Skip to main content
Envío gratis en todos los pedidos
888-559-3802
Volver
VitabaseCondiciones de Salud

Fatiga crónica y baja energía

Otros NombresSíndrome de fatiga posviral (enfermedad de Akureyri)
Remedios Naturales10
Ingredientes101
Tabla de contenidos

Otros Nombres

Síndrome de fatiga posviral (enfermedad de Akureyri)AsteniaPoliomielitis atípicaEncefalomielitis miálgica benignaFatiga relacionada con el cáncer (FRC)Brucelosis crónicaSíndrome crónico del virus de Epstein-BarrSíndrome de Fatiga Crónica y Disfunción Inmune (SFCDI)Síndrome de fatiga crónica (SFC)Síndrome de Disfunción Inmunitaria CrónicaSíndrome de Da CostaDebilidadNeuromiastenia epidémicaAgotamientoFatigaSíndrome de fatiga crónicaEnfermedad de IslandiaLasitudLong COVID (presentación con fatiga)Síndrome de baja actividad de las células natural killer (NK)Síndrome de fatiga crónica (EM/SFC)Encefalomielitis Miálgica (EM)Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga CrónicaEncefalomielopatía MiálgicaNeurasteniaSíndrome post-agudo de COVID-19Fatiga post-COVIDMalestar posterior al esfuerzo (MPE)Síndrome de fatiga posinfecciosaSíndrome de fatiga posviral (SFPV)Enfermedad de Royal FreeEnfermedad Sistémica de Intolerancia al Esfuerzo (SEID)Gripe de TapanuiCansancio

Sinopsis

Fatiga crónica y baja energía: una referencia integral de nutrición y salud natural

1. Definición y panorama clínico

La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) es una enfermedad grave, crónica, compleja y sistémica asociada con disfunción neurológica, inmunológica, autonómica y del metabolismo energético (Institute of Medicine, 2015). Dentro del panorama más amplio de la medicina de la fatiga, la EM/SFC representa la presentación de baja energía crónica más rigurosamente estudiada y gravemente discapacitante, pero el término fatiga crónica también abarca un continuo de agotamiento persistente e inexplicado que puede surgir en muchos contextos clínicos y subclínicos.

La EM/SFC se caracteriza por fatiga crónica inexplicada, una consecuencia incapacitante tras el esfuerzo ("malestar posesfuerzo"), y síntomas multisistémicos de presentación variable, lo que la convierte en una enfermedad compleja que exige una investigación biomédica concertada desde disciplinas dispares.

La EM/SFC ha sido clasificada como enfermedad neurológica por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1969, inicialmente bajo el nombre de encefalomielitis miálgica benigna. Alternativamente, sobre la base de anomalías en las células inmunitarias, la EM/SFC se denomina también afección neuroinmune. La enfermedad puede considerarse además un síndrome posinfeccioso agudo (PAIS, por sus siglas en inglés) o una afección crónica asociada a infección.

La afección también puede llamarse enfermedad de intolerancia sistémica al esfuerzo (SEID, por sus siglas en inglés). La prevalencia del síndrome de fatiga crónica se ha situado entre el 0.2% y el 0.7% de la población general. Cualquier persona puede desarrollar EM/SFC, pero es más frecuente en personas de entre 40 y 60 años. Las mujeres adultas tienen mayor probabilidad de desarrollarlo que los hombres adultos.

2. Presentación clínica y síntomas

Las personas con EM/SFC experimentan una variedad de síntomas que incluyen deterioro significativo de la función, malestar posesfuerzo, alteración del sueño, problemas cognitivos, dolor, intolerancia ortostática, síntomas similares a los de la gripe, intolerancia sensorial, y problemas gastrointestinales y genitourinarios.

El síntoma distintivo es el malestar posesfuerzo (PEM, por sus siglas en inglés), un empeoramiento de la enfermedad que puede comenzar de inmediato o hasta días después de una actividad física o mental incluso mínima. Este "colapso" puede durar horas, días o varios meses. Otros síntomas frecuentes incluyen la intolerancia ortostática —mareo o sensación de desmayo al estar de pie— y el dolor.

Un síntoma común es la fatiga intensa. No mejora con el reposo y no es causada directamente por otros problemas médicos. Otros síntomas pueden incluir problemas para pensar y concentrarse, dolor y mareo.

La fatiga, un síntoma comúnmente reportado, se define como una sensación abrumadora, debilitante y sostenida de agotamiento que disminuye la capacidad de funcionar y realizar actividades cotidianas. En el contexto más amplio de la baja energía crónica fuera de un diagnóstico formal de EM/SFC, se aplica esta misma definición: una reducción persistente de la capacidad física y mental que no se explica por el descanso ordinario.

3. Sistemas corporales involucrados

La encefalomielitis miálgica es una enfermedad crónica, grave y debilitante que afecta múltiples sistemas corporales, incluidos el sistema nervioso, el sistema inmunológico y la producción de energía del organismo. La investigación moderna ha ampliado sustancialmente este panorama:

3.1 Sistema inmunológico

Las alteraciones inmunológicas incluyen reducción de la citotoxicidad de las células natural killer, agotamiento de las células T, subpoblaciones anómalas de células B y la presencia de diversos autoanticuerpos, lo que sugiere un componente autoinmune. Una revisión sistemática mostró que los pacientes con SFC presentan función anómala de las células mononucleares de sangre periférica (PBMC), que típicamente se manifiesta como disminución de la actividad citotóxica de las células NK y desequilibrio de subpoblaciones de células T. Además, los niveles de factores inflamatorios como IL-4, IL-5, IL-7, IL-12p70 y TNF-α están elevados en pacientes con SFC, lo que indica un estado inflamatorio crónico de bajo grado.

3.2 Sistemas neurológico y autonómico

Investigadores del Estudio Intramuros de EM/SFC del NIH descubrieron recientemente, en 2024, que las infecciones pueden desencadenar problemas del sistema inmunológico que provocan cambios químicos en el cerebro, causando los síntomas de la EM/SFC. La disfunción endotelial impulsada por el estrés oxidativo y nitrosativo, junto con la interferencia mediada por autoanticuerpos sobre receptores, puede explicar la intolerancia ortostática y la perfusión deficiente.

3.3 Metabolismo energético y mitocondrias

Los estudios metabolómicos y mitocondriales identifican una generación deficiente de ATP, desequilibrio redox y cambios compensatorios hacia vías energéticas alternativas que subyacen a síntomas distintivos como el malestar posesfuerzo. La inflamación de bajo grado induce un cambio metabólico desde la fosforilación oxidativa, eficiente energéticamente, hacia la producción de energía por glucólisis aeróbica, rápida pero menos eficiente; aumenta las especies reactivas de oxígeno; y reduce la sensibilidad a la insulina. Estos efectos generan una menor disponibilidad de glucosa y, por consiguiente, una menor energía celular.

3.4 Sistema neuroendocrino

Hallazgos neuroendocrinos como la hipofunción del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) y la alteración del metabolismo de la hormona tiroidea agravan aún más las anomalías metabólicas e inmunológicas. Los investigadores en oncología han estado a la vanguardia de la investigación de los posibles mecanismos biológicos de la fatiga, identificando la inflamación, la desregulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) y la activación del sistema nervioso autónomo.

3.5 Sistema gastrointestinal

La disbiosis intestinal y el aumento de la permeabilidad intestinal pueden promover la inflamación sistémica y contribuir a los síntomas neurocognitivos a través del eje intestino-cerebro. Un estudio financiado por el NIH encontró que las personas con EM/SFC presentan tipos diferentes de bacterias intestinales —microorganismos que viven en el tracto digestivo y ayudan al organismo a digerir los alimentos— que podrían ayudar a diagnosticar la EM/SFC, además de aumentar la comprensión sobre cómo los cambios en el sistema digestivo afectan la EM/SFC.

3.6 Panorama metabolómico

Estudios previos han identificado irregularidades en metabolitos asociados con el metabolismo energético, el metabolismo lipídico, los nucleótidos, los péptidos y los cofactores y vitaminas en pacientes con EM/SFC. La evidencia se compone principalmente de alteraciones en las vías inmunológicas e inflamatorias, disfunción autonómica y neurológica, anomalías en la función muscular y mitocondrial, cambios en el metabolismo, y alteraciones en la fisiología intestinal o en la microbiota intestinal.

4. Factores contribuyentes y asociados

4.1 Desencadenantes infecciosos

Los expertos aún no conocen la causa exacta de la EM, pero muchas personas comienzan a sentir los síntomas de la EM tras contraer una infección viral o de otro tipo, o después de una cirugía, un traumatismo físico, o un cambio en el estado hormonal. Una enfermedad viral grave predispone con frecuencia al inicio del SFC, mientras que varios patógenos se han vinculado con el SFC. Aunque algunos pacientes desarrollan SFC tras una infección aguda como la mononucleosis, algunos investigadores creen que surge de la reactivación de un virus latente en el huésped, lo que en ambos casos resulta en una activación crónica de bajo nivel del sistema inmunológico.

4.2 Factores genéticos

Las variantes en múltiples genes pueden afectar la respuesta del organismo a la infección o al dolor crónico. Los factores no genéticos, físicos, sociales y ambientales que las personas de un mismo hogar comparten también pueden influir en quién desarrolla EM/SFC. También está comenzando a surgir evidencia de que el síndrome de fatiga crónica podría ser familiar.

4.3 Desregulación inmunológica

Es posible que los síntomas de la EM resulten de una respuesta anómala del sistema inmunológico, con mayor frecuencia frente a una infección. Esto puede afectar el cerebro y otros sistemas del cuerpo.

4.4 Disfunción metabólica y mitocondrial

Con base en estudios ómicos y de biología molecular, el metabolismo energético anómalo, el estrés oxidativo y la disfunción mitocondrial desempeñan un papel central en la patogénesis de la fatiga. Cuanto más se investiga el SFC, más claro se vuelve que probablemente se trate de una disfunción metabólica que resulta en una producción insuficiente de energía.

4.5 Inflamación crónica de bajo grado

Se ha propuesto un modelo de desequilibrio entre la disponibilidad de energía y el gasto energético como consecuencia de la inflamación de bajo grado. La inflamación crónica de bajo grado puede provocar una menor disponibilidad de energía celular. También hay evidencia creciente de que el gasto de energía conductual supera la disponibilidad reducida de energía celular en pacientes con fatiga persistente, lo que sugiere que la incapacidad de ajustar el gasto energético a los recursos disponibles podría ser uno de los mecanismos subyacentes a la fatiga persistente.

4.6 Eje HHA y alteración circadiana

Los cambios en el ritmo circadiano y las alteraciones del sueño podrían mediar los efectos de la inflamación sobre la disponibilidad de energía celular y el gasto energético no adaptativo. Las enfermedades crónicas se asocian con cambios biológicos subyacentes —inflamación, activación del sistema nervioso autónomo y desregulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal— que parecen estar asociados con la fatiga.

