GABA (ácido gamma-aminobutírico): una referencia integral
1. Identidad y caracterización química
Nombres químicos y nomenclatura
GABA se refiere a la sustancia química simple ácido γ-aminobutírico, con la fórmula molecular NH2CH2CH2CH2COOH. GABA es un aminoácido no proteico de cuatro carbonos que se encuentra ampliamente distribuido en organismos biológicos, incluyendo plantas, animales y microorganismos. Su nombre sistemático según la IUPAC es ácido 4-aminobutanoico, y también se le encuentra en la literatura como ácido γ-aminobutírico, ácido gamma-aminobutírico, y la abreviatura GABA. Técnicamente un aminoácido, GABA es una molécula orgánica con tres componentes principales: un grupo amino (–NH2), un grupo ácido carboxílico (–COOH) y una cadena lateral exclusiva de cada aminoácido. A diferencia de los aminoácidos proteinogénicos estándar, el grupo amino de GABA se ubica en el carbono γ (cuarto) en lugar del carbono α, lo que lo convierte en un aminoácido no proteinogénico, o no estándar.
Distribución natural
El ácido γ-aminobutírico (GABA) es un aminoácido no proteico que se presenta de forma natural y generalizada en animales, plantas y microorganismos. GABA existe de manera ubicua en diversos alimentos como cereales, té, verduras y frutas. Sin embargo, el GABA que se encuentra naturalmente en los alimentos suele ser bajo; por ello, la industria alimentaria ha mostrado gran interés en los alimentos enriquecidos con GABA, mediante fermentación microbiana.
Fuentes dietéticas y alimentarias comunes
GABA se ha aislado de muchas fuentes, tales como hojas de té, hojas de morera, tomate, animales, bacterias del ácido láctico (LAB), levaduras y mohos. GABA también se encuentra en alimentos y bebidas fermentados como el tempe/soya fermentada, dadih/leche de búfala fermentada, asam durian/durián fermentado, tape singkong/yuca fermentada, ikan budu/pescado fermentado, sake, yogur-sake, masa madre, cerveza de morera, kimchi y queso zlatar. El contenido de GABA se ha aumentado en varios alimentos mediante fermentación, incluyendo el té Pu-erh, brotes de trigo sarraceno, productos lácteos, salsa de soya y pan de masa madre.
Se han aislado microorganismos productores de GABA de una amplia variedad de alimentos fermentados, incluyendo queso, yogur, té, carne de cerdo molida y masa madre, así como diversos productos fermentados asiáticos como el kimchi, jeotgal (pescado fermentado coreano), nham (embutido tailandés fermentado), paocai (verduras fermentadas chinas), kung-som (camarón fermentado tailandés), e ika-koujizuke (calamar japonés fermentado con arroz malteado) e ika-kurozukuri (calamar japonés fermentado con tinta de calamar).
Formas comerciales y preparaciones
GABA se comercializa en los EE. UU. como suplemento dietético. Numerosos estudios han examinado el efecto de la suplementación con GABA en suplementos dietéticos o en alimentos funcionales; por ejemplo, estudios sobre polvo de GABA en cápsulas, añadido al arroz, o producido naturalmente en leche fermentada o soya fermentada. Además, GABA ha sido aprobado como aditivo alimentario en varios países, incluyendo Japón, la Unión Europea, los EE. UU. y China. Debido a sus funciones fisiológicas, han surgido en el mercado diversos alimentos funcionales enriquecidos con GABA, como té, dulces blandos, bebidas y productos lácteos. Ejemplos de estos alimentos funcionales incluyen bebidas enriquecidas con GABA como el Gabaron Tea, té blanco y jugo de fruta; productos lácteos enriquecidos con GABA como leche fermentada, yogur y queso; y productos a base de cereales enriquecidos con GABA como arroz integral, avena fermentada, masa madre a base de trigo y hojuelas de quinua.
