Glucosamina: Una referencia integral
1. Identidad: nombres químicos, fuentes naturales y formas comunes
Identidad química
La glucosamina (C6H13NO5) es un aminoazúcar y un precursor destacado en la síntesis bioquímica de proteínas y lípidos glucosilados. También se conoce por el sinónimo quitosamina. Químicamente, la glucosamina se forma al reemplazar un grupo hidroxilo de una molécula de glucosa con un grupo amino. La D-glucosamina se presenta de forma natural en el cartílago en forma de glucosamina-6-fosfato, la cual se sintetiza a partir de fructosa-6-fosfato y glutamina.
La glucosamina forma parte de la estructura de dos polisacáridos, el quitosano y la quitina, y es uno de los monosacáridos más abundantes. La glucosamina es un aminoazúcar y una molécula destacada en las vías bioquímicas de síntesis de proteínas y lípidos glucosilados.
Fuentes naturales
La glucosamina es un aminomonosacárido endógeno sintetizado a partir de la glucosa, y es un precursor para la síntesis de glucosaminoglicanos y glucoproteínas. La glucosamina que se encuentra de forma natural en todos los tejidos humanos se halla en concentraciones particularmente altas en los tejidos conectivos, y en la concentración más alta en el cartílago articular. La glucosamina se produce en el cuerpo a partir de la glucosa mediante el uso de adenosín trifosfato (ATP) y el grupo amina de la glutamina.
La glucosamina es un azúcar natural que existe en el líquido que rodea las articulaciones, así como en los huesos de animales, la médula ósea, los mariscos y los hongos. Se produce comercialmente mediante la hidrólisis de exoesqueletos de mariscos o, con menos frecuencia, mediante la fermentación de un cereal como el maíz o el trigo.
Además de ser un monómero de la quitina, la glucosamina es un precursor para la síntesis de glucosaminoglicanos (GAG), concretamente el ácido hialurónico, el heparán sulfato y el queratán sulfato. Todos estos componentes se encuentran en el líquido sinovial de las cavidades articulares, el cartílago y otros tejidos conectivos.
Formas comerciales y preparaciones
Existen varias formas de glucosamina, incluidas el sulfato de glucosamina, el clorhidrato de glucosamina y la N-acetilglucosamina. Estos suplementos no se consideran intercambiables. La N-acetilglucosamina (GlcNAc), el clorhidrato de glucosamina y el sulfato de glucosamina son tres derivados principales de los nutracéuticos basados en glucosamina disponibles en formulación oral.
La mayoría de los suplementos de glucosamina se elaboran a partir de quitosanos obtenidos de fuentes de crustáceos preparados mediante el uso de sulfato. La glucosamina puede obtenerse mediante hidrólisis ácida de las conchas de langostas, cangrejos, camarones o langostinos. También existe una fuente alternativa, no derivada de crustáceos: la glucosamina puede obtenerse a partir de biomasa fúngica fermentada que contiene quitina, con materiales de partida adecuados que incluyen fuentes fúngicas derivadas de Aspergillus sp., Penicillium sp. y Mucor sp. Como producto de la biomasa fúngica, esta forma de glucosamina no representa un riesgo para las personas con alergia a los mariscos.
Aunque muchos productos en el mercado están etiquetados como "sulfato de glucosamina", con frecuencia no se trata de compuestos verdaderos, sino de mezclas no reaccionadas de clorhidrato de glucosamina y una sal como el sulfato de potasio o de sodio. Se utilizan estas mezclas de sales en lugar del sulfato de glucosamina puro, ya que este último es inestable debido a su naturaleza altamente higroscópica y a la facilidad con que su grupo amino se oxida si no está completamente salificado.
En la mayor parte de Europa, la glucosamina está aprobada como medicamento y se vende en forma de sulfato de glucosamina. En Estados Unidos, la glucosamina no está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para uso médico en humanos. Debido a que la glucosamina se clasifica como suplemento dietético en Estados Unidos, la FDA exige evidencia de su seguridad, pero no de su eficacia, siempre y cuando no se comercialice como tratamiento para ninguna afección médica.
