Momordicósidos: una referencia integral
1. Identidad, origen botánico y clasificación química
Origen botánico
Los momordicósidos son un grupo de glucósidos triterpénicos (saponinas) de tipo cucurbitano que se encuentran de forma natural, derivados principalmente de Momordica charantia L. (familia Cucurbitaceae), una planta conocida comúnmente como melón amargo, calabaza amarga o karela. Momordica charantia se conoce comúnmente como melón amargo o calabaza amarga y se utiliza ampliamente en Asia, África y el Caribe tanto como verdura como en forma de producto medicinal. El melón amargo se originó en África, donde era un alimento básico de temporada seca de los cazadores-recolectores ǃKung; variantes silvestres o semidomesticadas se propagaron por Asia en tiempos prehistóricos, y probablemente se domesticó por completo en el sudeste asiático.
Clasificación química
Los momordicósidos representan un grupo especial de cucurbitacinas que se encuentran únicamente en M. charantia y que presentan un grupo metilo en C-19 oxidado a un aldehído. De forma más general, como muchas otras especies vegetales de la familia Cucurbitaceae, la calabaza amarga contiene diversos triterpenoides de tipo cucurbitano, con alrededor de 200 estructuras reportadas hasta el momento. Estos compuestos se denominan generalmente momordicósidos, pero también se pueden encontrar otros nombres de compuestos, como karavilósidos, kuguacinas o goyaglicósidos.
Momordica charantia contiene una amplia gama de cucurbitacinas. Las cucurbitacinas representan una clase especial de compuestos que se encuentran exclusivamente entre los miembros de las Cucurbitaceae. La estructura básica de una cucurbitacina se asemeja al anillo del lanostano, salvo que la primera presenta un grupo metilo en C-19 unido a C-9 en lugar de a C-10, como en el segundo. Así, las cucurbitacinas son sistemas del tipo 19-(10α→9β)-abeo-10α-lanost-5-eno. La mayoría de las cucurbitacinas presentes en M. charantia tienen una cadena lateral ramificada de ocho miembros en C-17, que puede ser saturada o insaturada.
Primeros aislamientos y análogos con nombre
Dos glucósidos triterpénicos, los momordicósidos A y B, fueron los primeros en aislarse a partir de las semillas de Momordica charantia L. (Cucurbitaceae). Sus estructuras se determinaron con base en evidencia espectral y química, y mediante análisis de rayos X, como el 3-O-β-gentiobiósido y el 3-O-β-D-xilopiranosil(1→4)-[β-D-glucopiranosil(1→6)]-β-D-glucopiranósido, respectivamente, del cucurbit-5-eno-3β, 22(S), 23(R), 24(R), 25-pentaol.
Trabajos fitoquímicos posteriores han revelado una amplia familia de análogos de momordicósidos con nombre propio. Dos cucurbitacinas amargas, los momordicósidos K y L, y cuatro cucurbitacinas no amargas, los momordicósidos F1, F2, G e I, se aislaron de los frutos inmaduros de M. charantia. Investigaciones posteriores identificaron congéneres adicionales: los momordicósidos U, V y W se aislaron de los frutos de M. charantia, y sus estructuras se determinaron como estructuras epoxi-cucurbitano y metoxi-cucurbitano mediante métodos químicos y espectroscópicos. El momordicósido S y el momordicósido T se estudiaron además por sus efectos hipoglucemiantes in vivo, y a dosis de 100 mg/kg y 10 mg/kg, respectivamente, ambos compuestos mostraron actividad significativa.
Los glucósidos triterpenoides de tipo cucurbitano han recibido nombres como goyaglicósidos, momordicósidos, karavilósidos, kuguaglicósidos, entre otros. El receptor del sabor amargo TAS2R16 media el sabor amargo en respuesta a los β-glucopiranósidos; los principios amargos de los frutos de la calabaza amarga, los momordicósidos K y L, son β-glucopiranósidos de triterpenoides de tipo cucurbitano.
