Beta-tocoferol: Una referencia integral
1. Identidad: Nombre químico, estructura y clasificación
El beta-tocoferol (β-tocoferol) es uno de los ocho compuestos que se presentan de forma natural y que se conocen colectivamente como vitamina E. La vitamina E existe en ocho formas diferentes: cuatro tocoferoles y cuatro tocotrienoles. Tanto los tocoferoles como los tocotrienoles se presentan en formas α (alfa), β (beta), γ (gamma) y δ (delta), determinadas por el número y la posición de los grupos metilo en el anillo de cromanol.
El beta-tocoferol se designa químicamente como 5,8-dimetiltocol, lo que lo distingue del alfa-tocoferol (5,7,8-trimetiltocol), el gamma-tocoferol (7,8-dimetiltocol) y el delta-tocoferol (8-metiltocol). La fórmula molecular del beta-tocoferol es C₂₈H₄₈O₂, con un peso molecular de aproximadamente 416.68 g/mol, y su número de registro CAS es 148-03-8.
El anillo de cromanol del RRR-beta-tocoferol está metilado en las posiciones 5 y 8, lo que significa que tiene dos sustituyentes metilo en lugar de los tres presentes en el alfa-tocoferol. Químicamente, los cuatro tocoferoles son derivados metilados del tocol [2-metil-2-(4′,8′,12′-trimetiltridecil)-6-cromanol].
Estructuralmente, los tocoferoles se caracterizan por un anillo de cromanol unido a una larga cadena fitilo hidrofóbica, lo que los convierte en moléculas anfipáticas. Esto permite que los tocoferoles se incorporen a las membranas biológicas, donde estabilizan las bicapas lipídicas y previenen la peroxidación lipídica.
Los tocoferoles son sintetizados principalmente solo por plantas y otros organismos fotosintéticos, incluidas las cianobacterias. Como resultado, los tocoferoles dietéticos de los mamíferos se obtienen casi exclusivamente de estas fuentes.
2. Fuentes naturales y distribución
Los cuatro miembros de la serie de los tocoferoles y los cuatro miembros de la serie de los tocotrienoles están presentes naturalmente, aunque en cantidades variables, en una amplia gama de alimentos. Sin embargo, el beta-tocoferol se encuentra entre los menos abundantes de los cuatro tocoferoles en el suministro alimentario. El beta-tocoferol y el delta-tocoferol se encuentran en niveles más bajos en los alimentos en comparación con el alfa- y el gamma-tocoferol.
El alfa-tocoferol se encuentra principalmente en los cloroplastos de las células vegetales, mientras que el beta-, gamma- y delta-tocoferol se encuentran comúnmente fuera de estos organelos.
Los tocoferoles están ampliamente distribuidos en sustancias orgánicas, y se presentan en concentraciones más altas en los aceites de cereales, principalmente en los aceites de trigo y maíz, y también en la cebada y el centeno. También se encuentran en aceites vegetales como el de cártamo, soya, cacahuate (maní), semilla de algodón, linaza, girasol, colza y palma.
El trigo y sus fracciones de procesamiento representan una fuente botánica particularmente bien caracterizada. Los cereales son fuentes ricas en tocoles, siendo los niveles más altos los de la cebada y los trigos blandos. La mayor parte de los tocoferoles (más del 90% de todos los tocoles) se encuentra en el germen (~25 mg de vitamina E/100 g en el trigo), pero también hay concentraciones significativas de tocoferoles en el salvado de trigo.
Los estudios que examinan las corrientes de molienda comercial del trigo han encontrado que la fracción de germen tiene el mayor contenido de tocoferoles, y el contenido de alfa-tocoferol (195.2 µg/g) fue 16 veces mayor (en promedio) que en cualquier otra fracción. Se determinó el contenido de tocoferoles y tocotrienoles, conocidos colectivamente como vitamina E (tocoles), en fracciones de granos de trigo molidos con rodillos. Los resultados mostraron que los componentes de la vitamina E están presentes en todas las fracciones principales de harina de trigo, pero que el contenido y la composición de vitamina E diferían significativamente entre las fracciones.
