Otros Nombres
"Lactobacillus kefir" (sic) Kandler and Kunath 1983Lactobacillus kefirLactobacillus kefiri corrig. Kandler and Kunath 1983Lentilactobacillus kefiri
Lactobacillus kefiri es una bacteria del ácido láctico (BAL) grampositiva y heterofermentativa, descrita y nombrada formalmente por primera vez por Kandler y Kunath en 1983. Su nombre válido actual es Lentilactobacillus kefiri (Kandler y Kunath 1983) Zheng et al. 2020, con el basónimo Lactobacillus kefiri corrig. Kandler y Kunath 1983; el epíteto de especie kefiri es un sustantivo en genitivo del neolatín que significa "de kéfir", en referencia directa a su fuente de aislamiento. El nombre anterior Lactobacillus kefiri —e incluso antes, Lactobacillus kefir (una variante ortográfica)— sigue siendo ampliamente utilizado en la literatura científica y en el etiquetado de productos, y ambas denominaciones son conservadas por los organismos reguladores por motivos de continuidad.
La reclasificación al género Lentilactobacillus se produjo como parte de una revisión taxonómica histórica publicada en 2020. Fue publicada formalmente por Zheng, Wittouck, Salvetti, Franz, Harris, Mattarelli, O'Toole y colaboradores en la revista International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology (2020; 70:2782–2858). Este trabajo propuso la reclasificación del género Lactobacillus en 25 géneros —incluido el género enmendado Lactobacillus propiamente dicho y 23 géneros nuevos— con base en la filogenia del genoma central, la identidad de aminoácidos promedio por pares, genes de firma específicos de clado, criterios fisiológicos y ecología.
A nivel genómico, se observa crecimiento de L. kefiri a 15 °C pero no a 45 °C; el tamaño del genoma de la cepa tipo es de 2,23 Mpb; y el contenido de G+C mol% del ADN es de 41,7. La especie fue aislada del kéfir como parte de su microbiota central. Se define como una bacteria del ácido láctico heterofermentativa asociada principalmente a productos lácteos fermentados, particularmente en el norte del Cáucaso, caracterizada por su crecimiento a 15 °C, formando cadenas de bacilos o filamentos largos; presenta aproximadamente un 40% de homología de ADN con Lactobacillus buchneri y se encuentra en cerveza y productos de kéfir.
La cepa tipo está depositada bajo múltiples números de colecciones de cultivos. Estos incluyen ATCC 35411, CCUG 30673, CIP 103006, DSM 20587, IFO 15888, JCM 5818, LMG 9480 y NBRC 15888. Filogenéticamente, la especie pertenece al orden Lactobacillales, familia Lactobacillaceae, género Lentilactobacillus.
Tres especies del grupo Lactobacillus se identifican específica y consistentemente en la microbiota central de los gránulos de kéfir: Lentilactobacillus kefiri (basónimo: Lactobacillus kefir), Lactobacillus kefiranofaciens y Lentilactobacillus parakefiri (basónimo: Lactobacillus parakefir). De estas, L. kefiri y L. kefiranofaciens se reportan sistemáticamente como las especies bacterianas dominantes en los ecosistemas de gránulos de kéfir en todo el mundo. Conocido anteriormente como Lactobacillus kefir o Lactobacillus kefiri, el organismo se encuentra principalmente como parte de la microbiota de los gránulos de kéfir y las bebidas de kéfir (Kandler et al., 1983), pero también ha sido aislado del queso Camembert, de la ricotta forte (Baruzzi et al., 2000) y de leche cruda de camella (Akhmetsadykova et al., 2015). Fue aislado de fuentes más limitadas que otros lactobacilos heterofermentativos lácticos principales; se encontró principalmente en cerveza, bebida de kéfir y gránulos de kéfir.
Lentilactobacillus kefiri habita en los gránulos de kéfir —masas gelatinosas complejas, con forma de coliflor, compuestas por una matriz de polisacáridos (principalmente kefirán) en cuyo interior coexisten bacterias, bacterias del ácido acético y levaduras en un consorcio simbiótico altamente organizado. El kéfir es una bebida láctea tradicionalmente fermentada que contiene una comunidad microbiana compleja de levaduras y bacterias. Habitualmente el kéfir se elabora inoculando leche con gránulos de kéfir, una matriz de exopolisacáridos que contiene dicha comunidad microbiana. Si bien la composición microbiana varía ligeramente entre los kéfires tradicionales de distintos orígenes, los principales actores bacterianos incluyen bacterias del ácido láctico como Lactobacillus kefiranofaciens y Lentilactobacillus kefiri, bacterias del ácido acético como Acetobacter pasteurianus, y levaduras como Saccharomyces cerevisiae, Pichia fermentans, Monosporozyma unispora, Kluyveromyces marxianus y Kluyveromyces lactis.
