Soya (Glycine max): Una Referencia Integral
1. Identidad, Clasificación Botánica y Formas Comunes
Nomenclatura y Taxonomía
La soya (Glycine max (L.) Merrill) se encuentra entre los seis cultivos más producidos del mundo, y sus productos procesados se utilizan ampliamente en la alimentación humana y animal. La planta también se menciona en la literatura botánica más antigua con nombres sinónimos: Glycine max L. Merr., Glycine hispida Moench Maxim, y Phaseolus max L., pertenecientes a la familia de las leguminosas (Fabaceae).
La soya (Glycine max) es un cultivo leguminoso que se diferencia de otras leguminosas de grano por la presencia de altas cantidades de componentes beneficiosos como proteínas, fibras, fitosteroles e isoflavonas. Debido a su alto contenido de aceite y a la calidad de sus proteínas, la soya ha sido identificada como una excelente fuente de alimento en todo el mundo.
Formas y Preparaciones Comunes
Los fitoestrógenos están presentes en grandes cantidades en productos de soya como los frijoles y el tofu. Los productos derivados de la soya, incluyendo la leche de soya y el tofu, se encuentran entre las fuentes más valiosas de fitoestrógenos, ya que pueden incorporarse fácilmente a la dieta humana. La soya está disponible comercialmente y se consume en numerosas formas, entre ellas:
- Soya entera (edamame): se consume como alimento entero, hervido o al vapor.
- Tofu (cuajada de frijol): se produce coagulando la leche de soya y prensando la cuajada resultante.
- Leche de soya: una bebida preparada remojando y moliendo la soya en agua.
- Tempeh: un producto de soya entera fermentada de textura firme, originario de Indonesia.
- Miso: una pasta de soya fermentada usada como condimento, particularmente en la cocina japonesa.
- Salsa de soya: un condimento líquido fermentado. El origen de la salsa de soya se remonta a una pasta de soya fermentada que se utilizaba para conservar alimentos y también como condimento para resaltar el sabor.
- Aislado de proteína de soya: una forma en polvo altamente refinada utilizada en suplementos, fórmulas infantiles y la fabricación de alimentos.
- Extractos/suplementos de isoflavonas de soya: preparaciones concentradas estandarizadas en cuanto a contenido de genisteína, daidzeína y/o gliciteína, disponibles en forma de cápsulas y tabletas.
- Harina de soya: soya seca molida utilizada en repostería y fortificación de alimentos.
2. Composición de Macronutrientes y Fitoquímicos
Macronutrientes
La soya es una fuente importante de proteínas; contiene grasas poliinsaturadas, fibra y vitaminas; y no contiene almidón, grasas saturadas ni colesterol. La soya cruda contiene un 20% de grasa, incluyendo grasa saturada (3%), grasa monoinsaturada (4%) y grasa poliinsaturada, principalmente como ácido linoleico. La mayoría de los carbohidratos de la soya pueden clasificarse como fibra dietética.
Isoflavonas
La soya es la principal fuente de isoflavonas, una subclase de polifenoles con un alto valor agregado. La isoflavona es un modulador selectivo del receptor de estrógeno (ER), con genisteína, daidzeína y gliciteína como principales constituyentes. Se han reportado nueve tipos de isoflavonas glicosídicas y tres tipos de isoflavonas aglicósidas en la soya. Las isoflavonas se presentan principalmente en las plantas en forma de glicósidos biológicamente inactivos (por ejemplo, genistina y daidzina).
Los fitoestrógenos se describen como compuestos naturales de origen vegetal caracterizados por su estructura molecular y tamaño, que se asemejan al estrógeno, especialmente al estradiol, y que muestran actividad estrogénica y/o antiestrogénica. Las isoflavonas han sido vinculadas al estradiol dado que estos compuestos muestran similitud estructural con el estradiol, hormona humana. Aunque las estructuras de las isoflavonas y del estradiol presentan varias diferencias, el grupo funcional de fenol permite la interacción con los receptores de estrógeno (ER) y su consecuente activación.