Los tejidos vegetales varían considerablemente en el contenido total de tocoferoles y en su composición, siendo el alfa-tocoferol la especie de tocoferol predominante en los tejidos vegetales verdes fotosintéticos. Por lo tanto, el beta-tocoferol se encuentra típicamente en concentraciones mucho más bajas que el alfa-tocoferol en la mayoría de los tejidos vegetales y aceites de semillas.
Formas y preparaciones comunes
El beta-tocoferol no se fabrica ni se vende comúnmente como compuesto aislado. En la práctica comercial, aparece como un constituyente minoritario dentro de las preparaciones de tocoferol mixto derivadas de destilados naturales de aceites vegetales. Los concentrados de homólogos de tocoferol mixtos, incluidos el beta-, delta- y gamma-tocoferol, junto con los tocotrienoles, pueden obtenerse de fuentes vegetales naturales. La separación industrial de los homólogos beta-, delta- y gamma- con alta pureza a partir del alfa-tocoferol es técnicamente viable mediante métodos cromatográficos.
El alfa-tocoferol en los suplementos dietéticos y alimentos fortificados frecuentemente se esterifica para prolongar su vida útil mientras se protegen sus propiedades antioxidantes. El mismo enfoque —la esterificación del grupo hidroxilo del anillo de cromanol— es técnicamente aplicable al beta-tocoferol, aunque tales preparaciones aisladas se encuentran principalmente en entornos de investigación en lugar de en la suplementación comercial.
La producción sintética de vitamina E generalmente produce cantidades aproximadamente iguales de los ocho isómeros posibles: RRR, RSS, RRS, RSR, SRR, SRS, SSR y SSS. La forma natural del beta-tocoferol se designa RRR-beta-tocoferol, lo que indica la estereoquímica en los tres centros quirales de la cadena lateral fitilo.
3. Historia del descubrimiento y uso tradicional / histórico
La historia del beta-tocoferol es inseparable del descubrimiento científico más amplio de la vitamina E, y no tiene una tradición documentada de uso aislado en sistemas herbolarios o médicos premodernos. A diferencia de muchas preparaciones botánicas con siglos de uso empírico, el beta-tocoferol fue identificado completamente dentro del marco de la bioquímica nutricional del siglo XX.
Descubrimiento de la vitamina E y aislamiento del beta-tocoferol
El 100.º aniversario del descubrimiento de la vitamina E en 1922 se conmemoró en años recientes. Ese descubrimiento fue realizado por Herbert McLean Evans, embriólogo y endocrinólogo, y su colaboradora Kathrine Julia Scott Bishop, médica y anatomista capacitada, mientras trabajaban en la Universidad de Berkeley en California, EE. UU.
Los dos científicos observaron que las ratas hembra alimentadas con una dieta purificada tenían buen crecimiento y desarrollo, y permanecían saludables, pero no podían reproducirse, ya que los embriones morían y eran reabsorbidos después de unos 10 días de gestación. Sin embargo, cuando la dieta semisintética se complementaba con hojas verdes frescas de lechuga o harina de alfalfa seca, se podía observar una restauración súbita de la fertilidad en ratas previamente estériles.
Debido a que la actividad vitamínica se identificó por primera vez en 1936 a partir de un factor dietético de fertilidad en ratas, se le nombró tocoferol, del griego τόκος tókos 'nacimiento' y φέρειν phérein 'llevar o portar', es decir, 'llevar un embarazo', con la terminación -ol que indica su condición de alcohol químico.
En 1936, Evans y sus colaboradores aislaron dos compuestos con actividad de vitamina E a partir del aceite de germen de trigo, para los cuales propusieron los nombres α-tocoferol y β-tocoferol. Poco después, el grupo de trabajo de Evans encontró un tercer factor activo, el γ-tocoferol, en el aceite de semilla de algodón, y en 1947 se aisló un cuarto tocoferol, llamado δ-tocoferol, a partir del aceite de soya.
