Vitamina D (Calciferol)
1. Identidad, naturaleza química y fuentes naturales
Identidad química
La vitamina D, también conocida como calciferol, comprende un grupo de seco-esteroles liposolubles. La vitamina D, identificada por primera vez como vitamina a principios del siglo XX, ahora se reconoce como una prohormona. Un aspecto único de la vitamina D como nutriente es que el cuerpo humano puede sintetizarla mediante la acción de la luz solar.
Las dos formas principales son la vitamina D2 y la vitamina D3. La vitamina D2 (ergocalciferol) es en gran parte de fabricación humana y se agrega a los alimentos, mientras que la vitamina D3 (colecalciferol) se sintetiza en la piel de los seres humanos a partir del 7-dehidrocolesterol y también se consume en la dieta mediante la ingesta de alimentos de origen animal. Las formas D2 y D3 solo se diferencian en la estructura de su cadena lateral.
El colecalciferol (vitamina D3) es la forma natural de la vitamina D que se sintetiza en la piel a partir de colesterol endógeno o dietético al exponerse a la radiación ultravioleta (luz solar). El ergocalciferol (vitamina D2) es una forma derivada de plantas que se utiliza como aditivo alimentario.
Ambas formas aumentan la vitamina D en la sangre, pero la D3 podría elevarla más y durante más tiempo que la D2. Tanto la vitamina D3 como la vitamina D2 se sintetizan comercialmente y se encuentran en suplementos dietéticos o alimentos fortificados.
Fuentes alimentarias naturales
Muy pocos alimentos en la naturaleza contienen vitamina D. La carne de pescados grasos (como el salmón, el atún y la caballa) y los aceites de hígado de pescado se encuentran entre las mejores fuentes. Se encuentran cantidades pequeñas de vitamina D en el hígado de res, el queso y las yemas de huevo. Los hongos aportan algo de vitamina D. Algunos hongos que se compran en la tienda tienen mayor contenido de vitamina D porque han sido expuestos a luz ultravioleta. La mayoría de la leche en los Estados Unidos está fortificada con 400 UI de vitamina D por cuarto de galón. La mayoría de las veces, los alimentos elaborados a partir de la leche, como el queso y el helado, no están fortificados.
Síntesis cutánea (endógena)
El cuerpo produce vitamina D cuando la piel desnuda se expone al sol. La mayoría de las personas obtienen al menos algo de vitamina D de esta manera. Sin embargo, las nubes, el smog, la edad avanzada y tener la piel de color oscuro reducen la cantidad de vitamina D que produce la piel. Además, la piel no produce vitamina D a partir de la luz solar que pasa a través de una ventana.
El sol es la fuente principal de vitamina D y esta se produce de manera endógena cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta solar. La síntesis de vitamina D depende de la cantidad y el tipo de melanina presente en la piel, y cuanto más oscura sea la piel, mayor será la cantidad de luz solar necesaria para producir vitamina D.
Formas y preparados
La vitamina D se encuentra en suplementos multivitamínicos/minerales. También está disponible en suplementos dietéticos que contienen únicamente vitamina D o vitamina D combinada con algunos otros nutrientes. Debido a que la vitamina D es liposoluble, se absorbe mejor cuando se toma con una comida o refacción que incluya algo de grasa.
Más allá de la D2 y la D3, las formas farmacéuticas incluyen el calcifediol (25-hidroxivitamina D3, también conocido como calcidiol), que es el precursor metabólico inmediato de la hormona activa, y el calcitriol (1,25-dihidroxivitamina D3), la forma hormonal biológicamente activa que se prescribe para afecciones médicas específicas. El calcitriol es un análogo sintético de la vitamina D hormonalmente activo que se prescribe para tratar la hipocalcemia y la osteodistrofia renal. Las indicaciones aprobadas por la FDA incluyen el tratamiento de la hipocalcemia en pacientes sometidos a diálisis renal crónica, el hiperparatiroidismo secundario en pacientes con enfermedad renal crónica que aún no requieren diálisis, y la hipocalcemia en pacientes con hipoparatiroidismo o pseudohipoparatiroidismo.
2. Uso histórico y tradicional
Observaciones premodernas y uso popular
El raquitismo era una enfermedad común en la Inglaterra del siglo XVII. El tratado de Frances Glisson sobre el raquitismo, publicado en 1650, una contribución gloriosa a la medicina inglesa, describió con gran detalle las características clínicas y anatómicas del raquitismo. La etiología exacta del raquitismo fue difícil de determinar hasta la década de 1920. Durante la era de Glisson, el raquitismo era una enfermedad misteriosa. A finales del siglo XIX y principios del XX, se atribuyó su causa a una dieta deficiente, un entorno deficiente (mala higiene, falta de aire fresco y luz solar) o falta de ejercicio.