Los análisis metagenómicos y dependientes de cultivo de kéfires artesanales de diversos orígenes geográficos confirman a L. kefiri como una especie consistentemente abundante. Se utilizó la secuenciación del gen ARNr 16S para revelar las poblaciones bacterianas y dilucidar la diversidad y abundancia de especies de BAL en kéfires artesanales internacionales provenientes de Fusion Tea (Reino Unido), la región del Cáucaso, Irlanda, Lituania y Corea del Sur; las especies bacterianas encontradas en alta abundancia en la mayoría de los kéfires artesanales incluyeron Lactobacillus kefiranofaciens y Lentilactobacillus kefiri.
A pesar de sus rasgos probióticos deseables, la investigación sobre L. kefiri sigue siendo relativamente limitada en comparación con otros probióticos bien caracterizados. Un análisis bibliométrico que utilizó la base de datos Web of Science Core Collection (2005 a 2025) identificó solo 173 estudios relevantes, lo que subraya la etapa incipiente de la investigación sobre esta especie. El cuerpo actual de trabajos se centra predominantemente en el aislamiento de cepas y el cribado preliminar, lo que refleja vacíos de conocimiento fundamentales derivados de su reclasificación taxonómica relativamente reciente y de una investigación temprana limitada.
La historia de L. kefiri es inseparable de la historia del kéfir en sí. El kéfir tiene una rica historia que se remonta miles de años y se cree que se originó en el norte del Cáucaso, la región situada entre el mar Negro y el mar Caspio. Durante muchos siglos, el kéfir de leche fue un secreto celosamente guardado por la región del norte del Cáucaso, en Rusia. Los habitantes de esta región son reconocidos por su longevidad, con una de las proporciones más altas de centenarios en el mundo; el kéfir de leche es un alimento básico en la dieta de esta región.
El kéfir tradicional se elaboraba en bolsas de piel de cabra que se colgaban cerca de una puerta; las bolsas eran golpeadas por cualquiera que pasara para mantener bien mezclados la leche y los gránulos de kéfir. Tradicionalmente, el kéfir de leche se elaboraba combinando leche fresca y gránulos de kéfir dentro de bolsas de piel de cabra. Durante el día, las bolsas se colgaban al sol en las puertas y eran golpeadas o empujadas por cada persona que pasaba. A medida que se consumía el kéfir, se agregaba más leche fresca a la bolsa, formando un ciclo continuo de fermentación. El kéfir tradicional se fermenta a temperatura ambiente, generalmente durante la noche; la fermentación de la lactosa produce una bebida ácida, carbonatada y ligeramente alcohólica, con una consistencia y sabor similares a un yogur líquido.
En esta región, los gránulos de kéfir se conocen con el nombre de "Granos del Profeta". La leyenda tradicional sostiene que el profeta Mahoma regaló los gránulos de kéfir a los cristianos ortodoxos de la zona; se dice que Mahoma enseñó a la gente a preparar kéfir, y el pueblo veneraba al kéfir como un alimento promotor de la salud. Los gránulos de kéfir y los métodos para prepararlo se mantuvieron en secreto durante muchas generaciones.
El kéfir se extendió desde la antigua Unión Soviética al resto de Europa, Canadá, Japón y los Estados Unidos a comienzos del siglo XXI. El interés científico por este producto fermentado cobró impulso a finales del siglo XIX. Elie Metchnikoff, quien recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1908 por el descubrimiento de la fagocitosis, desarrolló teorías sobre la leche fermentada; se preguntó acerca de los efectos beneficiosos de las bacterias del ácido láctico e intentó modificar su propia microbiota intestinal bebiendo leche fermentada que él mismo preparaba a partir de aislados de lactobacilos. Metchnikoff notó beneficios para la salud al beber kéfir y documentó su trabajo en The prolongation of life; optimistic studies.
