Alfa-D-ribofuranosa: una referencia enciclopédica integral
1. Identidad: nombres químicos, estructura y fuentes naturales
1.1 Identidad química y nomenclatura
La alfa-D-ribofuranosa es un monosacárido (azúcar simple) y una forma cíclica específica de la D-ribosa, un azúcar de cinco carbonos (pentosa) que desempeña un papel central en la química de los ácidos nucleicos y el metabolismo energético celular. La designación "alfa" hace referencia a la orientación del grupo hidroxilo en el carbono anomérico (carbono 1) dentro de la estructura furanósica (anillo de cinco miembros), lo que la distingue de la forma beta.
Su fórmula molecular es C₅H₁₀O₅ y se le ha asignado el número de identificación de compuesto en PubChem (CID) 445894. Está registrada en ChemSpider bajo el nombre IUPAC α-D-ribofuranosa, con la clave InChIKey HMFHBZSHGGEWLO-AIHAYLRMSA-N. El compuesto lleva el número de registro CAS 32445-75-3 en su forma discreta del anómero alfa.
La ribosa es una aldopentosa — un monosacárido que contiene cinco átomos de carbono y que, en su forma de cadena abierta, presenta un grupo funcional aldehído en un extremo. Su estructura presenta un anillo de cinco miembros, conocido como forma furanósica, lo que la distingue de otros azúcares como la glucosa. La D-ribosa existe en equilibrio entre estructuras lineales y cíclicas, pero el anillo furanósico predomina en los sistemas biológicos, especialmente en el ARN (ácido ribonucleico).
Los sinónimos comunes incluyen: D-ribofuranosa (la forma cíclica general, CID 5779), D-ribosa y ribosa. La D-ribosa es un azúcar de cinco carbonos con alta solubilidad en agua y sabor dulce, también conocido como D-ribofuranosa.
1.2 Relación con la D-ribosa como suplemento dietético
Es fundamental comprender la relación entre la alfa-D-ribofuranosa y el compuesto comercializado como suplemento dietético. La alfa-D-ribofuranosa es la forma de anillo predominante que la D-ribosa adopta naturalmente en entornos biológicos acuosos. Existen dos formas del azúcar ribosa: la L-ribosa y la D-ribosa. La L-ribosa es de origen artificial (no natural), mientras que el cuerpo produce D-ribosa. Cuando la D-ribosa se disuelve en agua — como en un suplemento oral —, esta se equilibra espontáneamente en su mayor parte hacia la conformación de anillo furanósico. Por lo tanto, toda la literatura científica y clínica que aborda la "D-ribosa" en suplementación se refiere a la misma sustancia que la alfa-D-ribofuranosa, y ambos nombres se usan a lo largo de este artículo para reflejar la literatura pertinente.
1.3 Fuentes naturales y presencia en la dieta
La D-ribosa es un monosacárido de origen natural que se encuentra en las células y, en particular, en las mitocondrias, donde es esencial en la producción de energía. También puede obtenerse de fuentes naturales, como la levadura y algunas plantas, donde existe como parte de biomoléculas más grandes.
Se ha informado la presencia de ribosa en cangrejo cocido, huevo de gallina, bagre, pescado blanco, eglefino, carne de res almacenada, ternera almacenada, leche, puré de manzana, papa, colza, café tostado, café fresco y camarón. La ribosa también se ha detectado en meteoritos, lo que subraya su papel fundamental en la química prebiótica.
La ribosa, en forma de su éster 5-fosfato, se produce típicamente de manera endógena a partir de la glucosa mediante la vía de las pentosas fosfato. La ribosa puede sintetizarse químicamente, pero la producción comercial se basa en la fermentación de la glucosa. Utilizando cepas modificadas genéticamente de B. subtilis, pueden producirse 90 g/litro de ribosa a partir de 200 g de glucosa. Más específicamente, el producto suplementario disponible comercialmente Bioenergy Ribose™ se fabrica mediante un método microbiano distinto: el producto se produce por fermentación utilizando una cepa deficiente en transcetolasa de Bacillus subtilis.