La vitamina E fue descubierta en 1922 por Herbert McLean Evans y Katharine Scott Bishop, y aislada por primera vez en forma pura por Evans y Gladys Anderson Emerson en 1935 en la Universidad de California, Berkeley. Se recuerda la historia temprana de la vitamina E desde su descubrimiento por Herbert M. Evans y Katharine J. S. Bishop en 1922 hasta su síntesis química por Paul Karrer y colaboradores en 1938, así como el desarrollo del concepto de que la vitamina E actúa como antioxidante in vivo.
El trabajo realizado en la década de 1930 reveló la estructura química y la función biológica del alfa-tocoferol. En la década de 1940, Filer y otros demostraron que la vitamina E protege a los ácidos grasos insaturados de los tejidos contra la oxidación. El interés de la investigación se desplazó posteriormente de manera predominante hacia el alfa-tocoferol, que demostró la mayor potencia biológica en los bioensayos estándar.
Debido a que el beta-tocoferol se presenta como un constituyente minoritario de los alimentos vegetales de consumo habitual —particularmente los granos de cereales y sus aceites— ha formado parte de la dieta humana a lo largo de la historia registrada como un componente natural que coexiste con el germen de trigo, los salvados de cereales y los aceites vegetales. Sin embargo, su presencia como tal no fue reconocida ni explotada intencionalmente hasta el siglo XX. No existe ningún sistema de medicina tradicional documentado en el que el beta-tocoferol, como compuesto distinto, haya sido identificado, nombrado o utilizado específicamente.
4. Componentes clave, bioquímica y mecanismos de acción
Relación estructura-actividad dentro de la familia de los tocoferoles
Todas las formas naturales y los estereoisómeros sintéticos de la vitamina E exhiben, en distintos grados, la capacidad de inhibir la peroxidación lipídica como antioxidantes de terminación de cadena. Las actividades antioxidantes de los tocoles son mayores en solución que en las membranas lipídicas, pero el orden relativo de las actividades antioxidantes se mantiene como α > β ≈ γ > δ en ambos escenarios de sustrato.
El alfa-tocoferol es aproximadamente dos veces más eficiente como captador de radicales que el gamma- y el beta-tocoferol, y alrededor de 5 veces mejor que el delta-tocoferol en las medidas químicas de actividad antioxidante. Sin embargo, estos hallazgos probablemente tienen poca relevancia para la actividad biológica in vivo, ya que la distribución y el metabolismo selectivos de los tocoles dietéticos favorecen fuertemente la retención del alfa-tocoferol en los tejidos.
Mecanismo antioxidante (de terminación de cadena)
El alfa-tocoferol es un antioxidante liposoluble que funciona dentro de la vía de la glutatión peroxidasa, protegiendo las membranas celulares de la oxidación al reaccionar con los radicales lipídicos producidos en la reacción en cadena de la peroxidación lipídica. Esto elimina los intermediarios de radicales libres e impide que la reacción de oxidación continúe. Los radicales tocoferoxilo oxidados producidos en este proceso pueden reciclarse de vuelta a la forma reducida activa mediante la reducción por otros antioxidantes, como el ascorbato, el retinol o el ubiquinol.
El beta-tocoferol comparte este mecanismo fundamental del anillo de cromanol. Los estudios cinéticos han demostrado que un tocoferol puede atrapar más de 2 mol de radicales —concretamente 2.3–2.9 mol— por mol de tocoferol, y puede atrapar tanto radicales alquilo como radicales peroxi. La diferencia entre el beta- y el alfa-tocoferol en este aspecto es principalmente cuantitativa, y surge de la ausencia del sustituyente 7-metilo en el beta-tocoferol, lo cual reduce modestamente la densidad electrónica del grupo hidroxilo fenólico.
Debido a que es liposoluble, la vitamina E es importante para prevenir la oxidación de las grasas en lugares como las membranas celulares y las mitocondrias, así como para prevenir la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) que circulan en la sangre.
Mecanismos no antioxidantes (compartidos con otros tocoferoles)
Los primeros investigadores atribuyeron la mayor parte, si no toda, la actividad biológica de los tocoferoles a su capacidad de actuar como antioxidantes. Más recientemente, sin embargo, se han asociado otras actividades biológicas con los tocoferoles, incluida la modulación de la transducción de señales, la modulación del metabolismo de fosfolípidos, la inhibición de la proteína quinasa C, la inhibición de la fosfolipasa A y la inhibición de la producción de prostaglandinas.
