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Palatinose

Tabla de contenidos

Otros Nombres

(3S,4R,5R)-1,3,4,5-Tetrahydroxy-6-(((2S,3R,4S,5S,6R)-3,4,5-trihydroxy-6-(hydroxymethyl)tetrahydro-2H-pyran-2-yl)oxy)hexan-2-one(3S,4R,5R)-1,3,4,5-tetrahydroxy-6-{[(2S,3R,4S,5S,6R)-3,4,5-trihydroxy-6-(hydroxymethyl)oxan-2-yl]oxy}hexan-2-one6-O-(alpha-D-glucopyranosyl)-D-fructofuranose6-O-alpha-D-Glucopyranosyl-D-fructose6-O-α-D-glucopyranosyl-D-fructofuranose6-O-α-D-Glucopyranosyl-D-fructoseD-Fructose, 6-O-α-D-glucopyranosyl-Fructose, 6-O-α-D-glucopyranosyl-, D-IsomaltuloseIsomaltulose anhydrousIsomaltulose hydrateα-D-glucopyranosyl-(1→6)-D-fructose

Sinopsis

Palatinosa (isomaltulosa): una referencia integral

1. Identidad, nomenclatura y fuentes naturales

Identidad química

La isomaltulosa (nombre comercial Palatinose, nombre químico 6-O-α-D-glucopiranosil-D-fructosa) es un carbohidrato disacárido compuesto de glucosa y fructosa. Es un disacárido reductor con el nombre químico 6-O-α-D-glucopiranosil-D-fructofuranosa (n.º CAS 13718-94-0); está compuesto de glucosa y fructosa unidas mediante enlace α-1,6 en lugar de α-1,2.

El prototipo de los isómeros de la sacarosa lo proporciona la isomaltulosa (comercializada bajo la marca Palatinose), que consiste en un dímero de glucosa-fructosa similar a la sacarosa. Sin embargo, los dos azúcares están unidos por un enlace glucosídico α1,2 en la sacarosa y por un enlace glucosídico α1,6 en la isomaltulosa. Esta única diferencia estructural —el tipo de enlace glucosídico— es, en última instancia, responsable de las propiedades fisiológicas marcadamente distintas de la isomaltulosa.

En comparación con la sacarosa, la isomaltulosa tiene alta estabilidad, es amigable con los dientes, tiene digestibilidad lenta y un 40-50% del poder edulcorante de la sacarosa. Su sabor es similar al del azúcar de mesa, con la mitad de dulzor. Tiene la misma energía que el azúcar de mesa, pero se digiere más lentamente y, por lo tanto, produce una respuesta glucémica e insulínica más baja.

Presencia natural

La isomaltulosa (6-o-α-d-glucopiranósido-d-fructofuranosa) se presenta de forma natural en la miel, la remolacha y la caña de azúcar (<2% de los azúcares) y se fabrica mediante el reordenamiento de la sacarosa. Su presencia natural en alimentos comunes significa que no es un compuesto novedoso para el metabolismo humano, hecho que ha influido en su evaluación regulatoria.

Formas y preparaciones comerciales

Este disacárido de glucosa-fructosa, la isomaltulosa, descubierto en Alemania en 1957 y comercializado bajo la marca Palatinose™, se presenta de forma natural en pequeñas cantidades en la miel y el jugo de caña de azúcar. Palatinose™ se elabora a partir de remolacha azucarera fortaleciendo el enlace glucosa-fructosa con la ayuda de enzimas naturales. La isomaltulosa comercial (Palatinose®) se fabrica a partir de sacarosa de grado alimentario mediante el reordenamiento enzimático del enlace glucosídico, pasando de un fructósido (1,2) a un fructósido (1,6), seguido de cristalización.

Palatinose™ (isomaltulosa) se basa exclusivamente en sacarosa de remolacha azucarera. Es 100% vegano, kosher, halal y no transgénico. Se genera mediante el reordenamiento enzimático del enlace glucosídico entre la glucosa y la fructosa, pasando de un enlace α-1,2 en la sacarosa a un enlace glucosídico α-1,6 en Palatinose™. El producto final es un polvo cristalino puro y blanco. En las etiquetas de alimentos y listas de ingredientes de productos de venta al público se utiliza el término isomaltulosa.

