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Rosácea

Otros NombresAcné rosáceo
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Tabla de contenidos

Otros Nombres

Acné rosáceoRosáceaBlefarofimaRosácea (couperosis)Nariz de bebedorRosácea eritematotelangiectásicaRosácea extrafacialEritrosis facialRosácea nasal alcohólicaGnatofimaRosácea granulomatosaRosácea inflamatoriaMentofimaRosácea ocularRosácea ocularRosácea papulopustulosaRosácea fimatosaCabeza de vacaRinofimaConjuntivitis rosáceaRosácea vascularAroma a whisky

Sinopsis

Rosácea: Referencia de nutrición y salud natural

1. Definición y panorama general

La rosácea es una enfermedad cutánea inflamatoria crónica frecuente, de origen poco comprendido. Es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica que afecta la piel facial y puede clasificarse clínicamente en rosácea papulopustulosa, eritematotelangiectásica, ocular y fimatosa. Las presentaciones clínicas habituales incluyen rubor (flushing), eritema, telangiectasias, pápulas, pústulas, rinofima y afectación ocular.

Según un metaanálisis publicado en 2018, que incluyó estudios de múltiples continentes, la prevalencia de rosácea en la población general oscila entre 0,09 % y 22,41 %, con una proporción combinada de 5,46 %. La prevalencia de rosácea es más alta (entre 2,7 y 10 %) en pacientes de ascendencia del norte de Europa o celta. Las personas con piel clara (fototipos I–II de Fitzpatrick) tienen mayor probabilidad de verse afectadas, mientras que los asiáticos y los afroamericanos se ven menos afectados, lo que indica un componente genético.

Aunque la mayoría de los pacientes son mujeres, los varones presentan una duración mediana de la enfermedad más prolongada y una mayor prevalencia del subtipo fimatoso; las mujeres son diagnosticadas con más frecuencia con otros subtipos de rosácea, lo que pone de manifiesto variaciones específicas de género en la presentación de la enfermedad.

La rosácea se presenta típicamente durante la edad adulta, aunque rara vez puede afectar a niños. Existen cuatro subtipos clínicos de rosácea basados en los signos y síntomas predominantes: eritematotelangiectásica, papulopustulosa, fimatosa y ocular, y los subtipos no son mutuamente excluyentes.

2. Subtipos clínicos y presentación

La National Rosacea Society desarrolló un sistema de clasificación estandarizado en 2002 basado en la presencia de al menos una característica primaria (eritema transitorio o persistente, pápulas o pústulas inflamatorias, o telangiectasias) y clasificó la rosácea en cuatro subtipos: rosácea eritematotelangiectásica (RET), rosácea papulopustulosa (RPP), rosácea fimatosa (RF) y rosácea ocular. Este sistema de clasificación se actualizó en 2017 y fue reemplazado por un abordaje diagnóstico basado en fenotipos.

  • Rosácea eritematotelangiectásica (RET): La RET se caracteriza por un eritema con rubor prolongado y telangiectasias. Histológicamente, se observan elastosis solar, telangiectasias, edema e infiltración linfocitaria-histiocitaria perivascular.
  • Rosácea papulopustulosa (RPP): La RPP se caracteriza por pápulas y, con menor frecuencia, pústulas, además de eritema y telangiectasias. La rosácea papulopustulosa se presenta con infiltración neutrofílica en los folículos pilosos.
  • Rosácea fimatosa (RF): En la rosácea fimatosa se observan hiperplasia de glándulas sebáceas, fibrosis y dilatación de los folículos pilosos. La manifestación más reconocible es el rinofima, un engrosamiento bulboso de la nariz.
  • Rosácea ocular: Las estructuras oculares también pueden estar afectadas. La rosácea ocular puede manifestarse como blefaritis crónica, inyección conjuntival y disfunción de las glándulas de Meibomio.
  • Variante granulomatosa: La formación de granulomas se observa en el subtipo granulomatoso de rosácea.

3. Sistemas corporales involucrados

Las características clínicas e histopatológicas de la rosácea la convierten en un fascinante "modelo de enfermedad humana" para comprender la conexión entre los sistemas vascular, nervioso e inmunitario cutáneos. Con base en sus características clínicas (rubor, inflamación crónica, fibrosis) y factores desencadenantes, se puede anticipar una patobiología compleja que involucra diferentes sistemas reguladores; la interrelación precisa de los diversos sistemas desregulados (inmunitario, vascular, nervioso) aún no se comprende bien.

3.1 El sistema vascular

La importancia del sistema vascular cutáneo en la rosácea se sustenta en las características clínicas e histopatológicas del rubor, eritema y telangiectasias; el edema resulta de la extravasación plasmática (es decir, la fuga vascular de los vasos sanguíneos), y la rosácea se caracteriza por edema derivado de vasos sanguíneos y linfáticos. La vasodilatación de los vasos sanguíneos mediada por respuestas inmunitarias puede conducir a telangiectasias y eritema.

3.2 El sistema inmunitario innato

La inflamación en la rosácea también se caracteriza por anomalías del sistema inmunitario innato, con un aumento en la expresión de proteasas epidérmicas y la producción de péptidos de catelicidina proinflamatorios. Demodex y la radiación ultravioleta pueden causar la expresión elevada de TLR-2. TLR-2 regula la liberación de KLK-5, que altera la barrera epidérmica y activa la escisión de hCAP-18 en LL-37. LL-37 estimula la inflamación tisular, la vasodilatación y la angiogénesis en la rosácea.

Estudios moleculares recientes han revelado una expresión alterada de citocinas (p. ej., IL-1β, IL-6, familia IL-36), activación aberrante de vías de señalización (STAT3, NF-κB, MAPKs) y expresión aumentada de receptores inmunitarios innatos como TLR2, TLR4 y TLR7, todos los cuales promueven la inflamación crónica, la angiogénesis y la disfunción de barrera.

3.3 El sistema neurovascular

En las manifestaciones tempranas y en los estadios más leves de la enfermedad, la disfunción de la regulación neurovascular y del sistema inmunitario innato parecen ser las fuerzas impulsoras en la fisiopatología de la rosácea. A nivel molecular, la patogénesis del trastorno involucra la desregulación de los canales de potencial receptor transitorio (TRP), que actúan como canales iónicos no selectivos permeables al Ca²⁺ con funciones sensoriales y de señalización críticas; su activación desencadena el influjo intracelular de Ca²⁺, iniciando cascadas de señalización que promueven la liberación de mediadores vasoactivos y proinflamatorios.

3.4 El sistema inmunitario adaptativo

El funcionamiento anormal de TLR-2, KLK-5 y la respuesta de catelicidina o vitamina D, junto con la disrupción de la barrera epidérmica, pueden contribuir a la desregulación de la inmunidad innata y amplificar la cascada inflamatoria en la rosácea; además, las respuestas inmunitarias mediadas por células Th1 y Th17 podrían afectar la inmunidad adaptativa de los pacientes con rosácea. La inflamación crónica caracterizada por células Th1, macrófagos y mastocitos, como consecuencia de la estimulación inmunitaria innata y neurogénica sostenida, conduce a la inducción de factores de crecimiento profibróticos.