Los resultados más recientes incluyen la influencia de la vitamina E en las actividades enzimáticas, las cascadas de señalización, la expresión génica y la estructura de las biomembranas. La conclusión general es que nuestro conocimiento del mecanismo de acción de la vitamina sigue siendo fragmentario.
Biopotencia relativa
Las actividades biológicas de las isoformas β-, γ- y δ- de la vitamina E son 0.5, 0.25 y 0.01, respectivamente, en comparación con el α-tocoferol. Esto significa que el beta-tocoferol posee aproximadamente la mitad de la potencia biológica del alfa-tocoferol cuando se evalúa mediante el bioensayo clásico de reabsorción fetal-gestación en ratas. Con la excepción de una actividad antioxidante putativa 'genérica' en la protección de las membranas biológicas contra la peroxidación, en comparación con el alfa-tocoferol, el beta-, gamma- y delta-tocoferol tienen una actividad biológica muy baja (si es que la tienen) en la prueba de reabsorción fetal. Su eficiencia relativa varía de cero a aproximadamente 40% para el beta-tocoferol, que es la única forma alternativa significativamente activa en esta prueba.
Metabolismo hepático y la proteína transportadora de alfa-tocoferol
Un determinante crítico de por qué el beta-tocoferol se acumula solo en concentraciones muy bajas en el plasma y los tejidos humanos —a pesar de estar presente en los alimentos— es la selectividad de la proteína transportadora hepática de alfa-tocoferol (α-TTP). Después de la captación hepática, la forma alfa-tocoferol de la vitamina E se resecreta preferentemente hacia la circulación. La proteína transportadora de alfa-tocoferol (α-TTP), una pequeña proteína citoplasmática hepática con afinidad diferencial por las distintas formas de vitamina E, es responsable del proceso de biodiscriminación que subyace a la resecreción selectiva de alfa-tocoferol desde el hígado hacia el plasma.
La α-TTP tiene especificidad de ligando y afinidades relativas hacia diferentes tocoferoles (α- > β- > γ- > δ-tocoferol) in vitro. Por lo tanto, el beta-tocoferol es unido y resecretado por la α-TTP con una eficiencia sustancialmente menor que el alfa-tocoferol. La concentración plasmática de los demás tocoferoles y tocotrienoles suele ser inferior a 2 μM, ya que no son retenidos eficientemente por el hígado, sino metabolizados y predominantemente eliminados.
La vitamina E abarca ocho formas, incluidos el alfa-, beta-, gamma- y delta-tocoferol, y el alfa-, beta-, gamma- y delta-tocotrienol. Sin embargo, solo el alfa-tocoferol se encuentra en abundancia y se mantiene bien en el plasma humano. Esta observación refleja directamente la acción discriminatoria de la α-TTP.
La proteína transportadora hepática de α-tocoferol (TTP) es necesaria para una biodisponibilidad óptima del alfa-tocoferol en humanos; las mutaciones en el gen humano TTPA producen el trastorno hereditario ataxia con deficiencia de vitamina E (AVED).
Absorción
Como ocurre con todas las vitaminas liposolubles, el transporte y la absorción requieren mecanismos intactos de digestión de grasas. El metabolismo de las grasas involucra tanto la lipasa lingual como la gástrica, las sales biliares, las enzimas pancreáticas y la absorción intestinal. Las enzimas pancreáticas rompen los enlaces éster del tocoferilo. Los quilomicrones transportan entonces el alfa-tocoferol a través del sistema linfático hacia el hígado. Una vez degradados en el hígado, el tocoferol se libera de los quilomicrones. El beta-tocoferol sigue la misma vía inicial de absorción intestinal, pero posteriormente es discriminado por la α-TTP durante la etapa de resecreción hepática.
