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Degeneración macular

Otros NombresDegeneración macular relacionada con la edad
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Otros Nombres

Degeneración macular relacionada con la edadMaculopatía relacionada con la edadMaculopatía relacionada con la edad (MRE)Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)AMDE (atrofia macular degenerativa relacionada con la edad)Degeneración macular asociada a la edad (DMAE) atróficaDegeneración macular atróficaNeovascularización coroideaMiopía degenerativaDegeneración macular secaDegeneración macular asociada a la edad (DMAE) exudativaDegeneración macular exudativaFundus flavimaculatusAtrofia geográficaDegeneración macular juvenilDistrofia macularMaculopatíaDegeneración miopáticaDegeneración macular miópicaDMAE neovascularDegeneración macular relacionada con la edad (DMAE) neovascularDegeneración macular neovascularDegeneración macular asociada a la edad (DMAE) no exudativaDegeneración macular no exudativanvAMDDegeneración macular senilDistrofia macular de StargardtDegeneración macular húmeda (DMAE húmeda)

Sinopsis

Degeneración macular: una referencia integral en el contexto nutricional y de salud natural

1. Definición, presentación y sistemas corporales involucrados

¿Qué es la degeneración macular?

La degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) es una enfermedad retiniana compleja, multifactorial y progresiva que afecta a millones de personas en todo el mundo y se ha convertido en la principal causa de deterioro visual en los países desarrollados. La DMRE es una afección ocular progresivamente degenerativa que afecta principalmente a la mácula, la porción central de la retina responsable de la visión de alta agudeza.

La DMRE es la principal causa de ceguera central permanente e irreversible —al provocar un escotoma en el campo visual central que hace imposible la lectura y la escritura, la visión estereoscópica y el reconocimiento de colores y detalles— en pacientes mayores de 50 años en los países industrializados de Europa y América del Norte.

Estadificación clínica y presentación

Clínicamente, la DMRE se caracteriza por presentarse desde una etapa temprana hasta una etapa tardía y afecta inicialmente a la mácula, que es el centro de la retina. Las drusas blandas y/o las anomalías pigmentarias son síntomas clínicamente visibles de la DMRE temprana. Los sistemas de clasificación utilizados clínicamente para evaluar la gravedad de las etapas tempranas que no amenazan la visión suelen categorizar la DMRE según el tamaño de las drusas: las drusas de tamaño mediano se clasifican como DMRE "temprana" y las drusas grandes se clasifican como DMRE "intermedia".

La DMRE tardía (o avanzada) se presenta en dos formas distintas, y la pérdida visual es causada por la muerte "atrófica geográfica" de los fotorreceptores y las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR) —la llamada DMRE seca— o por la formación de la membrana neovascular coroidea (MNVC), como resultado de una angiogénesis patológica —la llamada DMRE exudativa o húmeda.

La DMRE neovascular, a veces conocida como DMRE "húmeda", es un tipo avanzado de DMRE caracterizado por la neovascularización coroidea (NVC), en la que los vasos sanguíneos de nueva formación presentan fugas hacia la retina, produciendo distorsión y una pérdida rápida de la visión. El inicio de la enfermedad típicamente se hace evidente en su manifestación tardía, presentándose en dos formas principales; la primera, la atrofia geográfica, es la variante más prevalente, caracterizada por una progresión lenta y asociada principalmente con la pérdida de fotorreceptores y células del EPR.

Sistemas y estructuras corporales involucrados

La patología de la DMRE se caracteriza por cambios degenerativos que afectan la retina externa (fotorreceptores), el EPR, la membrana de Bruch (MB) y la coriocapilar. El EPR es un elemento central en la patogénesis de la DMRE.

La retina es el único tejido neural del cuerpo que está expuesto a la luz solar directa, lo que favorece la oxidación de los lípidos y es tóxico para los fotorreceptores. La retina consume proporcionalmente más oxígeno que otros tejidos, generando radicales libres que son tóxicos para las células retinianas. El EPR es esencial para contrarrestar el estrés oxidativo en la retina.

A nivel celular y molecular, la falta de control celular del estrés oxidativo, la proteostasis alterada, la disfunción de la homeostasis lipídica y la disfunción mitocondrial forman un ciclo de retroalimentación interno que provoca el fallo del EPR y permite la acumulación de proteínas mal plegadas anormales y lípidos anormales que formarán las drusas. Una respuesta antioxidante inadecuada, deficiencias en los mecanismos de autofagia y la desregulación de la matriz extracelular (MEC) contribuyen a aumentar el depósito de material anormal de drusas con el tiempo.

El sistema inmunitario está implicado de manera central. Una vez que la región subretiniana se inflama de forma crónica, las drusas actúan como centros inflamatorios que reclutan macrófagos y microglía en la zona. El sistema del complemento desempeña un papel significativo en este proceso. La hipoxia, así como la hiperactividad del sistema del complemento, junto con el proceso inflamatorio, provoca alteraciones en el equilibrio pro/antiangiogénico y la sobreexpresión por parte de las células del EPR del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) proangiogénico, que desempeña un papel clave en la patogénesis de la DMRE húmeda.

La microbiota intestinal y la epigenética también pueden desempeñar un papel en la modulación de la progresión hacia la DMRE avanzada con la presencia de condiciones inflamatorias locales.

2. Factores contribuyentes y asociados

Factores de riesgo no modificables

La DMRE es una enfermedad degenerativa y progresiva compleja de etiología multifactorial, en la que la edad avanzada y su apoptosis celular fisiológica e involución tisular relacionadas, junto con la predisposición genética, son los factores de riesgo más fuertes.

La evidencia de una fuerte implicación genética en la susceptibilidad a la DMRE proviene de estudios de agregación familiar y estudios en gemelos. Se estima que la heredabilidad de la DMRE tardía llega hasta el 71%, lo cual es más alto que en la mayoría de las enfermedades complejas relacionadas con la edad, por ejemplo, la enfermedad coronaria. Actualmente, se han asociado significativamente 52 variantes génicas dentro de 34 loci con la DMRE. Dos genes principales bien estudiados son el factor H del complemento (CFH) y la susceptibilidad a la maculopatía relacionada con la edad 2 (ARMS2).

Los estudios genéticos han respaldado firmemente una relación entre la cascada alternativa del complemento, en particular la variante común H402 en el factor H del complemento (CFH), y el desarrollo de la DMRE. Tanto un marcador biológico sérico de inflamación como factores genéticos en la vía inflamatoria (CFH) y en otra vía (ARMS2/HTRA1) están relacionados con la DMRE.

Los antecedentes familiares de DMRE constituyen un factor de riesgo constante para la DMRE. El análisis de una revisión sistemática que incluyó 18 estudios encontró que la edad avanzada y el sexo masculino aumentan significativamente el riesgo de desarrollar DMRE.

Factores de riesgo modificables

La DMRE se considera una enfermedad multifactorial que comprende una interacción compleja entre el envejecimiento, la susceptibilidad genética y los factores de riesgo ambientales. Los factores de riesgo modificables más constantes son el tabaquismo y la dieta, y las variantes en CFH y ARMS2–HTRA1 confieren el mayor riesgo de DMRE.

Tabaquismo: El tabaquismo y los antecedentes familiares de DMRE son factores de riesgo constantes para la DMRE. Los factores de riesgo cardiovascular también se asocian con la DMRE. Se cree que el humo del cigarrillo contribuye a la fisiopatología de la DMRE mediante la creación de radicales libres y la activación directa de la cascada del complemento. Los factores de riesgo demográficos y ambientales, como la edad y el tabaquismo, se reportan de manera constante como relacionados con la progresión de la enfermedad.

Factores cardiovasculares y metabólicos: Este metaanálisis actualizado destaca la importancia de los factores de riesgo modificables para la DMRE, incluyendo el tabaquismo, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Aunque varios estudios han mostrado un vínculo entre los factores de riesgo cardiovascular y la DMRE, los papeles de la hipertensión, la aterosclerosis, el IMC elevado, la diabetes mellitus, el fibrinógeno plasmático elevado y la hiperlipidemia siguen siendo equívocos debido a resultados inconsistentes.

Exposición solar y a la luz: Los datos disponibles indican que la exposición ocupacional a largo plazo a la radiación solar, en particular su componente de luz azul, se asocia con la degeneración macular en trabajadores que laboran al aire libre. Se ha planteado la hipótesis de que la exposición a la luz solar está asociada con la DMRE; curiosamente, la luz solar no fue un factor de riesgo constante en todos los estudios.

Índice de masa corporal: El aumento de la edad, el IMC y el tabaquismo actual se asociaron significativamente con un mayor riesgo de DMRE en un estudio que también evaluó factores genotípicos. Sin embargo, otros factores como el sexo, el índice de masa corporal (IMC) y el nivel educativo se asocian con menor frecuencia con la progresión de la DMRE que el tabaquismo y la edad.

