Ajenjo dulce (Artemisia annua L.): Una referencia integral
1. Identidad y perfil botánico
Nombres y clasificación
Artemisia annua L., también conocida como ajenjo dulce, sweet annie, artemisa dulce y ajenjo anual (en chino: qīnghāo), es una especie de artemisa nativa del Asia templada pero naturalizada en todo el mundo, y es miembro de la familia Asteraceae. Entre los sinónimos botánicos se incluye Artemisia chamomilla, y la planta también es conocida por los nombres chinos Huang Hua Hao y Li Hao. Su nombre chino Qing Hao suele traducirse como "hierba verde".
Descripción física y origen
El ajenjo dulce es un tipo común de artemisa nativo del Asia templada, pero naturalizado en muchos países, incluidas zonas dispersas de América del Norte. Crece de forma natural como parte de la vegetación estepárica en las regiones del norte de las provincias de Chahar y Suiyuan, en China, a una altitud de 1000 a 1500 m sobre el nivel del mar. La planta pertenece a la familia Asteraceae y es una planta anual de día corto. Su tallo es erguido y de color pardusco o violeta parduzco, y la planta en sí es lampiña. Crece de forma natural entre 30 y 100 cm de altura, aunque en cultivo las plantas pueden alcanzar los 200 cm. Florece de agosto a septiembre, y las semillas maduran de septiembre a octubre.
Partes de la planta utilizadas
Las partes utilizadas son las hojas y los tallos floríferos de la parte superior de la planta, cortados a un tercio de la altura de la planta madura. Las hojas inferiores contienen aproximadamente la mitad de la concentración de artemisinina que se encuentra en las partes superiores, lo cual desempeña un papel importante en la eficacia de las preparaciones elaboradas con la hierba. La materia prima oficial reconocida en las farmacopeas es la hoja seca de A. annua, Artemisiae annuae folium, que cuenta con una monografía tanto en la Farmacopea China como en la Farmacopea de Vietnam. Según estos documentos, las hojas deben estar estandarizadas en cuanto a su contenido de artemisinina, el cual no puede ser inferior al 0,7 % del peso seco.
Formas y preparaciones comunes
Artemisia annua se ha utilizado tradicionalmente en diversas formas, entre ellas hojas frescas, hierba seca, tintura, polvo, aceite esencial y cápsulas. Puede prepararse mediante métodos como la infusión en té, la decocción para obtener extractos más concentrados, la elaboración de infusiones o la aplicación tópica para efectos localizados. Entre las preparaciones documentadas históricamente en textos chinos se incluyen el jugo de hojas trituradas, decocciones de aproximadamente 30 g al día, comprimidos, hojas secas en polvo a 3 g al día durante 5 días, plantas frescas a 3 g al día, y el vino de Qing Hao.
2. Uso tradicional e histórico
Medicina china (la tradición principal)
Artemisia annua cuenta con más de 2000 años de historia en el tratamiento de enfermedades. Desde su primer registro en los textos de Mawangdui (Wu Shi Er Bing Fang), de 168 a. C., ha sido mencionada en distintos tratados médicos antiguos. Tradicionalmente, esta hierba se utilizaba para infecciones respiratorias, cicatrización de heridas, longevidad, fiebres y, en particular, "fiebres intermitentes".
El médico-filósofo Ge Hong fue el primero en mencionar de forma destacada las propiedades antifebriles de estas plantas en su "Manual de recetas para tratamientos de emergencia", a principios del siglo IV. El método de preparación que registró era una extracción en agua fría: se remojaba un puñado de las partes aéreas de la planta en aproximadamente 1 a 2 litros de agua, y el jugo se bebía en su totalidad.
El uso de Artemisia annua como medicamento principal para las fiebres intermitentes (compatibles con lo que hoy se reconoce como malaria) se consolidó durante la dinastía Song (960–1279). La decocción de Qing Hao se describió en la "Recopilación médica general de la benevolencia imperial". La expansión de los arrozales en esa época incrementó los terrenos ideales para la reproducción de mosquitos portadores del parásito de la malaria, lo que probablemente impulsó el uso creciente de este remedio.