Industrialmente, se emplean múltiples especies bacterianas como biocatalizadores. La bioconversión industrial de sacarosa a isomaltulosa se produce mediante la actividad enzimática de sacarosa isomerasas de numerosos microorganismos, incluyendo Protaminobacter rubrum, Erwinia rhapontici, Serratia plymuthica y Enterobacter sp. FMB-1. La enzima responsable de esta conversión es una sacarosa isomerasa (SI; EC 5.4.99.11), que fue aislada por primera vez de Protaminobacter rubrum por Weidenhagen y Lorenz en 1957. La producción actual a gran escala de isomaltulosa todavía se realiza mediante células inmovilizadas de este organismo.

La isomaltulosa está disponible comercialmente como ingrediente cristalino a granel utilizado en una amplia gama de aplicaciones de alimentos y bebidas, incluyendo bebidas deportivas, bebidas funcionales, cereales para el desayuno, productos lácteos, barras nutricionales y fórmulas infantiles y de continuación. Las formas novedosas de alimentos, como el jarabe de isomaltulosa (deshidratado), consisten en una mezcla de mono- y disacáridos en forma de polvo, compuesta principalmente de isomaltulosa (≥75%) y trehalulosa (<13%).

2. Descubrimiento histórico y uso tradicional

Descubrimiento

Históricamente, la isomaltulosa se mencionó por primera vez en un artículo de 1952 como subproducto de un microorganismo fermentador, Leuconostoc mesenteroides. En un artículo publicado en la revista Angewandte Chemie, Weidenhagen y Lorenz (1957) investigaron el metabolismo de la sacarosa en 45 cepas bacterianas aisladas del proceso de fabricación de azúcar; informaron que una de las cepas, probablemente de la familia Enterobacteriaceae, producía un disacárido reductor, hasta entonces desconocido. Los autores informaron que este disacárido se produce a partir de la isomerización de la sacarosa mediante acción enzimática usando glucosiltransferasas. El nombre propuesto fue Palatinose, debido a la región donde se obtuvo; sin embargo, también podría llamarse isomaltulosa, dada la nomenclatura ya mencionada por Stodola et al. en 1954 y 1956.

La isomaltulosa fue identificada y documentada por primera vez por los investigadores Weidenhagen y colaboradores en una planta de producción de azúcar de SUEDZUCKER en la región alemana del Palatinado. El nombre de marca Palatinose™, bajo el cual se comercializa hoy en día, refleja este origen. Tras su descubrimiento, SUEDZUCKER exploró las propiedades únicas de la isomaltulosa, reconociendo su potencial como sustituto de azúcar de "liberación lenta" que ofrece un suministro de energía más gradual en comparación con el azúcar convencional.

Uso comercial temprano

La isomaltulosa se ha utilizado como alimento en Japón desde 1985. El sabor y la apariencia de la isomaltulosa son similares a los de la sacarosa, mientras que su poder edulcorante es aproximadamente la mitad del de la sacarosa. La isomaltulosa comercial se produce a partir de sacarosa mediante reordenamiento enzimático y se ha utilizado como azúcar en Japón desde 1985. Japón sigue siendo uno de los mercados más antiguos donde la isomaltulosa ha sido aceptada y consumida. A diferencia de muchos suplementos dietéticos botánicos, la isomaltulosa no tiene historia etnomédica premoderna o tradicional documentada; es un ingrediente cuyas propiedades fueron identificadas mediante la química alimentaria del siglo XX.

3. Componentes clave y mecanismos de acción

Estructura molecular y digestión

La isomaltulosa ingerida es metabolizada por el complejo sacarasa-isomaltasa en la mucosa intestinal. Se producen y absorben partes iguales de glucosa y fructosa, aportando 4 kcal/g, igual que la sacarosa. La diferencia clave entre el metabolismo de la sacarosa y la isomaltulosa es que la hidrólisis de la isomaltulosa procede a una velocidad mucho más lenta que la de la sacarosa.

Tras la ingestión, la digestión enzimática de la sacarosa y la isomaltulosa ocurre en el mismo complejo enzimático sacarasa-isomaltasa, ubicado en el intestino delgado. Varios estudios muestran que este complejo descompone la isomaltulosa más lentamente que la sacarosa. La velocidad máxima a la que la isomaltasa puede procesar la isomaltulosa (Vmax) es 4,5 veces menor que la de la sacarasa para la sacarosa.

Aunque el mismo sistema enzimático del complejo sacarasa-isomaltasa utilizado para hidrolizar otros carbohidratos también se utiliza para hidrolizar la isomaltulosa, los estudios de cinética enzimática muestran que, en el intestino delgado, la presencia del enlace glucosídico α-1,6 más fuerte hace que la velocidad de hidrólisis de la isomaltulosa sea 20-25% más lenta que la de la sacarosa.

