Calcio: Una referencia integral
1. Identidad y caracterización química
El calcio (símbolo químico Ca; número atómico 20) es un metal alcalinotérreo que pertenece al Grupo 2 de la tabla periódica. El nombre "calcio" deriva de la palabra latina calx, que significa cal o piedra caliza, lo cual refleja su uso histórico y su abundancia en estos materiales. Como mineral dietético y suplemento, el calcio no se consume en su forma metálica pura, sino como diversas sales y compuestos químicos. El calcio es el metal más abundante y el quinto elemento más abundante en el cuerpo humano. El calcio no se encuentra de forma natural en estado libre, pero los compuestos de este elemento están ampliamente distribuidos.
Como calcita (carbonato de calcio), se encuentra en la Tierra en la piedra caliza, la creta, el mármol, la dolomita, las cáscaras de huevo, las perlas, el coral, las estalactitas, las estalagmitas y los caparazones de muchos animales marinos.
Fuentes naturales y formas dietéticas
Existe una amplia variedad de fuentes naturales de calcio, entre ellas los productos lácteos, como la leche, el yogur y el queso; las verduras, como el brócoli y la col rizada (kale); y los alimentos fortificados con calcio, como jugos de fruta, cereales y algunos granos. Algunos alimentos no lácteos también contienen calcio, incluidas ciertas verduras (p. ej., col rizada, brócoli, col china) y sardinas y salmón enlatados con espinas. Además, algunos alimentos no lácteos, como muchos jugos de fruta, sustitutos de leche, tofu y cereales, están fortificados con calcio.
En Europa y América del Norte, aproximadamente el 75% del calcio dietético proviene de la leche y los productos lácteos, con un 15% adicional de verduras y frutas, un 5% de agua mineral y el resto de otros alimentos. La leche bovina contiene un promedio de 120 mg de calcio por 100 mL.
Formas y preparaciones suplementarias comunes
El carbonato de calcio y el citrato de calcio son las dos formas más comunes de calcio que se encuentran en los suplementos. Los suplementos de carbonato de calcio contienen 40% de calcio elemental, mientras que el citrato de calcio contiene 21% de calcio elemental. Otras formas de suplementos de calcio incluyen el lactato de calcio, el gluconato de calcio y el fosfato de calcio. Los suplementos de calcio están disponibles como productos de un solo ingrediente o en combinación con vitamina D, en diversas formas de dosificación, incluidas tabletas, cápsulas alargadas (caplets), tabletas masticables y gomitas.
Las dos formas orales principales del calcio suplementario son el carbonato de calcio y el citrato de calcio. El carbonato de calcio es más económico y se usa con mayor frecuencia. La absorción y la biodisponibilidad de estos dos compuestos difieren significativamente. El citrato de calcio es bien tolerado por sujetos con aclorhidria; resulta adecuado para pacientes de edad avanzada, sujetos con enfermedad inflamatoria intestinal, trastornos de absorción y quienes son tratados con bloqueadores H2 o inhibidores de la bomba de protones, y se asocia con riesgos muy reducidos de cálculos renales (nefrolitiasis) en comparación con el carbonato de calcio, ya que los iones citrato inhiben la cristalización. Puede tomarse libremente en cualquier momento del día, tanto en presencia como en ausencia de alimentos. Por lo tanto, el citrato de calcio representa una alternativa terapéutica con menos efectos secundarios en comparación con el carbonato de calcio.
Aproximadamente el 43% de la población de EE. UU., incluido casi el 70% de las mujeres mayores, utiliza suplementos dietéticos que contienen calcio.
2. Uso histórico y tradicional
Aunque los seres humanos han consumido calcio a través de los alimentos desde la prehistoria, el reconocimiento del calcio como elemento distinto, y su uso deliberado en forma de suplemento, es relativamente reciente. El registro histórico corresponde principalmente al uso de compuestos de calcio en la medicina y la industria mucho antes de que se aislara el elemento.