Su preparación para la fiebre malárica paroxística fue recomendada en el reconocido libro Compendio de materia médica, de Li Shizhen. En la literatura china, su nombre científico Artemisia annua se asignó formalmente en el siglo XX con la publicación de la Primera Farmacopea China en 1930.
El uso etnobotánico más común de esta planta implica la decocción de la planta entera para el tratamiento del resfriado, la malaria y la tos. La planta florífera completa se describe etnobotánicamente como antipirética, antihelmíntica, antiespasmódica, antiséptica y antimalárica.
Descubrimiento de la artemisinina y el Premio Nobel
Tras el descubrimiento de su potencial antimalárico por la profesora Tu Youyou en 1972, la Organización Mundial de la Salud recomendó a A. annua como agente antimalárico. El descubrimiento de la artemisinina y sus propiedades antimaláricas convirtió a la científica china Tu Youyou en receptora del Premio Lasker de 2011 y del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2015. La galardonada con el Nobel, Tu Youyou, explica que, en la medicina tradicional china, Qing Hao es el nombre genérico de una categoría de hierbas medicinales (artemisas), que incluye seis variedades, cada una con diferentes componentes químicos y distintos grados de eficacia en el tratamiento de la malaria. Solo Artemisia annua L. ha demostrado una fuerte actividad antimalárica.
3. Componentes clave y compuestos activos
Artemisinina y sesquiterpenoides
A. annua es una planta medicinal ampliamente distribuida en todo el mundo y contiene numerosos tipos de composición química. Los estudios han demostrado que A. annua contiene más de 100 tipos de constituyentes químicos, con una rica biodiversidad intraespecífica tanto en la proporción como en la abundancia de metabolitos secundarios.
La actividad antimalárica de esta planta se debe principalmente a la artemisinina, una lactona sesquiterpénica que contiene un grupo endoperóxido que actúa como el farmacóforo clave. Los constituyentes sesquiterpenoides incluyen artemisinina y numerosos compuestos y derivados relacionados —Artemisinina 1, 2, 3, 4 y 5, ácido artemísico, ácido epoxiarteanuínico, artemisinol, entre otros—, junto con flavonoides, polifenoles, cumarinas y ácidos fenólicos.
Un gramo de polvo seco de las partes aéreas del ajenjo dulce contiene de 0,1 a 8 mg de artemisinina, un rango que refleja la importante variación geográfica y ambiental en la producción de metabolitos secundarios. Las plantas dentro de la misma especie presentan pocas diferencias morfológicas, pero muestran una variación significativa en los metabolitos secundarios según su ubicación geográfica, como resultado de la interacción genética y ambiental.
Constituyentes del aceite volátil
Los constituyentes del aceite esencial incluyen del 6 al 76 % de cetona de artemisia, hasta un 44 % de alcanfor, hasta un 33 % de germacreno D, hasta un 16 % de alfa-pineno y hasta un 15 % de alfa-guaieno. Se ha demostrado que el aceite esencial derivado de las hojas posee propiedades antioxidantes, antibacterianas y antifúngicas.
Flavonoides y compuestos fenólicos
Los principales constituyentes de interés farmacológico en Artemisia annua incluyen la artemisinina y sus derivados, la quercetina y los polifenoles. Las investigaciones han demostrado que la combinación de artemisinina, escopoletina, arteanuina B y ácido arteanuico tiene efecto antimalárico, mientras que la combinación de escopoletina, arteanuina B y ácido arteanuico es propicia para resolver el "calor de verano" en términos de la medicina tradicional china.