Fitosteroles
Los principales esteroles que se encuentran en la soya son el sitosterol y el estigmasterol. Otros componentes menores son el campesterol, el estigmasterol, el Δ7-avenasterol y el brasicasterol. Estos fitosteroles tienen un efecto reductor del colesterol al interferir con su absorción en el suero sanguíneo.
Dentro del aceite de soya o la porción lipídica de la semilla, se encuentran cuatro fitosteroles: estigmasterol, sitosterol, campesterol y brasicasterol, que representan alrededor del 2.5% de la fracción lipídica.
Otros Constituyentes Bioactivos
La soya contiene el fitoestrógeno cumestano. La soya también es una fuente significativa del precursor de lignano mamífero secoisolariciresinol, con un contenido de 13–273 µg/100 g de peso seco. El aceite de soya también contiene tocoferoles α-, γ- y δ- (vitamina E), que actúan como antioxidantes.
3. Uso Histórico y Tradicional
China y Asia Oriental
Esta humilde leguminosa, inicialmente cultivada en las regiones orientales de la antigua China, se transformaría gradualmente en una de las fuentes de alimento más versátiles y vitales para la humanidad. Las poblaciones asiáticas han consumido alimentos elaborados con soya durante siglos.
Las primeras referencias a la pasta de soya fermentada se encuentran en la dinastía Han, registradas en tablillas de bambú halladas en la Tumba Han 1 en el sitio arqueológico de Ma-wang-dui, cerca de Changsha, China. La palabra "jiang" también se encuentra en el manuscrito de seda descubierto en la Tumba Han 3. El término "jiang" se utilizó inicialmente para referirse a una amplia variedad de pastas producidas a partir de carne, vegetales, mariscos y granos, pero para la época de la dinastía Han Occidental se usaba de manera más específica para referirse a una pasta fermentada elaborada con soya.
La importancia de la soya en la medicina clásica china se ilustra por su inclusión en el Bencao Gangmu (Gran Farmacopea) de Li Shizhen. El Bencao Gangmu se completó en 1578, pero no se publicó hasta 1596. Describe casi 2,000 drogas de origen animal, vegetal y mineral, y ofrece más de 8,000 prescripciones. Como fuente rica de información, sigue siendo muy útil hoy en día. Todos los alimentos mencionados se consideran medicinas, con base en el antiguo dicho chino: "La comida y la medicina tienen el mismo origen." La soya y los alimentos derivados de ella se abordan en dos capítulos de esta obra.
Adopción Occidental
En Occidente, ciertas subpoblaciones, específicamente los Adventistas del Séptimo Día y los vegetarianos, han utilizado alimentos de soya durante aproximadamente 100 años, aunque el tofu, el alimento de soya por excelencia, se introdujo a gran escala en la población general de los Estados Unidos por primera vez a principios de la década de 1970. Los consumidores conscientes de la salud y con orientación ecológica se sintieron particularmente atraídos por la soya en aquel momento, ya que se percibía como una fuente de proteína de alta calidad, baja en grasa saturada, que se producía de manera más eficiente en comparación con las fuentes de proteína animal.
A principios del siglo XX, los agricultores estadounidenses inicialmente consideraban a la soya principalmente como un cultivo de rotación, valorando su capacidad para fijar nitrógeno en el suelo entre los ciclos de cultivos primarios. El verdadero punto de inflexión llegó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la harina de soya surgió como una fuente crucial de proteína para el ganado debido a las interrupciones en las cadenas tradicionales de suministro de alimento.
Los productos de extracto de soya se han utilizado ampliamente como tratamiento alternativo, dirigido a los síntomas menopáusicos en pacientes que no pueden o que tienen inquietudes relacionadas con la terapia hormonal de la menopausia (THM) y que no están dispuestas a recibirla.
4. Constituyentes Clave y Mecanismos de Acción
Mecanismos Estrogénicos y Antiestrogénicos
La actividad biológica de las isoflavonas ha sido bien documentada. Las isoflavonas, conocidas como fitoestrógenos, son compuestos biológicamente activos con actividad estrogénica débil. Los fitoestrógenos son compuestos fenólicos heterocíclicos con una estructura similar a la de los esteroides estrogénicos (estrógenos endógenos de mamíferos). Por lo tanto, estos compuestos muestran actividad de tipo estrogénico o propiedades antiestrogénicas débiles.