5. Evidencia científica por área de uso
Es esencial señalar, desde el inicio, que prácticamente todos los ensayos clínicos que examinan la vitamina E y los resultados de salud han utilizado alfa-tocoferol aislado como compuesto de prueba, no beta-tocoferol. La mayoría de los estudios con vitamina E se han realizado con alfa-tocoferol, y las formas estabilizadas de vitamina E se derivan principalmente del alfa-tocoferol. La siguiente discusión aborda la evidencia principalmente según se aplica a la clase de vitamina E, con comentarios específicos sobre la contribución del beta-tocoferol cuando las fuentes lo permiten.
5.1 Enfermedad cardiovascular
El uso del alfa-tocoferol como antioxidante preventivo se ha estudiado en relación con la enfermedad cardiovascular, el cáncer, la degeneración macular relacionada con la edad, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la enfermedad de Alzheimer. La teoría es que la oxidación lipídica desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular y que el uso de antioxidantes como terapia complementaria es útil para la prevención. Sin embargo, los estudios de la vitamina E en la prevención de la enfermedad cardiovascular no han demostrado ser beneficiosos, con resultados inconsistentes y limitaciones inherentes a los estudios.
Los estudios poblacionales han sugerido que las personas que consumían alimentos con más vitamina E, o que elegían por su propia cuenta consumir un suplemento dietético de vitamina E, tenían una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer, demencia y otras enfermedades. Sin embargo, los ensayos clínicos controlados con placebo que utilizaron alfa-tocoferol como suplemento, con cantidades diarias de hasta 2,000 mg al día, no siempre pudieron replicar estos hallazgos.
Durante años, se pensó que el alfa-tocoferol solo funcionaba como un eliminador de radicales peroxilo lipídicos, específicamente de la lipoproteína de baja densidad oxidada (LDL-ox), sirviendo así como el principal antioxidante para la prevención de la aterosclerosis. En años recientes, se han descubierto los múltiples roles del alfa-tocoferol, que incluyen no solo funciones antioxidantes, sino también funciones prooxidantes, de señalización celular y de regulación génica.
Fuerza de la evidencia para los desenlaces cardiovasculares: Mixta y no concluyente. Los datos observacionales sugirieron un beneficio; los ensayos controlados aleatorizados (ECA) de suplementación con alfa-tocoferol aislado no han demostrado un beneficio cardiovascular consistente. No se han realizado ECA específicos con beta-tocoferol aislado.
5.2 Prevención del cáncer
No se ha demostrado que el uso antioxidante de la vitamina E en la prevención de cánceres sea eficaz, y podría aumentar el riesgo de cáncer de próstata. En el ensayo SELECT, los investigadores estudiaron el selenio y la vitamina E para determinar qué papel podía tener la suplementación en la disminución de la incidencia del cáncer de próstata. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a suplementación con selenio, vitamina E, ambos, o placebo.
El Estudio de Prevención del Cáncer con Alfa-Tocoferol y Beta-Caroteno (ATBC), citado con frecuencia en este campo, investigó el alfa-tocoferol (no el beta-tocoferol) en fumadores varones finlandeses. El Estudio de Prevención del Cáncer ATBC generó una señal de precaución. Entre 29,133 fumadores varones en Finlandia, de 50 a 69 años de edad, la ingesta de vitamina E a razón de 50 mg al día durante 5 a 8 años se asoció con ciertos resultados.
Décadas de estudios clínicos y preclínicos han ampliado nuestra comprensión de la vitamina E antioxidante y su utilidad en varias patologías crónicas inducidas por estrés oxidativo. Los resultados de estos estudios han mostrado revisiones prometedoras, aunque mixtas, sobre la eficacia del alfa-tocoferol en la prevención y el tratamiento de la enfermedad cardíaca, el cáncer y la enfermedad de Alzheimer.
Fuerza de la evidencia para la prevención del cáncer: Débil e inconsistente para la clase de vitamina E (principalmente alfa-tocoferol). No existe evidencia clínica humana dedicada al beta-tocoferol aislado en la prevención del cáncer.