Interacciones gen-ambiente: Se han reportado diversas interacciones entre dieta, genes y estilo de vida asociadas con la DMRE avanzada, incluyendo asociaciones entre el genotipo CFH Y402H y el índice de masa corporal, así como la dieta mediterránea. También se han reportado efectos de interacciones entre el gen ARMS2/HTRA1 y la ingesta dietética de ácidos grasos omega-3, y entre el componente 3 del complemento (C3) R102G y la ingesta de folato, en relación con la progresión hacia la atrofia geográfica.

3. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales

3a. Los estudios de referencia AREDS y AREDS2

La base de evidencia nutricional más sólida para la DMRE proviene de dos grandes ensayos clínicos aleatorizados realizados por el Instituto Nacional del Ojo de EE. UU. (NEI, por sus siglas en inglés): el Estudio de Enfermedades Oculares Relacionadas con la Edad (AREDS, iniciado en 1996) y su sucesor, AREDS2 (iniciado en 2006).

El estudio AREDS original demostró que una formulación de suplemento dietético (500 mg de vitamina C, 400 unidades internacionales de vitamina E, 2 mg de cobre, 80 mg de zinc y 15 mg de betacaroteno) podía retrasar significativamente la progresión de la DMRE de moderada a tardía.

Los investigadores encontraron que los participantes que habían sido asignados a la formulación de antioxidantes más zinc más cobre en el ensayo tenían entre un 25% y un 30% menos de probabilidades de desarrollar DMRE avanzada que aquellos que originalmente habían sido asignados al placebo. Entre los participantes con mayor riesgo de DMRE, el 34% de los que habían tomado la fórmula AREDS progresaron a DMRE avanzada, comparado con el 44% de los que habían tomado el placebo.

Para aquellos participantes del estudio que no tenían DMRE o que tenían DMRE temprana, los nutrientes no proporcionaron un beneficio aparente.

Una revisión sistemática Cochrane encontró: Más de la mitad de los participantes (3640) fueron aleatorizados en un ensayo (AREDS, en EE. UU.), el cual encontró un efecto beneficioso de la suplementación con antioxidantes (betacaroteno, vitamina C y vitamina E) y zinc sobre la progresión hacia la DMRE avanzada (razón de probabilidades ajustada de 0.68, intervalo de confianza del 95%: 0.53 a 0.87) durante un promedio de 6.3 años. En general, la fuerza de la evidencia se consideró moderada.

El NEI puso en marcha AREDS2 en 2006 para comprobar si añadir ácidos grasos omega-3 o luteína más zeaxantina haría más eficaz la fórmula AREDS. AREDS2 evaluó los efectos adicionales de la luteína, la zeaxantina y los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3 en 4203 participantes con alto riesgo de DMRE avanzada.

En el ensayo AREDS2, la adición de ácidos grasos omega-3 o luteína más zeaxantina a la fórmula AREDS no tuvo un efecto adicional general sobre el riesgo de DMRE avanzada. Sin embargo, los hallazgos por subgrupos fueron notables: en el ensayo AREDS2, los participantes que más se beneficiaron de tomar luteína más zeaxantina fueron aquellos que no obtenían mucho de estos nutrientes en su dieta. Dentro de este grupo, quienes recibieron suplementos de luteína/zeaxantina tuvieron un 26% de reducción del riesgo de desarrollar DMRE avanzada en comparación con quienes no recibieron los suplementos.

Después de 10 años, el grupo originalmente asignado a recibir luteína/zeaxantina tuvo una reducción adicional del 20% en el riesgo de progresión a DMRE tardía. Los resultados de este estudio epidemiológico de seguimiento del ensayo clínico AREDS2 sugieren una asociación beneficiosa de la luteína/zeaxantina que persistió durante todo el estudio de seguimiento de 10 años. Además, los resultados indican que se trata de un suplemento seguro, sin un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

3b. Luteína y zeaxantina

Contexto tradicional

La luteína y la zeaxantina son carotenoides xantofílicos dietéticos que se encuentran naturalmente en verduras de hoja verde como la espinaca y la col rizada, y en las yemas de huevo. No se utilizaron históricamente en el contexto de una tradición herbal o botánica formal, sino que se consumieron como parte de dietas tradicionales ricas en plantas en culturas de todo el mundo. Su relevancia específica para la salud ocular surgió de la investigación científica a finales del siglo XX.

Evidencia científica

Al igual que el betacaroteno, la luteína y la zeaxantina son antioxidantes con actividad en la retina. Estudios previos han sugerido que las personas que tienen dietas ricas en verduras de hoja verde —una buena fuente de luteína y zeaxantina— tienen un menor riesgo de desarrollar DMRE.

Las formulaciones que contenían luteína y zeaxantina y no betacaroteno tuvieron una reducción del 18% en el desarrollo de DMRE avanzada en comparación con los participantes que tomaron la fórmula AREDS2 con betacaroteno y sin luteína ni zeaxantina. Se demostró que el betacaroteno competía con la luteína y la zeaxantina, ya que las personas que tomaban los tres nutrientes tenían niveles más bajos de luteína y zeaxantina circulantes en comparación con los participantes que tomaban luteína y zeaxantina sin betacaroteno.

Fuerza de la evidencia: Sólida — respaldada por ensayos controlados aleatorizados multicéntricos a gran escala (AREDS2, n=4203) con hasta 10 años de seguimiento del Instituto Nacional del Ojo de los NIH.

3c. Zinc

Contexto tradicional

El zinc es un oligoelemento esencial presente en altas concentraciones en la retina y la coroides. Su presencia en la retina se ha reconocido durante mucho tiempo mediante observaciones anatómicas, pero su suplementación específica para la salud ocular no formaba parte de las tradiciones botánicas o herbales clásicas. Las ostras, la carne roja y las legumbres son fuentes dietéticas tradicionales.

Evidencia científica

El zinc fue un componente central de la fórmula AREDS original. En los ensayos AREDS/AREDS2, se añadió cobre (como óxido cúprico) a las fórmulas de suplementos que contenían zinc. El objetivo era reducir el riesgo de anemia por deficiencia de cobre, una afección asociada con niveles altos de ingesta de zinc.

El estudio AREDS2 mostró que reducir la cantidad de zinc no tuvo efecto sobre la progresión de la DMRE. El ensayo AREDS1 demostró el beneficio del zinc en combinación con antioxidantes; la contribución independiente del zinc solo, frente a la fórmula combinada, es difícil de aislar a partir de los datos del ensayo. Los ensayos incluidos reportaron que la hospitalización por problemas genitourinarios era más común en las personas que tomaban zinc.

Fuerza de la evidencia: Moderada a sólida, basada principalmente en su papel dentro de la fórmula combinada AREDS, siendo la contribución individual del zinc más difícil de separar de los componentes antioxidantes.

3d. Vitaminas C y E

Contexto tradicional

Las vitaminas C y E se encuentran ampliamente en frutas, verduras, frutos secos y semillas. Estos nutrientes han formado parte de las pautas dietéticas tradicionales en muchas culturas, aunque no se formalizaron específicamente para uso ocular en monografías herbales clásicas.

Evidencia científica

Los científicos encontraron que las personas con alto riesgo de desarrollar etapas avanzadas de DMRE redujeron su riesgo en aproximadamente un 25% cuando fueron tratadas con una combinación de dosis altas de vitamina C, vitamina E, betacaroteno y zinc. Estos hallazgos provienen del informe AREDS n.º 8, un gran ensayo clínico aleatorizado controlado con placebo. Los estudios AREDS y AREDS2 demostraron que los suplementos que incluyen vitaminas C y E, betacaroteno y zinc pueden reducir la progresión a DMRE avanzada en algunos pacientes en un 25% durante cinco años. Este es uno de los pocos suplementos nutricionales conocidos que tienen un efecto beneficioso en alguna enfermedad ocular.

Existe un mayor riesgo de cáncer de pulmón en fumadores asociado con los suplementos de betacaroteno. Por lo tanto, los investigadores de AREDS2 excluyeron a los fumadores actuales de recibir la formulación que contenía betacaroteno.

Fuerza de la evidencia: Moderada a sólida para retrasar la progresión en personas con DMRE intermedia a avanzada; únicamente como fórmula combinada. Las vitaminas C y E por sí solas no se han evaluado tan rigurosamente de forma aislada para la DMRE.

3e. Ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA)

Contexto tradicional

El pescado y los aceites de pescado se han consumido con fines medicinales en muchas culturas costeras para la salud general. En las dietas tradicionales del norte de Europa y de Japón, el pescado graso como la caballa, el arenque y el salmón constituían componentes fundamentales. Sin embargo, su uso específico para la salud macular no se articuló históricamente en sistemas de medicina tradicional formal; esta asociación es producto de la investigación epidemiológica moderna.

