación con 80–200 mg/día de piridoxina reduce los niveles séricos de fenitoína y fenobarbital en niños epilépticos, y la administración a largo plazo de 500 mg/día o más de piridoxina ha provocado neurotoxicidad en algunos adultos. Por lo tanto, la evidencia es más sólida para un estado de deficiencia claramente definido (epilepsia dependiente de piridoxina) en lactantes; la evidencia de un beneficio suplementario en individuos sin deficiencia no está bien establecida.
5.2 Vitamina D
Evidencia científica: Mediante análisis de aleatorización mendeliana, la vitamina D se vinculó con una disminución del riesgo tanto de epilepsia de ausencia infantil (CAE, por sus siglas en inglés) (OR = 0.976, IC del 95%: 0.959–0.993, p = 0.006) como de epilepsia de ausencia juvenil (JAE, por sus siglas en inglés) (OR = 0.986, IC del 95%: 0.973–0.999, p = 0.032). Estas estimaciones de aleatorización mendeliana proporcionan evidencia sólida de efectos causales de la vitamina D en la reducción del riesgo de CAE y JAE, y las relaciones causales significativas entre la vitamina D y ambas afecciones se mantuvieron tras el ajuste mediante aleatorización mendeliana multivariable (MVMR). Los modelos animales, los estudios mecanísticos y los datos ecológicos proporcionan evidencia objetiva de un efecto antiepiléptico directo de la vitamina D, y los estudios en humanos parecen confirmarlo, pero aún no existen estudios controlados en grandes poblaciones. Se ha registrado un ensayo multicéntrico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo para evaluar la suplementación con vitamina D en 400 pacientes resistentes a fármacos, con el fin de evaluar los efectos sobre la frecuencia de las crisis. La debilidad ósea está relacionada con cantidades inadecuadas de vitamina D, lo cual es particularmente relevante para las personas con epilepsia que toman ciertos medicamentos anticonvulsivos.
5.3 Magnesio
Evidencia científica: El magnesio tiene un efecto depresor sobre el sistema nervioso central al inhibir el receptor N-metil-D-aspartato (NMDA), actuar como antagonista de los canales de calcio y aumentar la tensión superficial de la membrana celular. Un estudio clínico observacional encontró que los pacientes con epilepsia que presentaban crisis más de 4 veces por semana tenían niveles séricos de magnesio más bajos que aquellos con crisis menores o iguales a una vez por semana, y que una dosis baja de magnesio añadida a la fenitoína o la carbamazepina puede reducir la frecuencia de las crisis. La evidencia en este ámbito se basa en estudios observacionales pequeños y datos clínicos limitados; faltan ensayos controlados aleatorizados a gran escala.
5.4 Ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA)
Evidencia científica: Existe evidencia que sugiere que los ácidos grasos omega-3 pueden tener efectos neuroprotectores y anticonvulsivos y, por lo tanto, podrían tener un uso potencial en el tratamiento de la epilepsia. Se ha demostrado que los suplementos de ácidos grasos omega-3 de cadena larga ejercen efectos beneficiosos en pacientes con epilepsia al elevar los umbrales de convulsión y atenuar las respuestas inflamatorias. En un ECA triple ciego con 50 pacientes con epilepsia refractaria durante 16 semanas, la suplementación con 180 mg de EPA y 120 mg de DHA dos veces al día resultó en una reducción de la frecuencia y duración de las crisis, así como en una disminución significativa de las concentraciones de TNF-α e IL-6.
Una revisión sistemática y metanálisis de 2021 encontró que los resultados combinados indicaron que la frecuencia de las crisis tras la suplementación con omega-3 disminuyó de forma significativa (DMP: −6.15, IC del 95%: −7.78 a −4.53, p < 0.001), con un mayor beneficio en dosis de 1500 mg/día o menos y duraciones de intervención superiores a 16 semanas. El efecto de la intervención con omega-3 fue mayor en adultos que en niños. Un metanálisis de 2025 reportó que los ECA más grandes (n > 30) con suplementación de omega-3 (0.3–1.7 g/día) muestran evidencia de certeza moderada de beneficio para la epilepsia resistente a fármacos en adultos (una reducción significativa de 4.19 crisis mensuales), mientras que en el subgrupo de niños no se encontró diferencia significativa en comparación con el placebo.
A pesar de estas señales, la evidencia de ECA de fase II sugiere que dosis bajas a moderadas de ácidos grasos omega-3 reducen las crisis; sin embargo, se necesitan ensayos aleatorizados multicéntricos más amplios para confirmar o refutar la evidencia, y los datos en humanos aún no son suficientes para respaldar la eficacia en la epilepsia resistente a fármacos en este momento.
5.5 Folato y otras vitaminas del grupo B
Evidencia científica: Para evitar deficiencias dietéticas en personas con epilepsia, las fuentes clínicas de referencia hacen hincapié en asegurar una ingesta adecuada de ácido fólico, vitamina B1, vitamina D, vitamina B6, vitamina B12, vitamina E y vitamina K, así como de sales inorgánicas, incluyendo calcio, magnesio y manganeso. La anemia puede resultar de una deficiencia grave de ácido fólico, y esto es clínicamente relevante ya que ciertos fármacos antiepilépticos interfieren con el metabolismo del folato. La evidencia sobre la suplementación más allá de la corrección de la deficiencia en la epilepsia es limitada.
5.6 Zinc y otros minerales traza
Evidencia científica: El estudio de aleatorización mendeliana de 2024 publicado en PMC encontró que el zinc conferría un mayor riesgo de epilepsia focal con esclerosis del hipocampo (OR = 1.01; p = 0.045), un hallazgo contraintuitivo que sugiere relaciones complejas, posiblemente dependientes de la dosis y del contexto, entre los minerales traza y los subtipos de epilepsia. Estos hallazgos son novedosos y requieren replicación; no deben interpretarse como base para evitar o suplementar sin evidencia adicional.