Existen dos tipos de ER: ERα, presente en la mama, el útero y la vagina, y ERβ, presente en el hueso y el tracto urogenital. Las isoflavonas se unen preferentemente al ERβ sobre el ERα, lo que ayuda a explicar sus efectos selectivos según el tejido. Debido a que la mayoría de los fitoestrógenos de origen natural actúan como moduladores selectivos del receptor de estrógeno (SERM, por sus siglas en inglés), que no necesariamente actúan como agonistas directos de los receptores de estrógeno, el consumo normal de alimentos que contienen estos fitoestrógenos no debería proporcionar cantidades suficientes para provocar una respuesta fisiológica en los seres humanos.
Equol: Un Metabolito Importante
El equol es un metabolito de las isoflavonas de soya que puede ser producido por bacterias intestinales. Es lipofílico y se parece a los estrógenos naturales, con afinidad por los receptores de estrógeno. En los seres humanos, no todos pueden producir equol a partir del metabolismo intestinal. Se postula que los productores de equol se benefician más que los no productores en cuanto a todos los efectos relacionados con el sistema endocrino. El principal producto del metabolismo microbiano de la daidzeína es el equol.
Actividad Antioxidante
Un estudio previo demostró que la suplementación dietética con isoflavonas derivadas de la soya redujo la susceptibilidad a la oxidación in vitro de la lipoproteína de baja densidad (LDL).
Mecanismos de Modulación del Colesterol
Los fitosteroles de la soya tienen un efecto reductor del colesterol al interferir con su absorción en el suero sanguíneo. Además, la proteína de soya en sí misma parece modular la síntesis hepática de colesterol y la expresión del receptor de LDL, de manera independiente del contenido de isoflavonas, aunque el mecanismo preciso en humanos todavía está bajo investigación.
Efectos Óseos
Las isoflavonas contenidas en la soya estimulan la síntesis de proteínas y la expresión de fosfatasas alcalinas en los osteoblastos. Además, los alimentos enriquecidos con isoflavonas previnieron la reducción de la densidad mineral ósea (DMO) en ratas o ratones ovariectomizados. Las isoflavonas de soya han recibido considerable atención debido a sus propiedades de tipo estrogénico en ciertos tejidos como el hueso, lo que ha llevado a algunos investigadores a referirse a ellas como moduladores selectivos del receptor de estrógeno (SERM) de origen natural.
5. Evidencia Científica por Área de Uso
5.1 Salud Cardiovascular y Colesterol
En ensayos clínicos de intervención en humanos, el consumo de productos de soya redujo los niveles de colesterol total y colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL-C). En octubre de 1999, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó una declaración de propiedades saludables para la relación entre el consumo de proteína de soya y la reducción del riesgo de enfermedad coronaria.
Se ha demostrado que la proteína de soya en la dieta tiene varios efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular. El efecto mejor documentado es sobre las concentraciones de lípidos y lipoproteínas plasmáticas, con reducciones de aproximadamente 10% en las concentraciones de colesterol LDL (algo mayores en individuos con concentraciones elevadas de colesterol LDL previas al tratamiento) y pequeños aumentos en las concentraciones de colesterol HDL.