Evidencia científica

El ácido docosahexaenoico (DHA) es el componente omega-3 retiniano más abundante y es producido por las células del EPR y las células retinianas. Además, el EPR entrega DHA desde la microcirculación sistémica a los fotorreceptores. Los metabolitos de los AGPI-CL pueden influir en la inflamación al producir ácidos grasos proinflamatorios (AGPI omega-6) o antiinflamatorios (AGPI omega-3).

Un metaanálisis mostró que una alta ingesta de AGPICL omega-3, DHA y EPA, así como la ingesta simultánea de DHA y EPA, redujeron el riesgo general de DMRE. Sin embargo, el panorama que ofrecen los ensayos clínicos es más matizado. En el ensayo AREDS2, la adición de ácidos grasos omega-3 a la fórmula AREDS no tuvo un efecto adicional general sobre el riesgo de DMRE avanzada.

Tanto los análisis prospectivos como los de aleatorización mendeliana sugieren que el omega-3 y el DHA podrían proteger contra la DMRE, respaldando la necesidad de más ensayos clínicos para evaluar su eficacia en la prevención y el tratamiento de la DMRE. Los estudios epidemiológicos y los ensayos clínicos han reportado hallazgos inconsistentes respecto al papel protector de los ácidos grasos omega-3 en la DMRE.

Los estudios sugieren que los AGPI omega-3, en particular el DHA y el EPA, podrían proporcionar protección contra la DMRE, destacando la necesidad de ensayos clínicos adicionales para evaluar su eficacia en la prevención y el tratamiento de la DMRE.

Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada. La evidencia observacional y de metaanálisis es sugerente; el principal ECA (AREDS2) no confirmó un beneficio al añadir suplementos de omega-3 a la fórmula AREDS. La relación entre la ingesta dietética (versus suplementaria) de omega-3 y el riesgo de DMRE puede diferir. Se necesitan más ensayos.

3f. Azafrán (Crocus sativus)

Uso tradicional

Cuando se practicaban las medicinas tradicionales anteriormente, el azafrán se usaba como tratamiento para afecciones como tumores cancerosos y depresión. Tiene una larga historia en los sistemas de medicina tradicional persa, ayurvédica india y mediterránea como tónico general y tratamiento para diversas dolencias. Su aplicación específica a afecciones retinianas o maculares no forma parte del uso herbal clásico; esto surgió de la investigación farmacológica moderna.

Evidencia científica

El análisis químico del azafrán ha identificado que contiene carotenoides antioxidantes como la crocina y la crocetina. Se ha descubierto que el azafrán protege los ojos humanos de los efectos dañinos de la luz brillante y ha mostrado un efecto beneficioso en personas que padecen DMRE temprana.

Falsini y colaboradores, en un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, demostraron que tres meses de suplementación dietética con azafrán mejoraron significativamente la sensibilidad al parpadeo retiniano estimada mediante ERG focal en pacientes con DMRE temprana. La suplementación diaria de 20 mg/día de azafrán durante 90 días produjo mejoras estadísticamente significativas, en comparación con un control con placebo, en los parámetros de fERG macular (amplitud y umbral de modulación) de pacientes con DMRE temprana. Estos cambios postsuplementación en el fERG macular reflejaron un efecto beneficioso sobre la función macular, ya que se asociaron con un pequeño pero significativo aumento en la agudeza visual promedio de Snellen.

Entre las plantas medicinales, el azafrán mejora la función visual en dosis seguras muy por debajo de la dosis letal, como lo demuestran múltiples ensayos clínicos. Sin embargo, los resultados de un estudio indicaron que el consumo oral de 20 mg/día de azafrán durante tres meses puede inducir una mejora significativa y a corto plazo de la función retiniana en las etapas iniciales de la DMRE. Sin embargo, estos efectos beneficiosos desaparecen tras la interrupción del consumo de las cápsulas que contienen azafrán.

Fuerza de la evidencia: Preliminar pero prometedora. Un pequeño número de ensayos aleatorizados controlados con placebo en DMRE temprana han reportado resultados electrofisiológicos y funcionales beneficiosos, aunque los estudios son de tamaño pequeño y se necesita más replicación.

3g. Arándano azul europeo (Vaccinium myrtillus) y antocianinas de bayas

Uso tradicional

El arándano azul europeo (Vaccinium myrtillus) tiene una larga historia de uso en la medicina popular europea, particularmente en el norte y el este de Europa. Se usaba tradicionalmente para la diarrea, afecciones del tracto urinario y, notablemente, para mejorar la visión —incluyendo informes de mejora de la visión nocturna durante la Segunda Guerra Mundial entre pilotos de la RAF—. Las bayas y sus extractos se consumían o se preparaban como decocciones y tinturas. Se cree que el extracto de fruto de arándano azul europeo tiene propiedades antiangiogénicas que podrían ayudar a disminuir la fuga de vasos sanguíneos en la DMRE y la retinopatía diabética. El arándano azul europeo contiene altas concentraciones del antioxidante resveratrol y compuestos químicos conocidos como antocianósidos que, según se afirma, mantienen los niveles de rodopsina, el pigmento púrpura utilizado por los bastones del ojo para la visión nocturna.

Evidencia científica

Los estudios preclínicos y los ensayos clínicos limitados indican que los compuestos de bayas como el arándano azul europeo, la aronia, el goji y la grosella negra pueden mitigar el estrés oxidativo, reducir la inflamación y mejorar la función visual, retrasando así la progresión de la DMRE.

En el EPR, los extractos de arándano azul europeo redujeron la generación de intermediarios reactivos de oxígeno (IRO) inducida por peróxido de hidrógeno mediante un efecto dependiente de la glutatión-S-transferasa-pi. Las antocianinas del arándano azul europeo y la grosella negra también inhiben las respuestas inflamatorias del factor de transcripción factor nuclear-κ-B, un efecto que también se confirmó en un ensayo clínico controlado con placebo en sujetos sanos.

Las antocianinas del arándano azul europeo y la grosella negra tienen una biodisponibilidad baja debido a su rápido metabolismo y excreción. Persisten desafíos significativos para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica. La baja biodisponibilidad de muchos fitoquímicos derivados de bayas limita su eficacia in vivo, lo que hace necesaria más investigación sobre métodos de administración avanzados para mejorar la absorción y la estabilidad.

Fuerza de la evidencia: Preliminar. La mayoría de la evidencia proviene de estudios preclínicos (in vitro y en animales). Los datos de ensayos clínicos específicamente en poblaciones con DMRE son limitados. La biodisponibilidad es un desafío reconocido.

3h. Ginkgo biloba

Uso tradicional

El ginkgo biloba es un remedio de la medicina tradicional china extraído de las hojas del árbol de los cuarenta escudos. La principal indicación en la medicina china es tratar problemas circulatorios. Se ha utilizado durante miles de años en la medicina de Asia oriental para apoyar la memoria y la función cardiovascular.

Evidencia científica

El extracto de ginkgo biloba contiene una amplia variedad de componentes, pero la acción principal parece estar mediada por las propiedades antioxidantes de los flavonoides y terpenoides.

El extracto de ginkgo biloba es un medicamento herbal popular. Una revisión Cochrane encontró solo dos ensayos. Uno comparó el extracto de ginkgo con placebo, pero contaba con solo 10 pacientes por grupo, seguidos durante 6 meses; en ambos grupos se reportó una mejora de la visión, pero se informó que el grupo de ginkgo mejoró más. El otro ensayo comparó dos dosis de ginkgo y no encontró diferencias significativas. No hay evidencia suficiente para el uso de ginkgo biloba en la DMRE.

Fuerza de la evidencia: Insuficiente. El número muy limitado de ensayos pequeños y de corta duración impide extraer conclusiones sobre la eficacia en la DMRE.

3i. Resveratrol

Uso tradicional

El resveratrol es un compuesto polifenólico vegetal biológicamente activo que se encuentra comúnmente en la piel y las semillas de las uvas, el vino tinto, el bambú japonés (Polygonum cuspidatum), los arándanos azules, los arándanos rojos, el arándano azul europeo, el cacao, los pistachos y los cacahuates. Las uvas y el vino tinto se han utilizado con fines medicinales en las culturas mediterránea y europea durante siglos, aunque el resveratrol como compuesto específico no se identificó hasta la era moderna.

Evidencia científica

Los estudios experimentales in vitro e in vivo (en modelos animales) han proporcionado evidencia de los efectos biológicos del resveratrol sobre numerosas vías, incluidos el estrés oxidativo, la inflamación, la disfunción mitocondrial, la apoptosis, las vías de prosupervivencia y la angiogénesis, que están implicadas en la patogénesis de la DMRE.

