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VitabaseCondiciones de Salud

Salud Ósea y Dental de los Niños

Otros NombresSíndrome del biberón
Remedios Naturales10
Ingredientes15
Tabla de contenidos

Otros Nombres

Síndrome del biberónCaries del biberónSalud de los dientes de lecheAcreción ósea en niñosEnfermedades óseas en niñosEnfermedades óseas metabólicas (pediátricas)Trastornos óseos en niñosFragilidad ósea en niñosSalud y desarrollo óseo en niñosSalud ósea en niños y adolescentesAcumulación de masa óseaAcumulación de mineral óseoContenido mineral óseo en niñosDensidad mineral ósea en niñosEl modelado y la remodelación ósea en los niñosResistencia ósea en niñosCaries del biberónCalcificación de los dientes en niñosSalud dental infantilCaries de la infancia tempranaSalud bucal infantilSalud ósea infantilSalud de los dientes deciduosCaries dental en niñosSalud dental en niñosCaries de la primera infancia (CPI)Hipomineralización del esmalte en niñosHipoplasia del esmalte dental en niñosFlúor y salud dental infantilHipofosfatemia (pediátrica)Salud bucal infantilOsteoporosis idiopática juvenilOsteoporosis juvenilMasa ósea baja para la edadBaja densidad mineral ósea en niñosSalud musculoesquelética en niñosCaries del biberónCaries de biberónDisparidades en la salud oral infantilSalud bucal en niñosOsteogénesis imperfectaOsteopenia infantilMasa ósea máximaTrastornos óseos pediátricosFragilidad ósea pediátricaSalud ósea pediátricaDensitometría pediátricaOdontología pediátricaSalud bucal pediátricaOsteoporosis pediátricaOdontología preventiva pediátricaDesarrollo esquelético pediátricoSalud de la dentición primariaSalud de los dientes primariosCaries rampanteRaquitismoCaries severa de la infancia temprana (S-ECC)Fragilidad ósea en niñosCrecimiento esquelético en niñosCaries dental en niñosMineralización dental en niñosRaquitismo por deficiencia de vitamina DHipofosfatemia ligada al cromosoma X

Sinopsis

Salud ósea y dental infantil: una referencia nutricional y de salud natural

1. Definición y descripción general

La salud ósea y dental infantil abarca los procesos mediante los cuales el sistema esquelético y las estructuras dentales se desarrollan, se mineralizan y alcanzan una fuerza y densidad suficientes desde el nacimiento hasta la adolescencia. El crecimiento y desarrollo del esqueleto humano requiere un suministro adecuado de muchos factores nutricionales diferentes. Los huesos proporcionan soporte estructural, protegen los órganos y sirven como el principal reservorio de minerales —principalmente calcio y fósforo— del organismo. Los dientes, aunque estructuralmente distintos del hueso, comparten requisitos de desarrollo superpuestos en cuanto a minerales y vitaminas.

La tasa máxima de acumulación de masa ósea ocurre durante la adolescencia temprana; por ello, centrarse en optimizar la nutrición mineral en niños en edad escolar, definidos aquí como de aproximadamente 5 a 15 años, es crucial para minimizar el riesgo de pérdida ósea que se presenta más adelante en la vida y que conduce a osteoporosis y fracturas. La densidad mineral ósea (DMO) y el contenido mineral óseo (CMO) son los principales indicadores medibles de la salud esquelética en niños, generalmente evaluados mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DXA).

En los últimos años ha surgido interés por el papel que la nutrición podría desempeñar en el crecimiento óseo con ingestas superiores a las necesarias para prevenir las deficiencias clásicas, particularmente en relación con la optimización de la masa ósea máxima y la minimización del riesgo de osteoporosis. Existe evidencia que sugiere que la masa ósea máxima y el riesgo de fractura posterior están influenciados por el patrón de crecimiento en la infancia y por las exposiciones nutricionales en el útero, en la lactancia y durante la infancia y la adolescencia.

La salud bucal es parte integral de la salud general y esencial para el bienestar y la calidad de vida. Los tejidos dentales —esmalte, dentina, cemento y el hueso alveolar de soporte— se forman durante una ventana de desarrollo precisamente cronometrada; una alteración en cualquier momento puede provocar defectos estructurales permanentes. La caries dental es una enfermedad global de la que pocas poblaciones están exentas; en los países en desarrollo, a medida que aumenta el desarrollo también aumenta la caries dental, y los niños se encuentran a la vanguardia de esta desventaja de enfermedad.

