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cloruro

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Tabla de contenidos

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Ammonium chlorideCalcium chlorideChloride anionChloride ionChlorine anionCholine chlorideCl-Electrolyte chlorideHalide (chloride class)Halite (mineral form of sodium chloride)Hydrochloric acid (HCl, physiological form)Magnesium chloridePotassium chlorideRock salt (as sodium chloride source)SaltSea salt (as sodium chloride source)Sodium chlorideTable salt (as sodium chloride source)

Sinopsis

Cloruro: una referencia enciclopédica exhaustiva

1. Identidad, caracterización química y formas comunes

Nombre químico y clasificación: El cloro es un halógeno con una masa atómica de 35,5 Da, con dos isótopos estables, 35Cl y 37Cl. En contextos biológicos y nutricionales, el cloro existe casi exclusivamente como el ion cloruro (Cl), un anión monovalente que se forma cuando el elemento gana un electrón. El cloruro (Cl) es el anión predominante en el líquido intracelular y uno de los aniones extracelulares más importantes. No es un compuesto botánico; es un mineral inorgánico y electrolito esencial sin nombre botánico de origen vegetal. Su símbolo químico es Cl, y su forma iónica, Cl, es la especie biológicamente activa.

Fuentes naturales y formas alimentarias: El cloruro se encuentra en la sal de mesa o sal marina como cloruro de sodio (NaCl). También se encuentra en muchas verduras; los alimentos con mayores cantidades de cloruro incluyen las algas marinas, el centeno, los tomates, la lechuga, el apio y las aceitunas. El cloruro, combinado con potasio, también se encuentra en muchos alimentos, y el cloruro de potasio es un sustituto común de la sal.

Formas como suplemento y aditivo alimentario: El cloruro puede añadirse a los alimentos como cloruro de sodio ("sal de mesa") o como mezclas de cloruro de sodio y cloruro de potasio. Otros aditivos alimentarios que contienen cloruro incluyen el cloruro en conjunto con calcio, cromo(III), magnesio, manganeso y zinc, así como clorhidrato de tiamina y clorhidrato de piridoxina, que pueden añadirse tanto a alimentos como a suplementos alimentarios. Como ingrediente de suplementos dietéticos, las formas comunes incluyen cloruro de potasio, citrato de potasio, fosfato de potasio, aspartato de potasio, bicarbonato de potasio y gluconato de potasio. El cloruro es necesario para ayudar a mantener el equilibrio iónico y de fluidos en el cuerpo, y entre los compuestos de cloruro farmacéuticamente aceptables útiles se incluyen el cloruro de sodio, el cloruro de cromo, el cloruro estannoso y el cloruro de potasio.

Biodisponibilidad y absorción: En el intestino delgado, los elementos del cloruro de sodio se separan en cationes de sodio y aniones de cloruro. El cloruro sigue de forma pasiva al ion sodio hacia el interior de las células intestinales, lo que hace que la absorción del cloruro sea bastante eficiente. El cloruro es el principal anión del líquido extracelular. Además de seguir pasivamente al sodio, el cloruro cuenta con sus propios canales proteicos que residen en las membranas celulares; estos canales proteicos son especialmente abundantes en el tracto gastrointestinal, el páncreas y los pulmones.

2. Uso tradicional e histórico

La historia del cloruro como nutriente y agente terapéutico es inseparable de la historia del cloruro de sodio (sal de mesa), ya que ambos siempre se obtuvieron juntos de fuentes naturales y no se distinguieron químicamente hasta principios de la era moderna.

Uso prehistórico y antiguo: La importancia de la sal se remonta a tiempos prehistóricos, cuando los primeros seres humanos comenzaron a recolectarla por sus poderosas propiedades conservantes. Antes de la invención de la refrigeración, la sal era crucial para conservar la carne y el pescado, lo que permitía almacenar alimentos durante largos periodos y facilitaba el comercio extenso entre regiones. Esta capacidad de conservar alimentos convirtió a la sal en un símbolo de riqueza y en un producto muy codiciado. El término "salario" deriva de la palabra latina salarium, que se refería a los pagos hechos a los soldados romanos, a menudo en forma de sal.