La preparación en las culturas tradicionales fue, por lo tanto, un alimento lácteo fermentado de uso empírico para el mantenimiento general de la salud, particularmente con fines digestivos y asociados a la longevidad, mucho antes de que se caracterizaran las especies microbianas que contenía. La propia L. kefiri no fue aislada ni descrita formalmente hasta 1983, por lo que todo uso tradicional atribuible a este organismo es necesariamente indirecto: se consumía como parte del consorcio microbiano complejo del kéfir, no como un aislado purificado.
Una de las características biológicas más estudiadas y distintivas de L. kefiri es la presencia de una envoltura superficial proteica conocida como capa S (S-layer). La capa S es una envoltura proteica constituida por subunidades que se autoensamblan para formar una red bidimensional que recubre la superficie de diferentes especies de Bacteria y Archaea, y puede estar involucrada en el reconocimiento celular de microbios, entre otras funciones distintivas. Se han utilizado enfoques proteómicos y genómicos para caracterizar las secuencias de los genes codificantes de las proteínas de la capa S (SLP, por sus siglas en inglés) expresadas por cepas agregativas y no agregativas de L. kefiri potencialmente probióticas. El sitio de O-glicosilación SASSAS se encontró en todas las SLP de L. kefiri.
Las proteínas de la capa S desempeñan un papel fundamental en la adhesión intestinal. La investigación de las propiedades de unión a la mucosa de cepas agregantes y no agregantes de L. kefiri aisladas del kéfir demostró que todas las cepas evaluadas fueron capaces de adherirse a la mucina gástrica comercial, así como a mucosidad extraída del intestino delgado y del colon. La extracción de proteínas superficiales redujo significativamente la adhesión de tres cepas seleccionadas (CIDCA 8348, CIDCA 83115 y JCM 5818); los extractos de proteínas de la capa S de todas las cepas de L. kefiri fueron capaces de unirse a la mucina gástrica y a la mucosidad intestinal. Estos hallazgos establecen a las proteínas de la capa S como los principales mediadores moleculares de la adhesión intestinal en esta especie.
También se ha demostrado que las proteínas de la capa S de L. kefiri tienen actividad biológica contra toxinas bacterianas. Se ha demostrado que la glicosilación de la capa S de L. kefiri desempeña un papel en la unión a receptores y, por lo tanto, en la inhibición de la infección. En trabajos publicados in vitro, se ha demostrado que las proteínas superficiales de cepas de L. kefiri antagonizan los efectos citopáticos de las toxinas de Clostridium difficile —actividad que se revisa con mayor detalle en la sección gastrointestinal más adelante.
L. kefiri es un organismo heterofermentativo obligado. Produce ácido L-láctico y CO₂ a partir de glucosa, pero no a partir de gluconato. Esta vía metabólica genera ácido láctico como el principal metabolito antimicrobiano; el ácido láctico actúa disminuyendo el pH local, inhibiendo el crecimiento de muchos patógenos entéricos. La capacidad antimicrobiana de los organismos asociados al kéfir puede atribuirse a la presencia de peróxido de hidrógeno, péptidos (bacteriocinas), etanol, dióxido de carbono, diacetilo y ácidos orgánicos (ácidos láctico y acético), que inhiben a los patógenos, particularmente en la mucosa intestinal.
Múltiples cepas de L. kefiri producen compuestos antimicrobianos de naturaleza proteica. Todas las cepas de L. kefiri evaluadas fueron capaces de inhibir tanto a patógenos grampositivos como gramnegativos. Las bacteriocinas son un grupo de péptidos antimicrobianos que se han considerado como nuevos biopreservantes para combatir patógenos transmitidos por alimentos. En un estudio metagenómico, las cepas de L. kefiri mostraron tolerancia a pH ácido y a la presencia de sales biliares, capacidad de adhesión a células Caco-2, actividad antibacteriana in vitro y producción de proteínas antibacterianas; el análisis metagenómico de contigs asociados a estas especies mostró la presencia de genes involucrados en la exportación de antibióticos poliquétidos y en la producción de bacteriocinas.
Lactobacillus kefiri, aislado del kéfir, ha mostrado potencial de actividad inmunomoduladora en varios estudios. Los mediadores moleculares específicos aún no se han caracterizado por completo, pero los efectos inmunomoduladores observados en modelos experimentales parecen estar mediados en parte por las glicoproteínas de la capa S y por la interacción directa de la bacteria con células inmunitarias. Se ha reportado, en un trabajo publicado por separado (Malamud et al., 2018), que la glicoproteína de la capa S de L. kefiri CIDCA 8348 mejora las respuestas de los macrófagos al LPS de manera dependiente de calcio, lo que sugiere una vía mediada por receptores de reconocimiento de patrones.