Efectos glucémicos e incretínicos

Como resultado de su digestión lenta, la isomaltulosa recorre una distancia mayor en el intestino delgado humano que la sacarosa, como lo evidencia la diferencia en las respuestas incretínicas que provocan. En comparación con la sacarosa, la isomaltulosa produce una menor secreción de la hormona incretina GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa), que se libera desde la parte superior (proximal) del intestino delgado.

Una explicación plausible para los efectos agudos de la isomaltulosa sobre la variabilidad glucémica es el aumento de la secreción del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y la disminución de la secreción del péptido insulinotrópico inducido por glucosa (GIP). El principal impacto de la velocidad de hidrólisis más lenta de la isomaltulosa es que las respuestas glucémicas e insulínicas resultantes en sujetos sanos y en aquellos con diabetes tipo II (no dependiente de insulina) se atenúan.

Microbiota oral y efectos dentales

En comparación con la sacarosa y la mayoría de los otros carbohidratos, la isomaltulosa no es un sustrato significativo para las bacterias orales. Esta propiedad es central para su clasificación como no cariogénica y se desarrolla más adelante en la sección de salud dental.

4. Evidencia científica por área de uso

4.1 Respuesta glucémica e insulinémica

Evidencia clínica

El atributo más estudiado de la isomaltulosa es su efecto sobre la glucosa e insulina posprandiales. Una revisión sistemática y metaanálisis (con directrices PRISMA) buscó en PubMed, la Biblioteca Cochrane y ClinicalTrials.gov ensayos controlados aleatorizados o estudios cruzados que compararan la isomaltulosa con la sacarosa. Se incluyeron diez estudios, con la participación de 367 personas. El metaanálisis mostró que la isomaltulosa redujo significativamente el nivel de glucosa plasmática a los 60 minutos después de la comida en comparación con la sacarosa (DM: −7,99, IC 95%: −8,58, −7,39, p < 0,00001). Los autores señalaron, sin embargo, que solo se incluyeron estudios con participantes diabéticos o sensibles a la glucosa en el metaanálisis principal agrupado, mientras que los estudios enfocados exclusivamente en individuos sanos se evaluaron de forma narrativa o mediante análisis de subgrupos.

Se observó una variabilidad notable en los resultados de los estudios, que podría atribuirse a múltiples factores, como la demografía de los participantes y la composición de las comidas. Los hallazgos del análisis respaldan el uso de la isomaltulosa como alternativa dietética beneficiosa a la sacarosa para el manejo de los niveles glucémicos posprandiales en pacientes diabéticos.

Una revisión sistemática y metaanálisis anterior y de mayor tamaño, publicada en Advances in Nutrition (2022), examinó ECAs de cuatro países (Japón, Brasil, Alemania y los Países Bajos). Los ensayos se realizaron en participantes con diversas condiciones de salud. Evidencia moderada sugirió que la isomaltulosa oral causaba una respuesta glucémica atenuada en comparación con la sacarosa a los 30 minutos. La evidencia respecto al efecto de la isomaltulosa sobre las respuestas glucémicas e insulinémicas sigue siendo contradictoria, lo que limita la aplicación de la isomaltulosa en el manejo glucémico.

Un estudio histórico temprano en humanos, reportado por Kawai et al. (1985), demostró que, tras la administración de 50 g de isomaltulosa o sacarosa a voluntarios sanos, el aumento máximo en la concentración de glucosa a los 60 minutos fue de 110,9 mg/dL frente a 143,3 mg/dL, respectivamente.

Población con síndrome metabólico

Un estudio investigó la respuesta metabólica posprandial en reposo y durante la actividad física tras la ingesta del carbohidrato de bajo índice glucémico isomaltulosa (Palatinose™) en comparación con un carbohidrato convencional (jarabe de glucosa/sacarosa) con mayor índice glucémico. Veinte hombres con sobrepeso u obesidad (32-64 años) con síndrome metabólico y resistencia a la insulina fueron incluidos en este estudio cruzado, aleatorizado y doble ciego. Por la mañana, se consumió un desayuno consistente en una bebida de 250 mL y 140 g de galletas que contenían un total de 50 g de Palatinose™ o jarabe de glucosa/sacarosa.