El consumo de proteína de soya que contiene isoflavonas se ha vinculado a niveles reducidos de colesterol LDL en pacientes hipercolesterolémicos. Este efecto se incrementa con la administración concomitante de isoflavonas, y parece complementarse además con la capacidad de las isoflavonas para restaurar la función endotelial en pacientes con disfunción endotelial leve y moderada.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2021 centrado específicamente en pacientes con diabetes tipo 2 resulta particularmente informativo. Se incluyeron un total de 22 ensayos con 867 participantes. El consumo de productos de soya condujo a una reducción significativa en las concentraciones séricas de triglicéridos (DMP: −24.73 mg/dL), colesterol total (DMP: −9.84 mg/dL), colesterol LDL (DMP: −6.94 mg/dL) y proteína C reactiva (DMP: −1.27 mg/L). En contraste, los productos de soya no tuvieron efecto sobre el colesterol HDL, la glucemia en ayunas, la insulina en ayunas, la hemoglobina glicosilada, el HOMA-IR, la presión arterial sistólica, la presión arterial diastólica ni el IMC. Este metaanálisis sugiere que el consumo de productos de soya puede mejorar los parámetros cardiovasculares en pacientes con DT2, particularmente en individuos con perfiles de riesgo basal deficientes; sin embargo, se necesitan estudios más amplios, de mayor duración y con mejor calidad metodológica antes de poder llegar a conclusiones firmes.
Una revisión sistemática y metaanálisis independiente en mujeres posmenopáusicas (n = 2,305) encontró que los cambios en el perfil lipídico mostraron disminuciones estadísticamente significativas del colesterol total en −4.64 mg/dL y aumentos del colesterol HDL en 1.15 mg/dL, aunque los cambios en el colesterol LDL y los triacilgliceroles no alcanzaron significancia estadística.
Solidez de la evidencia: La evidencia experimental que respalda los efectos hipocolesterolémicos de la soya no es tan contundente como generalmente se percibe, y el análisis crítico de las investigaciones hasta la fecha indica que los datos no son cuantitativamente impresionantes, lo que plantea dudas sustanciales sobre la importancia clínica de los efectos hipocolesterolémicos observados. En general, la evidencia sobre la reducción de lípidos proveniente de ECA y metaanálisis es moderada, con efectos consistentes pero numéricamente modestos, y más pronunciados en individuos hipercolesterolémicos. La declaración de propiedades saludables de la FDA (1999) fue específicamente para 25 g/día de proteína de soya como parte de una dieta baja en grasas saturadas y colesterol.
5.2 Síntomas Menopáusicos (Sofocos / Síntomas Vasomotores)
Los sofocos son el síntoma menopáusico más común en América del Norte y Europa, y afectan hasta a aproximadamente el 70% de las mujeres. Los síntomas pueden comenzar durante la transición menopáusica, hasta 2 años antes del cese de la menstruación. La duración promedio de los sofocos es de 6 meses a 5 años, aunque el 20% de las mujeres continúan con los síntomas hasta los 70 y 80 años de edad.
Los suplementos de isoflavonas de soya o la proteína de soya pueden ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de los sofocos menopáusicos, pero el efecto puede ser pequeño, y los resultados de la investigación no han sido completamente consistentes. Los estudios que evaluaron las isoflavonas de soya o de trébol rojo para su capacidad de aliviar los síntomas de la menopausia han obtenido resultados inconsistentes.
La suplementación con isoflavonas de soya es beneficiosa tanto en mujeres perimenopáusicas como posmenopáusicas, más aún en mujeres perimenopáusicas. Las isoflavonas de soya son más eficaces sobre los síntomas somáticos y psicológicos, por lo que su uso resulta más beneficioso durante la perimenopausia. Las isoflavonas de soya son menos eficaces sobre los síntomas urogenitales.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 se encuentra entre los análisis integrales más recientes. Los hallazgos de los ensayos clínicos sugieren que el extracto de soya reduce la frecuencia de los sofocos en mujeres posmenopáusicas; sin embargo, otros estudios reportaron que no hubo diferencias significativas entre los grupos de soya y placebo.
Un ensayo clínico notable, el estudio SPARE (Soy Phytoestrogens As Replacement Estrogen), asignó aleatoriamente a mujeres de 45 a 60 años, sin osteoporosis y dentro de los cinco años posteriores a la menopausia, para recibir 200 mg diarios de isoflavonas de soya o placebo durante 2 años. Las participantes se sometieron a mediciones anuales de la densidad ósea de columna y cadera, fitoestrógenos urinarios, lípidos séricos, hormona estimulante de la tiroides y estradiol. Los síntomas menopáusicos, los cambios de humor, la depresión y la calidad de vida se evaluaron anualmente. El estudio SPARE reclutó a 283 mujeres, de las cuales el 66.1% eran hispanas blancas.