6. Hierbas e ingredientes naturales: uso tradicional y evidencia científica
6.1 Cannabis sativa (cannabidiol / CBD)
Uso tradicional: El uso medicinal del cannabis se remonta a 2700 años antes de la era común, y su uso para la epilepsia se reportó en tiempos medievales y a finales del siglo XIX. A lo largo de miles de años, las personas con epilepsia han utilizado una variedad de botánicos y hierbas.
Evidencia científica: Este es el compuesto natural más rigurosamente estudiado en la investigación sobre epilepsia. En 2018, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) aprobó el primer fitocannabinoide, el cannabidiol (CBD, Epidiolex), actualmente indicado para las crisis graves asociadas con tres formas raras de encefalopatía epiléptica del desarrollo: el síndrome de Dravet, el síndrome de Lennox-Gastaut y el complejo de esclerosis tuberosa. En ensayos clínicos aleatorizados, el CBD altamente purificado ha demostrado eficacia con un perfil de seguridad aceptable en niños y adultos con crisis de difícil tratamiento.
Han pasado varios años desde que el CBD altamente purificado se registró como medicamento utilizable en niños de al menos 2 años de edad para tratar diferentes tipos de crisis relacionadas con el SLG, el SD y la ET. Durante este tiempo, se han publicado 39 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y 13 metanálisis sobre la eficacia y seguridad del tratamiento con CBD. Una revisión sistemática y metanálisis de 2018 de cuatro ECA con 550 pacientes encontró que el CBD como tratamiento complementario en pacientes con SLG o SD con crisis no controladas por regímenes de tratamiento antiepiléptico concomitante se asocia con una mayor reducción de la frecuencia de las crisis y una mayor tasa de eventos adversos en comparación con el placebo. A nivel mecanístico, la evidencia experimental de estudios in vitro e in vivo indica que el CBD reduce la excitabilidad neuronal y la actividad convulsiva mediante una amplia gama de mecanismos, incluida la modulación de los receptores endocannabinoides, de adenosina, GPR55 y TRPV1, y que las acciones moleculares del CBD desencadenan efectos inmunomoduladores e inhiben la neuroinflamación. La interpretación de los resultados de los ECA se ha visto complicada por una interacción con el clobazam, que conduce a un aumento notable de la concentración plasmática del metabolito activo N-desmetilclobazam en los pacientes tratados con CBD. En general, la evidencia sobre el CBD purificado de grado farmacéutico en síndromes epilépticos pediátricos específicos es una de las más sólidas para cualquier compuesto natural en el ámbito de la epilepsia.
6.2 Nigella sativa (comino negro / semilla negra)
Uso tradicional: Tradicionalmente, las semillas de Nigella sativa (Ranunculaceae), también conocida como semilla negra o comino negro, se han utilizado en todo el mundo para la prevención y el manejo de diversas afecciones. Su uso en la epilepsia está documentado en la medicina tradicional islámica y en los sistemas de curación tradicionales de Oriente Medio.
Evidencia científica: Nigella sativa y Cannabis sativa se analizan como dos de las hierbas anticonvulsivas mejor documentadas en la literatura sobre medicina herbal para las crisis. Una revisión sistemática de estudios pediátricos (2004–2024) identificó cuatro ensayos elegibles: dos estudios reportaron que el tratamiento redujo la frecuencia de las crisis en sus muestras, mientras que dos estudios no reportaron efecto sobre la frecuencia de las crisis. La evidencia es, por lo tanto, preliminar, mixta y basada en pequeños estudios piloto pediátricos. A nivel mecanístico, los estudios en animales han demostrado efectos anticonvulsivos de la timoquinona, el principal componente activo de la semilla, pero la evidencia clínica en humanos es insuficiente para extraer conclusiones firmes.
6.3 Valeriana officinalis (valeriana)
Uso tradicional: La raíz de valeriana (Valeriana officinalis) se ha utilizado en pacientes con crisis desde tiempos tan remotos como la antigua Roma y Grecia. Su uso continuó a lo largo de la Edad Media, y para el siglo XVI, estaba documentado tanto por herbolarios como por médicos, quienes la administraban para las crisis, el insomnio y la ansiedad.
Evidencia científica: Los estudios farmacológicos han revelado efectos sedantes, hipnóticos, antiespasmódicos, analgésicos, antidepresivos, ansiolíticos, anticonvulsivos, antiepilépticos y neuroprotectores de la Valeriana. Sin embargo, los datos clínicos rigurosos de ECA que evalúen específicamente los efectos anticonvulsivos de la valeriana en la epilepsia humana son en gran medida inexistentes. La experiencia clínica sugiere que los pacientes pueden probar la valeriana para reducir los efectos adversos relacionados con los FAE o comorbilidades como el insomnio, más que como agente antiepiléptico directo. La evidencia sobre la valeriana como anticonvulsivo en humanos es actualmente débil y proviene principalmente de estudios preclínicos en animales.
6.4 Fórmulas herbales de la Medicina Tradicional China (MTC)
Uso tradicional: El tratamiento de la epilepsia mediante la Medicina Tradicional China (MTC) se remonta a hace mil años. Las formulaciones herbales de la MTC exhiben las actividades sinérgicas de múltiples componentes y ejercen un efecto holístico a través de diversos objetivos y vías. En la MTC, el origen de la epilepsia se atribuye a varios factores internos y externos, incluidas alteraciones en las funciones de los órganos y desequilibrios entre Yin y Yang.