Un estudio cruzado más reciente, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo examinó el "efecto de la segunda comida". El estudio reclutó a 15 adultos con síndrome metabólico, quienes consumieron 50 gramos de isomaltulosa o una dosis equivalente de sacarosa. En comparación con el control de sacarosa, Palatinose resultó en una respuesta glucémica más baja que la sacarosa, incluyendo un pico de glucosa en sangre significativamente más bajo; el suplemento también aumentó significativamente el GLP-1 y el PYY en comparación. Esto resultó en una respuesta de glucosa en sangre más lenta y baja ante el almuerzo, lo que se conoce como "efecto de la segunda comida", lo que sugiere que Palatinose favorece la estabilidad metabólica entre comidas. Esta respuesta hormonal prolongada puede estabilizar los niveles de glucosa en sangre y mejorar la liberación de insulina, aumentando potencialmente la sensibilidad a la insulina.

Diabetes tipo 2

En un estudio de 2012, la sustitución de la sacarosa por isomaltulosa durante 12 semanas en personas con diabetes tipo 2 resultó en niveles más bajos de triglicéridos en sangre, pero no en niveles más bajos de HbA1c. Este hallazgo ilustra que, si bien los efectos agudos posprandiales están bien establecidos, los beneficios en la hemoglobina glicosilada a largo plazo siguen siendo menos ciertos.

Valor del índice glucémico

La isomaltulosa tiene un índice glucémico bajo (IG = 32-37) y una respuesta insulinémica baja, por lo que podría ser más adecuada para diabéticos que la sacarosa. La sustitución de carbohidratos glucémicamente más altos convencionales (índice glucémico >70), como las maltodextrinas, por isomaltulosa (Palatinose™, índice glucémico = 32) puede dar lugar a una fórmula de continuación con una respuesta glucémica e insulinémica más baja.

Fuerza de la evidencia

La evidencia de que la isomaltulosa produce una respuesta glucémica posprandial más baja y sostenida que la sacarosa es sólida y consistente en múltiples ensayos cruzados controlados y metaanálisis. La evidencia de reducciones significativas a largo plazo en la HbA1c u otros marcadores glucémicos crónicos es más limitada y preliminar, y requiere más investigación.

4.2 Rendimiento deportivo y oxidación de grasas

Evidencia clínica

Varios ECAs han investigado la isomaltulosa como carbohidrato previo al ejercicio, con un hipotético efecto de ahorro de glucógeno mediante una mayor oxidación de grasas. La hipótesis fue que la ingestión de isomaltulosa antes del ejercicio favorecería la oxidación de grasas durante el ejercicio de resistencia inicial, lo que llevaría a un ahorro de glucógeno en el músculo y el hígado. El glucógeno ahorrado estaría entonces disponible para mejorar el rendimiento durante una prueba cronometrada posterior.

En un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado publicado en Nutrients (2016), participaron veinte atletas masculinos (edad 29 ± 3 años, VO2máx 61,3 ± 1 mL/kg/min). Los sujetos eran elegibles si eran ciclistas de resistencia sanos y experimentados (VO2máx >55 mL/kg/min). En comparación con la maltodextrina, la oxidación de grasas fue mayor (probabilidad de 88%-99%; p = 0,005) y la oxidación de carbohidratos fue menor tras la ingesta de isomaltulosa (Palatinose).

Un estudio de 2007 en la Universidad de Birmingham examinó la oxidación de carbohidratos exógenos durante el ejercicio de intensidad moderada. Las tasas máximas de oxidación de carbohidratos exógenos fueron mayores durante el ensayo con sacarosa (0,92 ± 0,03 g/min) que durante el ensayo con isomaltulosa (0,54 ± 0,05 g/min). La oxidación total de carbohidratos endógenos durante los últimos 90 minutos de ejercicio fue menor en el ensayo con sacarosa que en los ensayos con agua e isomaltulosa. La oxidación de la isomaltulosa ingerida fue significativamente menor que la de la sacarosa, probablemente debido a la menor velocidad de digestión de la isomaltulosa. Una menor liberación de carbohidratos y una pequeña diferencia en la insulina plasmática podrían haber resultado en un mayor uso de carbohidratos endógenos y una mayor oxidación de grasas durante el ensayo con isomaltulosa que durante el ensayo con sacarosa.

Un ensayo cruzado, doble ciego y aleatorizado de 2021, publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition, investigó los efectos de la isomaltulosa en comparación con la glucosa y la maltodextrina en corredores de resistencia. Veintiún corredores de resistencia recreativos masculinos realizaron una prueba de carga constante de 70 minutos al 70% de la velocidad máxima de carrera (Vmáx), seguida de una prueba de tiempo hasta el agotamiento (TTE) al 85% de la Vmáx, tras ingerir 50 g de isomaltulosa, maltodextrina o glucosa. En conclusión, la ingesta de 50 g de isomaltulosa parece tener un efecto más ventajoso sobre la respuesta de glucosa en sangre, insulina y GIP en comparación con la maltodextrina y la glucosa, según se demostró mediante concentraciones absolutas posprandiales reducidas y una menor tasa de fluctuación durante el ejercicio de carrera en cinta. Sin embargo, la disponibilidad de glucosa, así como las tasas de oxidación de grasas y carbohidratos, no se vieron afectadas.

