Menta (Mentha × piperita L.): Una referencia integral
1. Identidad, taxonomía y fuente natural
La menta (Mentha × piperita, también conocida como Mentha balsamea Wild) es una menta híbrida, un cruce entre la menta acuática y la menta verde (hierbabuena). Recibió el nombre Mentha piperita en 1753 por Carl Linnaeus en su Species Plantarum, Volumen 2. Linnaeus trató la menta como una especie, pero ahora se acepta que es un híbrido entre Mentha aquatica y Mentha spicata, y esta última también es considerada por algunos autores como un híbrido entre Mentha longifolia y Mentha suaveolens.
Originaria de Europa y Oriente Medio, la planta se ha difundido ampliamente y se cultiva en muchas regiones del mundo. Aunque el género Mentha comprende más de 25 especies, la de uso más común es la menta piperita. Mientras que la menta occidental proviene de Mentha × piperita, la menta china, o bohe, proviene de las hojas frescas de M. haplocalyx.
La menta es una planta herbácea, rizomatosa y perenne que alcanza entre 30 y 90 cm de altura, con tallos lisos, de sección cuadrangular. Los rizomas son extensos y carnosos, y presentan raíces fibrosas. Las hojas pueden medir entre 4 y 9 cm de largo y entre 1,5 y 4 cm de ancho. Son de color verde oscuro con nervaduras rojizas, ápice agudo y bordes toscamente dentados.
Preparaciones y formas de dosificación habituales
El aceite de menta es el nombre común del aceite esencial obtenido de las partes aéreas frescas de la planta con flores Mentha × piperita L. Los medicamentos herbales que contienen preparaciones de aceite de menta suelen estar disponibles en formas sólidas, semisólidas o líquidas para tomar por vía oral, aplicar en la piel, rociar en la boca o inhalar. Tanto la hoja de menta (Menthae piperitae folium) como el aceite de menta (Menthae piperitae aetheroleum) son medicamentos oficiales en Europa (Farmacopea Europea; EMA/HMPC) y figuran en el Formulario Nacional de EE. UU. El aceite, el espíritu y el agua de menta cuentan con monografías oficiales en la Farmacopea de los Estados Unidos (USP).
- Aceite esencial: Se obtiene por destilación al vapor de las partes aéreas frescas de la planta con flores.
- Cápsulas de recubrimiento entérico: El método más estudiado y recomendado para problemas digestivos es el uso de cápsulas con recubrimiento entérico. Este recubrimiento especial evita que el aceite se libere en el estómago, evitando así la acidez, y permite que llegue directamente al intestino, donde se necesita el efecto antiespasmódico.
- Infusión de hoja (té) y hoja seca: Las hojas de menta consisten en la hoja fresca o seca de Mentha × piperita L., así como sus preparaciones en dosis efectivas. La hierba contiene al menos 1,2 por ciento (v/p) de aceite esencial.
- Tintura: La monografía de la tintura de menta figura en la Farmacopea Polaca y suele utilizarse por vía oral en dispepsia, cólico intestinal y flatulencia.
- Preparaciones tópicas: El aceite de menta, el extracto de hoja, la hoja y el agua de hoja provienen todos de la planta Mentha piperita. El aceite se usa en formulaciones cosméticas como componente aromático.
2. Uso tradicional e histórico
Antiguo Egipto
La hierba se ha utilizado como remedio para la indigestión desde la época del antiguo Egipto. Se encontraron hojas secas de menta en pirámides egipcias que datan del año 1000 a. C. El Papiro de Ebers (c. 1550 a. C.) documenta su uso carminativo y digestivo.
Antigua Grecia y Roma
Los antiguos griegos y romanos la valoraban como calmante estomacal. Plinio (23-79 d. C.), científico e historiador romano, registró que los griegos y romanos usaban la menta para dar sabor a salsas y a sus vinos. El médico griego Dioscórides y el naturalista romano Plinio el Viejo documentaron ampliamente sus beneficios. Aristóteles (circa 384-322 a. C.) hizo referencia a la menta en sus escritos como afrodisíaco. Alejandro Magno (356-323 a. C.) prohibió a sus soldados tener menta porque se pensaba que fomentaba pensamientos eróticos y reducía en los soldados el deseo de combatir.