Evidencia científica: Las fórmulas herbales tradicionales asiáticas xiǎo chái hú tāng (decocción menor de bupleurum), chái hú guì zhī tāng (decocción de bupleurum y canela) y preparaciones relacionadas han sido revisadas para su uso en la epilepsia. Una revisión de 2021 en Frontiers in Neuroscience señaló que un artículo de revisión de 2018 reportó dieciocho agentes herbales anticonvulsivos, incluyendo Uncaria rhynchophylla, Gastrodia elata, Cannabis, Passiflora incarnata, Withania somnifera, entre otros. Las terapias herbales para la epilepsia en países en desarrollo han evolucionado a lo largo de los siglos, y casi el 40% de las personas en una encuesta de 1988 en China reportaron que sugerirían un médico de medicina herbal o acupuntura para un amigo con epilepsia. En general, la base de evidencia clínica para fórmulas específicas de la MTC en la epilepsia sigue siendo limitada por el tamaño reducido de las muestras y la falta de ensayos rigurosos con cegamiento, aunque se trata de un área de investigación activa.
6.5 Otros botánicos: pasiflora, escutelaria y lavanda
Uso tradicional y evidencia científica: Entre la gama de hierbas nervinas y nootrópicas que especulativamente podrían tener uso en trastornos convulsivos se incluyen Scutellaria lateriflora (escutelaria), Lavandula angustifolia (lavanda verdadera), Passiflora incarnata (pasiflora), Valeriana spp. (valeriana), Ziziphus jujuba (azufaifo), Acorus calamus (cálamo aromático) y Centella asiatica (gotu kola). Para todas ellas, la evidencia clínica en la epilepsia humana es limitada; la mayor parte del respaldo proviene de modelos animales o in vitro. Si bien algunos compuestos, incluidos la escutelaria y la valeriana, han mostrado efectos positivos en ensayos con animales de laboratorio, la falta de datos clínicos limita la recomendación clínica de la medicina herbal.
6.6 Consideraciones sobre interacciones fármaco-hierba
Se han revisado las interacciones fármaco-hierba con los medicamentos antiepilépticos, con atención específica a la silimarina, Camellia sinensis (té verde), Hypericum perforatum (hierba de San Juan), Citrus × paradisi (pomelo) y Piper spp. (pimienta negra y pimienta larga). Estas interacciones son clínicamente significativas y relevantes para cualquier persona con epilepsia que considere la suplementación herbal.
7. Enfoques dietéticos
7.1 La dieta cetogénica (DC)
La epilepsia resistente a fármacos en niños plantea desafíos terapéuticos significativos. La dieta cetogénica (DC), caracterizada por un alto contenido en grasas y bajo en carbohidratos, ha surgido como un tratamiento complementario potencial. Múltiples revisiones sistemáticas y metanálisis respaldan actualmente su eficacia. Un metanálisis de 2023 de 21 revisiones sistemáticas concluyó que la DC puede ser un tratamiento eficaz para la epilepsia refractaria, logrando una reducción de más del 50% en la frecuencia de las crisis y mejoría cognitiva en la mitad de los pacientes pediátricos. La eficacia de los distintos tipos de DC es comparable y la DC puede adaptarse a las necesidades del paciente.
Un metanálisis de 2025 de nueve ECA en epilepsia pediátrica resistente a fármacos encontró que, para los pacientes que lograron una reducción de las crisis >50%, el análisis combinado reveló un OR de 7.69 (IC del 95% [3.42, 17.3]), y el análisis de estudios que reportaron una reducción de las crisis >90% arrojó un OR de 8.54 (IC del 95% [3.13, 23.31]). Una revisión general de 24 revisiones sistemáticas y metanálisis encontró que, en general, se observaron efectos positivos de la terapia con dieta cetogénica para la epilepsia sobre la reducción de la frecuencia de las crisis, así como sobre la cognición y el comportamiento.
En cuanto a la cognición, una revisión sistemática encontró que, mediante evaluaciones subjetivas, se reportan con frecuencia mejoras cognitivas durante el tratamiento con DC en los dominios de alerta, atención y cognición global, mientras que los estudios que usaron pruebas neuropsicológicas objetivas confirmaron beneficios en el estado de alerta, pero no encontraron mejoría en la cognición global. Hay indicios de que estas mejoras se deben tanto a la reducción de las crisis como a efectos directos de la DC sobre la cognición.
La evidencia sobre la dieta cetogénica en la epilepsia en estudios previos está limitada por el tamaño reducido de las muestras, las altas tasas de abandono, la falta de evidencia en adultos y el número limitado de estudios. Los efectos adversos asociados con las dietas cetogénicas, como problemas gastrointestinales, pérdida de peso y complicaciones cardiovasculares, también siguen siendo un factor limitante en los estudios. La DC también ejerce efectos sobre el microbioma intestinal: evidencia reciente sugiere que la DC puede influir en la microbiota intestinal, lo cual, a su vez, podría potenciar la actividad GABAérgica central.
7.2 Enfoques dietéticos modificados
Entre las variantes de la DC clásica que se han estudiado en la epilepsia se incluyen la dieta Atkins modificada (MAD, por sus siglas en inglés) y el tratamiento con índice glucémico bajo (LGIT, por sus siglas en inglés). Estas se incluyen en los principales metanálisis junto con la DC clásica, y la eficacia de los distintos tipos de DC se considera comparable. Estas dietas modificadas generalmente imponen proporciones de macronutrientes menos estrictas y pueden ofrecer una mejor adherencia.
7.3 Prevención de deficiencias dietéticas
Para evitar deficiencias dietéticas, las fuentes clínicas de referencia recomiendan asegurar una ingesta adecuada de nutrientes, incluidos el ácido fólico, las vitaminas B1, D, B6, B12, E y K, sales inorgánicas (calcio, magnesio y manganeso) y otros micronutrientes en las personas con epilepsia. Esto es particularmente relevante para quienes toman medicamentos anticonvulsivos a largo plazo, muchos de los cuales agotan micronutrientes específicos.