La glucosamina es un suplemento nutricional popular y un componente natural del cartílago que con frecuencia se combina con condroitín sulfato y se utiliza para la osteoartritis y el dolor articular no específico. Algunos suplementos combinan la glucosamina con otros ingredientes, como el condroitín sulfato, el cartílago de tiburón o el metilsulfonilmetano, conocido como MSM.
2. Descubrimiento histórico y uso temprano
La glucosamina fue descubierta en 1876 a partir de la quitina por Georg Ledderhose, quien la denominó glicosamina. Posteriormente, en 1902, fue sintetizada y purificada por Hermann Leuchs, alumno de Emil Fischer. La estereoquímica no se determinó por completo hasta el trabajo de Walter Haworth en 1939.
La glucosamina se introdujo principalmente en el mercado mundial como suplemento alimenticio, pero con el objetivo de mejorar los síntomas en pacientes con osteoartritis, dolor articular o problemas de función articular. El uso del sulfato de glucosamina cristalino como preparación de grado farmacéutico fue pionero de la empresa italiana Rottapharm, cuyo producto patentado DONA se convirtió en una referencia ampliamente citada en la investigación clínica europea. El uso de suplementos de glucosamina se popularizó en la década de 1990 tras la publicación de varios libros muy vendidos que la promocionaban como una protección contra la osteoartritis.
A diferencia de muchos suplementos herbales derivados de sistemas de curación tradicionales centenarios, la glucosamina como suplemento aislado no tiene un historial de uso comprobado en la medicina tradicional premoderna. Su aplicación clínica es, en gran medida, un desarrollo del siglo XX que surge de la investigación bioquímica sobre la composición del cartílago, más que de tradiciones etnobotánicas o etnofarmacológicas.
3. Principales constituyentes y compuestos activos
Función endógena
La glucosamina es un bloque de construcción natural para los glucosaminoglicanos complejos de cadena larga que se unen a una proteína central en las moléculas de proteoglicanos (agrecanos) y forman parte de la matriz del cartílago. Se utiliza en la biosíntesis de proteoglicanos y glucosaminoglicanos (GAG) como sustrato propuesto para la síntesis de estos importantes componentes del cartílago y, quizás, como estimulador directo de su síntesis. La glucosamina puede considerarse un bloque de construcción que ayuda a restaurar la matriz rica en proteoglicanos y así equilibra el catabolismo y el anabolismo del cartílago.
Formas farmacológicas: distinciones entre formas de sal
Las dos formas principales de suplemento —el sulfato de glucosamina (SG) y el clorhidrato de glucosamina (CHG)— aportan iones de glucosamina idénticos, pero difieren en sus contraiones y, potencialmente, en su biodisponibilidad, estabilidad y desempeño clínico. La mayoría de los ensayos clínicos europeos positivos a largo plazo han utilizado una forma cristalina específica de sulfato de glucosamina de grado farmacéutico, mientras que el gran ensayo GAIT financiado por los NIH en Estados Unidos utilizó clorhidrato de glucosamina. En el ensayo GAIT se utilizó clorhidrato de glucosamina en lugar de la formulación de sulfato de glucosamina, una distinción que se ha citado como fuente de diferencias en los resultados entre los principales estudios.
Después de la administración oral de sulfato de glucosamina, se absorbe el 90% y contribuye a la formación del cartílago articular.
4. Mecanismos de acción
Efectos anabólicos y estructurales
Estudios in vitro e in vivo han revelado los mecanismos de acción de la glucosamina sobre los tejidos articulares (cartílago, membrana sinovial y hueso subcondral) y han justificado su eficacia al demostrar efectos modificadores de la estructura y antiinflamatorios a concentraciones altas.
Se creía que los efectos anabólicos de la glucosamina se debían principalmente a su capacidad de proporcionar bloques de construcción para la síntesis de GAG por parte de los condrocitos. La glucosamina está presente de forma natural en el cartílago (que actúa como un cojín) en las articulaciones. Forma parte de una sustancia llamada glucosaminoglicano, que actúa como bloque de construcción del cartílago.
