Clorofilina
1. Identidad: nombres químicos, fuente natural y preparaciones
Definición y nomenclatura
La clorofilina se refiere a cualquiera de un grupo de sales hidrosolubles estrechamente relacionadas que son derivados semisintéticos de la clorofila, y que difieren en la identidad de los cationes asociados al anión. La clorofilina más estudiada, la clorofilina cúprica sódica (SCC, por sus siglas en inglés), es una mezcla semisintética de sales de sodio y cobre derivadas de la clorofila. Su forma más común es un derivado de sodio/cobre utilizado como aditivo alimentario y en medicina alternativa. Como colorante alimentario, la clorofilina con complejo de cobre se conoce como Verde Natural 3 y tiene el número E141.
Su fórmula química se representa típicamente como C34H31CuN4Na3O6, con un peso molecular de aproximadamente 724.15 g/mol, y se presenta como un polvo verde oscuro. El compuesto también figura bajo los números CAS 11006-34-1 y 85536-03-4 para diferentes formas de sal.
Composición química
Los dos compuestos principales que contienen cobre y que se encuentran comúnmente en la clorofilina cúprica sódica comercial son la trisodio cobre clorina e6 y la disodio cobre clorina e4. Ambos tienen estructuras de anillo de porfirina con un átomo de cobre central que reemplaza al átomo de magnesio presente en las clorofilas naturales, carecen de una cola de fitol y son hidrosolubles.
Se ha desarrollado una clorofilina cúprica sódica (SCC) de grado comercial como una mezcla de derivados de Cu-clorina preparados mediante la saponificación de la clorofila con NaOH, seguida del reemplazo del átomo de Mg2+ por Cu. Este proceso semisintético de dos etapas convierte al pigmento natural liposoluble en un compuesto estable e hidrosoluble.
Los derivados metalo-clorofílicos, incluidas las clorofilinas, pueden sintetizarse químicamente o producirse en el procesamiento industrial de alimentos; estos compuestos contienen zinc, hierro o cobre en lugar del átomo central de magnesio. Si bien la SCC sustituida con cobre es, por mucho, la forma más prevalente comercialmente y más estudiada, la clorofilina de hierro y la clorofilina de zinc son variantes reconocidas con propiedades distintivas.
Fuente natural
La clorofilina se deriva de la clorofila natural extraída de plantas verdes, como la alfalfa o las ortigas, mediante procesos que involucran saponificación y metalación. La clorofila a y la clorofila b representan alrededor del 99% de las especies de clorofila que se encuentran en las plantas comestibles, mientras que algunas algas y microalgas contienen cantidades menores de pigmentos de clorofila c. La alfalfa (Medicago sativa) es la fuente industrial predominante de la clorofila natural que posteriormente se procesa para obtener SCC.
Formas y preparaciones comunes
Las preparaciones orales de clorofilina cúprica sódica (también llamada complejo cúprico de clorofilina) están disponibles como suplemento dietético y como medicamento de venta libre (Derifil) utilizado para reducir el olor de las colostomías e ileostomías, o para reducir el olor fecal debido a la incontinencia. La clorofilina es el ingrediente activo en varias preparaciones de uso interno destinadas a reducir los olores asociados con la incontinencia, las colostomías y procedimientos similares, así como el olor corporal en general. También está disponible como preparación tópica, supuestamente útil para el tratamiento y el control del olor de heridas, lesiones y otras afecciones cutáneas, como las quemaduras por radiación.
A finales de la década de 1950, se añadió clorofilina a pomadas que contenían papaína y urea utilizadas para el desbridamiento químico de heridas, con el fin de reducir la inflamación local, promover la curación y controlar el olor. Las pomadas de papaína/urea que contienen clorofilina todavía están disponibles en EE. UU. por prescripción médica. Otras formas comerciales adicionales incluyen gotas líquidas (destinadas a mezclarse con agua), cápsulas, tabletas, geles y cremas tópicas, y productos de cuidado dental/bucal como pastas dentales y colutorios.
En la industria alimentaria, la clorofilina cúprica sódica se utiliza como colorante alimentario verde natural. Su tono vibrante y su estabilidad la convierten en una alternativa atractiva a los colorantes sintéticos. Su uso como aditivo alimentario está regulado por autoridades como la FDA y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para garantizar la seguridad y una aplicación adecuada.