Era una tradición popular común en el siglo XIX en las comunidades pesqueras de la costa de Inglaterra darles aceite de hígado de bacalao a los niños como forma de prevenir el raquitismo. En 1827, Bretonneau trató a un niño de 15 meses con raquitismo grave con aceite de hígado de bacalao y observó la increíble rapidez con la que el paciente se curó. Su alumno Trousseau demostró además que los aceites de mamíferos acuáticos, incluidas las focas y las ballenas, así como el pescado graso, incluido el arenque, también eran eficaces para tratar el raquitismo. Estas observaciones sugerían que el raquitismo era causado por una deficiencia nutricional.
La primera asociación entre la exposición insuficiente a la luz solar como causa del raquitismo fue realizada por el médico e investigador polaco Sniadecki en 1822. Él unió las piezas y comprendió que los niños que vivían en la industrializada Varsovia, sin exposición a la luz solar directa, estaban aquejados de raquitismo, mientras que los niños que vivían en zonas rurales de granjas y estaban al aire libre y expuestos a la luz solar no mostraban evidencia de esta enfermedad deformante de los huesos.
A esto le siguió Palm, quien en 1890 reconoció que la falta de luz solar era un denominador común que podía asociarse con la alta incidencia de raquitismo en los niños que vivían en los centros urbanos de Gran Bretaña, en comparación con los niños que vivían en países subdesarrollados. Él, como Sniadecki, fomentó los baños de sol sistemáticos como medio de prevención y curación del raquitismo.
La Revolución Industrial y el auge del raquitismo
La creciente incidencia del raquitismo con la Revolución Industrial dio lugar a especulaciones sobre su origen y tratamiento. La caracterización de la luz solar y del espectro luminoso condujo a la identificación de los efectos biológicos de la radiación ultravioleta, y al descubrimiento de la fototerapia como proceso terapéutico alternativo a la irradiación solar.
A comienzos del siglo XX, el raquitismo era generalizado entre los niños pobres que vivían en las ciudades industrializadas y contaminadas del norte de los Estados Unidos. A finales del siglo XVIII, Percival (1789) defendía el uso del aceite de hígado de bacalao para el tratamiento del raquitismo, sugiriendo así la naturaleza nutricional de la vitamina D. Pero poco después, a comienzos del siglo XIX, Sniadecki (1840), en Polonia, documentaba la incidencia diferencial del raquitismo entre los niños que vivían en la ciudad y los que vivían en zonas rurales, sugiriendo que estaba implicado algún factor ambiental.
El descubrimiento científico a comienzos del siglo XX
Finalmente, en 1918, Mellanby informó que podía producir raquitismo en beagles al someterlos a una dieta de avena y luego revertir la enfermedad dándoles aceite de hígado de bacalao. Esta observación convenció a la comunidad científica de que el raquitismo era causado por una deficiencia nutricional, y comenzó la búsqueda para determinar qué nutriente era deficiente. Originalmente se concluyó que la vitamina A del aceite de hígado de bacalao era responsable de su actividad antirraquítica. Sin embargo, Elmer McCollum, quien había descubierto la vitamina B, no estaba convencido de que el factor antirraquítico fuera la vitamina A.
El descubrimiento por parte de McCollum de un nutriente liposoluble que tenía actividad antirraquítica y ninguna actividad de vitamina A ha tenido beneficios de salud de largo alcance para niños y adultos. Él llamó a este nutriente vitamina D.
McCollum demostró que la sustancia antirraquítica del aceite de hígado de bacalao era distinta de la vitamina A y la denominó vitamina D. El dilema sobre por qué tanto la luz como una sustancia dietética curaban el raquitismo se resolvió finalmente gracias al trabajo de Harriette Chick y Harry Steenbock, quienes investigaron de manera independiente el doble papel de la nutrición y la exposición solar en la prevención del raquitismo. Steenbock y Black (1924) realizaron el experimento definitivo cuando demostraron que la irradiación de ciertos alimentos (por ejemplo, aceites vegetales o levadura) aumentaba su actividad de vitamina D.
Steenbock patentó el proceso, y con esta patente logró atraer a la industria para usar este descubrimiento y eliminar el raquitismo como un problema médico importante.