Distribución en las partes de la planta
Compuestos bioactivos como la charantina, la momordicina, la momordina y los momordicósidos G, I y K se encuentran en todas las partes de la planta, mientras que el momordenol, la momordicilina, la cucurbitina y la cucurbitacina se extraen específicamente de las hojas. El fruto y las semillas contienen la mayor concentración de fitoquímicos, y se ha reportado que el fruto presenta la actividad antidiabética más pronunciada.
Formas y preparaciones comunes
Las preparaciones etnomedicinales más populares de la calabaza amarga son el jugo de karela, obtenido al triturar y colar los frutos inmaduros, y el cerasee, una decocción de las partes aéreas de la planta. En la actualidad, las cápsulas y tabletas que contienen la droga en polvo o extractos se comercializan como suplementos dietarios y pueden adquirirse sin receta y a través de proveedores por internet.
2. Uso tradicional e histórico
Tradiciones geográficas y culturales
La planta tiene una larga historia de uso en la Medicina Tradicional China (MTC), el Ayurveda y otros sistemas tradicionales. Tiene una larga historia de uso en China, en la medicina ayurvédica —un sistema tradicional de curación practicado en India durante más de 3.000 años— y también en Okinawa, Japón. Los registros muestran que los usos culinarios y medicinales del melón amargo se originaron en India y luego se introdujeron en las prácticas de la Medicina Tradicional China alrededor del siglo XIV.
En la medicina ayurvédica, el melón amargo —conocido como karela— se ha utilizado durante miles de años. Sus propiedades farmacológicas se atribuyen a cada parte de la planta, incluidas las semillas, las raíces, las hojas y, en particular, los frutos inmaduros. Además, M. charantia se ha utilizado desde tiempos antiguos en la Medicina Tradicional China para tratar la hiperglucemia y los signos tempranos de diabetes.
En diversas culturas, incluidas las de India, Turquía, Cuba y Puerto Rico, se ha empleado para tratar una variedad de afecciones, entre ellas la sarna, el reumatismo, las enfermedades hepáticas, las úlceras pépticas y los trastornos del ánimo. Países en desarrollo como Brasil, China, Colombia, Cuba, Ghana e India la han utilizado tradicionalmente como tratamiento para la diabetes. También se aplica para tratar heridas locales.
Preparaciones y finalidades tradicionales
Además de su uso culinario, M. charantia tiene una larga historia en la medicina tradicional, empleándose como estomacal, laxante o antihelmíntico, y de manera más destacada para el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones. Debido a la presencia de numerosos compuestos bioactivos, esta planta se utiliza en la medicina popular de todo el mundo para el tratamiento de diferentes patologías, principalmente la diabetes, pero también el cáncer y otras enfermedades asociadas a la inflamación.
El melón amargo se utiliza en diferentes países como medicina popular. Los frutos también se utilizan como acompañamiento en el sudeste asiático. El té de melón amargo, conocido como gohyah o té de hierbas, se elabora con rodajas secas y se ha utilizado con fines medicinales. En India, tanto los frutos como las hojas se utilizan en la práctica culinaria y como tratamiento tradicional para la diabetes, el dolor abdominal y la curación de heridas.
3. Componentes clave y compuestos activos
Complejidad fitoquímica de M. charantia
Momordica charantia contiene una amplia variedad de componentes químicos bioactivos, que incluyen ácidos fenólicos, flavonoides, aceites esenciales, glucósidos triterpénicos, ácidos grasos, saponinas, triterpenoides de tipo cucurbitano, así como diversas proteínas con diferentes características y funciones. Los principales componentes fitoquímicos considerados responsables de la actividad antihiperglucemiante incluyen los triterpenoides de tipo cucurbitano, el karavilósido IX, diferentes momordicósidos y sus agliconas, la charantina y la momordicina.