Edad Media y Europa medieval
Durante la Edad Media, la menta se cultivaba en jardines monásticos y se usaba en la medicina tradicional. Se menciona en farmacopeas islandesas del siglo XIII. La menta se incluyó por primera vez en la Farmacopea de Londres en 1721.
Comercialización en los siglos XVIII y XIX
El cultivo comercial de menta en Inglaterra comenzó alrededor de 1750, principalmente en Mitcham, Surrey. El cultivar de menta 'Black Mitcham' ha sido la menta más ampliamente cultivada durante gran parte de la historia de la producción comercial en los Estados Unidos; se cultivó primero en Inglaterra en la década de 1750 y luego en la Nueva Inglaterra colonial. Se cree que la historia de la menta comercial en los Estados Unidos comenzó en el condado de Wayne, Nueva York, a principios del siglo XIX.
Durante el siglo XVIII, la menta se popularizó en Europa Occidental como remedio popular para las náuseas, los vómitos, las náuseas matutinas del embarazo, las infecciones respiratorias y los trastornos menstruales.
Tradiciones árabes y de Oriente Medio
Los árabes usaban la menta en sus bebidas sociales como estimulante de la virilidad. La menta es una hierba muy presente en Europa y América del Norte con una larga historia medicinal. Se toma por vía oral como carminativo para tratar problemas digestivos, se aplica tópicamente como contrairritante para dolores y síntomas de resfriado, y su aceite esencial se usa en aromaterapia.
3. Principales constituyentes y compuestos activos
Composición del aceite esencial
La composición química del aceite esencial de menta (Mentha × piperita L.) se ha analizado mediante GC/FID y GC-MS. Los principales constituyentes fueron el mentol (40,7%) y la mentona (23,4%). Otros componentes fueron el acetato de (±)-mentilo, el 1,8-cineol, el limoneno, el beta-pineno y el beta-cariofileno. En un análisis de menta marroquí, los principales constituyentes fueron el mentol (46,32%), el mentofurano (13,18%), el acetato de mentilo (12,10%), la mentona (7,42%) y el 1,8-cineol (6,06%).
El aceite de menta está compuesto principalmente de mentol y mentona. Otros posibles constituyentes incluyen la pulegona, el mentofurano y el limoneno.
Constituyentes no volátiles
La hierba contiene al menos 1,2 por ciento (v/p) de aceite esencial, mientras que otros ingredientes incluyen taninos característicos de las Lamiaceae. La menta y sus principales constituyentes (mentol y mentona) se han investigado por sus efectos inmunológicos y antiinflamatorios.
4. Mecanismos de acción
Relajación del músculo liso mediante el bloqueo de canales de calcio
El aceite de menta contiene L-mentol, que bloquea los canales de calcio en el músculo liso, produciendo así efectos antiespasmódicos en el tracto gastrointestinal. El beneficio del aceite de menta en trastornos gastrointestinales funcionales como el síndrome del intestino irritable (SII) se ha atribuido principalmente a su efecto antiespasmódico. Estudios in vitro mostraron que tanto el aceite de menta como su constituyente mentol eran capaces de bloquear los canales de calcio en el músculo liso ileal de cobaya; estudios in vitro adicionales usando músculo liso de colon de cobaya y de yeyuno de conejo sugieren que el aceite de menta revierte la contracción inducida por acetilcolina y antagoniza la contracción inducida por serotonina mediante el bloqueo de canales de calcio.
El mentol exhibe efectos antiespasmódicos centrales y periféricos al bloquear los canales de calcio dependientes de voltaje (CaV) en los tejidos de músculo liso. Esta acción impide el ingreso de calcio, lo que produce la relajación del músculo liso gastrointestinal, vascular y bronquial.
Modulación de TRPM8 y de los canales TRP
El mentol en las mentas provoca una sensación de frescor al activar selectivamente el canal TRPM8. La activación de TRPM8 induce una sensación de frescor que contrarresta los estímulos nociceptivos y desensibiliza las fibras nerviosas transmisoras del dolor. Esta modulación sensorial reduce la percepción del dolor térmico y mecánico y resulta particularmente eficaz en aplicaciones superficiales, como analgésicos tópicos y geles refrescantes. Además de TRPM8, el mentol también puede modular la actividad de otros canales iónicos implicados en la transducción del dolor, incluidos los canales de sodio dependientes de voltaje (NaV).