3.5 El sistema gastrointestinal

Evidencia creciente sugiere que la microbiota intestinal está significativamente involucrada en la patogénesis de la rosácea, desempeñando un papel importante en la respuesta inflamatoria cutánea. Se han investigado asociaciones con otras patologías gastrointestinales, incluyendo el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), así como la infección por Helicobacter pylori.

4. Factores contribuyentes y asociados

4.1 Predisposición genética

El análisis de cohortes de gemelos demostró una concordancia significativamente mayor en la gravedad de la rosácea entre gemelos monocigóticos frente a dicigóticos, confirmando contribuciones genéticas sustanciales al desarrollo de la enfermedad; aproximadamente el 46 % de la variación en la gravedad de la rosácea se atribuyó a factores genéticos, lo que indica que la susceptibilidad genética es un componente clave en la patogénesis de la rosácea.

4.2 Desencadenantes ambientales y externos

Los mecanismos patogénicos contribuyentes de la rosácea pueden categorizarse en cuatro grandes categorías que pueden interactuar entre sí: desencadenantes externos (p. ej., exposición a radiación UV y ácaros Demodex), predisposición genética, desregulación inmunitaria y desregulación neurovascular.

Los factores patogénicos incluyen: (1) exposición a radiación UV; (2) especies reactivas de oxígeno (incluyendo radicales superóxido e hidroxilo, peróxido de hidrógeno y oxígeno singlete); (3) hiperreactividad vascular; (4) neuropéptidos; (5) exacerbación de la respuesta inmunitaria innata; (6) microorganismos, en particular H. pylori, y agresores ambientales, como el ácaro Demodex.

4.3 Ácaros Demodex

Entre los factores desencadenantes, la proliferación de Demodex altera directamente la barrera epidérmica. El edema resultante de los cambios vasculares asociados a la rosácea favorece sin duda la colonización y multiplicación de Demodex folliculorum; este parásito genera inflamación, directa e indirectamente, la cual se observa en las pápulas y pústulas, así como en los granulomas.

4.4 Helicobacter pylori y el eje intestino-piel

H. pylori exacerba la inflamación, desencadenando la liberación de citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-8. Los individuos con rosácea tenían 13 veces más probabilidades de desarrollar sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) en comparación con el grupo control; se ha propuesto que el SIBO aumenta la permeabilidad intestinal, lo que a su vez puede conducir a la translocación de componentes bacterianos y citocinas proinflamatorias a la circulación sistémica, desencadenando subsecuentemente inflamación cutánea.

Una disminución del género Lactobacillus, Prevotella copri, Lachnospiraceae y Faecalibacterium en la microbiota intestinal puede iniciar la inflamación relacionada con la rosácea, ya que estas especies bacterianas son cruciales para la regulación de la mucosa intestinal.

4.5 Comorbilidades sistémicas

Informes recientes sobre rosácea han demostrado una asociación significativa con enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales y psiquiátricas, todas las cuales pueden afectar la morbilidad y mortalidad de estos pacientes. Se ha demostrado una asociación estadísticamente significativa con rosácea para depresión (n = 117 848 pacientes), hipertensión (n = 18 176), enfermedades cardiovasculares (n = 9 739), trastorno de ansiedad (n = 9 079), dislipidemia (n = 7 004), diabetes mellitus (n = 6 306), migraña (n = 6 136), artritis reumatoide (n = 4 192), infección por Helicobacter pylori (n = 1 722), colitis ulcerosa (n = 1 424) y demencia (n = 1 194). Las limitaciones de este cuerpo de evidencia incluyen la exactitud de los datos publicados, la posible selección de pacientes y los posibles factores de confusión; la verdadera naturaleza de las correlaciones establecidas es incierta y no se puede establecer causalidad.

Un número creciente de comorbilidades se está reportando en la rosácea; en un estudio grande de casos y controles, la frecuencia de hipotiroidismo estaba significativamente aumentada en pacientes con rosácea, mientras que no se demostró asociación entre hipertiroidismo y rosácea.

Se ha informado que los pacientes con rosácea presentan baja autoestima, evitación social y estrés emocional; además, factores psicosociales como el estrés y la ansiedad social pueden desencadenar y causar un mayor deterioro de la rosácea, lo que resulta en una mayor incidencia de depresión y ansiedad.

5. Factores dietéticos en la rosácea

Se han postulado numerosos desencadenantes dietéticos para esta enfermedad, incluyendo bebidas calientes, alcohol, alimentos picantes, cafeína, vainilla, canela, niacina, carnes marinadas y productos lácteos; sin embargo, existe una falta de estudios bien diseñados y controlados que evalúen la relación causal entre la rosácea y los factores dietéticos.

5.1 Alcohol

Un estudio de cohorte de 82 737 mujeres del Nurses' Health Study II (1991–2005) midió el consumo de alcohol cada cuatro años durante el seguimiento; en 14 años, se identificaron 4 945 casos incidentes de rosácea. En comparación con las que nunca bebieron, un mayor consumo de alcohol se asoció con un riesgo significativamente elevado de rosácea incidente (P de tendencia <0,0001); los HR ajustados por múltiples variables fueron 1,12 (IC 95 % 1,05–1,20) para un consumo de alcohol de 1–4 g/día y 1,53 (1,26–1,84) para ≥30 g/día. Entre los tipos individuales de bebidas alcohólicas, solo el vino blanco y los licores se asociaron significativamente con el riesgo de rosácea incidente, lo que sugiere que desarrollar rosácea y el fenómeno de rubor con el consumo de vino tinto que conduce a la exacerbación de la rosácea son fenómenos distintos.

5.2 Alimentos picantes y capsaicina

Los alimentos con capsaicina pueden afectar la rosácea debido a la capacidad de la capsaicina de actuar sobre los receptores del dolor activados por el calor; esto incluye los chiles, la salsa picante y los jalapeños. Una investigación financiada por la National Rosacea Society encontró que desencadenantes como los alimentos picantes y el alcohol hacen que los queratinocitos (el tipo celular más común en la capa más externa de la piel) produzcan una proteína conocida como receptor de potencial transitorio vaniloide 4 (TRPV4). Los estudios han variado en cuanto a la gravedad de los alimentos picantes sobre la rosácea; si bien los alimentos picantes pueden agravar síntomas como el rubor, esto podría ser independiente del subtipo de rosácea.

5.3 Alimentos ricos en histamina

Los alimentos ricos en histamina, incluyendo productos fermentados, espinacas, tomates y ciertas frutas, pueden exacerbar los síntomas al promover la vasodilatación y la inflamación, particularmente en individuos con intolerancia a la histamina, donde la actividad disminuida de la diaminooxidasa conduce a la acumulación de histamina y una mayor sensibilidad. Los desencadenantes más frecuentemente reportados incluyen alcohol, alimentos picantes, alimentos que contienen cinamaldehído (p. ej., tomates, cítricos, chocolate), bebidas calientes y alimentos ricos en histamina (p. ej., quesos curados, vino, carnes procesadas).