5.3 Enfermedad neurológica y función cognitiva
La vitamina E fue identificada por primera vez hace más de 90 años por Evans y Bishop como un factor dietético esencial requerido por las ratas para mantener la reproducción normal. A diferencia de las otras tres vitaminas liposolubles, que tienen objetivos y acciones moleculares muy específicos, la vitamina E carece de vías o dianas moleculares específicas que expliquen su necesidad en la dieta.
La deficiencia de vitamina E secundaria a la abetalipoproteinemia causa problemas como la mala transmisión de los impulsos nerviosos, la debilidad muscular y la degeneración retiniana, que conduce a la ceguera.
A medida que se hizo evidente que las vitaminas A y D actúan a través de receptores nucleares hormonales afines para regular la expresión génica sensible a las vitaminas, los investigadores buscaron, sin éxito, identificar actividades similares para la vitamina E. Estas investigaciones simplemente llevaron de vuelta a la misma comprensión de la vitamina E obtenida a partir de estudios realizados entre las décadas de 1930 y 1980, es decir, que la vitamina E actúa como un antioxidante liposoluble.
Fuerza de la evidencia para los desenlaces neurológicos: Preliminar. El papel de la vitamina E en la salud neurológica está establecido en el contexto de los estados de deficiencia. No se han realizado ensayos clínicos humanos específicos que examinen el beta-tocoferol de forma aislada para desenlaces neurológicos.
5.4 Función inmunológica
La vitamina E también desempeña un pequeño papel en la señalización celular, afectando la expresión de algunas células inmunitarias. Entre los demás roles de la vitamina E en el cuerpo, también desempeña un papel significativo en la función inmunológica. Un metaanálisis reciente sugirió que la reducción de la proteína C reactiva y la IL-6 se asociaba con el alfa-tocoferol.
Fuerza de la evidencia para la función inmunológica: Preliminar para la forma alfa-tocoferol; no se ha estudiado específicamente el beta-tocoferol aislado en ensayos humanos.
5.5 Actividad antioxidante y peroxidación lipídica
El tocoferol biológicamente más activo es el alfa-tocoferol, pero el beta-, gamma- y delta-tocoferol, así como varios estereoisómeros, también pueden tener una actividad biológica importante. Estos compuestos actúan como antioxidantes, que previenen la peroxidación lipídica de los ácidos grasos poliinsaturados en las membranas celulares.
La actividad antioxidante de los tocoferoles está estrechamente vinculada a su localización en la membrana, donde eliminan radicales peroxilo lipídicos y previenen el daño oxidativo. El radical tocoferoxilo formado en este proceso puede regenerarse dentro de una red antioxidante mediante coantioxidantes como la vitamina C, preservando así su capacidad antioxidante.
Fuerza de la evidencia para la función antioxidante: Bien establecida mecanísticamente in vitro. El beta-tocoferol es un antioxidante de terminación de cadena demostrablemente eficaz en sistemas químicos y libres de células. La evidencia in vivo específica para el beta-tocoferol es escasa, ya que no se acumula significativamente en el plasma o los tejidos bajo condiciones dietéticas normales.
6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con el beta-tocoferol
- Sistema cardiovascular: Como parte de la familia de la vitamina E, el beta-tocoferol contribuye a la prevención de la oxidación de LDL y de la peroxidación lipídica en las membranas. La vitamina E también tiene un papel en la circulación, siendo algo vasodilatadora, induciendo óxido nítrico, y teniendo cierta función antitrombótica.
- Sistema nervioso: La vitamina E, principalmente como alfa-tocoferol, es necesaria para la función neurológica normal; el beta-tocoferol comparte los mismos determinantes estructurales de la actividad antioxidante de membrana relevantes para este sistema.
- Sistema inmunológico: La vitamina E desempeña un pequeño papel en la señalización celular, afectando la expresión de algunas células inmunitarias.
- Sistema reproductivo: El beta-tocoferol es la única forma no alfa con actividad significativa (aunque sustancialmente menor) en el bioensayo clásico de reabsorción fetal, con una eficiencia relativa que va de cero a aproximadamente el 40% de la del alfa-tocoferol.