En el síndrome del intestino irritable (SII), el mentol puede activar el canal TRPM8 para inhibir las respuestas químicas y mecanosensoriales de los canales TRP nociceptivos y disminuir la liberación de mediadores proinflamatorios desde las terminaciones nerviosas. Diferentes canales de potencial de receptor transitorio (TRP), como TRPM8, TRPV1 y TRPA3, también podrían estar implicados en la respuesta, ya que el mentol es un ligando de estos receptores.
Actividad antiinflamatoria
El aceite de menta posee actividades antimicrobianas, antiinflamatorias, antioxidantes, inmunomoduladoras y anestésicas, todas las cuales pueden ser relevantes para el tratamiento del SII. Un estudio in vitro en una línea celular de macrófagos murinos mostró una disminución en la producción de NO, TNF-α, IL-6 y prostaglandina E-2 (PGE-2) a partir de un extracto etanólico de menta. La producción de NO inducida por LPS disminuyó de manera dependiente de la concentración.
Resumen preclínico de mecanismos
El aceite de menta parece tener varios mecanismos de acción, entre ellos: relajación del músculo liso (mediante bloqueo de canales de calcio o efectos directos sobre el sistema nervioso entérico); modulación de la sensibilidad visceral (a través de canales catiónicos de potencial de receptor transitorio); efectos antimicrobianos; y efectos antiinflamatorios.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Síndrome del intestino irritable (SII)
Panorama general de la evidencia
Una pequeña cantidad de investigación sugiere que el aceite de menta en cápsulas de recubrimiento entérico puede mejorar los síntomas del SII en adultos. Una revisión de 2022 de 10 estudios (con 1030 participantes) encontró que el aceite de menta fue mejor que el placebo para mejorar los síntomas generales del SII y reducir el dolor abdominal, pero causó más efectos secundarios que el placebo. La mayoría de los efectos secundarios fueron leves e incluyeron reflujo ácido e indigestión.
Revisiones sistemáticas y metaanálisis
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 identificó 10 ECA elegibles (1030 pacientes). El aceite de menta fue más eficaz que el placebo para los síntomas globales del SII (RR de no mejorar = 0,65; IC del 95%: 0,43-0,98, número necesario a tratar [NNT] = 4; IC del 95%: 2,5-71) y para el dolor abdominal (RR de no mejora del dolor abdominal = 0,76; IC del 95%: 0,62-0,93, NNT = 7; IC del 95%: 4-24).
En una revisión sistemática que evaluó la cohorte más grande de ECA publicados durante cinco décadas, se incluyeron doce ensayos clínicos aleatorizados con 835 pacientes con SII. En general, el tratamiento con aceite de menta mejoró significativamente el dolor abdominal y los síntomas globales del SII, con un buen perfil de seguridad. La solidez de los hallazgos se reflejó en el gran tamaño del efecto del aceite de menta frente al placebo y en la baja heterogeneidad entre los estudios incluidos.
Un metaanálisis de siete estudios de alta calidad que incluyeron un total de 722 participantes encontró que el aceite de menta (PO) mejoró significativamente la Mejora Global de los Síntomas del SII (IBS-GIS) en comparación con el grupo placebo (RR = 1,62, IC del 95%: 1,20-2,17, P = 0,002), aunque las mejoras en la Escala de Gravedad de Síntomas del SII y en las puntuaciones de calidad de vida no fueron significativamente mejores que el placebo.
Khanna et al. (2014) concluyeron en su revisión sistemática y metaanálisis que el aceite de menta es un tratamiento seguro y eficaz a corto plazo para el SII, pero señalaron que futuros estudios deberían evaluar la eficacia y seguridad a largo plazo del aceite de menta y su eficacia en relación con otros tratamientos del SII, incluidos los antidepresivos y los fármacos antiespasmódicos.
Un ensayo clínico específico
Un ensayo de fase 3, multicéntrico, abierto y de un solo brazo inscribió a pacientes ambulatorios japoneses con SII de entre 17 y 60 años (criterios de Roma III). Los sujetos fueron tratados con una cápsula oral tres veces al día antes de las comidas durante cuatro semanas. Entre sesenta y nueve sujetos tratados, la tasa de mejora en la evaluación global del paciente (PtGA) fue del 71,6% en la semana 2 y del 85,1% en la semana 4.