4. Mecanismos de acción establecidos
Mecanismo antimalárico
En la estructura molecular de la artemisinina se forma un anillo de lactona mediante la conexión de dos átomos de carbono a través de un enlace peroxídico. Este enlace peroxídico es la clave de la acción antimalárica de las moléculas de artemisinina. Las investigaciones han demostrado que la dihidroartemisinina (DHA), el metabolito activo con relevancia clínica, elimina a los parásitos mediante un mecanismo doble: causando daño proteico y comprometiendo la función del proteasoma del parásito. La consiguiente acumulación de sustratos del proteasoma —proteínas desplegadas/dañadas y poliubiquitinadas— activa la respuesta de estrés del retículo endoplásmico y sustenta la acción letal mediada por la DHA.
Entre los mecanismos de acción adicionales atribuidos a la artemisinina se incluyen la interferencia con las proteínas de transporte del parásito, la alteración de la función mitocondrial del parásito, la modulación de la función inmunitaria del huésped y la inhibición de la angiogénesis.
Mecanismos anticancerígenos (preclínicos)
Desde el punto de vista mecanístico, la artemisinina y sus derivados ejercen efectos antitumorales en modelos preclínicos al inducir estrés oxidativo, detener el ciclo celular, desencadenar apoptosis e inhibir la angiogénesis. Asimismo, modulan las respuestas inmunitarias, restableciendo la homeostasis inmunitaria y potencialmente mejorando la eficacia de las estrategias de inmunoterapia.
Entre las vías de señalización clave moduladas por los constituyentes activos de A. annua en la investigación relacionada con el cáncer se incluyen PI3K/AKT, JAK-STAT, p53 y GPX4, con efectos sobre el sistema inmunitario y el microambiente tumoral reportados en entornos experimentales.
Mecanismos antiinflamatorios e inmunomoduladores
La artemisinina y sus derivados, estudiados inicialmente por sus efectos inmunomoduladores a principios de la década de 2000, mostraron potencial en el tratamiento de enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Hallazgos recientes han revelado su capacidad para modular células inmunitarias vitales, incluidas las células T, las células B, los macrófagos y las células NK.
Papel de la matriz de la planta entera
Estudios en animales han revelado que el efecto antimalárico de los extractos de la planta entera de A. annua fue aproximadamente 10 veces mayor que el de la artemisinina sola cuando se administraron a la misma dosis. El análisis farmacocinético mostró que los extractos de planta entera exhibían una biodisponibilidad oral significativamente mejorada, una vida media más prolongada y un tiempo medio de retención extendido en ratas, en comparación con la artemisinina pura. Se ha demostrado que los flavonoides presentes en la planta potencian la actividad antimalárica de la artemisinina, lo que sugiere que la compleja matriz química de A. annua podría actuar en conjunto con la artemisinina.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Malaria
Nivel de evidencia: Sólido (para las terapias combinadas basadas en artemisinina / TCA); Preliminar a moderado (para las preparaciones de planta entera).
La artemisinina y sus derivados presentan una alta eficacia, efectos rápidos y baja toxicidad en el tratamiento de la malaria, y se han convertido en el tratamiento de primera elección, especialmente para la malaria por falciparum. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda las terapias combinadas basadas en artemisinina (TCA) como tratamiento de primera línea para la malaria no complicada por Plasmodium falciparum y la malaria por P. vivax resistente a la cloroquina.
En ensayos clínicos de gran escala, la artemisinina pura mostró propiedades farmacocinéticas deficientes, pero, no obstante, demostró una potente actividad antimalárica con un buen perfil de seguridad. Se determinó que la artemisinina modificada a artesunato o artemeter mejoraba la biodisponibilidad y era más eficaz cuando se usaba en combinación con otros fármacos antimaláricos, principalmente mefloquina, lo que llegó a conocerse como Terapia Combinada con Artemisinina (TCA).
El valor clínico de la artemisinina como compuesto puro purificado se vio inicialmente limitado por diversas deficiencias, como su baja solubilidad, escasa estabilidad, baja biodisponibilidad oral y vida media plasmática corta. Posteriormente se desarrollaron varios derivados semisintéticos eficaces de la artemisinina, como la dihidroartemisinina, el artemeter y el artesunato.