Los momordicósidos como enfoque principal
Las cucurbitacinas biológicamente activas, los momordicósidos y los glucósidos esteroidales de M. charantia son el principal foco de la investigación fitoquímica y farmacológica actual sobre la planta. Entre los diversos componentes bioactivos de M. charantia, las saponinas se consideran agentes hipoglucemiantes principales, con más de 30 saponinas que demuestran potencial antidiabético.
Entre los momordicósidos individuales más estudiados desde el punto de vista farmacológico se encuentran:
- Momordicósidos A y B: Aislados de las semillas; caracterizados como glucósidos de un triterpeno cucurbitano pentahidroxilado (cucurbit-5-eno-3β,22(S),23(R),24(R),25-pentaol).
- Momordicósidos F1, F2, G, I: Cucurbitacinas no amargas aisladas de los frutos inmaduros.
- Momordicósidos K y L: Principios amargos de los frutos de M. charantia.
- Momordicósidos Q, R, S, T: Se ha demostrado que aumentan la actividad de AMPK y estimulan la translocación de GLUT4 a la membrana celular en miotubos L6 y adipocitos 3T3-L1, y que potencian la oxidación de ácidos grasos y la disposición de la glucosa.
- Momordicósido U: Se demostró mediante un ensayo de secreción de insulina in vitro que promueve la captación de glucosa.
- Momordicósidos U, V, W: Tres nuevos glucósidos triterpénicos de tipo cucurbitano aislados de los frutos de M. charantia.
Características estructurales que determinan la actividad
Los triterpenoides de tipo cucurbitano poseen un esqueleto triterpénico tetracíclico con diversos grupos funcionales, los cuales potencian su actividad biológica. La estructura de estos compuestos incluye un esqueleto de cucurbitano con múltiples grupos hidroxilo y un grupo carboxilo, que son fundamentales para su interacción con las dianas biológicas. Los momordicósidos A y M mostraron los efectos inhibitorios más notables en los ensayos de α-glucosidasa; estos dos compuestos fueron los componentes más polares, cada uno con dos restos glucosídicos, además de cuatro grupos hidroxilo en las posiciones C-22, C-23, C-24 y C-25.
4. Mecanismos de acción
Translocación de GLUT4 a través de la vía de AMPK
El mecanismo molecular más ampliamente caracterizado para los efectos antidiabéticos de los momordicósidos implica la regulación al alza del transportador de glucosa 4 (GLUT4). En miotubos L6 y adipocitos 3T3-L1, los momordicósidos Q, R, S y T, y el karavilósido XI, pudieron aumentar la actividad de AMPK y estimular la translocación de GLUT4 a la membrana celular, un paso esencial para la entrada inducible de glucosa a las células. Cabe destacar que la translocación de GLUT4 estuvo mediada por la fosforilación de AMPK y no por la vía de PI3K/Akt.
Tan et al. (2008) reportaron ocho triterpenoides de tipo cucurbitano con translocación de GLUT4 aumentada en miotubos L6 y adipocitos 3T3-L1. El karavilósido XI y el momordicósido S, así como sus agliconas, fueron los componentes más activos, con efectos observados a partir de una concentración de 0,1 nM y alcanzando su máximo entre 10 y 100 nM.
Inhibición de la α-glucosidasa
Los glucósidos triterpénicos de tipo cucurbitano de M. charantia mostraron actividades inhibitorias moderadas frente a la α-glucosidasa, con valores de CI₅₀ que oscilaron entre 28,40 y 63,26 μM, en comparación favorable con el control positivo, la acarbosa (CI₅₀ 87,65 ± 6,51 μM). Los mecanismos específicos de la fracción rica en saponinas también incluyen la activación de AMPK, la promoción de la translocación de GLUT4 y la inhibición de la actividad de la α-glucosidasa.