2. Uso tradicional e histórico
Orígenes en la investigación de principios del siglo XX
A finales de la década de 1930, el investigador de la Universidad de Temple, Benjamin Gruskin, se interesó por el uso de la clorofila en heridas infecciosas y úlceras, pero su experimento le dejó resultados mixtos. Esta investigación temprana, no obstante, sentó las bases para el desarrollo farmacéutico posterior.
Investigaciones realizadas en la década de 1940 indicaron que la clorofilina desaceleraba el crecimiento de ciertas bacterias anaerobias en tubo de ensayo y acelerraba la curación de heridas experimentales en animales. Estos hallazgos llevaron al uso de soluciones y pomadas tópicas de SCC en el tratamiento de heridas abiertas persistentes en humanos. En 1947, el American Journal of Surgery informó que los derivados de la clorofila ayudaban a reducir el olor nocivo de los pacientes heridos en un hospital de guerra.
Adopción clínica y comercial a mediados del siglo XX
Durante finales de la década de 1940 y la década de 1950, una serie de estudios en gran parte no controlados en pacientes con heridas de curación lenta, como úlceras vasculares y úlceras por presión (decúbito), informaron que la aplicación tópica de SCC promovía la curación de manera más eficaz que otros tratamientos comúnmente utilizados.
Los efectos desodorantes de la clorofila se observaron ya en las décadas de 1940 y 1950, y llevaron a los médicos a administrar clorofila para reducir el olor fecal y urinario en pacientes con colostomías e ileostomías. La comercialización se aceleró a finales de la década de 1940 y en la de 1950, con la introducción de la clorofilina en productos farmacéuticos para la curación de heridas y el control del olor; los estudios de F. Howard Westcott demostraron su eficacia en la reducción del mal aliento y el olor corporal, lo que dio lugar a productos de venta libre como desodorantes y pomadas.
Para la década de 1950, la clorofila se comercializaba como un potente desodorante y desintoxicante, y rápidamente apareció en los estantes de tiendas en una variedad de productos, incluidas pastas dentales, jabones y goma de mascar. Los orígenes de estas afirmaciones médicas se basaban en hallazgos de la investigación de F. Howard Westcott en la década de 1940, según los cuales era un bloqueador de olores. El valor comercial de este atributo llevó a que muchas empresas crearan marcas que contenían el compuesto, en particular entre 1950 y 1953. Se utilizó como herramienta de marketing para promocionar pastas dentales, toallas sanitarias, jabones y otros productos.
El fundamento principal para el uso interno proviene de informes tempranos de las décadas de 1940 y 1950, cuando la clorofilina se administraba por vía oral para reducir los olores en pacientes con colostomías, ileostomías, y en aquellos con incontinencia o heridas crónicas. También se utilizó para limpiar y acelerar la curación de heridas abiertas, disminuir la inflamación en quemaduras por radiación, y disminuir el olor en pacientes con colostomías o con incontinencia urinaria o fecal.
En Europa, los complejos de cobre de las clorofilinas fueron aprobados como colorante alimentario (E141) tras el establecimiento de los sistemas de números E a principios de la década de 1960, lo que permitió su uso en bebidas y confitería tras la Segunda Guerra Mundial para satisfacer la demanda de pigmentos verdes naturales.
La SCC se ha utilizado por vía oral como desodorante interno y por vía tópica en el tratamiento de heridas de curación lenta durante más de 50 años sin efectos secundarios graves. El uso clínico en residencias de ancianos y entornos de cuidado de heridas persistió incluso después de las controversias de marketing de mediados de la década de 1950 descritas en la sección 5 a continuación.
3. Constituyentes clave y compuestos activos
Componentes bioactivos primarios
La clorofilina cúprica sódica (SCC) es una mezcla hidrosoluble y de color verde brillante derivada de la clorofila natural que posee propiedades antimutagénicas y antioxidantes potenciales. Como se trata de una mezcla y no de un compuesto puro único, sus principales constituyentes son la trisodio cobre clorina e6 y la disodio cobre clorina e4, ambas porfirinas del tipo clorina.
Un ensayo clínico controlado con placebo halló cantidades significativas de cobre clorina e4 detectables en el suero de personas que tomaban tabletas de clorofilina (300 mg/día), lo que indica que efectivamente se absorbe. Estudios in vitro han encontrado que la clorina e4 tiene una estabilidad mayor que la clorina e6.