5.4 Bebidas calientes

En una encuesta de la National Rosacea Society a más de 400 pacientes, el 78 % había modificado su dieta debido a la rosácea, y de este grupo, el 95 % reportó una reducción subsecuente de los brotes; los desencadenantes incluyeron categorías relacionadas con el calor, el alcohol, la capsaicina y el cinamaldehído; específicamente, el café caliente (33 % lo describió como desencadenante) y el té caliente (30 %) actuaron como desencadenantes.

5.5 Cafeína

La relación entre la cafeína y la rosácea es compleja; si bien las propiedades vasoconstrictoras, antioxidantes e inmunosupresoras de la cafeína podrían teóricamente mitigar los síntomas de la rosácea, su papel potencial como desencadenante sigue siendo debatido; cabe destacar que un estudio de cohorte grande reportó una asociación inversa entre el consumo de café y el riesgo de rosácea, lo que sugiere un efecto protector de la cafeína derivada del café.

5.6 Alimentos grasos y lácteos

Un estudio sobre dieta y rosácea encontró que el consumo frecuente de alimentos grasos y té se asoció con un mayor riesgo de enrojecimiento e hinchazón en la rosácea, mientras que el consumo frecuente de lácteos se correlacionó negativamente con el enrojecimiento o las pápulas y pústulas. El alcohol empeora el rubor y los alimentos grasos desencadenan tanto la rosácea eritematotelangiectásica como la fimatosa en individuos susceptibles.

5.7 Niacina (vitamina B3) de los alimentos

La niacina, o vitamina B3, presente en alimentos como el hígado, el atún y los cacahuates, activa los canales TRPV1 y los receptores de niacina, provocando rubor y potencialmente empeorando la rosácea.

5.8 Ácidos grasos omega-3 (dietéticos)

Algunos alimentos parecen desempeñar un papel protector, como los omega-3, que parecen proteger contra la rosácea ocular. Existe cierta evidencia que apoya el uso de ácidos grasos omega-3 suplementarios en la rosácea ocular.

6. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales estudiados o utilizados en la rosácea

6.1 Ácido azelaico

Qué es: El ácido azelaico (AZA) es un ácido dicarboxílico saturado no fenólico de nueve átomos de carbono, producido naturalmente por la levadura Malassezia; posee diversas actividades fisiológicas, incluyendo efectos antibacterianos, antiqueratinizantes, antimelanogénicos, antioxidantes y antiinflamatorios.

Uso tradicional: El ácido azelaico no está documentado históricamente en la medicina herbal tradicional; su relevancia para la rosácea surgió a través de la dermatología farmacéutica moderna a finales del siglo XX.

Evidencia científica: El ácido azelaico se utiliza ampliamente en dermatología y cuenta con aprobación de la FDA para el tratamiento de la rosácea papulopustulosa. Una revisión sistemática publicada en JAMA Dermatology, que evaluó cinco ensayos controlados aleatorizados con 873 pacientes, encontró que tanto el gel de ácido azelaico al 15 % como la crema de ácido azelaico al 20 % redujeron significativamente el recuento de lesiones inflamatorias y la gravedad del eritema en personas con rosácea papulopustulosa. Nivel de evidencia: fuerte — respaldado por múltiples ECA, revisión sistemática y aprobación regulatoria.

6.2 Niacinamida (nicotinamida / vitamina B3)

Qué es: La niacinamida, una forma hidrosoluble de la vitamina B3, reduce los síntomas al disminuir la producción de sebo, reducir la inflamación y fortalecer la barrera cutánea mediante sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

Uso tradicional: La niacina (como ácido nicotínico) tiene una larga historia de uso en la medicina nutricional para la prevención de la pelagra y el apoyo cardiovascular, aunque su aplicación en condiciones inflamatorias de la piel como la rosácea es producto de la investigación dermatológica del siglo XX.

Evidencia científica: Los derivados de vitamina B3, como la 1-metilnicotinamida tópica al 0,25 % y el NADH al 1 %, mejoraron los síntomas de rosácea en el 76,4 % (26/34) y el 80 % de los pacientes, respectivamente, en los estudios revisados. Los derivados de vitamina B3 como la 1-metilnicotinamida tópica al 0,25 % y el NADH al 1 % mejoraron los síntomas en estas proporciones de pacientes en las investigaciones clínicas revisadas. Nivel de evidencia: preliminar a moderado — estudios pequeños; faltan ensayos más grandes y bien controlados.

6.3 Zinc

Qué es: El zinc es un oligoelemento esencial con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas establecidas.

Uso tradicional: Las preparaciones de zinc (p. ej., óxido de zinc) se han utilizado tópicamente en la medicina tradicional europea y asiática para la cicatrización de heridas y la inflamación cutánea durante siglos.

Evidencia científica: En un estudio doble ciego, controlado con placebo, se encontró que el sulfato de zinc a 100 mg tres veces al día fue un buen tratamiento para la rosácea con mejoras significativas en la puntuación de gravedad de la rosácea. La solución de sulfato de zinc al 5 % redujo significativamente la gravedad del acné rosácea, con el 40 % y el 60 % de los pacientes presentando una respuesta moderada o buena, respectivamente. El zinc, conocido por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, también favorece la salud de la piel, con fuentes dietéticas que incluyen mariscos, lácteos y cereales integrales, aunque la efectividad de la suplementación con zinc sigue siendo incierta. Nivel de evidencia: preliminar a moderado — ensayos de tamaño pequeño a mediano con señales positivas, pero se necesitan estudios confirmatorios más grandes.

6.4 Ácidos grasos omega-3

Qué es: Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (EPA y DHA), presentes en el pescado graso y los aceites de algas, tienen efectos antiinflamatorios sistémicos bien caracterizados.

Uso tradicional: El consumo de pescado graso ha sido parte de las dietas tradicionales nórdicas y del este asiático durante milenios, asociado empíricamente con la salud de la piel y los ojos.

Evidencia científica: Los ácidos grasos omega-3 mostraron una mejora significativa en el alivio de la xeroftalmia en el 64 % de los pacientes con rosácea ocular. Los omega-3 parecen proteger contra la rosácea ocular específicamente. Nivel de evidencia: preliminar para los subtipos cutáneos; moderado para la rosácea ocular — número limitado de ensayos, y la mayor parte de la evidencia proviene de estudios pequeños o datos basados en encuestas.

6.5 Té verde (Camellia sinensis) — Epigalocatequina galato (EGCG)

Uso tradicional: El té verde se ha consumido durante más de 2000 años en la medicina tradicional china y japonesa, donde se ha aplicado tópica y oralmente por sus propiedades antiinflamatorias, astringentes y antioxidantes en afecciones cutáneas.

Evidencia científica: El EGCG (epigalocatequina galato) del té verde reduce la inflamación, el estrés oxidativo y puede inhibir a Demodex. Un estudio preliminar encontró cierta evidencia de que una crema elaborada con té verde podría aportar beneficios para la rosácea. Nivel de evidencia: preliminar — la evidencia se limita a estudios pequeños y datos in vitro; no se dispone de ECA grandes y rigurosos.