8. Factores del estilo de vida
8.1 Sueño
La privación significativa de sueño es probablemente el desencadenante de crisis observado con mayor consistencia. Las crisis epilépticas a menudo se ven precipitadas por una combinación de diversos factores clínicos, pero la pérdida de sueño destaca como un desencadenante independiente de crisis. El estrés, la fatiga y la privación de sueño son precipitantes comúnmente reportados, que a menudo coexisten en los mismos individuos. Se observó que la privación de sueño era un precipitante en el 28% de los pacientes con epilepsia generalizada idiopática y en el 27% de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal.
8.2 Estrés
Algunas personas con epilepsia presentan más crisis durante periodos de estrés, posiblemente debido a cambios químicos que el estrés puede provocar en el cerebro. Entre los desencadenantes de crisis autorreportados, el estrés emocional es el que se menciona con mayor frecuencia. Los pacientes suelen reportar tener más crisis en momentos de estrés, aunque esta conexión ha resultado muy difícil de demostrar desde un punto de vista científico.
8.3 Alcohol
El consumo de alcohol es ampliamente reconocido como un factor contribuyente significativo a la aparición de crisis y también puede dificultar el manejo de la epilepsia. El alcohol puede aumentar el riesgo de otros desencadenantes; por ejemplo, consumir alcohol puede tener un efecto negativo en la calidad del sueño, lo que podría provocar privación de sueño, que a su vez también puede desencadenar una crisis epiléptica.
8.4 Patrones alimentarios y cafeína
Algunas personas notan que tienen más crisis cuando no se alimentan adecuadamente o pasan largos periodos sin comer. El consumo excesivo de café o bebidas con cafeína también puede empeorar las crisis al alterar el sueño.
8.5 Actividad física y comportamiento sedentario
La actividad física puede desempeñar un papel en la epilepsia a través de la modulación de la microbiota intestinal. La epilepsia puede conducir a estilos de vida más sedentarios porque los pacientes temen tener crisis en público, lo que afectaría negativamente los resultados de salud.
Referencias
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- Massachusetts General Hospital — Childhood Epilepsy: The Brain
- Medical News Today — How Epilepsy Affects the Nervous System
- NCBI Bookshelf — The Anatomical Basis of Seizures (Epilepsy)
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- Seizure Journal — Gut-Microbiota-Directed Strategies to Treat Epilepsy
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- PubMed — Systematic Review of the Ketogenic Diet in Childhood Epilepsy
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- PMC — The Potential of Valeriana as a Traditional Chinese Medicine
- Intisari Sains Medis — The Effect of Nigella sativa for Intractable Seizure in Pediatric Epilepsy: Systematic Review
- IJNP — Potential Role of Nigella sativa in Epilepsy
- PMC (NIH) — Sleep Deprivation and Epilepsy
- PMC — Sleep Deprivation: A Risk for Epileptic Seizures
- ScienceDirect — Are Seizures in the Setting of Sleep Deprivation Provoked?
- Epilepsy Foundation — Stress and Epilepsy
- Epilepsy Society UK — Alcohol, Drugs and Epilepsy
- Oncotarget — The Effects of Herbal Medicine on Epilepsy
- EBSCO Research Starters — Natural Treatments for Epilepsy
- Role of Various Vitamins in Patients with Epilepsy (clinical review)
Remedios Naturales
Ingredientes
- baicalinaCientífico
La baicalina, el flavonoide principal de la escutelaria de Baikal (Scutellaria baicalensis), ha demostrado propiedades neuroprotectoras y anticonvulsivas en modelos animales de convulsiones. Los estudios muestran que la baicalina reduce la pérdida de células hipocampales, la germinación de fibras musgosas (mossy fiber sprouting) y el daño oxidativo en roedores epilépticos, aunque la reducción directa de la frecuencia de las convulsiones puede no ser el efecto principal observado. Es reconocida en investigaciones sobre epilepsia revisadas por pares como un adyuvante beneficioso.
- comino negroCientífico
El comino negro (Nigella sativa) tiene un uso tradicional anticonvulsivante reconocido y ha sido evaluado en ensayos clínicos. Un ensayo doble ciego cruzado en niños con epilepsia refractaria encontró que la timoquinona (1 mg/kg, el principal compuesto bioactivo de Nigella sativa) disminuyó significativamente la frecuencia media de convulsiones en comparación con placebo. Estudios en animales confirman la actividad anticonvulsivante mediante potenciación GABAérgica mediada por opioides.
- Caesalpinia cristaCientífico
Los extractos de semillas de C. crista demostraron una actividad anticonvulsiva significativa en múltiples modelos preclínicos estándar de convulsiones, incluidas las convulsiones inducidas por pentilentetrazol (PTZ), electrochoque máximo, estricnina y picrotoxina en roedores. Las dosis medias y altas (600–800 mg/kg) fueron eficaces.
- cannabidiolCientífico
El cannabidiol (CBD) es un tratamiento aprobado por la FDA (Epidiolex®) para el síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox-Gastaut, dos formas graves de epilepsia. Los ECA fundamentales, doble ciego y controlados con placebo (GWPCARE1 y ensayos relacionados), demostraron reducciones medias de las convulsiones del 39–67% en pacientes farmacorresistentes. El CBD actúa mediante el antagonismo de GPR55, la desensibilización de TRPV1 y la inhibición de la recaptación de adenosina, en lugar de a través de los receptores cannabinoides.