4.7 Heterogeneidad de los factores precipitantes

Entre los desencadenantes propuestos se incluyen infecciones virales agudas o crónicas, reactivación de patógenos latentes, estresores fisiológicos o psicológicos significativos, y susceptibilidad genética. En conjunto, la EM/SFC parece surgir de un ciclo autosostenido de inflamación crónica, insuficiencia metabólica y desequilibrio neuroinmune.

5. Deficiencias de micronutrientes asociadas con la fatiga

Se han reportado numerosas deficiencias de nutrientes —incluidas las de vitamina C, complejo de vitaminas B, sodio, magnesio, zinc, ácido fólico, L-carnitina, L-triptófano, ácidos grasos esenciales y coenzima Q10— en pacientes con EM/SFC. A continuación se revisan los principales micronutrientes estudiados en relación con la fatiga.

5.1 Vitaminas del grupo B

Una revisión narrativa clave examinó la evidencia científica que respalda el papel de las vitaminas y minerales en resultados de salud relacionados con la fatiga, incluidas nueve vitaminas (B1, B2, B3, B5, B6, B9, B8, B12 y C) y tres minerales (hierro, magnesio y zinc) seleccionados sobre la base de las declaraciones de propiedades saludables autorizadas en Europa para estos nutrientes.

Una de las características más típicas de la deficiencia de piridoxina (vitamina B6) es la anemia microcítica, debida a una biosíntesis defectuosa de hemoglobina y caracterizada por síntomas de debilidad, cansancio o fatiga. La importancia de mantener un estado adecuado de vitamina B6 ha sido destacada por la observación de que la suplementación con hierro podría ser inefectiva para tratar la anemia por deficiencia de hierro en mujeres embarazadas que presentaban deficiencia de vitamina B6.

Las deficiencias de folato (vitamina B9) pueden ocasionar anemia megaloblástica, que produce síntomas de debilidad y fatiga, cefalea, palpitaciones y dificultad para respirar. Las deficiencias de vitamina B12 se asocian con deterioro mental y cognitivo, como irritabilidad, pérdida de memoria, depresión y alteraciones cognitivas que pueden llegar hasta la demencia. En un estudio hospitalario, las características clínicas más comunes de la deficiencia de B12 fueron palidez (56.2%), fatiga (38.1%), anorexia (37.1%) y sensación de hormigueo (32.1%).

5.2 Vitamina D

La evidencia reciente parece vincular la deficiencia de vitamina D con la fatiga. La asociación entre el estado de la vitamina D y la fatiga se ha evaluado en cohortes de personas mayores con y sin fatiga. Las personas con fatiga mostraron niveles más bajos de vitamina D en comparación con las que no presentaban fatiga.

Un reporte de caso publicado en PMC describió a un paciente cuya fatiga se resolvió tras la suplementación con vitamina D. Los posibles mecanismos de la mejoría clínica incluyen los efectos de la vitamina D sobre componentes de las cascadas inflamatorias, incluidos el factor de necrosis tumoral alfa y la prostaglandina D2, que resultan en una disminución de la presión homeostática del sueño en el sistema nervioso central. Se necesita más investigación para determinar si los pacientes que presentan fatiga deberían someterse a un cribado rutinario de deficiencia de vitamina D, pero los médicos deberían considerar obtener los niveles de vitamina D en pacientes con fatiga inexplicada, dolor musculoesquelético no específico y factores de riesgo de deficiencia de vitamina D.

5.3 Hierro

El hierro es esencial para la síntesis de hemoglobina y la función mitocondrial. La anemia por deficiencia de hierro se encuentra entre las causas reversibles más comunes de fatiga en todo el mundo. El hierro está entre los minerales cuyas declaraciones de propiedades saludables relacionadas con resultados energéticos han sido autorizadas en Europa. La evidencia de los estudios de interacción entre B6 y hierro (véase más arriba) subraya cómo la coexistencia de deficiencias de micronutrientes puede hacer que la reposición de un solo nutriente resulte incompleta.

6. Suplementos nutricionales e ingredientes naturales

La siguiente sección separa el uso tradicional de la evidencia científica para cada sustancia clave. La fortaleza de la evidencia se caracteriza honestamente según lo que muestran las fuentes revisadas por pares.

6.1 Coenzima Q10 (CoQ10)

Uso tradicional/antecedentes: La CoQ10 no es un remedio herbal clásico, sino un compuesto liposoluble endógeno producido por el organismo. Su uso como suplemento nutricional surgió de investigaciones bioquímicas realizadas en las décadas de 1970 y 1980 que demostraron su papel en la cadena de transporte de electrones mitocondrial. No está asociada con una tradición etnobotánica específica.

Evidencia científica: La CoQ10 es un suplemento nutricional popular, un antioxidante y un componente esencial de la cadena de transporte de electrones mitocondrial. Varios estudios clínicos han sugerido que la fatiga puede reducirse mediante la suplementación con antioxidantes. Sin embargo, los datos sobre este tema han sido escasos hasta la fecha.

Un metaanálisis buscó en bases de datos electrónicas ensayos controlados aleatorizados (ECA) publicados desde el inicio de las bases de datos hasta enero de 2022, implementando un modelo de efectos aleatorios entre 13 ECA con un total de 1,126 participantes. Se encontró que la CoQ10 era eficaz para reducir la fatiga. Sin embargo, la CoQ10 resulta eficaz para reducir la fatiga en la formulación de CoQ10 sola, pero no en el compuesto mixto, lo que podría estar asociado con la dosis más baja de CoQ10 utilizada en los regímenes compuestos.

Un ECA clave se centró específicamente en la EM/SFC: se realizó un ensayo prospectivo, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 12 semanas en 207 pacientes con EM/SFC, quienes fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos para recibir 200 mg de CoQ10 y 20 mg de NADH (n = 104) o placebo equivalente (n = 103) una vez al día. Se observó una reducción significativa en la percepción de fatiga cognitiva y en la puntuación total de la escala FIS-40, así como una mejora en la calidad de vida relacionada con la salud (HRQoL) desde el inicio, dentro del grupo experimental a lo largo del tiempo. También se demostraron diferencias estadísticamente significativas en la duración del sueño a las 4 semanas y en la eficiencia habitual del sueño a las 8 semanas. En conjunto, estos hallazgos respaldan el uso de la suplementación con CoQ10 más NADH como una opción terapéutica potencialmente segura para reducir la fatiga cognitiva percibida y mejorar la HRQoL en pacientes con EM/SFC. Se necesitan futuras intervenciones para corroborar estos beneficios clínicos.

La literatura acumulada ha identificado un vínculo entre la disfunción mitocondrial y la inflamación sistémica de bajo grado en la EM/SFC. Los ensayos controlados aleatorizados han reportado beneficios sintomáticos significativos, particularmente para la fibromialgia; se requieren más ensayos controlados aleatorizados para confirmar la eficacia de la suplementación con CoQ10 en pacientes con EM/SFC y COVID prolongada.

Fortaleza de la evidencia: Moderada para la EM/SFC cuando se combina con NADH; la base de evidencia para la CoQ10 sola en la EM/SFC es preliminar. Los ensayos son pequeños y persisten limitaciones metodológicas.

6.2 NADH (dinucleótido de nicotinamida y adenina, forma reducida)

Uso tradicional/antecedentes: El NADH no es un remedio herbal. Su estudio en relación con la fatiga surgió de observaciones sobre el metabolismo alterado del triptófano/quinurenina y la biosíntesis de NAD+ en la EM/SFC.

Evidencia científica: Se observaron mejoras en la fatiga con el dinucleótido de nicotinamida y adenina reducido (NADH), los probióticos, el chocolate rico en polifenoles de cacao alto en contenido, y la combinación de NADH y coenzima Q10, en una revisión sistemática de intervenciones nutricionales en la EM/SFC. La vía de la quinurenina desempeña un papel central en la producción de energía celular mediante la producción de dinucleótido de nicotinamida y adenina (NADH).

Algunas intervenciones —incluidas la L-carnitina y el ácido guanidinoacético, el oxaloacetato, la combinación de CoQ10 y selenio, el NADH, y la combinación de NADH y CoQ10— mostraron reducciones significativas en la fatiga en una revisión sistemática de 2025 conforme al estándar PRISMA, aunque las limitaciones metodológicas y los resultados inconsistentes dificultan conclusiones definitivas.

Fortaleza de la evidencia: Preliminar a moderada. La combinación de CoQ10 + NADH cuenta con el mejor respaldo de ECA actual en la EM/SFC, pero los tamaños de muestra siguen siendo pequeños.

6.3 L-carnitina y acetil-L-carnitina

Uso tradicional/antecedentes: La L-carnitina es un derivado aminoacídico endógeno que se encuentra naturalmente en la carne roja. No cuenta con una tradición etnobotánica clásica profunda, pero se ha utilizado en la nutrición deportiva desde la década de 1980 con base en su papel en el transporte de ácidos grasos.

Evidencia científica: El aminoácido L-carnitina y su derivado, las acil-L-carnitinas, son necesarios para el transporte de ácidos grasos hacia las mitocondrias durante la degradación de lípidos para la generación de energía metabólica en los músculos y en el cerebro. Uno de los suplementos nutricionales examinados para el tratamiento de la EM/SFC es la acetil-L-carnitina (ALC). Es un transportador de ácidos grasos y participa en la producción de energía mediante el catabolismo de lípidos en el cerebro y los músculos.

Catorce estudios (N = 809) de diseños heterogéneos se incluyeron en una revisión sistemática; si bien algunas intervenciones, incluida la L-carnitina, mostraron reducciones significativas en la fatiga, las limitaciones metodológicas, incluidos los tamaños de muestra pequeños y los datos faltantes, impiden extraer conclusiones firmes.

Fortaleza de la evidencia: Preliminar. El fundamento mecanístico es claro, pero faltan ensayos amplios y bien controlados en la EM/SFC.

6.4 Magnesio

Uso tradicional/antecedentes: El magnesio se ha utilizado desde la antigüedad (por ejemplo, las sales de Epsom) para la relajación muscular y efectos tónicos generales, aunque su uso específico para la fatiga es más moderno.

Evidencia científica: Una revisión sistemática actualizada de 2006 concluyó que los suplementos de ácidos grasos esenciales y magnesio mostraron efectos beneficiosos solo en uno o dos ensayos, y que se requerían más ensayos rigurosos de estas intervenciones. Una revisión sistemática de ECA ha concluido que el NADH y el magnesio han demostrado efectos beneficiosos en el SFC. Sin embargo, una revisión de 2011 encontró evidencia insuficiente para recomendar los suplementos dietéticos como tratamiento del SFC/EM.