El ergosterol irradiado proveniente de la levadura se convirtió en la principal fuente de vitamina D para la fortificación de alimentos y el tratamiento del raquitismo, dando lugar a una campaña de salud pública para erradicar el raquitismo hacia la década de 1930. Con el descubrimiento de la vitamina D y la delimitación de las propiedades antirraquíticas del aceite de hígado de bacalao, para la década de 1930 se volvió posible no solo tratar, sino también erradicar el raquitismo en los Estados Unidos.
3. Componentes clave, metabolitos y mecanismos de acción
El sistema endocrino de la vitamina D
La vitamina D experimenta transformaciones metabólicas sucesivas hasta convertirse en una entidad activa, el 1,25(OH)₂D. Así, la vitamina D, producida en la piel como colecalciferol (vitamina D3), o absorbida en el intestino como vitamina D3 o como ergocalciferol (vitamina D2), se transporta en la circulación unida a una proteína transportadora de vitamina D (DBP). La vitamina D puede obtenerse mediante la exposición al sol o la absorción intestinal, y se metaboliza secuencialmente, mediante el CYP2R1 hepático y el CYP27B1 renal (o extrarrenal), hasta convertirse en calcitriol (1,25(OH)₂D).
En el hígado, la vitamina D3 experimenta una hidroxilación para producir 1,25-dihidroxivitamina D (calcitriol), la forma activa de la vitamina D. El calcitriol, una molécula lipofílica pequeña con una penetración celular superior, se une entonces al receptor de vitamina D (VDR). El calcitriol se une a los receptores de vitamina D en los riñones, las glándulas paratiroides, el intestino y los huesos para aumentar los niveles séricos de calcio en sangre, promoviendo la absorción intestinal, la reabsorción tubular renal y la liberación desde el hueso.
Los niveles sanguíneos del estado de la vitamina D se evalúan a través del metabolito intermedio, la 25-hidroxivitamina D [25(OH)D]. En la sangre, una forma de vitamina D conocida como 25-hidroxivitamina D se mide en nanomoles por litro (nmol/L) o en nanogramos por mililitro (ng/mL).
Mecanismos genómicos y no genómicos
El sistema de la vitamina D es singular en que funciones distintas de homeostasis del calcio y actividades de regulación del crecimiento celular se median a través de un único ligando, el calcitriol, que actúa a través de un receptor específico que exhibe una expresión tisular ubicua, el receptor de vitamina D (VDR). El VDR es miembro de una superfamilia de receptores nucleares de hormonas esteroideas que regulan la transcripción génica al interactuar con elementos de respuesta en los promotores de genes.
El calcitriol, como otras hormonas esteroideas, puede funcionar mediante mecanismos tanto genómicos como no genómicos. En la función tradicional, la interacción entre la forma biológicamente activa de la vitamina D y el receptor de vitamina D (VDR) afecta la transcripción de miles de genes al unirse a secuencias repetidas presentes en su región promotora, denominadas elementos de respuesta a la vitamina D (VDRE). Los efectos no transcripcionales, en cambio, ocurren rápidamente y no se ven afectados por los inhibidores de la transcripción y la síntesis de proteínas.
Con el hallazgo del receptor de vitamina D (VDR) en casi todos los tejidos y el descubrimiento más reciente de miles de sitios de unión al VDR en todo el genoma que controlan cientos de genes, el interés en la vitamina D y su impacto en múltiples procesos biológicos se ha acelerado enormemente.
Homeostasis del calcio y el fosfato
Tanto los estudios de eliminación global como los específicos de tejido, que provocan disminuciones de la forma activa de la vitamina D, el calcitriol [1,25(OH)₂D], y/o del receptor de vitamina D (VDR), han demostrado el papel primordial del calcitriol y el VDR en el desarrollo del hueso, el cartílago y los dientes, así como en la regulación del metabolismo mineral y de la hormona paratiroidea (PTH) y el FGF23, que modulan los flujos de calcio y fosfato.
También han ampliado el espectro de acciones del calcitriol y el VDR para incluir, entre otras: la modulación del metabolismo cutáneo; la regulación conjunta del metabolismo del tejido adiposo; la función cardiovascular; y la función inmunitaria.
Degradación de la vitamina D
El 1,25(OH)₂D limita la actividad del CYP27B1 al inhibir la PTH y aumentar la producción de FGF23, además de reducir los niveles de 1,25(OH)₂D al inducir la enzima catalítica CYP24A1. La degradación del calcitriol ocurre principalmente a través del sistema enzimático CYP24A1, que genera 24,25-dihidroxivitamina D y otros catabolitos inactivos que se excretan.