Los resultados demostraron que el tratamiento con diferentes formulaciones de resveratrol mejoró la viabilidad celular y disminuyó la generación de especies reactivas de oxígeno en líneas celulares de pacientes con DMRE. Aunque se requieren más estudios, este novedoso estudio estableció efectos positivos de los suplementos de resveratrol de venta libre en líneas celulares cíbridas de pacientes con degeneración macular in vitro.

En un pequeño ensayo clínico (n=50), cincuenta pacientes ingenuos y previamente no tratados que padecían DMRE húmeda fueron asignados aleatoriamente en dos subgrupos de 25 pacientes cada uno. Todos los participantes fueron tratados con inyecciones intravítreas mensuales de aflibercept, mientras que en un grupo los pacientes también recibieron un suplemento oral diario de resveratrol. Durante el período de 12 meses, se aplicó un número similar de inyecciones en ambos grupos. Se detectó una diferencia estadísticamente significativa en el cambio medio respecto a los valores basales de sensibilidad al contraste, a favor de los pacientes tratados con suplementos de resveratrol. El suplemento oral de resveratrol es un tratamiento complementario en casos de DMRE húmeda, destacando su eficacia para mejorar el estado de calidad de vida de los pacientes.

Fuerza de la evidencia: Preliminar. La mayoría de la evidencia proviene de estudios in vitro y en animales. El ensayo clínico disponible es pequeño y utilizó el resveratrol como complemento a la terapia estándar, no como intervención primaria. Se necesita más investigación.

3j. Curcumina (Curcuma longa)

Uso tradicional

La curcumina es el principal polifenol bioactivo de la cúrcuma (Curcuma longa), una planta rizomatosa originaria del sur y sureste de Asia. La cúrcuma se ha utilizado durante más de 4000 años en la medicina ayurvédica y la medicina tradicional china como agente antiinflamatorio y digestivo. Se aplicaba en heridas y se usaba para afecciones hepáticas, pero históricamente no se asociaba específicamente con afecciones retinianas o maculares.

Evidencia científica

El uso de la curcumina en la DMRE se investigó en modelos celulares, demostrando una disminución de la apoptosis de las células epiteliales pigmentarias retinianas y una reducción de los marcadores inflamatorios. Hasta ahora, el uso de la curcumina se ha visto limitado por su escasa biodisponibilidad.

Un suplemento de curcumina compuesto por curcuminoides al 95%, componentes de AREDS2, astaxantina y resveratrol, en combinación con la inyección intravítrea de anti-VEGF, demostró mejorar los resultados funcionales en un estudio retrospectivo de casos y controles. El uso de la cúrcuma en un contexto adyuvante sería necesario para reducir la necesidad de terapia continua con inyecciones. Sin embargo, el sesgo de memoria ocurre con mayor frecuencia en los estudios de casos y controles; estos estudios pueden demostrar una asociación, pero no demuestran causalidad. A pesar de los hallazgos prometedores, se necesita más evidencia para evaluar el impacto de la cúrcuma en ensayos clínicos humanos sobre la DMRE. La falta de ensayos clínicos que evalúen la seguridad y la eficacia del uso adyuvante puede ser un motivo de preocupación para la investigación basada en evidencia en la medicina alternativa.

Fuerza de la evidencia: Muy preliminar. Solo hay datos celulares y de estudios retrospectivos. Limitaciones significativas de biodisponibilidad. No hay ECA de alta calidad en poblaciones con DMRE disponibles en la literatura actual.

3k. Astaxantina

Contexto tradicional

La astaxantina es un cetocarotenoide que se encuentra en microalgas, crustáceos, salmón y trucha. Tiene una historia de consumo dietético a través de mariscos en culturas costeras. Su uso dirigido para la protección retiniana es un desarrollo moderno basado en sus potentes propiedades antioxidantes.

Evidencia científica

Son de particular interés la astaxantina, el EPA y el DHA, que han mostrado efectos muy prometedores gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antiangiogénicas, antivasoproliferativas y neuroprotectoras. La astaxantina se ha estudiado en fórmulas de suplementos combinados (véanse las secciones de azafrán y curcumina), incluyendo como parte de una fórmula combinada con luteína, zeaxantina y otros antioxidantes. Un estudio incluyó a personas con DMRE seca y encontró una agudeza visual significativamente mejor en el grupo con suplemento (luteína, zeaxantina, astaxantina, zinc, cobre y vitaminas antioxidantes) tras 24 meses de seguimiento en comparación con la ausencia de suplementación.

Fuerza de la evidencia: Preliminar a moderada. La astaxantina se estudia típicamente en fórmulas combinadas más que de forma aislada para la DMRE, lo que dificulta determinar su contribución independiente. Se necesitan más ECA dedicados.

3l. Wolfberry / baya de goji (Lycium barbarum)

Uso tradicional

Lycium barbarum (wolfberry o baya de goji) se ha utilizado en la medicina tradicional china (MTC) durante siglos, particularmente para apoyar los sistemas de órganos del hígado y el riñón y, de forma destacada, para mejorar la visión y nutrir los ojos. Se consumía en forma de bayas secas en alimentos y decocciones.

Evidencia científica

Los carotenoides como la luteína y la zeaxantina que se encuentran en las bayas de goji tienen mayor biodisponibilidad y se acumulan de forma efectiva en el tejido retiniano, reduciendo el riesgo de DMRE. La eficacia clínica de una formulación a base de leche denominada Lacto-Wolfberry y de la fruta entera de Lycium barbarum se han evaluado en estudios aleatorizados, doble ciego, controlados con placebo, en sujetos ancianos sanos y en pacientes con DMRE neovascular, respectivamente. La suplementación durante 90 días mostró una capacidad notable para mantener la función visual y retrasar la degeneración macular asociada con drusas blandas y áreas de hipopigmentación.

Fuerza de la evidencia: Preliminar. ECA pequeños y de corta duración que muestran cierto beneficio funcional y estructural. Probablemente atribuible en parte a su contenido de luteína y zeaxantina. Se necesita replicación adicional en ensayos más grandes.

3m. Vitamina D

Evidencia científica

Se seleccionaron dieciocho estudios observacionales con 75,294 pacientes en una revisión sistemática y metaanálisis. No se encontraron diferencias significativas, pero parece existir una tendencia hacia la DMRE tardía entre los sujetos con un nivel sérico de 25(OH)D inferior a 50 nmol/L (razón de probabilidades de 1.8; IC del 95%: 1.00–3.24, P=0.05). No hay evidencia clara de una asociación definitiva entre el nivel sérico de 25(OH)D y el riesgo de DMRE, principalmente debido a la heterogeneidad en los procedimientos de los estudios.

Fuerza de la evidencia: Débil a insuficiente. La evidencia disponible de estudios observacionales es heterogénea y no concluyente. No se han realizado grandes ECA sobre la suplementación con vitamina D específicamente para la prevención o progresión de la DMRE.

4. Factores dietéticos y de estilo de vida

Dieta mediterránea

Se ha sugerido que la dieta mediterránea ofrece efectos protectores contra el desarrollo y la progresión de la DMRE debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La dieta mediterránea, un patrón nutricional caracterizado por un alto consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, junto con un consumo moderado de pescado y aves, ha atraído la atención en la investigación de la DMRE.

Al agrupar los datos del Estudio Rotterdam I y el Estudio Alienor, una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció con una reducción del 41% en el riesgo de DMRE avanzada incidente. El riesgo de DMRE se redujo en un 60% en sujetos con alta adherencia a la dieta mediterránea en comparación con sujetos con baja adherencia, en el Estudio Oftalmológico de Coimbra.

Se ha estudiado la interacción entre el riesgo genético y la dieta. Los efectos combinados de tener baja adherencia a la dieta mediterránea y una alta puntuación de riesgo genético provocaron un aumento de casi 5 veces en el riesgo de DMRE, en comparación con un riesgo genético bajo y una alta adherencia a la dieta mediterránea.

En todas las etapas de la enfermedad, una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asocia constantemente con una progresión sustancialmente más lenta de la DMRE. En el estudio AREDS, las personas con DMRE temprana que se adherían más estrechamente a la dieta mediterránea tenían significativamente menos probabilidades de desarrollar DMRE intermedia.

Componentes dietéticos específicos

Estudios previos han establecido factores de estilo de vida modificables asociados con la progresión a DMRE avanzada: el tabaquismo, el IMC, la ingesta calórica diaria y una dieta rica en verduras de hoja verde y pescado.

La calidad de las grasas dietéticas es relevante. La genética, la edad y los antecedentes de tabaquismo son factores de riesgo importantes y ampliamente aceptados, pero la obesidad, la hipertensión, la ingesta de grasas dietéticas y la exposición a la luz solar se han asociado de manera inconsistente con la enfermedad.