Efectos anticatabólicos
La glucosamina ejerce una potencia anticatabólica, evidenciada por su inhibición de la expresión y/o actividad de enzimas catabólicas como la fosfolipasa A2, las metaloproteinasas de matriz o las agrecanasas. Otro estudio confirmó la potencia de la glucosamina para inhibir la expresión y la actividad de la agrecanasa-2 (ADAMTS-5) en líneas celulares transfectadas de forma transitoria. La glucosamina es capaz de inhibir la síntesis de MMP, lo que previene una mayor degeneración de los proteoglicanos. La glucosamina también inhibe la agrecanasa mediante la supresión de proteínas ancladas a glucosilfosfatidilinositol.
Efectos antiinflamatorios
Se ha demostrado in vitro que la glucosamina reduce la producción de prostaglandina E2 (PGE2) e inhibe la activación de la vía del factor nuclear kappa B (NF-κB), inhibiendo así la cascada de señalización intracelular de citocinas en los condrocitos y las células sinoviales. En la osteoartritis, la glucosamina induce la reversión de los efectos proinflamatorios y de degradación articular de la interleucina-1 (IL-1).
Se cree que el sulfato de glucosamina previene la degradación de glucosaminoglicanos y colágeno mediante la regulación a la baja de la producción de citocinas inflamatorias, a través de una menor síntesis de prostaglandina E2, la inhibición del factor nuclear kappa B (NF-κB) y la disminución de la expresión de enzimas catabólicas como las metaloproteinasas.
La evidencia actual ha revelado que la glucosamina exhibe efectos antiinflamatorios al reducir los niveles de factores proinflamatorios (como el factor de necrosis tumoral alfa, la interleucina-1 y la interleucina-6) y al potenciar la síntesis de proteoglicanos que retardan la degradación del cartílago y mejoran la función articular. Además, la glucosamina mejora el estado redox celular, reduce el daño oxidativo mediado por la osteoartritis, elimina radicales libres, incrementa los niveles de proteínas y enzimas antioxidantes, inhibe la producción de especies reactivas de oxígeno e induce la autofagia para retrasar la patogénesis de la osteoartritis.
Efecto sobre la membrana sinovial
En el mismo estudio, el clorhidrato de glucosamina también redujo la formación de osteofitos y demostró inhibir la producción de la citocina proinflamatoria IL-6 y aumentar la producción de la citocina antiinflamatoria IL-10 por parte de la membrana sinovial.
Advertencias sobre la extrapolación de datos in vitro a in vivo
Varios autores han propuesto que las dosis terapéuticas utilizadas en la práctica clínica no permitieron identificar la síntesis de proteoglicanos como mecanismo de acción de la glucosamina. Por lo tanto, la extrapolación de los datos in vitro a la situación in vivo debe realizarse con gran cautela.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Osteoartritis de rodilla — dolor y función
Los estudios sobre la glucosamina y la condroitina para el dolor en la osteoartritis (OA) de rodilla han arrojado resultados contradictorios. Algunos, incluido un importante estudio patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, encontraron poca o ninguna evidencia de que la glucosamina y la condroitina puedan aliviar el dolor, pero varios otros estudios indicaron que sí pueden hacerlo.
El ensayo GAIT (2006): El ensayo controlado aleatorizado más grande y metodológicamente riguroso sobre la glucosamina para la OA de rodilla fue el Glucosamine/Chondroitin Arthritis Intervention Trial (GAIT), financiado por los NIH. El estudio GAIT, multicéntrico, doble ciego, controlado con placebo y con celecoxib, evaluó la eficacia y la seguridad de la glucosamina y la condroitina como tratamiento para el dolor de rodilla por osteoartritis. El estudio incluyó a 1583 pacientes, de los cuales el 22 % (354) presentaba dolor de moderado a severo. Los pacientes fueron aleatorizados a recibir glucosamina (1500 mg/día), condroitina (1200 mg/día), la combinación de glucosamina y condroitina, celecoxib (200 mg/día) o placebo durante 24 semanas. Los participantes que recibieron el control positivo, celecoxib, experimentaron un alivio del dolor estadísticamente significativo frente al placebo: alrededor del 70 % de los que tomaron celecoxib tuvo una reducción del dolor del 20 % o más, frente a aproximadamente el 60 % con placebo. En general, no hubo diferencias significativas entre los demás tratamientos evaluados y el placebo.