Relaciones estructurales con la clorofila natural
La estructura básica de la clorofila es un anillo de porfirina similar al del hemo en la hemoglobina. En la conversión a SCC, ocurren dos modificaciones químicas a partir de la clorofila natural: (1) el ion central de magnesio es reemplazado por cobre, y (2) la cola hidrofóbica de fitol se escinde mediante saponificación. El resultado es una molécula que conserva el cromóforo central de porfirina pero adquiere solubilidad en agua y mayor estabilidad química.
Dada la estructura de anillo de porfirina similar al hemo de la clorofilina de hierro, esta podría ser una vía alternativa de suministro de hierro, adecuada también para vegetarianos y veganos, aunque existen pocos estudios que investiguen el uso de la clorofilina de hierro para este propósito.
4. Mecanismos de acción
Complejación molecular con carcinógenos
La clorofila y la clorofilina cúprica sódica pueden formar complejos moleculares estrechos con ciertos productos químicos conocidos o sospechosos de causar cáncer, incluidos los hidrocarburos poliaromáticos presentes en el humo del tabaco, algunas aminas heterocíclicas presentes en la carne cocida, y la aflatoxina B1. La unión de la clorofila o la SCC a estos posibles carcinógenos puede interferir con la absorción gastrointestinal de estos, reduciendo la cantidad que llega a los tejidos susceptibles.
Estudios mecanísticos sugieren que la clorofilina puede actuar como una "molécula interceptora" mediante la formación de complejos moleculares estrechos con carcinógenos como la AFB1. Así, la clorofilina puede disminuir la biodisponibilidad de los carcinógenos dietéticos al impedir su absorción y al desviarlos hacia el flujo fecal, lo que conduce a una reducción de los aductos de ADN y de la carga tumoral.
Actividad antioxidante
La clorofilina puede neutralizar varios oxidantes fisiológicamente relevantes in vitro, y datos limitados de estudios en animales sugieren que la suplementación con clorofilina puede disminuir el daño oxidativo inducido por carcinógenos químicos y por radiación. Estudios han demostrado que la clorofilina tiene efectos inmunoestimulantes, antiinflamatorios y antivirales, además de propiedades antioxidantes y radioprotectoras.
Actividad antimutagénica
La clorofilina es un potente antimutágeno en una variedad de ensayos de genotoxicidad a corto plazo, tanto in vitro como in vivo. La clorofilina cúprica sódica (CHL) es un derivado hidrosoluble de la clorofila que exhibe actividad antimutagénica en varios ensayos de genotoxicidad a corto plazo e inhibe la unión de carcinógenos al ADN in vivo.
In vitro, se une a algunos mutágenos ambientales como los hidrocarburos aromáticos policíclicos benzo[a]pireno y dibenzo[a,i]pireno. La clorofilina también se une a la naranja de acridina.
Efectos antibacterianos
Investigaciones realizadas en la década de 1940 indicaron que la clorofilina desaceleraba el crecimiento de ciertas bacterias anaerobias en tubo de ensayo y acelerraba la curación de heridas experimentales en animales. Más recientemente, un estudio evaluó la efectividad fotosensibilizadora de la clorofilina cúprica sódica, un colorante verde natural comúnmente utilizado como aditivo alimentario (E-141ii), para inactivar cepas de Staphylococcus aureus sensibles y resistentes a la meticilina bajo iluminación con luz roja.
Inhibición de la hialuronidasa
El complejo de clorofilina cúprica sódica ha demostrado, tanto in vitro como in vivo, la capacidad de inhibir la hialuronidasa. La hialuronidasa degrada el ácido hialurónico, un componente estructural clave de la matriz extracelular dérmica, y su inhibición se considera relevante para aplicaciones antienvejecimiento y de apoyo a la curación de heridas en la piel.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Intercepción de aflatoxinas y quimioprevención del cáncer hepático
Fuerza de la evidencia: moderada (un ECA de referencia; limitado a poblaciones con exposición alta)
La aflatoxina B1 (AFB1), un carcinógeno hepático producido por ciertas especies de hongos, se encuentra en granos y legumbres enmohecidos, incluidos el maíz, los cacahuates y la soya. En regiones cálidas y húmedas de África y Asia con instalaciones de almacenamiento de granos inadecuadas, los niveles altos de AFB1 en la dieta se asocian con un mayor riesgo de carcinoma hepatocelular.