Algunos compuestos de calcio eran conocidos por los antiguos, aunque su química se desconocía hasta el siglo XVII. El calcio puro fue aislado en 1808 mediante electrólisis de su óxido por Humphry Davy, quien nombró el elemento. Compuestos como la cal (CaO, óxido de calcio) fueron preparados por los romanos en el siglo I bajo el nombre de calx. Textos que datan aproximadamente del año 975 d. C. señalan que el yeso de París (sulfato de calcio, CaSO₄, yeso deshidratado) es útil para inmovilizar huesos rotos. Otros compuestos de calcio utilizados en tiempos antiguos incluyen la piedra caliza (CaCO₃, carbonato de calcio).
Según fuentes históricas, los compuestos de calcio se conocían desde el siglo I, cuando los antiguos romanos preparaban cal en forma de óxido de calcio. Sin embargo, el sulfato de calcio (también conocido como yeso de París o yeso de cal) se conocía desde mucho antes: se descubrieron tres estatuas en un pozo enterrado en 'Ain Ghazal, en Jordania, que fueron esculpidas con yeso de cal sobre armazones de cañas y cuerdas.
Los registros históricos revelan que sociedades como los egipcios, los griegos y los romanos incorporaban alimentos ricos en calcio en sus comidas, destacando su importancia para la salud. Estas civilizaciones reconocían la necesidad del calcio para la salud ósea y el funcionamiento general del organismo.
El uso de compuestos de calcio en medicina evolucionó significativamente desde el período medieval en adelante. La aplicación de sulfato de calcio para inmovilizar huesos rotos, documentada alrededor del año 975 d. C., representa uno de los usos médicos sistemáticos más antiguos de un compuesto de calcio. El reconocimiento del calcio como nutriente dietético esencial —y el establecimiento formal de los requerimientos dietéticos para el mismo— corresponde al siglo XX, particularmente a raíz de las revisiones sistemáticas del Institute of Medicine sobre las ingestas dietéticas de referencia para el calcio y la vitamina D.
3. Componentes clave, fisiología y mecanismos de acción
Función fisiológica y distribución en el organismo
Más del 99% del calcio del organismo se almacena en el hueso en forma de hidroxiapatita. El calcio en esta forma proporciona resistencia esquelética, además de servir como reservorio para liberar calcio al suero. En el suero, el calcio existe en tres formas: unido a proteínas, ionizado (libre) y acomplejado (quelado). El calcio unido a proteínas, que representa el 40% del calcio sérico, no puede ser utilizado por los tejidos. La albúmina y la globulina son las principales proteínas fijadoras de calcio en el suero, mientras que la calmodulina es la principal proteína fijadora de calcio en la célula.
Ampliamente implicado en la señalización celular, ya sea mediante transducción directa de señales o actuando como segundo mensajero, el calcio regula una amplia gama de funciones y procesos celulares fisiológicos, incluidos efectos regulatorios sobre numerosas enzimas y proteínas, la contracción muscular, la transmisión y génesis neuronal, y la motilidad y el crecimiento celular. El calcio, junto con el fosfato, también participa en la mineralización de los tejidos calcificados, donde los huesos actúan como sitio de almacenamiento de calcio, íntimamente vinculado a la preservación del equilibrio de calcio dentro de los tejidos no óseos del organismo. Para mantener el calcio en un nivel constante, las células han desarrollado una maquinaria compleja.
Señalización de calcio
El proceso de señalización de calcio comprende una serie de eventos moleculares y biofísicos que vinculan un estímulo externo con la expresión de alguna respuesta intracelular adecuada mediante un aumento del Ca²⁺ citoplasmático como señal. La señal intracelular de calcio, en las células nerviosas, forma parte del mecanismo de neurotransmisión. Los iones de calcio son responsables de estabilizar el potencial de membrana y controlar la excitabilidad de las neuronas. Los iones de calcio son un segundo mensajero universal que participa en la transducción de señales de despolarización y contribuye a la actividad sináptica. Estos iones desempeñan un papel activo en los mecanismos relacionados con la memoria y el aprendizaje.