La utilidad probiótica requiere la supervivencia a través del tracto gastrointestinal. Ciertos aislados de L. kefiri exhiben una fuerte tolerancia a las condiciones gastrointestinales, lo que les permite sobrevivir el paso por el tracto digestivo. La evidencia experimental confirma esto: las cepas de L. kefiri mostraron tolerancia a pH ácido y a la presencia de sales biliares, y capacidad de adhesión a células Caco-2. Además, las cepas de L. kefiri conservan un alto porcentaje de viabilidad tras los procesos de secado por aspersión y liofilización, lo cual es directamente relevante para su formulación como suplementos dietéticos.
Nivel de evidencia: Preclínico (animal e in vitro); datos limitados en tejido humano ex vivo.
El cuerpo más sustancial de investigación mecanicista sobre L. kefiri se refiere al sistema gastrointestinal. En un estudio animal ampliamente citado, se seleccionó la cepa L. kefiri CIDCA 8348 con base en ensayos in vitro sobre PBMC y células Caco-2, y se administró a ratones Swiss sanos diariamente durante 21 días. El tratamiento probiótico aumentó la IgA en las heces y redujo la expresión de mediadores proinflamatorios en las placas de Peyer y los ganglios linfáticos mesentéricos, donde también aumentó la IL-10. En el íleon, se sobreexpresaron los genes de IL-10, CXCL-1 y mucina 6; mientras tanto, en el colon, se indujo la mucina 4, mientras que los genes de IFN-γ, GM-CSF e IL-1β se regularon a la baja. Estos resultados sugieren en conjunto que L. kefiri CIDCA 8348 puede modular las respuestas inmunitarias mucosas y la expresión génica de la barrera intestinal en ratones sanos, aunque su significado para los humanos requiere mayor investigación.
La misma cepa, CIDCA 8348, también se ha estudiado utilizando tejido humano ex vivo de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Aunque L. kefiri ha mostrado efectos antiinflamatorios en modelos animales, se han realizado pocos estudios utilizando células T de mucosa humana; este estudio en particular investigó los efectos inmunomoduladores de esta bacteria sobre células T intestinales de pacientes con EII activa. Se utilizaron biopsias mucosas y muestras quirúrgicas de pacientes adultos con EII (n = 19) o de donantes sanos (n = 5). Se encontró que L. kefiri redujo la liberación espontánea de IL-6 e IL-8 de biopsias inflamadas ex vivo. Las células T de la lámina propia activadas de pacientes con EII mostraron tasas proliferativas bajas y una secreción reducida de TNF-α, IL-6, IFN-γ e IL-13 en presencia de L. kefiri. Además, L. kefiri indujo una mayor frecuencia de células T CD4+FOXP3+ junto con altos niveles de IL-10. Esto se reportó como el primer estudio que muestra un efecto inmunomodulador de L. kefiri CIDCA 8348 sobre células intestinales humanas de pacientes con EII. Este trabajo es importante, pero utiliza tejido ex vivo, no un ensayo de intervención clínica. No existen ensayos controlados aleatorizados (ECA) en pacientes con EII para L. kefiri en la actualidad.
En cuanto a la composición de la microbiota intestinal, la suplementación con L. kefiri en un modelo de ratón generó un impacto en la composición de la microbiota intestinal, modificando los perfiles de Bacteroidetes y Firmicutes. La dirección y relevancia clínica de tales cambios en humanos no se han establecido en ensayos controlados en humanos específicamente para L. kefiri como cepa aislada.
En el área de la colitis, se evaluaron los efectos de la administración oral de Lentilactobacillus kefiri SGL 13, combinado con Andrographis paniculata (como "Paniculin 13™"), en ratones C57BL/6J tratados con DSS. La colitis se indujo administrando 1,5% de DSS en el agua de bebida durante 9 días; cuarenta ratones machos se dividieron en cuatro grupos. Los resultados mostraron que la pérdida de peso corporal y la puntuación del Índice de Actividad de la Enfermedad (DAI) mejoraron con Paniculin 13™. Estos son hallazgos exclusivamente de modelo animal.