6.6 Chrysanthellum indicum (manzanilla dorada)

Uso tradicional: Chrysanthellum indicum, una planta medicinal comúnmente llamada margarita silvestre africana, se ha utilizado tradicionalmente para tratar afecciones como inflamación, infecciones, migraña y diversos trastornos cutáneos. Se emplea principalmente en la medicina tradicional de África occidental y Asia tropical.

Evidencia científica: Un estudio doble ciego de tamaño considerable (246 participantes) de doce semanas encontró que una crema que contenía 1 % de Chrysanthellum indicum mejoró significativamente los síntomas de rosácea en comparación con el placebo. Los extractos de Chrysanthellum indicum contienen derivados flavonoides y saponinas, que han demostrado propiedades antioxidantes, incluyendo efectos antirradicales y antilipoperoxidantes. Nivel de evidencia: moderado — un ECA controlado con placebo notable respalda la eficacia tópica, aunque la replicación independiente es limitada.

6.7 Raíz de regaliz (Glycyrrhiza glabra)

Uso tradicional: El regaliz se ha utilizado durante mucho tiempo en la medicina alternativa para tratar diversas afecciones inflamatorias debido a su compleja composición botánica. Está documentado en la medicina tradicional china, el Ayurveda y las tradiciones herbarias europeas como agente antiinflamatorio y calmante de la piel.

Evidencia científica: Glycyrrhiza glabra es conocida por ser especialmente rica en flavonoides y saponinas (glabridina, ácido glicirricínico, glicirrizina, licochalcona y liquiritigenina), y algunos de los compuestos más estudiados — glabridina y glicirrizina — se encuentran en mayores cantidades y poseen propiedades antiirritantes y antiinflamatorias. Debido a que inhibe la generación de anión superóxido y la actividad de la ciclooxigenasa, se ha demostrado que el regaliz tiene propiedades antiinflamatorias. Un estudio complejo mostró que el extracto de hoja de Glycyrrhiza glabra tiene alta capacidad antioxidante y antiinflamatoria, inhibiendo la expresión de TNF-α, IL-1 e IL-6 inducida por LPS. Nivel de evidencia: preliminar — principalmente datos in vitro y clínicos a pequeña escala; la evidencia clínica sistemática específica para la rosácea sigue siendo limitada.

6.8 Vitamina A (retinoides)

Qué es: La vitamina A y sus derivados (retinoides) son compuestos liposolubles esenciales para la diferenciación epitelial y la regulación inmunitaria.

Uso tradicional: Los alimentos ricos en vitamina A (hígado, aceites de pescado) se han utilizado en la medicina tradicional para afecciones de la piel y los ojos; los retinoides tópicos se introdujeron en la dermatología a finales del siglo XX.

Evidencia científica: Los derivados de vitamina A, específicamente la isotretinoína oral, demostraron una eficacia significativa, con una reducción del 90 % en las lesiones, remisión completa en el 24 % de los pacientes y mejoría notable en el 57 % de los pacientes. Sin embargo, esta evidencia se refiere a un medicamento de prescripción de grado farmacéutico y no a la suplementación dietética con vitamina A. Los resultados para la suplementación con vitamina D, vitamina C y zinc variaron entre los estudios. Nivel de evidencia para la suplementación dietética o de venta libre con vitamina A: insuficiente — los datos provienen principalmente de ensayos con isotretinoína farmacéutica, no de vitamina A suplementaria.

6.9 Vitamina D

Qué es: La vitamina D es un secosteroide liposoluble producido en la piel tras la exposición a los rayos UV y obtenido a partir de la dieta y los suplementos.

Uso tradicional: La exposición a la luz solar ha sido reconocida históricamente como fuente de salud y vitalidad de la piel; las fuentes dietéticas (pescado graso, aceite de hígado de bacalao) se utilizaron en la medicina popular para afecciones inflamatorias e inmunitarias.

Evidencia científica: La vitamina D induce la sobreexpresión de catelicidina por los queratinocitos, lo cual inicia una cascada proinflamatoria — esto indica que la vitamina D puede actuar como un desencadenante de inflamación en individuos susceptibles a través de la vía UV-catelicidina. El funcionamiento anormal de TLR-2, KLK-5 y la respuesta de catelicidina o vitamina D, junto con la disrupción de la barrera epidérmica, pueden contribuir a la desregulación de la inmunidad innata y amplificar la cascada inflamatoria en la rosácea. Los resultados de la suplementación con vitamina D variaron entre los estudios. Nivel de evidencia: preliminar y mixto — el papel de la vitamina D en la rosácea es complejo y dependiente del contexto; los resultados de la suplementación son inconsistentes entre los estudios.

6.10 Probióticos

Uso tradicional: Los alimentos fermentados que contienen microorganismos vivos — como el kéfir, el yogur, el chucrut y el kimchi — se han consumido en las culturas europeas, asiáticas y del Medio Oriente durante siglos por sus beneficios digestivos y para la salud general.

Evidencia científica: Una formulación que contenía fracciones probióticas de Vitreoscilla filiformis demostró reducciones notables en el eritema, la densidad de Demodex y la pérdida de agua transepidérmica, así como mejoras en los resultados reportados por los pacientes; estos hallazgos indican que los probióticos tópicos pueden mejorar directamente la función de barrera cutánea y modular las respuestas inmunitarias localmente. En un ensayo clínico aleatorizado, en el grupo de probióticos el 57 % de los pacientes experimentó remisión clínica completa en comparación con el 28 % en el grupo control. A pesar de los resultados prometedores, la evidencia que respalda el uso de probióticos en el tratamiento de la rosácea sigue siendo relativamente limitada; se necesitan más ensayos clínicos para evaluar y comparar la efectividad de diversas cepas probióticas y diferentes métodos de administración. Nivel de evidencia: preliminar — ECA en fase temprana muestran señales positivas, pero la evidencia aún no es suficiente para recomendaciones formales basadas en evidencia.

6.11 Aceite de árbol de té (Melaleuca alternifolia)

Uso tradicional: El aceite de árbol de té se obtiene de la planta nativa australiana Melaleuca alternifolia y se ha utilizado en la medicina tradicional aborigen australiana para la cicatrización de heridas e infecciones cutáneas. Se incorporó a la práctica naturopática occidental en el siglo XX para aplicaciones antimicrobianas y antiinflamatorias.

Evidencia científica: Un metaanálisis que evaluó la eficacia de diferentes tratamientos anti-Demodex concluyó que la ivermectina tópica y sistémica, la combinación tópica de ivermectina-metronidazol y el aceite de árbol de té tópico son intervenciones anti-Demodex prometedoras. La relevancia del aceite de árbol de té para la rosácea está vinculada principalmente a su actividad anti-Demodex. Nivel de evidencia: preliminar — incluido en un metaanálisis de intervenciones anti-Demodex, pero faltan ECA grandes y específicos para desenlaces de rosácea.