Evidencia previa y limitaciones
En una revisión y metaanálisis anteriores, se localizaron ocho ensayos controlados aleatorizados, que en conjunto indicaron que el aceite de menta podría ser eficaz para el alivio de los síntomas en el SII. Un metaanálisis de cinco ensayos doble ciego controlados con placebo pareció respaldar esta idea, pero, dadas las fallas metodológicas asociadas a la mayoría de los estudios, no fue posible emitir un juicio definitivo sobre la eficacia.
5.2 Dispepsia funcional
Varios ensayos controlados aleatorizados han demostrado que el aceite de menta es eficaz para la dispepsia funcional cuando se usa junto con otros productos naturales, principalmente la alcaravea. Sin embargo, hasta donde saben los revisores, el aceite de menta no había sido estudiado solo en un ensayo aleatorizado y doble ciego para esta indicación hasta 2017.
Una revisión sistemática y metaanálisis de una combinación de aceite de menta y aceite de alcaravea buscó en múltiples bases de datos e incluyó 5 ECA (578 participantes). La combinación mostró un efecto estadísticamente significativo en la mejora global de los síntomas de la dispepsia funcional (DF) (RR de no mucha o muy poca mejora 0,59, IC del 95%: 0,49 a 0,71, P < 0,00001, NNT 3) y en la mejora del dolor epigástrico (RR 1,61, IC del 95%: 1,28 a 2,03, P < 0,0001, NNT 3), sin diferencias significativas en los eventos adversos totales entre la combinación y el placebo (NND 40). Se concluyó que la combinación es un tratamiento eficaz y seguro a corto plazo para la DF.
En un ECA controlado con placebo, 96 pacientes ambulatorios recibieron una cápsula de recubrimiento entérico dos veces al día de una combinación fija de 90 mg de aceite de menta y 50 mg de aceite de alcaravea (PCC; Enteroplant), o placebo, durante 28 días. En el día 29, la intensidad promedio del dolor se redujo un 40% respecto al valor basal en el grupo PCC y un 22% en el grupo placebo.
5.3 Cefalea tensional
Una cantidad limitada de evidencia sugiere que el aceite de menta aplicado tópicamente (sobre la piel) podría aliviar las cefaleas tensionales.
Un estudio que analizó 164 episodios de cefalea en 41 pacientes (de 18 a 65 años) con cefalea tensional utilizó un diseño doble ciego, aleatorizado y cruzado. Cada episodio de cefalea se trató mediante aplicación cutánea de la preparación de aceite (aceite de menta o solución placebo) y medicación oral (paracetamol o placebo). El aceite se distribuyó ampliamente por la frente y las sienes, repitiendo la aplicación a los 15 y 30 minutos. Una solución de aceite de menta al 10% en etanol redujo significativamente la intensidad clínica de la cefalea ya a los 15 minutos (p < 0,01).
No hubo diferencia significativa entre la eficacia de 1000 mg de paracetamol y la de la solución de aceite de menta al 10% en etanol. La aplicación simultánea de 1000 mg de paracetamol y la solución de aceite de menta al 10% en etanol produjo un efecto aditivo que permaneció por debajo del umbral de significación.
Cuando se aplica tópicamente, el aceite de menta proporciona un efecto analgésico local, particularmente útil para las cefaleas tensionales, logrado mediante la activación de los canales TRPM8 por el mentol, lo que crea una sensación de frescor que anula las señales de dolor, y potencialmente mediante efectos vasorrelajantes locales.
5.4 Náuseas (posoperatorias y otras)
Estudios controlados con placebo respaldan el uso del aceite de menta en las náuseas posoperatorias. Lane et al. informaron una reducción de las náuseas en mujeres tras cesárea tratadas con aromaterapia de aceite de menta (POA) en comparación con un placebo inerte inhalado y la terapia antiemética estándar (SAT), evaluada a los 2 minutos (POA vs. placebo: P <0,000; POA vs. SAT: P <0,001) y a los 5 minutos posteriores al tratamiento (POA vs. placebo: P <0,000; POA vs. SAT: P <0,003).
5.5 Endoscopia y procedimientos gastrointestinales
Una pequeña cantidad de investigación sugiere que el aceite de menta podría ser útil para reducir los espasmos durante ciertos procedimientos, como la endoscopia o el examen con enema de bario. Se ha utilizado para facilitar la finalización de colonoscopias y de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.