En respuesta a los potenciales de acción, los canales de calcio dependientes de voltaje (VGCC, por sus siglas en inglés) se abren, permitiendo la entrada de Ca²⁺ en la terminal presináptica. En la terminal presináptica, los VGCC se activan por el potencial de acción entrante. Esto permite un rápido flujo de entrada de Ca²⁺ hacia las membranas presinápticas, que a su vez desencadena la fusión de las vesículas cargadas de neurotransmisores con la membrana presináptica.
Contracción muscular
La calmodulina se une a los iones de calcio y activa la cinasa de la cadena ligera de miosina para fosforilar la cabeza de la miosina, que luego se une a la actina y provoca la contracción del músculo liso. El músculo cardíaco está regido tanto por los potenciales de acción como por el influjo de calcio extracelular. El potencial de acción desencadena un flujo de entrada de calcio que potencia la liberación adicional de calcio desde el retículo sarcoplásmico. La contracción de una célula del músculo cardíaco se comunica a las células adyacentes a través de los discos intercalados, lo que permite la contracción sincronizada del músculo cardíaco.
Regulación hormonal de la homeostasis del calcio
La calcitonina actúa sobre los huesos para estimular a los osteoblastos a depositar calcio en el hueso. La calcitonina también inhibe la reabsorción renal de calcio, aumentando la excreción urinaria de calcio. Por último, la calcitonina también inhibe la absorción de calcio en el intestino. La hormona paratiroidea (PTH) actúa en dirección opuesta —elevando el calcio sérico—, mientras que la vitamina D facilita la absorción de calcio en el intestino, generando un eje endocrino estrechamente regulado que gobierna el equilibrio de calcio a lo largo de la vida.
Biodisponibilidad y absorción
Los seres humanos absorben aproximadamente el 30 por ciento del calcio presente en los alimentos, pero esto varía según el tipo de alimento consumido. La biodisponibilidad generalmente aumenta cuando el calcio está bien solubilizado y se inhibe en presencia de agentes que se unen al calcio o forman sales de calcio insolubles. La absorción de calcio es de aproximadamente 30 por ciento en productos lácteos y alimentos fortificados (p. ej., jugo de naranja, tofu, leche de soya) y casi el doble en ciertas verduras verdes (bok choy, brócoli y col rizada). Si un alimento contiene compuestos que se unen al calcio o interfieren de otro modo con la absorción de calcio, como el ácido oxálico y el ácido fítico, entonces se considera que la fuente alimenticia es una fuente pobre de calcio.
La absorción de calcio a partir de productos lácteos y alimentos fortificados es de alrededor del 30%. Ciertos compuestos presentes en las plantas (p. ej., ácido oxálico, ácido fítico) pueden disminuir la absorción de calcio al formar sales indigeribles con el calcio. Como resultado, la absorción de calcio es de solo 5% para la espinaca.
La absorción de calcio consta de un componente activo mediado por vitamina D y un componente pasivo de difusión. Aproximadamente el 40% del calcio de fuentes lácteas se absorbe en circunstancias normales, con una absorción mayor en niños y menor en personas de edad avanzada. El calcio se absorbe principalmente en el yeyuno, y un pH bajo parece favorecer su absorción, la cual es mayor durante el crecimiento, la gestación/lactancia y la deficiencia de calcio y fósforo, y menor con el envejecimiento.
Entre los alimentos con altos niveles de ácido oxálico se encuentran la espinaca, las hojas de collard, el camote (batata), el ruibarbo y los frijoles. Entre los alimentos ricos en ácido fítico se encuentran los productos integrales con fibra, el salvado de trigo, los frijoles, las semillas, los frutos secos y los aislados de proteína de soya.