1.4 Formas y preparaciones comunes
La D-ribosa se toma en tabletas/cápsulas o como polvo suelto disuelto en agua. Como ingrediente alimentario, ha sido evaluada por los reguladores para su uso en diversas matrices alimentarias. El solicitante de la autorización de nuevo alimento en la UE tiene la intención de comercializar el producto como ingrediente en una variedad de alimentos, suplementos alimenticios y en ciertos alimentos destinados a grupos específicos. La D-ribosa también puede administrarse por vía intravenosa, mediante terapia oral o por otras vías exógenas, y se utiliza en varios contextos, incluidos el ámbito clínico, los deportistas y la atención médica.
2. Contexto histórico y tradicional
2.1 Descubrimiento en la química de los carbohidratos
La alfa-D-ribofuranosa, como compuesto específico, no tiene un uso conocido en la medicina herbal o popular tradicional, ya que su estructura y función solo se comprendieron gracias a los avances en la química de carbohidratos y ácidos nucleicos del siglo XX. El descubrimiento de la ribosa se remonta a 1891, cuando el químico alemán Emil Fischer la aisló por primera vez durante su trabajo pionero en química de los azúcares. La forma cíclica específica — la alfa-D-ribofuranosa — se identificó posteriormente como un azúcar clave en los nucleótidos y el ARN, formando la base de la biología molecular tal como la conocemos hoy.
Las aplicaciones terapéuticas de la D-ribosa en suplementación surgieron de investigaciones bioquímicas de mediados del siglo XX sobre el metabolismo de los nucleótidos de purina, el agotamiento energético miocárdico durante la isquemia y las vías de síntesis de ATP. El NAD, el FAD y el NADP actúan como aceptores de electrones en reacciones bioquímicas redox dentro de las principales vías metabólicas, incluidas la glucólisis, el ciclo del ácido cítrico, la fermentación y la cadena de transporte de electrones. Los nucleótidos se sintetizan mediante vías de recuperación (salvage) o de síntesis de novo. El reconocimiento de que la disponibilidad de ribosa podía ser limitante en la resíntesis de nucleótidos de adenina abrió el camino a su estudio como agente terapéutico y ergogénico desde la década de 1980 en adelante.
3. Componentes clave y mecanismos bioquímicos de acción
3.1 Papel estructural en las biomoléculas
La alfa-D-ribofuranosa es un componente estructural central del ARN, donde forma parte del esqueleto de los nucleótidos (p. ej., adenosina, guanosina, citidina, uridina). También se encuentra en coenzimas basadas en nucleótidos como el NAD⁺, el FAD y el ATP, y es fundamental para diversas reacciones biosintéticas y de transferencia de energía. Entre las especies metabólicamente importantes que incluyen ribosa fosforilada se encuentran el ADP, el ATP, la coenzima A y el NADH. El AMPc y el GMPc funcionan como segundos mensajeros en algunas vías de señalización y también son derivados de la ribosa.
3.2 Biosíntesis endógena a través de la vía de las pentosas fosfato
La vía de las pentosas fosfato (VPF) es la principal fuente de NADPH para la biosíntesis reductora y es la fuente de ribosa-5-fosfato para la síntesis de nucleótidos y ácidos nucleicos. Tiene dos productos importantes: la ribosa 5-fosfato, necesaria para la síntesis de nucleótidos y ácidos nucleicos (ADN y ARN), y el NADPH, que aporta los equivalentes reductores para reacciones sintéticas como la biosíntesis de ácidos grasos.
La D-ribosa se sintetiza a partir de la glucosa a través de la VPF dentro de la célula. Este proceso comienza con la D-glucosa como precursor de la síntesis de D-ribosa, la cual se somete a fosforilación para formar glucosa-6-fosfato (G-6-P). Posteriormente, la G-6-P se oxida a ribulosa-5-fosfato (Ru-5-P), junto con NADPH, a través de la fase oxidativa de la VPF.
3.3 Mecanismo: ribosa exógena y síntesis de nucleótidos de adenina
El mecanismo propuesto que subyace a los efectos terapéuticos de la D-ribosa en suplementación se centra en su papel como precursor directo del fosforribosilpirofosfato (PRPP), que es el sustrato limitante de la velocidad para la síntesis de nucleótidos de adenina. Dentro del entorno celular, la D-ribosa suministrada de forma exógena puede someterse a fosforilación para producir ribosa-5-fosfato (R-5-P). Este compuesto R-5-P cumple un doble propósito: no solo contribuye a la producción de ATP mediante la fase no oxidativa de la VPF, sino que también participa en la síntesis de nucleótidos.