La FDA ha aprobado una declaración de propiedades saludables para la proteína de soya rica en isoflavonas destinada a reducir el colesterol con un consumo diario de 25 g de proteína de soya. Sin embargo, es importante señalar que aparentemente se requiere que las isoflavonas de soya se consuman intactas dentro de la proteína de soya.
Solidez de la evidencia: Moderada para reducciones modestas en la frecuencia de sofocos, particularmente durante el período de perimenopausia. Los resultados entre los ensayos son inconsistentes, posiblemente en parte debido a la variación interindividual en la capacidad de producir equol.
5.3 Salud Ósea y Osteoporosis
Los datos epidemiológicos sugieren que las poblaciones con ingestas elevadas de soya (es decir, los asiáticos) tienen una menor incidencia de fracturas osteoporóticas. Las mujeres asiáticas suelen consumir alrededor de 20 g de soya al día, lo que proporciona aproximadamente 40 mg de isoflavonas. Sin embargo, las menores tasas de fracturas en estas poblaciones podrían no atribuirse completamente al consumo de soya, ya que existen otros factores de confusión que pueden influir en la salud esquelética.
Muchos científicos han examinado la relación entre los tipos de proteína y la excreción urinaria de calcio, y han encontrado que, aunque la proteína animal se asoció con un aumento de la excreción urinaria de calcio, la proteína de soya no lo hizo. Existe evidencia suficiente que sugiere que las isoflavonas de soya pueden tener beneficios potenciales para el hueso.
Un estudio prospectivo con una intervención de 25 g/día de proteína de soya y 60 mg/día de isoflavonas encontró que la suplementación de 25 g de proteína por sí sola durante un año modulaba positivamente los marcadores de formación ósea, pero esta cantidad de proteína no fue capaz de prevenir la pérdida ósea lumbar y de todo el cuerpo en mujeres posmenopáusicas.
La proteína de soya con fitoestrógenos de origen natural, principalmente isoflavonas, protege contra la pérdida ósea, y la ipriflavona sintética de soya en algunos estudios ha demostrado afectar favorablemente al hueso, pero no se ha establecido una relación causa-efecto entre el consumo de ipriflavona y el mantenimiento de la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas. Por lo tanto, es prematuro recomendarla como suplemento para este grupo de mujeres.
Solidez de la evidencia: Preliminar a moderada. Los datos preclínicos y algunos datos en humanos son prometedores en cuanto a los marcadores de formación ósea y la reducción del riesgo de fracturas, particularmente en mujeres pre/perimenopáusicas. Los ECA a largo plazo no han demostrado de manera consistente la preservación de la densidad mineral ósea. La evidencia es más débil que la relativa a los efectos lipídicos.
5.4 Cáncer — Cáncer de Mama
El equol se considera quimioprotector en patologías específicas relacionadas con el sistema endocrino, como el cáncer de mama, el cáncer de próstata, las enfermedades cardiovasculares y los síntomas menopáusicos. Sin embargo, la relación entre la soya y el cáncer de mama es compleja y sigue siendo un área de investigación activa con hallazgos contradictorios.
Varios estudios han demostrado que el consumo regular de fitoestrógenos en la dieta de las mujeres asiáticas ha llevado a una reducción de los síntomas menopáusicos, el cáncer de mama, el cáncer de endometrio, y a un aumento de la masa ósea en comparación con otras regiones. Se trata en gran medida de observaciones epidemiológicas sujetas a importantes factores de confusión.
Se ha demostrado que el equol reduce significativamente los sofocos en mujeres menopáusicas, previene la reducción de la densidad mineral ósea en mujeres de mediana edad, y posiblemente ayuda a reducir la incidencia del cáncer de próstata y prevenir la aparición de cáncer de mama. Estos hallazgos provienen predominantemente de datos observacionales y preclínicos.