- ácido caprílicoCientífico
El ácido caprílico (C8) es el principal ácido graso activo de la dieta cetogénica con triglicéridos de cadena media (MCT-KD, por sus siglas en inglés), una terapia clínicamente establecida para la epilepsia farmacorresistente. Los estudios en animales confirman una actividad anticonvulsivante directa independiente de la cetosis, y este ácido potencia el efecto del valproato. El uso de la MCT-KD en humanos está respaldado por décadas de experiencia clínica pediátrica, aunque los ECA de gran tamaño específicos sobre el ácido caprílico en solitario siguen siendo limitados.
- crisinaCientífico
La crisina demuestra actividad anticonvulsiva en convulsiones inducidas por pentilenotetrazol (PTZ) en ratas, reduciendo la peroxidación lipídica y la carbonilación de proteínas. Su mecanismo gabaérgico —el mismo que subyace a sus efectos ansiolíticos— aporta plausibilidad farmacológica. Toda la evidencia es preclínica.
- cocoCientífico
Los TCM (triglicéridos de cadena media) del aceite de coco contribuyen a la producción de cetonas. La dieta cetogénica clásica basada en TCM es un tratamiento establecido y respaldado por evidencia para la epilepsia infantil resistente a fármacos. El aceite de coco entero tiene una densidad de TCM menor que el aceite de TCM refinado utilizado clínicamente, pero constituye una fuente dietética que favorece la cetogénesis relevante para el manejo de la epilepsia.
- CoQ10 (coenzima Q10)Científico
La CoQ10 cuenta con evidencia preclínica y mecanística que respalda su uso como terapia adyuvante en la epilepsia. Los estudios en animales muestran que la CoQ10 reduce la gravedad de las convulsiones en los modelos de PTZ y pilocarpina, potencia los efectos de fármacos antiepilépticos como la fenitoína y el valproato, y protege contra el daño oxidativo y la pérdida neuronal inducidos por las convulsiones. La deficiencia de CoQ10 está vinculada a manifestaciones epilépticas.
- daidzinCientífico
La daidzina ha demostrado actividad antiepiléptica/anticonvulsiva en modelos animales experimentales, atribuida a su mecanismo GABAérgico. Múltiples estudios revisados por pares identifican de manera consistente la actividad antiepiléptica como una propiedad neurológica fundamental. No se han realizado ensayos clínicos en humanos.
- DHA (ácido docosahexaenoico)Científico
El DHA, el principal ácido graso omega-3 del tejido cerebral, ejerce efectos antiepilépticos al aumentar la latencia de las convulsiones en modelos con PTZ y elevar los umbrales convulsivos corticales. En un ensayo clínico comparativo, los pacientes epilépticos que recibieron DHA (417 mg/día) presentaron significativamente menos convulsiones mensuales (11.9) en comparación con el placebo (16.6). Un metaanálisis de 2025 de ECA confirma que la suplementación con omega-3/DHA reduce las convulsiones en adultos con epilepsia farmacorresistente.
- EPA (ácido eicosapentaenoico)Científico
El EPA se ha evaluado como terapia adyuvante anticonvulsiva en ensayos clínicos. En un ensayo comparativo con 57 pacientes, los pacientes epilépticos que recibieron EPA (386 mg/día) tuvieron 9.7 convulsiones mensuales frente a 16.6 en el grupo placebo, además de más días libres de convulsiones. Un metaanálisis de 2025 de seis ECA confirmó reducciones significativas de las convulsiones con la suplementación de omega-3 (incluido el EPA) en adultos con epilepsia resistente a fármacos.
- ácido folínicoCientífico
El ácido folínico es el tratamiento establecido para los síndromes de deficiencia cerebral de folato (CFD, por sus siglas en inglés), incluida la deficiencia del transportador de folato relacionada con mutaciones de FOLR1 y las convulsiones que responden al ácido folínico (FARS) del período neonatal. Series de casos clínicos e informes documentan una reducción drástica de las convulsiones y una mejora del desarrollo con la terapia de ácido folínico. No se trata de un antiepiléptico general, sino que presenta una eficacia específica y bien documentada en las epilepsias relacionadas con el transporte de folato.
- gastrodiaCientífico
GE es uno de los tratamientos documentados más antiguos de la MTC para la epilepsia y las convulsiones, y la evidencia preclínica de sus propiedades anticonvulsivas/antiepilépticas es extensa. Una revisión de ScienceDirect de 2016 examinó específicamente 'Gastrodia elata and epilepsy: Rationale and therapeutic potential.' El uso clínico para la epilepsia está documentado en China.
- Ácido glutámicoCientífico
El ácido glutámico es mecanísticamente central en la epilepsia: el exceso de excitación glutamatérgica a través de los receptores NMDA, AMPA y de kainato subyace a la generación y propagación de las convulsiones. Los estudios clínicos muestran niveles elevados de ácido glutámico plasmático en pacientes epilépticos y sus familiares. Un pequeño ensayo clínico encontró que el ácido glutámico oral redujo la frecuencia de las convulsiones en más del 40% en pacientes con epilepsia no controlada.
- huperzina ACientífico
Múltiples estudios preclínicos demuestran actividad anticonvulsivante de amplio espectro para la Huperzina A en diversos modelos de convulsiones, incluyendo epilepsia de ausencia genética, modelos de ratón con síndrome de Dravet y epilepsia del lóbulo temporal inducida por ácido kaínico. No se han publicado ensayos clínicos en humanos, pero los datos mecanísticos y en animales son sólidos. Se han planificado ensayos clínicos en síndrome de Dravet.
- Bael indioCientífico
Los extractos de Aegle marmelos han sido estudiados en modelos preclínicos de epilepsia y convulsiones, con múltiples revisiones farmacológicas que documentan actividad anticonvulsivante. Se ha reportado que AM produce efectos beneficiosos en la epilepsia a través de mecanismos del sistema nervioso central (SNC), incluyendo la reducción de la neuroinflamación y la neuroprotección antioxidante.