Medicina del Antiguo Egipto: La sal se menciona como ingrediente esencial en la ciencia médica en algunos de los textos médicos más antiguos. El antiguo Papiro Smith egipcio, que se cree que hace referencia al célebre maestro constructor y médico Imhotep del tercer milenio antes de Cristo, recomienda la sal para el tratamiento de una herida infectada en el pecho. Según los papiros, las causas más comunes del uso de la sal en el Antiguo Egipto fueron el tratamiento de heridas y las momificaciones (el cloruro de sodio es bien conocido como inhibidor de la putrefacción), la cura contra la diarrea y la deshidratación, y la cosmética. En la medicina del Antiguo Egipto, el uso del natrón era muy similar al de la sal, principalmente de forma externa para el tratamiento de heridas, la curación de la piel, la purificación, la momificación, el embalsamamiento y el lavado.

Uso romano y de la Alta Edad Media: Los antiguos textos médicos están llenos de recetas que utilizan cloruro de sodio o natrón. El conocimiento farmacológico actual no explica completamente su lugar en la medicina antigua. La civilización romana explotó ampliamente la sal tanto con fines nutricionales como conservantes; la sal también desempeñó un papel clave en las antiguas rutas comerciales, como la Ruta de la Seda.

Uso médico en el siglo XIX: Los médicos del siglo XIX prestaron especial atención a los efectos de la sal natural. En 1860, en el este de Baviera, se utilizó una solución de cloruro de sodio como compresa contra la inflamación. Más al oeste, las inflamaciones del ombligo en niños se lavaban con agua con sal. La literatura enciclopédica del siglo XVIII también documentó las aplicaciones terapéuticas de la sal: las enciclopedias del siglo XVIII publicaron extensos tratados sobre la sal, en particular la sal de roca y la sal marina, y hacían referencia al conocimiento vigente sobre los poderes curativos de la sal. Una obra particularmente destacada fue el trabajo de Paulini (1734), que contenía una colección de remedios para enfermedades de todo tipo; la sal era un ingrediente frecuente.

Separación científica del cloruro y el sodio: Hacia el siglo XIX, los científicos comenzaron a distinguir el cloruro como una entidad química independiente. En 1858, Claude Bernard descubrió que una lesión cerebral producía diuresis por cloruro. La caracterización formal del cloruro como el principal anión extracelular, distinto del sodio, surgió por completo solo en el siglo XX, con el desarrollo de la química analítica moderna y la medición de laboratorio clínico.

3. Constituyentes clave, compuestos activos y mecanismos de acción

El cloruro es en sí mismo el compuesto activo: es un anión monovalente que participa directamente en múltiples procesos fisiológicos, y no es un portador de ningún compuesto activo secundario.

3.1 Equilibrio hídrico y electrolítico

El cloruro (Cl) es el anión predominante en el líquido intracelular y uno de los aniones extracelulares más importantes. Contribuye a muchas funciones corporales, incluido el mantenimiento del equilibrio osmótico y ácido-base, la actividad muscular y nerviosa, y el movimiento de agua y solutos entre los compartimentos de fluidos. Los electrolitos regulan el movimiento del agua entre distintos compartimentos del cuerpo mediante ósmosis. El sodio y el cloruro controlan principalmente el volumen de líquido en el espacio extracelular (fuera de las células), mientras que el potasio influye en el volumen de líquido intracelular.

La concentración de ion cloruro en el plasma sanguíneo es de aproximadamente 95 a 105 mEq/L. Los iones de cloruro se desplazan fácilmente entre el líquido extracelular (LEC) y el líquido intracelular (LIC) a través de canales de fuga y antiportadores, manteniendo el equilibrio aniónico en estos compartimentos.

3.2 Regulación ácido-base y el intercambio cloruro-bicarbonato

La función más reconocida del Cl, el principal anión del cuerpo, es actuar como contraion del cation para mantener la electroneutralidad. Más allá de esto, el cloruro es central para la homeostasis ácido-base a través del intercambiador cloruro-bicarbonato (también conocido como el "desplazamiento de cloruro"): por cada ion hidrógeno secretado por las células oxínticas hay una captación de una molécula de dióxido de carbono, y se forma un ion bicarbonato que se intercambia por un ion cloruro del cloruro de sodio de la sangre in vivo, o de la solución salina in vitro. La alta actividad metabólica dentro de ciertos tejidos genera cantidades considerables de dióxido de carbono, que posteriormente se transforma en bicarbonato en el citoplasma de los glóbulos rojos gracias a la enzima anhidrasa carbónica. Transportado a través del torrente sanguíneo y al llegar a los pulmones, el bicarbonato revierte de nuevo a CO2, un producto de desecho expulsado durante la exhalación.