Tomar suplementos de fitoestrógenos de soya durante el tratamiento con tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa podría promover el crecimiento tumoral. Los suplementos de daidzeína, equol o genisteína también podrían promover el crecimiento y la proliferación del cáncer de mama en algunas otras condiciones, incluyendo en mujeres con enfermedad mamaria benigna y en sobrevivientes de cáncer de mama. Esta preocupación se basa en evidencia de laboratorio y farmacológica.
Solidez de la evidencia: Los datos observacionales en poblaciones asiáticas sugieren una asociación protectora modesta para el consumo de alimentos de soya integral. En contraste, la evidencia es insuficiente y potencialmente preocupante en cuanto a la suplementación con isoflavonas en dosis altas en mujeres con cánceres sensibles a hormonas o bajo terapias endocrinas. Faltan datos de ECA en humanos sobre la incidencia de cáncer.
5.5 Cáncer — Cáncer de Próstata
Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 22 artículos con 1,409,213 participantes encontró que los productos de soya reducen el riesgo de cáncer de próstata (OR = 0.94, IC del 95% = 0.91–0.97, p < 0.001), especialmente en casos de cáncer de próstata localizado o de bajo grado (OR = 0.94, IC del 95% = 0.90–0.97, p < 0.001), pero no mostraron efecto sobre el cáncer de próstata no localizado o de alto grado.
Un estudio sugirió que las isoflavonas de soya pueden prevenir la aparición del cáncer de próstata, ya sea mediante mecanismos que involucran directamente al equol o a la transformación de la daidzeína en equol. Posteriormente, se pensó que ser un productor de equol proporciona un efecto protector contra el cáncer de próstata.
Solidez de la evidencia: La evidencia epidemiológica combinada global sugiere una asociación protectora modesta, particularmente para el cáncer de próstata localizado, pero es predominantemente observacional. Los datos mecanísticos son en gran medida preclínicos o in vitro.
5.6 Función Cognitiva
La suplementación con isoflavonas ejerció un efecto favorable sobre la función cognitiva, particularmente la memoria verbal, en mujeres posmenopáusicas. La ingesta de soya en dosis altas a corto plazo alteró los niveles de testosterona plasmática total y mejoró la cognición espacial en mujeres. El consumo de fitoestrógenos dietéticos que resulta en niveles plasmáticos elevados de isoflavonas puede afectar significativamente a las regiones cerebrales sexualmente dimórficas, la ansiedad, el aprendizaje y la memoria.
Solidez de la evidencia: Preliminar. La mayoría de los hallazgos proviene de ensayos pequeños o de corta duración; la evidencia es insuficiente para extraer conclusiones clínicas firmes sobre los beneficios cognitivos.
5.7 Salud de la Piel
Los hallazgos preliminares de múltiples estudios indican que la ingesta dietética de isoflavonas derivadas de la soya ejerce efectos beneficiosos sobre la piel, incluyendo defensa contra el daño oxidativo, estimulación de la síntesis de colágeno y aumento de la hidratación. Un ensayo controlado, aleatorizado, doble ciego, prospectivo de 6 meses en 44 mujeres posmenopáusicas comparó el aislado de proteína de soya con isoflavonas (SPII) frente a la proteína de caseína. Este estudio controlado, aleatorizado, doble ciego, prospectivo de 6 meses se realizó en 44 mujeres posmenopáusicas con tipos de piel de Fitzpatrick I, II y III, que fueron asignadas aleatoriamente para recibir proteína de caseína o SPII. Se utilizó un sistema de fotografía facial de alta resolución para medir la gravedad de las arrugas y la pigmentación en las semanas 0, 8, 16 y 24.
Solidez de la evidencia: Preliminar. Datos limitados de ECA en humanos con tamaños de muestra pequeños; se requieren ensayos más amplios y de mayor duración.
5.8 Presión Arterial
No existe un efecto beneficioso de la suplementación con isoflavonas de soya sobre la reducción de la presión arterial sistólica y el IMC en la población general, según los datos combinados actuales. Sin embargo, los productos de soya disminuyeron la presión arterial sistólica en pacientes con hipertensión basal (>135 mmHg) en un análisis de subgrupos de pacientes diabéticos tipo 2, lo que sugiere que los efectos podrían estar confinados a quienes presentan valores basales elevados.