Estimulación de la secreción de insulina
Se confirmó que una fracción rica en saponinas y compuestos aislados de M. charantia estimulan la secreción de insulina en células β MIN6. Los momordicósidos Q, R, S y T aumentaron la translocación de GLUT4 a través de la vía de AMPK in vitro, y el momordicósido T mejoró la tolerancia a la glucosa en ratones alimentados con una dieta alta en grasas. Además, se encontró que el momordicósido U era moderadamente activo en el ensayo de secreción de insulina en células β, a concentraciones de 10 y 25 μg/mL.
Metabolismo hepático de la glucosa
La momordicina I —una aglicona de cucurbitano estrechamente relacionada— ejerce un efecto antidiabético al modular las vías de señalización de la insulina, mejorar la captación de glucosa e inhibir la producción de glucosa en el hígado. Otro posible mecanismo demostrado in vivo fue que el melón amargo restauró los niveles normales de glucógeno en los tejidos dependientes de insulina y restableció los niveles de actividad de las enzimas glucolíticas.
Mecanismos antiinflamatorios
La momordicina I posee un efecto antiinflamatorio mediante la inhibición de la sintasa inducible de óxido nítrico (iNOS) en células RAW 264.7 tratadas con lipopolisacárido (LPS). En investigaciones basadas en modelos animales, los niveles de secreción de las citocinas proinflamatorias esplénicas IL-1, IL-6 y TNF-α fueron significativamente menores en los grupos suplementados con calabaza amarga, mientras que los niveles de secreción de la citocina antiinflamatoria IL-10 aumentaron. Los niveles de expresión de las proteínas NF-κB, iNOS y COX-2 se inhibieron significativamente.
Mecanismos anticancerígenos
El extracto crudo y sus componentes previenen muchos tipos de cáncer al potenciar la generación de especies reactivas de oxígeno; inhibir el ciclo celular del cáncer, la señalización celular, las células madre cancerosas, el metabolismo de la glucosa y los lípidos, la invasión, la metástasis, la hipoxia y la angiogénesis; e inducir la apoptosis y la muerte celular por autofagia. A nivel molecular, el triterpenoide cucurbitano 3β,7β-dihidroxi-25-metoxicucurbita-5,23-dien-19-al (DMC) indujo la muerte apoptótica en células de cáncer de mama, al menos en parte, a través de un mecanismo dependiente de PPARγ.
Mecanismos antivirales
Los glucósidos triterpenoides de tipo cucurbitano se encuentran entre los metabolitos más distintivos de M. charantia y se han investigado por su potencial antiviral. Su diversidad estructural, incluida la de los momordicósidos y los karavilósidos, se ha vinculado con la interferencia en las enzimas virales y las vías de replicación.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Control glucémico y diabetes
Evidencia preclínica (animal/in vitro)
La base de evidencia preclínica para los momordicósidos en la diabetes es sustancial. En estudios con animales, se reportó que las preparaciones de Momordica aumentaban la captación tisular de glucosa, la síntesis de glucógeno hepático y muscular, y la oxidación de la glucosa, además de disminuir la gluconeogénesis hepática. La administración de saponinas de M. charantia (MCS) en ratones diabéticos inducidos por STZ resultó en una reducción de los niveles de glucosa en sangre en ayunas y de la hiperglucemia posprandial.
La evidencia de estudios animales e in vitro indica que el melón amargo no solo mejora el metabolismo de la glucosa, sino que también mejora la obesidad y la dislipidemia diabética asociada. Un estudio de Tan et al. mostró que los glucósidos cucurbitanos, los momordicósidos y las agliconas del melón amargo aumentaron el transporte de GLUT4 a través de las membranas y activaron la AMPK in vitro. El estudio también reportó que el momordicósido modulaba la oxidación de ácidos grasos y la disposición de la glucosa en ratones sensibles y resistentes a la insulina.