5.6 Rendimiento cognitivo y estado de alerta
Los datos clínicos sugieren beneficios del uso oral de menta para modular el rendimiento cognitivo. La investigación clínica indica que la menta, sola o en fórmulas combinadas, puede ser beneficiosa para el rendimiento cognitivo, aunque la evidencia para este uso, junto con otros varios como el hirsutismo y el rendimiento atlético, no ha sido estudiada tan extensamente como sus aplicaciones gastrointestinales. Esta área de investigación se considera preliminar, con la mayoría de los hallazgos provenientes de ensayos pequeños.
5.7 Aplicaciones tópicas: úlceras por presión y dolor en el pezón
Una cantidad limitada de evidencia sugiere que un gel que contiene aceite de menta aplicado tópicamente podría reducir el riesgo de escaras (úlceras por presión) en personas encamadas. El aceite de menta en gel, agua o crema aplicado tópicamente en la zona del pezón de mujeres en período de lactancia podría ser útil para reducir el dolor y las fisuras cutáneas.
5.8 Actividad antimicrobiana
El aceite esencial de M. piperita ejerció una importante actividad inhibitoria contra todas las bacterias estudiadas, especialmente M. luteus y B. subtilis, que mostraron una alta sensibilidad a este aceite. Tanto los extractos de menta como el aceite esencial han demostrado efectos antivirales, antiinflamatorios, antioxidantes, antibacterianos, antifúngicos, antidiabéticos y antifibróticos en estudios preclínicos. Estos hallazgos antimicrobianos provienen predominantemente de estudios in vitro y en animales; su relevancia clínica en humanos aún no se ha establecido.
6. Sistemas corporales y áreas de salud
El aceite de menta y sus constituyentes ejercen efectos relajantes del músculo liso y antiespasmódicos sobre el esfínter esofágico inferior, el estómago, el duodeno y el intestino grueso. Además, el aceite de menta puede modular la sensibilidad visceral y del sistema nervioso central.
- Sistema gastrointestinal: SII, dispepsia funcional, flatulencia, espasmos del tracto gastrointestinal, la vesícula biliar y las vías biliares. La Comisión E alemana aprobó la hoja de menta para molestias espásticas del tracto gastrointestinal, así como de la vesícula y las vías biliares.
- Sistema nervioso / dolor: Cefalea tensional (tópico), dolor visceral en el SII.
- Sistema respiratorio: El aceite esencial de menta y su componente pulegona son eficaces contra la contracción del músculo liso traqueal de rata inducida por acetilcolina y KCl, y suprimen la contracción evocada por CaCl₂ en tráquea despolarizada de rata, lo que indica una entrada de calcio extracelular impedida. Sin embargo, la evidencia clínica en humanos para aplicaciones respiratorias es limitada.
- Sistema inmunitario / inflamatorio: Se han demostrado efectos antiinflamatorios y antioxidantes en entornos preclínicos, con algunos datos emergentes en ensayos humanos (principalmente de forma indirecta a través de resultados en el SII).
- Piel: Contrairritante tópico, dolor asociado a heridas, fisuras en el pezón en mujeres lactantes.
- Náuseas: El aceite de menta se usa para inhalación en aromaterapia, se promueve para tratar el resfriado común y la tos, para reducir el estrés y mejorar la función mental.
7. Estado regulatorio y de monografías
El Comité de Medicamentos Herbales (HMPC) de la EMA concluyó que, sobre la base de su uso de larga data, las preparaciones de hoja de menta pueden usarse para el alivio de problemas relacionados con la digestión, como la indigestión y la flatulencia. Solo deben usarse en adultos y niños mayores de 4 años.
El aceite esencial de menta cuenta con buena evidencia clínica para su uso en problemas gastrointestinales particulares y tiene productos medicinales herbales reconocidos; sin embargo, los datos no son directamente aplicables a otros extractos de menta o suplementos alimenticios, ya que estos tienen diferentes declaraciones de propiedades saludables y formulaciones.
El mentol figura como generalmente reconocido como seguro (GRAS) según la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA).
8. Dosis reportadas en estudios
Se ha utilizado hasta 1200 mg diarios (180 a 400 mg tres veces al día) de aceite de menta en cápsulas de recubrimiento entérico para tratar los síntomas asociados al SII. Una revisión de ensayos clínicos investigó dosis de hasta 1200 mg/día de aceite de menta con recubrimiento entérico (cápsulas que contienen de 180 a 200 mg de aceite de menta, administradas como 1 a 2 cápsulas 3 veces al día) durante 2 a 4 semanas.