Nivel de evidencia: Solo in vitro.
Una línea de investigación distinta y notable se refiere a la capacidad de las proteínas de la capa S de L. kefiri para antagonizar los efectos citotóxicos de las toxinas de Clostridium difficile in vitro. La investigación publicada (Carasi et al., 2012) demostró que las proteínas superficiales de cepas de L. kefiri aisladas del kéfir podían antagonizar los efectos citopáticos de las toxinas de C. difficile en modelos de cultivo celular. Este hallazgo es mecanísticamente plausible dado el papel establecido de las proteínas de la capa S en la unión a receptores y la exclusión de patógenos, pero no se han realizado ensayos clínicos en humanos que evalúen si la suplementación con L. kefiri reduce la diarrea asociada a C. difficile en pacientes.
Nivel de evidencia: Un único estudio observacional prospectivo (humano), sin ECA.
Un estudio observacional prospectivo evaluó a L. kefiri como aislado específico en un entorno clínico. El objetivo del estudio fue evaluar la efectividad clínica de Lactobacillus kefiri LKF01 (Kefibios®) en la prevención o el tratamiento de la diarrea relacionada con la quimioterapia en pacientes con cáncer. Se utilizó un diseño de estudio observacional prospectivo; los pacientes incluidos eran adultos tratados durante al menos cuatro meses con quimioterapia basada en 5-FU, y se administró Kefibios® diariamente. El resultado primario fue la evaluación de la incidencia de diarrea de grado 3-4 inducida por quimioterapia. Se incluyeron setenta y seis pacientes en el análisis final. Se encontró una incidencia del 6,6% de diarrea de alto grado en la población evaluada. El producto se formuló como un polvo en cápsulas dispersas en aceite vegetal. Kefibios® se consumía todos los días —5 gotas diarias con el estómago vacío o lleno, antes o después de una comida con algo de líquido; cinco gotas de Kefibios® contienen al menos 1000 millones de microorganismos vitales. Al tratarse de un estudio observacional sin control, estos resultados son generadores de hipótesis y no concluyentes.
Nivel de evidencia: Modelos animales; un pequeño estudio no aleatorizado en humanos.
Varios estudios preclínicos han evaluado a L. kefiri en el contexto de trastornos metabólicos. En un modelo de ratón que utilizó una dieta rica en fructosa para inducir obesidad y características del síndrome metabólico, el tratamiento con L. kefiri inhibió completamente la inflamación local (TNF-α, IL-1β, IL-6 e IFN-γ) en el tejido adiposo epididimario; la suplementación con L. kefiri generó un impacto en la composición de la microbiota intestinal, modificando los perfiles de Bacteroidetes y Firmicutes. En general, los resultados indicaron que la administración del probiótico previno los efectos deletéreos de la ingesta de dieta rica en fructosa y, por lo tanto, debería promoverse para mejorar los trastornos metabólicos. Estos resultados corresponden a un modelo de roedores y no se trasladan directamente a la aplicación en humanos.
También se ha demostrado que ciertos aislados de L. kefiri modulan las respuestas inmunitarias, regulan el metabolismo lipídico, favorecen la homeostasis de la microbiota intestinal y reducen los niveles de colesterol. Estos atributos se han demostrado principalmente en modelos preclínicos.
En un pequeño estudio prospectivo no aleatorizado en humanos, se investigó el efecto de Lactobacillus kefiri, junto con PENS T6 (estimulación nerviosa eléctrica percutánea en el punto de acupuntura T6) y una dieta hipocalórica, sobre la pérdida de peso, la hipertensión y el perfil glicémico y lipídico de laboratorio. Se llevó a cabo un estudio prospectivo no aleatorizado en pacientes adultos con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 kg/m². Los pacientes se dividieron en dos grupos: aquellos sometidos a PENS-T6 y dieta hipocalórica, y aquellos que además recibían probióticos, incluido Lactobacillus kefiri. Se reportó que la adición de Lactobacillus kefiri a la PENS T6 y a una dieta baja en calorías aumentó la pérdida de peso y mejoró aún más los perfiles glicémico y lipídico. El diseño no aleatorizado y la intervención multicomponente hacen imposible atribuir los efectos observados exclusivamente a L. kefiri.
Nivel de evidencia: Solo estudios in vitro y de ciencia de alimentos.