3.3 Producción de ácido gástrico (ácido clorhídrico)

Los iones de cloruro e hidrógeno se secretan por separado desde el citoplasma de las células parietales y se mezclan en los canalículos. Esto crea un potencial negativo de entre −40 y −70 mV a través de la mucosa gástrica; el ácido gástrico o ácido estomacal es el componente ácido —el ácido clorhídrico— del jugo gástrico, producido por las células parietales en las glándulas gástricas del revestimiento estomacal. Las células parietales producen HCl secretando iones de hidrógeno y cloruro. Cuando el pepsinógeno y el ácido clorhídrico coexisten en el jugo gástrico, la pepsina adopta su forma activa. En términos químicos, el ácido gástrico es una solución ácida con un pH de 1 a 2 en la luz del estómago, compuesta principalmente de ácido clorhídrico (HCl) (alrededor del 0,5%, o 5.000 partes por millón), y grandes cantidades de cloruro de potasio (KCl) y cloruro de sodio (NaCl).

Con esta mayor acidez, el ácido gástrico desempeña un papel protector clave contra los patógenos. También es clave en la digestión de las proteínas al activar enzimas digestivas, que juntas descomponen las largas cadenas de aminoácidos.

3.4 Señalización de la cinasa WNK y detección renal del cloruro

Más allá de las funciones electrolíticas clásicas, el cloruro actúa como una señal molecular directa en el riñón: se ha demostrado que una familia de serina-treonina cinasas (With-No-Lysine (K), WNK) desempeña un papel clave en la regulación de la homeostasis electrolítica, las acciones del sistema renina-angiotensina-aldosterona, y los transportadores sobre los que actúan los diuréticos de asa y las tiazidas. En particular, el cloruro parece unirse directamente al sitio catalítico de al menos dos de las cinasas WNK, inhibiendo su autofosforilación y activación. Estas cinasas luego fosforilan residuos altamente conservados de los principales transportadores de sodio en el riñón, como el cotransportador Na-K-2 cloruro (NKCC2) y el cotransportador electroneutro de cloruro de sodio (NCC). El NKCC2 es el objetivo de los diuréticos de asa, y el NCC es el objetivo de los diuréticos tiazídicos, transportadores que median más del 25% de la reabsorción renal de sal.

3.5 Transporte activo y funciones de los canales iónicos

El transporte activo de Cl, como el transportador Na+-K+-2Cl (NKCC) y el transportador K+-Cl (KCC), participa en el mantenimiento del potencial de membrana. Además, el Cl también desempeña funciones fisiológicas en la regulación de la actividad de enzimas, la expresión génica, los canales iónicos, los transportadores iónicos, las bombas iónicas, los entornos iónicos, la prevención de infecciones, entre otros. Estos incluyen funciones en la actividad de la GTPasa, la elongación de las neuritas, la resistencia a fármacos anticancerígenos, la muerte celular, la regulación del volumen celular, la autofagia, la proliferación celular, los movimientos ciliares, la detección del sabor dulce/umami en los receptores de sabor dulce/umami, la actividad de la WNK, el transporte de Na+ epitelial, la expresión de ARNm del canal de Na+ epitelial (ENaC), la actividad de la bomba Na+,K+, y la homeostasis del pH en cooperación con el bicarbonato.

3.6 Regulación hormonal de la homeostasis del cloruro

El cuerpo cuenta con mecanismos sofisticados para mantener la homeostasis electrolítica. Los riñones son los principales reguladores, ya que filtran la sangre y ajustan cuánto de cada electrolito se reabsorbe o se excreta. Hormonas como la aldosterona y la hormona antidiurética ayudan a afinar este proceso al indicar a los riñones que retengan o liberen electrolitos específicos.

4. Valores de referencia dietética e ingestas recomendadas

El cloruro está clasificado como un mineral esencial, y múltiples organismos internacionales han establecido valores de referencia de ingesta, principalmente equiparando los requerimientos de cloruro a los requerimientos de sodio sobre una base molar.

EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, 2019): El Panel de la EFSA sobre Nutrición, Alimentos Novedosos y Alérgenos Alimentarios (NDA) ha derivado valores de referencia dietética (DRV) para el cloruro. No existen biomarcadores adecuados del estado del cloruro, no hay estudios de balance ni evidencia suficiente sobre la relación entre la ingesta de cloruro y los resultados de salud que puedan utilizarse para establecer DRV para el cloruro. El Panel consideró que los valores de referencia para el cloruro pueden establecerse en valores equimolares a los valores de referencia para el sodio en todos los grupos de población, y son los siguientes: 1,7 g/día para niños de 1 a 3 años, 2,0 g/día para niños de 4 a 6 años, 2,6 g/día para niños de 7 a 10 años, 3,1 g/día para niños de 11 a 17 años, y 3,1 g/día para adultos, incluidas las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. Para lactantes de 7 a 11 meses, se establece una ingesta adecuada de 0,3 g/día.