Fortaleza de la evidencia: Débil a preliminar específicamente para la fatiga en la EM/SFC. La evidencia de beneficio al corregir una deficiencia confirmada de magnesio en contextos más amplios de fatiga es mecanísticamente plausible, pero no está bien validada por ECA amplios.

6.5 Rhodiola rosea

Uso tradicional: Rhodiola rosea crece en altitudes elevadas y en latitudes septentrionales. Debido a sus supuestas propiedades adaptógenas, ha sido estudiada por su capacidad de mejorar el rendimiento en poblaciones sanas y sus propiedades terapéuticas en diversas poblaciones clínicas. Tiene una larga historia en la medicina tradicional de Rusia y Escandinavia, donde se utilizaba para aumentar la resistencia, reducir la fatiga y mejorar la tolerancia al estrés físico y mental. Las raíces y rizomas se preparaban tradicionalmente en forma de decocciones y tinturas.

Evidencia científica: De 206 artículos identificados en una búsqueda sistemática, 11 cumplieron los criterios de inclusión para la revisión. Diez se describieron como ECA y uno como CCT. Dos de seis ensayos que examinaron la fatiga física en poblaciones sanas reportaron que Rhodiola rosea era eficaz, así como tres de cinco ECA que la evaluaron para la fatiga mental. Sin embargo, todos los estudios incluidos presentan un riesgo alto de sesgo o fallas en el reporte que dificultan evaluar su verdadera validez. La investigación sobre la eficacia de Rhodiola rosea es contradictoria.

Un ensayo clínico abierto examinó específicamente a la R. rosea en personas con síntomas de fatiga prolongada o crónica. Las raíces y rizomas de Rhodiola rosea son un medicamento herbal para el alivio temporal de síntomas de estrés como la fatiga y la sensación de debilidad, según el contexto de su monografía herbal. Ninguno de los estudios que examinaron la Rhodiola rosea para la fatiga física o mental midió los resultados de manera consistente —ningún par de estudios reportó los mismos resultados—, por lo que no fue posible realizar un metaanálisis.

Fortaleza de la evidencia: Mixta/preliminar. Se observan algunas señales positivas en ensayos humanos para la fatiga mental y el agotamiento relacionado con el estrés, pero todos los ECA revisados presentan un riesgo de sesgo alto o incierto, lo que impide extraer conclusiones firmes.

6.6 Ashwagandha (Withania somnifera)

Uso tradicional: La ashwagandha (Withania somnifera) es una hierba comúnmente utilizada en la medicina ayurvédica para promover el vigor juvenil, mejorar la fuerza y la resistencia muscular, y mejorar la salud general. La ashwagandha ocupa un lugar importante en la medicina ayurvédica, reconocida tanto como "rasayana" —un tónico rejuvenecedor— como "adaptógeno". En el Ayurveda clásico, la raíz seca se pulverizaba y se tomaba con leche tibia o ghee, particularmente para restaurar la vitalidad en personas debilitadas.

Evidencia científica: Se han realizado múltiples ECA. Con base en la Escala de Fatiga de Chalder, hubo una reducción estadísticamente significativa en los síntomas de fatiga en el grupo de ashwagandha en comparación con el grupo placebo (p = 0.016) en un ensayo aleatorizado doble ciego controlado con placebo en adultos con alto nivel de estrés y fatiga. Sin embargo, en adultos con sobrepeso de mediana a mayor edad que experimentaban alto nivel de estrés y fatiga, en comparación con el placebo, la ashwagandha no tuvo un impacto significativamente mayor sobre los niveles de estrés percibido. No obstante, según las medidas de resultados secundarios, podría tener efectos antifatiga, posiblemente a través de su impacto en el sistema nervioso autónomo. Se requiere más investigación para ampliar estos hallazgos actuales.

En adultos deportistas sanos, la evaluación mediante RESTQ produjo mejores resultados en cuanto a la recuperación de la fatiga, la falta de energía y el análisis de la condición física (p < 0.0001). El aumento del nivel antioxidante fue significativo (p < 0.0001) en el grupo de ashwagandha. Los hallazgos sugieren que el extracto de raíz de ashwagandha puede mejorar exitosamente la resistencia cardiorrespiratoria y la calidad de vida en adultos deportistas sanos. Ese ECA en particular inscribió a 50 participantes y utilizó 300 mg dos veces al día durante 8 semanas.

Los ensayos analizados incluyeron entre 10 y 590 participantes, con edades de entre 18 y 75 años, tanto personas sanas como pacientes con trastornos relacionados con el estrés o funcionales. Las intervenciones incluyeron extractos estandarizados en dosis diarias de 120 a 1,000 mg para W. somnifera y de 290 a 1,500 mg para R. rosea, con una suplementación de entre 3 y 16 semanas.

Fortaleza de la evidencia: Moderada para la fatiga relacionada con el estrés y la resistencia física en poblaciones sanas o con estrés leve. La evidencia en la EM/SFC clínica es limitada. La variabilidad entre estudios en la estandarización de los extractos limita la generalización.

6.7 Panax ginseng

Uso tradicional: Panax ginseng (ginseng asiático o coreano) se ha utilizado durante más de 2,000 años en la medicina tradicional china y coreana como tónico restaurador —clasificado como una hierba "tonificante del qi"— destinado a reponer la energía vital (qi), mejorar la claridad mental y combatir la fatiga. Las preparaciones tradicionalmente consistían en decocciones lentas de la raíz seca, a menudo combinadas con otras hierbas tónicas.

Evidencia científica: Se han identificado numerosos compuestos activos en Panax ginseng, incluidos los ginsenósidos, los polisacáridos de ginseng y la proteína de ginseng. Se ha demostrado que los ginsenósidos, los ingredientes más importantes del ginseng, poseen diversas actividades farmacológicas, incluidos efectos antifatiga, antioxidantes, neuroprotectores, antiinflamatorios y antidiabéticos.

Una revisión sistemática de 102 estudios revela que los ginsenósidos experimentan una biotransformación mediada por la microbiota intestinal hacia metabolitos bioactivos, lo que aumenta su biodisponibilidad entre 3 y 5 veces. Se identificaron tres mecanismos centrales: la inhibición de la vía TLR4/NF-κB, la regulación al alza de las proteínas de unión estrecha que fortalecen la función de barrera intestinal, y la modulación selectiva de la microbiota intestinal que aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta y activa la señalización AMPK/SIRT1.

La evidencia sobre el ginseng específicamente en la fatiga de la EM/SFC sigue siendo limitada. Una revisión sistemática señaló que el ginseng ha sido estudiado para la reducción de la fatiga en la EM/SFC y otras afecciones, con una farmacocinética potencialmente mediada por el microbioma intestinal señalada como mecanismo, pero la evidencia de ECA de alta calidad específicamente en poblaciones con EM/SFC es escasa. La mayoría de los ensayos en humanos que muestran beneficio relacionado con la fatiga se han realizado en fatiga relacionada con el cáncer, estrés general o voluntarios sanos.

Fortaleza de la evidencia: Mecanísticamente plausible; existe cierta evidencia clínica para la fatiga en pacientes con cáncer y el agotamiento general relacionado con el estrés. La evidencia específica para la EM/SFC es preliminar e insuficiente para conclusiones firmes.

6.8 Probióticos

Uso tradicional: Los alimentos fermentados que contienen cultivos vivos (yogur, kéfir, vegetales fermentados) han sido consumidos en muchas culturas alimentarias tradicionales durante milenios, valorados por sus beneficios digestivos y de salud general, aunque su uso explícito para la fatiga es moderno.

Evidencia científica: Se observaron mejoras en la fatiga con probióticos entre las intervenciones nutricionales revisadas en la revisión sistemática de Campagnolo et al. sobre la EM/SFC. La disbiosis intestinal y el aumento de la permeabilidad intestinal pueden promover la inflamación sistémica y contribuir a los síntomas neurocognitivos a través del eje intestino-cerebro en la EM/SFC, lo que proporciona un fundamento biológico para la intervención con probióticos. Sin embargo, esta revisión identificó evidencia insuficiente para el uso de suplementos nutricionales y dietas de eliminación o modificadas para aliviar los síntomas del SFC/EM en su conjunto, y los probióticos se evaluaron en muy pocos ensayos.

Fortaleza de la evidencia: Preliminar. El fundamento mecanístico es sólido (eje intestino-cerebro), pero los datos de ensayos clínicos específicamente en la EM/SFC son escasos y están limitados por tamaños de muestra pequeños.

7. Factores dietéticos

El SFC/EM se caracteriza por fatiga inexplicada durante al menos 6 meses, acompañada de un conjunto diverso pero consistente de síntomas. La modificación de la dieta y los suplementos nutricionales podrían utilizarse para mejorar los resultados de los pacientes, como la fatiga y la calidad de vida.

Diecisiete estudios cumplieron los criterios de inclusión en una revisión sistemática de intervenciones dietéticas y nutricionales en la EM/SFC. De estos, se investigaron 14 intervenciones diferentes. Muchos estudios no mostraron beneficio terapéutico sobre el SFC/EM.

Un ECA comparó un suplemento polinutriente que contenía varias vitaminas, minerales y coenzimas, tomado dos veces al día, con un placebo durante 10 semanas, pero no encontró diferencias en las puntuaciones de fatiga. Los suplementos pueden beneficiar a los pacientes con SFC/EM que presentan deficiencias nutricionales específicas. Debería realizarse una prueba bioquímica de deficiencias antes del tratamiento para orientar las decisiones terapéuticas.

El papel de las dietas de eliminación (por ejemplo, sin gluten, bajas en FODMAP) se ha investigado en la EM/SFC dada la alta prevalencia de síntomas gastrointestinales, pero la literatura de revisiones sistemáticas no ha establecido un beneficio terapéutico de las dietas de eliminación en ausencia de una afección coexistente confirmada, como la sensibilidad al gluten no celíaca o el síndrome de intestino irritable. En general, la literatura sobre intervenciones dietéticas en la EM/SFC se caracteriza por muestras pequeñas, diseños heterogéneos y resultados predominantemente negativos o no concluyentes.

8. Factores de estilo de vida

8.1 Actividad física y ejercicio

Una revisión sistemática y metaanálisis centrada en intervenciones de ejercicio terapéutico estructurado, incluidos el entrenamiento aeróbico, los ejercicios de resistencia y las terapias mente-cuerpo, incluyó 11 estudios (7 ECA, n = 2,276 participantes), y mostró reducciones significativas en la fatiga tanto a corto como a mediano plazo. Sin embargo, es importante señalar el estatus controvertido de la terapia de ejercicio gradual (GET, por sus siglas en inglés) específicamente para la EM/SFC. En poblaciones con malestar posesfuerzo confirmado, la GET ha sido eliminada de las guías del NICE del Reino Unido tras evidencia de que podría empeorar los síntomas en algunos pacientes con EM/SFC. Los datos sobre ejercicio se aplican de manera más general a los síndromes de fatiga sin malestar posesfuerzo confirmado.