Solidez de la evidencia: Débil en la población general; existe cierta evidencia de efecto específicamente en individuos hipertensos.
6. Sistemas Corporales y Áreas de Salud Asociadas
- Sistema endocrino/hormonal: Actividad fitoestrogénica mediante modulación de ER; relevancia para el manejo de los síntomas menopáusicos y el metabolismo de las hormonas sexuales.
- Sistema cardiovascular: Modulación de lípidos (reducción de LDL-C, ligero aumento de HDL-C, reducción de triglicéridos), función endotelial, distensibilidad arterial.
- Sistema esquelético: Estimulación de osteoblastos mediada por ER-β; posible reducción de los marcadores de resorción ósea; asociación epidemiológica con la reducción del riesgo de fracturas.
- Oncológico: Asociaciones epidemiológicas con un menor riesgo de cáncer de mama y de próstata a niveles de ingesta dietética; efectos incierto o potencialmente adversos a dosis suplementarias en cáncer sensible a hormonas.
- Metabólico/glucémico: Efectos modestos sobre marcadores glucémicos en individuos de alto riesgo con diabetes.
- Tiroides: Posible efecto bociogénico e interacciones con la absorción de levotiroxina (ver Seguridad).
- Tegumentario (piel): Evidencia preliminar de protección contra el fotoenvejecimiento y soporte del colágeno.
- Sistema nervioso central: Evidencia preliminar de efectos cognitivos y sobre la memoria, particularmente en mujeres posmenopáusicas.
- Gastrointestinal: Fuente de fibra prebiótica; los productos de soya fermentados contribuyen a la diversidad del microbioma intestinal.
7. Formas de Dosificación y Dosis Reportadas en Estudios
Las siguientes dosis se han reportado en los estudios clínicos y revisiones sistemáticas citados. Estas no constituyen recomendaciones, sino que se reportan tal como se observaron en las fuentes:
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Proteína de soya (dietética): La FDA ha aprobado una declaración de propiedades saludables para la proteína de soya rica en isoflavonas destinada a reducir el colesterol con un consumo diario de 25 g de proteína de soya. Un estudio examinó alimentos que contienen soya que proporcionaban 25 g de proteína y 60 mg de isoflavonas por día durante un año.
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Suplementos de isoflavonas de soya (síntomas menopáusicos): El ensayo SPARE asignó aleatoriamente a mujeres para recibir 200 mg diarios de isoflavonas de soya o placebo durante 2 años. Un ensayo clínico aleatorizado administró 50 mg de isoflavonas una vez al día al grupo de tratamiento.
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Referencia de ingesta dietética poblacional: Los estudios sobre la ingesta de isoflavonas en países occidentales indican una ingesta diaria promedio de isoflavonas de aproximadamente <3 mg, mientras que las poblaciones asiáticas que consumen una dieta alta en soya o las personas que consumen suplementos de soya tienen una ingesta diaria de aproximadamente 40 mg/día.
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Referencia dietética en mujeres asiáticas: Las mujeres asiáticas suelen consumir alrededor de 20 g de soya al día, lo que proporciona aproximadamente 40 mg de isoflavonas.
8. Consideraciones de Seguridad e Interacciones Farmacológicas
Perfil General de Seguridad
Los fitoestrógenos parecen ser seguros para uso a corto plazo, pero su seguridad a largo plazo no se ha establecido. Debido a que los suplementos de fitoestrógenos pueden tener efectos similares a los de la hormona estrógeno, podrían no ser seguros para mujeres que no deben tomar estrógenos. La seguridad a largo plazo de fitoestrógenos como la soya, el trébol rojo y la linaza no se ha establecido.
Los posibles efectos secundarios de la soya incluyen dolor de estómago y problemas digestivos como diarrea, prolongación del ciclo menstrual y dermatitis de contacto.