En un ensayo de quimioprevención aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, los investigadores probaron si la clorofilina podía alterar la disposición de la aflatoxina. Ciento ochenta adultos sanos de Qidong fueron asignados aleatoriamente a ingerir 100 mg de clorofilina o un placebo tres veces al día durante 4 meses. El consumo de clorofilina en cada comida condujo a una reducción global del 55% (P = 0.036) en los niveles urinarios medianos de este biomarcador de aflatoxina, en comparación con quienes tomaban placebo. La adherencia al protocolo del estudio fue excelente, y no se reportaron eventos adversos.
Un estudio cruzado en tres voluntarios que utilizó espectrometría de masas por aceleradores para estudiar la farmacocinética de una dosis ultrabaja de aflatoxina B1 encontró que una dosis de 150 mg de SCC o de clorofila podía disminuir la absorción de aflatoxina B1.
Tanto el tratamiento con clorofila como con CHL impidieron significativamente la absorción de AFB1 y redujeron la Cmax y las AUC (en plasma y orina) en uno o más sujetos.
Debido al largo período de tiempo entre la exposición a AFB1 y el desarrollo de cáncer en humanos, un ensayo de intervención podría requerir hasta 20 años para determinar si la suplementación con SCC puede reducir la incidencia de carcinoma hepatocelular en personas expuestas a niveles elevados de AFB1 en la dieta. El ensayo de Qidong se considera, por lo tanto, una prueba de concepto para la reducción de biomarcadores más que una evidencia directa de prevención del cáncer. Los hallazgos también son específicos de poblaciones con una exposición dietética a aflatoxinas inevitablemente alta y podrían no ser generalizables a poblaciones occidentales con baja exposición.
5.2 Desodorización interna (control de olores)
Fuerza de la evidencia: débil a moderada; en gran parte estudios históricos no controlados; evidencia contemporánea de ECA limitada
A falta de dicha prueba científica necesaria, al menos puede decirse que la clorofilina, tomada en forma de tableta, se ha utilizado ampliamente en el pasado para tratar el olor fecal y urinario. Un ensayo doble ciego controlado con placebo de la década de 1980 encontró un beneficio modesto en la reducción del olor fecal en pacientes ancianos de residencias de cuidado, pero el tamaño de la muestra fue pequeño y el tamaño del efecto, modesto.
La investigación muestra que tomar clorofilina por vía oral no reduce el olor urinario en adultos mayores que tienen un catéter urinario. No existen ensayos modernos grandes y bien controlados, y las revisiones sistemáticas señalan la falta de datos contemporáneos y robustos.
La trimetilaminuria es un trastorno hereditario caracterizado por la excreción de trimetilamina, un compuesto con un olor "a pescado" o desagradable. Un estudio realizado en un pequeño número de pacientes japoneses con trimetilaminuria encontró que la SCC oral (60 mg tres veces al día) durante tres semanas disminuyó significativamente las concentraciones urinarias de trimetilamina. La clorofilina sigue siendo un ingrediente en algunos productos desodorantes internos de venta libre, y ocasionalmente se recomienda para personas con trimetilaminuria (el "síndrome del olor a pescado"), aunque la evidencia en este caso también es en gran parte anecdótica.
5.3 Curación de heridas (uso tópico)
Fuerza de la evidencia: débil a moderada; en gran parte series de casos históricas no controladas; datos controlados con placebo limitados
La investigación realizada en la década de 1940, que indicó que las soluciones de clorofilina desaceleraban el crecimiento de ciertas bacterias anaerobias en tubo de ensayo y acelerraban la curación de heridas experimentales en animales, condujo al uso de soluciones y pomadas tópicas de clorofilina en el tratamiento de heridas abiertas persistentes en humanos. Durante finales de la década de 1940 y la década de 1950, una serie de estudios en gran parte no controlados en pacientes con heridas de curación lenta, como úlceras vasculares y úlceras por presión (decúbito), informaron que la aplicación tópica de SCC promovía la curación de manera más eficaz que otros tratamientos comúnmente utilizados.
En la literatura occidental existen informes más antiguos que son puramente descriptivos. Por ejemplo, algunos describen a varios pacientes que aparentemente obtuvieron alivio sintomático mediante el uso de clorofilina para disminuir el olor de la orina debido a la incontinencia, o para disminuir el dolor cutáneo resultante de quemaduras por radiación tras radioterapia pélvica.