Evidencia humana/clínica
Debido a su larga tradición de uso, M. charantia se ha sometido a varios estudios en humanos, de los cuales solo unos pocos cumplieron los criterios de un ensayo controlado aleatorizado. El melón amargo es un remedio tradicional ampliamente utilizado para la hiperglucemia; si bien las propiedades medicinales de esta planta se han estudiado extensamente mediante modelos in vitro y animales, la eficacia y la seguridad clínicas en humanos se conocen en gran medida poco.
Los primeros informes clínicos fueron alentadores, pero metodológicamente limitados. Cuatro ensayos clínicos encontraron que el jugo, el fruto y el polvo seco de melón amargo tenían un efecto hipoglucemiante moderado. Sin embargo, estos estudios fueron pequeños y no fueron aleatorizados ni doble ciego.
Estudios controlados más recientes muestran resultados mixtos. Un estudio aleatorizado, controlado con placebo, investigó los niveles de glucosa en sangre, el perfil lipídico y los eventos adversos tras 12 semanas de tratamiento con 90 sujetos. No hubo diferencias en los niveles de HbA1c entre los grupos de extracto de melón amargo y placebo; sin embargo, el nivel promedio de glucosa en ayunas del grupo de melón amargo disminuyó (p = 0,014). No se reportaron eventos adversos graves durante el período de tratamiento.
Un estudio clínico aleatorizado, controlado con placebo, de 12 semanas de duración, investigó el efecto del extracto de melón amargo (BME) sobre el metabolismo de la glucosa en pacientes prediabéticos; 33 sujetos recibieron BME y 32 recibieron placebo. Los resultados mostraron que el nivel de glucosa en sangre en la prueba de tolerancia oral a la glucosa de 75 g disminuyó en el grupo BME después de 12 semanas, y el nivel de glucosa a los 30 minutos de la ingestión de glucosa disminuyó significativamente. El nivel de glucagón en el grupo BME después de 12 semanas disminuyó significativamente a los 120 minutos tras la PTOG, lo que sugiere que el melón amargo ejerce efectos reductores de la glucosa mediante la suprresión de los niveles de glucagón en personas con prediabetes.
Otro ensayo clínico examinó un extracto estandarizado para el componente peptídico mcIRBP-19: se realizó un estudio de comparación paralela, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, en 41 participantes; los grupos recibieron placebo (300 mg de almidón) o 600 mg de mcIRBP-19-BGE por vía oral durante 12 semanas. La administración oral disminuyó la glucosa en sangre en ayunas (FBG; P=0,057) y la HbA1c (P=0,060) con significación límite.
Un ensayo aleatorizado, doble ciego, reportó que el nivel de fructosamina en sangre se redujo eficazmente entre pacientes con diabetes tipo 2 recién diagnosticados que recibieron cápsulas de extracto de fruto de Momordica charantia (1.000 mg/día) durante 1 mes. Otro estudio mostró que los extractos orales de calabaza amarga (1.000 mg/día) produjeron una reducción significativa en la HbA1c en pacientes con diabetes tipo 2.
Hallazgos de revisiones sistemáticas y metaanálisis
Una revisión sistemática y un metaanálisis evaluaron la evidencia existente sobre la eficacia potencial del melón amargo en el tratamiento del síndrome metabólico, con base en ensayos aleatorizados, de grupos paralelos, controlados con placebo. Todos los ensayos incluidos, excepto dos estudios, se realizaron en distintos países asiáticos. Con base en los nueve ensayos incluidos, los hallazgos mostraron que las preparaciones monoherbales de M. charantia no tienen una influencia positiva general significativa sobre los niveles de glucosa en sangre ni sobre otros factores de riesgo cardiovascular asociados con el síndrome metabólico. Se incluyeron nueve estudios en el metaanálisis, con un total de 414 pacientes y un seguimiento de 4 a 16 semanas.