Parte de la pérdida de nucleótidos de adenina se contrarresta mediante las vías de recuperación (salvage) de nucleótidos, pero el pool total de nucleótidos de adenina (TAN) también se repone mediante una síntesis de novo continua de purinas a bajo nivel. El fosforribosilpirofosfato (PRPP) es el sustrato común para ambas vías y se genera a partir de la ribosa-5-fosfato mediante la acción de la PRPP sintetasa. En determinadas condiciones, la disponibilidad de ribosa-5-fosfato a través de la vía de las pentosas fosfato puede ser limitante, y esto puede evitarse mediante la administración de D-ribosa exógena.
La ribosa 5-fosfato no se utiliza directamente para la síntesis de purinas ni de pirimidinas; más bien, se emplea para sintetizar la "pentosa activa" — el 5-fosforribosil-1-pirofosfato (PRPP). La conversión está catalizada por la enzima PRPP sintasa. El PRPP es el azúcar de cinco carbonos activado que se utiliza para la síntesis de nucleótidos y aporta tanto el azúcar como el grupo fosfato a los nucleótidos.
La ribosa suplementaria ingresa en la VPF, evitando los pasos limitantes de la velocidad, lo que conduce a la formación de nucleótidos de adenina.
3.4 Mecanismo antiinflamatorio en el tejido cardíaco
La D-ribosa, al aumentar la recuperación de la energía miocárdica, reduce la activación del NF-κB provocada por radicales libres de oxígeno como el peróxido de hidrógeno, disminuyendo así la expresión de quimiocinas en neutrófilos activados y atenuando de manera significativa la activación, infiltración y desgranulación de los neutrófilos, además de reducir la liberación de mieloperoxidasa en los tejidos miocárdicos. La actividad de otras enzimas miocárdicas se reduce de forma significativa, disminuyendo así de manera considerable la respuesta inflamatoria.
3.5 Potencial de glicación: un papel dual
La D-ribosa puede participar en la glicación de proteínas, lo que provoca citotoxicidad celular. La glicación puede causar la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y productos finales de glicación avanzada (AGE, por sus siglas en inglés) que pueden acumularse y formar agregados de proteínas. La D-ribosa puede provocar la glicosilación de la HbA1c y la formación de AGE, ambos factores que contribuyen al desarrollo de complicaciones asociadas a la diabetes. Se ha propuesto que esta actividad de glicación es relevante en concentraciones elevadas y patológicas de D-ribosa, y constituye un área de investigación científica en curso respecto al doble papel del compuesto como sustrato energético y potencial agente pro-glicante.
4. Evidencia científica por área de uso
4.1 Salud cardiovascular: insuficiencia cardíaca e isquemia cardíaca
Los ensayos clínicos han mostrado que la suplementación con ribosa mejora el umbral isquémico y potencia la función diastólica en la insuficiencia cardíaca congestiva. Actualmente, no existen tratamientos eficaces específicos para la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEp), por lo que clínicos e investigadores buscan terapias para mejorar la función cardíaca. La evidencia emergente indica que la disfunción mitocondrial y el deterioro de la bioenergética cardíaca se encuentran entre los mecanismos subyacentes de la ICFEp. Existe un interés creciente en investigar el uso de suplementos como la D-ribosa para potenciar la función mitocondrial y mejorar la producción de trifosfato de adenosina (ATP).
El estudio clínico en humanos de referencia en esta área es un ensayo prospectivo de factibilidad publicado en 2003. Se trató de un estudio prospectivo, doble ciego, aleatorizado y de diseño cruzado, para evaluar el efecto de la suplementación oral con D-ribosa sobre la hemodinámica cardíaca y la calidad de vida en 15 pacientes con enfermedad coronaria crónica e insuficiencia cardíaca congestiva (ICC). El estudio consistió en dos períodos de tratamiento de 3 semanas, durante los cuales se administró D-ribosa oral o placebo, seguidos de un período de lavado de 1 semana, y luego la administración del otro suplemento. Se evaluaron los parámetros funcionales miocárdicos mediante ecocardiografía, la calidad de vida mediante el cuestionario SF-36 y la capacidad funcional mediante pruebas de ergometría en bicicleta.