La ingesta de isomaltulosa de bajo índice glucémico no solo suprime la oxidación de carbohidratos posterior, sino que también, de manera inversa, retiene más carbohidratos tras el ejercicio de resistencia prolongado. Por lo tanto, la ingesta de isomaltulosa podría afectar la potencia de salida anaeróbica después del ejercicio de resistencia prolongado.

Fuerza de la evidencia

La evidencia sobre la oxidación de grasas durante el ejercicio es moderadamente consistente, con varios estudios bien controlados que muestran un aumento de la oxidación de grasas con isomaltulosa en comparación con sacarosa o maltodextrina. La evidencia sobre la mejora directa del rendimiento de resistencia es mixta; algunos ensayos muestran un beneficio modesto, mientras que otros no muestran diferencias. El ensayo de 2021 señaló que la evidencia respecto a los beneficios de rendimiento y las respuestas fisiológicas ha arrojado resultados variables. En general, los efectos metabólicos (menor glucosa e insulina en sangre, menor GIP) se demuestran de forma más confiable que los resultados de rendimiento.

4.3 Salud dental (no cariogenicidad)

Evidencia clínica y estatus regulatorio

Las propiedades dentales de la isomaltulosa han sido reconocidas por las autoridades pertinentes y establecidas en las regulaciones de declaraciones correspondientes: en EE. UU., la isomaltulosa está incluida en la lista de edulcorantes carbohidratos no cariogénicos para los cuales se han aprobado declaraciones de salud dental por la FDA de EE. UU., tal como se establece en el Código de Regulaciones Federales (FDA de EE. UU., 2008). En la UE, se ha aprobado una declaración dental para la isomaltulosa, establecida en el Anexo del Reglamento (UE) 432/2012, tras una opinión favorable de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2011).

En comparación con la sacarosa y la mayoría de los otros carbohidratos, la isomaltulosa no es un sustrato significativo para las bacterias orales. Esta no cariogenicidad surge porque las especies estreptocócicas orales que impulsan la formación de caries no fermentan fácilmente el enlace α-1,6 de la isomaltulosa, lo que significa que generan poco o ningún subproducto ácido que pueda desmineralizar el esmalte.

Fuerza de la evidencia

La propiedad no cariogénica de la isomaltulosa es uno de sus atributos mejor establecidos, respaldada por estudios in vitro, en animales y de pH de la placa dental en humanos, y reconocida tanto por la FDA de EE. UU. como por la EFSA a través de aprobaciones regulatorias formales.

4.4 Rendimiento cognitivo y suministro de glucosa cerebral

Evidencia clínica

El fundamento para investigar la isomaltulosa y la cognición proviene de su liberación sostenida de glucosa, que en teoría podría proporcionar un suministro de combustible más estable al cerebro. Para examinar el efecto de modular la respuesta glucémica mediante isomaltulosa sobre la función cognitiva, 24 participantes adultos masculinos sanos consumieron bebidas a base de leche equiparadas en energía y macronutrientes que contenían 50 g de isomaltulosa, 50 g de sacarosa o un control de agua, en un diseño intra-sujeto contrabalanceado. Ni la administración de las bebidas de sacarosa ni las de isomaltulosa produjeron efectos consistentes sobre la memoria verbal o de trabajo, ni sobre el rendimiento psicomotor.

Un gran ensayo cruzado aleatorizado en 70 adultos sanos, publicado en Nutrients (2019), asignó a los participantes a una bebida de isomaltulosa y sucralosa (bajo IG) o a una bebida de sacarosa (alto IG). En resumen, el rendimiento cognitivo no se vio afectado por las diferentes respuestas glucémicas a las bebidas durante el período posprandial de 140 minutos.

Sin embargo, un estudio separado, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, de tipo cruzado, en 64 adultos japoneses sanos, examinó específicamente la atención, encontrando que la ingesta de palatinosa mantenía mejor la atención que la glucosa en adultos sanos. Este efecto de la palatinosa sobre la atención fue causado por un aumento del flujo sanguíneo cerebral.