La formulación de glucosamina utilizada fue el clorhidrato de glucosamina en lugar del sulfato de glucosamina, que es más común como suplemento en Estados Unidos. Esto se ha señalado como una posible limitación al interpretar los resultados en comparación con los ensayos europeos que utilizaron sulfato de glucosamina cristalino.
Una revisión de 2007 de la investigación disponible concluyó que existía "evidencia contundente" de que el sulfato de glucosamina (pero no el clorhidrato) desaceleraba la progresión de la osteoartritis de rodilla y cadera. Este hallazgo fue confirmado por un metaanálisis de 2013 de 19 ensayos sobre glucosamina que concluyó que, si bien ninguna de las dos formas de glucosamina parecía ser significativamente más eficaz que el placebo en la mejora de los síntomas, el sulfato de glucosamina por sí solo mostró eficacia en la mejora de la función física en la OA de rodilla, medida mediante el índice de Lequesne, en ensayos de más de 24 meses de duración.
En 252 pacientes ambulatorios con OA de rodilla, aquellos tratados con 1500 mg/día de sulfato de glucosamina durante 4 semanas presentaron una disminución significativamente mayor del índice de Lequesne en comparación con los que recibieron placebo, con tasas de respuesta dentro del mismo rango que las observadas con la formulación intramuscular (55 % frente a 38 % en pacientes evaluables; 52 % frente a 37 % en un análisis por intención de tratar).
5.2 Osteoartritis de rodilla — estrechamiento del espacio articular (modificación estructural)
Algunos estudios han analizado si la glucosamina, la condroitina o su combinación pueden tener efectos beneficiosos sobre la estructura articular en personas con OA. Algunos, pero no todos, estos estudios encontraron evidencia de que la condroitina o una combinación de glucosamina y condroitina podría ayudar, pero las mejoras observadas en la mayoría de los estudios pueden ser demasiado pequeñas para marcar una diferencia en los pacientes.
El subestudio estructural de GAIT dio seguimiento a los participantes durante 24 meses en nueve sitios de Estados Unidos. Este estudio se llevó a cabo para evaluar el efecto de la glucosamina y el condroitín sulfato, solos o en combinación, así como del celecoxib y el placebo, sobre la pérdida progresiva del ancho del espacio articular en pacientes con OA de rodilla. Los pacientes continuaron recibiendo glucosamina 500 mg tres veces al día, condroitín sulfato 400 mg tres veces al día, la combinación, celecoxib 200 mg al día, o placebo durante 24 meses. La pérdida media del ancho del espacio articular a los 2 años en las rodillas con OA del grupo placebo, ajustada por factores de diseño y clínicos, fue de 0.166 mm. Ninguno de los grupos de tratamiento activo produjo una reducción estadísticamente significativa en comparación con el placebo en este estudio de extensión.
5.3 Osteoartritis de cadera
En 2017, la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons) publicó una guía de práctica clínica sobre el manejo de la osteoartritis de cadera que concluyó que la evidencia de fortaleza moderada no respalda el uso de sulfato de glucosamina para la osteoartritis de cadera. Esta conclusión se basó en el único estudio de alta calidad identificado. Ese estudio, publicado en 2008, incluyó a 222 participantes, quienes recibieron 2 años de tratamiento con sulfato de glucosamina o un placebo. La glucosamina no fue superior al placebo en términos de sus efectos sobre el dolor, la función articular o la estructura articular.
5.4 Guías de práctica clínica
Las guías de práctica clínica recomiendan enfáticamente en contra del uso de la glucosamina en personas con OA de cadera, rodilla y/o mano. Aunque es un suplemento dietético común, existe poca evidencia clínica de que sea eficaz para aliviar la artritis o el dolor, y no es un medicamento de venta con receta aprobado en la mayoría de los países, aunque en Europa se incluye como producto medicinal. A nivel mundial, no existen organizaciones clínicas que recomienden el uso de la glucosamina como tratamiento para la artritis.