Cese del tabaquismo

El tabaquismo es el factor de riesgo ambiental modificable identificado de manera más constante para la DMRE en toda la literatura. Se cree que el humo del cigarrillo contribuye a la fisiopatología de la DMRE mediante la creación de radicales libres y la activación directa de la cascada del complemento. El cese del tabaquismo es una recomendación primaria de estilo de vida en todas las revisiones importantes sobre reducción del riesgo de DMRE.

Actividad física

Una combinación de comportamientos de estilo de vida, como evitar el tabaquismo, la actividad física y la adopción de un patrón dietético saludable como la dieta mediterránea, se asoció con una menor prevalencia de DMRE.

Efectos combinados del estilo de vida

Una combinación de comportamientos de estilo de vida —incluyendo evitar el tabaquismo, la actividad física y la adopción de un patrón dietético saludable como la dieta mediterránea— se asoció con una menor prevalencia de DMRE. La adopción de estos estilos de vida puede reducir la prevalencia de las etapas tempranas de la DMRE y disminuir el número de personas que desarrollan DMRE avanzada.

La investigación sobre las interacciones entre genes y estilo de vida destaca que los factores de estilo de vida operan dentro del contexto de la susceptibilidad genética. Un análisis de casos y controles de 2006 reportó una fuerte susceptibilidad de los efectos conjuntos del genotipo CFH Y402H de alto riesgo (genotipo CC) más un IMC más alto (OR = 5.9) o el genotipo de alto riesgo más el tabaquismo (OR = 10.2) sobre la DMRE avanzada.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Verduras Ricas en Luteína y Zeaxantina: La luteína y la zeaxantina son carotenoides que se cree protegen la mácula del daño causado por la luz y que pueden ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad. Incorpora a tus comidas diarias verduras de hoja verde oscura como la espinaca, la col rizada (kale), la berza y las hojas de mostaza, que se encuentran entre las fuentes alimenticias más ricas de estos compuestos protectores.
Remedio 2
Dieta de estilo mediterráneo: Una dieta rica en alimentos de origen vegetal, pescado y grasas saludables, y baja en carne y lácteos, es reconocida por su potencial para prevenir y desacelerar enfermedades relacionadas con la edad, incluida la DMAE. Procura consumir verduras y frutas al menos dos veces al día, y pescados grasos como el salmón o las sardinas al menos dos veces por semana, para aportar omega-3 y nutrientes antiinflamatorios a la retina.
Remedio 3
Arándano europeo (Vaccinium myrtillus): El arándano europeo es rico en flavonoides llamados antocianósidos que ayudan a fortalecer el tejido conectivo y los vasos sanguíneos del ojo. Consuma el arándano europeo entero (fresco o deshidratado) como parte regular de su dieta, o utilice un extracto herbal estandarizado; sus antioxidantes antociánicos ayudan a defender las células retinianas contra el daño oxidativo.
Remedio 4
Ginkgo Biloba: El ginkgo biloba es un extracto herbal reconocido utilizado en la práctica de salud natural para favorecer la circulación hacia los ojos y proporcionar protección antioxidante al tejido retiniano. Un extracto estandarizado de ginkgo biloba (típicamente 120–160 mg al día) se ha recomendado tradicionalmente como una hierba de apoyo en etapas tempranas de la DMAE dentro de la práctica naturopática.
Remedio 5
Cúrcuma (curcumina): La cúrcuma contiene curcumina, un potente polifenol con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que puede ayudar a reducir el daño oxidativo en la mácula. Agrega cúrcuma generosamente a platos cocidos como sopas, guisos y salteados, o mézclala en leche tibia; combinarla con pimienta negra aumenta significativamente la absorción de la curcumina.
Remedio 6
Ácidos grasos omega-3 del pescado graso: Los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado graso son compuestos antiinflamatorios importantes que favorecen la integridad estructural de las células de la retina. Incluya en su dieta pescado graso de agua fría, como salmón salvaje, caballa, arenque o sardinas, dos o más veces por semana para ayudar a mantener un tejido retiniano saludable.
Remedio 7
Gafas de sol con protección UV y reducción de la exposición a la luz azul: Proteger los ojos de la radiación ultravioleta y de la luz azul de alta energía es una medida de comportamiento clave para retrasar la DMAE, ya que el daño oxidativo inducido por la luz desempeña un papel importante en la degeneración macular. Use gafas de sol de alta calidad con protección UV siempre que esté al aire libre, y utilice gafas con filtro de luz azul o configuraciones de pantalla que la filtren cuando use dispositivos digitales durante períodos prolongados.
Remedio 8
Frutas y Verduras Coloridas Ricas en Antioxidantes: Las frutas y verduras de colores brillantes —naranja, amarillo y rojo—, incluyendo zanahorias, batatas, calabaza, bayas y cítricos, aportan carotenoides, vitamina C y otros antioxidantes que combaten el daño por radicales libres asociado con la DMAE. Procura 'comer el arcoíris' diariamente, asegurando una variedad de colores en tu plato para maximizar el espectro de compuestos vegetales protectores que llegan a tus ojos.
Remedio 9
Deja de fumar y evita el humo de segunda mano: El tabaquismo causa un daño oxidativo significativo al tejido ocular y es uno de los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida más firmemente establecidos para el desarrollo y la aceleración de la degeneración macular. Eliminar el tabaquismo —y minimizar la exposición al humo de segunda mano— es uno de los pasos naturales más eficaces que una persona puede tomar para proteger la salud de su retina.
Remedio 10
Suplementación con azafrán: El azafrán se ha utilizado como medicina herbal desde la antigüedad y se destaca en revisiones de investigación por sus propiedades antioxidantes y neuroprotectoras relevantes para la DMAE. Agregue una pequeña pizca de azafrán culinario a tés calientes, platos de arroz o leche dorada de manera regular, o utilice un suplemento estandarizado de azafrán, ya que sus compuestos activos (crocina y crocetina) han sido estudiados por su capacidad de apoyar la función de las células retinianas.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar degeneración macular.
  • La acetil-L-carnitina (ALCAR) es un compuesto que respalda la mitocondria, que facilita el transporte de ácidos grasos hacia las mitocondrias y apoya la bioenergética mitocondrial en las células retinianas. Un estudio clínico (Feher 2005) demostró que una combinación de ALCAR, CoQ10 y ácidos grasos omega-3 estabilizó la función visual en pacientes con DMAE temprana al mejorar la función mitocondrial del EPR. Se incluye en algunas formulaciones de ensayos clínicos multisuplemento para la DMAE.

  • El ácido alfa-lipoico (ALA) es un antioxidante universal que funciona tanto en fases acuosas como lipídicas, regenera otros antioxidantes, incluidos las vitaminas C y E y el glutatión, y quela metales redox-activos. Un estudio de farmacología de redes e in vivo de 2025 identificó seis dianas relacionadas con la ferroptosis del ALA en la DMAE y confirmó efectos protectores en un modelo de ratón con DMAE inducida por yodato de sodio. El ALA está incluido en ensayos clínicos registrados de suplementos para la DMAE y se menciona junto con la taurina y la riboflavina como antioxidantes utilizados para prevenir la DMAE.

  • aceite de algasCientífico

    La DHA representa aproximadamente el 20% del peso retiniano y es el ácido graso estructural dominante en la mácula. Los estudios poblacionales muestran una asociación inversa entre el consumo de omega-3 y el riesgo de DMAE. Los estudios de cohortes y los estudios en gemelos muestran que un alto consumo de AGPI n-3 y de mariscos podría proteger tanto contra la DMAE temprana como contra la tardía; sin embargo, los resultados de los ECA con suplementación de DHA son mixtos.

  • anchoasCientífico

    Las anchoas se identifican específicamente como una fuente dietética de ácidos grasos omega-3 asociada con un menor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (DMRE). Los estudios observacionales y algunos ECA respaldan una relación inversa entre la ingesta dietética de omega-3 (especialmente DHA/EPA) proveniente de pescados grasos, incluidas las anchoas, y el riesgo de DMRE.

  • astaxantinaCientífico

    La astaxantina es un cetocarotenoide con una potencia antioxidante aproximadamente 10 veces mayor que la de la zeaxantina y la luteína, capaz de atravesar toda la bicapa lipídica para proteger tanto las zonas hidrofílicas como las hidrofóbicas de la membrana. El ensayo multicéntrico CARMIS (n=145, ECA de 24 meses) encontró que una formulación que incluía 4 mg de astaxantina junto con luteína, zeaxantina y antioxidantes estabilizó la agudeza visual y mejoró la sensibilidad al contraste en pacientes con DMAE en comparación con los controles.