La mayoría de los estudios clínicos sobre el melón amargo, salvo unos pocos, no fueron aleatorizados, carecieron de controles adecuados, tuvieron una duración corta, utilizaron tamaños de muestra pequeños y mostraron hallazgos inconsistentes.
Evaluación general: La evidencia preclínica de los momordicósidos y del extracto más amplio de melón amargo en el control glucémico es sólida a través de múltiples vías mecanísticas. La evidencia clínica en humanos es preliminar e inconsistente; no se ha alcanzado un consenso sobre la eficacia clínica para el manejo de la diabetes con base en los datos disponibles de ECA.
5.2 Actividad antiinflamatoria
Debido a la presencia de numerosos compuestos bioactivos, M. charantia se utiliza en la medicina popular para el tratamiento de enfermedades asociadas con la inflamación. En investigaciones basadas en células, la actividad antiinflamatoria de M. charantia muestra un valor farmacológico potencial, pero las capacidades del extracto de la planta para regular el metabolismo y los eventos inflamatorios en los macrófagos no se comprenden completamente. La evidencia disponible vincula la actividad antiinflamatoria con la regulación a la baja de la vía glucolítica.
Los mecanismos precisos y los ensayos clínicos bien controlados sobre sus efectos antiinflamatorios no se han delineado por completo.
Evaluación general: La evidencia antiinflamatoria de los momordicósidos se limita a modelos celulares in vitro y estudios en animales. No se identificaron ensayos clínicos en humanos dirigidos específicamente a los efectos antiinflamatorios de los momordicósidos; esta área sigue siendo preclínica.
5.3 Actividad anticancerígena
El melón amargo contiene muchos componentes bioactivos, entre ellos triterpenoides, glucósidos triterpénicos, ácidos fenólicos, flavonoides, lectinas, esteroles y proteínas, que muestran actividad anticancerígena potencial sin efectos secundarios significativos. Los efectos preventivos y terapéuticos del extracto crudo o de los componentes aislados se han estudiado en modelos de líneas celulares y modelos animales de múltiples tipos de cáncer.
Los fraccionamientos guiados por bioensayo de un extracto etanólico de frutos de M. charantia condujeron al aislamiento de 15 glucósidos triterpénicos de tipo cucurbitano, incluidos los momordicósidos I, F1, F2, K, L y U. La evaluación biológica mostró que varios de los glucósidos triterpénicos de tipo cucurbitano aislados tenían actividades antiproliferativas frente a las líneas de células tumorales humanas MCF-7, WiDr, HEp-2 y Doay.
La actividad quimiopreventiva se ha examinado utilizando el modelo de inducción del antígeno temprano del virus de Epstein-Barr (EBV-EA): diecisiete triterpenoides de tipo cucurbitano aislados de las hojas de M. charantia japonesa se examinaron por sus efectos inhibitorios sobre la activación del EBV-EA en células Raji, una conocida prueba de detección primaria de inhibidores de la promoción tumoral. Cuatro compuestos mostraron efectos inhibitorios potentes sobre la inducción del EBV-EA.
Muchos de esos compuestos mostraron efectos antiproliferativos frente a MCF-7 (adenocarcinoma de mama humano), Doay (meduloblastoma humano), HEp-2 (carcinoma laríngeo humano) y WiDr (adenocarcinoma de colon humano), con valores de CI₅₀ que oscilaron entre 10 y 20 μg/mL para un tratamiento de 72 horas.
Evaluación general: La evidencia anticancerígena de los momordicósidos y los glucósidos cucurbitanos relacionados es enteramente preclínica (in vitro y animal). No se identificaron ensayos clínicos en humanos sobre los momordicósidos como agentes anticancerígenos. Los hallazgos son biológicamente plausibles, pero requieren una investigación adicional sustancial.