Todas las cepas de L. kefiri evaluadas fueron capaces de inhibir tanto a patógenos grampositivos como gramnegativos en ensayos de spot en agar. El kéfir, una bebida láctea fermentada, exhibe actividad antimicrobiana debido a numerosos productos metabólicos, incluidas las bacteriocinas generadas por las bacterias del ácido láctico; en estudios de productos de kéfir artesanal provenientes de Reino Unido, Irlanda, Lituania, la región del Cáucaso y Corea del Sur, Listeria monocytogenes, Salmonella enterica serovar Enteritidis, Staphylococcus aureus y Bacillus cereus fueron inhibidos por kéfires artesanales elaborados con gránulos de kéfir de diversos orígenes. Se determinó que las bacteriocinas presentes en los kéfires artesanales eran los principales agentes antimicrobianos en todos los kéfires examinados. Sin embargo, estos estudios examinan al kéfir como producto completo en lugar de aislar la contribución de L. kefiri por sí solo.
Nivel de evidencia: Solo in vitro.
Lactobacillus kefiri, entre otras especies de BAL, ha demostrado la capacidad de unirse a micotoxinas prevalentes como la aflatoxina B1 (AFB1), la ocratoxina A (OTA), la patulina, la zearalenona (ZEN) y el deoxinivalenol (DON), disminuyendo así eficazmente su toxicidad en entornos in vitro. También se ha encontrado que L. kefiri se une a metales tóxicos y micotoxinas, lo que aumenta su potencial para un uso futuro en toxicología de emergencia. Estos hallazgos son enteramente in vitro y su relevancia in vivo en humanos es desconocida.
Como suplemento dietético o producto probiótico, L. kefiri se administra en varias formas, lo que refleja la necesidad práctica de mantener la viabilidad. Las cepas de L. kefiri conservan un alto porcentaje de viabilidad tras los procesos de secado por aspersión y liofilización, lo que hace del polvo liofilizado (secado por congelación) el formato de formulación más común. Otras preparaciones incluyen:
Ningún organismo farmacopeico ni agencia reguladora ha publicado directrices establecidas de dosificación clínica en humanos para L. kefiri como suplemento independiente. Las dosis utilizadas en el único estudio observacional en humanos identificado fueron las del producto comercial Kefibios® descrito anteriormente. La investigación sobre L. kefiri sigue siendo relativamente limitada en comparación con otros probióticos bien caracterizados, y no se han establecido relaciones dosis-respuesta en humanos.
Los lactobacilos se consideran generalmente seguros (GRAS) y la mayoría de ellos (como Lactobacillus kefiri) están incluidos en la lista QPS de la Unión Europea debido a su larga historia de uso en productos lácteos fermentados y su presencia en el tracto intestinal humano. Las especies de Lactobacillus son generalmente reconocidas como seguras (GRAS) por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y pertenecen a la lista de presunción calificada de seguridad (QPS) de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). La EFSA especifica además que "para mantener la continuidad dentro de la lista QPS, todas las cepas pertenecientes a una especie de Lactobacillus previamente designada serán transferidas a la nueva especie" y que "tanto el nombre anterior como el nuevo se conservarán". Esto significa que el estatus QPS de Lactobacillus kefiri se traslada a Lentilactobacillus kefiri bajo la reclasificación de 2020.
La actividad hemolítica es un parámetro de seguridad importante para cualquier organismo destinado al consumo humano. Ninguna de las cepas de L. kefiri evaluadas en los trabajos publicados de caracterización de seguridad causó hemólisis α o β. Esto es coherente con los datos más amplios a nivel de género: en este, la actividad hemolítica tiene una frecuencia muy baja y solo se ha reportado hemólisis α para lactobacilos aislados de alimentos y productos lácteos.
La ausencia de resistencia antimicrobiana adquirida es un criterio de seguridad clave para los organismos probióticos, ya que los genes de resistencia podrían, en teoría, transferirse a bacterias patógenas en el intestino. Todas las cepas de L. kefiri evaluadas fueron susceptibles a tetraciclina, clindamicina, estreptomicina, ampicilina, eritromicina, kanamicina y gentamicina; mientras que dos cepas fueron resistentes al cloranfenicol. Todas las bacterias evaluadas presentaron valores de CMI inferiores a los puntos de corte recomendados para lactobacilos heterofermentativos por la EFSA para tetraciclina, clindamicina, estreptomicina, ampicilina, eritromicina, kanamicina y gentamicina. Investigaciones adicionales, como el estudio de la distribución de las CMI de cloranfenicol, podrían contribuir a determinar si la resistencia es adquirida (una característica inaceptable en la cepa) o intrínseca (una característica aceptable en la cepa) según los criterios de la EFSA.
