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bayas de enebro

Condiciones de Salud2
Tabla de contenidos

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Sinopsis

Bayas de enebro (Juniperus communis L.): Una referencia integral

1. Identidad: Clasificación botánica, origen y formas

Identidad botánica y química

Juniperus communis es un arbusto o árbol pequeño de hoja perenne, nativo de Europa, Asia del Sur y América del Norte, y pertenece a la familia Cupressaceae. El género Juniperus incluye aproximadamente 68 especies y 36 variedades y pertenece a la familia Cupressaceae. Los nombres comunes incluyen enebro común y simplemente enebro. En la Farmacopea Europea, la parte de la planta se describió históricamente como el "falso fruto en cono seco y maduro de Juniperus communis L.", designado como Juniperus pseudo-fructus; la edición más reciente de la monografía de la Farmacopea Europea se refiere a la parte de la planta como Juniperi galbulus.

Las plantas producen frutos de color azul, rojizo o negro purpúreo descritos como bayas o conos con apariencia de bayas. El cono es una baya pequeña y verde durante su primer año de crecimiento que se vuelve azul negruzco durante el segundo año. Es importante señalar que lo que coloquialmente se denomina "bayas" son técnicamente conos de semillas carnosos y fusionados, más que verdaderas bayas botánicas. La planta es nativa de Europa, Asia occidental y central, África del Norte y América del Norte.

Juniperus communis es, por mucho, la especie más estudiada, más disponible comercialmente y más utilizada, tanto como alimento como en fitoterapia. Otras especies, como Juniperus sabina, son altamente tóxicas y nunca deben consumirse.

Formas y preparaciones comunes

El enebro está disponible sin receta como bayas secas que se pueden preparar como infusión, aceite de baya, extracto o tintura, así como en suplementos en cápsulas. El aceite esencial se obtiene por destilación al vapor a partir de los conos de baya maduros y no fermentados. Además de sus usos medicinales, las bayas de enebro secas y trituradas se utilizan para dar sabor a alimentos como carnes, sopas, salsas y guisos, y a ciertas bebidas alcohólicas como la cerveza y la ginebra. El enebro se utiliza como fragancia en jabones, productos para el cuidado de la piel y cosméticos. El aceite esencial extraído de las bayas de enebro se utiliza en aromaterapia, masajes y durante ceremonias religiosas para purificar el aire.

Las bayas de enebro y el aceite de enebro han sido clasificados por el HMPC de la EMA como medicamentos herbarios tradicionales (Artículo 16a de la Directiva 2001/83/CE). Sobre la base de un uso tradicional prolongado, las bayas de enebro y el aceite de enebro pueden tomarse por vía interna para irrigar el tracto urinario como tratamiento de apoyo para molestias urinarias leves, así como para molestias dispépticas y flatulencia. El aceite de enebro también se utiliza externamente para el dolor muscular y articular leve, con base en su uso tradicional prolongado.

2. Uso tradicional e histórico

Egipto antiguo

El uso medicinal más antiguo registrado de las bayas de enebro se remonta al antiguo Egipto. Un papiro que data de 1500 a. C. contiene una receta para curar infestaciones de tenia. Los romanos también utilizaban las bayas con fines de purificación y para dolencias estomacales. Se han encontrado bayas de enebro, incluidas Juniperus phoenicea y J. oxycedrus, en tumbas del antiguo Egipto en varios sitios. No se sabe que J. oxycedrus crezca en Egipto, ni tampoco J. excelsa, que se encontró junto con J. oxycedrus en la tumba de Tutankamón. Las bayas importadas a Egipto pueden haber provenido de Grecia; los griegos registran el uso de bayas de enebro como medicina mucho antes de mencionar su uso en la alimentación.

Grecia y Roma antiguas

Los griegos utilizaban las bayas en muchas de sus competencias olímpicas debido a su creencia de que las bayas aumentaban la resistencia física de los atletas. Los romanos también usaban las bayas de enebro para ayudar en la digestión. En la medicina popular de Europa Central, las bayas se consideraban un remedio universal para trastornos asociados con la pobreza, como el tifus, el cólera, la disentería y las tenias.