Preparaciones de planta entera: Un estudio preclínico (en modelo roedor) encontró que una dosis única de A. annua en planta entera (que contenía 24 mg/kg de artemisinina) redujo la parasitemia de manera más eficaz que una dosis comparable del fármaco purificado. Este aumento de eficacia podría derivarse de un incremento documentado de 40 veces en la biodisponibilidad de la artemisinina en la sangre de ratones alimentados con la planta entera, en comparación con aquellos a los que se administró el fármaco sintético. Los beneficios sinérgicos podrían derivarse de la presencia de otros compuestos antimaláricos en A. annua.
En un estudio de ensayo clínico, las hojas secas de A. annua proporcionaron 40 veces menos artemisinina de la que se requería con artemisinina pura para lograr efectos comparables. En un estudio en animales, se encontró que la planta entera era más eficaz que una dosis comparable de artemisinina pura, y los datos sugieren que la preparación de planta entera supera la resistencia existente a la artemisinina pura.
Con la amplia aplicación de los medicamentos basados en artemisinina, los parásitos de la malaria han desarrollado resistencia a la artemisinina, lo que hace que la prevención y el control de la malaria sean cada vez más difíciles. Se han encontrado cepas de Plasmodium resistentes a la artemisinina en muchos países y regiones.
5.2 Artritis (osteoartritis y artritis reumatoide)
Nivel de evidencia: Preliminar a moderado (ensayos clínicos pequeños; se necesitan más ensayos a gran escala).
Un ensayo clínico piloto, aleatorizado y controlado con placebo investigó la seguridad y eficacia de un suplemento dietético que contenía un extracto de Artemisia annua (Arthrem) sobre el dolor, la rigidez y la limitación funcional en la osteoartritis (OA) de cadera o rodilla. Cuarenta y dos pacientes fueron aleatorizados en tres grupos (n=14 cada uno): 150 mg de extracto dos veces al día (dosis baja), 300 mg dos veces al día (dosis alta), o placebo dos veces al día, administrados durante 12 semanas. La eficacia se evaluó mediante el índice WOMAC® y una escala visual analógica (EVA) para el dolor. Los participantes tratados con el brazo de dosis baja demostraron una mejora significativa en las puntuaciones totales de WOMAC desde el inicio hasta las 12 semanas (cambio medio –12,2; DE 13,84; p=0,0159), mientras que no se mostró mejora en el grupo placebo. El tratamiento con 150 mg dos veces al día se asoció con reducciones clínicamente relevantes del dolor durante 12 semanas, y el extracto mostró potencial como agente antiinflamatorio/analgésico en la OA.
Un ensayo clínico aleatorizado y controlado investigó el efecto y la seguridad del extracto de Artemisia annua L. (EAA) como tratamiento complementario para la artritis reumatoide (AR) activa. Los 159 participantes con AR activa fueron asignados aleatoriamente a un grupo control (80 casos) o al grupo EAA (79 casos). Los pacientes del grupo control fueron medicados con leflunomida y metotrexato durante 48 semanas; los pacientes del grupo EAA recibieron leflunomida, metotrexato, además de EAA a 30 g/día. En este estudio, las personas con artritis reumatoide activa tratadas con la combinación de fármacos antirreumáticos más el extracto de Artemisia annua mostraron niveles más bajos de un marcador de inflamación (VSG) que aquellas tratadas solo con leflunomida y metotrexato.
Numerosos experimentos in vivo en modelos animales relevantes para la enfermedad demuestran la eficacia terapéutica de los fármacos de tipo artemisinina contra enfermedades reumáticas, incluidas la artritis reumatoide, la osteoartritis, el lupus eritematoso, la artrosis y la gota, así como enfermedades pulmonares y cutáneas. Sin embargo, los ensayos clínicos aleatorizados de gran escala y con suficiente poder estadístico en humanos siguen siendo limitados.