- Piel / tegumento: La naturaleza lipofílica de todos los tocoferoles, incluido el beta-tocoferol, les permite proteger las membranas de las células cutáneas del daño oxidativo, aunque la investigación dermatológica se centra casi por completo en el alfa-tocoferol.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas
El beta-tocoferol no se formula comercialmente como un suplemento independiente y no tiene recomendaciones de dosificación clínica propias establecidas. En la práctica, aparece como un componente de las preparaciones de tocoferol mixto derivadas de destilados naturales de aceites vegetales.
El Valor Diario (VD) de la vitamina E es de 15 mg para adultos y niños de 4 años en adelante, expresado como equivalentes de alfa-tocoferol. 1 mg de vitamina E = 1 mg de RRR-alfa-tocoferol = 2 mg de all-rac-alfa-tocoferol. La contribución del beta-tocoferol a la actividad total de la vitamina E se calcula utilizando un factor de conversión que refleja su menor biopotencia (aproximadamente 0.5 en relación con el alfa-tocoferol).
La mayoría de los suplementos que contienen solo vitamina E aportan ≥67 mg (100 UI de vitamina E natural) de este nutriente. Cuando se utilizan suplementos de tocoferol mixto, el beta-tocoferol suele representar una fracción menor del total, predominando el alfa- y el gamma-tocoferol según la fuente del aceite.
En cuanto a las dosis de investigación reportadas para la clase de vitamina E (prácticamente todos los estudios utilizan alfa-tocoferol), las dosis en los principales ensayos clínicos han variado ampliamente. Muchos adultos toman cantidades relativamente grandes de vitamina E (alfa-tocoferol, de 400 a 800 mg/día) durante meses o años sin daño aparente. Un ensayo aleatorizado, controlado y doble ciego realizado por Devaraj y colaboradores encontró que la suplementación con 1,200 UI de RRR alfa-tocoferol al día durante dos años en pacientes con enfermedad cardiovascular era segura.
No se han realizado estudios clínicos específicos de dosis-respuesta utilizando beta-tocoferol aislado en sujetos humanos.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones
Tolerabilidad general
Como miembro de la familia de los tocoferoles, el beta-tocoferol comparte el perfil general de seguridad de los compuestos de vitamina E cuando se consume a partir de fuentes alimentarias. Las cantidades de alfa-tocoferol, otros tocoferoles y tocotrienoles que son componentes de la vitamina E dietética, cuando se consumen a partir de alimentos, no parecen causar interacciones con medicamentos.
Nivel máximo tolerable de ingesta
El límite superior para adultos de ≥19 años es de 1,000 mg para cualquier forma de tocoferol. Existe un riesgo de sangrado excesivo, particularmente con dosis superiores a 1,000 mg diarios, o si una persona también está tomando un medicamento anticoagulante como la warfarina. Por esta razón, se ha establecido un límite superior para la vitamina E en adultos de 19 años en adelante de 1,000 mg diarios (1,465 UI) de cualquier forma de suplemento de tocoferol.
El Instituto de Medicina (IOM) llegó a este límite mediante datos en animales. El IOM revisó todos los datos relevantes sobre la seguridad de la vitamina E, pero no identificó un NOAEL o LOAEL en humanos. En su lugar, identificó un LOAEL de 500 mg por kg al día a partir de datos en animales y calculó un UL humano aplicando un factor de incertidumbre compuesto de 36. Suponiendo un peso corporal de 68.5 kg y redondeando, el UL calculado es de 1,000 mg al día para adultos. Aunque las diferentes formas químicas de la vitamina E tienen potencias distintas (UI por mg) para efectos beneficiosos, el IOM concluyó que no se sabe que la potencia para los efectos adversos potenciales varíe de manera análoga, y por lo tanto el IOM no diferenció entre las formas all-rac y naturales al aplicar este límite.
Interacciones anticoagulantes y antiplaquetarias
El uso de suplementos de vitamina E puede aumentar el riesgo de sangrado en personas que toman medicamentos anticoagulantes (adelgazantes de la sangre), como la heparina y el antagonista de la vitamina K, la warfarina (Coumadin); medicamentos antiplaquetarios, como el clopidogrel (Plavix), la ticlopidina (Ticlid), el tirofibán (Aggrastat) y el dipiridamol (Aggrenox); y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), incluidos la aspirina, el ibuprofeno y otros.