Un método clave para la producción comercial de GABA es la fermentación microbiana. Lactobacillus ha atraído un interés considerable debido a sus numerosas cepas productoras de GABA, incluyendo Lactiplantibacillus plantarum, Levilactobacillus brevis, Latilactobacillus sakeii, Lacticaseibacillus paracasei, Lactobacillus delbreuckii subsp. bulgaricus, Levilactobacillus zymae, Companilactobacillus futsaii, Lentilactobacillus buchneri, entre otras. Las formulaciones de suplementos incluyen polvos, cápsulas y tabletas. GABA también se combina comúnmente con otros ingredientes (por ejemplo, proteína de suero de leche) en productos de nutrición deportiva.
2. Descubrimiento histórico y antecedentes
Historia científica temprana
El ácido gamma-aminobutírico fue sintetizado artificialmente por primera vez en 1883, y en un principio se conocía únicamente como un producto metabólico de plantas y microbios. Tras confirmarse su presencia en tubérculos de papa en 1949, se reportó posteriormente en el cerebro en 1950. Ese mismo año, se publicaron tres estudios independientes sobre GABA en el sistema nervioso central de mamíferos en el mismo número de Biological Chemistry.
Eugene Roberts y Sam Frankel no solo identificaron al GABA como una amina importante en el cerebro, sino que también reportaron que se produce y se acumula preferentemente en este órgano. La actividad del GABA en el cerebro finalmente se aclaró en 1957, cuando investigadores en Canadá reportaron que un compuesto desconocido con actividad inhibitoria sobre las neuronas de cangrejo de río era en realidad GABA. No fue hasta la década de 1950 que se identificó por primera vez al GABA como un posible neurotransmisor primario, y sus efectos inhibitorios no se demostraron hasta la década de 1960.
Uso tradicional e histórico
GABA como compuesto aislado no tiene un uso medicinal tradicional premoderno distintivo, ya que su identidad no se estableció hasta el siglo XX. Sin embargo, los alimentos naturalmente ricos en GABA —particularmente alimentos fermentados como el kimchi, el miso, el arroz fermentado, los tés fermentados y los productos lácteos fermentados— se han consumido en culturas de Asia Oriental, Asia del Sur y Europa del Este durante siglos. En años recientes, GABA se ha utilizado en Japón como ingrediente activo en diversos medicamentos populares elaborados especialmente para el cerebro. En 2001, GABA fue clasificado en Japón como alimento de venta libre, de modo que desde 2004, muchos productos con GABA se encuentran en el mercado japonés. Son particularmente populares el arroz integral germinado y los alimentos fermentados.
Como principal neurotransmisor inhibitorio en el sistema nervioso central de los mamíferos, GABA se ha convertido en un suplemento dietético popular y tiene una aplicación prometedora en la industria alimentaria. En los EE. UU., GABA se comercializa como ingrediente en numerosos suplementos dietéticos. Algunos de los usos que se le atribuyen a GABA incluyen aliviar la ansiedad, elevar el estado de ánimo, aliviar el síndrome premenstrual (SPM), aumentar la masa muscular magra, quemar grasa, estabilizar la presión arterial y aliviar el dolor. GABA es un ingrediente popular en suplementos dietéticos deportivos y otros suplementos de bienestar.
3. Química, biosíntesis y metabolismo
Biosíntesis en el organismo
GABA se sintetiza principalmente a partir del glutamato mediante la enzima glutamato descarboxilasa (GAD), con el fosfato de piridoxal (la forma activa de la vitamina B6) como cofactor. Este proceso convierte al glutamato (el principal neurotransmisor excitatorio) en GABA (el principal neurotransmisor inhibitorio). GABA se sintetiza a partir del aminoácido glutamato mediante la regulación de las glutamato descarboxilasas (GAD), incluyendo GAD1 y GAD2, cuyos genes codifican las proteínas GAD67 y GAD65, respectivamente. GABA también puede sintetizarse a partir de putrescina mediante la diamino oxidasa y la aldehído deshidrogenasa.