En niños, un estudio sobre las propiedades glucémicas de la isomaltulosa en el desayuno concluyó que, aunque la isomaltulosa produjo un perfil de glucosa en sangre más bajo que la sacarosa, no hubo diferencias en la memoria o el rendimiento psicomotor.

Un estudio de 2026 en adultos, utilizando un formato de bebida energética, informó que "se demostró la no inferioridad entre la sacarosa y la isomaltulosa en todos los dominios cognitivos evaluados, excepto en la memoria compuesta, la memoria verbal y la memoria visual".

Fuerza de la evidencia

La evidencia de beneficios cognitivos de la isomaltulosa sobre la sacarosa es débil e inconsistente. La mayoría de los ensayos bien diseñados no muestran diferencias significativas en la memoria o el rendimiento psicomotor entre la isomaltulosa y la sacarosa. Un estudio demostró un efecto positivo sobre la atención mediante el flujo sanguíneo cerebral, pero esto requiere replicación independiente. Por el momento, los beneficios cognitivos no pueden considerarse establecidos.

4.5 Microbiota intestinal y salud gastrointestinal

Evidencia clínica

Las comidas con bebidas edulcoradas con isomaltulosa, en comparación con las comidas con bebidas edulcoradas con sacarosa, indujeron una glucemia posprandial más baja. Además, las oscilaciones de glucosa durante 24 horas fueron más bajas en los días de prueba con isomaltulosa en comparación con los de sacarosa. El análisis de respondedores reveló que el 72% de los participantes se beneficiaron de la sustitución del azúcar por isomaltulosa, y que su microbiota intestinal difería de la de los no respondedores. En conjunto, se demostró que la incorporación de isomaltulosa a la dieta habitual es una estrategia eficaz para mejorar el control glucémico y modular beneficiosamente la microbiota intestinal.

Se ha propuesto el posible papel prebiótico de la isomaltulosa porque su tránsito más lento a través del intestino delgado entrega glucosa y fructosa a regiones intestinales más distales, lo que podría alterar el entorno de fermentación. El bajo potencial glucémico de la isomaltulosa ha impulsado muchos estudios recientes in vitro, en animales y en humanos, incluyendo ensayos controlados aleatorizados y cohortes. Los investigadores han discutido las propiedades químicas y fisiológicas de la isomaltulosa en relación con sus posibles efectos sobre la salud, con un enfoque en sus propiedades prebióticas. Sin embargo, a diferencia de los prebióticos clásicos (por ejemplo, inulina, fructooligosacáridos), la isomaltulosa se digiere completamente en el intestino delgado y no llega intacta al colon, lo que significa que sus efectos moduladores sobre la microbiota, de ser reales, operan a través de mecanismos indirectos, como cambios en la glucosa luminal y una secreción incretínica alterada, en lugar de una fermentación bacteriana directa.

Fuerza de la evidencia

Los hallazgos sobre la microbiota intestinal son preliminares y se basan principalmente en análisis retrospectivos o estudios pequeños. La base mecanicista para una actividad prebiótica directa es limitada, ya que la isomaltulosa se absorbe completamente antes de llegar al colon. Esta área requiere más datos de ECAs prospectivos.

4.6 Marcadores de riesgo cardiovascular y metabólico

Evidencia clínica

La isomaltulosa, la D-tagatosa y la trehalosa son azúcares naturales de bajo índice glucémico ampliamente utilizados en la industria alimentaria. Diversos estudios han demostrado que estos carbohidratos pueden regular el metabolismo de la glucosa y proporcionar apoyo para mantener la homeostasis de la glucosa en pacientes con diabetes, pero también pueden mejorar la respuesta a la insulina, lo que lleva posteriormente a un mejor control de la hiperglucemia.

Una consecuencia de la hidrólisis más lenta de la molécula de isomaltulosa es una reacción glucémica e insulínica reducida en individuos sanos y en aquellos con diabetes tipo 2 (no dependiente de insulina), con un aumento constante, bajo y sostenido de los niveles de glucosa en sangre. La reducción de las excursiones de glucosa posprandial y los picos de insulina más bajos con el tiempo son teóricamente relevantes para el riesgo cardiometabólico, aunque los ensayos directos de resultados cardiovasculares con isomaltulosa en humanos son limitados.

El aumento en la amplitud media de las excursiones glucémicas (MAGE) provocado por la inactividad física fue significativamente prevenido por el consumo de bebidas con bajo IG que contenían isomaltulosa. La reducción de la variabilidad glucémica se reconoce como un marcador de riesgo independiente en la enfermedad metabólica, y la reducción de esta métrica por parte de la isomaltulosa representa un hallazgo clínicamente relevante.