8.2 Sueño

Los cambios en el ritmo circadiano y las alteraciones del sueño podrían mediar los efectos de la inflamación sobre la disponibilidad de energía celular y el gasto energético no adaptativo. El sueño no reparador se encuentra entre los criterios diagnósticos centrales de la EM/SFC. La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de ejercicio gradual (GET) son tratamientos recomendados basados en evidencia para el SFC, con investigaciones que respaldan su eficacia para reducir la fatiga y el deterioro funcional. Sin embargo, poca investigación se ha centrado en el efecto de estos tratamientos sobre el sueño, a pesar de la alta prevalencia reportada de alteraciones del sueño en el SFC.

8.3 Estrés y factores psicológicos

Los hallazgos hasta la fecha sugieren que los factores fisiológicos y psicológicos actúan conjuntamente para predisponer a una persona a la enfermedad, y para precipitarla y perpetuarla. Los trastornos en la red neuroendocrina-inmune y la disfunción del eje microbiota-intestino-cerebro constituyen mecanismos clave de integración sistémica a través de los cuales el estrés psicológico puede traducirse en fatiga física.

8.4 Limitaciones de la base de evidencia

A pesar del uso generalizado de suplementos dietéticos entre los pacientes con EM/SFC para aliviar la fatiga y los síntomas asociados, la evidencia sigue siendo no concluyente. Si bien la CoQ10 combinada con NADH o selenio, el NADH, la L-carnitina, el GAA y el oxaloacetato mostraron reducciones significativas en la fatiga, las inconsistencias en los datos de los participantes y las limitaciones metodológicas fueron evidentes en la mayoría de los estudios. No se pueden extraer conclusiones firmes de los resultados de los estudios debido a los tamaños de muestra pequeños y a los datos faltantes.

La investigación sobre la EM/SFC y el tratamiento de los pacientes se han visto desafiados por la falta de biomarcadores diagnósticos, y encontrarlos es una dirección destacada del trabajo actual. Debido a la variabilidad en la presentación de síntomas no coincidentes o en los eventos precipitantes, es posible que en esta afección estén implicadas la iniciación de cascadas patológicas de alcance corporal con resultados similares que provienen de causas diferentes. Esta heterogeneidad complica sustancialmente la interpretación de los ensayos de intervenciones nutricionales y de estilo de vida.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Ashwagandha (Hierba Adaptógena): La ashwagandha es un adaptógeno ayurvédico consagrado por el tiempo que ayuda al cuerpo a manejar el estrés al reducir los niveles de cortisol y favorecer la función adrenal. Es particularmente adecuada para la fatiga arraigada en el estrés crónico o el agotamiento (burnout). Tómese como extracto estandarizado de raíz (300–600 mg) o de 1 a 6 gramos de polvo de raíz seca al día, típicamente en forma de cápsula o mezclado con leche tibia.
Remedio 2
Rhodiola Rosea (Hierba adaptógena): La rodiola es un adaptógeno utilizado tradicionalmente en Europa del Este y Asia para combatir la fatiga física y mental, mejorar la resistencia y agudizar la concentración. Sus compuestos activos —rosavinas y salidrósido— ayudan a normalizar las hormonas del estrés y a reponer las reservas de energía en las células nerviosas. Tome un extracto estandarizado (200–400 mg) en la mañana o temprano en la tarde, ya que posee propiedades ligeramente estimulantes.
Remedio 3
Dieta de alimentos integrales y baja en azúcar: La fatiga crónica está fuertemente relacionada con la inestabilidad del azúcar en la sangre provocada por los carbohidratos refinados y los azúcares añadidos. Concéntrese en alimentos integrales y no procesados, incluyendo carbohidratos complejos, proteínas magras y grasas saludables, mientras minimiza el azúcar y los granos refinados para mantener una energía estable durante todo el día. Incluya alimentos ricos en omega-3, como pescados grasos, semillas de lino y semillas de chía, para ayudar a reducir la inflamación sistémica que puede agravar la fatiga.
Remedio 4
Apoyo de hidratación y electrolitos: La deshidratación agrava la fatiga y las dificultades cognitivas, por lo que mantener una ingesta constante de líquidos es una estrategia energética fundamental. Más allá del agua sola, consume alimentos hidratantes como hojas verdes, pepino y fruta fresca. Para un impulso natural de electrolitos, prueba agua de coco pura con una pizca de sal marina y un chorrito de limón, o prepara infusiones de hierbas ricas en minerales, como el té de avena (oatstraw) o de ortiga.
Remedio 5
Alimentos ricos en vitaminas del grupo B y apoyo intestinal: Las vitaminas del grupo B —especialmente la B12, la B6 y el folato— son cofactores esenciales en la producción de energía celular, y sus deficiencias son un factor común de la fatiga crónica. Consuma abundantes alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como huevos, verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Apoyar la salud intestinal con alimentos probióticos y prebióticos (yogur, kéfir, chucrut, ajo, avena) también favorece la absorción de nutrientes, ya que la disbiosis intestinal puede provocar inflamación y una malabsorción que agota la energía.
Remedio 6
Higiene del sueño constante: el sueño deficiente o irregular es uno de los factores más comunes y corregibles de la fatiga crónica. Establece un horario regular para dormir y despertar —incluso los fines de semana— para anclar tu ritmo circadiano. Relájate 60 minutos antes de dormir bajando la intensidad de las luces, limitando la exposición a pantallas para reducir la luz azul, y usando hierbas nervinas calmantes como la raíz de valeriana o el té de pasiflora para aliviar la ansiedad y favorecer un sueño reparador.
Remedio 7
Movimiento y ejercicio suave y pausado: Aunque pueda parecer contradictorio, el movimiento suave y regular ayuda a restaurar la eficiencia mitocondrial y reduce el ciclo de inactividad que perpetúa la fatiga. Comience con actividades de baja intensidad como caminar, tai chi o yoga, y aumente gradualmente, teniendo cuidado de no esforzarse en exceso, ya que esto puede empeorar los síntomas. Las sesiones breves y constantes —incluso 10 a 20 minutos diarios— son más beneficiosas que los esfuerzos intensos esporádicos para quienes deben manejar una baja energía crónica.
Remedio 8
Apoyo Herbal Antiinflamatorio (Cúrcuma y Jengibre): La inflamación crónica de bajo grado es un factor reconocido que contribuye a la fatiga persistente y a un mal funcionamiento inmunológico. La cúrcuma (curcumina) y el jengibre son hierbas antiinflamatorias bien establecidas que pueden reducir el dolor, favorecer el equilibrio inmunológico y mejorar la vitalidad general. Úsalas diariamente agregando jengibre y cúrcuma frescos o en polvo a las comidas, batidos o infusiones calientes; combinar la cúrcuma con pimienta negra mejora considerablemente la absorción de la curcumina.
Remedio 9
Manejo del Estrés y Práctica de Mindfulness: El estrés psicológico prolongado desregula los ritmos del cortisol y agota las reservas de energía más rápido que casi cualquier otro factor. Las prácticas diarias de mindfulness —como los ejercicios de respiración profunda, la meditación o la relajación muscular progresiva— ayudan a reequilibrar el sistema nervioso y a reducir el costo energético de la tensión mental crónica. Se ha demostrado que incluso 10 a 15 minutos de práctica intencional y constante al día reducen de manera significativa el estrés percibido y mejoran la vitalidad con el tiempo.
Remedio 10
Exposición a la Luz Solar y Ritmo de Luz Natural: La exposición regular a la luz solar por la mañana ayuda a regular el reloj circadiano, favorece una respuesta saludable de cortisol al despertar y estimula la producción de vitamina D, que apoya el estado de ánimo — todo lo cual influye directamente en los niveles de energía. Procura obtener entre 10 y 20 minutos de exposición a la luz natural al aire libre dentro de la primera hora después de despertar cada día. Esta práctica conductual sencilla ancla los ciclos de sueño-vigilia, lo cual es fundamental para cualquier persona que experimente fatiga crónica.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar fatiga crónica y baja energía.
  • El 5-HTP es el precursor directo de la serotonina y la melatonina, las cuales regulan el sueño, el estado de ánimo y la energía. Los niveles bajos de serotonina están implicados en el síndrome de fatiga crónica, y el 5-HTP ha sido estudiado en pacientes con SFC. Los estudios muestran que el 5-HTP puede mejorar la calidad del sueño y reducir la fatiga en personas con fatiga relacionada con deficiencia de serotonina.

  • La Acetil-L-Carnitina (ALCAR) facilita la oxidación mitocondrial de ácidos grasos para la producción de ATP y atraviesa la barrera hematoencefálica para favorecer tanto la energía física como la mental. Estudios clínicos en pacientes con afecciones relacionadas con fatiga crónica (encefalopatía hepática, SFC) muestran reducciones significativas tanto en la fatiga mental como en la física. Es más potente que la L-carnitina estándar para aplicaciones relacionadas con la energía.

  • El ácido alfa-lipoico es una coenzima mitocondrial esencial para los complejos de la piruvato deshidrogenasa y la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa en el ciclo de Krebs. Funciona como un potente antioxidante y ha sido estudiado en relación con la fatiga en pacientes con EM/SFC, particularmente en combinación con otros nutrientes dirigidos a la función mitocondrial. La evidencia clínica respalda su papel en la reducción de la fatiga relacionada con el estrés oxidativo.

  • Dos estudios clínicos —un piloto de 2006 (n=41) y un ensayo multicéntrico de 2012 (n=257)— encontraron que la D-ribosa a 15 g/día produjo mejoras notables en la energía, el dolor, el sueño y el bienestar general en pacientes con SFC/fibromialgia. Ambos estudios fueron abiertos y no controlados, pero los hallazgos fueron consistentes entre poblaciones. Se teoriza que el SFC involucra un metabolismo mitocondrial de ATP deficiente, lo que proporciona un fundamento mecanístico.

  • alpinia galangalCientífico

    Los ECA en humanos con el extracto estandarizado de A. galanga (EnXtra®) demuestran una reducción significativa de la fatiga y la somnolencia diurna, junto con un aumento de la energía, tras cuatro semanas de suplementación. Esto coloca a A. galanga entre un pequeño grupo de hierbas que cuentan con datos reales de ECA para resultados relacionados con la fatiga.

  • ashwagandhaCientífico

    Múltiples ensayos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo demuestran que el extracto de raíz de ashwagandha reduce significativamente la fatiga y mejora los niveles de energía en adultos estresados y fatigados. Un mecanismo clave involucra la modulación del eje HPA, la reducción del cortisol y el soporte mitocondrial. El NIH ODS reconoce evidencia clínica de mejoría en la energía y el bienestar con extractos estandarizados.