6.12 Aloe vera

Uso tradicional: El gel de aloe vera se ha utilizado en la medicina tradicional de África, Medio Oriente y Asia para la inflamación cutánea, las quemaduras y la cicatrización de heridas durante más de 3000 años. Aparece en los sistemas de curación ayurvédico, egipcio y árabe tradicional.

Evidencia científica: Un estudio pequeño publicado en 2008 encontró que una crema que contenía 0,5 % de extracto de aloe vera fue más efectiva que un placebo en la reducción del enrojecimiento y la inflamación. Nivel de evidencia: muy preliminar — un solo estudio pequeño; no se dispone de ensayos confirmatorios de gran tamaño.

6.13 Miel de kanuka

Uso tradicional: La miel de kanuka, derivada de Kunzea ericoides (una planta nativa de Nueva Zelanda), se ha utilizado en la medicina tradicional maorí para el cuidado de heridas y afecciones cutáneas.

Evidencia científica: Los participantes en un estudio de 2015 mostraron mejoría con la miel de kanuka. El estudio referenciado es un ensayo controlado aleatorizado publicado en BMJ Open (Gethin et al., 2015). Nivel de evidencia: preliminar — un solo ECA con tamaño de muestra limitado.

6.14 Cardo mariano (Silybum marianum) y MSM

Uso tradicional: El cardo mariano se ha utilizado en la medicina herbal europea desde la antigüedad, principalmente para afecciones hepáticas, siendo sus propiedades antiinflamatorias una aplicación secundaria en trastornos cutáneos y sistémicos.

Evidencia científica: En un estudio controlado con placebo, una combinación de cardo mariano y metilsulfonilmetano (MSM) aplicada tópicamente por cuarenta y seis personas durante un mes pareció ser efectiva para la rosácea. Nivel de evidencia: muy preliminar — un solo estudio pequeño controlado con placebo; no se ha documentado replicación independiente.

7. Factores del estilo de vida mencionados en fuentes autorizadas

7.1 Exposición solar y radiación UV

La exposición solar es uno de los desencadenantes más frecuentemente citados para el rubor y el empeoramiento de los síntomas de rosácea; se cree que las exacerbaciones por radiación UV son el resultado de tres procesos: la vitamina D que induce la sobreexpresión de catelicidina por los queratinocitos, lo cual inicia una cascada proinflamatoria; la luz UVB que aumenta la proliferación de la vasculatura cutánea a través de FGF2 y VEGF2; y el exceso de radiación UV que incrementa las especies reactivas de oxígeno, propagando aún más la cascada inflamatoria de KLK5-catelicidina.

7.2 Estrés y factores psicológicos

Se considera que los factores desencadenantes, incluyendo el calor y el estrés, están relacionados con la iniciación o el agravamiento de la rosácea. Los factores psicosociales, como el estrés y la ansiedad social, pueden desencadenar y causar un mayor deterioro de la rosácea, lo que resulta en una mayor incidencia de depresión y ansiedad.

7.3 Ejercicio y temperatura

Los desencadenantes incluyen temperaturas elevadas, exposición solar, alimentos picantes, consumo de alcohol, ejercicio y sentimientos de ira o vergüenza; las temperaturas elevadas actúan directamente desencadenando vasodilatación.

7.4 Patrón dietético y salud intestinal

En general, las estrategias dietéticas que evitan los desencadenantes comunes como el alcohol, los alimentos picantes y los productos ricos en histamina, al tiempo que enfatizan opciones ricas en nutrientes como zinc, ácidos grasos omega-3 y fibra, pueden contribuir al manejo de los síntomas. Las dietas altas en fibra pueden favorecer la diversidad de la microbiota intestinal y tener efectos antiinflamatorios, incluyendo sobre la piel; los prebióticos, probióticos y suplementos específicos pueden ayudar a orientar el microbioma intestinal hacia un perfil que favorezca la salud de la piel, mejorando potencialmente los síntomas de rosácea; sin embargo, la evidencia disponible no es definitiva y se necesitan estudios más rigurosos.

7.5 Consideraciones sobre la barrera cutánea

La rosácea se caracteriza por rubor facial, eritema, inflamación crónica, edema y fibrosis; diversos factores desencadenantes pueden empeorar la enfermedad o causar episodios recurrentes de inflamación. Es importante destacar que los desencadenantes que afectan a un paciente pueden no afectar a otro; por ello, es necesario un abordaje personalizado una vez que los pacientes hayan identificado cuáles son sus desencadenantes dietéticos particulares.

7.6 Panorama general de la evidencia

Las vitaminas y los minerales tienen potencial en el manejo de los síntomas de rosácea, ofreciendo una alternativa o tratamiento complementario seguro y costo-efectivo; actualmente, no existen recomendaciones establecidas respecto a su suplementación para la rosácea. La disbiosis, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, la infección por Helicobacter pylori y la desregulación del sistema inmunitario innato contribuyen mutuamente a la fisiopatología de la rosácea, pero se necesita una investigación futura más extensa para esclarecer mejor sus mecanismos de acción precisos.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Té Verde Tópico y Como Bebida: El té verde es rico en antioxidantes y polifenoles que ayudan a calmar la inflamación de la piel. Bébelo regularmente o aplica té verde frío como un enjuague facial suave para ayudar a calmar el enrojecimiento y reducir los brotes provocados por los rayos UV.
Remedio 2
Gel de aloe vera: El aloe vera ofrece propiedades calmantes, antioxidantes e hidratantes que pueden minimizar los síntomas de la rosácea. Aplica gel de aloe vera fresco directamente de la hoja —o un producto de aloe puro y sin fragancia— sobre la piel limpia para calmar la irritación y apoyar la barrera cutánea.
Remedio 3
Mascarilla o lavado de avena coloidal: La avena es un remedio casero de larga tradición conocido por aliviar la picazón y la irritación en piel reactiva. Mezcle avena coloidal finamente molida con agua hasta formar una pasta suave y aplíquela como mascarilla durante 10 a 15 minutos, luego enjuague con agua fría para reducir el enrojecimiento y calmar la inflamación.
Remedio 4
Dieta antiinflamatoria: Consumir una dieta antiinflamatoria rica en alimentos como verduras de hoja verde, paltas (aguacates) y jengibre —altos en antioxidantes y vitaminas B— puede ayudar a reducir la inflamación sistémica que puede empeorar la rosácea. Reduzca o elimine los desencadenantes alimentarios comunes, como el alcohol, las comidas picantes y las bebidas calientes, que se sabe que provocan enrojecimiento (flushing).
Remedio 5
Diario de alimentos desencadenantes: Ciertos alimentos y bebidas—incluidos el alcohol, los platillos picantes, las frutas cítricas, los tomates y el chocolate—pueden desencadenar brotes de rosácea en personas susceptibles. Lleva un diario detallado de alimentos y síntomas para identificar tus desencadenantes personales, luego elimínalos uno a la vez y observa tu piel para ver si hay mejoría.
Remedio 6
Alimentos probióticos y prebióticos: Una salud intestinal deficiente puede desencadenar o agravar los síntomas de la rosácea, y una dieta rica en probióticos y prebióticos favorece un entorno intestinal más saludable que puede mejorar esta afección cutánea. Incluye a diario alimentos fermentados como el yogur y el kéfir (fuentes de bacterias beneficiosas), además de alimentos prebióticos ricos en fibra, para favorecer la conexión intestino-piel.
Remedio 7
Prácticas de reducción del estrés: El estrés es un desencadenante bien conocido de la rosácea, que suele provocar enrojecimiento, rubor y brotes inflamatorios. Practique técnicas regulares de reducción del estrés, como yoga suave, meditación o ejercicios de respiración profunda, para mantener controladas las hormonas del estrés, evitando actividades que generen sobrecalentamiento, como el yoga caliente (hot yoga).
Remedio 8
Extracto de Raíz de Regaliz (Tópico): La raíz de regaliz contiene compuestos activos, incluyendo glicirricina y flavonoides, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que reducen el enrojecimiento y calman la piel. Aplique un producto de cuidado de la piel que contenga extracto de regaliz en las áreas afectadas para ayudar a abordar la discoloración y el enrojecimiento asociados con la rosácea.
Remedio 9
Protección solar con pantalla mineral: La exposición al sol es uno de los desencadenantes más comunes y constantes de los brotes de rosácea durante todo el año. Aplica diariamente una pantalla solar mineral de amplio espectro (SPF 30 o superior), busca la sombra durante las horas de mayor radiación UV y usa un sombrero de ala ancha para proteger físicamente la piel sensible del rostro de los rayos UV.
Remedio 10
Compresas de agua fría y rutina de cuidado suave para la piel: El calor, incluidos el agua caliente, las saunas y las duchas calientes, puede desencadenar enrojecimiento y agravar la rosácea. Use agua fría o tibia al limpiarse el rostro, aplique un paño húmedo y frío sobre la cara durante los brotes para obtener alivio inmediato, y utilice únicamente movimientos suaves con las yemas de los dedos para lavarse, evitando las toallitas, el tallado o la exfoliación agresiva que pueden debilitar la barrera cutánea.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar rosácea.
  • AlantoínaCientífico