4. Ingestas recomendadas y valores de referencia
El Institute of Medicine de las National Academies estableció las recomendaciones de ingesta dietética de calcio, cuyas directrices más recientes se publicaron en 2010. Estas recomendaciones se basaron en estudios de investigación de alta calidad y en datos recopilados durante la década anterior. El comité del Institute of Medicine revisó la literatura vigente sobre los resultados de salud relacionados con la ingesta de calcio y vitamina D. Concluyeron que, si bien estos nutrientes son fundamentales para mantener la salud ósea, su papel en otras condiciones de salud es menos concluyente.
Con base en la salud ósea, las Ingestas Dietéticas Recomendadas (RDA; que cubren los requerimientos de ≥97,5% de la población) para el calcio oscilan entre 700 y 1300 mg/día para los grupos de edad de al menos 1 año. Para los adultos, el principal criterio que utilizó el Food and Nutrition Board para establecer las RDA fue la cantidad necesaria para promover el mantenimiento óseo y un balance neutro de calcio. Los requerimientos de calcio aumentan a 1200 mg para las mujeres mayores de 50 años y todos los adultos mayores de 70 años.
El efecto de la menopausia sobre el hueso dio lugar a la especificación de diferentes EAR y RDA para mujeres y hombres de 51 a 70 años. Después de los 70 años, los efectos del envejecimiento sobre la pérdida ósea dieron lugar a EAR y RDA que son iguales para hombres y mujeres.
El Nivel de Ingesta Máxima Tolerable (UL) —definido como la ingesta diaria más alta que probablemente no cause efectos adversos para la salud— es el siguiente, según el Institute of Medicine y el NIH ODS:
- El nivel de ingesta máxima tolerable para el calcio oscila entre 2000 mg y 2500 mg para adultos, y entre 1000 mg y 3000 mg para lactantes, niños y adolescentes, según la edad.
- Se aplica un UL de 3000 mg de calcio por día para niños de 9 a 13 años y adolescentes de 14 a 18 años.
El Nivel de Ingesta Máxima Tolerable (UL) no es una ingesta recomendada. Más bien, tiene por objeto especificar el nivel por encima del cual comienza a aumentar el riesgo de daño, y se define como la ingesta diaria promedio más alta de un nutriente que probablemente no represente riesgo de efectos adversos para la salud para casi todas las personas de la población general. A medida que la ingesta aumenta por encima del UL, el riesgo potencial de efectos adversos aumenta.
Dosis diarias de 1000 a 1200 mg de calcio combinadas con vitamina D han mostrado beneficios modestos en la reducción de fracturas. Superar las cantidades recomendadas no ha demostrado beneficios adicionales.
5. Evidencia científica por área de uso
5.1 Salud ósea y prevención de la osteoporosis
Nivel de evidencia: Moderado a fuerte para resultados esqueléticos en poblaciones específicas; débil a inexistente para la prevención de fracturas en adultos que viven en la comunidad.
El comité del Institute of Medicine concluyó que la evidencia científica disponible respalda un papel clave del calcio y la vitamina D en la salud esquelética, en consonancia con una relación de causa y efecto y que ofrece una base sólida para determinar los requerimientos de ingesta. Para los resultados extraesqueléticos, incluidos el cáncer, la enfermedad cardiovascular, la diabetes y los trastornos autoinmunitarios, la evidencia fue inconsistente, no concluyente en cuanto a causalidad e insuficiente para orientar los requerimientos nutricionales.
La FDA ha aprobado una declaración de propiedades saludables para el uso de suplementos que contienen calcio y vitamina D con el fin de reducir el riesgo de osteoporosis. Sin embargo, no toda la investigación respalda esta afirmación. A pesar de la importancia del calcio en la salud ósea, la evidencia observacional es mixta en cuanto al vínculo entre las ingestas de calcio y las mediciones de fuerza ósea en adultos mayores.
Actualmente existe un amplio cuerpo de evidencia de ensayos clínicos que demuestra que los suplementos de calcio no previenen fracturas en adultos que viven en la comunidad. Comúnmente producen efectos secundarios gastrointestinales, a veces graves, y aumentan otros riesgos para la salud.