Europa medieval y moderna temprana

El herbolario medieval Culpeper recomendaba las bayas de enebro para muchas afecciones, incluida la flatulencia. El enebro se utilizó en la Edad Media para protegerse de la peste y en la medicina popular europea para afecciones como la artritis, los problemas urinarios y como tónico general. El uso del enebro como fumigante se remonta al menos a Hipócrates, y también aparece en registros etnobotánicos de Irlanda, Escocia y partes de Gran Bretaña. Las sustancias químicas presentes en las bayas también estimulan la contracción de los músculos uterinos. Podían administrarse durante el parto, pero las mismas propiedades también se utilizaban para interrumpir un embarazo no deseado. Existía una expresión utilizada en Lothian durante la Edad Media que hacía referencia a dar a luz "bajo el árbol de sabina (enebro)", eufemismo para el aborto espontáneo inducido por el enebro.

Tradiciones de los nativos americanos

En las Américas, los nativos americanos zuni utilizaban las bayas para asistir en el parto, mientras que otros pueblos nativos americanos usaban las bayas y hojas de enebro para tratar infecciones, artritis y heridas. Los blackfoot usaban infusión de bayas de enebro para curar los vómitos, mientras que las mujeres crow bebían infusión de bayas de enebro después del parto para favorecer la limpieza y la curación. En América del Norte, las tribus nativas de las provincias marítimas de Canadá utilizaban el enebro para la tuberculosis, las úlceras, el reumatismo y, de forma tópica, para cortes y heridas. Los nativos americanos también utilizaban las bayas de enebro como anticonceptivo femenino, agente anorexígeno y en el tratamiento de la diabetes.

Tradiciones del sur y oeste de Asia

Desde la antigüedad, las partes de J. communis se han utilizado ampliamente como antisépticos, anticonceptivos y diuréticos, y como remedio para tratar resfriados, afecciones torácicas, reumatismo, dolores de cabeza, afecciones dermatológicas y respiratorias, e infecciones renales y urinarias. El enebro común (Juniperus communis) se utiliza tradicionalmente para tratar la supresión renal, la cistitis aguda y crónica, el catarro vesical, la albuminuria, la leucorrea y la amenorrea. Se ha utilizado tradicionalmente en el sistema Unani y en la medicina sueca como decocción en enfermedades inflamatorias.

Reconocimiento formal en farmacopeas

La sustancia herbaria se menciona en el DAB 10 (1991), el ÖAB 90 (1991), la Ph. Fr. X (1996), la Ph. Helv. VII (1987), la BHP (1983) y la Ph. Eur. 6.0 (2008). La monografía del HMPC designa el uso tradicional interno para la irrigación del tracto urinario, molestias urinarias leves, molestias dispépticas y flatulencia. La monografía de ESCOP abarca la mejora de la excreción renal de agua y las molestias dispépticas. La monografía de la Comisión E alemana enumera las molestias dispépticas.

3. Componentes clave y compuestos activos

Aceite esencial volátil

Según lo determinado por métodos de GC/FID y GC/MS, el aceite de baya de enebro de Bulgaria está compuesto en gran parte por hidrocarburos monoterpénicos como el α-pineno (51,4%), el mirceno (8,3%), el sabineno (5,8%), el limoneno (5,1%) y el β-pineno (5,0%). La monografía de la Farmacopea Europea sobre Juniperi aetheroleum define los siguientes requisitos característicos de composición: 20–50% de α-pineno, 1–35,5% de mirceno, menos del 20% de sabineno, 2–12% de limoneno, 1–12% de β-pineno, menos del 7% de trans-(E)-cariofileno y 0,5–10% de terpinen-4-ol. La composición puede variar considerablemente según el origen geográfico y la madurez de los conos. La región de cultivo puede tener un impacto en la composición del enebro y, en consecuencia, en sus atributos de sabor y aroma.

Flavonoides y polifenoles

La planta contiene diversos componentes químicos, entre ellos flavonoides, aceite volátil y cumarinas. Los flavonoides identificados incluyen apigenina, rutina, luteolina, quercetina-3-O-arabinosil-glucósido, quercetina-3-O-ramnósido (quercitrina), escutelareína, nepetina, amentoflavona y bilobetina. También se han identificado biflavonas, entre ellas la cupresuflavona, la hinokiflavona, la isocriptomerina, la amentoflavona y la sciadopitisina.