La administración de D-ribosa produjo un aumento de la contribución auricular al llenado ventricular izquierdo (40±11 frente a 45±9%, P=0.02), una dimensión auricular izquierda menor (54±20 frente a 47±18 ml, P=0.02) y una desaceleración acortada de la onda E (235±64 frente a 196±42, P=0.002) por ecocardiografía. Además, la D-ribosa también demostró una mejora significativa en la calidad de vida del paciente (417±118 frente a 467±128, P≤0.01). En comparación, el placebo no produjo cambios ecocardiográficos significativos ni en la calidad de vida. Este estudio de factibilidad en pacientes con enfermedad coronaria e ICC reveló los efectos beneficiosos de la D-ribosa al mejorar los parámetros funcionales diastólicos y potenciar la calidad de vida.
Existe un ensayo clínico recientemente completado con pacientes con ICFEp que indica que la D-ribosa aumenta la producción de ATP y mejora la fracción de eyección cardíaca. Un estudio de Pliml et al. encontró que los pacientes con enfermedad coronaria grave que consumieron D-ribosa durante 3 días presentaron una mejor tolerancia miocárdica a la isquemia. Los autores plantearon la hipótesis de que la D-ribosa suplementaria aumentaba el metabolismo del ATP y contribuía a restablecer el metabolismo energético cardíaco.
Evaluación de la solidez de la evidencia: Los datos clínicos sobre la D-ribosa en la ICC son caracterizados por los investigadores como "convincentes, pero preliminares". El estudio clave en humanos incluyó solo a 15 pacientes, y faltan ensayos controlados aleatorizados de mayor tamaño. Es esencial encontrar posibles tratamientos terapéuticos dirigidos para la ICFEp. Dado que existe evidencia de que la ICFEp está relacionada con una bioenergética miocárdica deteriorada, potenciar la función mitocondrial podría mejorar la función cardíaca. El uso de un suplemento como la D-ribosa podría mejorar la función mitocondrial al aumentar el ATP y potenciar el rendimiento cardíaco en pacientes con ICFEp. En conjunto, la evidencia humana existente es sugerente, pero insuficientemente potenciada como para constituir una prueba concluyente; los hallazgos cardiovasculares representan una evidencia de solidez preliminar a moderada que requiere confirmación en ensayos de mayor tamaño.
4.2 Rendimiento en el ejercicio y recuperación atlética
Se ha informado que la suplementación oral con D-ribosa aumenta la síntesis de nucleótidos de adenina y la capacidad de ejercicio en ciertas poblaciones clínicas. En teoría, aumentar la disponibilidad de nucleótidos de adenina podría potenciar la capacidad de ejercicio de alta intensidad.
Un estudio aleatorizado, doble ciego, realizado por Kreider et al. evaluó el potencial ergogénico de la D-ribosa en 19 hombres entrenados. Los sujetos fueron asignados de manera aleatorizada y doble ciego para ingerir cápsulas que contenían 5 g de un placebo de dextrosa o D-ribosa, dos veces al día (10 g/día), durante 5 días. Los resultados revelaron una interacción significativa (p=0.04) en la producción total de trabajo. El análisis post hoc reveló que el trabajo disminuyó significativamente (−18±51 J) durante el segundo sprint posterior a la suplementación en el grupo placebo, mientras que se mantuvo en el grupo de D-ribosa (−0.0±31 J). No se observaron interacciones significativas en la potencia máxima, la potencia promedio, el torque, el índice de fatiga, el lactato, el amoníaco, la glucosa o el ácido úrico.