- L-serinaCientífico
La L-serina es el tratamiento establecido para las convulsiones en los trastornos por deficiencia de serina (deficiencias de PHGDH, PSAT1, PSPH), en los que los pacientes pueden presentar hasta 60–70 convulsiones tónico-clónicas por día; la suplementación con L-serina provoca una reducción significativa de las convulsiones o su cese completo en prácticamente todos los pacientes. El tratamiento con L-serina también se ha asociado con mejoras en el EEG y en la frecuencia de convulsiones en las encefalopatías epilépticas relacionadas con GRIN que involucran pérdida de función del receptor NMDA.
- luteolinaCientífico
La luteolina reduce la gravedad, la frecuencia y la duración de las convulsiones en múltiples modelos animales de convulsiones (PTZ, ácido kaínico) y preserva la integridad neuronal del hipocampo. Modula las vías GADD45B, MAPK, NF-κB y PKA/CREB/BDNF. La evidencia es preclínica; no se han realizado ensayos en humanos.
- magnesioCientífico
El magnesio es un agente anticonvulsivo bien reconocido, y el magnesio intravenoso es un tratamiento establecido para las convulsiones eclámpticas. La deficiencia de magnesio se asocia con un mayor riesgo de epilepsia, y los estudios sugieren que los niños con magnesio sérico bajo presentan tasas de respuesta de hasta el 75% a la suplementación con magnesio, con una reducción en la frecuencia de las convulsiones. El magnesio ayuda a mantener las conexiones neuronales e inhibe la actividad eléctrica excesiva.
- manganesoCientífico
Estudios en humanos y animales documentan niveles sanguíneos de manganeso más bajos en personas con epilepsia, y el manganeso es un cofactor de la glutamina sintetasa, crítica para regular el glutamato excitatorio en el cerebro. La actividad de la MnSOD en las mitocondrias también modula la susceptibilidad a las convulsiones. No existe evidencia terapéutica directa proveniente de ensayos de suplementación en humanos.
- MCT (triglicéridos de cadena media)Científico
La dieta cetogénica de TCM es una variante clínicamente establecida de la terapia dietética cetogénica para la epilepsia resistente a fármacos, particularmente en niños. Desarrollada en la década de 1970, permite un mayor consumo de carbohidratos en la dieta al obtener del 30 al 60% de las calorías grasas del aceite de TCM, logrando un control de las convulsiones equivalente al de la dieta cetogénica clásica. Un estudio temprano reportó una reducción de las convulsiones >50% en dos tercios de los niños tratados durante 10 semanas.
- MelatoninaCientífico
La melatonina se ha investigado como terapia adyuvante para la epilepsia en múltiples ensayos clínicos pequeños. Un ensayo controlado aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2023 encontró que la melatonina redujo significativamente la gravedad de las convulsiones epilépticas. A nivel mecanístico, la melatonina modula la actividad neuronal al reducir la neurotransmisión glutamatérgica y potenciar la neurotransmisión GABAérgica, y su metabolito, el ácido kinurénico, es un anticonvulsivante endógeno.
- NAC (N-acetilcisteína)Científico
La NAC cuenta con evidencia clínica principalmente en la epilepsia mioclónica de tipo Unverricht-Lundborg (epilepsia mioclónica progresiva), donde se ha utilizado como tratamiento adyuvante. Una revisión sistemática sobre la NAC en psiquiatría y neurología identificó la epilepsia mioclónica progresiva como una afección con evidencia clínica favorable. Los efectos anticonvulsivos más amplios en otros tipos de epilepsia son principalmente preclínicos.
- junciaCientífico
El extracto de rizoma de C. rotundus muestra actividad anticonvulsivante en múltiples modelos de convulsiones en roedores (inducidas por MES y por PTZ), con efectos comparables a fenitoína y diazepam en una dosis oral de 100 mg/kg. Los flavonoides se consideran los principales constituyentes activos. También está documentado su uso etnobotánico para la epilepsia y las convulsiones.
- ácidos grasos omega-3Científico
Los ácidos grasos omega-3 (particularmente EPA y DHA) han sido estudiados en múltiples ECA para la epilepsia. Un metaanálisis de 2025 de seis ECA encontró una reducción significativa de 9.49 convulsiones por mes en adultos con epilepsia farmacorresistente que recibieron suplementación con omega-3. Los mecanismos propuestos incluyen la elevación de los umbrales convulsivos, la modulación de la excitabilidad neuronal y la atenuación de las citocinas neuroinflamatorias.
- P-5-P (piridoxal-5-fosfato)Científico
El piridoxal-5-fosfato (PLP), la forma biológicamente activa de la vitamina B6, trata tipos específicos de epilepsia —particularmente la deficiencia de PNPO— que no responden a la piridoxina en sí misma. Es un tratamiento reconocido para las epilepsias dependientes de vitamina B6 y actúa directamente como cofactor para la síntesis de GABA. La evidencia clínica incluye la remisión documentada de convulsiones en pacientes con epilepsias genéticas que responden al PLP.
- paederia foetidaCientífico
P. foetida demuestra actividad anticonvulsiva en modelos preclínicos. Esta propiedad está documentada en múltiples fuentes de revisión junto con los efectos sedante-ansiolíticos de la planta, lo que sugiere un perfil farmacológico modulador del SNC más amplio. La actividad se atribuye a flavonoides y glucósidos iridoides.
- resveratrolCientífico
El resveratrol se ha investigado como terapia adyuvante para la epilepsia debido a sus propiedades neuroprotectoras y antioxidantes. Estudios en animales muestran que el pretratamiento con resveratrol atenúa significativamente la disfunción del complejo I mitocondrial y el estrés oxidativo durante el estado epiléptico. Se incluye entre las intervenciones naturales que podrían beneficiar a los pacientes epilépticos en la bibliografía de protocolos clínicos, con evidencia mecanística proveniente de modelos preclínicos.