4. Evidencia científica por área de salud
4.1 Salud ósea: raquitismo y osteomalacia
La relación entre la vitamina D y las enfermedades óseas es la más firmemente establecida en la ciencia de la nutrición y la medicina. En los niños, la deficiencia de vitamina D causa raquitismo, una enfermedad en la que los huesos se vuelven blandos, débiles, deformados y dolorosos. En los adolescentes y adultos, la deficiencia de vitamina D causa osteomalacia, un trastorno que provoca dolor óseo y debilidad muscular.
La base de evidencia aquí no solo es sólida, sino históricamente definitiva: el descubrimiento completo de la vitamina D surgió de la observación clínica y la reversión experimental del raquitismo con aceite de hígado de bacalao y luz solar. La identificación de la naturaleza química de un factor dietético esencial con efecto antirraquítico (ergocalciferol o vitamina D2), junto con otro factor de propiedades idénticas, pero más potente, producido en la piel expuesta a la luz solar (colecalciferol o vitamina D3), fue fundamental para la dilucidación, prevención y tratamiento de la enfermedad.
4.2 Salud ósea: osteoporosis y prevención de fracturas
Aunque el raquitismo y la osteomalacia son ejemplos extremos de los efectos de la deficiencia de vitamina D, la osteoporosis es un ejemplo de efecto a largo plazo de la insuficiencia de calcio y vitamina D. Niveles adecuados de reserva de vitamina D mantienen la fortaleza ósea y podrían ayudar a prevenir la osteoporosis en adultos mayores, personas no ambulatorias que tienen dificultad para hacer ejercicio, mujeres posmenopáusicas y personas en tratamiento crónico con esteroides.
Sin embargo, la evidencia proveniente de grandes ensayos recientes sobre la prevención de fracturas mediante la suplementación en poblaciones generalmente suficientes en vitamina D es menos clara. Se realizaron tres grandes ensayos clínicos completados recientemente en los EE. UU., Nueva Zelanda y Australia, denominados los "mega-ensayos", para determinar el impacto de la vitamina D suplementaria en una variedad de resultados, incluidas las caídas y las fracturas. Los ensayos fueron similares en diseño e incluyeron colectivamente a más de 50,000 hombres y mujeres mayores, generalmente con niveles suficientes de vitamina D. Los mega-ensayos establecieron que la suplementación con vitamina D con el equivalente de 2,000 a 3,300 UI/día de vitamina D3 no tuvo un efecto favorable sobre el riesgo de caídas o fracturas.
Mientras estos ensayos estaban en curso, surgió evidencia de que los niveles circulantes de 25-hidroxivitamina D tienen una asociación en forma de U con el riesgo de caídas, lo que planteó inquietudes sobre un posible efecto adverso de la suplementación en dosis altas.
Por el contrario, un metaanálisis de datos específicos por dosis encontró que la suplementación con vitamina D con una dosis diaria de 800 a 1,000 UI se asoció con menores riesgos de fractura osteoporótica y de caídas. Esta discrepancia entre los metaanálisis de ensayos anteriores (que generalmente incluían poblaciones más deficientes) y los mega-ensayos recientes (que incluyeron en gran parte a participantes con niveles suficientes) sugiere que la deficiencia basal es un modificador clave de la respuesta a la suplementación.
4.3 Cáncer
Los modelos preclínicos respaldan las funciones antiproliferativas y neuroprotectoras del calcitriol, así como sus efectos sinérgicos con la quimioterapia, aunque los ensayos controlados aleatorizados (ECA) a gran escala han arrojado resultados mixtos o no concluyentes, particularmente en el cáncer, los eventos cardiovasculares y el deterioro cognitivo.
El ensayo VITAL fue el ECA a gran escala más definitivo hasta la fecha sobre esta cuestión. El VITamin D and OmegA-3 TriaL (VITAL) fue un ensayo factorial 2×2, nacional, aleatorizado y controlado con placebo, de vitamina D3 (colecalciferol, 2,000 UI/día) y ácidos grasos omega-3 marinos (1 g/día) para la prevención del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Participaron 25,871 hombres estadounidenses de ≥50 años y mujeres de ≥55 años, incluidos 5,106 afroamericanos. Los criterios de valoración primarios fueron el cáncer invasivo total y los eventos cardiovasculares mayores (compuesto de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y mortalidad cardiovascular). La suplementación con vitamina D no redujo ninguno de los criterios de valoración primarios.
Fuerza de la evidencia: Los datos preclínicos son sugerentes. Los datos de ECA a gran escala (VITAL) no respaldan un papel preventivo primario de la vitamina D3 suplementaria a 2,000 UI/día para la incidencia de cáncer en una población general en su mayoría con niveles suficientes de vitamina D.