Un estudio doble ciego y cruzado realizado por Seifert et al. (2017) en 26 sujetos sanos comparó 10 g/día de D-ribosa con 10 g/día de dextrosa. Los sujetos completaron 2 días de carga con D-ribosa o dextrosa, seguidos de 3 días adicionales de suplementación, durante los cuales cada sujeto realizó 60 minutos de ejercicio de intervalos de alta intensidad. Los sujetos se dividieron en dos grupos según los resultados de VO₂ máximo, VO₂ más bajo (LVO₂) y VO₂ máximo más alto (HVO₂). La potencia media y máxima aumentaron significativamente del día 1 al día 3 en el ensayo con D-ribosa en comparación con la dextrosa en el grupo LVO₂. La tasa de esfuerzo percibido (RPE) y la creatina quinasa (CK) fueron significativamente más bajas con D-ribosa que con dextrosa en el grupo LVO₂. Notablemente, este beneficio no se observó en el grupo de VO₂ más alto, lo que sugiere que la D-ribosa podría ser más eficaz en personas menos entrenadas.
Un estudio sobre la resíntesis de nucleótidos de adenina utilizando ribosa a una dosis de 200 mg/kg de peso corporal después de ejercicio intermitente intenso incluyó a 8 sujetos en un diseño aleatorizado, doble ciego y cruzado. Se examinó el efecto de la suplementación oral con ribosa sobre la resíntesis de nucleótidos de adenina y el rendimiento después de 1 semana de ejercicio intermitente intenso. Ocho sujetos realizaron un entrenamiento en bicicleta consistente en 15 sprints de 10 segundos a máxima intensidad, dos veces al día, durante 7 días. Después del entrenamiento, los sujetos recibieron ribosa (200 mg/kg de peso corporal) o placebo tres veces al día, durante 3 días. Se realizó una prueba de ejercicio a las 72 horas de la última sesión de entrenamiento. Inmediatamente después de la última sesión de entrenamiento, el ATP muscular se redujo en un 25±2% y un 22±3% en los grupos placebo y ribosa, respectivamente. En ambos grupos, los niveles de ATP muscular a las 5 y 24 horas después del ejercicio seguían siendo más bajos que antes del entrenamiento.
Evaluación de la solidez de la evidencia: La totalidad de la evidencia sobre los efectos ergogénicos de la D-ribosa en atletas sanos y bien entrenados es débil y contradictoria. Los beneficios en la medicina deportiva no han sido tan evidentes como los observados en poblaciones cardiovasculares. Los estudios individuales muestran efectos modestos e inconsistentes. La suplementación con ribosa podría mejorar los síntomas de la insuficiencia cardíaca y algunos aspectos de la recuperación tras el ejercicio, pero se necesita más investigación para comprender plenamente su eficacia.
4.3 Fibromialgia y síndrome de fatiga crónica
La fibromialgia (FM) y el síndrome de fatiga crónica (SFC) son síndromes debilitantes que suelen asociarse con un metabolismo energético celular alterado. Se ha demostrado que la D-ribosa aumenta la síntesis de energía celular en el corazón y el músculo esquelético, y se realizó un estudio piloto abierto y sin control para evaluar si la D-ribosa podía mejorar los síntomas en pacientes con fibromialgia y/o síndrome de fatiga crónica.
A cuarenta y un pacientes con diagnóstico de FM y/o SFC se les administró D-ribosa a una dosis de 5 g, tres veces al día, para un total de 280 g. Todos los pacientes completaron cuestionarios que incluían escalas visuales analógicas discretas y una evaluación global antes y después de la administración de D-ribosa. La D-ribosa, que fue bien tolerada, produjo una mejora significativa en las cinco categorías de la escala visual analógica (EVA): energía; sueño; claridad mental; intensidad del dolor; y bienestar, además de una mejora en la evaluación global de los pacientes.
Se ha postulado que los pacientes con fibromialgia podrían presentar una alteración en el metabolismo muscular de los nucleótidos de adenina, lo que conduce a un agotamiento de las reservas energéticas y a un desequilibrio en las proporciones celulares de ATP:ADP:AMP, con una carga energética anormal. Como componente clave en la síntesis de nucleótidos de adenina, la suplementación con ribosa podría ser útil en estos pacientes.
Evaluación de la solidez de la evidencia: La evidencia sobre la D-ribosa en la fibromialgia y el SFC es muy preliminar. El principal estudio en humanos es un piloto abierto y sin control, sin grupo placebo, lo que hace imposible separar los efectos específicos de las respuestas al placebo. Se necesitan futuros estudios controlados con placebo y doble ciego en una población más amplia para confirmar este beneficio más allá de este ensayo abierto.