  • astaxantinaCientífico

    La astaxantina es un potente antioxidante carotenoide producido por la microalga Haematococcus pluvialis, estudiado clínicamente por su capacidad para reducir la fatiga inducida por el ejercicio y el estrés oxidativo. Múltiples ECA y estudios en animales demuestran una reducción de la fatiga física, una mejora de la resistencia y una disminución de los marcadores inflamatorios. Protege las membranas mitocondriales del daño oxidativo central en la fisiopatología de la fatiga.

  • astrágaloCientífico

    El astragalo (Astragalus membranaceus) se ha utilizado en la Medicina Tradicional China durante más de 2,000 años como un "tónico de Qi" para la fatiga y la debilidad. La evidencia clínica respalda su uso en la fatiga relacionada con el cáncer y en los déficits energéticos relacionados con el sistema inmunológico. El astragalósido IV, su principal componente activo, favorece la función mitocondrial y la modulación del eje HPA.

  • El trifosfato de adenosina disódico 5' (PEAK ATP) es la forma suplementaria de ATP estudiada en ensayos clínicos para la resistencia muscular y la fatiga. Los ECA demuestran mejoras en la excitabilidad muscular, la fuerza y la fatiga a 400 mg/día. Actúa a través de receptores purinérgicos para mejorar el flujo sanguíneo y la disponibilidad de energía muscular.

  • beta-alaninaCientífico

    La suplementación con BA retrasa la aparición de la fatiga neuromuscular al elevar la carnosina muscular y amortiguar la acidosis inducida por el ejercicio, lo que permite sostener el esfuerzo antes de alcanzar los umbrales de fatiga subjetivos y bioquímicos. Los ECA han demostrado aumentos significativos en la capacidad de trabajo físico en el umbral de fatiga (PWCFT) y en el tiempo hasta el agotamiento, tanto en poblaciones más jóvenes como en poblaciones de mayor edad. Los efectos son específicos del contexto del ejercicio y no abordan el síndrome de fatiga crónica sistémico.

  • beta-glucanoCientífico

    Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 que incluyó 16 ECA encontró que la suplementación con beta-glucano redujo significativamente la fatiga, aumentó el vigor y mejoró el estado de ánimo en individuos sanos en comparación con placebo. Se cree que el mecanismo involucra la modulación inmunitaria y la reducción de la inflamación subclínica que contribuye a la fatiga. Los tamaños del efecto fueron modestos pero estadísticamente robustos.

  • corazón bovinoCientífico

    La CoQ10 y el NADH aumentan la producción celular de ATP mediante la fosforilación oxidativa mitocondrial, y la suplementación con CoQ10 ha sido investigada en síndromes de fatiga, incluido el SFC/EM. Se han documentado niveles reducidos de CoQ10 en pacientes con fatiga crónica. El corazón de res es la fuente alimentaria más rica en CoQ10, además de aportar L-carnitina y B12.

  • hígado bovinoCientífico

    El hígado bovino aporta B12, hierro hemo, riboflavina, niacina, ácido pantoténico y CoQ10, nutrientes que en conjunto son esenciales para la producción de ATP mitocondrial y el transporte de oxígeno por los glóbulos rojos. Las deficiencias de B12 y hierro son causas clínicamente reconocidas de fatiga crónica. El denso perfil de vitaminas B del hígado alimenta directamente las vías del metabolismo energético.

  • jopoCientífico

    Cistanche tubulosa (Orobanchaceae, también conocida como jopo) cuenta con evidencia de ensayos clínicos en humanos para reducir los síntomas de fatiga. Un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo en 190 adultos con síndrome de fatiga crónica (SFC) mostró una mejora significativa en las puntuaciones de fatiga y en los niveles de ácido láctico en sangre con una combinación de Cistanche y ginkgo. A Orobanche cumana también se le atribuyeron efectos antifatiga en el uso tradicional chino antiguo.

  • cafeínaCientífico

    La cafeína es una de las sustancias con mejor evidencia para reducir la fatiga de forma aguda y mejorar el estado de alerta, reconocida a lo largo de una amplia investigación clínica. Actúa como antagonista de los receptores de adenosina, bloqueando las señales de fatiga en el sistema nervioso central. Múltiples revisiones sistemáticas confirman su eficacia para reducir la fatiga percibida y aumentar la vigilancia y el estado de alerta.

  • clorelaCientífico

    La chlorella es un alga verde unicelular rica en proteínas, clorofila, hierro, vitaminas B y antioxidantes. La evidencia clínica incluye un ECA que mostró que la suplementación con chlorella redujo la fatiga en pacientes con fibromialgia. Su denso perfil nutricional aborda múltiples causas de fatiga relacionadas con deficiencias nutricionales, y estudios en animales documentan una reducción de los marcadores de fatiga por ejercicio.

  • Múltiples ECA demuestran que la suplementación con CoQ10 (sola o combinada con NADH) reduce significativamente la fatiga en pacientes con síndrome de fatiga crónica (EM/SFC). Un ECA de 2021 realizado en 242 pacientes con EM/SFC mostró una mejora en la percepción de la fatiga, la calidad del sueño y la calidad de vida relacionada con la salud a lo largo de 12 semanas. La deficiencia de CoQ10 está bien documentada en el SFC y se vincula mecanísticamente con una producción mitocondrial de ATP deteriorada.

  • cordycepsCientífico

    Cordyceps sinensis se ha utilizado en la Medicina Tradicional China durante siglos para el cansancio, la vigorización y la resistencia. Ensayos clínicos, incluido un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en sujetos de edad avanzada, muestran una mejora de la capacidad aeróbica y una reducción del cansancio. Un ECA de 2024 en pacientes con COVID persistente encontró que la suplementación con Cs4 mejoró significativamente las puntuaciones de fatiga.

  • creatinaCientífico

    La creatina es un suplemento ergogénico bien establecido que mantiene la disponibilidad de ATP en el músculo y el cerebro, contrarrestando directamente el agotamiento energético y la fatiga durante la actividad de alta intensidad. Múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis confirman su eficacia para reducir la fatiga y mejorar el rendimiento. También muestra resultados prometedores para la fatiga mental, la privación de sueño y ciertas afecciones neuromusculares asociadas con la fatiga.

  • La creatina monohidratada es la forma de creatina más estudiada y respaldada por evidencia para reducir la fatiga y mantener la disponibilidad de ATP en el músculo y el cerebro. Cientos de ECA y múltiples revisiones sistemáticas confirman su eficacia. Se estudia específicamente bajo este nombre en la gran mayoría de las investigaciones sobre fatiga y rendimiento.

  • D-RibosaCientífico

    La D-ribosa es la estructura de base del ATP y ha sido estudiada específicamente para el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia, donde la síntesis deficiente de ATP es una fisiopatología documentada. Un ensayo clínico multicéntrico (ClinicalTrials.gov NCT03186027) investigó la suplementación con D-ribosa en pacientes con SFC/FM y encontró mejoras significativas en la energía y la calidad de vida.

  • Los niveles bajos de DHEAS se correlacionan con fatiga en la insuficiencia adrenal y en el envejecimiento. La reposición de DHEA en la enfermedad de Addison mejoró el estado de ánimo en algunos estudios; en el LES, la DHEA se ha estudiado como agente farmacológico para el manejo de la fatiga. Sin embargo, en adultos mayores sanos y en ECA sobre la enfermedad de Addison, la suplementación con DHEA no redujo significativamente la fatiga en escalas validadas.

  • eleutheroCientífico

    El eleuterococo (Eleutherococcus senticosus, "ginseng siberiano") cuenta con un ECA documentado que muestra una posible eficacia para la fatiga en pacientes con síndrome de fatiga crónica moderado. Se ha utilizado en la medicina tradicional rusa y china como adaptógeno para la fatiga física y mental. Una revisión sistemática (Yang et al. 2022) señaló este ECA como evidencia que respalda su uso en la fatiga moderada.

  • eucommiaCientífico

    La actividad antifatiga se encuentra entre las propiedades farmacológicas documentadas de la eucommia en múltiples revisiones publicadas y estudios preclínicos. La corteza está registrada en el Clásico de Materia Médica del Emperador Shennong (Shennong Herbal Classic) por "aliviar el agotamiento", y la investigación farmacológica moderna ha confirmado efectos antifatiga, incluyendo un metabolismo energético mejorado y una mejor función mitocondrial.

  • ácido fúlvicoCientífico

    Estudios en animales con modelos de síndrome de fatiga crónica muestran que el shilajit (que contiene ácido fúlvico) previene el estrés oxidativo mitocondrial y mantiene los comportamientos relacionados con la energía. El papel del ácido fúlvico en el soporte mitocondrial ofrece una base mecanística, junto con el uso tradicional ayurvédico como adaptógeno restaurador de energía.

  • ganodermaCientífico

    Un ECA doble ciego de Ganopoly en 132 pacientes con neurastenia mostró una reducción significativa de la fatiga y una mejora del bienestar durante 8 semanas. Un ECA piloto en pacientes con cáncer de mama también demostró una reducción significativa de la fatiga con polvo de esporas de Ganoderma.

  • ginkgo bilobaCientífico

    El extracto de Ginkgo biloba tiene efectos bien documentados sobre el flujo sanguíneo cerebral y la función mitocondrial que pueden contribuir a reducir la fatiga mental. Se encuentra entre los suplementos herbales más ampliamente estudiados, con numerosos ensayos clínicos que muestran mejoras en el rendimiento cognitivo, la energía mental y la fatiga tanto en adultos sanos como en aquellos con deterioro cognitivo.

  • ginsengCientífico

    El Panax ginseng se ha utilizado en la medicina de Asia oriental durante miles de años como tónico para la vitalidad y la fatiga. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2020 de 8 ECA encontró que los compuestos de Panax ginseng fueron superiores al placebo en las escalas de fatiga y en la recuperación de la frecuencia cardíaca (p<0.05). Un metaanálisis independiente de 2022 sobre ECA de fatiga relacionada con enfermedades también demostró beneficios antifatiga.

  • GinsenósidosCientífico

    Los ginsenósidos son los principales constituyentes activos del Panax ginseng responsables de sus efectos antifatiga, confirmados en una revisión sistemática y metaanálisis de 2020 de 8 ECA que mostraron superioridad frente a placebo en escalas de fatiga y recuperación de la frecuencia cardíaca (p<0.05). Modulan la actividad del eje HPA, reducen los marcadores de estrés oxidativo y mejoran el metabolismo energético mitocondrial.

  • baya gojiCientífico

    La baya de goji (Lycium barbarum) es una hierba tónica clásica de la MTC utilizada durante milenios para combatir la fatiga y fortalecer la vitalidad. Un ensayo clínico aleatorizado en adultos sanos encontró que el jugo de baya de goji mejoró los niveles de energía, las calificaciones de fatiga y la calidad de vida en comparación con el placebo. Sus polisacáridos (LBP) modulan la función mitocondrial y las defensas antioxidantes.