Sociedad Alemana de Nutrición: En correspondencia con el valor estimado para la ingesta de sodio, el valor estimado equimolar para la ingesta de cloruro en adultos a partir de los 19 años se establece en 2.300 mg/día.

MedlinePlus / Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.: Las dosis de cloruro, así como de otros nutrientes, se proporcionan en las Ingestas Dietéticas de Referencia (DRI) desarrolladas por el Food and Nutrition Board de las National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. DRI es un término que designa un conjunto de ingestas de referencia utilizadas para planificar y evaluar la ingesta de nutrientes de personas sanas. El documento de 2005 de las National Academies, Dietary Reference Intakes for Water, Potassium, Sodium, Chloride, and Sulfate, es la referencia principal en EE. UU.

Adecuación dietética en las poblaciones occidentales: La deficiencia dietética de cloruro es rara. El cloruro de sodio añadido durante el procesamiento industrial de alimentos, el uso discrecional, o la conservación de alimentos, es la principal fuente de cloruro dietético en las dietas occidentales. La mayoría de los estadounidenses probablemente obtienen más cloruro del que necesitan a través de la sal de mesa y la sal presente en los alimentos preparados.

5. Evidencia científica por área de uso

5.1 Equilibrio hídrico, hidratación y rendimiento atlético

El papel del cloruro en la hidratación ha sido bien caracterizado desde el punto de vista fisiológico. Cuando se realiza ejercicio intenso o se sudan profusamente, se pierden electrolitos, particularmente sodio y cloruro, razón por la cual las soluciones de rehidratación a menudo contienen estos minerales. Esto proporciona el fundamento fisiológico para la inclusión del cloruro en las soluciones de rehidratación oral (SRO), las bebidas deportivas y los suplementos electrolíticos. Sin embargo, la base de evidencia clínica para el cloruro específicamente —a diferencia del sodio o de la molécula combinada de NaCl— en ensayos de hidratación en humanos es limitada, ya que la mayoría de los estudios examinan el NaCl como una unidad en lugar de aislar la contribución independiente del cloruro.

5.2 Cloruro sérico como biomarcador pronóstico en la insuficiencia cardíaca

Esta es el área en la que se ha concentrado el mayor cuerpo de investigación clínica sobre el cloruro en los últimos años. A pesar de los avances significativos en el manejo, la insuficiencia cardíaca continúa imponiendo una carga epidemiológica considerable. Durante décadas, el sodio ha sido el electrolito sérico más comúnmente asociado con los resultados clínicos; sin embargo, cuestionando el paradigma convencional de la influencia del sodio, estudios recientes han identificado un papel más prominente para el cloruro sérico en la fisiopatología de la insuficiencia cardíaca. Más específicamente, la hipocloremia se asocia con la activación neurohumoral, la resistencia a los diuréticos y un peor pronóstico en pacientes con insuficiencia cardíaca.

Estudios recientes demostraron que el cloruro es un electrolito clave para regular el volumen plasmático durante el empeoramiento de la insuficiencia cardíaca y su recuperación, lo que llevó al desarrollo de la "teoría del cloruro" para la fisiopatología de la insuficiencia cardíaca y una estrategia de tratamiento diurético mediante la modulación de la concentración sérica de cloruro. Según la "teoría del cloruro", la distribución desregulada de líquidos corporales puede ajustarse manipulando la concentración sérica de cloruro con un diurético adecuado.

Estudios clínicos específicos: Un análisis retrospectivo utilizando datos de PhysioNet incluyó a 1.996 pacientes ingresados con insuficiencia cardíaca entre diciembre de 2016 y junio de 2019, con un punto final compuesto de muerte por cualquier causa u hospitalización a los 3 meses. Se ha demostrado que los niveles bajos de cloruro sérico se asocian con un peor pronóstico en la insuficiencia cardíaca.