    La alantoína está identificada en la literatura dermatológica revisada por pares como uno de los ingredientes de venta libre más eficaces para la reducción del enrojecimiento asociado a la rosácea, a menudo combinada con bisabolol. Un ECA de 2025 (PMID 40177799, n=82) evaluó un gel tópico de heparina sódica y alantoína con quercetina en la rosácea papulopustulosa, mostrando mejoras en las puntuaciones de eritema y en la función de barrera cutánea a lo largo de 12 semanas.

  • Aloe veraCientífico

    Un estudio clínico de 2008 encontró que una crema que contenía extracto de aloe vera al 0.5% fue más efectiva que el placebo en la reducción del enrojecimiento y la inflamación relacionados con la rosácea. La revisión narrativa de Karger de 2026 sobre extractos vegetales para la rosácea clasifica al Aloe vera como una sustancia con evidencia clínica en afecciones dermatológicas relacionadas. Los dermatólogos lo recomiendan como ingrediente humectante calmante para la piel con rosácea.

  • asiaticosideCientífico

    El asiaticósido, el glucósido triterpénico principal de Centella asiatica, fue evaluado en un ECA controlado con vehículo de medio lado (n=27) al 0,1%: se observó una reducción significativa de los cambios cutáneos inflamatorios. La Centella asiatica (su fuente) está clasificada en la revisión de rosácea de Karger de 2026 como poseedora de evidencia clínica en afecciones relacionadas con la rosácea. Fortalece las paredes capilares e inhibe el NF-κB.

  • ácido azelaicoCientífico

    Aprobado por la FDA con una concentración de prescripción del 15% para pápulas y pústulas inflamatorias de la rosácea. Múltiples estudios clínicos y una revisión de 20 ensayos confirman que reduce el enrojecimiento, los granos, y mejora la claridad de la piel mejor que el vehículo. Actúa inhibiendo directamente las vías inflamatorias de la calicreína-5 y la catelicidina (LL-37), centrales en la patogénesis de la rosácea.

  • bisabololCientífico

    El bisabolol, un alcohol sesquiterpénico derivado de la manzanilla, ha sido identificado en la literatura dermatológica revisada por pares como uno de los ingredientes de venta libre más eficaces para la reducción del enrojecimiento asociado a la rosácea. Inhibe las enzimas inflamatorias COX y LOX y estabiliza los mastocitos. Se incluye con frecuencia en formulaciones de cuidado de la piel para la rosácea y figura en bases de datos de productos para la rosácea.

  • El Rusco (Ruscus aculeatus) está clasificado en la revisión narrativa de extractos vegetales para la rosácea de Karger de 2026, revisada por pares, como un botánico con evidencia clínica en afecciones dermatológicas relacionadas con la rosácea. Sus saponinas esteroidales (ruscogeninas) reducen la permeabilidad capilar y el tono venoso, abordando los componentes vasculares centrales de la rosácea.

  • Centella asiatica (gotu kola) contiene triterpenoides pentacíclicos (asiaticósido, madecasósido) con efectos antiinflamatorios y de fortalecimiento vascular. La revisión de Karger de 2026 sobre extractos vegetales para la rosácea la clasifica como poseedora de evidencia clínica en afecciones relacionadas con la rosácea. Aparece en una fórmula poliherbal evaluada en un ECA que redujo el enrojecimiento facial en un 40% en pacientes con rosácea.

  • Los triterpenos de Centella (asiaticósido, madecasósido, ácido asiático, ácido madecásico) son los principales compuestos bioactivos de Centella asiatica, clasificados en la revisión sobre rosácea de Karger de 2026 como poseedores de evidencia clínica en afecciones relacionadas con la rosácea. Inhiben el NF-κB, reducen las citocinas inflamatorias y fortalecen el tejido conectivo vascular relevante para el eritema y la telangiectasia de la rosácea.

  • ceramidasCientífico

    La rosácea se caracteriza por una función de barrera cutánea alterada con niveles reducidos de ceramidas en la piel facial afectada, lo que contribuye a síntomas como escozor, ardor y eritema. Tanto una revisión de consenso de un panel de dermatólogos como un algoritmo clínico basado en evidencia identifican a los humectantes que contienen ceramidas como coadyuvantes beneficiosos para el manejo de la rosácea, recomendados antes, durante y después de la terapia con prescripción. La base de evidencia es principalmente de consenso de expertos y de tipo observacional, con datos limitados de ECA que aíslen específicamente la contribución de las ceramidas.

  • manzanillaCientífico

    La manzanilla (Matricaria recutita) contiene bisabolol, camazuleno y apigenina, que inhiben las vías de la COX y la LOX. Los estudios clínicos muestran efectos antiinflamatorios comparables a la hidrocortisona al 0.25% para síntomas cutáneos eccematosos compartidos con la rosácea. La revisión de Karger sobre rosácea de 2026 clasifica a la manzanilla como poseedora de datos preclínicos y clínicos (manzanilla dorada) o de datos clínicos en afecciones relacionadas (manzanilla alemana).