5.3 Oncología (cáncer)
Nivel de evidencia: Solo preclínico para la mayoría de las indicaciones; datos clínicos en humanos muy limitados y en etapa inicial.
La artemisinina y sus derivados han demostrado actividad antitumoral contra diversas neoplasias malignas en investigaciones preclínicas, incluidas la leucemia, el cáncer de ovario, el glioblastoma, el cáncer de próstata y el melanoma. Estos mecanismos incluyen la inducción de estrés oxidativo, la detención del ciclo celular, la apoptosis, la autofagia y la inhibición de la angiogénesis.
Tanto los ensayos clínicos in vitro e in vivo como los informes de casos han mostrado una actividad prometedora de los derivados farmacológicos de la artemisinina en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, los artículos publicados son escasos y, por lo tanto, no son estadísticamente significativos. La toxicidad mínima mostrada en los ensayos clínicos e informes de casos, junto con la actividad citotóxica selectiva de los compuestos, los convierten en posibles terapias contra el cáncer debido a la evidencia emergente de eficacia.
Los estudios preclínicos (de laboratorio o en animales) han mostrado algunos efectos anticancerígenos, pero la evidencia clínica en humanos es extremadamente limitada.
5.4 Enfermedades autoinmunes e inflamatorias
Nivel de evidencia: Mayormente preclínico; algunos datos de ensayos clínicos tempranos en humanos para AR y LES; ensayos multicéntricos en curso.
Artemisia annua se ha utilizado ampliamente para tratar enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide, principalmente en el contexto de la medicina tradicional china. Fitocompuestos de A. annua, como la artemisinina y el artesunato, se han abierto camino en la investigación moderna y en el tratamiento de la malaria, la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico (LES) y la dermatitis alérgica de contacto.
Actualmente se están realizando ensayos clínicos multicéntricos aleatorizados que investigan los efectos de estos compuestos en enfermedades reumáticas, inflamatorias y autoinmunes, con el objetivo de traducir los prometedores datos preclínicos en aplicaciones clínicas.
5.5 Función hepática
Nivel de evidencia: Preliminar (se reportó un único estudio controlado y aleatorizado).
Un estudio clínico en humanos tuvo como objetivo demostrar que el SPB-201 (un extracto en polvo obtenido con agua de Artemisia annua) puede mejorar la función hepática en sujetos con disfunción hepática no alcohólica de grado leve a moderado. El estudio observó una disminución del 271 % en el nivel de aspartato aminotransferasa (AST) y una disminución significativa del 334 % en el nivel de alanina aminotransferasa (ALT) en el grupo de prueba en comparación con el grupo control, al seguimiento de 4 semanas. Tras 8 semanas, se reportaron disminuciones del 199 % en la AST y del 216 % en la ALT en el grupo de prueba en comparación con el grupo control, confirmando que la ingesta de SPB-201 mejoró significativamente la función hepática y la salud. Estos resultados deben interpretarse con cautela dada la escala limitada del estudio.
5.6 Otras infecciones parasitarias
Los derivados de la artemisinina son los fármacos individuales más recientes aprobados e introducidos para el tratamiento antimalárico público. Aunque su uso recomendado es para el tratamiento de la infección por Plasmodium falciparum, estos fármacos también actúan contra otros parásitos, así como contra células tumorales. La evidencia de eficacia contra otros parásitos (como Leishmania, Trypanosoma) es principalmente in vitro y en animales.
6. Sistemas del organismo y áreas de salud asociadas
- Sistema inmunitario: Artemisia annua se utiliza comúnmente por sus propiedades antimaláricas, inmunosupresoras y antiinflamatorias.
- Musculoesquelético / reumatológico: Los extractos de artemisa muestran beneficios para el dolor y otros síntomas de la artritis en estudios clínicos.