- ácido rosmarínicoCientífico
El ácido rosmarínico ha demostrado propiedades anticonvulsivas en modelos preclínicos de convulsiones, atribuidas principalmente a la inhibición de la GABA transaminasa (que eleva los niveles cerebrales de GABA) y a la inhibición de las vías de neurotransmisores excitatorios. Estos son mecanismos preclínicos bien caracterizados; no se han realizado ECA en humanos para epilepsia con ácido rosmarínico.
- Sphaeranthus indicusCientífico
El extracto de S. indicus demuestra actividad anticonvulsiva en dos modelos de convulsiones en roedores, protegiendo contra convulsiones inducidas tanto por pentilentetrazol como por electroshock máximo. El uso tradicional ayurvédico para la epilepsia está explícitamente documentado y bien registrado.
- junco dulceCientífico
El rizoma de A. calamus tiene actividad anticonvulsivante documentada en múltiples modelos animales de convulsiones, incluido el modelo de Electrochoque Máximo, con efectos comparados directamente con la fenitoína. El uso tradicional para la epilepsia en el Ayurveda, la medicina china y las comunidades tribales de la India está ampliamente documentado.
- SwertiaCientífico
La swertiamarina, el secoiridoide clave de Swertia, demostró una actividad anticonvulsiva significativa en un modelo de convulsiones inducidas por pilocarpina en ratones, retrasando el inicio de las convulsiones y reduciendo la neuroinflamación hipocampal. El uso tradicional ayurvédico para la epilepsia también está bien documentado. Este estudio preclínico proporciona evidencia científica directa de esta relación.
- TaurinaCientífico
La taurina es un neuromodulador inhibidor que disminuye la actividad convulsiva al unirse a los receptores GABA-A y a los receptores de glicina, y al aumentar la actividad de la glutamato descarboxilasa. Datos clínicos publicados (Mantovani y DeVivo) documentan sus efectos sobre las convulsiones en pacientes epilépticos, aunque solo aproximadamente un tercio de los pacientes responde favorablemente. Se reconoce en revisiones sometidas a revisión por pares como un nutriente que puede reducir la frecuencia de las convulsiones.
- TylophoraCientífico
El extracto etanólico de hojas de Tylophora indica ha sido evaluado en cuanto a actividad anticonvulsivante en modelos animales validados de convulsiones (modelos de electroshock máximo y de pentilentetrazol), mostrando una prevención completa de las convulsiones a 100 mg/kg. Los mecanismos identificados incluyen el bloqueo de los canales de sodio y de los canales de calcio tipo T, en concordancia con los mecanismos establecidos de los fármacos antiepilépticos.
- vitamina B6Científico
La vitamina B6 (piridoxina) es un tratamiento establecido para la epilepsia dependiente de piridoxina, una afección de origen genético en la cual la administración de vitamina B6 provoca el cese de las convulsiones. También desempeña un papel bien documentado en la conversión del glutamato excitatorio en GABA inhibitorio. Los niveles bajos de piridoxina se asocian con un peor control de las convulsiones en múltiples subtipos de epilepsia.
- vitamina ECientífico
La vitamina E (alfa-tocoferol) ha sido evaluada como terapia adyuvante para la epilepsia en múltiples ensayos aleatorizados. El ECA doble ciego de Ogunmakan et al. encontró que más del 60% de los pacientes pediátricos con epilepsia tuvieron una reducción en la frecuencia de convulsiones después de tres meses de terapia combinada con vitamina E y fármacos antiepilépticos. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 evaluó múltiples ECA de vitamina E en epilepsia.
- ámbarTradicional
El ámbar (Hu Po) es un tratamiento históricamente documentado en la Medicina Tradicional China para la epilepsia y las convulsiones, especialmente en niños. Estudios en animales muestran que el ácido succínico retrasa las convulsiones inducidas químicamente en ratones. No existen ensayos clínicos en humanos sobre el uso de ámbar para la epilepsia.
- ashwagandhaTradicional
La ashwagandha tiene una historia documentada de uso en la medicina ayurvédica para la epilepsia, mencionada de manera consistente en textos tradicionales y en formulaciones ayurvédicas modernas. Tanto la base de datos NIH LiverTox como el recurso de medicina integrativa del MSKCC reconocen el uso tradicional ayurvédico para la epilepsia. Los mecanismos propuestos involucran la modulación GABAérgica, pero no existe evidencia de ensayos clínicos en humanos.
- espárragoTradicional
En Europa del Este y Asia, se han utilizado tradicionalmente decocciones de rizomas y raíces de espárrago para la epilepsia, según lo documentado en la revisión exhaustiva publicada en PMC sobre la actividad beneficiosa para la salud de A. officinalis. No existe evidencia clínica de eficacia antiepiléptica.
- BacopaTradicional
La bacopa (Bacopa monnieri, brahmi) se ha utilizado en la medicina ayurvédica durante aproximadamente 5,000 años, y la epilepsia figura como una de sus indicaciones principales en el Charaka Samhita. Estudios preclínicos en animales muestran efectos anticonvulsivos significativos mediante la modulación gabaérgica y glutamatérgica, y algunos estudios clínicos pequeños reportan una reducción en la frecuencia de las convulsiones, aunque falta evidencia proveniente de ECA de gran tamaño.
- judía catjangTradicional
Las raíces del caupí se usan tradicionalmente para la epilepsia en la medicina tradicional africana, según lo documentado por Kew Science y la literatura etnobotánica. Ningún ensayo clínico en humanos ha validado este uso, y no se dispone de datos mecanísticos sobre la actividad anticonvulsiva.