Las enzimas GABA transaminasa catalizan la conversión del ácido 4-aminobutanoico (GABA) y el 2-oxoglutarato (α-cetoglutarato) en semialdehído succínico y glutamato. El semialdehído succínico luego se oxida a ácido succínico mediante la semialdehído succínico deshidrogenasa y, como tal, ingresa al ciclo del ácido cítrico como fuente utilizable de energía.
Biosíntesis en microorganismos y plantas
Estudios metagenómicos recientes del microbioma intestinal han demostrado que diversas especies bacterianas, especialmente aquellas de los géneros Lactobacillus, Bifidobacterium y Bacteroides, aisladas del intestino humano y de fuentes ambientales como alimentos fermentados, contienen sistemas de glutamato descarboxilasa (GAD) que permiten la producción de GABA. En particular, se demostró que las bifidobacterias aumentan las concentraciones fecales de GABA en participantes humanos sanos, lo cual se correlacionó negativamente con las concentraciones de glutamato, demostrando un papel de la actividad del microbioma en la conversión de glutamato a GABA.
4. Farmacología: receptores y mecanismos de acción
Subtipos de receptores de GABA
GABA se sintetiza a partir del neurotransmisor excitatorio glutamato y reduce la excitabilidad neuronal al causar hiperpolarización neuronal y disminuir la liberación de neurotransmisores. La actividad de GABA se regula mediante la unión a través de tres receptores: GABA-A, GABA-B y GABA-C. Las neuronas GABAérgicas se localizan en el hipocampo, el tálamo, los ganglios basales, el hipotálamo y el tronco encefálico.
- Receptores GABA-A: los receptores GABAA son canales iónicos pentaméricos activados por ligando, ampliamente expresados en todo el sistema nervioso central y periférico. Cuando el GABA se une al receptor GABAA, provoca que los canales de iones de cloruro en el receptor se abran, lo que da lugar predominantemente al influjo de iones de cloruro. La apertura de los canales de iones de cloruro por parte del GABA ayuda a estabilizar el potencial de reposo de las células y dificulta que las neuronas generen potenciales de acción excitatorios y liberen neurotransmisores. Aproximadamente el 30% de las sinapsis del cerebro contienen receptores GABAA, un subtipo de receptor de GABA que media la neurotransmisión inhibitoria rápida. El receptor GABAA está asociado con una variedad de trastornos psiquiátricos (ansiedad, esquizofrenia) y neurológicos (epilepsia, insomnio) y, de manera importante, el receptor es el blanco de varias clases de agentes terapéuticos de uso extendido, incluyendo benzodiacepinas, barbitúricos y anestésicos.
- Receptores GABA-B: los receptores GABAB son receptores acoplados a proteína G y existen principalmente en forma heterodimérica. A diferencia de los canales iónicos GABAA, los receptores GABAB pueden anclarse a canales de Ca2+ y K+ en la membrana celular.
GABA también participa en la regulación de muchos otros procesos fisiológicos en tejidos como los vasos sanguíneos, los músculos esqueléticos, el tracto gastrointestinal, la hipófisis, el tiroides, la glándula suprarrenal y el timo.
La cuestión de la barrera hematoencefálica (BHE)
Una cuestión clave y ampliamente debatida sobre el uso de GABA como suplemento dietético es si el GABA administrado exógenamente (ingerido por vía oral) puede cruzar la barrera hematoencefálica (BHE) para ejercer efectos en el sistema nervioso central. GABA no se transporta de manera eficiente hacia el cerebro desde el torrente sanguíneo; las células cerebrales proporcionan prácticamente todo el GABA presente en el cerebro (el GABA se biosintetiza mediante la descarboxilación del ácido glutámico con fosfato de piridoxal). El uso clínico de GABA para tratar enfermedades o trastornos asociados al SNC es limitado, ya que la molécula de GABA incluye grupos funcionales hidrofílicos (un grupo ácido carboxílico libre y un grupo amino libre) y, por lo tanto, no atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica.