4.4 Enfermedad cardiovascular
Los estudios observacionales asocian de manera constante las concentraciones bajas de 25(OH)D con un mayor riesgo de hipertensión, aterosclerosis, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, arritmias, accidente cerebrovascular y mortalidad cardiovascular. Las investigaciones mecanísticas han revelado que la vitamina D modula el manejo del calcio en los cardiomiocitos, la función endotelial, la proliferación del músculo liso vascular, la inflamación, el estrés oxidativo y la actividad del sistema renina-angiotensina-aldosterona, estableciendo vínculos biológicamente plausibles con los desenlaces cardiovasculares.
A pesar de estas asociaciones, los grandes ensayos aleatorizados de suplementación con vitamina D no han logrado demostrar reducciones en los eventos cardiovasculares mayores, probablemente debido a la heterogeneidad en el estado basal, los regímenes de dosificación, el momento de la intervención, la variabilidad genética y las comorbilidades subyacentes. La vitamina D podría funcionar de manera más eficaz como biomarcador de riesgo cardiovascular que como agente terapéutico universal, reflejando la deficiencia una vulnerabilidad sistémica en lugar de actuar como un factor causal dominante.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 de 29 ECA (>134,000 personas) y 30 estudios de cohorte prospectivos (>157,000 personas) encontró que, en los estudios de ensayos clínicos, la incidencia de enfermedades cardiovasculares (ECV) en el grupo que consumía vitamina D no fue significativamente diferente de la del grupo placebo (RR: 0.99; IC 95%: 0.95–1.03; P=0.77). La mortalidad por ECV tampoco fue significativamente diferente entre ambos grupos (RR: 0.97; IC 95%: 0.90–1.05; P=0.72). En los estudios de cohorte, sin embargo, la baja concentración circulante de 25(OH)D aumentó el riesgo de incidencia de ECV en un 31% y la mortalidad por ECV en un 37%.
Fuerza de la evidencia: La evidencia observacional es consistentemente asociativa. La evidencia de los ECA no respalda que la suplementación reduzca los eventos cardiovasculares en la población general, aunque continúa la investigación en subgrupos con deficiencia grave.
4.5 Función inmunitaria y enfermedades autoinmunes
El sistema inmunitario necesita vitamina D para combatir las bacterias y los virus invasores. Las acciones del calcitriol y del VDR se han extendido para incluir la modulación de la función inmunitaria.
Los análisis de revisiones sistemáticas han examinado los efectos antioxidantes y antiinflamatorios de la vitamina D frente a enfermedades agudas y crónicas, centrándose particularmente en el cáncer, las enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario, las cardiomiopatías y las enfermedades infecciosas.
En cuanto a la esclerosis múltiple (EM): los científicos no han estudiado en realidad si los suplementos de vitamina D pueden prevenir la EM. En las personas que tienen EM, los ensayos clínicos muestran que tomar suplementos de vitamina D no evita que los síntomas empeoren o reaparezcan.
Fuerza de la evidencia: Los datos mecanísticos y observacionales sobre la modulación inmunitaria son sólidos. La evidencia de ensayos clínicos sobre la reducción de la incidencia o gravedad de enfermedades autoinmunes específicas mediante la suplementación sigue siendo limitada o no favorable en estudios bien diseñados.
4.6 Salud mental y depresión
Algunos estudios han encontrado vínculos entre los niveles bajos de vitamina D en sangre y un mayor riesgo de depresión. Sin embargo, los ensayos clínicos muestran que tomar suplementos de vitamina D no previene ni trata de manera confiable la depresión.
Un metaanálisis de 2025 de ECA encontró matices en esta área: la suplementación con vitamina D alivia significativamente los síntomas depresivos (DME = −0.36), particularmente en subgrupos con deficiencia basal (<20 ng/mL) y afecciones inflamatorias crónicas concomitantes. El mecanismo terapéutico probablemente implica una doble modulación del eje neuroinmunitario y el logro de un nivel sérico umbral de 25(OH)D (>30 ng/mL).
Un gran ECA anidado dentro del estudio VITAL encontró resultados coherentes con la evidencia de falta de beneficio observada en ensayos de menor escala y más corta duración. Incluso entre los ECA que incluyeron dosis de 800 UI/día o más de vitamina D3 y 12 meses o más de tratamiento, no se observaron beneficios para las medidas de salud mental o bienestar en la vejez.
Fuerza de la evidencia: Mixta. Algunos metaanálisis sugieren un beneficio modesto en personas con deficiencia, pero los ECA grandes y de alta calidad en poblaciones generales no respaldan un efecto antidepresivo sólido.