Función Tiroidea y Levotiroxina
Existe cierta evidencia que sugiere que el consumo de soya se asocia con trastornos tiroideos como el hipotiroidismo, el bocio y la enfermedad tiroidea autoinmune. Las posibles implicaciones para la salud pública de los posibles efectos antitiroideos de la soya son importantes, ya que hasta el 10% de las mujeres posmenopáusicas, para quienes los alimentos de soya tienen un atractivo particular, pueden presentar hipotiroidismo, y una gran proporción de estos casos podría no estar diagnosticada.
En la década de 1930, McCarrison describió el efecto bociogénico de la soya en ratas. Posteriormente, estudios realizados tanto in vitro como en modelos animales sugirieron que esto se debía a la inhibición de la actividad de la peroxidasa tiroidea por las isoflavonas, que reducen la síntesis de triyodotironina y tiroxina. Sin embargo, es importante destacar que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó que las isoflavonas de soya no tenían efecto sobre la función tiroidea en individuos sanos con un estado adecuado de yodo.
Se ha establecido que los productos de soya pueden interferir con la absorción de la hormona tiroidea, lo que resulta en hipotiroidismo persistente en individuos que reciben las dosis recomendadas de reemplazo con levotiroxina. También se ha reportado que lograr el eutiroidismo en pacientes hipotiroideos que consumen productos de soya requiere dosis aumentadas de levotiroxina.
Se encontró evidencia limitada sobre las interacciones de la levotiroxina con el café, los productos de soya, la fibra, los suplementos de calcio o hierro, y la nutrición enteral, pero curiosamente todos ellos resultaron en una disminución de la absorción de levotiroxina.
Gran parte de la evidencia sobre los efectos bociogénicos de las isoflavonas proviene de estudios experimentales in vitro e in vivo. También se observaron efectos bociogénicos en lactantes alimentados con fórmula a base de soya no fortificada con yodo, un problema que se resolvió fácilmente con la fortificación con yodo. Estudios recientes sugieren que la genisteína muestra un buen perfil de seguridad para la tiroides, aunque no se han alcanzado conclusiones definitivas.
Interacciones con Terapias Endocrinas Oncológicas
La Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos advierte que los efectos de los fitoestrógenos son inconsistentes y que las mujeres con antecedentes personales o familiares importantes de trombosis, enfermedad cardiovascular, o cáncer de mama, útero u ovario no deben utilizar tratamientos a base de soya.
Tomar suplementos de fitoestrógenos de soya durante el tratamiento con tamoxifeno o inhibidores de la aromatasa podría promover el crecimiento tumoral. Los suplementos de daidzeína, equol o genisteína también podrían promover el crecimiento y la proliferación del cáncer de mama en algunas otras condiciones, incluyendo en mujeres con enfermedad mamaria benigna y en sobrevivientes de cáncer de mama.
Cabe destacar que un estudio farmacocinético realizado en pacientes asiático-americanas con cáncer de mama no encontró evidencia de que el consumo de soya afectara negativamente los niveles de tamoxifeno o sus metabolitos. Por lo tanto, la importancia clínica de las interacciones entre soya y tamoxifeno sigue sin resolverse, con hallazgos contradictorios entre las perspectivas farmacocinéticas y farmacodinámicas.
Alergia a la Soya
La soya está reconocida como uno de los principales alérgenos alimentarios. La presencia de excipientes derivados de la soya en productos medicinales resalta la necesidad de un etiquetado más claro de los alérgenos y subraya la importancia de la vigilancia en pacientes con alergia a la soya. Se requiere más investigación para abordar las lagunas en la divulgación de alérgenos por parte de los fabricantes farmacéuticos.
Condiciones Sensibles a las Hormonas
Debido a que las isoflavonas actúan como moduladores selectivos del receptor de estrógeno, las mujeres con antecedentes personales o familiares importantes de trombosis, enfermedad cardiovascular, o cáncer de mama, útero u ovario no deben utilizar tratamientos a base de soya sin la orientación clínica apropiada.
Fórmula Infantil
Se observaron efectos bociogénicos en lactantes alimentados con fórmula a base de soya no fortificada con yodo, un problema que se resolvió fácilmente con la fortificación con yodo. Esta consideración de seguridad específica ha sido abordada por los estándares modernos de fabricación de fórmulas.
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