Numerosas revisiones sistemáticas recientes han concluido que no hay evidencia de asociaciones entre los suplementos de calcio y una reducción del riesgo de fractura o una mejora de la densidad ósea en personas mayores de 50 años.
En poblaciones más jóvenes, el panorama es diferente. Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados evaluó los efectos de la suplementación con calcio sobre la densidad mineral ósea (DMO) o el contenido mineral óseo (CMO) en personas menores de 35 años, e identificó 43 estudios con 7382 sujetos. Dado que es poco probable que los suplementos de calcio se traduzcan en reducciones clínicamente significativas de fracturas o mejoras de la masa ósea en personas mayores, los investigadores han explorado si es posible aumentar la masa ósea máxima administrando suplementos de calcio antes de alcanzar el pico de masa ósea o en la fase de estabilización de dicho pico, con el fin de prevenir la osteoporosis y reducir el riesgo de fracturas en etapas posteriores de la vida.
En cuanto a las mujeres posmenopáusicas sometidas a tratamiento farmacológico para la osteoporosis, en una revisión sistemática importante se recopilaron datos de 37 ECA (43 397 pacientes). Los metaanálisis de ECA reportaron solo un efecto débil sobre la aparición de fracturas y han llamado la atención sobre posibles efectos secundarios de los suplementos de calcio anteriormente ignorados. El papel de la suplementación con calcio y vitamina D en el manejo de la osteoporosis sigue siendo controvertido.
El U.S. Preventive Services Task Force revisó este ámbito de manera exhaustiva: el USPSTF encontró 19 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que informaron resultados de fracturas, caídas o mortalidad por todas las causas con suplementación de vitamina D o calcio, o ambos, durante períodos de seguimiento de 9 meses a 7 años. La revisión excluyó estudios realizados en poblaciones con un trastorno conocido relacionado con el metabolismo óseo (p. ej., osteoporosis o deficiencia de vitamina D) o que tomaban medicamentos conocidos por estar asociados con la osteoporosis.
Algunas investigaciones sugieren que los suplementos de calcio, con o sin vitamina D, aumentan la densidad mineral ósea en adultos mayores, pero otras no. Además, no está claro si los suplementos de calcio ayudan a prevenir fracturas.
5.2 Riesgo de enfermedad cardiovascular
Nivel de evidencia: Mixto, con algunos metaanálisis basados en ECA que sugieren un aumento del riesgo; la evidencia es controvertida y se debate activamente.
Los resultados de estudios epidemiológicos y de un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados y controlados, incluido un análisis de subgrupo del Women's Health Initiative, han generado preocupación sobre una posible asociación entre el uso de suplementos de calcio y un pequeño aumento en el riesgo de eventos cardiovasculares adversos.
En un metaanálisis se incluyeron un total de 13 ECA doble ciego controlados con placebo (28 935 participantes en un grupo de intervención y 14 243 en un grupo de control). Los suplementos de calcio aumentaron significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) (RR 1,15; IC 95% 1,06–1,25) y de cardiopatía coronaria (RR 1,16; IC 95% 1,05–1,28), específicamente en mujeres posmenopáusicas sanas. En el metaanálisis de subgrupos, una ingesta dietética de calcio de 700 a 1000 mg diarios o una ingesta suplementaria de calcio de 1000 mg diarios aumentó significativamente el riesgo de ECV y cardiopatía coronaria. Este metaanálisis encontró que los suplementos de calcio aumentaron el riesgo de ECV en aproximadamente un 15% en mujeres posmenopáusicas sanas.
Sin embargo, una serie de problemas en los estudios, como el cumplimiento inadecuado con la intervención, el uso de suplementos de calcio fuera del ensayo, un posible sesgo en la identificación de eventos y la falta de información y ajuste respecto de factores de riesgo cardiovascular conocidos, sugieren que el sesgo y la confusión podrían explicar en parte estos hallazgos.