Históricamente se pensaba que el GABA exógeno no penetraba la barrera hematoencefálica, pero investigaciones más recientes describen esta noción como poco clara, en espera de más investigación. GABA se utiliza ampliamente como suplemento que regula la función cerebral mediante efectos reductores del estrés y potenciadores del sueño; sin embargo, sus mecanismos subyacentes siguen siendo poco comprendidos, ya que según se reporta no puede cruzar la barrera hematoencefálica.
Mecanismos periféricos e indirectos propuestos
Dada la incertidumbre sobre la penetración directa al sistema nervioso central, los investigadores han propuesto varios mecanismos periféricos mediante los cuales el GABA oral podría ejercer efectos sobre el cerebro y el cuerpo:
- Eje intestino-vago-cerebro: tras recibir señales de GABA de origen intestinal, las fibras aferentes del nervio vago en el tracto gastrointestinal transmiten mensajes a través de sinapsis neuronales, convirtiéndolos en señales colinérgicas. La evidencia acumulada demuestra que el eje intestino-cerebro, regulado principalmente por el nervio vago, está implicado en el estrés, lo que sugiere una comunicación entre la vía "intestino-vago-cerebro" y el sistema neuronal GABAérgico.
- Sistema nervioso entérico: GABA exhibe acciones pleiotrópicas y blancos en el tracto gastrointestinal (GI). GABA actúa sobre receptores GABA neuronales y potencialmente gliales en los plexos submucoso y mientérico del sistema nervioso entérico, y modula la transmisión vagal. GABA también puede actuar sobre células inmunitarias locales y sistémicas, las cuales expresan tanto receptores GABAA como GABAB.
- Señalización epitelial intestinal: el GABA producido por la microbiota intestinal, principalmente en el colon, puede afectar las características conductuales del huésped mediante receptores de GABA expresados en las células epiteliales intestinales, sin ser transferido a la sangre. Esto sugiere un mecanismo novedoso mediante el cual el GABA intestinal ejerce efectos fisiológicos incluso en presencia de la barrera hematoencefálica.
- Eje microbiota-intestino-cerebro: el GABA producido microbianamente puede influir en el eje microbiota-intestino-cerebro (MGB) al activar vías de señalización neural, endocrina e inmunitaria que son cruciales para mantener la homeostasis intestinal y cerebral. Dado que durante mucho tiempo se ha creído que el GABA no cruza la barrera hematoencefálica, los efectos del GABA circulante sobre el cerebro han sido descuidados; sin embargo, evidencia emergente ha demostrado que los cambios tanto en los niveles circulantes como cerebrales de GABA están asociados con cambios en la composición de la microbiota intestinal, y que los cambios en los niveles de GABA y en la composición de la microbiota desempeñan un papel en la modulación de la salud mental.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Reducción del estrés
GABA es un aminoácido no proteinogénico y es el principal neurotransmisor inhibitorio en el cerebro de los mamíferos. Los efectos reductores del estrés y potenciadores del sueño del GABA se han establecido en el contexto endógeno; sin embargo, aunque se han realizado varios ensayos clínicos en humanos, los resultados con respecto al papel de la ingesta oral de GABA natural o biosintético sobre el estrés y el sueño son mixtos.
Una revisión sistemática de 2020 realizada por Hepsomali et al., publicada en Frontiers in Neuroscience, es la evaluación más exhaustiva realizada hasta la fecha sobre el GABA oral en el estrés y el sueño en humanos. La revisión examinó si la ingesta oral de GABA natural o biosintético tiene un efecto sobre el estrés y el sueño; solo se incluyeron ensayos en humanos controlados con placebo, siguiendo las directrices PRISMA, a partir de publicaciones de PubMed hasta febrero de 2020. Catorce estudios cumplieron los criterios y fueron incluidos. Aunque se necesitan más estudios antes de poder establecer conclusiones sobre la eficacia del consumo oral de GABA sobre el estrés y el sueño, los resultados muestran que existe evidencia limitada con respecto al estrés y evidencia muy limitada con respecto a los beneficios en el sueño de la ingesta oral de GABA. Por lo tanto, la evidencia global sobre la reducción del estrés a partir del GABA oral, según esta revisión sistemática, se caracteriza como limitada y aún no concluyente.