Las dosis altas de alfa-tocoferol suplementario pueden interferir con la absorción de la vitamina K y, por lo tanto, aumentar el riesgo de sangrado. Esta interacción es especialmente importante en personas que toman medicamentos anticoagulantes.
Pueden ocurrir interacciones con medicamentos de prescripción cuando los niveles de vitamina E se suplementan a niveles superiores a 300 mg diarios. Estos medicamentos comunes incluyen la aspirina, la warfarina, la ciclosporina y el tamoxifeno.
Además, la vitamina E disminuye el factor IX y la agregación plaquetaria, lo que aumenta aún más el riesgo de coagulopatías.
Competencia con otras vitaminas liposolubles
Todas las vitaminas liposolubles se absorben en el intestino delgado. Por lo tanto, es razonable concluir que la suplementación con dosis altas de vitamina E podría competir por la absorción con otras vitaminas liposolubles, lo que provocaría una malabsorción o deficiencia de las vitaminas A, D y K.
Reducción de otras formas de tocoferol por dosis altas de alfa-tocoferol
Una consideración farmacocinética importante al tomar dosis grandes de alfa-tocoferol suplementario es que este puede reducir los niveles circulantes de otros tocoferoles. Las ingestas altas de solo alfa pueden reducir los niveles circulantes de gamma; las formulaciones de tocoferol mixto buscan reflejar la diversidad que se encuentra en los alimentos integrales y pueden ofrecer una cobertura más amplia. Aunque esta observación es específica del gamma-tocoferol, se espera que el mismo mecanismo de desplazamiento competitivo mediado por la α-TTP se aplique al beta-tocoferol, que tiene una afinidad más baja por la α-TTP que el alfa-tocoferol.
Efectos adversos con dosis altas
Ocasionalmente, se presentan debilidad muscular, fatiga, náuseas y diarrea. El riesgo más significativo es el sangrado; sin embargo, el sangrado es poco común a menos que la dosis sea superior a 1,000 mg/día o que el paciente tome cumarina oral o warfarina.
Con la toxicidad por vitamina E, otras vitaminas liposolubles pueden disminuir. Algunos de los principales medicamentos con los que la vitamina E puede interactuar pueden causar complicaciones con un mayor sangrado, disfunción hepatobiliar y malabsorción de otras vitaminas liposolubles.
Desafíos analíticos en la investigación
Una complicación práctica al interpretar la investigación sobre el beta-tocoferol es que la coelución del gamma- y el beta-tocoferol puede representar un desafío en algunos métodos analíticos cromatográficos, por lo que debe prestarse especial atención a este posible problema. Esta dificultad analítica ha contribuido a la relativa escasez de datos específicos sobre el beta-tocoferol en la literatura científica, ya que algunas mediciones anteriores podrían haber mezclado inadvertidamente las concentraciones de gamma- y beta-tocoferol.
9. Resumen de la calidad de la evidencia
El beta-tocoferol ocupa una posición estructural y bioquímicamente intermedia dentro de la familia de la vitamina E: posee una actividad antioxidante demostrable (aproximadamente equivalente a la del gamma-tocoferol en ensayos químicos), pero es retenido por el cuerpo con mucho menor eficiencia que el alfa-tocoferol debido a su menor afinidad por la α-TTP. En la actualidad, la comprensión de las diferencias en la actividad biológica de los cuatro tocoferoles y su efecto en el cuerpo sigue siendo limitada. La casi total ausencia de ensayos clínicos humanos dedicados al beta-tocoferol significa que sus contribuciones individuales a la salud humana —beneficiosas o adversas— no pueden cuantificarse a partir de la base de evidencia actual. Todas las inferencias sobre el papel biológico del beta-tocoferol en los seres humanos deben extrapolarse a partir de: (1) su química antioxidante conocida in vitro; (2) las características estructurales compartidas con el alfa-tocoferol; y (3) la extensa literatura clínica sobre la clase de vitamina E, que estudió casi exclusivamente al alfa-tocoferol.
Referencias