4.4 Deficiencia de mioadenilato desaminasa (DMAD)
La deficiencia de mioadenilato desaminasa (DMAD) es una enfermedad muscular metabólica que interfiere con el procesamiento del ATP por parte de las células musculares. Los síntomas pueden incluir calambres, dolor muscular e intolerancia al ejercicio. En las personas que padecen DMAD, existe cierta evidencia de que tomar D-ribosa por vía oral o recibirla por vía intravenosa puede prevenir eficazmente síntomas como calambres, dolor y rigidez tras el ejercicio. El fundamento subyacente es que, en la DMAD, el ciclo de nucleótidos de purina está alterado, y la suplementación con ribosa podría compensar parcialmente esto al proporcionar sustrato para la resíntesis de nucleótidos de adenina. Esta evidencia se limita a pequeños informes clínicos y series de casos.
4.5 Diabetes y consideraciones metabólicas
La D-ribosa se emplea tanto como agente terapéutico para mejorar la función cardíaca en pacientes con insuficiencia cardíaca como remedio para la fatiga posterior al ejercicio. No obstante, estudios clínicos recientes han sugerido un posible vínculo entre las alteraciones metabólicas de la D-ribosa y la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2), junto con sus complicaciones asociadas.
Se ha investigado si los niveles elevados de D-ribosa endógena contribuyen a las complicaciones diabéticas mediante la glicación. La producción de formaldehído se desencadena por concentraciones elevadas de D-ribosa y una condición de pH >7 mediante la reacción retro-aldólica en las células nerviosas, lo cual constituye uno de los mecanismos que conducen a la encefalopatía diabética. La presencia de concentraciones elevadas de D-ribosa puede actuar como señal de activación, provocando la liberación de cuerpos inflamatorios NLRP3 desde los lisosomas, favoreciendo así la aparición de la enfermedad renal diabética. Esto se debe a la fibrosis renal progresiva inducida por la liberación de la citocina proinflamatoria IL-1β.
Evaluación de la solidez de la evidencia: No existe evidencia que vincule a la D-ribosa en suplementación con efectos beneficiosos en el manejo de la diabetes; por el contrario, la evidencia que vincula los niveles elevados de D-ribosa con las complicaciones diabéticas es en gran parte preclínica y mecanicista. La relevancia clínica en el contexto de la suplementación a dosis estándar aún está por establecerse.
5. Sistemas corporales y áreas de salud relacionadas
- Sistema cardiovascular: En diferentes condiciones patológicas, el ATP, el ADP y el monofosfato de adenosina se degradan y no están disponibles para la producción de energía. Se ha demostrado que la D-ribosa en suplementación potencia la recuperación de los niveles de ATP y reduce el daño celular en humanos y animales.
- Fisiología musculoesquelética y del ejercicio: Los niveles de ATP en el músculo esquelético se agotan gravemente durante y después del ejercicio prolongado de alta intensidad. La recuperación de estos niveles reducidos de ATP puede tardar varios días, lo que puede afectar el rendimiento en los días posteriores de ejercicio.
- Metabolismo energético mitocondrial y celular: La evidencia emergente indica que la disfunción mitocondrial y el deterioro de la bioenergética cardíaca se encuentran entre los mecanismos subyacentes de la ICFEp. Se ha propuesto que la D-ribosa respalda la capacidad de generación de ATP mitocondrial en múltiples tipos de tejido.
- Biosíntesis de ácidos nucleicos y coenzimas: El compuesto es significativo en bioquímica debido a su participación en la síntesis de nucleótidos y ácidos nucleicos. Entre las especies metabólicamente importantes que incluyen ribosa fosforilada se encuentran el ADP, el ATP, la coenzima A y el NADH.
- Regulación glucémica: Como se detalla en la sección de seguridad, la D-ribosa en suplementación ejerce un efecto farmacodinámico sobre los niveles de glucosa e insulina en sangre, lo que la hace relevante para la salud endocrina y metabólica.