4.7 Regulación de la glucosa en sangre y diabetes tipo 2
La vitamina D ayuda al cuerpo a regular los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, los ensayos clínicos en personas con y sin diabetes muestran que la vitamina D suplementaria no mejora los niveles de glucosa en sangre, la resistencia a la insulina ni los niveles de hemoglobina A1c.
La vitamina D3 en dosis altas ha demostrado beneficios en poblaciones específicas, incluida la mejora de la densidad mineral ósea, la homeostasis inmunitaria, el control glucémico y la reducción de la inflamación. En pacientes con enfermedad renal crónica, fibrosis quística y enfermedad inflamatoria intestinal, la suplementación dirigida se ha asociado con mejoras clínicas. Estos hallazgos resaltan la importancia del contexto específico de la enfermedad y del estado de deficiencia basal al evaluar los resultados de la suplementación.
Fuerza de la evidencia: La evidencia de los ECA en la población general no respalda un beneficio glucémico. La evidencia en subpoblaciones específicas con deficiencia o de alto riesgo (por ejemplo, enfermedad renal crónica, enfermedad inflamatoria intestinal) es más favorable, pero requiere más estudios.
4.8 Afecciones cutáneas (psoriasis)
El calcipotriol y la 22-oxa calcitriol (OCT) están aprobados para el tratamiento de la psoriasis. La vitamina D trata la psoriasis en placas en algunas personas. Se puede usar en la piel vitamina D o una crema que contenga una forma de vitamina D llamada calcipotrieno. Esto representa una de las aplicaciones clínicas mejor establecidas de los análogos tópicos de la vitamina D, con aprobación regulatoria en múltiples jurisdicciones.
Fuerza de la evidencia: Sólida para los análogos tópicos de la vitamina D (calcipotriol) en la psoriasis en placas, con aprobaciones regulatorias en múltiples países.
5. Sistemas corporales asociados con la vitamina D
- Sistema esquelético: La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales componentes básicos para huesos fuertes. Junto con el calcio, la vitamina D ayuda a proteger contra la osteoporosis, una enfermedad que adelgaza y debilita los huesos, haciéndolos más propensos a romperse.
- Sistema muscular: Los músculos necesitan vitamina D para moverse.
- Sistema nervioso: Los nervios necesitan vitamina D para transportar mensajes entre el cerebro y el cuerpo.
- Sistema inmunitario: El sistema inmunitario necesita vitamina D para combatir las bacterias y los virus invasores.
- Sistema cardiovascular: La hiperlipidemia, el aumento de placas ateroscleróticas, la inflamación cardíaca, la hipertensión, la miocarditis, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca son algunas de las afecciones comúnmente conocidas relacionadas con la deficiencia de vitamina D.
- Sistema endocrino: La vitamina D regula la PTH y el FGF23, ambos fundamentales para la homeostasis mineral. El calcitriol y el VDR desempeñan funciones primordiales en la regulación del metabolismo mineral y de la hormona paratiroidea (PTH) y el FGF23, que modulan los flujos de calcio y fosfato.
- Sistema tegumentario (piel): Las acciones del calcitriol y del VDR incluyen la modulación del metabolismo cutáneo. Los análogos tópicos tienen funciones clínicamente comprobadas en el manejo de la psoriasis.
6. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
Cantidades diarias recomendadas (RDA) y valores de referencia
La cantidad diaria recomendada de vitamina D es de 400 unidades internacionales (UI) para niños de hasta 12 meses de edad, 600 UI para personas de 1 a 70 años, y 800 UI para personas mayores de 70 años. Las RDA para la vitamina D se enumeran tanto en microgramos (mcg) como en unidades internacionales (UI); 1 mcg de vitamina D equivale a 40 UI.
Aunque la luz solar es una fuente importante de vitamina D para algunas personas, la FNB basó las RDA de vitamina D en el supuesto de que las personas reciben una exposición mínima al sol.
Umbrales de suficiencia
Algunas personas están potencialmente en riesgo de insuficiencia con niveles de 30 a 50 nmol/L (12–20 ng/mL). Los niveles de 50 nmol/L (20 ng/mL) o más son suficientes para la mayoría de las personas. La FNB también señaló que las concentraciones séricas superiores a 125 nmol/L (50 ng/mL) pueden asociarse con efectos adversos.
Dosis utilizadas en los principales ensayos clínicos
- Ensayo VITAL: Vitamina D3 (colecalciferol, 2,000 UI/día) para la prevención del cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
- Mega-ensayos de caídas y fracturas: Suplementación con vitamina D con el equivalente de 2,000 a 3,300 UI/día de vitamina D3.