Según el NIH ODS, los suplementos de calcio tienen el potencial de aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, según algunas investigaciones. La evidencia sigue siendo objeto de discusión científica activa, y el NIH no ha emitido una recomendación definitiva en contra de la suplementación con calcio por motivos cardiovasculares.
5.3 Hipertensión y presión arterial
Nivel de evidencia: Modesto, con cierto beneficio sugerido a partir del calcio dietético; los efectos del calcio suplementario son menos claros.
El calcio podría ajustar ligeramente los perfiles lipídicos y reducir la presión arterial y —más importante— el riesgo de desarrollar hipertensión. En estudios prospectivos, los riesgos de desarrollar hipertensión se redujeron con la suplementación de calcio.
5.4 Preeclampsia y trastornos hipertensivos del embarazo
Nivel de evidencia: Mixto; la evidencia anterior sugería beneficio con dosis altas en poblaciones con baja ingesta; la evidencia más reciente de grandes ensayos es menos favorable.
Una revisión Cochrane mostró que la suplementación con dosis altas (≥1000 mg diarios) de calcio durante el embarazo redujo el riesgo de preeclampsia (8 ensayos, 10 678 mujeres: RR promedio 0,36; IC 95% 0,20 a 0,65; I²=76%). Pero la calidad se calificó como baja debido a una heterogeneidad significativa.
Sin embargo, evidencia más reciente ha cuestionado estos hallazgos. Una revisión Cochrane actualizada ha encontrado que la suplementación con calcio no tiene efecto sobre la preeclampsia, lo cual desafía supuestos que se mantenían desde hace mucho tiempo sobre el papel del calcio en la prevención de los trastornos hipertensivos del embarazo. Investigadores de la Universidad de Stellenbosch encontraron evidencia sólida proveniente de grandes ensayos de que la suplementación con calcio durante el embarazo no reduce el riesgo de preeclampsia.
La evidencia de 6 estudios (15 364 mujeres) mostró que el calcio podría marcar poca o ninguna diferencia en la preeclampsia en comparación con el placebo. Al analizar únicamente los estudios grandes con más de 500 mujeres (4 estudios, 14 730 mujeres), hubo evidencia sólida que confirmó que el calcio marca poca o ninguna diferencia en la preeclampsia en comparación con el placebo. El calcio probablemente da como resultado poca o ninguna diferencia en el riesgo general de que una madre muera o desarrolle complicaciones graves de la preeclampsia.
La suplementación con calcio se ha considerado durante mucho tiempo una posible medida preventiva, especialmente en contextos con baja ingesta de calcio. Las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan la suplementación diaria de calcio en dichas poblaciones. Sin embargo, la evidencia que respalda este enfoque siempre ha sido mixta, y las revisiones más recientes plantean más dudas.
5.5 Cáncer colorrectal y adenomas
Nivel de evidencia: Preliminar; alguna evidencia de reducción de la recurrencia de adenomas; sin efecto confirmado sobre la incidencia o la mortalidad por cáncer colorrectal.
Datos de ensayos clínicos anteriores habían sugerido un posible papel protector del calcio frente a la recurrencia de adenomas colorrectales. El NIH ODS señala que la evidencia de ensayos que examinan la combinación de suplementación de calcio más vitamina D y los resultados de cáncer colorrectal no ha sido concluyente. Algunas investigaciones sugieren que las ingestas altas de calcio podrían aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y cáncer de próstata. Cualquier papel protector frente a las neoplasias colorrectales sigue en investigación y no puede confirmarse como establecido con base en el registro disponible de ensayos clínicos en humanos.
5.6 Control de peso
Nivel de evidencia: Débil e inconsistente; los ensayos clínicos no han confirmado un efecto significativo.