6. Farmacocinética
Un estudio farmacocinético doble ciego, aleatorizado y cruzado evaluó la absorción, la proporcionalidad de la dosis, los efectos de los alimentos y la farmacodinámica en 12 adultos sanos a quienes se administró polvo de D-ribosa para solución oral en dosis de 2.5, 5.0 y 10.0 g en condiciones de ayuno. La D-ribosa se absorbió rápidamente, con un Tmax medio de entre 18 y 30 minutos. La Cmax y el AUC aumentaron de forma más que proporcional con la dosis, lo que indica un aumento de la absorción y una saturación del metabolismo.
Cuando la D-ribosa se administró junto con comidas, el Tmax no se modificó; sin embargo, la Cmax y el AUC disminuyeron en un 42.6% y un 40.8%, respectivamente, con una comida rica en grasas, y en un 69.1% y un 64.9%, respectivamente, con una comida rica en carbohidratos. La cantidad de D-ribosa en orina osciló entre el 4.15% y el 7.20% de la dosis administrada, lo que indica que la mayor parte de la ribosa absorbida sufre conversión metabólica en lugar de excreción renal.
Existe cierta evidencia de que la rápida absorción de la ribosa ingerida por vía oral se atenúa cuando se coingiere con una comida rica en grasas o en carbohidratos, un hallazgo con implicaciones prácticas para el momento de la toma del suplemento.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
La siguiente información sobre dosificación se extrae exclusivamente de informes de estudios clínicos publicados:
- Insuficiencia cardíaca congestiva / función cardíaca: La dosis eficaz para mejorar los síntomas de la insuficiencia cardíaca, p. ej., el aumento de la fracción de eyección ventricular izquierda y la capacidad de ejercicio, es de 15 a 60 gramos por vía oral al día, durante 1 a 12 semanas. Por lo general, la dosis diaria se divide en 3 a 4 tomas de 5 a 15 gramos, distribuidas uniformemente a lo largo del día.
- Fibromialgia/SFC (estudio piloto): A cuarenta y un pacientes se les administró D-ribosa a una dosis de 5 g, tres veces al día, para un total de 280 g.
- Estudios de rendimiento en el ejercicio: Los sujetos ingirieron cápsulas que contenían 5 g de D-ribosa, dos veces al día (10 g/día), durante 5 días. Un estudio independiente comparó 10 g/día de D-ribosa con 10 g/día de dextrosa.
- Resíntesis de nucleótidos de adenina tras ejercicio intenso: Tras el entrenamiento, los sujetos recibieron ribosa a razón de 200 mg/kg de peso corporal, tres veces al día, durante 3 días.
- Dosis del estudio farmacocinético: Se administró polvo de D-ribosa para solución oral en dosis de 2.5, 5.0 y 10.0 g en condiciones de ayuno.
- Estudio de seguridad con ingestión prolongada: Se estudiaron 20 gramos de D-ribosa oral al día, durante 14 días, en sujetos sanos.
- Rango de dosis reportado en la literatura: De 3 a 60 gramos al día, a menudo divididos en 3 a 4 tomas a lo largo del día, abarca el rango informado en todos los contextos de estudio.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones
8.1 Evaluaciones de seguridad regulatorias
En su opinión científica, el Panel NDA de la EFSA concluyó que el nuevo alimento era seguro para la población general en niveles de ingesta de hasta 36 mg/kg de peso corporal (pc) al día, con base en el nivel sin efecto adverso observado (NOAEL) de 3.6 g/kg de pc al día, derivado de un estudio de toxicidad subcrónica en ratas Wistar y un factor de incertidumbre de 100. El Panel concluye que la D-ribosa es segura bajo las nuevas condiciones de uso propuestas. Sin embargo, si se usa junto con suplementos alimenticios que contienen D-ribosa, el Panel señaló que podría superarse el nivel de ingesta aceptable (36 mg/kg de pc al día).
El Panel consideró que los efectos observados en un estudio de toxicidad subcrónica en ratas podrían ser consecuencia de desequilibrios nutricionales, pero no se pudieron descartar efectos toxicológicos; a partir de este estudio, el Panel derivó un NOAEL de 3.6 g/kg de peso corporal al día. A partir de estudios en humanos que indicaban una posible disminución de los niveles de glucosa y/o la aparición de hipoglucemia sintomática transitoria con ingestas de 10 g de D-ribosa, el Panel definió 70 mg/kg de pc al día como el NOAEL respecto a la hipoglucemia aplicable en adultos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sugiere no exceder los 10 gramos al día como orientación práctica de ingesta máxima en contextos de fortificación de alimentos. No se han realizado estudios de seguridad a largo plazo.