Fuerza de la evidencia

La evidencia respalda que la isomaltulosa modifica favorablemente los parámetros metabólicos posprandiales (glucosa, insulina, GIP, variabilidad glucémica). Faltan datos a largo plazo sobre resultados cardiovasculares duros o la progresión de la aterosclerosis. La evidencia actual se caracteriza mejor como prometedora pero preliminar en este ámbito.

4.7 Nutrición infantil y pediátrica

Evidencia clínica

La isomaltulosa se ha estudiado en fórmulas infantiles. Tanto las fórmulas que contenían isomaltulosa como las de control fueron bien aceptadas, sin diferencias en el tiempo de llanto, la flatulencia, las características de las heces y la aparición de eventos adversos. La esperada disminución de la insulina plasmática posprandial y del nivel de glucosa en sangre debido a la sustitución de maltodextrina de alto índice glucémico por isomaltulosa de bajo índice glucémico no se observó en el análisis de sangre de un solo punto en el tiempo. En lactantes de entre 4 y 8 meses completos alimentados con una fórmula líquida, el pico de glucosa en sangre podría alcanzarse antes de los 60 minutos posteriores al inicio de la alimentación. Esto sugiere que el diseño de medición de un solo punto en el tiempo podría haber pasado por alto la ventana relevante para las diferencias metabólicas en los lactantes.

5. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con Palatinose

  • Sistema endocrino/metabólico: Atenúa la respuesta glucémica e insulínica posprandial; reduce la secreción de GIP; aumenta la secreción de GLP-1 y PYY; puede mejorar la sensibilidad a la insulina con un uso a más largo plazo.
  • Sistema gastrointestinal: Hidrólisis lenta por el complejo sacarasa-isomaltasa del intestino delgado; absorción completa sin fermentación colónica significativa; puede influir en el patrón incretínico y las hormonas de la saciedad.
  • Sistema oral/dental: No cariogénica; no es metabolizada de forma significativa por las bacterias orales cariogénicas.
  • Fisiología musculoesquelética/del ejercicio: Promueve la oxidación de grasas durante el ejercicio aeróbico; puede contribuir al ahorro de glucógeno.
  • Sistema neurológico/cognitivo: Teóricamente proporciona un suministro sostenido de glucosa al cerebro; un estudio mostró mejoría en la atención mediante el flujo sanguíneo cerebral; la mayoría de los resultados de memoria y rendimiento psicomotor no muestran diferencias respecto a la sacarosa.
  • Sistema cardiovascular: Evidencia indirecta a través de la reducción de la variabilidad glucémica y la insulinemia posprandial; no existen ensayos directos de resultados cardiovasculares.

6. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios

La isomaltulosa se utiliza en contextos alimentarios y de suplementos como ingrediente cristalino a granel, incorporado con mayor frecuencia en bebidas, mezclas para bebidas, barras y productos encapsulados o en polvo. Las siguientes dosis se reportaron en estudios clínicos:

  • 50 g por porción: La dosis más frecuentemente utilizada en estudios en humanos. Los estudios usaron 50 g de isomaltulosa en una bebida a base de leche para evaluaciones cognitivas en 24 hombres adultos sanos. Se usaron 50 g de isomaltulosa en un ensayo de ejercicio de carrera en 21 corredores de resistencia recreativos masculinos. Se consumieron 50 gramos de isomaltulosa en un estudio cruzado con 15 adultos con síndrome metabólico.
  • 50 g previo al ejercicio: Se consumió un desayuno consistente en una bebida de 250 mL y 140 g de galletas que contenían un total de 50 g de Palatinose™ en un estudio con 20 hombres con sobrepeso y síndrome metabólico.
  • Dosis de 50 g antes de dormir: En un estudio aleatorizado, controlado y cruzado, 20 hombres jóvenes sanos consumieron una bebida que contenía 50 g de isomaltulosa o glucosa antes de dormir.
  • Sustitución dietética de 12 semanas: En un estudio de 2012, se usó la sustitución de la sacarosa por isomaltulosa durante 12 semanas en personas con diabetes tipo 2 para evaluar resultados metabólicos a más largo plazo.
  • En fórmula para lactantes: Se usó para sustituir parcialmente la maltodextrina en fórmulas de continuación, con el fin de evaluar la respuesta glucémica e insulinémica en lactantes de 4 a 8 meses, según se señaló en un ECA publicado.

El valor calórico de la isomaltulosa es el mismo que el de la sacarosa: se producen y absorben partes iguales de glucosa y fructosa, aportando 4 kcal/g.