  • guaranáCientífico

    Múltiples ensayos clínicos respaldan la capacidad del guaraná para reducir la fatiga, incluida la fatiga relacionada con el cáncer. Un ECA doble ciego fundamental en pacientes con quimioterapia por cáncer de mama (n=75) encontró que el extracto de guaraná mejoró significativamente las puntuaciones de fatiga (FACIT-F, BFI) frente al placebo en los días 21 y 49. Una revisión sistemática y metanálisis de 7 estudios (427 pacientes con cáncer) respalda el uso del guaraná para el manejo de la fatiga relacionada con el cáncer. El uso tradicional por parte de los pueblos amazónicos para la fatiga es anterior a estos hallazgos.

  • yodoCientífico

    La deficiencia de yodo es una causa directa de hipotiroidismo, y la fatiga es el síntoma cardinal del hipotiroidismo. Los pacientes con niveles bajos de hormona tiroidea, provocados por una insuficiencia de yodo, experimentan un cansancio crónico y persistente que no se alivia con el descanso. Las encuestas poblacionales confirman que la fatiga y la debilidad son los síntomas más comúnmente reportados de la función tiroidea baja relacionada con la deficiencia de yodo. Corregir la deficiencia y restablecer las hormonas tiroideas mejora de manera confiable la fatiga.

  • hierroCientífico

    La deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más común a nivel mundial y una causa principal y bien establecida de fatiga y baja energía. Incluso sin anemia manifiesta, la deficiencia de hierro (ferritina baja) causa fatiga. La reposición de hierro en personas con deficiencia reduce de manera consistente y significativa la fatiga. La revisión de Tardy et al. de 2020 y el NIH ODS confirman el papel central del hierro en el transporte de oxígeno y el metabolismo energético.

  • jiaogulanCientífico

    El jiaogulan (Gynostemma pentaphyllum) se utiliza en la medicina tradicional china como adaptógeno para la fatiga, la resistencia y la longevidad. Sus gipenósidos activan la AMPK, favoreciendo el metabolismo energético mitocondrial. Los estudios clínicos muestran una mejora del rendimiento físico y una reducción de la fatiga, y se le conoce como la "hierba de la inmortalidad" en la medicina popular del sur de China.

  • l-carnitineCientífico

    La L-carnitina desempeña un papel esencial en el metabolismo energético mitocondrial al transportar ácidos grasos de cadena larga para la producción de ATP. Las revisiones sistemáticas la identifican de manera constante, junto con las vitaminas del grupo B, el magnesio y el hierro, como un nutriente relevante para la fatiga y el metabolismo energético. Los estudios clínicos respaldan su uso en la fatiga asociada con estados de deficiencia y ciertas afecciones crónicas.

  • L-ornitinaCientífico

    Múltiples ECA en humanos muestran que la L-ornitina reduce la fatiga subjetiva tanto en contextos de estrés físico como psicosocial. Sugino et al. encontraron efectos antifatiga significativos en una escala VAS y en el rendimiento físico durante ciclismo prolongado. El ECA de 8 semanas de Miyake et al. (2014) reportó mejoras sostenidas en las subescalas de fatiga del POMS en trabajadores con fatiga de bajo grado que tomaban 400 mg/día. El mecanismo propuesto involucra la eliminación de amoníaco mediada por el ciclo de la urea y la regulación positiva del metabolismo lipídico a través de la hormona del crecimiento.

  • L-theanineCientífico

    La L-teanina, un aminoácido del té verde, promueve un estado de alerta relajada al modular las ondas cerebrales alfa y la neurotransmisión de GABA/glutamato. Contrarresta el nerviosismo causado por la cafeína mientras mantiene los efectos antifatiga y de alerta. Múltiples ECA documentan sus efectos sobre la fatiga, el estrés y el rendimiento cognitivo, particularmente en combinación con cafeína para lograr energía sostenida.

  • l-tirosinaCientífico

    La L-tirosina es el precursor dietético de los neurotransmisores catecolaminérgicos (dopamina, norepinefrina, epinefrina), que regulan la activación, la motivación y la resiliencia al estrés. Investigaciones publicadas por el NIH (NBK209061) documentan la capacidad de la tirosina para prevenir la fatiga inducida por estrés al mantener los niveles de catecolaminas durante condiciones exigentes. Es particularmente eficaz para la fatiga bajo estrés físico o cognitivo agudo.

  • raíz de regalizCientífico

    La inhibición de la 11β-HSD2 por la raíz de regaliz prolonga la actividad del cortisol, y este mecanismo se ha propuesto como fundamento terapéutico para el síndrome de fatiga crónica (SFC), en el que se ven implicados niveles bajos de cortisol adrenal. EBSCO Research Starters y referencias herbarias reconocidas citan el SFC como una indicación estudiada. La evidencia es de nivel mecanístico y de casos/observacional, en lugar de provenir de ECA de gran tamaño.

  • melena de leónCientífico

    La melena de león (Hericium erinaceus) ha sido estudiada clínicamente por su efecto sobre la fatiga cognitiva, la función neurológica y la energía mental. Un ECA doble ciego en adultos japoneses encontró que el polvo de melena de león mejoró significativamente la función cognitiva y redujo la ansiedad asociada a la fatiga en comparación con el placebo. Sus hericenonas y erinacinas estimulan el factor de crecimiento nervioso (NGF), lo que favorece la energía y la función neurológica.

  • macaCientífico

    La maca (Lepidium meyenii) se ha utilizado en la medicina tradicional andina para la energía, la resistencia y la fatiga desde tiempos precolombinos. Estudios clínicos y preclínicos muestran efectos antifatiga mediante la protección de las mitocondrias y la reducción del estrés oxidativo. Múltiples estudios reportan mejoras en las puntuaciones de energía y el rendimiento mental.

  • magnesioCientífico

    El magnesio es un cofactor en más de 300 reacciones enzimáticas, incluidas la síntesis de ATP, el metabolismo de la glucosa y la producción de proteínas. La deficiencia se asocia con fatiga y debilidad muscular. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para el magnesio, que contribuye a la reducción del cansancio y la fatiga. La revisión de Tardy et al. de 2020 documenta el papel central del magnesio en el metabolismo energético y la fatiga.

  • MetilcobalaminaCientífico

    La deficiencia de B12, corregida mediante MeCbl (metilcobalamina), es una causa bien establecida de fatiga, debilidad y baja energía. La repleción con MeCbl en personas con deficiencia restaura la energía y reduce la fatiga. Algunas evidencias clínicas también sugieren que la B12 podría tener efectos sobre la fatiga más allá de la corrección de la deficiencia nutricional, posiblemente a través de mecanismos circadianos o neurológicos.

  • NADHCientífico

    La NADH (dinucleótido de nicotinamida y adenina reducido) se ha estudiado en ECA para el SFC/EM, particularmente en combinación con CoQ10. Un ECA doble ciego (n=73) mostró que CoQ10 más NADH redujo significativamente las puntuaciones en la escala de impacto de fatiga en comparación con el placebo. La deficiencia de NADH está documentada en la fisiopatología del SFC.

  • El NR fue evaluado directamente en un gran ECA sobre fatiga crónica en el contexto del COVID persistente, donde aumentó los niveles de NAD+ en un plazo de 5 semanas, pero no mejoró significativamente la fatiga frente a placebo en el criterio de valoración principal. Los análisis exploratorios sugirieron beneficios dentro del grupo después de 10 semanas. Además, el mecanismo central del NR —reponer el NAD+ para la fosforilación oxidativa mitocondrial— proporciona una base plausible para el respaldo energético en estados de depleción de NAD+.

  • La NMN es un precursor directo del NAD+, que es fundamental para la producción mitocondrial de ATP y el metabolismo energético. Un ECA doble ciego de 12 semanas en adultos mayores japoneses (PMC8877443) estudió los efectos de la NMN sobre la calidad del sueño, la fatiga y el rendimiento físico. Múltiples ensayos clínicos muestran que la NMN aumenta los niveles de NAD+ y mejora los resultados relacionados con la energía.

  • okraCientífico

    Las semillas de okra han demostrado actividad antifatiga in vivo, siendo identificadas como la fracción antifatiga primaria de las vainas de okra. Un estudio indexado en PMC (PMC4632455) mostró que los componentes de las semillas de okra —polifenoles, flavonoides, isoquercitrina y quercetina-3-O-gentiobiosa— redujeron biomarcadores de fatiga, incluyendo el lactato sanguíneo y el nitrógeno ureico en sangre, en modelos de ejercicio.

  • pinoCientífico

    Estudios clínicos muestran que el Pycnogenol mejora la fatiga y la energía en múltiples poblaciones, incluyendo mujeres perimenopáusicas y adultos mayores en estudios de envejecimiento. Los mecanismos incluyen una mejor microcirculación, protección antioxidante de las mitocondrias y una reducción de la inflamación sistémica. Se ha documentado la reducción del agotamiento (burnout) y la fatiga en poblaciones profesionales.

  • pregnenolonaCientífico

    La pregnenolona es el precursor directo del cortisol y la DHEA, ambos esenciales para el metabolismo energético y la respuesta al estrés; su deficiencia contribuye a la fatiga. Estudios clínicos antiguos y evidencia moderna a nivel de la práctica clínica vinculan la suplementación con pregnenolona a una reducción de la fatiga. Los ensayos en humanos realizados en poblaciones con dolor y trastornos del estado de ánimo reportan de manera consistente una mejora en la energía como resultado secundario.

  • PropóleoCientífico

    El propóleo de abeja se ha utilizado en la medicina tradicional de diversas culturas por su aporte de energía y vitalidad, y la investigación moderna muestra propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que abordan la fisiopatología de la fatiga. El propóleo verde brasileño (artepillin C) ha sido estudiado por su apoyo al sistema inmunológico y la reducción de la fatiga, particularmente en contextos de fatiga relacionada con el cáncer.

  • Un ensayo clínico abierto (n=17, 20 mg/día durante 8 semanas) mostró que la sal disódica de PQQ mejoró significativamente las puntuaciones de fatiga en el POMS-SF. La subescala de vigor también aumentó significativamente, lo que sugiere una mejora subjetiva de la energía. Las medidas de calidad de vida mejoraron en paralelo.

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un flavonoide con efectos documentados sobre la biogénesis mitocondrial y actividad antifatiga. Múltiples ensayos clínicos muestran que la suplementación con quercetina reduce la fatiga inducida por el ejercicio y mejora el rendimiento de resistencia. Activa SIRT1 y PGC-1α para estimular la biogénesis mitocondrial, un mecanismo antifatiga clave.

  • hongo reishiCientífico

    El reishi (Ganoderma lucidum, Lingzhi) se ha utilizado en la medicina china durante más de 2000 años como el "Hongo de la Inmortalidad" para la energía, la longevidad y la fatiga. Un ECA doble ciego en supervivientes de cáncer de mama encontró que los polisacáridos de reishi redujeron significativamente la fatiga relacionada con el cáncer. Sus polisacáridos modulan la función inmunitaria y el metabolismo energético mitocondrial.