Un estudio controlado con placebo (Abdou et al., 2006) investigó los efectos del GABA administrado por vía oral sobre parámetros relacionados con el estrés y observó cambios en las lecturas de EEG y en marcadores salivales; estos hallazgos son preliminares y requieren replicación en estudios de mayor tamaño.
5.2 Calidad del sueño
GABA se ha estudiado extensamente en estudios clínicos para diferentes aplicaciones, incluyendo el tratamiento del insomnio, la presión arterial alta y el estrés, y como sustancia ergogénica para aumentar la hormona de crecimiento (GH).
Un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo realizado por Byun et al. (2018) examinó el GABA proveniente de germen de arroz fermentado específicamente para el insomnio. Este estudio buscó determinar las mejoras subjetivas y objetivas en la calidad del sueño tras el tratamiento con GABA (300 mg diarios) extraído de germen de arroz sin pulir. El estudio fue un ensayo prospectivo, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo; se inscribieron 40 pacientes que presentaban síntomas de insomnio, asignados aleatoriamente al grupo de tratamiento con GABA (n=30) o al grupo placebo (n=10). Después de 4 semanas de tratamiento, la latencia del sueño había disminuido (13.4±15.7 min antes del tratamiento frente a 5.7±6.2 min después del tratamiento, p=0.001) y la eficacia del sueño había aumentado (79.4±12.9% frente a 86.1±10.5%, p=0.018) únicamente en el grupo de tratamiento con GABA. Se produjeron eventos adversos en cuatro sujetos (10%). Este ensayo, aunque positivo, fue pequeño, presentó una asignación desigual entre los grupos y fue financiado por el proveedor del ingrediente GABA, todo lo cual limita la solidez de sus conclusiones.
El GABA suplementario en el rango de dosis de 20 a 300 mg se ha utilizado para mejorar la calidad del sueño, el estado de ánimo y los marcadores de estrés, mientras que una dosis de 800 mg se ha utilizado para mejorar la atención. Algunos estudios que utilizaron suplementación diaria de GABA durante 1 a 4 semanas emplearon un rango de dosis de 100 a 300 mg por día para mejorar la calidad del sueño. En general, la evidencia de la revisión sistemática caracteriza la evidencia sobre el sueño como muy limitada.
5.3 Presión arterial (hipertensión)
Los efectos sobre la presión arterial de los alimentos funcionales que contienen GABA —particularmente productos de leche y soya fermentados— han sido una de las áreas más estudiadas en ensayos con humanos. La mayoría de los estudios clínicos examinaron el efecto del GABA en la hipertensión leve. En total, se identificaron 16 estudios que investigaron el efecto del GABA administrado por vía oral, como suplemento o en matrices complejas (como leche fermentada y salsa de soya), sobre la presión arterial alta. Algunos estudios mostraron que el GABA se asociaba con una disminución transitoria y moderada de la presión arterial (cambio menor al 10%). El consumo de GABA proveniente de alimentos o suplementos ha demostrado, en algunos estudios, reducir la presión arterial. Estos estudios sobre presión arterial se realizaron en gran medida con GABA administrado en matrices alimentarias fermentadas, lo que dificulta separar el efecto del GABA por sí solo del de otros componentes bioactivos presentes en los productos fermentados.
5.4 Secreción de hormona de crecimiento y rendimiento deportivo
Estudios más antiguos de la década de 1980 señalaron beneficios en la secreción de hormona de crecimiento, pero no fue hasta hace poco que investigaciones adicionales continuaron desarrollando estos hallazgos. La suplementación puede aumentar los niveles de hormona de crecimiento, aunque los efectos son de corta duración. Algunas investigaciones también han reportado efectos beneficiosos sobre la calidad del sueño, el estrés y el estado de ánimo; sin embargo, los resultados han sido inconsistentes entre los estudios.