- Hepático (hígado): Se ha reportado que la artemisinina y sus derivados son eficaces en el tratamiento de diversas enfermedades patógenas, y los modelos preclínicos sugieren efectos hepatoprotectores en algunos contextos.
- Oncología: Artemisiae Annuae Herba está ganando reconocimiento por su potencial anticancerígeno debido a las estructuras únicas y los efectos biológicos de sus constituyentes, aunque esto sigue siendo mayormente preclínico.
- Gastrointestinal: Históricamente, A. annua se ha considerado útil en el manejo de la fiebre por infecciones virales y bacterianas, la disentería, el resfriado común, las infecciones fúngicas y los problemas digestivos, incluida la pérdida de apetito.
- Dermatológico: Tradicionalmente se ha utilizado para enfermedades de la piel, especialmente el lupus eritematoso sistémico, la psoriasis y el eccema.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas
Las siguientes dosis aparecen en la literatura revisada por pares o en documentos farmacopeicos, y se reportan aquí tal como aparecen en las fuentes, sin que ello implique un respaldo.
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Osteoartritis (ensayo clínico): 150 mg o 300 mg de extracto de Artemisia annua (como Arthrem) dos veces al día durante 12 semanas.
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Artritis reumatoide (ensayo clínico, como adyuvante): 30 g/día de extracto de Artemisia annua añadido a la terapia estándar con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad durante 48 semanas.
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Rinitis alérgica (estudio clínico): Se utilizaron gotas sublinguales de extractos de polen glicerinado de Artemisia annua a una dosis de 2400 unidades biológicas diarias durante hasta 32 semanas en un estudio clínico sobre rinitis alérgica.
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Malaria grave (casos resistentes, preparación de hoja seca): Se evaluó la hoja seca de A. annua a una dosis de 500 mg dos veces al día durante 5 días en un estudio de pacientes con malaria grave resistente a terapias previas con artemisinina.
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Farmacopea China (referencia tradicional para adultos): Las preparaciones históricas documentadas incluyen hojas secas en polvo a una dosis de 3 g al día durante 5 días, y plantas frescas a una dosis de 3 g al día.
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Estándar de estandarización: Según las farmacopeas china y vietnamita, las hojas deben estandarizarse en cuanto a su contenido de artemisinina, el cual no puede ser inferior al 0,7 % del peso seco.
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Uso general como suplemento (extracto, artritis): En investigaciones clínicas, se han utilizado de 150 a 300 mg de extracto de Artemisia annua dos veces al día durante hasta 9 meses para los síntomas de la artritis.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
Hepatotoxicidad
Un extracto de A. annua producido mediante un método de extracción con dióxido de carbono supercrítico y formulado con aceite de semilla de uva se comercializó en Nueva Zelanda como producto natural para la salud articular. Hasta el 31 de enero de 2019, el Centro de Farmacovigilancia de Nueva Zelanda había recibido 29 informes de reacciones adversas hepáticas en pacientes que tomaban este extracto. Los pacientes tenían entre 47 y 93 años (mediana de 67). El tiempo hasta la aparición de la hepatotoxicidad desde el inicio del consumo del extracto fue de 7 días a aproximadamente 12 meses en los 23 informes que contenían esta información, y 19 de esos informes indicaron una aparición dentro de las 12 semanas. El extracto de A. annua fue el único medicamento sospechoso en 27 de los informes.
Varios derivados de la artemisinina se han vinculado a casos raros de lesión hepática aguda. Complicando la interpretación de los informes, la mayoría de los casos graves de lesión hepática ocurrieron en pacientes que también recibían otros agentes antimaláricos, algunos de los cuales se sabe que son hepatotóxicos. La lesión hepática clínicamente evidente debida a derivados de la artemisinina es muy rara y no fue reportada en varios ensayos clínicos de gran escala sobre el tratamiento de la malaria. La mayoría de los informes publicados sobre hepatotoxicidad de la artemisinina estuvieron vinculados al uso de suplementos herbales que contenían artemisinina y a tratamientos prolongados.