A finales de la década de 1950, se añadió clorofilina a pomadas que contenían papaína y urea utilizadas para el desbridamiento químico de heridas, con el fin de reducir la inflamación local, promover la curación y controlar el olor. Las pomadas de papaína/urea que contienen clorofilina todavía están disponibles en EE. UU. por prescripción médica. La base de evidencia para estas formulaciones proviene principalmente de series de casos y de la experiencia clínica no controlada, más que de grandes ensayos aleatorizados.
5.4 Afecciones cutáneas: fotodaño, acné y envejecimiento
Fuerza de la evidencia: preliminar; solo estudios piloto pequeños; faltan ensayos controlados con placebo
Un estudio piloto en 10 mujeres (de 40 años o más) con fotodaño notable y léntigos solares encontró que la aplicación tópica dos veces al día de un gel que contenía sales del complejo de SCC al 0.66% durante ocho semanas mejoró diversas medidas clínicas, incluida la aspereza táctil y visual de la piel facial, el resplandor de la piel, las líneas finas, el tamaño de los poros y el fotodaño general.
Un estudio previo demostró la inhibición de la actividad de la hialuronidasa in vitro por parte del complejo de clorofilina cúprica sódica. En un ensayo clínico unicéntrico, aleatorizado y controlado de 12 días, tanto el material de prueba que contenía un 0.05% de complejo de clorofilina cúprica sódica como el control positivo, crema de tretinoína al 0.025%, aumentaron la presencia de procolágeno 1, fibrilina 1, y mucinas epidérmicas y dérmicas, que son biomarcadores de reparación dérmica, en comparación con el control negativo.
Algunos reportes de casos también han observado una cierta mejora en el enrojecimiento facial y la rosácea con la aplicación tópica de SCC. Aunque los hallazgos de estos estudios son interesantes, se necesitan ensayos clínicos controlados con placebo para determinar si la SCC puede tener utilidad en el tratamiento de diversas afecciones cutáneas.
5.5 Leucopenia
Fuerza de la evidencia: muy preliminar; estudio único de tamaño pequeño
La literatura clínica china ha documentado un interés en la clorofilina como apoyo hematológico. Un estudio que analizó el efecto terapéutico de tabletas de clorofilina cúprica sódica en el tratamiento de 60 casos de leucopenia se publicó en el Chinese Journal of Integrative Medicine en 2005. El cuerpo de evidencia se limita a este único estudio chino de pequeña escala y no ha sido replicado de forma independiente en ensayos controlados occidentales.
5.6 Efectos antioxidantes y radioprotectores
Fuerza de la evidencia: preclínica (datos in vitro y en animales); no hay ECA definitivos en humanos
La clorofilina neutraliza los radicales libres y las especies reactivas de oxígeno inducidas por radiación. Un estudio en animales de 2026 evaluó los efectos protectores de la clorofilina cúprica sódica contra el daño oxidativo inducido por cloruro de bario; los animales recibieron SCC (40 mg/kg) durante 14 días antes de la exposición tóxica, y las evaluaciones toxicológicas y conductuales confirmaron la ausencia de toxicidad sistémica o alteraciones neuroconductuales tras la suplementación. Estos hallazgos son preclínicos y no se han trasladado a resultados clínicos en humanos.
5.7 Biodisponibilidad del hierro (clorofilina de hierro)
Fuerza de la evidencia: muy preliminar; principalmente in vitro e investigación clínica en fase temprana
Estudios in vitro demuestran que la clorofilina de hierro es tan eficaz como el hemo para suministrar hierro a las células intestinales, y significativamente mejor que la forma suplementaria de hierro más común (es decir, el sulfato ferroso) cuando se incorpora en la mayoría de las matrices alimentarias. Sin embargo, el trabajo en esta área es incipiente y aún no se ha validado en humanos. Un estudio de 2019 realizado por Ding et al. sugiere un efecto positivo de la clorofilina de hierro sobre los valores de hemoglobina en la anemia por deficiencia de hierro en niños y adultos, después de 1 mes de tratamiento.
6. Sistemas corporales y áreas de salud asociadas
- Sistema gastrointestinal: desodorización interna de olores relacionados con colostomías e ileostomías; reducción del olor fecal por incontinencia; unión propuesta de carcinógenos dietéticos en la luz intestinal.
- Sistema hepático: reducción de aductos de ADN inducidos por aflatoxina como biomarcador del riesgo de carcinoma hepatocelular en poblaciones con exposición alta.