  • beta-carotenoCientífico

    El betacaroteno (15 mg/día) fue uno de los cuatro componentes originales de la fórmula AREDS evaluados en el histórico ECA de 3,640 pacientes con DMAE, el cual mostró una reducción combinada de ~25% en la progresión a DMAE avanzada. Sin embargo, el AREDS2 determinó que la luteína/zeaxantina era un sustituto más seguro e igualmente eficaz, particularmente porque el betacaroteno aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores. El betacaroteno ya no es el carotenoide preferido para la suplementación en DMAE, pero cuenta con evidencia directa de AREDS.

  • arándanoCientífico

    El arándano (Vaccinium myrtillus) es rico en antocianinas con potentes propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y protectoras vasculares. Estudios en animales (modelo de rata OXYS) demostraron que el extracto de arándano previno la degeneración macular y las cataratas. Una revisión de PMC de 2024 confirmó evidencia preclínica de que las antocianinas del arándano mejoran la salud retiniana al reducir el estrés oxidativo y la inflamación relevantes para la progresión de la DMAE, aunque los ECA a gran escala en humanos son limitados.

  • arándanoCientífico

    Los arándanos son ricos en antocianinas (principalmente delfinidinas y cianidinas) con efectos anti-VEGF, antioxidantes y antiinflamatorios documentados sobre el tejido retiniano. Una revisión de PMC de 2024 sobre bayas y DMAE confirmó que los extractos de arándano reducen el estrés oxidativo y la inflamación en modelos retinianos, y la evidencia clínica emergente indica que la ingesta dietética de antocianinas de arándano podría mejorar la función visual y ralentizar la progresión de la DMAE.

  • bayas de gojiCientífico

    El cajón espinoso (boxthorn) es rico en zeaxantina, el principal pigmento macular, y los LBP (polisacáridos de Lycium barbarum) protegen a las células del epitelio pigmentario retiniano del daño oxidativo relevante en la patogénesis de la DMAE. Las revisiones clínicas identifican a L. barbarum como un elemento con un papel en el abordaje de la degeneración macular relacionada con la edad. Los estudios in vitro demuestran que los LBP protegen contra el daño en células del EPR inducido por beta-amiloide, un modelo de la DMAE.

  • La evidencia epidemiológica y clínica respalda un rol de la DHA y el EPA en la reducción del riesgo y la progresión de la DMAE. Los estudios poblacionales muestran que consumir pescado graso al menos una vez por semana se asocia con aproximadamente la mitad del riesgo de DMAE húmeda. El ensayo AREDS2, patrocinado por el NIH, evaluó 650 mg de EPA + 350 mg de DHA al día en pacientes con DMAE.

  • carotenoCientífico

    El betacaroteno fue un componente central de la fórmula de suplemento AREDS original, la cual demostró en un histórico ECA doble ciego realizado en 11 centros una reducción del riesgo de progresión de la DMAE de aproximadamente un 25% en individuos de alto riesgo. La suplementación con antioxidantes, incluido el betacaroteno, reduce la progresión a DMAE avanzada (OR ajustado ~0.68). Sin embargo, el betacaroteno ha sido reemplazado desde entonces en el AREDS2 por luteína/zeaxantina debido al riesgo de cáncer de pulmón en fumadores.

  • zanahoriaCientífico

    Los datos epidemiológicos asocian los niveles plasmáticos elevados de carotenoides con un menor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (DMAE). Las zanahorias aportan betacaroteno y cantidades menores de luteína y zeaxantina, los dos carotenoides que se acumulan como pigmento macular. La evidencia de ensayos clínicos (AREDS) respalda la suplementación con carotenoides antioxidantes para retardar la progresión de la DMAE.

  • El DHA está altamente concentrado en los fotorreceptores de la retina, y los estudios observacionales asocian consistentemente un mayor consumo de omega-3 con un menor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad. Sin embargo, el gran ECA AREDS2 no encontró que la suplementación con omega-3 retrasara significativamente la progresión de la DMAE.

  • col rizadaCientífico

    La col rizada (collard greens) aporta aproximadamente 14.6mg de luteína más zeaxantina por taza cocida, carotenoides que se acumulan en la mácula y la retina para proteger contra el daño oxidativo y la toxicidad de la luz azul asociada con la DMAE. El estudio CAREDS (PubMed 16908818, n=1,787 mujeres) encontró una reducción significativa en las probabilidades de DMAE intermedia en mujeres menores de 75 años con alto consumo de luteína/zeaxantina. Los datos del ensayo clínico AREDS2 también respaldan el papel protector de estos carotenoides.

  • cobreCientífico

    El cobre se agregó a la formulación original de AREDS (2 mg/día) específicamente para contrarrestar el efecto de disminución del cobre causado por la suplementación con dosis altas de zinc, ya que el zinc inhibe competitivamente la absorción de cobre. Sin la co-suplementación con cobre, la ingesta elevada de zinc causa hipocupremia y anemia asociada. El cobre es un cofactor de la superóxido dismutasa (SOD) y, por lo tanto, forma parte de la fórmula estándar de suplementos para la DMAE basada en evidencia. No cuenta con evidencia independiente de ECA para la DMAE, pero es un componente requerido de la terapia AREDS.

  • La CoQ10 es un cofactor antioxidante mitocondrial que se encuentra en la cadena de transporte de electrones. Un estudio clínico (Feher 2005) demostró que una combinación de CoQ10, acetil-L-carnitina y ácidos grasos omega-3 estabilizó las funciones visuales en pacientes con DMAE temprana al mejorar la función mitocondrial en el EPR. Las revisiones sobre antioxidantes en la DMAE identifican de manera consistente a la CoQ10 como eficaz para mejorar la función visual en la DMAE temprana. Dosis típica en estudios sobre DMAE: 50–100 mg/día.

  • criptoxantinaCientífico

    Los niveles séricos de BCX son significativamente más bajos en pacientes con DMAE exudativa en comparación con los controles en estudios de casos y controles. Los metaanálisis muestran asociaciones inversas consistentes entre BCX y el riesgo de DMAE. Los datos en animales demuestran que BCX protege contra la pérdida de fotorreceptores retinianos inducida por luz mediante mecanismos antioxidantes y antiinflamatorios.

  • cúrcumaCientífico

    La curcumina, el principal curcuminoide bioactivo de la cúrcuma, ejerce actividades anti-VEGF, antiinflamatorias y antioxidantes directamente relevantes para la patogenia de la DMAE. Un ECA de fase 2 (n=32, 24 meses) encontró que la curcumina sola y como parte de la combinación RQC redujo el volumen de drusas en comparación con los controles no tratados. Un estudio retrospectivo de casos y controles también mostró que un suplemento a base de curcumina combinado con inyecciones anti-VEGF mejoró los resultados funcionales en la DMAE neovascular.

  • grosellaCientífico

    El extracto de grosella negra ha demostrado efectos protectores contra la degeneración retiniana inducida por luz azul en modelos in vitro e in vivo de DMAE seca. Sus antocianinas redujeron las ROS en las células del epitelio pigmentario retiniano en un 80.8%. Datos clínicos más amplios sobre antocianinas vinculan una alta ingesta con una reducción significativa del riesgo de degeneración macular avanzada.

  • El alfa-tocoferol se incluyó en el histórico ensayo AREDS, en el cual la fórmula multiantioxidante (que incluía vitamina E) redujo la progresión de la DMAE (degeneración macular asociada a la edad) intermedia en un 25%. Sin embargo, la vitamina E por sí sola no ha demostrado un beneficio significativo para la prevención o el tratamiento de la DMAE en múltiples ECA individuales.

  • La DHA es el ácido graso poliinsaturado más abundante en las membranas del segmento externo de los fotorreceptores y desempeña funciones estructurales y antiinflamatorias en la retina. Múltiples estudios epidemiológicos de gran tamaño y metaanálisis vinculan una mayor ingesta de DHA con una reducción significativa del riesgo de DMAE, y un metaanálisis de 2025 (18 estudios) encontró una reducción combinada del 18% en las probabilidades de DMAE con una mayor ingesta de omega-3. Una cohorte prospectiva del UK Biobank (n=258,350) encontró que cada aumento de 1 mmol/L en la DHA plasmática reducía el riesgo de DMAE en un 35%.

  • La ingesta de DHA se asocia inversamente con la DMAE avanzada en varios estudios de cohorte prospectivos de gran tamaño. El ECA NAT2 encontró que la suplementación con DHA+EPA no redujo significativamente la progresión de la DMAE en general, pero los pacientes que mantuvieron un índice de EPA+DHA consistentemente alto mostraron una reducción significativa de la neovascularización coroidea. El ensayo AREDS2 (DHA+EPA durante 5 años) tampoco retrasó la progresión hacia la DMAE avanzada. La evidencia es mixta, pero respalda un papel para un estatus alto de DHA.