Otras clases químicas

Las bayas de enebro común contienen una amplia gama de compuestos biológicamente activos, entre ellos α-pineno, canfeno, pectina, ácidos orgánicos (glicólico, málico y ascórbico), ciclohexitol, terpenos, proteínas, azúcares fermentables, cera, goma, cadineno y alcanfor de enebro. La planta también contiene varios diterpenos labdanos y diterpenoides. Las semillas contienen hemaglutinina. Estos usos se atribuyen principalmente a su composición bioactiva, muy rica en compuestos fenólicos, terpenoides, ácidos orgánicos, alcaloides y compuestos volátiles.

Mecanismos de acción establecidos

Los principales componentes activos responsables de los efectos farmacológicos son los monoterpenos, específicamente el terpinen-4-ol, el alfa-pineno, el beta-pineno, el sabineno y el mirceno. Estas moléculas lipofílicas presentan alta biodisponibilidad y se absorben rápidamente a través de la mucosa gastrointestinal. El terpinen-4-ol se considera ampliamente el agente diurético y antimicrobiano más activo dentro de la matriz botánica.

Los aceites esenciales del enebro, particularmente el terpinen-4-ol, se excretan por los riñones. Al pasar por ellos, irritan levemente los tejidos renales, lo que aumenta la tasa de filtración glomerular y la producción de orina.

Además de los aceites volátiles, las bayas de enebro contienen cantidades significativas de taninos condensados y flavonoides, como la amentoflavona, la quercetina y la isoquercitrina, que contribuyen a la capacidad antioxidante general de la planta y a su capacidad para modular las vías inflamatorias.

Se ha determinado que la amentoflavona es un componente mayoritario de los extractos de baya. La actividad antidiabética de los extractos se ha atribuido a la amentoflavona, que presenta una actividad inhibitoria significativa sobre las enzimas digestivas de carbohidratos, así como efectos positivos sobre la resistencia a la insulina.

4. Evidencia científica por área de uso

Es importante señalar desde el inicio que, aunque el enebro se ha utilizado históricamente para muchas dolencias, no existen suficientes estudios científicos que establezcan su eficacia en la mayoría de sus usos. Aún falta evidencia concluyente que respalde la amplia gama de usos tradicionales en seres humanos. La mayor parte de la investigación publicada se basa en ensayos in vitro, modelos animales o pequeños estudios preliminares en humanos. Las siguientes secciones caracterizan honestamente la evidencia disponible según su fortaleza.

4.1 Actividad diurética

Base tradicional y farmacopeica: La monografía del HMPC clasifica el uso interno para la irrigación del tracto urinario y las molestias urinarias leves como uso tradicional. Los herbolarios contemporáneos emplean principalmente el enebro como diurético, a menudo combinándolo con otras hierbas para potencialmente mejorar su eficacia contra las infecciones vesicales.

Evidencia: Se ha reportado que la planta tiene propiedades diuréticas, antiinflamatorias, antifúngicas, analgésicas, hepatoprotectoras, antidiabéticas y antihiperlipidémicas, antimicrobianas y antioxidantes. El respaldo preclínico proviene de estudios en animales: un estudio en ratas encontró que el extracto de baya de enebro aumentó significativamente la producción de orina. La evidencia en humanos sigue siendo escasa. El uso del enebro como medicina no se ha estudiado extensamente en humanos, por lo que no se conoce con certeza todo su potencial. El mecanismo diurético propuesto se atribuye principalmente a la irritación renal producida por el terpinen-4-ol, lo que aumenta el flujo de orina. La literatura antigua sugiere que dosis grandes y repetidas de aceite volátil de enebro se asocian con un potencial nefrotóxico; sin embargo, los estudios en animales solo muestran toxicidad a dosis muy altas. Faltan reportes de casos de nefrotoxicidad; sin embargo, existen medicinas naturales alternativas disponibles para la diuresis, y el enebro debe evitarse en casos de insuficiencia renal hasta que se disponga de estudios definitivos.