El valor pronóstico del cloruro sérico se ha reportado principalmente en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida, y la evidencia es más limitada en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEp). Se extrajeron datos de pacientes del estudio PURSUIT HFpEF, un registro observacional multicéntrico y prospectivo para la insuficiencia cardíaca aguda descompensada con fracción de eyección preservada (ADHF-HFpEF) en Osaka. Se analizaron los datos de 870 pacientes tras excluir a aquellos con muerte intrahospitalaria, datos de seguimiento faltantes, datos faltantes del nivel de cloruro sérico, o en terapia de diálisis crónica. El punto final principal fue la mortalidad por cualquier causa. Se observó una asociación significativa entre el nivel de cloruro sérico y los resultados clínicos en la cohorte multicéntrica japonesa ADHF-HFpEF.

Los investigadores tenían como objetivo investigar la asociación entre el cloruro sérico basal y los resultados clínicos en pacientes ancianos con miocardiopatía dilatada no isquémica (NIDCM) en un estudio retrospectivo. Se inscribió a un total de 1.088 pacientes (edad ≥60 años) diagnosticados con NIDCM entre enero de 2010 y diciembre de 2019. Los análisis de regresión logística mostraron que el cloruro sérico se asoció significativamente con la muerte intrahospitalaria. Los análisis de la curva de característica operativa del receptor (ROC) mostraron que el cloruro sérico tenía una excelente capacidad pronóstica para la muerte intrahospitalaria y a largo plazo (AUC = 0,690 y 0,710, respectivamente). El análisis de supervivencia de Kaplan-Meier mostró que los pacientes con hipocloremia tenían peores pronósticos que aquellos sin hipocloremia (log-rank χ² = 56,69, p < 0,001).

Un estudio que abarcó a 7.063 pacientes con diabetes e insuficiencia cardíaca congestiva coexistentes demostró, tras un ajuste riguroso por numerosos factores de confusión potenciales, una correlación negativa entre los niveles de cloruro sérico y la mortalidad intrahospitalaria. La aplicación de técnicas de ajuste de curva suave respaldó aún más la presencia de una relación lineal entre los niveles de cloruro sérico y la mortalidad intrahospitalaria.

Los niveles de cloruro sérico en la insuficiencia cardíaca aguda se asociaron inversamente con la respuesta a los diuréticos de asa y fueron pronósticos; sin embargo, los cambios en los niveles de cloruro se asociaron con los parámetros de descongestión, pero no con los resultados clínicos. Esto sugiere, como se caracterizó más adelante, que la hipocloremia persistente o incidente se asoció de forma independiente con una peor supervivencia, mientras que la hipocloremia que se resolvió para el día 14 no se correlacionó con la supervivencia; esto sugiere que las anomalías en la homeostasis crónica del cloruro son de una importancia mucho mayor que las perturbaciones agudas.

Solidez de la evidencia: Múltiples estudios de cohorte observacionales y retrospectivos realizados en varios países (EE. UU., Japón, China) muestran de manera consistente una asociación inversa entre los niveles de cloruro sérico y los resultados adversos en la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, al momento de escribir esto, aún no es seguro si la modulación de los niveles de cloruro sérico, independientemente del sodio sérico, impacta los resultados clínicos. Faltan ensayos controlados aleatorizados que se dirijan directamente al cloruro para mejorar los resultados de la insuficiencia cardíaca. La base de evidencia es observacional y, por lo tanto, no puede establecer causalidad.

5.3 Cloruro sérico en la cirrosis

Aunque los mecanismos biológicos que vinculan la discloremia con eventos adversos aún se están dilucidando, la evidencia sugiere posibles efectos a través de la alteración del pH sérico, la reducción de la contractilidad cardíaca, la inmunosupresión, y la activación de sistemas neurohormonales que conducen a una vasoconstricción excesiva de la arteria renal aferente y una disminución de la perfusión renal. Estudios recientes han identificado la hipocloremia como un predictor independiente de mortalidad en pacientes con insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica (ERC) y enfermedad crítica.

5.4 Cloruro sérico en la enfermedad crítica (COVID-19)

Un estudio de 2024 evaluó el cloruro como biomarcador pronóstico en pacientes con COVID-19 en estado crítico: se inscribió a un total de 499 pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 mediante reacción en cadena de la polimerasa. Se registraron los niveles de cloruro sérico de los pacientes al ingreso hospitalario y se categorizaron en tres grupos: ≤97 mmol/L para hipocloremia, 98–107 mmol/L para normocloremia, y ≥108 mmol/L para hipercloremia. Los niveles de cloruro sérico al ingreso fueron marcadamente más bajos en los usuarios de tocilizumab, en los pacientes que requirieron cuidados intensivos, y en los pacientes que fallecieron. Los hallazgos proporcionan evidencia que respalda el valor de los niveles de cloruro sérico como biomarcador pronóstico en pacientes con COVID-19 en estado crítico.