  • resveratrolCientífico

    El resveratrol es un polifenol presente en las uvas y otras plantas, con efectos documentados sobre la biogénesis mitocondrial a través de la activación de SIRT1/PGC-1α. La evidencia clínica muestra que el resveratrol mejora la función metabólica y reduce la fatiga en determinadas poblaciones clínicas. Los estudios en animales muestran de manera consistente una mejora en la resistencia y una reducción de los marcadores de fatiga.

  • RhodiolaCientífico

    La Rhodiola rosea ha sido estudiada en múltiples ECA sobre fatiga física y mental, y una revisión sistemática (PMC 2012) identificó 11 ensayos elegibles. Un ensayo clínico abierto (Karger, 2017) mostró mejoras significativas en la fatiga en 100 sujetos con fatiga prolongada o crónica usando 400 mg/día durante 8 semanas. La evidencia es mixta, pero existen señales positivas en cuanto a la reducción de la fatiga mental.

  • jalea realCientífico

    La jalea real es la secreción producida por las abejas obreras para nutrir a la reina, rica en ácido 10-hidroxi-2-decenoico (10-HDA), proteínas y vitaminas del grupo B. Un ECA japonés encontró que la suplementación con jalea real mejoró significativamente la calidad de vida y redujo la fatiga en adultos sanos. La evidencia clínica y tradicional respalda sus propiedades energizantes y vitalizantes.

  • schisandraCientífico

    Una revisión indexada en PubMed de 2009 documentó buena evidencia científica de que la esquisandra aumentaba la resistencia y el rendimiento mental en pacientes con fatiga y debilidad leves. Pequeños ensayos en humanos muestran que la esquisandra podría reducir la fatiga y mejorar la resiliencia al estrés. En la MTC se ha utilizado durante siglos como tónico del qi para combatir el agotamiento crónico y aumentar la resistencia física.

  • EsquizandrinasCientífico

    Las esquisandrinas son los principales lignanos activos de Schisandra chinensis (Wuweizi), un adaptógeno clásico de la medicina china. Aumentan la actividad de las enzimas de la fosforilación oxidativa, reduciendo la fatiga y aumentando la resistencia al ejercicio. La Schisandra tiene uso tradicional en la MTC (medicina tradicional china) y en la etnomedicina rusa como adaptógeno antifatiga.

  • ShilajitCientífico

    El shilajit es una sustancia resinosa rica en minerales que proviene de rocas del Himalaya, utilizada en la medicina ayurvédica durante milenios como un 'Rasayana' para la energía, la vitalidad y el combate a la fatiga. Estudios clínicos muestran que el shilajit mejora la función mitocondrial y la eficacia del CoQ10. Un ECA demostró una reducción de la fatiga física en voluntarios sanos. Su ácido fúlvico y sus dibenzo-alfa-pironas favorecen la producción mitocondrial de ATP.

  • espirulinaCientífico

    La espirulina (Arthrospira platensis/maxima) es una cianobacteria densa en nutrientes, rica en proteínas, vitaminas del grupo B, hierro y ficocianinas. Estudios clínicos demuestran que la espirulina reduce la fatiga inducida por el ejercicio, mejora la capacidad aeróbica y aumenta el tiempo hasta el agotamiento. Un ECA mostró una mejora en la fuerza muscular y una reducción de la fatiga en adultos mayores.

  • En ECA en mujeres menopáusicas, la fatiga se encontró entre los dominios de síntomas que mejoraron significativamente con la suplementación basada en succinato. Como sustrato mitocondrial directo que ingresa a la fosforilación oxidativa a través del Complejo II, el ácido succínico ofrece una base mecanística para combatir los déficits de energía celular. Estudios en animales confirman que el succinato restablece los niveles de ATP en condiciones de estrés metabólico.

  • TaurinaCientífico

    La taurina es un aminoácido azufrado condicionalmente esencial, ampliamente estudiado por su papel en la reducción del estrés oxidativo, la mejora de la contractilidad muscular y la modulación de la fatiga. Una revisión sistemática y metaanálisis en red de 2025 confirmó los efectos neuromoduladores y de homeostasis celular de la taurina relacionados con la fatiga, con evidencia que respalda su uso extendido como agente antifatiga en bebidas energéticas y suplementos independientes.

  • Tongkat aliCientífico

    Múltiples ECA en humanos demuestran que la Tongkat Ali reduce las puntuaciones de fatiga en poblaciones envejecidas y estresadas. Un ECA multicéntrico (Chinnappan et al., 2021) mostró una mejora en las puntuaciones de la Escala de Gravedad de la Fatiga (FSS) en hombres de edad avanzada, junto con la normalización de la testosterona. El ensayo de Talbott et al. (2013) mostró mejoras en la subescala de fatiga en adultos moderadamente estresados. El uso tradicional del sudeste asiático posiciona específicamente al extracto de raíz como un tratamiento para el letargo y la fatiga.

  • ubiquinolCientífico

    La suplementación con CoQ10 se ha estudiado específicamente en la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) con resultados positivos. Un ECA doble ciego de 12 semanas en 207 pacientes con EM/SFC encontró que 200 mg de CoQ10 más 20 mg de NADH redujeron significativamente la fatiga cognitiva y mejoraron la calidad de vida relacionada con la salud. La deficiencia de CoQ10 y la disfunción mitocondrial son características documentadas de la EM/SFC.

  • vitamina B1Científico

    La vitamina B1 (tiamina) es esencial para el metabolismo energético y cuenta con una declaración de propiedades saludables reconocida por la UE en cuanto a la reducción del cansancio y su contribución al metabolismo energético normal. Es un cofactor necesario para la piruvato deshidrogenasa y la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa, enzimas fundamentales para la producción de glucosa y ATP. Su deficiencia provoca fatiga y debilidad profundas.

  • vitamina B12Científico

    La deficiencia de vitamina B12 es una de las causas más comunes y mejor documentadas de fatiga crónica, síntomas neurológicos y anemia megaloblástica. La reposición de B12 en personas con deficiencia mejora de manera confiable y significativa la fatiga y la energía. Es esencial para la síntesis de mielina, la formación de glóbulos rojos y la síntesis de ADN, factores que contribuyen a la entrega de oxígeno y a la energía celular.

  • vitamina B2Científico

    La vitamina B2 (riboflavina) es esencial para la síntesis de FMN y FAD, coenzimas que forman parte integral de la cadena de transporte de electrones mitocondrial y del metabolismo energético. La EFSA ha autorizado una declaración de propiedades saludables para la riboflavina que contribuye al metabolismo energético y a la reducción del cansancio y la fatiga. La deficiencia se asocia con fatiga y una reducción del rendimiento físico.

  • La niacina (vitamina B3) es un precursor del NAD+ y el NADH, que son fundamentales para el transporte de electrones mitocondrial y la producción de ATP. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para la niacina, la cual contribuye al metabolismo energético normal y a la reducción del cansancio y la fatiga. Su deficiencia (pelagra) provoca fatiga y debilidad severas.

  • La niacinamida (nicotinamida) es una forma de la vitamina B3 y un precursor directo del NAD+, fundamental en la producción de energía mitocondrial y el transporte de electrones. Al igual que la niacina, cuenta con una declaración de propiedades saludables de la EFSA por su contribución al metabolismo energético normal y a la reducción del cansancio. Se tolera mejor que la niacina y ha sido estudiada en relación con el metabolismo energético asociado a la EM/SFC.

  • vitamina B5Científico

    La vitamina B5 (ácido pantoténico) es esencial para la síntesis de la coenzima A, necesaria para el ciclo de Krebs, el metabolismo de los ácidos grasos y la producción de acetil-CoA. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para el ácido pantoténico que indica su contribución al metabolismo energético normal y a la reducción del cansancio y la fatiga. Su deficiencia provoca fatiga pronunciada y el síndrome de "pies ardientes".

  • vitamina B6Científico

    La vitamina B6 (piridoxina) es un cofactor en más de 100 reacciones enzimáticas, incluyendo el metabolismo de aminoácidos, la degradación del glucógeno y la síntesis de neurotransmisores. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para la B6 en relación con su contribución al metabolismo energético y a la reducción del cansancio y la fatiga. También es necesaria para la biosíntesis de L-carnitina, la cual respalda directamente la producción de energía mitocondrial.

  • El folato (vitamina B9) es esencial para la síntesis de ADN y la maduración de los glóbulos rojos. Su deficiencia causa anemia megaloblástica y fatiga. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para el folato que contribuye a la formación normal de sangre y a la reducción del cansancio y la fatiga. Se incluye en la revisión de referencia de Tardy et al. de 2020 (PMC7019700) entre los micronutrientes con roles reconocidos en la fatiga.

  • El metilfolato (5-MTHF) es la forma bioactiva del folato y evita la conversión enzimática por la MTHFR, lo que lo hace particularmente relevante para individuos con polimorfismos del MTHFR que a menudo presentan fatiga. Participa directamente en las reacciones de metilación y en la síntesis de neurotransmisores. La evidencia clínica respalda su superioridad frente al ácido fólico en poblaciones específicas que experimentan fatiga.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C es esencial para la biosíntesis de L-carnitina y la absorción de hierro, dos procesos directamente relacionados con la producción de energía y la fatiga. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para la vitamina C que indica su contribución a la reducción del cansancio y la fatiga. La deficiencia (escorbuto) se presenta de forma prominente con fatiga severa, y la deficiencia subclínica altera la síntesis de carnitina y la utilización del hierro.

  • vitamina DCientífico

    La deficiencia de vitamina D se asocia de manera sólida y constante con fatiga, debilidad muscular y baja energía en múltiples estudios observacionales y ensayos clínicos. La suplementación en personas con deficiencia mejora significativamente la fatiga. Se encuentra entre las deficiencias de nutrientes más comunes vinculadas con la fatiga, y es reconocida por el NIH y Harvard Health como un micronutriente clave en este contexto.

  • WasabiCientífico

    Un ensayo clínico abierto en pacientes con SFC/EM encontró que 9.6 mg/día de 6-MSITC durante 12 semanas mejoró significativamente el estado funcional y redujo los síntomas subjetivos, incluidos el dolor y la disfunción cognitiva. Un ensayo de un solo brazo independiente en adultos sanos con fatiga diaria reportó mejoras en la fatiga previa a la tarea, el sueño y el estado de ánimo. Ambos estudios carecieron de controles con placebo, lo que limita la inferencia causal.