Los ensayos clínicos y los metaanálisis de ECA que evalúan el impacto de los suplementos de calcio o el aumento de la ingesta de calcio a partir de productos lácteos sobre la prevención del aumento de peso o la promoción de la pérdida de grasa o de peso han arrojado resultados mixtos. Por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas que tomaron 1000 mg de calcio y 400 UI de vitamina D diariamente durante 3 años en el Women's Health Initiative (WHI), y cuyas ingestas diarias eran inferiores a 1200 mg de calcio al inicio, tuvieron un 11% menos de probabilidades de aumentar 1 kg de peso o más que quienes tomaron placebo durante ese período.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 41 ECA que examinó el efecto de los alimentos lácteos o los suplementos de calcio (≥300 mg/día) en 4802 adultos encontró que las ingestas más altas de calcio provenientes de alimentos lácteos no tuvieron impacto sobre el peso corporal ni la grasa corporal, aunque sí redujeron la grasa corporal cuando se combinaron con una dieta con restricción energética. Además, los suplementos de calcio no tuvieron efecto sobre el peso corporal ni la grasa corporal.
La investigación no ha demostrado claramente si el calcio de los productos lácteos o de los suplementos ayuda a perder peso o previene el aumento de peso. Algunos estudios muestran que consumir más calcio ayuda, pero otros estudios no lo demuestran.
5.7 Síndrome metabólico
Nivel de evidencia: Preliminar; datos humanos limitados.
Algunas investigaciones sugieren que una mayor ingesta de calcio podría ayudar a reducir el riesgo de síndrome metabólico en mujeres, pero no en hombres. Se necesitan más estudios.
5.8 Hipocalcemia e hipoparatiroidismo
Nivel de evidencia: Uso clínico bien establecido.
Los suplementos de calcio se consideran un tratamiento estándar para la hipocalcemia asociada al hipoparatiroidismo posquirúrgico, y logran mejores resultados clínicos. Esto representa uno de los usos farmacológicos de la suplementación con calcio más claramente respaldados por evidencia.
6. Sistemas corporales asociados con el calcio
- Sistema esquelético: El calcio dietético es crucial para la salud y el metabolismo óseo. En pacientes jóvenes, una ingesta adecuada de vitamina D y calcio es fundamental para el crecimiento óseo, el cual se establece alrededor de los 30 años de edad. Una salud ósea adecuada reduce el riesgo de desarrollar osteoporosis y las consiguientes fracturas patológicas en la edad adulta.
- Sistema cardiovascular: El músculo cardíaco está regido tanto por los potenciales de acción como por el influjo de calcio extracelular. El potencial de acción desencadena un flujo de entrada de calcio que potencia la liberación adicional de calcio desde el retículo sarcoplásmico. La contracción de una célula del músculo cardíaco se comunica a las células adyacentes a través de los discos intercalados, lo que permite la contracción sincronizada del músculo cardíaco.
- Sistema nervioso: Los iones de calcio desempeñan un papel clave en los procesos fisiológicos del sistema nervioso central. La señal intracelular de calcio en las células nerviosas forma parte del mecanismo de neurotransmisión. Son responsables de estabilizar el potencial de membrana y controlar la excitabilidad de las neuronas.
- Sistema muscular: El calcio es esencial tanto para la contracción del músculo esquelético como del músculo liso, actuando a través de vías de activación de la cinasa de la cadena ligera de miosina dependientes de calmodulina.
- Sistema endocrino/hormonal: El calcio participa en la secreción de hormonas y neurotransmisores, además de estar regulado por el eje paratiroides-vitamina D-calcitonina.
- Sistema renal: Los riñones desempeñan un papel central en la excreción y conservación del calcio, y el exceso de ingesta suplementaria se ha asociado con un mayor riesgo de cálculos renales.
7. Formas de dosificación y dosis reportadas en estudios
Las siguientes dosis aparecen en las fuentes clínicas citadas:
- Dosis diarias de 1000 a 1200 mg de calcio combinadas con vitamina D han mostrado beneficios modestos en la reducción de fracturas en algunos ensayos.
- Las mujeres posmenopáusicas del Women's Health Initiative recibieron 1000 mg de calcio y 400 UI (10 mcg) de vitamina D diariamente durante 3 años.
- Se utilizó suplementación de calcio en dosis altas (≥1000 mg diarios) en ensayos de embarazo que examinaban la prevención de la preeclampsia.