- Metaanálisis de fracturas/caídas: La suplementación con vitamina D con una dosis diaria de 800 a 1,000 UI se asoció con menores riesgos de fractura osteoporótica y de caídas.
- Ensayo de seguridad: En un ensayo que incluyó a 373 sujetos sanos de 62 años con niveles suficientes de vitamina D, se administraron diariamente 400, 4,000 y 10,000 UI durante 3 años. Se presentó hipercalcemia en el 0%, 3% y 9% de los grupos de 400, 4,000 y 10,000 UI/día, respectivamente.
- Metaanálisis sobre depresión: Un ensayo aleatorizado, triple ciego y controlado con placebo encontró que los pacientes que recibieron 50,000 UI de vitamina D cada dos semanas y 4.5×10¹¹ UFC de probióticos diariamente mostraron una mejora significativa en los síntomas depresivos después de 12 semanas.
Directrices clínicas para la suplementación
La Endocrine Society recomienda la suplementación rutinaria con vitamina D para niños y adolescentes de 1 a 18 años, mujeres embarazadas, adultos con prediabetes y adultos de 75 años o más, pero no para adultos sanos de 19 a 74 años. La Endocrine Society no recomienda dosis específicas, pero señala que todas las personas deben respetar la RDA.
La prevención y/o corrección de la deficiencia/insuficiencia de vitamina D con 800–1,000 UI/día de vitamina D o 10 µg/día de calcifediol son seguras.
7. Seguridad, toxicidad e interacciones farmacológicas
Nivel máximo tolerable de ingesta y toxicidad
El exceso de ingesta de vitamina D —pero no la exposición al sol— puede provocar un estado de "intoxicación por vitamina D" o "hipervitaminosis D". La vitamina D sintetizada químicamente estuvo disponible a finales de la tercera década del siglo XX; los primeros informes de intoxicación por vitamina D se encontraron entre 1928 y 1932. La afección de hipervitaminosis D conduce a hipercalcemia y, eventualmente, a la calcificación de tejidos blandos y al consiguiente daño renal y cardiovascular.
La sobredosis de vitamina D incluye hipercalcemia, hipercalciuria y depósitos minerales en los tejidos blandos. Un límite superior de seguridad de 4,000 UI/día, aceptado de manera constante, ha sido cuestionado, ya que el riesgo de eventos adversos en sistemas distintos a la homeostasis del calcio-fosfato puede depender no solo de la dosis, sino también del desenlace, el régimen de tratamiento y, posiblemente, la edad, el sexo y el estado de la vitamina D.
La hipercalcemia mediada por la vitamina D se produce como resultado de diversos mecanismos, incluida la ingestión excesiva de vitamina D y sus metabolitos, la sobreexpresión ectópica de enzimas y las mutaciones de enzimas inactivadoras.
El aumento de la conciencia pública sobre los beneficios de salud relacionados con la vitamina D podría aumentar el riesgo de toxicidad por vitamina D debido a la autoadministración de vitamina D en dosis superiores a las recomendadas para la edad y el peso corporal, o incluso superiores a los valores de ingesta máxima establecidos.
Interacciones farmacológicas
El orlistat (Xenical y alli) es un medicamento para bajar de peso. Puede reducir la cantidad de vitamina D que el cuerpo absorbe de los alimentos y suplementos. Las estatinas para reducir el colesterol podrían no funcionar tan bien si se toman suplementos de vitamina D en dosis altas (incluidas atorvastatina, lovastatina y simvastatina). Los esteroides como la prednisona pueden reducir los niveles sanguíneos de vitamina D. Los diuréticos tiazídicos (como Hygroton, Lozol y Microzide) podrían elevar demasiado los niveles de calcio en sangre si se toman junto con suplementos de vitamina D.
Otros posibles mecanismos biológicos para las interacciones entre medicamentos y vitamina D incluyen: alteración de la absorción de la vitamina D liposoluble cuando se toma junto con medicamentos que inhiben la absorción o aumentan la eliminación de la grasa dietética, y agravamiento del riesgo de hipercalcemia cuando se toma con medicamentos ahorradores de calcio.
El uso de diuréticos tiazídicos en combinación con suplementos de calcio y vitamina D puede causar hipercalcemia en personas mayores, o en aquellas con función renal comprometida o hiperparatiroidismo.
Absorción y poblaciones en riesgo
Las personas con afecciones que limitan la absorción de grasa, como la enfermedad de Crohn, la enfermedad celíaca o la colitis ulcerosa, tienen una absorción alterada de vitamina D. Esto se debe a que la vitamina D consumida se absorbe en el intestino junto con la grasa. Las personas con obesidad o que se han sometido a una cirugía de bypass gástrico pueden necesitar más vitamina D que otras personas.