Fortaleza de la evidencia: Débil a moderada para la actividad diurética preclínica (en animales); la evidencia en humanos es insuficiente para extraer conclusiones clínicas firmes. La clasificación de la EMA/HMPC es de "uso tradicional", no de "uso bien establecido", lo que refleja la ausencia de datos adecuados de ensayos clínicos.

4.2 Actividad antimicrobiana y antifúngica

Evidencia: Varios reportes han destacado potenciales antimicrobianos, antifúngicos, antioxidantes, antiinflamatorios y antidiabéticos, así como efectos anticancerígenos, hepatoprotectores, neuronales y renales. El trabajo de laboratorio in vitro ha sido particularmente activo en esta área. Los resultados de un ensayo de actividad antifúngica (frente a Aspergillus niger y Penicillium hirsutum) demostraron zonas de inhibición de 21,6 mm y 17,2 mm, respectivamente, para un extracto hidroalcohólico de J. communis silvestre. La Farmacopea Europea y las farmacopeas oficiales de Austria y Suiza reconocen el aceite esencial de J. communis como tratamiento para ciertos problemas bacterianos y fúngicos, así como para aliviar los síntomas del resfriado común.

Fortaleza de la evidencia: La evidencia es predominantemente in vitro (ensayos celulares y de laboratorio). No existen suficientes ensayos clínicos aleatorizados en humanos para establecer la eficacia antimicrobiana clínica. Los resultados in vitro no pueden extrapolarse directamente a la eficacia clínica.

4.3 Actividad antioxidante

Evidencia: La capacidad antioxidante del aceite esencial se ha evaluado in vitro mediante el ensayo de captación de radicales DPPH, la captación del catión radical ABTS, la captación del radical hidroxilo (OH•) y la capacidad quelante, la captación del radical superóxido y los efectos inhibitorios sobre la xantina oxidasa. El potencial antioxidante del extracto crudo fue de 81,63 ± 0,38%, medido mediante el método DPPH en un estudio rumano sobre J. communis silvestre. Los terpenoides, compuestos fenólicos y flavonoides totales se estimaron en 13,44 ± 0,14 mg equivalentes de linalol, 19,23 ± 1,32 mg equivalentes de ácido gálico y 5109,6 ± 21,47 mg equivalentes de rutina por 100 g de extracto, respectivamente. La caracterización mediante GC-MS del extracto de enebro identificó 57 compuestos volátiles, mientras que el análisis por HPLC reveló la presencia de α-pineno, ácido clorogénico, rutina, apigenina y quercetina.

Fortaleza de la evidencia: La actividad antioxidante está bien demostrada in vitro en múltiples ensayos y organismos modelo. Ningún estudio clínico a gran escala en humanos ha confirmado beneficios antioxidantes clínicamente relevantes in vivo.

4.4 Actividad antiinflamatoria

Evidencia: El efecto antiinflamatorio se evaluó en dos modelos experimentales (dextrano y caolín) mediante pletismometría. Ratas Wistar macho fueron tratadas por sonda gástrica con agua destilada (control negativo), la microemulsión (control positivo), solución acuosa de diclofenaco sódico (referencia) y microemulsiones que contenían extracto de enebro (grupo experimental). Se midieron el volumen inicial de la pata y los volúmenes a las 1, 2, 3, 4, 5 y 24 horas. Estudios en animales de este tipo demuestran efectos antiinflamatorios, aunque la evidencia en humanos no está establecida mediante ensayos controlados.

Fortaleza de la evidencia: La evidencia preclínica (principalmente en modelos animales) es moderadamente consistente; no existen ensayos clínicos en humanos.

4.5 Actividad antidiabética y antihiperlipidémica

Evidencia: Se reportó que J. communis presenta actividad antidiabética y antihiperlipidémica en ratas diabéticas inducidas con estreptozotocina-nicotinamida. Se administró el extracto metanólico (100 mg/kg y 200 mg/kg p.o.) en comparación con glibenclamida (10 mg/kg). Se realizaron estimaciones bioquímicas y de niveles de glucosa en sangre en ayunas en el día 21. El extracto metanólico de J. communis produjo una reducción significativa (P < 0,01) en los niveles de glucosa en sangre y un aumento en los niveles de HDL en ratas diabéticas. La glibenclamida mostró una disminución significativa en los niveles de SGPT y SGOT. El extracto metanólico de J. communis mostró una actividad antidiabética y antihiperlipidémica significativa.