Embarazo y embriotoxicidad
Los estudios en animales con extractos de Artemisia annua, artemisinina y compuestos relacionados han mostrado el potencial tanto de pérdida del embarazo (aborto espontáneo) como de anomalías del desarrollo en animales. Este tipo de estudios se utiliza para identificar riesgos en medicamentos usados durante el embarazo en humanos.
La Administración de Productos Terapéuticos de Australia (TGA) identificó a Artemisia annua como de "alto riesgo" debido a que estas especies contienen niveles más altos de artemisinina. Se exigió a los patrocinadores de medicamentos que contenían A. annua que proporcionaran información para la evaluación de riesgos. La TGA determinó posteriormente que ciertos productos podían exponer a los consumidores a niveles inseguros de artemisinina durante el embarazo cuando se usaban según las indicaciones, y retiró del mercado los productos afectados que no contaban con advertencias adecuadas. La TGA impuso condiciones a todos los medicamentos registrados que contenían A. annua, exigiendo advertencias contra su uso durante el embarazo.
Se debe evitar su uso durante el primer trimestre del embarazo. Los derivados de la artemisinina, en particular el artemeter, tienen un efecto tóxico en la etapa embrionaria; los estudios en animales realizados en ratones, ratas o conejas preñadas sugieren que la teratogenicidad podría limitarse a las etapas tempranas del embarazo.
Riesgo de neurotoxicidad
El riesgo de neurotoxicidad acumulativa podría desaconsejar el uso profiláctico de productos basados en artemisinina. Esta preocupación se ha señalado en el contexto de la exposición a dosis altas o prolongadas, más que en los ciclos terapéuticos cortos utilizados en los ensayos clínicos.
Interacciones con enzimas CYP e interacciones farmacológicas
Los derivados de la artemisinina se metabolizan extensamente en el hígado, principalmente a través del CYP 3A4, y son propensos a interacciones medicamentosas si se administran junto con inductores potentes del CYP 3A4, como la rifampicina, la fenitoína o la hierba de San Juan, o con inhibidores como el itraconazol o el ritonavir. También pueden producirse efectos clínicamente importantes debido a la potente inhibición de la enzima CYP1A2 por parte de la artemisinina.
Efectos gastrointestinales y otros efectos adversos
El vómito es el efecto secundario más común reportado entre las personas tratadas con té de Artemisia annua para la malaria. Los datos de ensayos clínicos documentan efectos adversos con los derivados de la artemisinina, incluidos trastornos gastrointestinales (dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos), erupción cutánea, cambios cardiovasculares (bradicardia, prolongación del intervalo QT) y cambios metabólicos (hipoglucemia).
Seguridad del aceite esencial
Los constituyentes del aceite esencial de A. annua incluyen hasta un 44 % de alcanfor y altas proporciones de cetona de artemisia. Dado que las cetonas se consideran posibles toxinas, los aceites esenciales con alto contenido de cetonas se utilizan con gran precaución o, a menudo, son evitados por los aromaterapeutas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria incluye las hojas de A. annua como materia prima que no es neutral para la salud debido a la alta concentración de alcanfor (2,58–37,5 %) en la composición del aceite.
Posición de la OMS sobre las preparaciones herbales no farmacéuticas
Los estudios han encontrado que las hojas secas de A. annua son más eficaces que la artemisinina sola para eliminar la malaria del torrente sanguíneo y son más biodisponibles en ciertos modelos. También se ha reportado en la literatura que las preparaciones de planta entera son eficaces en el tratamiento de pacientes con malaria resistente al artesunato. No obstante, la OMS ha mantenido históricamente posturas cautelosas respecto al uso de formas herbales no farmacéuticas y no estandarizadas de A. annua para el tratamiento de la malaria, citando preocupaciones sobre la garantía de una dosis adecuada, el control de calidad y el manejo de la resistencia.
Referencias