Ciertas cepas de Lactobacillus se han asociado con casos de sepsis, endocarditis o bacteriemia, principalmente en asociación con una enfermedad subyacente grave. Esta es una consideración a nivel de clase para el género y no específica de L. kefiri. Para explotar plenamente las propiedades probióticas potenciales de estos microorganismos y beneficiar la salud humana, es necesario continuar la investigación para dilucidar los mecanismos que subyacen a su actividad biológica y las características genotípicas de las cepas aisladas.
En relación con los resultados in vitro, se seleccionó a L. kefiri CIDCA 8348 para realizar estudios in vivo. Los ratones tratados diariamente con una dosis oral de 108 UFC durante 21 días no mostraron signos de dolor, letargo, deshidratación o diarrea, y los estudios histológicos fueron consistentes con hallazgos normales. Aunque son alentadores, estos son datos de ratones y no pueden usarse para establecer con certeza la seguridad en humanos.
La viabilidad del probiótico al momento del consumo es una consideración práctica de seguridad y eficacia. Las condiciones de producción del kéfir pueden alterar la composición de la comunidad de microorganismos de los gránulos de kéfir; la composición química y probiótica del producto final puede verse afectada por las técnicas de fermentación, la duración y la temperatura, las variantes de leche, el origen de los gránulos, la proporción de gránulos a leche, y la duración del enfriamiento posterior a la fermentación. Para las formulaciones de suplementos, se compararon fermentaciones con cultivos iniciadores liofilizados frente a kéfir elaborado con cultivos iniciadores frescos; todos los cultivos iniciadores fueron capaces de fermentar la leche hasta un pH similar, sin embargo, los cultivos liofilizados preparados con leche tardaron más tiempo en completar la fermentación.
Muchas cepas aisladas de L. kefiri han mostrado actividad antimicrobiana contra patógenos y sus toxinas, han exhibido actividad inmunomoduladora y han inducido algunos efectos beneficiosos a nivel metabólico. Ciertas cepas de L. kefiri surgen, por lo tanto, como excelentes candidatas para el desarrollo tanto de suplementos alimenticios como de nuevos alimentos fermentados con propiedades promotoras de la salud. Sin embargo, la disponibilidad de información genómica sigue siendo muy limitada, y queda mucho trabajo por hacer para explorar el potencial de L. kefiri como probiótico y como fuente de metabolitos bioactivos.
Actualmente existe evidencia científica muy limitada que respalde los efectos del consumo de kéfir sobre el microbioma oral e intestinal humano. Los ensayos clínicos en humanos de alta calidad son esenciales para establecer la seguridad y eficacia del kéfir antes de que pueda recomendarse su uso en el tratamiento de afecciones vinculadas a la microbiota oral e intestinal o a la salud metabólica.
En resumen, Lentilactobacillus kefiri (anteriormente Lactobacillus kefiri) es una bacteria del ácido láctico asociada al kéfir, distintiva y bien caracterizada, con una identidad taxonómica establecida, una larga historia de uso empírico como parte de la tradición de fermentación del kéfir, y un cuerpo creciente de evidencia mecanicista y preclínica que respalda su potencial como probiótico. Sus proteínas de la capa S representan una característica estructural única con roles funcionales demostrados en la adhesión intestinal y el antagonismo de patógenos. Sin embargo, los datos sólidos de ensayos clínicos en humanos para L. kefiri como suplemento aislado y de cepa definida siguen siendo escasos, y todavía no pueden extraerse conclusiones basadas en evidencia sobre indicaciones de salud específicas, dosis óptimas y eficacia comparativa. La especie se considera segura bajo el marco QPS de la EFSA y la designación GRAS de la FDA, aunque se recomienda precaución en poblaciones severamente inmunocomprometidas, en consonancia con las directrices a nivel de clase para todos los lactobacilos.
Condiciones de salud que Lactobacillus kefiri puede ayudar a apoyar.
Sistemas corporales que Lactobacillus kefiri puede ayudar a apoyar.