7. Consideraciones de seguridad

Estatus regulatorio

La isomaltulosa está clasificada como "generalmente reconocida como segura" (GRAS) en EE. UU. y ha sido aprobada tras una evaluación de seguridad previa a su comercialización como componente dietético según el Reglamento de Nuevos Alimentos de la Unión Europea (UE) en 2005. En la Unión Europea, la isomaltulosa se considera un alimento novedoso, es decir, un alimento que no se utilizó en cantidades considerables en la UE antes del año 1997.

La información proporcionada sobre el proceso de fabricación, composición y especificaciones del jarabe de isomaltulosa (deshidratado) es suficiente y no genera preocupaciones de seguridad según la evaluación del Panel NDA de la EFSA (2024). No se proporcionaron datos de absorción, distribución, metabolismo y excreción (ADME) ni toxicológicos específicos para la forma de alimento novedoso; en cambio, la seguridad se evaluó con base en datos de la literatura disponibles sobre la isomaltulosa y las mezclas de isomaltulosa y trehalulosa. El Panel consideró que dichos datos eran suficientes para concluir que el alimento novedoso es tan seguro como la sacarosa.

La isomaltulosa es un azúcar acrogénico de bajo índice glucémico y ha sido autorizada como alimento o aditivo alimentario desde 2005.

Perfil toxicológico

En varios estudios de toxicidad subcrónica, la administración de dosis elevadas (hasta 7,0 y 8,1 g/kg de peso corporal/día en ratas macho y hembra, respectivamente) de isomaltulosa no resultó en efectos adversos. La isomaltulosa ingerida por individuos sanos en cantidades de hasta 50 g por porción no ha causado ningún efecto secundario.

La genotoxicidad se ha evaluado en el contexto de la preparación enzimática utilizada en la producción de isomaltulosa: las pruebas de genotoxicidad no indicaron ninguna preocupación de seguridad. La toxicidad sistémica se evaluó mediante un estudio de toxicidad oral de 90 días con dosis repetidas en ratas. El panel identificó un nivel sin efecto adverso observado de 1011 mg de TOS/kg de peso corporal al día, la dosis más alta probada.

En ensayos de nutrición infantil, tanto las fórmulas que contenían isomaltulosa como las de control fueron bien aceptadas, sin diferencias en el tiempo de llanto, la flatulencia, las características de las heces y la aparición de eventos adversos.

Alergenicidad

Se buscó la similitud de la secuencia de aminoácidos de la enzima (sacarosa isomerasa) con las de alérgenos conocidos, y no se encontró ninguna coincidencia. El Panel consideró que, en las condiciones de uso previstas, no puede excluirse el riesgo de reacciones de sensibilización y elicitación alérgica por exposición dietética, pero se considera que la probabilidad de que se produzcan tales reacciones es baja.

Tolerancia gastrointestinal

Cuando la isomaltulosa se consume durante el ejercicio prolongado de alta intensidad, puede afectar la tolerancia gastrointestinal. Un estudio señaló que la ingesta de isomaltulosa, en comparación con fructosa-maltodextrina, durante el ejercicio prolongado de intensidad moderada a alta aumenta la oxidación de grasas, pero afecta negativamente la comodidad gastrointestinal y el rendimiento en ciclismo. Este hallazgo sugiere que la tolerancia gastrointestinal individual durante el esfuerzo físico merece consideración.

Poblaciones específicas

La isomaltulosa es digerida por el complejo enzimático sacarasa-isomaltasa. Las personas con deficiencia congénita de sacarasa-isomaltasa (CSID, por sus siglas en inglés), un trastorno hereditario poco frecuente, podrían no poder digerir adecuadamente la isomaltulosa, ya que la sacarasa-isomaltasa es una glucosidasa bifuncional ubicada en el borde en cepillo del intestino delgado, responsable de su hidrólisis. Se esperaría que esta población experimente las mismas consecuencias gastrointestinales con la isomaltulosa que con la sacarosa o la isomaltosa.

No se han identificado interacciones fármaco-nutriente con la isomaltulosa en la literatura clínica revisada. Su perfil glucémico e insulinémico más bajo en comparación con la sacarosa podría ser relevante para las personas que toman insulina o hipoglucemiantes orales, en quienes la menor subida de glucosa e insulina posprandial podría afectar los cálculos de dosificación si se sustituye la sacarosa por isomaltulosa en planes de comidas estandarizados; sin embargo, este efecto no se ha caracterizado sistemáticamente en estudios de interacción.

Referencias

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