  • Coptis chinensisCientífico

    Un estudio de biología celular indexado en PMC demostró que el extracto de Coptis chinensis inhibió directamente la activación de la calicreína 5 (KLK5) y la catelicidina en queratinocitos humanos —factores clave de la fisiopatología de la rosácea— e inhibió la proliferación endotelial inducida por LL-37 asociada con la rosácea eritematosa.

  • cúrcumaCientífico

    La curcumina, el principal polifenol de la cúrcuma, inhibe el NF-κB, la COX-2 y las citocinas proinflamatorias (IL-1β, IL-6, TNF-α) implicadas en la rosácea. Revisada en J Drugs Dermatol 2018 (PMID 29879248) como una terapia biológica para la rosácea. Compuesto activo del ECA poliherbal que redujo el enrojecimiento facial de la rosácea en un 40%.

  • El DHA es un ácido graso omega-3 evaluado junto con el EPA en el análisis sistemático de 2024 de Archives of Dermatological Research (PMC11065919) sobre vitaminas y nutrientes para la rosácea. La combinación de EPA+DHA mejoró significativamente la rosácea ocular (xeroftalmia) en un estudio clínico (64% de los pacientes). El DHA reduce la inflamación sistémica mediante resolvinas de la serie D y favorece la calidad lipídica de las glándulas de Meibomio.

  • El EGCG, la principal catequina bioactiva del té verde, ha demostrado reducir el número de lesiones de la rosácea papulopustulosa. Los polifenoles tópicos del té verde (predominantemente EGCG) produjeron una reducción de ~25% en los síntomas de la rosácea (PMID 23346663). Revisado como terapia complementaria basada en evidencia para la rosácea en J Drugs Dermatol 2018.

  • El EPA es un ácido graso omega-3 revisado en el análisis sistemático de 2024 publicado en Archives of Dermatological Research (PMC11065919) sobre vitaminas y nutrientes en la rosácea. La suplementación combinada de EPA+DHA mejoró significativamente la xeroftalmia en el 64–65% de los pacientes con rosácea ocular. El EPA reduce las citocinas inflamatorias y favorece la función de las glándulas de Meibomio, fundamental para la rosácea ocular.

  • matricariaCientífico

    El extracto tópico de matricaria (Tanacetum parthenium) sin partenolida (PD-Feverfew, matricaria libre de partenolida) mostró una reducción del 60% en la liberación de IL-1α inducida por UV en un modelo preclínico. Inhibe las vías de la COX, la LOX y la serotonina, relevantes en la inflamación y el enrojecimiento (flushing) de la rosácea. Fue revisado como una terapia de base biológica para la rosácea en J Drugs Dermatol 2018 (PMID 29879248).

  • GlabridinaCientífico

    La glabridina, un isoflavano principal de la raíz de regaliz, inhibe la ciclooxigenasa y la inflamación mediada por NF-κB, y reduce el enrojecimiento cutáneo. Se cita en la literatura dermatológica revisada por pares como un compuesto clave del regaliz que calma la piel y reduce el enrojecimiento asociado a la rosácea, junto con la glicirricina. Presente en formulaciones a base de regaliz para la rosácea estudiadas clínicamente.

  • gotu kolaCientífico

    La Gotu Kola (Centella asiatica) está clasificada en la revisión narrativa sobre rosácea de Karger de 2026, evaluada por pares, como una sustancia con evidencia clínica en afecciones dermatológicas relacionadas con la rosácea. Sus triterpenoides reducen la inflamación y fortalecen las paredes capilares. Fue incluida en una fórmula polihierbal evaluada en un ECA que produjo una reducción del 40% del enrojecimiento facial en pacientes con rosácea.

  • té verdeCientífico

    Los polifenoles de té verde en aplicación tópica mostraron una reducción de ~25% en los síntomas de rosácea en un estudio clínico publicado (Skinmed 2012, PMID 23346663). Una combinación tópica de polifenoles de té verde, resveratrol y cafeína mejoró el enrojecimiento facial en 16 pacientes con rosácea durante 6 semanas. La revisión de extractos vegetales para rosácea de Karger de 2026 clasifica a la hoja de té verde como poseedora de evidencia clínica en afecciones relacionadas con la rosácea.

  • raíz de regalizCientífico

    La licochalcona A proveniente de la raíz de regaliz redujo significativamente el eritema facial en un estudio abierto con 62 pacientes con rosácea durante 8 semanas. Combinada con metronidazol, fue bien tolerada en 25 pacientes. Tanto la revisión sobre rosácea de Karger de 2026 como una revisión sistemática de ResearchGate identifican al regaliz entre los botánicos con datos preclínicos y clínicos en rosácea.

  • Cardo marianoCientífico

    La silimarina del cartamo mariano (Silybum marianum) redujo el enrojecimiento facial en 29/32 participantes con rosácea en un ensayo abierto con crema tópica de aplicación dos veces al día durante 12 semanas. Combinada con MSM en un ECA doble ciego (n=46), mejoró significativamente el enrojecimiento, las pápulas, el picor y la hidratación en comparación con el placebo (P<0.001). La revisión de Karger sobre rosácea de 2026 incluye al cartamo mariano con datos tanto preclínicos como clínicos.

  • En un ECA doble ciego, controlado con placebo (Berardesca et al. 2008, PMID 18254805, n=46), el MSM tópico combinado con silimarina redujo significativamente el eritema, las pápulas y la picazón asociados a la rosácea, y mejoró la hidratación de la piel (P<0.001). El MSM aporta azufre biodisponible para el soporte del colágeno y ejerce efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

  • avenaCientífico

    La avena coloidal (Avena sativa) está clasificada por la revisión narrativa de extractos vegetales para la rosácea publicada por Karger en 2026, revisada por pares, como un botánico de primer nivel con datos tanto preclínicos como clínicos en rosácea. Mejora la función de barrera cutánea mediante actividad antiinflamatoria mediada por avenantramidas, fortalecimiento de la barrera por beta-glucanos y limpieza suave por saponinas.

  • Los ácidos grasos omega-3 (EPA+DHA) mejoraron significativamente la xeroftalmia (ojo seco) en el 64–65% de los pacientes con rosácea ocular en un estudio clínico. Una dieta alta en omega-3 redujo el eritema y la inflamación en modelos murinos similares a la rosácea. Revisado en el análisis sistemático de Archives of Dermatological Research sobre vitaminas y nutrientes en la rosácea (2024, PMC11065919).

  • PantenolCientífico

    El pantenol (provitamina B5) es mencionado específicamente por dermatólogos en la literatura revisada por pares sobre la rosácea (PMC10892689) como un ingrediente recomendado en humectantes calmantes para la piel afectada por rosácea. Ayuda a la reparación de la barrera epidérmica, reduce la PTEA (pérdida transepidérmica de agua) y atenúa la liberación de citocinas inflamatorias en la piel sensibilizada.

  • quercetinaCientífico

    Un ECA indexado en PubMed en 2025 (PMID 40177799, n=82) evaluó un gel tópico compuesto de heparina sódica y alantoína que contiene quercetina (como principal activo derivado del extracto de cebolla) en la rosácea papulopustulosa, mostrando mejoras en las puntuaciones de eritema y en la función de barrera cutánea (TEWL, hidratación) a las 12 semanas. La quercetina también inhibe la degranulación de los mastocitos y el NF-κB, relevantes en el enrojecimiento (flushing) de la rosácea.