- Se evaluaron dosis de suplementos de calcio de ≥300 mg/día en una revisión sistemática y metaanálisis de 41 ECA en adultos.
- Se utilizó carbonato de calcio a 1200 mg/día en un estudio doble ciego controlado con placebo de 5 años que examinaba eventos adversos gastrointestinales.
- Las mujeres menores de 19 años deben consumir 1300 mg de calcio diariamente durante el embarazo y la lactancia. Para las mujeres mayores de 19 años, la RDA de 1000 mg coincide con la RDA de la población general.
En cuanto a las formas de suplemento: el carbonato de calcio es solo 40% calcio elemental, por lo que 1250 miligramos de carbonato de calcio contienen 500 miligramos de calcio elemental. El contenido de calcio elemental es la cifra de dosis clínicamente relevante.
8. Consideraciones de seguridad e interacciones destacadas
Efectos gastrointestinales
Los suplementos de calcio pueden aumentar la incidencia de constipación, diarrea grave y dolor abdominal. El carbonato de calcio se asocia con mayor frecuencia con efectos secundarios gastrointestinales, incluidos constipación, flatulencia e hinchazón.
Cálculos renales
Ingestas más altas de calcio suplementario podrían aumentar el riesgo de cálculos renales. La ingesta prolongada de carbonato de calcio se asocia frecuentemente con la aparición de cálculos renales (nefrolitiasis). El citrato de calcio conlleva un riesgo litogénico comparativamente menor, debido al efecto inhibidor del citrato sobre la formación de cristales.
Riesgo cardiovascular
Según algunas investigaciones, los suplementos de calcio tienen el potencial de aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Como se describe en la Sección 5.2, un metaanálisis de 13 ECA encontró un aumento aproximado del 15% en el riesgo de ECV en mujeres posmenopáusicas sanas, aunque las limitaciones metodológicas de los estudios subyacentes moderan estas conclusiones.
Hipercalcemia y toxicidad
Los niveles altos de calcio en la sangre y la orina pueden causar tono muscular deficiente, mala función renal, niveles bajos de fosfato, constipación, náuseas, pérdida de peso, cansancio extremo, necesidad frecuente de orinar, ritmos cardíacos anormales y un alto riesgo de muerte por enfermedad cardíaca. Una afección denominada síndrome de leche y alcalinos, una hipercalcemia causada casi siempre por el uso excesivo de suplementos de calcio, puede provocar insuficiencia renal que requiera diálisis.
Riesgo de cáncer de próstata
Las ingestas más altas de calcio también podrían aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Esta asociación se ha observado en algunos datos de estudios observacionales y de ensayos de suplementación, aunque la vía causal no se ha establecido de manera definitiva.
Interacciones farmacológicas
Los suplementos de calcio pueden interactuar con medicamentos, y algunos medicamentos pueden afectar los niveles de calcio. Estos medicamentos incluyen dolutegravir, levotiroxina, litio y antibióticos quinolónicos. Los suplementos de calcio tienen el potencial de interactuar con ciertos medicamentos, y varios tipos de medicamentos podrían afectar negativamente los niveles de calcio.
La interacción con la levotiroxina (terapia de reemplazo de hormona tiroidea) y con los antibióticos quinolónicos/tetraciclínicos está particularmente bien documentada: el calcio puede quelar estos medicamentos y reducir su absorción gastrointestinal, lo que potencialmente reduce su eficacia si se toman de manera concurrente. La sincronización de la administración (es decir, la separación de las dosis por varias horas) se utiliza habitualmente en la práctica clínica para manejar esta interacción.
Dependencia de la vitamina D
La vitamina D y el magnesio ayudan al organismo a absorber mejor el calcio. En ausencia de una cantidad adecuada de vitamina D, la absorción de calcio tanto de fuentes dietéticas como de suplementos se reduce significativamente, razón por la cual el calcio y la vitamina D se estudian y recomiendan con frecuencia de forma conjunta.
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