En 2004, la FDA declaró que no había evidencia suficiente para que los fabricantes de suplementos afirmaran que la glucosamina era eficaz para tratar la artritis, la degeneración articular o el deterioro del cartílago, una posición que se mantiene vigente hasta 2025.
5.5 Artritis reumatoide
Investigaciones preliminares sugieren que el uso oral de clorhidrato de glucosamina podría reducir el dolor relacionado con la artritis reumatoide. Sin embargo, la base de evidencia para la artritis reumatoide es considerablemente menor y menos concluyente que para la osteoartritis, y ninguna guía de práctica clínica respalda su uso en esta indicación.
5.6 Enfermedad cardiovascular y mortalidad — evidencia observacional
Una serie de grandes estudios observacionales prospectivos, principalmente utilizando datos del UK Biobank, ha identificado asociaciones entre el uso habitual de glucosamina y la reducción de la mortalidad cardiovascular y por todas las causas. Estos hallazgos son generadores de hipótesis pero no establecen causalidad.
Un estudio de cohorte prospectivo utilizó datos del UK Biobank, con la inscripción de 466 039 participantes sin enfermedad cardiovascular (ECV) al inicio del estudio, quienes completaron un cuestionario sobre el uso de suplementos. Estos participantes se inscribieron entre 2006 y 2010 y se les dio seguimiento hasta 2016. Tras ajustar por edad, sexo, índice de masa corporal, raza, factores del estilo de vida, ingesta dietética, uso de medicamentos y uso de otros suplementos, el uso de glucosamina se asoció con un riesgo significativamente menor de eventos cardiovasculares totales (razón de riesgo [hazard ratio] de 0.85; intervalo de confianza del 95 %: 0.80 a 0.90), muerte por ECV (0.78; 0.70 a 0.87), enfermedad coronaria (0.82; 0.76 a 0.88) y accidente cerebrovascular (0.91; 0.83 a 1.00).
En un gran estudio de cohorte prospectivo de 495 077 participantes del UK Biobank, a quienes se les dio seguimiento durante una mediana de 8.9 años, el uso regular de suplementos de glucosamina se asoció con una menor mortalidad por todas las causas (HR = 0.85; IC del 95 %: 0.82 a 0.89), tras ajustar por múltiples variables.
Un estudio utilizó la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES), que incluyó una muestra de aproximadamente 16 700 participantes; los 658 (4 %) de ellos que consumieron glucosamina/condroitina durante al menos un año tuvieron una mortalidad general un 27 % menor y una mortalidad cardiovascular un 58 % menor.
Estas son asociaciones observacionales y están sujetas a confusión residual: los usuarios de suplementos de glucosamina pueden tener sistemáticamente estilos de vida más saludables o mayores conductas de búsqueda de salud que los no usuarios, factores que no pueden ajustarse por completo en los análisis. No se han realizado ensayos controlados aleatorizados que evalúen específicamente la glucosamina para desenlaces cardiovasculares.
5.7 Gota
Se inscribió una cohorte del UK Biobank de 436 594 participantes sin antecedentes de gota al inicio del estudio para evaluar la relación entre la suplementación con glucosamina y la incidencia de gota. Al inicio del estudio, 53 433 (22.1 %) mujeres y 30 685 (15.8 %) hombres reportaron uso habitual de glucosamina. Durante un período de seguimiento con una mediana de 12.1 años, 1718 (0.7 %) mujeres y 5685 (2.9 %) hombres desarrollaron gota. Después del ajuste multivariable, el uso de glucosamina se asoció con un riesgo significativamente menor de gota incidente en mujeres (razón de riesgo de 0.81; IC del 95 %: 0.71–0.92), pero no en hombres (HR de 1.05; IC del 95 %: 0.97–1.13). Este hallazgo diferencial según el sexo requiere mayor investigación, y el diseño del estudio es observacional.