Una dosis suplementaria de GABA en el rango de 3,000 a 5,000 mg (3 a 5 gramos) se ha utilizado para aumentar las concentraciones de hormona de crecimiento; sin embargo, debido a la falta de investigación clínica, no está claro si estas dosis son óptimas. La suplementación oral con GABA aumenta los niveles séricos de hormona de crecimiento (GH) y la síntesis de proteínas; por lo tanto, la suplementación post-ejercicio con GABA y proteína puede ayudar a potenciar la hipertrofia muscular inducida por el entrenamiento. Los datos actuales son limitados y aún no concluyentes, pero su potencial para elevar los niveles de concentración de GH en la sangre lo ha convertido en un suplemento preferido entre los atletas de fuerza. La calidad y cantidad global de la evidencia humana sobre los efectos ergogénicos y de composición corporal del GABA sigue siendo baja.
5.5 Ansiedad y estado de ánimo
Evidencia emergente ha demostrado que los cambios tanto en los niveles circulantes como cerebrales de GABA están asociados con cambios en la composición de la microbiota intestinal, y que los cambios en los niveles de GABA y en la composición de la microbiota desempeñan un papel en la modulación de la salud mental. Los desequilibrios de este neurotransmisor están asociados con enfermedades neurológicas como el Alzheimer y el Parkinson, y con trastornos psicológicos, incluyendo ansiedad, depresión y estrés.
El sistema GABAérgico está fundamentalmente implicado en la regulación de los estados de excitabilidad neural. La reducción de la actividad GABAérgica se ha asociado, en estudios de imagenología, con ciertas condiciones caracterizadas por una excitabilidad neural aumentada. La relación precisa entre el sistema GABA y la ansiedad en humanos es un campo de investigación activo. Sin embargo, la evidencia proveniente de ensayos clínicos en humanos específicamente sobre la suplementación oral de GABA reduciendo la ansiedad clínica sigue siendo muy limitada. La revisión sistemática de 2020 encontró solo evidencia limitada, y aún no se han establecido ECA grandes, replicados de manera independiente y de alta calidad que demuestren eficacia para los trastornos de ansiedad diagnosticados.
Evidencia emergente sugiere que la suplementación con bacterias productoras de GABA, conocidas como psicobióticos, puede mejorar el equilibrio de neurotransmisores, modular la producción de citocinas, fortalecer la integridad de la barrera intestinal y aliviar comportamientos relacionados con la ansiedad y la depresión. Esta área está actualmente más activa a través de la vía probiótica/psicobiótica que a través de la suplementación directa de GABA.
5.6 Eje intestino-cerebro, microbioma y áreas emergentes
Una revisión integral reciente examina la posibilidad de que GABA pueda ser un potente mediador postbiótico del eje intestino-cerebro. Los autores presentan evidencia emergente de que "los cambios tanto en los niveles circulantes como cerebrales de GABA están asociados con cambios en la composición de la microbiota intestinal, y que los cambios en los niveles de GABA y en la composición de la microbiota desempeñan un papel en la modulación de la salud mental."
Estudios recientes revelaron que miembros de la microbiota intestinal son capaces de producir GABA, modulando la respuesta del eje intestino-cerebro. Entre los miembros de la microbiota intestinal humana, las bifidobacterias son bien conocidas por establecer numerosas interacciones metabólicas y fisiológicas con el huésped; análisis genómicos de más de 1,000 cepas de bifidobacterias disponibles públicamente revelaron que el taxón Bifidobacterium adolescentis podría representar un modelo productor de GABA en el tracto gastrointestinal humano. La evidencia en esta área es preliminar, en gran medida preclínica (modelos animales e in vitro), y requiere una validación clínica robusta en humanos.