5.4 Actividad antiviral
Los extractos obtenidos de los tallos y las hojas del melón amargo permitieron el aislamiento de catorce triterpenoides de tipo cucurbitano, denominados kuguacinas F–S. Estos compuestos se evaluaron in vitro frente a células infectadas con VIH-1; varios mostraron una actividad antiviral débil, con valores de CE₅₀ que oscilaron entre 3,7 y 61 μg/mL y índices de selectividad de hasta 13,3.
El análisis in silico mostró que el karavilósido III tiene una fuerte actividad inhibitoria, y que el momordicósido B, el kuguaglicósido A y el cucurbitadienol también muestran acciones inhibitorias frente a la glucoproteína de espícula, la proteasa principal y la ARN polimerasa dependiente de ARN del SARS-CoV-2, lo que sugiere que estos compuestos representan candidatos para investigaciones adicionales; sin embargo, su impacto real sobre la transmisión viral del SARS-CoV-2 aún debe determinarse mediante modelos experimentales.
En general, según la evidencia actualmente disponible, los glucósidos triterpenoides de tipo cucurbitano de M. charantia poseen actividad in vitro contra el VIH-1 y se espera que tengan efectos inhibitorios contra el virus de la influenza. Sin embargo, se requiere más investigación in vivo y clínica para determinar su relevancia farmacológica y potencial terapéutico.
Evaluación general: La evidencia antiviral se limita a trabajos in vitro e in silico. No hay ensayos clínicos en humanos disponibles.
5.5 Metabolismo lipídico y obesidad
Los estudios han permitido identificar algunos beneficios que promueven la salud, incluidos efectos hipolipemiantes, hipoglucemiantes y antiobesidad. En un modelo murino, se demostró que los extractos de M. charantia (con un contenido total de tres triterpenos del 0,69 %) mejoraban el estado diabético e hiperlipidémico en ratones alimentados con una dieta alta en grasas, mediante la regulación de la fosfoenolpiruvato carboxicinasa hepática y la fosforilación de la proteína cinasa activada por AMP (AMPK).
Los lípidos en sangre, incluidos los TG, el colesterol y los AGNE, fueron menores en los grupos de animales que recibieron suplementación con calabaza amarga en comparación con el grupo control con sepsis.
Evaluación general: Los efectos hipolipemiantes se han demostrado en modelos animales y están respaldados por estudios mecanísticos. Los datos controlados en humanos que abordan resultados lipídicos atribuidos específicamente a los momordicósidos son insuficientes para extraer conclusiones firmes.
6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas
- Endocrino/metabólico: Transporte de glucosa (GLUT4), secreción de insulina, activación de AMPK, metabolismo del glucógeno, inhibición de la α-glucosidasa.
- Gastrointestinal: Uso tradicional como estomacal, laxante y antihelmíntico.
- Inmunitario/inflamatorio: Supresión de NF-κB, iNOS, COX-2 y citocinas proinflamatorias en modelos celulares y animales.
- Oncología: Efectos antiproliferativos y proapoptóticos en múltiples líneas celulares de cáncer in vitro.
- Cardiovascular/lipídico: Efectos hipolipemiantes y antihipertensivos potenciales en modelos animales.
- Antiviral: Actividad in vitro contra el VIH-1; predicciones in silico frente a dianas del SARS-CoV-2.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
Los momordicósidos no están disponibles comercialmente como suplementos dietarios de un solo compuesto aislado; se administran como componentes de preparaciones estandarizadas o no estandarizadas de M. charantia (melón amargo). Las dosis reportadas en estudios clínicos y preclínicos incluyen:
- 1.000 mg/día de cápsulas de extracto de fruto durante 1 mes en pacientes con diabetes tipo 2 recién diagnosticada (ensayo aleatorizado doble ciego).
- 1.000 mg/día de extractos orales de calabaza amarga, que produjeron una reducción significativa de la HbA1c en pacientes con diabetes tipo 2.
- 3 g diarios de cápsulas de melón amargo durante 3 meses en adultos con diabetes y HbA1c elevada (ECA, n=40), lo que no produjo cambios significativos en la HbA1c ni en la glucosa en ayunas.