- Piel y curación de heridas: uso tópico para heridas de curación lenta, úlceras vasculares y por presión, quemaduras por radiación, piel fotodañada, acné y poros dilatados.
- Trastornos metabólicos/hereditarios del olor: reducción de la trimetilamina urinaria en la trimetilaminuria.
- Defensa antioxidante: actividad de neutralización de radicales libres demostrada in vitro y en modelos animales.
- Hematológico (solo clorofilina de hierro): evidencia preliminar de un mejor suministro de hierro y de mejora de la hemoglobina en la anemia por deficiencia de hierro.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas
Las siguientes dosis se extraen directamente de la literatura científica y clínica citada anteriormente; no representan recomendaciones.
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Quimioprevención de aflatoxinas (tabletas orales): 100 mg de clorofilina tres veces al día durante 4 meses en el ECA de referencia de Qidong.
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Estudio cruzado de farmacocinética de aflatoxinas (cápsulas orales): se administraron cápsulas que contenían 150 mg de clorofilina purificada como dosis única de cotratamiento.
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Trimetilaminuria (SCC oral): 60 mg tres veces al día durante tres semanas.
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Desodorización interna (de fuentes secundarias): 100 mg de clorofilina para la reducción del olor por incontinencia/cateterización vesical; 300 mg diarios si el olor no se controlaba.
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Estudio de absorción de cobre (tabletas orales): 300 mg/día de tabletas de clorofilina utilizadas en un ensayo clínico controlado con placebo que examinó la clorina e4 sérica de cobre.
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Fotodaño tópico (gel): aplicación tópica dos veces al día de un gel que contenía sales del complejo de SCC al 0.66% durante ocho semanas.
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Piel fotoenvejecida tópica (estudio de biopsia): material de prueba que contenía un 0.05% de complejo de clorofilina cúprica sódica aplicado durante 12 días.
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Estudio en animales sobre estrés oxidativo: SCC a 40 mg/kg durante 14 días en ratones.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones
Estado regulatorio y seguridad general
El Comité Mixto de Expertos FAO/OMS en Aditivos Alimentarios (JECFA) tampoco encontró efectos adversos en un estudio de alimentación en ratas con hasta un 3% de SCC en la dieta durante hasta 2 años. Los resultados no mostraron indicios de efectos adversos en las ratas en ninguna de las dosis probadas a causa del consumo prolongado del aditivo colorante. Además, no hubo evidencia de toxicidad por metales.
No se anticipa que la toxicidad aguda sea un problema, y los productos con CHL se consideran generalmente reconocidos como seguros (GRAS, por sus siglas en inglés). Se han estudiado extensamente en múltiples especies animales y están disponibles comercialmente en formulaciones de venta libre.
La clorofilina se utiliza comúnmente en pequeñas cantidades como agente colorante en los alimentos. Cuando se usa en dosis más altas como medicamento, la clorofilina es posiblemente segura cuando se toma durante hasta 3 meses. Podría hacer que la piel sea más sensible al sol. No hay suficiente información confiable para saber si la clorofilina es segura para usarse durante más de 3 meses.
Contenido de cobre y posible toxicidad por cobre
La clorofilina contiene cobre, que puede causar efectos adversos graves cuando se toma en dosis altas durante un período prolongado. No se produjo acumulación de cobre en el hígado, el riñón o el bazo de ratas con niveles dietéticos de 0.1% o 1% del complejo cúprico de clorofilina de sodio y potasio. No hubo efecto sobre el almacenamiento de hierro con estos niveles. El átomo de cobre en la SCC está fuertemente quelado dentro del anillo de porfirina, lo que se considera que reduce la exposición al cobre iónico biodisponible en comparación con las sales inorgánicas de cobre, aunque esto no se ha caracterizado completamente en estudios humanos a largo plazo.
En teoría, la clorofilina podría potenciar los efectos de los fármacos fotosensibilizantes, aumentando la sensibilidad a la luz solar. Además, su contenido de cobre podría interactuar con medicamentos utilizados para tratar la enfermedad de Wilson, una afección que afecta el metabolismo del cobre.
Fotosensibilidad
La clorofilina podría hacer que la piel sea más sensible al sol. Esto es consistente con el comportamiento de otros compuestos de la clase de las porfirinas, que pueden actuar como fotosensibilizadores. Las personas que toman suplementos orales de clorofilina deben ser conscientes de una posible mayor sensibilidad a los rayos UV.