Solidez de la evidencia: Este es un único estudio observacional; se necesitan estudios prospectivos adicionales para confirmar el papel pronóstico independiente del cloruro en la enfermedad crítica infecciosa.

5.5 Cloruro y presión arterial

El Panel de la EFSA señala que el cloruro puede desempeñar un papel en el efecto del cloruro de sodio sobre la presión arterial. Si es el componente de sodio, el componente de cloruro, o la combinación de ambos en el NaCl lo que impulsa los efectos sobre la presión arterial sigue siendo un área de investigación científica en curso. La mayoría de los estudios en humanos no se han diseñado para aislar la contribución independiente del cloruro a la presión arterial, lo que dificulta extraer conclusiones firmes sobre el cloruro por sí solo.

5.6 Cloruro y fibrosis quística (disfunción del canal CFTR)

Aunque no es un área de suplementación per se, el papel de los canales de cloruro en la fibrosis quística (FQ) representa una ciencia clínica bien establecida y definitiva, directamente relevante para la biología del cloruro. La fibrosis quística (FQ) está causada por la pérdida de canales de Cl CFTR funcionales. No se comprende cómo este defecto altera el movimiento de sal y líquido en las vías respiratorias, pero se descubrió que el líquido de la superficie de las vías respiratorias en la FQ tiene una concentración de NaCl más alta que la normal. En la glándula sudorípara de la FQ, la pérdida o el mal funcionamiento del CFTR en la membrana plasmática resulta en la excreción de sudor con una concentración de cloruro de sodio de tres a cinco veces más alta que el sudor de personas sanas. Es el fallo en la reabsorción de NaCl a través de la membrana del conducto sudoríparo deficiente en CFTR lo que resulta en el sudor excesivamente salado de los pacientes.

Las personas con fibrosis quística tienen valores de cloruro en el sudor ≥60 mmol/L debido a la disfunción de la proteína CFTR. Los moduladores de CFTR mejoran la función del CFTR y disminuyen el cloruro en el sudor en aquellos con variantes genéticas que responden al tratamiento. Los análisis conjuntos de estudios de moduladores de CFTR demuestran una relación entre las mediciones de la función del CFTR in vitro e in vivo (cloruro en el sudor), así como mejores resultados de manera consistente entre las personas con FQ que logran concentraciones más bajas de cloruro en el sudor durante el tratamiento.

Solidez de la evidencia: El papel de la disfunción del canal de cloruro en la FQ es mecanísticamente definitivo y está respaldado por amplios datos clínicos, siendo el cloruro en el sudor un biomarcador diagnóstico y de monitoreo terapéutico ya establecido.

6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas con el cloruro

6.1 Sistema cardiovascular

La hipocloremia se asocia con la activación neurohumoral, la resistencia a los diuréticos y un peor pronóstico en pacientes con insuficiencia cardíaca. El cloruro es hoy reconocido como un electrolito clave que influye en las interacciones cardiorrenales.

6.2 Sistema renal

El cloruro desempeña un papel importante en el equilibrio ácido-base, que es el mecanismo del cuerpo para mantener niveles de pH estables. Esto es particularmente evidente en los riñones, donde los iones de cloruro se reabsorben o se excretan según sea necesario para ajustar los niveles de pH en la sangre. Los riñones son los principales reguladores de la homeostasis electrolítica, ya que filtran la sangre y ajustan cuánto de cada electrolito se reabsorbe o se excreta.

6.3 Sistema gastrointestinal

El cloruro es esencial para producir ácido clorhídrico (HCl) en el estómago. La secreción de cloruro impulsa la secreción intestinal activa; estos procesos secretores son críticos para las funciones gastrointestinales normales, incluidas la digestión y la absorción. Los canales proteicos para el cloruro están especialmente concentrados en el tracto gastrointestinal, el páncreas y los pulmones.

6.4 Sistema nervioso y función neuromuscular

El transporte activo de Cl, como el transportador Na+-K+-2Cl (NKCC) y el transportador K+-Cl (KCC), participa en el mantenimiento del potencial de membrana. El cloruro es fundamental para establecer el potencial de membrana en reposo en las neuronas y para la neurotransmisión inhibitoria mediada por los receptores de GABA y glicina, que controlan los canales de cloruro.