5.8 Otras áreas en investigación
Grandes estudios observacionales del UK Biobank han reportado asociaciones entre el uso habitual de glucosamina y la reducción de riesgos de diversos desenlaces más allá de las articulaciones y la enfermedad cardiovascular. Estos incluyen asociaciones con una menor incidencia de sepsis y menor mortalidad tras la sepsis, un menor riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer, y una reducción de la mortalidad por cáncer. Sin embargo, un análisis de mediación en un estudio sobre sepsis reveló que solo entre el 1.2 % y el 7.0 % de la asociación con la sepsis y entre el 2.8 % y el 5.4 % de la asociación con la mortalidad a los 28 días tras la sepsis estaban mediados por biomarcadores inflamatorios, incluidos la proteína C reactiva y el índice de inmunoinflamación sistémica. Las asociaciones observadas podrían estar parcialmente mediadas por vías inflamatorias. Todas estas asociaciones se derivan de datos observacionales y no se han establecido mediante ensayos de intervención.
6. Sistemas corporales y áreas de salud
- Sistema musculoesquelético: La glucosamina es un componente natural del cartílago y se utiliza ampliamente como suplemento nutricional de venta libre, del que se afirma que disminuye el dolor y la pérdida de cartílago en la osteoartritis.
- Tejido conectivo: La glucosamina se encuentra en concentraciones altas en los tejidos conectivos, y en la concentración más alta en el cartílago articular.
- Líquido articular: La glucosamina es una sustancia endógena, un componente normal de las cadenas de polisacáridos de la matriz del cartílago y de los glucosaminoglicanos del líquido sinovial.
- Sistema cardiovascular: Los datos observacionales sugieren asociaciones con un menor riesgo de ECV, aunque el mecanismo no se ha establecido en ensayos de intervención.
- Vías inmunitarias/inflamatorias: La glucosamina ha despertado interés recientemente por sus posibles efectos antiinflamatorios.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en los estudios
El sulfato de glucosamina se dosifica típicamente a 1500 mg diarios en el uso clínico. Esta dosis se ha administrado tanto en regímenes divididos (tres dosis de 500 mg) como en regímenes de dosis única diaria. En el ensayo GAIT, los pacientes fueron aleatorizados a recibir glucosamina (1500 mg/día), condroitina (1200 mg/día), la combinación de glucosamina y condroitina, celecoxib (200 mg/día) o placebo durante 24 semanas.
En el subestudio estructural de GAIT, los pacientes recibieron glucosamina 500 mg tres veces al día, condroitín sulfato 400 mg tres veces al día, o la combinación, durante 24 meses.
En un estudio de 252 pacientes ambulatorios con OA de rodilla, aquellos tratados con 1500 mg/día de sulfato de glucosamina durante 4 semanas presentaron una disminución significativamente mayor del índice de Lequesne en comparación con los que recibieron placebo.
Se ha estudiado el uso diario estándar de 1500 mg durante hasta 36 meses sin problemas de seguridad importantes.
La glucosamina está disponible principalmente en forma oral (cápsulas, tabletas y polvos). Se han utilizado formulaciones intravenosas e intramusculares en investigaciones iniciales, pero no son comunes en la práctica actual. Después de la administración oral de sulfato de glucosamina, se absorbe el 90 %.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones farmacológicas
Tolerabilidad general
En general, la evidencia sugiere que la glucosamina y la condroitina son eficaces y bien toleradas, particularmente para el manejo de la osteoartritis y el dolor articular. Las estrategias de dosificación consistentes y los perfiles de seguridad favorables observados en una amplia variedad de estudios respaldan su uso continuado en la práctica clínica, pero se necesita más investigación en relación con otros estados patológicos.
Se reportan ocasionalmente como efectos secundarios malestar estomacal leve, náuseas o acidez estomacal.