  • La EGCG protege a las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR) del daño oxidativo central en la patogénesis de la DMAE, regula negativamente la VEGFA para suprimir la neovascularización en la DMAE húmeda, y protege contra el daño celular retiniano inducido por UV. La evidencia preclínica es sustancial; aún se requieren ensayos clínicos controlados.

  • huevoCientífico

    La luteína y la zeaxantina presentes en la yema de huevo son los carotenoides que se encuentran exclusivamente en la mácula humana; los ECA demuestran que el consumo de huevo eleva los niveles séricos y maculares de carotenoides, y el ensayo AREDS2 mostró que la luteína y la zeaxantina de la dieta se asocian con una reducción del riesgo de progresión de la DMAE avanzada en personas con deficiencia.

  • El EPA es un ácido graso omega-3 de cadena larga con potentes efectos antiinflamatorios relevantes para la fisiopatología de la DMAE, que implica inflamación crónica y desregulación del complemento. Los metaanálisis vinculan una ingesta elevada de EPA con un menor riesgo de DMAE, y el Blue Mountains Eye Study encontró que una ingesta elevada de omega-3 (rica en EPA) redujo el riesgo de DMAE temprana en un 60% a los 5 años. Los datos observacionales de AREDS mostraron un riesgo ~56% menor de atrofia geográfica central con una ingesta elevada de EPA. AREDS2 incluyó EPA a 350 mg/día en combinación con DHA.

  • La evidencia observacional muestra de manera consistente que las personas con una mayor ingesta de pescado y omega-3 tienen menos probabilidades de desarrollar degeneración macular relacionada con la edad (DMRE). Un metaanálisis sistemático encontró que una alta ingesta dietética de omega-3 se asociaba con un riesgo 38% menor de desarrollar tanto DMRE temprana como tardía. El DHA constituye una fracción importante de los fosfolípidos de la membrana de los fotorreceptores retinianos, lo que hace que el estado de omega-3 sea mecanísticamente crítico para la salud retiniana.

  • ginkgo bilobaCientífico

    El extracto de Ginkgo biloba contiene glucósidos flavónicos y lactonas terpénicas (ginkgólidos, bilobálido) con propiedades antioxidantes y de mejora circulatoria relevantes para la DMAE. Un ensayo doble ciego, controlado con placebo, de 6 meses de duración en 20 pacientes con DMAE (160 mg/día) reportó una mejora de la agudeza visual en el grupo de ginkgo en comparación con el placebo. Una revisión Cochrane identificó solo dos ensayos pequeños y concluyó que la evidencia es prometedora pero insuficiente para hacer recomendaciones definitivas.

  • baya gojiCientífico

    La baya de goji (Lycium barbarum) contiene dipalmitato de zeaxantina y polisacáridos de Lycium barbarum (LBP), ambos con propiedades protectoras retinianas bien documentadas. Estudios preclínicos muestran que los LBP protegen contra la degeneración del EPR (epitelio pigmentario retiniano) relacionada con la DMAE y contra el daño mediado por el complemento. Una revisión de PMC de 2024 sobre las bayas y la DMAE confirmó que los estudios preclínicos con baya de goji respaldan una mejora de la salud retiniana mediante la reducción del estrés oxidativo y la inflamación.

  • uvaCientífico

    La evidencia preclínica y clínica temprana indica que las proantocianidinas de uva protegen el epitelio pigmentario de la retina (EPR) de la senescencia oxidativa que subyace a la DMAE. In vitro, el GSPE restauró el NAD+ mediante NAMPT y redujo la activación del inflamasoma NLRP3 en células del EPR envejecidas. Una dieta suplementada con uva protegió a los fotorreceptores en un modelo animal de degeneración retiniana. La evidencia clínica en humanos se limita a datos indirectos de tipo circulatorio y antioxidante.

  • Las proantocianidinas de GSE modulan la senescencia celular del epitelio pigmentario retiniano (EPR) a través de la vía NAMPT/SIRT1/NLRP3, protegiendo contra la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) en modelos preclínicos. Las OPC reducen el estrés oxidativo retiniano, un factor determinante primario de la DMRE. Una revisión farmacéutica de la Universidad de Washington enumera el tratamiento de la degeneración macular entre los usos documentados de GSE.

  • arándanoCientífico

    Los antocianósidos de Vaccinium han mostrado evidencia clínica preliminar de efectos protectores contra retinopatías leves, incluida la degeneración macular, principalmente mediante la reducción del estrés oxidativo en el tejido retiniano y la inhibición de la angiogénesis retiniana. El huckleberry comparte las mismas clases de antocianósidos responsables de estos efectos. La evidencia es preliminar y proviene en gran parte de pequeños ensayos clínicos europeos y estudios preclínicos.

  • col rizadaCientífico

    La col rizada (kale) contiene el mayor contenido de luteína de todas las verduras (~39 mg/100 g), junto con zeaxantina. La luteína y la zeaxantina son los únicos carotenoides que se acumulan en la mácula retiniana. El ECA AREDS2 mostró que las personas con bajo consumo dietético de luteína/zeaxantina que recibieron suplementación tenían aproximadamente un 25% menos de probabilidades de desarrollar DMAE avanzada. El consumo regular de col rizada se respalda como una estrategia dietética para la reducción del riesgo de DMAE.

  • luteínaCientífico

    La luteína es un carotenoide xantofila macular que constituye el pigmento macular, filtra la luz azul y actúa como antioxidante en el tejido retiniano. El histórico ensayo clínico aleatorizado AREDS2 (4,203 participantes, 5 años de seguimiento) encontró que la suplementación con luteína/zeaxantina redujo la progresión a DMAE avanzada y fue preferida sobre el betacaroteno. Un ECA independiente en 108 pacientes con DMAE temprana mostró que 20 mg/día de luteína aumentaron significativamente la densidad óptica del pigmento macular (DOPM) durante 48 semanas. La dosis suplementaria habitual es de 10–20 mg/día.

  • licopenoCientífico

    El licopeno es un antioxidante carotenoide con una actividad de neutralización de oxígeno singlete aproximadamente el doble que la del betacaroteno. Estudios epidemiológicos asocian una mayor ingesta dietética de licopeno con un menor riesgo de DMAE, y se incluye en algunas fórmulas de suplementos para la DMAE basadas en evidencia junto con luteína y zeaxantina. Un estudio de casos y controles japonés encontró asociaciones entre una baja ingesta de carotenoides y la DMAE neovascular, y el licopeno aparece en composiciones de suplementos para la DMAE utilizadas en ensayos clínicos (por ejemplo, 500 mcg en un ensayo registrado de un multivitamínico para la DMAE, NCT03946085).

  • MelatoninaCientífico

    La melatonina es una hormona antioxidante endógena producida en la glándula pineal que también tiene producción ocular y múltiples receptores de melatonina en el ojo. Un pequeño estudio clínico con aproximadamente 100 pacientes con DMAE encontró que la suplementación con melatonina (combinada con zinc y selenio) prevenía una mayor pérdida de visión y reducía los cambios maculares patológicos. Se ha correlacionado los niveles bajos de melatonina con la DMAE. Una revisión narrativa de PMC de 2024 identifica a la melatonina como una terapia emergente prometedora para la DMAE.

  • La N-acetilcisteína (NAC) es un precursor del glutatión con efectos protectores demostrados sobre las células del EPR en la DMAE. Un estudio de PMC de 2019 que utilizó cultivos primarios de EPR humano provenientes de donantes con DMAE mostró que el pretratamiento con NAC redujo la producción de ROS, protegió contra la muerte celular inducida por H2O2, mejoró la función mitocondrial y aumentó el contenido de glutatión específicamente en las células del EPR con DMAE. La NAC está incluida en ensayos clínicos registrados de suplementos para la DMAE (NCT03946085, a 500 mg/día).

  • Los ácidos grasos omega-3 (predominantemente DHA y EPA de fuentes marinas) son las grasas dietéticas más extensamente estudiadas en relación con la DMAE. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 que incluyó 18 estudios encontró una reducción combinada del 18% en las probabilidades de DMAE con una mayor ingesta de omega-3. Los datos observacionales del AREDS mostraron un riesgo ~25–30% menor de DMAE avanzada con una alta ingesta de DHA+EPA a los 8-12 años. Múltiples estudios de cohorte (Women's Health Study, Blue Mountains Eye Study) confirman asociaciones inversas. El AREDS2 incluyó omega-3 en su fórmula de prueba.