- semilla de cowageTradicional
Estudios en animales muestran que el extracto de semilla de M. pruriens tiene efectos anticonvulsivos dependientes de la dosis en modelos de convulsiones por electroshock máximo y por pentilentetrazol en ratones, restaurando los niveles cerebrales de GABA. Los textos ayurvédicos y unani documentan su uso para las convulsiones. No se han publicado ensayos clínicos en humanos para la epilepsia.
- ferula assafoetidaTradicional
La asafétida figura como antiepiléptico en la farmacopea marroquí (donde la goma se mastica como antiepiléptico) y en múltiples sistemas de medicina tradicional a nivel mundial. Datos preclínicos muestran que el ácido ferúlico (un componente clave de la asafétida) tiene efectos anticonvulsivos mediante vías GABAérgicas y de óxido nítrico en modelos de convulsiones en roedores.
- hojas de índigoTradicional
El índigo (I. tinctoria) cuenta con una extensa historia documentada en las tradiciones ayurvédica, siddha, medicina tradicional china (MTC) y homeopática para la epilepsia y los trastornos convulsivos, y los estudios en animales confirman su actividad anticonvulsivante mediante la modulación del GABA. No se han realizado ensayos clínicos en humanos.
- kavaTradicional
La kava (Piper methysticum) se ha utilizado tradicionalmente como planta sedante para las convulsiones y se menciona en la literatura especializada en herbolaria y epilepsia como una sustancia con potencial acción antiepiléptica mediante la modulación de los receptores GABA-A por las kavalactonas. Aparece en compendios clínicos como un remedio tradicional para las convulsiones. Los estudios en animales respaldan su actividad anticonvulsiva, aunque las preocupaciones sobre la toxicidad hepática limitan su uso.
- melisaTradicional
El uso tradicional de la melisa (toronjil) para la epilepsia está documentado en múltiples fuentes históricas, incluidas las farmacopeas iraní, europea y del Medio Oriente. La inhibición de la GABA-T por el ácido rosmarínico proporciona un fundamento mecanístico directamente análogo al del fármaco anticonvulsivo vigabatrina. Sin embargo, no se ha publicado ningún ensayo clínico en humanos para la epilepsia.
- ArtemisaTradicional
A. vulgaris está documentada en preparaciones homeopáticas de la Farmacopea Europea y en múltiples sistemas etnomedicinales para la epilepsia y los trastornos convulsivos. La modulación del receptor GABA-A por constituyentes de Artemisia proporciona una base mecanística para la actividad anticonvulsivante. Una fuente describe la reducción de convulsiones en pacientes epilépticos mediante terapia de moxibustión, pero no existe evidencia clínica controlada.
- MirobálanoTradicional
TC figura en los sistemas de Ayurveda y Siddha para la epilepsia. La evidencia preclínica muestra que el extracto de TC tiene efectos anticonvulsivos y potencia la eficacia de dosis subterapéuticas de fenitoína y valproato en modelos animales, lo que sugiere un posible uso como terapia adyuvante.
- pasifloraTradicional
La pasiflora (Passiflora incarnata) se ha utilizado tradicionalmente en la medicina popular nativoamericana y europea para las convulsiones y los trastornos nerviosos. Estudios preclínicos muestran que los extractos de Passiflora provocan corrientes de GABA en neuronas del hipocampo y demuestran efectos anticonvulsivos en modelos animales sin sedación. Faltan datos de ensayos clínicos en humanos específicamente para la epilepsia.
- escutelariaTradicional
La escútelaria (Scutellaria lateriflora, escútelaria americana) tiene una historia documentada de uso tradicional para la epilepsia tanto en la medicina popular nativa americana como europea. Los estudios preclínicos confirman una eficacia anticonvulsivante moderada en modelos de convulsiones inducidas por PTZ, atribuida a la afinidad por los receptores GABA-A de sus componentes flavonoides (particularmente baicalina y escutelareína). Los datos de ensayos clínicos en humanos son limitados.
- Hierba inteligenteTradicional
La epilepsia está documentada como una indicación tradicional de P. hydropiper en la literatura etnomédica de Asia del Sur y Central. Se destaca que la planta posee propiedades depresoras del sistema nervioso central (SNC) y sedantes en los sistemas tradicionales, lo cual constituye la base de este uso.
- Raíz de valerianaTradicional
La raíz de valeriana tiene una de las historias documentadas más extensas como hierba anticonvulsiva. En 1592, Fabio Colonna informó que el polvo de raíz de valeriana controlaba su propia epilepsia; a fines del siglo XVIII, se la consideraba uno de los mejores tratamientos disponibles para las convulsiones en Europa. Los estudios preclínicos respaldan la actividad anticonvulsiva mediante mecanismos gabaérgicos, aunque falta evidencia de ensayos clínicos en humanos.
- frijol terciopeloTradicional
El MP está documentado en la medicina tradicional ayurvédica para trastornos neurológicos, incluida la epilepsia. Estudios preclínicos demuestran actividad anticonvulsiva en modelos de convulsiones inducidas por PTZ, MES, picrotoxina, estricnina y pilocarpina en roedores, con mecanismos propuestos que involucran el aumento de la actividad GABAérgica y la neuroprotección mediada por Nrf2. No existen ensayos clínicos en humanos.
- BacopaTradicional
La epilepsia es una indicación tradicional primaria de Bacopa monnieri en la medicina ayurvédica, mencionada en textos históricos y en formulaciones ayurvédicas como el Brahmi Ghrita. Estudios preclínicos respaldan la actividad anticonvulsiva, pero faltan ECA específicos en humanos para la epilepsia.
- BetónicaTradicional
La epilepsia ("la enfermedad de las caídas") se menciona en el Herball de John Gerard de 1597 y en otros textos clásicos como una indicación tradicional de la betónica (wood betony). Se trata de un uso popular histórico sin respaldo científico o clínico moderno.