  • resveratrolCientífico

    Un estudio clínico (Ferzli et al., J Drugs Dermatol 2013) que combinó resveratrol tópico, polifenoles de té verde y cafeína encontró una mejora significativa del enrojecimiento facial en 16 pacientes con rosácea durante 6 semanas. El resveratrol se revisa como terapia biológica para la rosácea en J Drugs Dermatol 2018 (PMID 29879248), junto con niacinamida, té verde y zinc.

  • silimarinaCientífico

    La silimarina (proveniente del cardo mariano) es la mezcla polifenólica activa en el ECA pivotal sobre rosácea (Berardesca et al. 2008, n=46, PMID 18254805): la silimarina tópica combinada con MSM mejoró significativamente el enrojecimiento, las pápulas, el picor y la hidratación de la rosácea (P<0.001) frente a placebo. A nivel mecanístico, inhibe el NF-κB y las especies reactivas de oxígeno relevantes para la rosácea.

  • El aceite de árbol de té (Melaleuca alternifolia) es particularmente eficaz para la rosácea con afectación de ácaros Demodex. Revisado en J Drugs Dermatol 2018 (PMID 29879248) como terapia biológica para la rosácea. Su terpinen-4-ol ejerce efectos ovicidas y acaricidas directos sobre Demodex folliculorum, cuya densidad se correlaciona con la gravedad de la rosácea (PubMed 28711190).

  • cúrcumaCientífico

    Un ECA con 30 pacientes que utilizó una fórmula oral poliherbal ayurvédica que contenía cúrcuma (además de regaliz, centella asiática y otras hierbas) produjo una reducción del 40% en el enrojecimiento facial en pacientes con rosácea durante 4 semanas frente a placebo. La cúrcuma sola no mostró un efecto significativo, lo que sugiere sinergia. Revisado en J Drugs Dermatol 2018 como una terapia de base biológica para la rosácea.

  • La niacinamida tópica ha sido evaluada para la rosácea en estudios clínicos, con evidencia de actividad antiinflamatoria y reducción del enrojecimiento y las manchas rojizas de la piel. Una revisión de PubMed de 2004 confirmó efectos antiinflamatorios demostrables en la rosácea. Múltiples referencias en dermatología, incluidas DermNet NZ y revisiones evaluadas por pares, mencionan la rosácea como una indicación estudiada para la nicotinamida tópica.

  • La niacinamida (vitamina B3) tópica ha demostrado eficacia en la rosácea en múltiples estudios clínicos. En un estudio con 50 pacientes, la aplicación dos veces al día redujo el enrojecimiento, la sequedad y la irritación en un plazo de 4 semanas. La 1-metilnicotinamida tópica al 0.25% mejoró los síntomas en el 76.4% de los pacientes con rosácea en un estudio publicado.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C (ácido ascórbico) se revisa como terapia biológica para la rosácea en J Drugs Dermatol 2018 (PMID 29879248) y se incluye en la revisión sistemática de Archives of Dermatological Research sobre vitaminas y nutrientes en la rosácea (2024). Funciona como agente antioxidante y antiinflamatorio con propiedades estabilizadoras del colágeno relevantes para la rosácea.

  • vitamina DCientífico

    El estado de la vitamina D se encuentra alterado en los pacientes con rosácea, y su deficiencia se ha vinculado con la gravedad de la enfermedad. Múltiples estudios examinaron la vitamina D y la catelicidina en la rosácea (Park et al. Ann Dermatol 2018; Ekiz et al. Cutan Ocul Toxicol 2014). La revisión sistemática publicada en Archives of Dermatological Research en 2024 evaluó la vitamina D en la rosácea, aunque los resultados variaron entre los estudios.

  • MilenramaCientífico

    La milenrama (Achillea millefolium) está clasificada en la revisión de 2026 de Karger sobre extractos vegetales para la rosácea como poseedora de evidencia clínica en afecciones dermatológicas relacionadas con la rosácea. Su fracción polisacárida (Am-25-d) reduce la concentración nuclear de NF-κB —un impulsor inflamatorio clave en las etapas tempranas de la rosácea— en modelos preclínicos. Contiene flavonoides, fenoles y terpenoides antiinflamatorios.

  • ZincCientífico

    Un ensayo doble ciego controlado con placebo (Sharquie et al., Int J Dermatol 2006) mostró que el sulfato de zinc oral mejoró significativamente las puntuaciones de gravedad de la rosácea después de 3 meses. El sulfato de zinc tópico al 5% redujo la gravedad de la rosácea/acné rosácea, con un 40% de respuestas moderadas y un 60% de respuestas buenas. El zinc ejerce efectos antiinflamatorios y antimicrobianos relevantes para la rosácea asociada a Demodex.

  • La rosácea es una indicación tradicional marroquí para el aceite de argán de uso tópico. Sus propiedades antiinflamatorias, de soporte de la barrera cutánea y antioxidantes son mecánicamente relevantes para la fisiopatología de la rosácea. No existen ensayos clínicos en humanos con pacientes con rosácea.

  • BoswelliaTradicional

    La Boswellia (incienso indio) se cita en la literatura naturopática sobre la rosácea como un potente antiinflamatorio para la inflamación cutánea, y los ácidos boswélicos inhiben específicamente la 5-lipoxigenasa (síntesis de leucotrieno B4). Se ha usado tradicionalmente en la medicina ayurvédica para afecciones cutáneas inflamatorias. Falta evidencia clínica específica para la rosácea; el respaldo principal proviene del uso tradicional y de la justificación mecanicista.

  • CaléndulaTradicional

    El estudio de laboratorio de 2021 sobre la acción antiinflamatoria de la caléndula identifica explícitamente la rosácea como una afección en la que la inflamación mediada por iNOS hace que la caléndula sea aplicable. Sus propiedades calmantes y antiinflamatorias se utilizan en formulaciones cosméticas para piel sensible y propensa a la rosácea. No existe evidencia de ensayos clínicos.

  • InmortalTradicional

    El aceite esencial de H. italicum se usa tradicionalmente en aromaterapia para la rosácea, la rotura de capilares y el enrojecimiento facial, atribuido a sus propiedades antiinflamatorias, "anticoagulantes" y tonificantes vasculares. No existen ensayos clínicos realizados específicamente en pacientes con rosácea; la evidencia se basa en la práctica tradicional y en mecanismos antiinflamatorios generales.

  • SophoraTradicional

    La raíz de Sophora (Ku Shen) se cita en referencias de la MTC (Medicina Tradicional China) para la rosácea debida a calor húmedo, con las propiedades estabilizadoras capilares de la rutina siendo mecánicamente relevantes para esta afección. La reducción de la fragilidad vascular y la inflamación por parte de la rutina podría aliviar los síntomas de la rosácea. La evidencia sigue siendo tradicional y mecanística, en lugar de proceder de ensayos clínicos.

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