6.5 Sistemas pulmonar y epitelial

Las proteínas CFTR se encuentran en las superficies de las células epiteliales en varios órganos del cuerpo. Normalmente, los canales de proteína CFTR transportan iones, como el cloruro y el bicarbonato, hacia dentro y fuera de las células epiteliales en estos órganos. La desregulación del transporte epitelial de cloruro tiene amplias consecuencias en los sistemas respiratorio, gastrointestinal y reproductivo.

6.6 pH sanguíneo y equilibrio ácido-base

El exceso de cloruro —la hipercloremia— derivado de la deshidratación o de la insuficiencia renal grave induce acidosis. Provoca letargo y respiración rápida y profunda en los pacientes. El rango normal en suero para el cloruro es de 97 a 107 mmol/L, definiéndose la hipocloremia con niveles inferiores a 96 mmol/L. La hipocloremia puede contribuir a la alcalosis metabólica.

7. Formas de dosificación y dosis reportadas clínicamente

El cloruro se administra como suplemento dietético principalmente como componente de sales, en lugar de como cloruro elemental. Las siguientes dosis se han reportado en la literatura de referencia:

  • Ingesta adecuada de la EFSA para adultos: Los valores de referencia dietética para la población adulta general europea se establecieron en 3,1 g de cloruro por día.
  • Ingesta adecuada estimada de la Sociedad Alemana de Nutrición para adultos (edad ≥19): El valor estimado equimolar para la ingesta de cloruro en adultos a partir de los 19 años se establece en 2.300 mg/día.
  • EFSA para lactantes (7–11 meses): Se establece una ingesta adecuada de 0,3 g/día.
  • Cloruro de potasio en estudios sobre la presión arterial: Se estudiaron suplementos de potasio (principalmente compuestos de cloruro de potasio) en dosis que oscilaban entre 20 y 120 mmol/día (782 a 4.692 mg/día) durante periodos de 1 a 36 meses, en cuanto a sus efectos sobre la presión arterial.
  • Cantidades en etiquetas de suplementos: En una formulación representativa de suplemento nutricional, la cantidad de cloruro fue de aproximadamente 36 mg, equivalente a alrededor del 5% de la ingesta diaria recomendada (IDR).
  • En suplementos multivitamínicos/minerales: El cloruro está presente como componente menor en muchos suplementos multivitamínicos/minerales, típicamente como cloruro de sodio, cloruro de potasio, u otras sales de cloruro, en dosis muy por debajo del nivel de Ingesta Adecuada.

8. Consideraciones de seguridad, deficiencia, exceso e interacciones

8.1 Rango sérico normal y evaluación clínica

En individuos sanos, las concentraciones de cloruro en la sangre oscilan entre 96 y 106 mEq/L. Aunque es el segundo electrolito más abundante en el suero después del sodio y tiene un papel fundamental en el estado ácido-base, el cloruro recibe menos atención en la literatura y está subevaluado.

8.2 Hipocloremia (deficiencia)

La hipocloremia, definida como un nivel de cloruro inferior a 95 mEq/L, es causada por problemas renales o extrarrenales. Entre las causas renales, el uso de diuréticos de asa y la diuresis osmótica son las más comunes. Las etiologías extrarrenales más prominentes de la hipocloremia son la ingesta oral inadecuada, la pérdida del ion a través del vómito, la aspiración nasogástrica, la diarrea, la ruptura de la piel (quemaduras), y la ganancia excesiva de agua, como en la insuficiencia cardíaca congestiva.

Los pacientes con hipocloremia leve pueden estar asintomáticos. En caso de depleción significativa de cloruro y la alcalosis resultante, los síntomas pueden incluir irritabilidad neuromuscular, como calambres musculares, contracciones y, en casos graves, convulsiones. La hipocloremia leve puede corregirse mediante la ingesta de sal. Para la hipocloremia más grave, pueden administrarse líquidos intravenosos.

La deficiencia dietética de cloruro es rara. Aunque es extremadamente rara, una ingesta dietética inadecuada de cloruro es una posible causa de niveles bajos de cloruro en sangre.