  • corteza de pinoCientífico

    El extracto de corteza de pino (Pycnogenol) está estandarizado en proantocianidinas oligoméricas y aporta potentes beneficios antioxidantes y microcirculatorios. Un estudio clínico encontró que la suplementación con Pycnogenol mejoró la circulación sanguínea retiniana y la agudeza visual en pacientes con DMAE con daño retiniano temprano, y es citado por fuentes reconocidas de cuidado natural de la vista como complemento de la luteína/zeaxantina en el manejo de la DMAE. Estudios preclínicos respaldan sus acciones anti-VEGF y antiinflamatorias en el tejido retiniano.

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un flavonol con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antiangiogénicas relevantes para la DMAE. Fue evaluada en un ECA de fase 2 (n=32, 24 meses) como parte de la combinación RQC (resveratrol, quercetina, curcumina) en DMAE intermedia, la cual mostró una reducción significativa del volumen de drusas frente a los controles. En estudios preclínicos, la quercetina inhibe las vías de VEGF, NF-κB y estrés oxidativo en células del EPR.

  • resveratrolCientífico

    El resveratrol es un polifenol estilbenoide con propiedades antiangiogénicas, antiinflamatorias y antioxidantes que abordan múltiples vías de la DMAE. Un ECA de fase 2 (n=32, seguimiento de 24 meses) que evaluó resveratrol, quercetina y curcumina (RQC) por vía oral en pacientes con DMAE intermedia reportó una disminución media del 2.5% en el volumen de drusas en el grupo RQC frente a un aumento del 5% en el grupo tratado solo con curcumina, lo que sugiere un potencial para reducir las drusas. Se necesitan más ensayos independientes a gran escala.

  • azafránCientífico

    El azafrán (Crocus sativus) contiene los carotenoides crocetina y crocina, los cuales han demostrado efectos neuroprotectores sobre los fotorreceptores tanto en modelos animales como en ensayos clínicos en humanos. Un ECA aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de diseño cruzado (n=30, DMAE temprana) encontró que 20 mg/día de azafrán durante 90 días mejoró significativamente los parámetros del electrorretinograma mediado por conos maculares y la agudeza visual. Un estudio de seguimiento longitudinal mostró que estos beneficios se mantuvieron con la suplementación continua.

  • selenioCientífico

    El selenio es un mineral traza esencial y cofactor de la glutatión peroxidasa (GPx), una enzima antioxidante primaria en la retina. Los estudios observacionales sugieren que una ingesta dietética adecuada de selenio podría reducir el riesgo de DMAE. Un estudio clínico sobre la DMAE utilizó un suplemento que combinaba melatonina, zinc y selenio, con beneficio documentado. El selenio está incluido en formulaciones de suplementos de ensayos clínicos específicos para la DMAE, y la revisión Cochrane sobre antioxidantes lo enumera junto con el zinc y las vitaminas como un antioxidante con asociaciones observacionales con la DMAE.

  • espinacaCientífico

    La espinaca es una fuente dietética primaria de luteína y zeaxantina, que se acumulan en la mácula retiniana como pigmento macular. Los estudios de cohorte relacionan una mayor ingesta de L/Z con un menor riesgo de DMAE, y los datos de ECA (AREDS2) muestran que la suplementación con L/Z reduce la progresión de la DMAE avanzada en ~25% en personas con baja ingesta dietética de L/Z.

  • TaurinaCientífico

    La taurina es el aminoácido libre más abundante en la retina, esencial para la estructura de los fotorreceptores, la osmorregulación y la defensa antioxidante. El estudio TOZAL (73 pacientes con DMAE seca, ECA doble ciego de 6 meses) combinó taurina con omega-3, zinc, antioxidantes y luteína, y el 77% de los pacientes suplementados mostró una agudeza visual estabilizada o mejorada. Un estudio en animales de 2025 demostró directamente que la suplementación con taurina preservó significativamente el grosor de la capa nuclear externa de la retina en un modelo de ratón con DMAE inducida por yodato de sodio.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C (ácido ascórbico) es un antioxidante de fase acuosa presente en altas concentraciones en los tejidos oculares y fue un componente central de la fórmula original del AREDS. El ECA AREDS (n=3640, 6.3 años, patrocinado por el NEI) demostró que 500 mg/día de vitamina C combinados con vitamina E, betacaroteno y zinc redujeron la progresión a DMAE avanzada en aproximadamente un 25% en participantes de alto riesgo. También está incluida en la reformulación AREDS2. La dosis clínica habitual utilizada en el AREDS es de 500 mg/día.

  • vitamina DCientífico

    La vitamina D posee propiedades inmunomoduladoras, antiinflamatorias y antiangiogénicas relevantes para la patogenia de la DMAE. Un estudio prospectivo vinculado a AREDS (n=2,146, seguimiento de 9.4 años) evaluó la ingesta de vitamina D y la progresión de la DMAE. Los estudios epidemiológicos y experimentales señalan de manera consistente el papel de la vitamina D en la fisiopatología de la DMAE, y un estudio de casos y controles japonés (n=161 casos de DMAE) encontró que una baja ingesta de vitamina D se asociaba significativamente con la DMAE neovascular (P de tendencia=0.002).

  • vitamina D3Científico

    La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma específica de vitamina D estudiada en la investigación sobre la DMAE e incluida en las formulaciones de suplementos de los ensayos clínicos sobre DMAE. Los estudios observacionales asocian un estado adecuado de vitamina D3 con un menor riesgo de DMAE, y un estudio de casos y controles japonés vinculó una baja ingesta de vitamina D con la DMAE neovascular. Se incluyó vitamina D3 a 2000 UI/día en el ECA de multivitamínico específico para DMAE (NCT03946085). Sus propiedades antiinflamatorias y anti-VEGF son relevantes desde el punto de vista mecanístico para la DMAE.

  • vitamina ECientífico

    La vitamina E (alfa-tocoferol) es un antioxidante liposoluble que protege a los ácidos grasos poliinsaturados de las membranas celulares retinianas de la peroxidación lipídica. Fue un componente clave de la fórmula AREDS, la cual demostró una reducción de ~25% en el riesgo de progresión de la DMAE avanzada en pacientes de alto riesgo. Estudios observacionales de múltiples cohortes asocian un bajo consumo de vitamina E con un mayor riesgo de DMAE. La dosis utilizada en el AREDS fue de 400 UI/día.

  • BerroCientífico

    El consumo de berro duplica la lutdna plasmática (demostrado en un ECA en humanos), y la lutedna está clínicamente comprobada, mediante el AREDS2 y múltiples ECA, para reducir la progresión de la DMAE. La lutedna y la zeaxantina se encuentran en niveles altos en el berro, lo que lo vincula directamente con la reducción del riesgo de DMAE a través de una vía de carotenoides bien establecida. Espera, corrijo un error de tipeo en la respuesta anterior. El consumo de berro duplica la luteína plasmática (demostrado en un ECA en humanos), y la luteína está clínicamente comprobada, mediante el AREDS2 y múltiples ECA, para reducir la progresión de la DMAE. La luteína y la zeaxantina se encuentran en niveles altos en el berro, lo que lo vincula directamente con la reducción del riesgo de DMAE a través de una vía de carotenoides bien establecida.

  • ZeaxantinaCientífico

    La zeaxantina es un carotenoide pigmentario macular primario que se concentra selectivamente en la fóvea, donde protege a los fotorreceptores filtrando la luz azul y neutralizando el oxígeno singlete. El estudio AREDS2 evaluó la luteína/zeaxantina en más de 4,000 pacientes con DMAE y encontró que la combinación era superior al betacaroteno para reducir el riesgo de progresión. Los estudios epidemiológicos reportan de manera consistente asociaciones inversas entre los niveles séricos de zeaxantina y la prevalencia de DMAE. La dosis clínica habitual es de 2–10 mg/día.

  • ZincCientífico

    El zinc es el mineral traza más abundante en el ojo y se concentra en la capa RPE-coroides. Es un cofactor esencial para más de 200 enzimas, incluida la retinal deshidrogenasa, y constituye el ingrediente central de la fórmula AREDS. El estudio AREDS demostró que el zinc solo (80 mg/día) produjo una reducción estadísticamente significativa de ~25% en el riesgo de progresión de la DMAE. Sigue siendo el único mineral con este nivel de evidencia y está incluido tanto en la fórmula AREDS como en la AREDS2.

  • Las proantocianidinas oligoméricas (OPC), presentes en el extracto de semilla de uva y la corteza de pino (Pycnogenol), son potentes antioxidantes flavonoides con propiedades vasodilatadoras y antiinflamatorias. EBSCO Research Starters cita "evidencia débil pero interesante" de que los OPC, al igual que el arándano europeo (bilberry), podrían prevenir o tratar la degeneración macular debido a su contenido de flavonoides y sus efectos de protección vascular. Estudios preclínicos muestran que el extracto de semilla de uva podría proteger contra la DMAE y los procesos neurodegenerativos.

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Degeneración macular | Vitabase