Las nubes, el smog, la edad avanzada y tener la piel de color oscuro reducen la cantidad de vitamina D que produce la piel. Cuanto más oscura sea la piel, mayor será la cantidad de luz solar necesaria para producir vitamina D. La prevalencia combinada de deficiencia de vitamina D en migrantes de piel oscura, ajustada por la latitud del país de estudio, se estimó en un 77% (intervalo de confianza del 95%, 70%–84%).
En varios países, el calcifediol (25-hidroxivitamina D) se prescribe a menudo para la prevención y/o el tratamiento de la deficiencia de vitamina D. El calcifediol parece mostrar una tasa de absorción intestinal más alta en comparación con el colecalciferol. Este compuesto podría ser particularmente útil en la insuficiencia hepática, en las alteraciones inducidas por fármacos en la actividad de las enzimas del citocromo hepático, en los trastornos genéticos de la 25-hidroxilasa y en las enfermedades gastrointestinales.
Referencias
- NIH Office of Dietary Supplements — Vitamin D: Health Professional Fact Sheet
- NIH Office of Dietary Supplements — Vitamin D: Consumer Fact Sheet
- Overview of Vitamin D — Dietary Reference Intakes for Calcium and Vitamin D, NCBI Bookshelf (Institute of Medicine)
- Holick MF et al. — The One-Hundred-Year Anniversary of the Discovery of the Sunshine Vitamin D3. PMC 2023.
- Wacker M, Holick MF — Solar Ultraviolet Radiation and Vitamin D: A Historical Perspective. PMC.
- Rajakumar K — Vitamin D, Cod-Liver Oil, Sunlight, and Rickets: A Historical Perspective. Pediatrics 2003.
- Christakos S et al. — History of the Discovery of Vitamin D and Its Active Metabolites. PMC.
- Bikle DD — Vitamin D Metabolism, Mechanism of Action, and Clinical Applications. PMC 2014.
- Calcitriol — StatPearls, NCBI Bookshelf.
- Christakos S et al. — Probing the Scope and Mechanisms of Calcitriol Actions Using Genetically Modified Mouse Models. PMC 2021.
- Pérez-Barrios C et al. — Calcifediol: Mechanisms of Action. PMC 2023.
- Manson JE et al. — Vitamin D Supplements and Prevention of Cancer and Cardiovascular Disease (VITAL). PMC 2019.
- Barbarawi M et al. — Vitamin D Supplementation and Cardiovascular Disease Risks in More Than 134,000 Individuals: Updated Systematic Review and Meta-analysis. PMC 2024.
- Pilz S et al. — Physiological Evidence and Therapeutic Outcomes of Vitamin D on Cardiovascular Diseases. PMC 2024.
- Bischoff-Ferrari HA et al. — Effect of Vitamin D on Risk of Falls and Fractures — The Contribution of Recent Mega-Trials. PMC 2024.
- Yao P et al. — Effect of Vitamin D Supplementation on Risk of Fractures and Falls According to Dosage and Interval: A Meta-Analysis. PMC 2022.
- Okereke OI et al. — Effect of Long-term Vitamin D3 Supplementation vs Placebo on Risk of Depression or Clinically Relevant Depressive Symptoms. PMC 2020.
- Shaffer JA et al. — The Effect of Vitamin D Supplementation on Depression: A Systematic Review and Dose-Response Meta-analysis of RCTs. PMC 2024.
- Marcinowska-Suchowierska E et al. — Vitamin D Toxicity — A Clinical Perspective. PMC 2018.
- Bruyère O et al. — Vitamin D Supplementation: Upper Limit for Safety Revisited? PMC 2021.
- Hathcock JN et al. — Drug-Vitamin D Interactions: A Systematic Review of the Literature. PMC 2017.
- Grant WB et al. — Does the High Prevalence of Vitamin D Deficiency in African Americans Contribute to Health Disparities? PMC 2021.
- Vieth R et al. — The Prevalence of Vitamin D Deficiency Among Dark-Skinned Populations According to Their Stage of Migration and Region of Birth: A Meta-Analysis. PubMed 2015.
- Pérez-Barrios C et al. — Cholecalciferol (Vitamin D3): Efficacy, Safety, and Implications in Public Health. PubMed 2025.
- Scoditti E et al. — The Multiple Effects of Vitamin D Against Chronic Diseases: From Reduction of Lipid Peroxidation to Updated Evidence from Clinical Studies. PMC 2022.