Interacción con warfarina
Utilizando la base de datos MedWatch de la FDA de Estados Unidos, se identificaron 20 reportes de uso de glucosamina o de glucosamina-condroitín sulfato junto con warfarina asociados con alteraciones en la coagulación (manifestadas por un aumento del INR, o un aumento del sangrado o de los hematomas). En algunos casos, una disminución en la dosis del suplemento fue seguida por un retorno del INR al rango terapéutico anterior. De manera similar, una disminución en la dosis de warfarina fue seguida por una disminución del INR en un paciente que recibía terapia con warfarina a largo plazo. Un reporte describió una hemorragia intraventricular y un hematoma subdural, que resultaron en un estado vegetativo persistente.
La base de datos de reacciones adversas a medicamentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) documentó 21 reportes espontáneos de aumento del INR asociados con el uso de glucosamina, 17 de los cuales se resolvieron al suspenderse la glucosamina.
El uso de glucosamina puede inhibir la agregación plaquetaria. También existen reportes que describen efectos anticoagulantes potenciados cuando se ha tomado glucosamina junto con warfarina, y se ha sugerido que la glucosamina debe usarse con precaución en pacientes que toman agentes antiplaquetarios.
Interacciones con quimioterapia
Teóricamente, la glucosamina podría inducir resistencia a algunos agentes quimioterapéuticos y podría interactuar con la doxorrubicina y el etopósido; debido a la posible relevancia clínica de esta interacción, la glucosamina no debe usarse de forma concomitante con estos agentes.
Glucosa en sangre y diabetes
Los reportes de que la suplementación oral de glucosamina en dosis habituales afecta negativamente el metabolismo de la glucosa en sujetos con intolerancia a la glucosa han generado preocupación sobre si la glucosamina debería estar contraindicada en personas con diabetes y en aquellas en riesgo de desarrollarla. Sin embargo, una revisión sistemática de la evidencia encontró un panorama más tranquilizador: en ensayos clínicos a largo plazo, incluidos aquellos con sujetos con diabetes tipo 2 o "prediabetes", la glucosamina produjo una disminución no significativa de las concentraciones de glucosa en sangre en ayunas en todos los grupos de sujetos tratados durante períodos de hasta 3 años. Con base en la evidencia disponible, la glucosamina parece no tener efecto sobre los niveles de glucosa en sangre en ayunas, el metabolismo de la glucosa o la sensibilidad a la insulina a ningún nivel de dosis oral, ni en sujetos sanos, ni en personas con diabetes, ni en aquellas con intolerancia a la glucosa.
Los ensayos clínicos no han demostrado efectos clínicamente significativos sobre la glucosa en ayunas, la HbA1c o la sensibilidad a la insulina en pacientes diabéticos. No obstante, debido a limitaciones en el diseño de los estudios, las conclusiones basadas en estudios que reportan efectos adversos de la glucosamina sobre la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa en sujetos prediabéticos son cuestionables, y no se dispone de estudios definitivos a largo plazo sobre el uso de glucosamina en personas con prediabetes.
Alergia a mariscos
La glucosamina puede interactuar con la warfarina (aumentando el INR) y está contraindicada en casos de alergia a mariscos, a menos que se utilicen formas sintéticas. La molécula de glucosamina en sí no contiene alérgenos de mariscos, pero la contaminación cruzada durante el procesamiento de productos derivados de mariscos sigue siendo una preocupación práctica.
Hepatotoxicidad
La glucosamina se ha implicado en reportes de casos aislados como causante de lesión hepática clínicamente manifiesta, pero no se ha demostrado el papel de la glucosamina en contraposición con otros componentes herbales o contaminantes, y la lesión hepática debida a la glucosamina o la condroitina debe ser muy rara, si es que ocurre en absoluto. Los reportes de lesión hepática por glucosamina son escasos —menos de una docena en la literatura publicada— y siempre están limitados por la falta de prueba de la pureza del suplemento dietético utilizado.
Resumen del estatus regulatorio
En Estados Unidos, la glucosamina no está aprobada por la FDA para uso médico en humanos. Debido a que la glucosamina se clasifica como suplemento dietético, la FDA exige evidencia de su seguridad, pero no de su eficacia, siempre y cuando no se comercialice como tratamiento para ninguna afección médica. En la mayor parte de Europa, la glucosamina está aprobada como medicamento y se vende en forma de sulfato de glucosamina.
Referencias