Un estudio doble ciego, controlado con placebo, sugiere que el enebro podría ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre, beneficiando potencialmente a quienes padecen diabetes. Otro estudio indicó que el enebro podría ayudar con el control glucémico. Estas referencias de estudios en humanos se citan en la literatura secundaria, pero se requiere acceso a las publicaciones primarias para conocer el número específico de participantes y los detalles metodológicos completos.

En los últimos años, varios estudios han descrito efectos antidiabéticos, antihipercolesterolémicos y antihiperlipidémicos, y acción neuroprotectora, así como capacidad antiproliferativa contra células cancerosas y la capacidad de activar mecanismos inductivos hepato-, renal- y gastroprotectores.

Fortaleza de la evidencia: La evidencia preclínica (en animales) sobre efectos antidiabéticos es consistente. Los datos reportados en humanos son muy limitados, y los ensayos doble ciego publicados aún no han sido lo suficientemente amplios ni numerosos como para respaldar recomendaciones clínicas firmes.

4.6 Actividad antiurolitiásica (cálculos renales)

Evidencia: Las bayas de J. communis, en soluciones con concentraciones de 500, 1000 y 2000 µg/mL, mostraron potencial para disolver cálculos urinarios extraídos de riñones humanos, causando reducciones del 50, 20, 10 y 20% en cálculos urinarios compuestos de oxalato de calcio, hidrógeno fosfato de calcio, fosfato amónico magnésico y urato de amonio, respectivamente. Esta es evidencia únicamente in vitro/ex vivo.

Fortaleza de la evidencia: Evidencia preliminar únicamente in vitro. Ningún ensayo intervencionista en humanos ha confirmado estos efectos en pacientes vivos.

4.7 Actividad digestiva (carminativa y estomacal)

Tradicionalmente, el enebro se ha utilizado con múltiples fines medicinales, incluido como carminativo, estimulante del apetito y como inhalante de vapor en el manejo de la bronquitis. Los extractos preparados de enebro se utilizaban para tratar mordeduras de serpiente y parásitos intestinales. La monografía de ESCOP abarca las molestias dispépticas como indicación tradicional reconocida. Un ensayo clínico encontró que el extracto de enebro fue eficaz para reducir los síntomas de indigestión y mejorar la función gástrica. Sin embargo, los detalles de este ensayo específico, incluidos el tamaño de la muestra y la calidad del diseño, no son completamente accesibles a partir de las fuentes revisadas.

Fortaleza de la evidencia: El uso tradicional está bien documentado y reconocido por monografías oficiales; la evidencia de ensayos controlados en humanos es mínima.

4.8 Actividad hepatoprotectora

Varios estudios han descrito una amplia gama de actividades, incluido el potencial antimicrobiano frente a patógenos humanos y microorganismos transmitidos por alimentos, notables actividades antioxidantes y antiinflamatorias, efectos antidiabéticos, antihipercolesterolémicos y antihiperlipidémicos, y acción neuroprotectora, así como capacidad antiproliferativa contra células cancerosas y la capacidad de activar mecanismos inductivos hepato-, renal- y gastroprotectores. Toda la evidencia sobre hepatoprotección permanece actualmente en el nivel preclínico.

Fortaleza de la evidencia: Únicamente preclínica; no hay datos en humanos disponibles.

4.9 Actividad neuroprotectora

La planta presenta, entre otras actividades, efectos anticatalépticos y la capacidad de actuar como agente neuroprotector frente a la enfermedad de Parkinson en modelos preclínicos. Ningún ensayo clínico en humanos ha evaluado estos efectos.

Fortaleza de la evidencia: Evidencia preclínica preliminar únicamente.

5. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas

  • Sistema urinario: El enebro común se utiliza tradicionalmente para tratar la supresión renal, la cistitis aguda y crónica, el catarro vesical y la albuminuria. Reconocido por el HMPC, ESCOP y la Comisión E para la irrigación del tracto urinario y molestias urinarias leves.
  • Sistema digestivo: Utilizado tradicionalmente como antidiarreico, antiinflamatorio, astringente y antiséptico, y en el tratamiento de diversos trastornos abdominales. Reconocido para molestias dispépticas y flatulencia por la Comisión E y ESCOP.
  • Sistema musculoesquelético: El aceite de enebro se utiliza externamente para el dolor muscular y articular leve, con base en su uso tradicional prolongado. Utilizado históricamente para el reumatismo, la gota y la artritis.
  • Sistema respiratorio: Utilizado históricamente como inhalante de vapor en el manejo de la bronquitis.
  • Sistema metabólico/endocrino: Investigado preclínicamente por sus efectos antidiabéticos y antihiperlipidémicos.
  • Sistema inmunitario: Propiedades antimicrobianas y antifúngicas documentadas in vitro; utilizado históricamente como antiséptico y fumigante.
  • Piel: Se ha utilizado una cataplasma de bayas o madera triturada para curar heridas, contusiones y otras afecciones cutáneas.

6. Formas de dosificación y dosis reportadas

Las siguientes dosis se extraen directamente de monografías oficiales y referencias farmacopeicas, y se reportan únicamente como se indican en dichas fuentes; son descriptivas, no prescriptivas.

Preparaciones orales

  • Fruto seco (monografía de la Comisión E): La monografía de la Comisión E alemana sugiere ½–2 cucharaditas del fruto seco al día.
  • Infusión (té): 2 a 3 g en infusión en 150 mL de agua hervida durante 20 minutos, tres veces al día. Beber una taza de infusión de bayas de enebro 2 a 3 veces al día.
  • Bayas enteras para la irrigación del tracto urinario: Comenzando con 5 bayas por día, la dosis puede aumentarse en 1 baya por día hasta llegar a 15 bayas por día, para luego reducirse nuevamente a 5 bayas por día.
  • Cápsulas o tabletas: En forma de cápsula o tableta, se pueden tomar de 1 a 2 gramos tres veces al día.
  • Tintura: Se puede tomar ¼–½ cucharadita (1–2 mL) de tintura tres veces al día. Extracto fluido 1:1 (g/mL): 2 a 3 mL tres veces al día.

Uso externo / tópico

La preparación herbaria en formas de dosificación líquida para uso oral y cutáneo está reconocida por la monografía de la EMA/HMPC. El aceite esencial normalmente se diluye en un aceite portador antes de su aplicación tópica.

Límite superior y duración

Tomar enebro por vía oral en dosis mayores a 10 gramos de bayas de enebro (aproximadamente 60 bayas) o 100 mg de aceite de enebro, o cuando se utiliza durante más de 4 semanas, probablemente sea inseguro.

7. Consideraciones de seguridad e interacciones

Perfil general de seguridad

El enebro, la baya de enebro y el extracto de enebro son probablemente seguros cuando se consumen en cantidades habituales en la alimentación. El enebro es posiblemente seguro para la mayoría de los adultos cuando se toma por vía oral en cantidades medicinales a corto plazo, cuando se inhala adecuadamente en forma de vapor, o cuando se aplica sobre la piel en áreas pequeñas.

Nefrotoxicidad

Según la literatura antigua, dosis únicas y grandes de bayas de enebro se han asociado con efectos catárticos, y dosis grandes y repetidas se han asociado con convulsiones. Reportes antiguos también sugieren que el aceite volátil de enebro contiene compuestos nefrotóxicos; sin embargo, los estudios en animales solo muestran toxicidad a dosis muy altas. Es importante destacar que un estudio en animales examinó específicamente esta cuestión: se evaluó el aceite esencial en ratas tras su administración oral. Se probaron dos lotes de aceite ligeramente distintos durante 28 días con 100, 333 o 1000 mg/kg, respectivamente, y se probó el terpinen-4-ol a una dosis de 400 mg/kg. Ninguna de las sustancias evaluadas indujo cambios en la función o la morfología de los riñones a las dosis probadas, y se demostró que eran no tóxicas. A pesar de estos hallazgos, se recomienda precaución dada la preocupación histórica, y el enebro se señala como contraindicado en enfermedades renales.