- 600 mg/día de extracto de calabaza amarga que contiene mcIRBP-19 durante 12 semanas en pacientes con diabetes tipo 2 (ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo).
- 1 g y 1,5 g/día de tabletas de Momordica charantia junto con agentes antidiabéticos durante 8 semanas en pacientes con DM tipo 2.
- En el estudio preclínico in vivo de Tan et al.: dosis de 100 mg/kg (momordicósido S) y 10 mg/kg (momordicósido T) administradas en ratones.
- En estudios in vitro, los efectos del momordicósido S se observaron a partir de una concentración de 0,1 nM, alcanzando actividad máxima entre 10 y 100 nM en modelos de cultivo celular.
Informes tempranos mencionaron la charantina, una mezcla de dos glucósidos esteroídicos, y el polipéptido p-insulina, pero sus bajas concentraciones en los frutos o su biodisponibilidad limitada no pueden explicar por completo los efectos terapéuticos observados. Ninguna agencia regulatoria (p. ej., FDA, EMA, OMS) ha establecido una dosis estandarizada y aprobada específicamente para los momordicósidos como compuestos aislados.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
Efectos adversos reportados
Los efectos adversos reportados del melón amargo incluyen coma hipoglucémico y convulsiones en niños, reducción de la fertilidad en ratones, un síndrome similar al favismo, aumentos en los niveles de gamma-glutamiltransferasa y fosfatasa alcalina en animales, y dolores de cabeza.
En un ECA de 3 meses (n=40), los eventos adversos con 3 g/día de cápsulas de melón amargo incluyeron diarrea y dolor abdominal; las concentraciones séricas de ALT y AST disminuyeron levemente en ambos grupos.
Datos de toxicidad preclínica
No se observó mortalidad ni toxicidad en ratas tratadas con una dosis única de un extracto de semillas de melón amargo (obtenido por extracción con CO₂ supercrítico) durante un período de observación de 14 días. Se consideró que la dosis letal media (DL₅₀) del extracto era superior a 2.000 mg/kg de peso corporal. En el estudio de toxicidad subcrónica, ratas macho y hembra recibieron por vía oral dosis diarias de 0, 250, 500 y 1.000 mg/kg de peso corporal durante 90 días; no se observaron mortalidad, morbilidad ni alteraciones patológicas o bioquímicas anormales.
Interacciones farmacológicas
El melón amargo puede tener efectos aditivos al tomarse junto con otros agentes hipoglucemiantes. Momordica charantia ha demostrado efectos hipoglucemiantes en diversos estudios; sin embargo, sus interacciones con los fármacos antidiabéticos farmacéuticos siguen comprendiéndose de manera limitada. Se han utilizado análisis de acoplamiento molecular y análisis predictivos in silico para explorar posibles interacciones planta-fármaco entre los fitoconstituyentes de M. charantia (incluidos los triterpenoides de tipo cucurbitano) y los fármacos antidiabéticos farmacéuticos, aunque estas siguen siendo teóricas por el momento.
Calidad de la evidencia y brechas de investigación
Se necesitan ensayos aleatorizados, controlados con placebo y con potencia estadística adecuada para evaluar correctamente la seguridad y la eficacia antes de que el melón amargo pueda recomendarse de forma habitual. El melón amargo puede tener efectos hipoglucemiantes, pero los datos no son suficientes para recomendar su uso en ausencia de una supervisión y un monitoreo cuidadosos.
Muchos ensayos con animales han demostrado que el extracto de Momordica charantia y sus componentes son beneficiosos para reducir la glucosa en sangre; sin embargo, los resultados en ensayos con humanos no son consistentes. Estos compuestos exhiben efectos hipoglucemiantes en animales que imitan el estado prediabético y diabético humano, pero la transferibilidad de esta evidencia a los entornos clínicos no está debidamente validada.
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