GABA se ha investigado por sus efectos en la reducción del estrés y en la mejora del sueño en estudios con humanos, así como por sus otras actividades biológicas, que incluyen efectos antihipertensivos, antidiabéticos, anticancerígenos, antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianos y antialérgicos. La mayoría de estas áreas adicionales (anticancerígeno, antioxidante, antidiabético) están respaldadas actualmente solo por datos in vitro o en animales, sin evidencia clínica establecida en humanos.
5.7 Saciación y comportamiento alimentario
Los investigadores exploraron si una administración oral única de GABA afecta el comportamiento alimentario, como forma de evaluar la función cerebral y la participación de los nervios aferentes vagales. El GABA por vía oral en dosis de 20 y 200 mg/kg, administrado inmediatamente antes de la realimentación, suprimió la ingesta de alimentos a corto plazo sin comportamientos aversivos en ratones. Este fue un estudio preclínico (en animales); la evidencia en humanos en esta área aún no se ha establecido.
6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas
Con base en la evidencia disponible, GABA y el sistema GABAérgico están asociados con los siguientes sistemas corporales y áreas de salud:
- Sistema nervioso central: las neuronas GABAérgicas se localizan en el hipocampo, el tálamo, los ganglios basales, el hipotálamo y el tronco encefálico. GABA es el principal neurotransmisor inhibitorio del cerebro, esencial para la regulación de la excitabilidad neuronal, los ciclos de sueño-vigilia, la ansiedad, el estado de ánimo y el umbral convulsivo.
- Sistema cardiovascular: GABA participa en la regulación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Múltiples ensayos en humanos han documentado reducciones modestas de la presión arterial a partir de matrices alimentarias fermentadas enriquecidas con GABA.
- Sistema endocrino (eje hipofisario/hormona de crecimiento): estudios de investigación han vinculado la suplementación con GABA a la liberación aumentada de GH, una hormona anabólica esencial para la construcción de masa magra, la quema de grasa corporal y el fortalecimiento del rendimiento en el ejercicio.
- Sistema gastrointestinal/sistema nervioso entérico: GABA actúa sobre receptores GABA neuronales y potencialmente gliales en los plexos submucoso y mientérico del sistema nervioso entérico, y modula la transmisión vagal.
- Sistema inmunitario: GABA puede actuar sobre células inmunitarias locales y sistémicas, las cuales expresan tanto receptores GABAA como GABAB. Dado que el sistema linfoide asociado al intestino representa aproximadamente el 70% de las células inmunitarias del cuerpo, el sistema GABA gastrointestinal está idealmente ubicado para influir en la inmunidad.
- Microbioma intestinal: el GABA producido microbianamente puede influir en el eje microbiota-intestino-cerebro (MGB) al activar vías de señalización neural, endocrina e inmunitaria.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios clínicos
Las dosis utilizadas en los estudios clínicos con humanos varían considerablemente según la aplicación prevista. Los siguientes rangos de dosis se extraen directamente de datos de estudios publicados y bases de datos de evidencia:
- Calidad del sueño y estado de ánimo (estudios a corto plazo): se ha utilizado GABA suplementario en el rango de dosis de 20 a 300 mg (0.02–0.3 gramos) para mejorar la calidad del sueño, el estado de ánimo y los marcadores de estrés, mientras que se ha utilizado una dosis de 800 mg para mejorar la atención.
- Calidad del sueño (estudios de varias semanas): algunos estudios que emplearon suplementación diaria de GABA durante 1 a 4 semanas utilizaron un rango de dosis de 100 a 300 mg (0.1 a 0.3 gramos) por día para mejorar la calidad del sueño. El ensayo de Byun et al. (2018) utilizó específicamente 300 mg diarios de GABA extraído de germen de arroz sin pulir durante 4 semanas.
- Secreción de hormona de crecimiento: se ha utilizado una dosis suplementaria de GABA en el rango de 3,000 a 5,000 mg (3 a 5 gramos) para aumentar las concentraciones de hormona de crecimiento.