Embarazo y fertilidad

El enebro es inseguro cuando se toma por vía oral durante el embarazo o al intentar quedar embarazada. El enebro tiene efectos que podrían interferir con la fertilidad o provocar un aborto espontáneo. No hay información disponible sobre la presencia de enebro en la leche materna ni sobre sus efectos en la producción de leche materna o en el lactante amamantado. Se recomienda evitarlo durante la lactancia.

Límite de duración

Tomar enebro por vía oral a largo plazo o en dosis altas probablemente sea inseguro, ya que puede causar problemas renales, convulsiones y otros efectos secundarios graves. La duración máxima comúnmente citada para el uso medicinal es de 4 semanas.

Sensibilización cutánea y tópica

El uso de enebro sobre la piel puede causar algunos efectos secundarios, incluidos irritación, ardor, enrojecimiento e hinchazón. Se recomienda evitarlo sobre heridas cutáneas extensas. Los aditivos (aceite de enebro y tintura) deben considerarse irritantes para la piel y los ojos, así como sensibilizantes cutáneos y respiratorios, según lo señalado por el Panel FEEDAP de la EFSA.

Interacciones farmacológicas

El enebro puede potenciar o interferir con la terapia diurética. El enebro tiene efectos diuréticos, pero puede causar daño renal en dosis grandes. Las hierbas con efecto diurético deben evitarse cuando se toman medicamentos diuréticos, ya que pueden potenciar el efecto de estos fármacos y provocar posibles efectos secundarios cardiovasculares.

El contenido de cumarinas puede interactuar con medicamentos anticoagulantes como la warfarina.

El enebro aumenta los efectos de agentes antidiabéticos como la vildagliptina mediante sinergismo farmacodinámico (importancia menor/desconocida), con un riesgo teórico incrementado de hipoglucemia.

Precaución por toxicidad según la especie

Juniperus communis es la especie que se utiliza típicamente en alimentos y suplementos. Otras especies, como Juniperus sabina, son altamente tóxicas y nunca deben consumirse.

Contraindicaciones

Con base en la guía oficial de farmacopeas y regulaciones, se reconocen las siguientes contraindicaciones: Juniperus communis L., galbulus, no se recomienda en pacientes con afecciones en las que se recomiende una reducción de la ingesta de líquidos, y está específicamente contraindicado durante el embarazo y en el contexto de enfermedad renal. Las combinaciones de tés herbales diuréticos no deben utilizarse en pacientes con afecciones en las que se recomiende una reducción de la ingesta de líquidos, como enfermedad cardíaca o renal grave.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que bayas de enebro puede ayudar a apoyar.

  • Las bayas de enebro (Juniperus communis) están incluidas en las combinaciones de tés de hierbas diuréticos tradicionales aprobadas por el HMPC de la EMA para las molestias leves del tracto urinario, clasificadas sobre la base del uso de larga data para aumentar la producción de orina y realizar el lavado del tracto urinario. El enebro también se identifica en revisiones occidentales de fitoterapia para infecciones urinarias (UTI) junto con la gayuba y la vara de oro. La evidencia se basa en el uso tradicional; la EMA no recomienda el enebro para la irrigación urinaria debido a la posible irritación renal con el uso prolongado.

  • Las bayas de enebro (Juniperus communis) se han utilizado durante siglos en la medicina tradicional europea como diurético para reducir la retención de líquidos. El terpinen-4-ol, componente del aceite volátil, se identifica como el principal compuesto activo que aumenta el volumen de orina sin una pérdida significativa de electrolitos. Es reconocido por fuentes institucionales autorizadas, incluyendo PeaceHealth y farmacopeas tradicionales, aunque los datos sólidos de ECA en humanos siguen siendo limitados.

Sistemas Corporales

Sistemas corporales que bayas de enebro puede ayudar a apoyar.

  • No hay sistemas corporales disponibles.
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