Efectos gastrointestinales y pigmentación de las excretas
El pigmento verde aparecerá en la orina y las heces, lo cual puede resultar alarmante para los pacientes que no están informados de este efecto. El pigmento verde en la ropa es extremadamente difícil de eliminar mediante lavado. Aparte de esto, parece haber poca o ninguna evidencia de que la clorofilina pueda causar algún daño.
Interacciones medicamentosas
La clorofilina inhibe la actividad de la CYP3A. La CYP3A4 es una enzima importante del citocromo P450 involucrada en el metabolismo de una gran proporción de fármacos; la inhibición de esta enzima podría, en teoría, aumentar los niveles plasmáticos de los medicamentos coadministrados que sean sustratos de la CYP3A. Cuando se usa en combinación con agentes inmunosupresores, se recomienda precaución debido a que la investigación en humanos sugiere que la clorofila normaliza los recuentos de linfocitos T e IgA. Estas interacciones siguen siendo en gran parte teóricas o basadas en datos preliminares, y no se han caracterizado rigurosamente en estudios de farmacocinética clínica.
Embarazo y lactancia
Dado que los efectos secundarios del uso de clorofila todavía no están muy claros, se recomienda a las madres embarazadas o en período de lactancia evitar el uso de clorofila en forma de suplementos herbales. No se dispone de datos de seguridad controlados para estas poblaciones.
Manchas
El color verde aparecerá en toda clase de lugares inesperados como resultado de la terapia con clorofilina, y la orina y las heces se tornarán verdes. Este es un problema cosmético y práctico más que una preocupación de seguridad, pero se ha citado como una de las razones del declive en el uso clínico del compuesto en la medicina occidental, a pesar de su uso continuado en otros lugares.
Referencias
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- Egner PA et al. — Chlorophyllin intervention reduces aflatoxin–DNA adducts in individuals at high risk for liver cancer (PMC / PNAS, 2001)
- Egner PA et al. — Chlorophyllin intervention reduces aflatoxin–DNA adducts in individuals at high risk for liver cancer (PNAS, 2001)
- Jubert C et al. — Effects of Chlorophyll and Chlorophyllin on Low-Dose Aflatoxin B1 Pharmacokinetics in Human Volunteers (PMC / Cancer Prevention Research, 2009)
- Linus Pauling Institute — Effects of chlorophyll and chlorophyllin on low-dose aflatoxin B(1) pharmacokinetics in human volunteers
- PubChem — Chlorophyllin, copper sodium complex (CID 9875143)
- Wikipedia — Chlorophyllin
- ScienceDirect Topics — Chlorophyllin (overview)
- DrugBank — Sodium copper chlorophyllin: Uses, Interactions, Mechanism of Action
- International Foundation for Gastrointestinal Disorders (IFFGD) — Chlorophyllin: Is It Effective Odor Control?
- WebMD — Chlorophyllin: Overview, Uses, Side Effects, Precautions, Interactions, Dosing
- McCook JP et al. — Ability of sodium copper chlorophyllin complex to repair photoaged skin by stimulation of biomarkers in human extracellular matrix (PMC, 2016)
- Sigler ML, Stephens TJ — Assessment of the Safety and Efficacy of Topical Copper Chlorophyllin in Women With Photodamaged Facial Skin (Journal of Drugs in Dermatology, 2015)
- U.S. FDA Federal Register — Listing of Color Additives Exempt From Certification; Sodium Copper Chlorophyllin (2002)
- PMC — Post-initiation chlorophyllin exposure does not modulate aflatoxin-induced foci in the liver and colon of rats
- PMC — Fifty Years of Aflatoxin Research in Qidong, China: A Celebration of Team Science to Improve Public Health (2025)
- Oregon State University Newsroom — Supplement Reduces Risk of Aflatoxin-Related Liver Cancer
- PMC — Photodynamic Inactivation of Methicillin-Resistant Staphylococcus aureus by a Natural Food Colorant (E-141ii)
- PMC — Protective Effects of Sodium Copper Chlorophyllin and/or Ascorbic Acid Against Barium Chloride-Induced Oxidative Stress in Mouse Brain and Liver (2025)
- ClinicalTrials.gov — Evaluation of Iron Bioavailability From Iron Chlorophyllin (NCT04602247)
- National Geographic — The science behind the chlorophyll water social media trend