  • ZincCientífico

    El zinc es un cofactor de más de 200 metaloenzimas involucradas en el metabolismo energético, la síntesis de ADN y la función inmunitaria. La EFSA autoriza una declaración de propiedades saludables para el zinc por contribuir al metabolismo energético normal. La revisión de Tardy et al. de 2020 incluye al zinc entre los micronutrientes con roles reconocidos en la fatiga cuando el estatus nutricional es inadecuado.

  • El extracto de corteza suprarrenal ha sido utilizado históricamente por profesionales de la medicina integrativa para la fatiga crónica, enmarcado en torno a la desregulación del eje HPA (hipotálamo-hipófisis-suprarrenal) y una producción subóptima de cortisol. Un estudio aleatorizado controlado con placebo sobre hidrocortisona y fludrocortisona en dosis bajas para el síndrome de fatiga crónica no mostró efecto beneficioso. Los suplementos de venta libre de corteza suprarrenal no cuentan con evidencia de ensayos clínicos para el SFC/EM o la fatiga crónica.

  • atractylodesTradicional

    Tonificar el Qi y aliviar la fatiga es una indicación primaria de la MTC (medicina tradicional china) para Atractylodes macrocephala, y se considera una hierba tónica en la medicina china. Los datos preclínicos sugieren que sus polisacáridos podrían favorecer el metabolismo energético a través de AMPK/PGC1α. Los datos de ensayos clínicos específicos en humanos sobre la fatiga son limitados.

  • BacopaTradicional

    Bacopa monnieri (Brahmi) es una hierba ayurvédica clásica utilizada tradicionalmente para la fatiga mental, la función cognitiva y el apoyo adaptógeno. Si bien el enfoque principal de los ensayos clínicos se centra en la memoria y el rendimiento cognitivo, el uso tradicional incluye específicamente el agotamiento y la fatiga mental. Cierta evidencia clínica respalda una reducción de la ansiedad y una mejora del rendimiento cognitivo que podrían beneficiar la fatiga mental.

  • Epimedium se clasifica en la Medicina Tradicional China (MTC) como una hierba tónica utilizada para la fatiga física y mental, y figura como agente afrodisíaco y potenciador de la energía. Su uso tradicional para la fatiga está documentado en la literatura etnofarmacológica. Los efectos de la icariina sobre la función mitocondrial, la defensa antioxidante y el soporte de la testosterona ofrecen una plausibilidad mecanística.

  • Pícea negraTradicional

    La pícea negra se usa ampliamente en aromaterapia para la fatiga crónica y la baja energía, atribuido a sus propiedades de apoyo al cortisol, tonificantes para las glándulas suprarrenales y estimulantes. Peter Holmes (Aromatica) y Kurt Schnaubelt (Advanced Aromatherapy) la documentan ambos para la fatiga y el agotamiento (burnout). La investigación sobre fitoncidas de coníferas documenta efectos sobre la fatiga crónica.

  • bazo bovinoTradicional

    Las deficiencias de hierro y B12 son factores reconocidos que contribuyen a la fatiga crónica, y el bazo bovino es excepcionalmente rico en ambos nutrientes, así como en hierro hemo. La práctica tradicional orientaba el consumo de bazo hacia estados de debilidad y baja energía. No existen datos de ensayos clínicos que confirmen la suplementación con bazo bovino para la fatiga crónica como condición definida.

  • garra de gatoTradicional

    La uña de gato se utiliza en la medicina tradicional sudamericana y en la práctica herbal moderna para la fatiga asociada con afecciones inflamatorias crónicas. La monografía de LiverTox del NIH/NCBI la incluye como utilizada para la "fatiga", junto con la fiebre y los dolores musculares. Los herbolarios modernos la recomiendan para el "síndrome de fatiga crónica" y afecciones relacionadas, aunque no existen ensayos clínicos que aborden específicamente la fatiga.

  • CodonopsisTradicional

    Codonopsis pilosula (Dangshen) es una hierba clásica de la MTC utilizada como sustituto económico del Panax ginseng, indicada específicamente para la deficiencia de Qi que se manifiesta como fatiga, debilidad y baja energía. Se ha utilizado en la MTC durante siglos como tónico energético y está documentada en la Farmacopea China con indicaciones antifatiga.

  • damianaTradicional

    La damiana se ha utilizado como tónico y estimulante para combatir la debilidad y la fatiga en la medicina tradicional mexicana y centroamericana, y fue incluida en el National Formulary de los Estados Unidos como vigorizante desde 1888. Su contenido de cafeína y sus aceites volátiles estimulantes proporcionan un respaldo mecanístico parcial. No existen estudios clínicos sobre la fatiga.

  • dong quaiTradicional

    Dong Quai (Angelica sinensis) es una hierba clásica de la Medicina Tradicional China (MTC) utilizada durante siglos como tónico sanguíneo para la fatiga, la debilidad y la anemia, particularmente en mujeres. Su uso para la fatiga está directamente relacionado con la deficiencia de sangre (fatiga relacionada con la anemia) en la MTC. La monografía de medicina tradicional de la OMS reconoce su uso para la fatiga y la deficiencia de sangre.

  • fu lingTradicional

    Fu Ling se clasifica en la MTC como un tónico de Qi y se ha utilizado durante siglos para la fatiga, la debilidad y la recuperación de enfermedades debilitantes. Figura entre los usos históricos para la "recuperación de enfermedades prolongadas" y el cansancio físico. La farmacopea china Shennong Bencao Jing la clasifica como una hierba superior para promover la vitalidad.

  • El tratamiento de la fatiga y la debilidad es uno de los usos tradicionales más antiguos y documentados de G. littoralis en la medicina china, japonesa y coreana. La revisión sistemática de PMC de 2019 enumera explícitamente la fatiga y la debilidad como indicaciones clásicas de la medicina tradicional china (MTC). No se identificaron estudios clínicos ni farmacológicos sobre la fatiga.

  • El extracto inyectable de hígado bovino que contiene ácido fólico y cianocobalamina (LEFAC) se utilizó históricamente en el sur de California como tratamiento para el síndrome de fatiga crónica. Un ECA doble ciego de 1989 (Kaslow et al., Arch Intern Med) no encontró un beneficio significativo frente a placebo en 15 pacientes con SFC, aunque se observó una fuerte respuesta al placebo. Por lo tanto, su uso se basa en la práctica tradicional/histórica y no en una eficacia clínica confirmada.

  • hongo maitakeTradicional

    El maitake (Grifola frondosa) se ha utilizado en la medicina tradicional japonesa y china para la energía, la vitalidad y la fatiga. Sus polisacáridos beta-glucanos (fracción D) modulan la función inmunitaria y han demostrado propiedades adaptogénicas en estudios con animales. Si bien los ECA clínicos directos sobre la fatiga son limitados, su uso tradicional como tónico y los datos científicos preliminares respaldan su inclusión.

  • Muira puamaTradicional

    La muira puama es uno de los remedios tradicionales más destacados históricamente para la debilidad crónica, la fatiga y la baja energía en la medicina popular amazónica. Se describe en múltiples fuentes autorizadas como un "tónico energético" y "mejorador general de la salud", y su uso tradicional para la debilidad está documentado en la base de datos UTEP Herbal Safety y en múltiples farmacopeas.

  • NopalTradicional

    El uso tradicional del nopal para la fatiga está documentado en la medicina popular mexicana, latinoamericana y asiática. La ficha informativa de Pollinator.org enumera la fatiga entre las indicaciones históricamente reconocidas. No se han publicado ensayos clínicos que examinen específicamente los resultados sobre la fatiga con Opuntia.

  • aligustreTradicional

    Fortalecer la energía humana y combatir la fatiga relacionada con la edad son aplicaciones tradicionales documentadas de la MTC (Medicina Tradicional China) para Ligustrum lucidum. Se utiliza como tónico nutritivo de yin para estados de agotamiento crónico. No existen datos de ensayos clínicos que evalúen específicamente parámetros de fatiga.

  • RehmanniaTradicional

    Rehmannia preparada (Shu Di Huang) es un tónico fundamental de la MTC para la fatiga crónica asociada con deficiencia de riñón o de sangre, descrito como un remedio para la debilidad, el letargo y el dolor lumbar derivados del agotamiento constitucional. La monografía de Restorative Medicine incluye la fatiga como una indicación tradicional reconocida. Los profesionales de la naturopatía recomiendan la Rehmannia para la fatiga crónica asociada con insuficiencia adrenal.

  • La rehmannia se utiliza en la MTC como tónico adrenal y renal para la fatiga, el agotamiento por exceso de trabajo y los estados crónicos de baja energía asociados con la deficiencia de Yin y Yang de Riñón. La monografía de Restorative Medicine incluye la fatiga entre sus indicaciones. Se han reportado propiedades antifatiga en estudios preclínicos.

  • EsclerocioTradicional

    El esclerocio de Poria cocos se ha utilizado en la MTC como una hierba tonificante del qi para combatir la fatiga y promover la vitalidad. Las revisiones farmacológicas incluyen la actividad antifatiga entre sus efectos documentados, y la MTC la incluye en fórmulas dirigidas a la fatiga y el agotamiento nervioso.

  • abetoTradicional

    El aceite esencial de pícea negra está bien establecido en la aromaterapia francesa como restaurador adaptogénico para la fatiga crónica, el agotamiento (burnout) y el agotamiento suprarrenal. Es descrito por aromaterapeutas destacados (Dr. Kurt Schnaubelt) como un apoyo para la función de la corteza suprarrenal. Este uso es tradicional dentro de la práctica de la aromaterapia y carece de evidencia clínica formal proveniente de ECA.

  • sumaTradicional

    Suma está documentada en la medicina popular brasileña como un remedio tradicional para la fatiga y el agotamiento, clasificada como adaptógeno y tónico. Se encuentra entre las indicaciones terapéuticas tradicionales de P. paniculata, junto con el estrés y la baja función inmunitaria. No existe evidencia clínica al respecto.

  • El glandular suprarrenal completo se encuentra entre los suplementos recomendados con mayor frecuencia en la medicina integrativa para la fatiga crónica, planteado como apoyo para la disfunción del eje HPA que se presume subyace a la baja energía persistente. Este uso tradicional está bien documentado en la literatura naturopática y en la medicina funcional, incluido su uso en presentaciones cercanas al SFC/EM. Ningún ensayo clínico riguroso ha validado esta aplicación.

  • LevaduraTradicional

    La levadura de cerveza tiene un uso tradicional en Alemania y Europa para la fatiga y la convalecencia, respaldado por su excepcional contenido de vitaminas del complejo B, su perfil completo de aminoácidos y minerales. En particular, la levadura Yarrowia lipolytica se ha destacado como suplemento dietético para personas en recuperación. No existe evidencia científica proveniente de ensayos dedicados específicamente a la fatiga.

Únete a nuestro boletín

Mantente informado. Mantente saludable.

Recibe consejos de suplementos de expertos, descuentos exclusivos y recomendaciones de productos en tu bandeja de entrada

Fatiga crónica y baja energía | Vitabase