8.3 Hipercloremia (exceso)

La hipercloremia se refiere a una concentración atípicamente alta de cloruro en la sangre, posiblemente desencadenada por factores como la deshidratación, la ingesta excesiva de sal, la ingestión de agua de mar, la sobredosis de aspirina, o enfermedades como la fibrosis quística. Las condiciones que causan una elevación de la concentración sérica de cloruro junto con una elevación concomitante de la concentración sérica de sodio resultan principalmente de trastornos asociados con la pérdida de líquidos libres de electrolitos (pérdida pura de agua); líquidos hipotónicos; o la administración de líquidos que contienen NaCl.

8.4 Interacciones con medicamentos

Muy poco cloruro en el cuerpo puede ocurrir cuando el cuerpo pierde una gran cantidad de líquidos. Esto puede deberse a sudoración intensa, vómitos, o diarrea. Medicamentos como los diuréticos también pueden causar niveles bajos de cloruro. Los diuréticos de asa (por ejemplo, la furosemida) y los diuréticos tiazídicos, ambos dirigidos a los cotransportadores de cloruro en el riñón (NKCC2 y NCC, respectivamente), son los medicamentos clínicamente más significativos que afectan al cloruro sérico, ya que su mecanismo de acción afecta directamente la reabsorción renal de cloruro.

8.5 Nota de seguridad sobre el cloruro de potasio

Las personas con afecciones médicas especiales asociadas con la excreción urinaria alterada de potasio (por ejemplo, diabetes, insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca grave) o que se encuentran bajo regímenes terapéuticos específicos deben ser evaluadas por su profesional de la salud antes de consumir alimentos o suplementos que contengan cloruro de potasio.

8.6 Limitaciones de la evidencia actual

No existen biomarcadores adecuados del estado del cloruro, no hay estudios de balance, ni evidencia suficiente sobre la relación entre la ingesta de cloruro y los resultados de salud que puedan utilizarse para establecer DRV precisos para el cloruro. Por lo tanto, la mayor parte de la evidencia sobre la dosificación de cloruro en suplementos se deriva por extrapolación de datos de balance de sodio y cálculos equimolares, en lugar de ensayos de intervención específicos sobre el cloruro. La evidencia clínica sobre el cloruro como marcador pronóstico en entornos cardiovasculares y de enfermedad crítica es en gran medida observacional (estudios de cohorte retrospectivos), y los ensayos de intervención dirigidos directamente al cloruro sérico aún no han establecido si la manipulación del cloruro mejora de forma independiente los resultados clínicos.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que cloruro puede ayudar a apoyar.

  • El cloruro, junto con el sodio, es el principal electrolito que se pierde en el sudor durante el ejercicio. La depleción de cloruro afecta la retención de líquidos y el equilibrio electrolítico, lo que puede reducir el rendimiento de resistencia. Las soluciones de rehidratación oral que contienen cloruro han demostrado una preservación superior del rendimiento en comparación con el agua sola en ensayos con humanos.

  • El cloruro tiene un rol independiente en la regulación de la presión arterial más allá de su cotransporte con el sodio. La evidencia clínica y dietética sugiere que el componente cloruro del NaCl podría ser más importante que el sodio por sí solo en la génesis de la hipertensión sensible a la sal. El cotransportador de sodio-cloruro (NCC) en el túbulo distal renal es un mediador mecanístico clave.

  • El cloruro es el principal anión extracelular y actúa junto con el sodio para regular el equilibrio de líquidos, el volumen sanguíneo y la presión arterial. Los NIH/StatPearls y MedlinePlus lo incluyen entre los electrolitos primarios. Es un componente del ácido clorhídrico del estómago y desempeña un papel clave en la homeostasis ácido-base. La hipocloremia y la hipercloremia son trastornos electrolíticos clínicos reconocidos.

  • Las pérdidas elevadas de cloruro (junto con sodio) inducidas por el sudor se asocian con calambres musculares asociados al ejercicio (CMAE). Las soluciones que contienen electrolitos y que restituyen el cloruro y el sodio reducen la susceptibilidad a los calambres de manera más eficaz que el agua sola. Los jugadores de fútbol americano con pérdidas de cloruro en el sudor por encima de un umbral determinado presentaron una probabilidad aproximadamente 9 veces mayor de ser propensos a los calambres.

  • El cloruro es el principal anión extracelular y, junto con el sodio, es el determinante principal del volumen de líquido extracelular. Los cambios en la homeostasis del cloruro afectan directamente la distribución y la retención de líquidos en los distintos compartimentos corporales. Esto está bien establecido en la fisiología y la medicina clínica.

Sistemas Corporales

Sistemas corporales que cloruro puede ayudar a apoyar.

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