- Estudios de seguridad (rango superior): los datos mostraron que no hubo eventos adversos graves asociados con GABA en ingestas de hasta 18 g/día durante 4 días, y en estudios más largos con ingestas de 120 mg/día durante 12 semanas.
- Presión arterial (matrices de alimentos funcionales): los estudios clínicos investigaron el efecto del GABA puro como suplemento dietético o como constituyente natural de matrices de leche o soya fermentadas. La mayoría de los estudios sobre presión arterial utilizaron GABA como parte de matrices alimentarias fermentadas; las dosis exactas de GABA puro variaron entre los 16 estudios identificados.
Debido a la falta de investigación clínica, no está claro si alguna de estas dosis es óptima.
8. Seguridad, efectos adversos e interacciones farmacológicas
Perfil general de seguridad
La Farmacopea de los Estados Unidos (USP) realizó una evaluación exhaustiva de seguridad del GABA, examinando estudios clínicos, información sobre eventos adversos y datos toxicológicos. Los estudios clínicos investigaron el efecto del GABA puro como suplemento dietético o como constituyente natural de matrices de leche o soya fermentadas. Los datos mostraron que no hubo eventos adversos graves asociados con GABA en ingestas de hasta 18 g/día durante 4 días y en estudios más largos con ingestas de 120 mg/día durante 12 semanas.
No se encontraron estudios sobre los efectos del GABA durante el embarazo y la lactancia, ni tampoco reportes de casos o eventos adversos espontáneos asociados con GABA. La administración crónica de GABA a ratas y perros en dosis de hasta 1 g/kg/día no mostró signos de toxicidad.
Efectos sobre la presión arterial
Algunos estudios mostraron que GABA se asociaba con una disminución transitoria y moderada de la presión arterial (cambio menor al 10%). Este efecto es relevante para las personas con presión arterial baja preexistente.
Interacciones farmacológicas
Dado que algunos estudios mostraron que GABA se asociaba con disminuciones de la presión arterial, es concebible que el uso concurrente de GABA con medicamentos antihipertensivos pudiera aumentar el riesgo de hipotensión.
GABA no tiene actualmente ninguna interacción farmacológica conocida establecida. Sin embargo, es importante informar cualquier otro medicamento o suplemento que se esté tomando, incluyendo medicamentos de prescripción, medicamentos de venta libre, vitaminas y suplementos dietéticos o herbales. Aunque actualmente no se conocen interacciones, la suplementación con ácido gamma-aminobutírico se ha estudiado muy poco en humanos.
Embarazo y lactancia
No se encontraron estudios sobre los efectos del GABA durante el embarazo y la lactancia. La ausencia de datos de seguridad para estas poblaciones representa un vacío de evidencia significativo.
Resumen de la solidez de la evidencia
El conjunto general de evidencia clínica en humanos sobre la suplementación oral de GABA sigue siendo limitado en todos los resultados estudiados. Aunque se necesitan más estudios antes de poder establecer conclusiones sobre la eficacia del consumo oral de GABA sobre el estrés y el sueño, los resultados muestran que existe evidencia limitada con respecto al estrés y evidencia muy limitada con respecto a los beneficios en el sueño de la ingesta oral de GABA. Como suplemento alimenticio, GABA se está investigando científicamente en relación con la relajación, la calidad del sueño y el manejo del estrés; la base de evidencia actual es limitada y en gran medida falta una prueba clínica robusta de efectos específicos. La literatura sobre presión arterial, aunque más voluminosa (16 estudios en humanos), se complica por el uso de matrices alimentarias mixtas en lugar de GABA puro. Los estudios sobre hormona de crecimiento son pequeños y los efectos se describen como de corta duración. La evidencia sobre efectos mediados por el microbioma intestinal es emergente pero en gran medida preclínica.
Referencias
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- γ-Aminobutyric Acid Found in Fermented Foods and Beverages: Current Trends — Heliyon/ScienceDirect (2020)
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- GABA-Producing Bacteria as Potential Psychobiotics in Gut–Brain Axis — International Journal of Molecular Sciences (2026)