Para la dispepsia funcional, se estudió una combinación fija de 90 mg de aceite de menta y 50 mg de aceite de alcaravea en cápsulas de recubrimiento entérico, administrada como una cápsula dos veces al día durante 28 días.
Para la cefalea tensional, se aplicó una solución de aceite de menta al 10% en etanol de forma cutánea en la frente y las sienes, repitiendo las aplicaciones a los 15 y 30 minutos.
Las formulaciones de aceite de menta con recubrimiento entérico y gastrorresistente no deben tomarse inmediatamente después de comer. Estos productos deben tomarse preferentemente con agua entre 30 y 90 minutos antes de una comida.
9. Consideraciones de seguridad e interacciones
Perfil de seguridad general
Se han reportado pocos efectos adversos en los ensayos de aceite de menta. El aceite de menta es un producto natural que se ha utilizado exitosamente para varios trastornos clínicos y parece tener un buen perfil de seguridad.
Reflujo gastrointestinal y esfínter esofágico inferior
El aceite de menta no debe administrarse a pacientes con reflujo gastroesofágico o úlceras gástricas activas, porque el aceite disminuye la presión del esfínter esofágico. La ingestión de aceite de menta rico en mentol puede causar acidez debido a la relajación del esfínter esofágico inferior, favoreciendo así el reflujo gastroesofágico, y ocasionalmente puede inducir sensaciones de ardor en la región anal o perianal.
Precauciones con formulaciones de recubrimiento entérico
El aceite de menta con recubrimiento entérico no debe usarse en personas con aclorhidria (una afección estomacal en la que el estómago no produce ácido clorhídrico), porque el recubrimiento entérico podría disolverse demasiado temprano en el proceso digestivo. El aceite de menta con recubrimiento entérico podría causar ardor anal en personas que tienen diarrea.
Uso en lactantes y niños
El mentol, presente en el aceite de menta, no debe inhalarse ni aplicarse en el rostro de un lactante o niño pequeño, ya que puede afectar negativamente su respiración. No se recomiendan las preparaciones con recubrimiento entérico en niños menores de 8 años.
Uso durante la lactancia
El aceite de menta en gel, agua o crema aplicado tópicamente en la zona del pezón de mujeres en período de lactancia podría ser útil para reducir el dolor y las fisuras cutáneas. El aceite de menta debe usarse solo después de la lactancia y luego limpiarse antes de la siguiente sesión de lactancia.
Interacciones farmacológicas
Se observa una interacción moderada con la ciclosporina. Algunos medicamentos que disminuyen el ácido estomacal podrían causar que el recubrimiento entérico de los productos de aceite de menta se disuelva demasiado rápido, lo que puede provocar acidez y náuseas. Dichos medicamentos deben tomarse al menos dos horas después de los productos de aceite de menta recubiertos; estos incluyen cimetidina (Tagamet), ranitidina (Zantac), nizatidina (Axid) y famotidina (Pepcid).
Existe evidencia de que el mentol puede potenciar la penetración dérmica de otros agentes. Los formuladores y clínicos deben tener en cuenta que esta penetración potenciada puede afectar la seguridad de otros ingredientes aplicados tópicamente en conjunto, cuya evaluación de seguridad se basó en su falta de absorción.
Constituyentes toxicológicamente relevantes
La pulegona y su metabolito el mentofurano, presentes en el aceite de menta, se han considerado potencialmente tóxicos en dosis altas. En estudios con ratas, dosis de ≥80 mg/kg/día de pulegona se asociaron con vacuolización de los hepatocitos. En una serie de estudios del Programa Nacional de Toxicología, la necrosis hepática y la vacuolización citoplasmática solo se observaron en ratas a las que se administraron ≥150 mg/kg/día de pulegona durante 2 semanas. Estos efectos se observaron en dosis muy superiores a las utilizadas terapéuticamente en humanos.
Debido a la toxicidad de la pulegona, la concentración segura de este constituyente se limita a ≤1% en formulaciones cosméticas. Esta concentración es alcanzable tanto controlando el momento de la cosecha como la técnica de procesamiento.
Enfermedad de la vesícula biliar
Los pacientes con cálculos biliares (piedras en la vesícula) y cualquier otro problema relacionado con la bilis deben tener precaución al usar preparaciones de hoja de menta. En caso de cálculos biliares, usar solo después de consultar con un médico.
Referencias