8.2 Hipoglucemia
El efecto adverso más consistentemente reportado y clínicamente significativo es una reducción transitoria de la glucosa en sangre. La administración de dosis orales únicas de 2 a 87 g de D-ribosa reporta de manera consistente disminuciones transitorias de las concentraciones de glucosa dentro de 1 a 3 horas. La disminución transitoria de la concentración de glucosa no se asoció con síntomas clínicos de hipoglucemia, excepto en un caso, en el que una mujer de bajo peso experimentó síntomas de hipoglucemia de corta duración tras ingerir 10 g de ribosa en estado de ayuno. Si bien en la mayoría de los estudios los niveles de glucosa en sangre no cayeron por debajo de 2.8 mmol/L, se observó una disminución temporal y significativa de la glucosa en sangre hasta 2.6 mmol/L en un estudio, tras una dosis oral única de 10 g de D-ribosa.
La disminución de la glucosa en sangre va acompañada de aumentos en los niveles de insulina. El efecto reductor de la glucosa se produce incluso si se ingieren comidas ricas en carbohidratos o grasas antes de la toma de D-ribosa.
Es bien sabido que la D-ribosa oral en bolo puede inducir una hipoglucemia transitoria dependiente de la dosis, precedida por un pico transitorio en los niveles de insulina. Esto puede provocar hipoglucemia sintomática en sujetos cuyos niveles de glucosa en sangre disminuyen lo suficiente. Esta hipoglucemia transitoria es el efecto secundario limitante de la dosis en el tratamiento con D-ribosa, aunque se supera fácilmente bebiendo un vaso de jugo de fruta.
La D-ribosa produjo una hipoglucemia asintomática, leve y de corta duración. Los niveles de ácido úrico aumentaron en el día 7, pero disminuyeron a los valores basales para el día 14.
8.3 Efectos gastrointestinales
Los efectos secundarios de la D-ribosa incluyen diarrea, náuseas, dolor de cabeza y malestar estomacal. Estos efectos fueron generalmente leves y transitorios en los estudios clínicos reportados.
8.4 Glicación y posible toxicidad celular
Ambas vías de generación de ATP pueden proporcionar ATP a las células para facilitar su crecimiento. Sin embargo, cuando se deposita un exceso de D-ribosa en la célula, esta también puede iniciar reacciones de glicación no enzimática rápidas que producen AGE, los cuales pueden causar daño celular. Estudios clínicos recientes han sugerido un posible vínculo entre las alteraciones metabólicas de la D-ribosa y la diabetes mellitus tipo 2, junto con sus complicaciones asociadas. Además, ciertos experimentos in vitro han indicado que la exposición a D-ribosa exógena podría desencadenar apoptosis en líneas celulares específicas.
8.5 Interacciones farmacológicas y poblaciones especiales
El riesgo de hipoglucemia puede ser mayor en las personas que toman dosis altas de ribosa, en aquellas que ya presentan niveles bajos de azúcar en sangre, o en quienes usan medicamentos que reducen el azúcar en sangre, como la insulina.
La D-ribosa podría no ser segura para las personas con diabetes. Si tiene diabetes, el azúcar podría complicar la diabetes y elevar la HbA1c. Además, junto con medicamentos para la diabetes, la ribosa también podría reducir el azúcar en sangre (hipoglucemia).
Debe evitarse la suplementación con ribosa durante el embarazo y la lactancia debido a su efecto reductor de la glucosa en sangre. Las personas con encefalomielitis miálgica (síndrome de fatiga crónica), diabetes o gota deben tener precaución al tomar suplementos de ribosa.
En un estudio de seguridad, 20 gramos de D-ribosa oral al día, durante 14 días, en sujetos sanos, no provocaron anomalías hematológicas o bioquímicas adversas significativas. Sin embargo, se puede observar un estado leve de hipoglucemia e hiperuricemia tras el consumo oral.
Referencias
- PubChem – alpha-D-Ribofuranose | C5H10O5 | CID 445894 (NIH National Library of Medicine)
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