2. Sistemas corporales involucrados

2.1 El sistema esquelético

El hueso es un tejido dinámico y vivo, moldeado continuamente por la actividad contrapuesta de los osteoblastos (células que construyen nueva matriz ósea) y los osteoclastos (células que reabsorben el hueso). Durante la infancia y la adolescencia, este proceso favorece la acreción neta. Existe un reconocimiento creciente del papel de la dieta y la actividad física en la modulación de la densidad mineral ósea, el contenido mineral óseo y la remodelación, lo cual, a su vez, puede repercutir en la salud ósea más adelante en la vida; una composición adecuada de nutrientes podría influir en la salud ósea y ayudar a maximizar la masa ósea máxima, por lo que la nutrición infantil puede tener consecuencias que duran toda la vida.

Los niños tienen las necesidades más altas de vitaminas K, ya que la formación y el desarrollo óseo son más intensos durante la infancia y la adolescencia. Cuanto mayor sea la masa ósea adquirida antes de los 20 a 25 años, mejor será el pronóstico de buena salud ósea más adelante en la vida, ya que la masa ósea disminuye a lo largo de la edad adulta.

2.2 El sistema dental

Los dientes se desarrollan en dos fases distintas. Los dientes primarios (deciduos) comienzan a mineralizarse en el útero; los dientes permanentes comienzan a formarse antes del nacimiento y continúan mineralizándose durante la primera infancia y la adolescencia. El esmalte —la capa protectora externa— es formado por los ameloblastos y es el tejido mineralizado más duro del organismo. Los defectos del desarrollo del esmalte (DDE) representan una categoría general de alteraciones del esmalte que ocurren durante el desarrollo dental. Debido a que el esmalte no puede regenerarse después de la erupción, las agresiones nutricionales durante el desarrollo dental pueden tener consecuencias permanentes.

Los fosfolípidos, al ser un componente estructural de las membranas celulares, participan en la mineralización de los dientes y los huesos. Una dieta equilibrada es tan importante para la salud bucal como lo es para la salud general; un exceso o una deficiencia de un nutriente en particular puede tener diversas manifestaciones en la cavidad oral; y la conciencia y el cumplimiento de la ingesta recomendada de micro- y macronutrientes pueden llevar al desarrollo y mantenimiento de una cavidad oral saludable.

2.3 Los sistemas endocrino y gastrointestinal

La absorción de calcio en el intestino depende del estado de vitamina D y de la integridad intestinal. La salud intestinal y el índice de masa corporal en los niños desempeñan un papel importante en la absorción de vitamina D. La hormona paratiroidea (PTH), la calcitonina, el estrógeno y la hormona del crecimiento regulan además el recambio óseo y la homeostasis mineral durante toda la infancia.

3. Factores contribuyentes y asociados

3.1 Deficiencia nutricional

Las deficiencias nutricionales clásicas se asocian con retraso del crecimiento (p. ej., energía, proteínas, zinc), raquitismo (p. ej., vitamina D) y otras anomalías óseas (p. ej., cobre, zinc, vitamina C). Las complicaciones del raquitismo incluyen retraso del crecimiento, curvatura anormal de la columna vertebral, deformidades óseas, defectos dentales y convulsiones. El raquitismo nutricional sigue siendo un problema de salud pública mundial, particularmente en regiones con exposición solar limitada o inseguridad alimentaria.

3.2 Nutrición temprana y programación

La vida fetal y temprana puede ser un período crítico para el desarrollo y/o la programación de sistemas metabólicos, incluido el esqueleto; existen datos humanos cada vez más numerosos, provenientes de estudios de cohortes, sobre la asociación entre la nutrición temprana y el desarrollo óseo en niños. La dieta en el útero también se ha asociado con la masa ósea posterior entre los 6 y los 16 años (pero no con las fracturas). Las asociaciones positivas incluyen la leche, el fósforo, el magnesio, el potasio, las proteínas, el folato, el calcio y la vitamina D, mientras que la ingesta de grasas presenta una asociación negativa.

Los niños amamantados tienen inicialmente una masa ósea menor que los alimentados con biberón, pero estudios a más largo plazo sugieren que tienen una masa ósea mayor (ajustada por tamaño) a los 8 años, especialmente en los niños nacidos a término. Para el momento de alcanzar la masa ósea máxima, tanto los niños prematuros como los nacidos a término que fueron amamantados presentan una mayor masa ósea, lo que indica una curva de trayectoria de acumulación ósea diferente. Estos niños también presentan un menor riesgo de fractura.

3.3 Patrones dietéticos en la lactancia y la infancia

La nutrición en la vida temprana afecta el logro de la masa ósea máxima; en un estudio de cohorte prospectivo, los niños con alta adherencia a un patrón de "lácteos y granos integrales" durante la lactancia presentaron mayor densidad mineral ósea a los 6 años. Un patrón dietético infantil caracterizado por un alto consumo de lácteos y queso, granos integrales y huevos se asocia positivamente con el desarrollo óseo en la infancia.

3.4 Actividad física

La carga de impacto a través de la actividad física genera masa ósea y mejora la estructura del hueso para incrementar su fuerza general; la evidencia proveniente de estudios transversales, longitudinales y ensayos controlados aleatorizados respalda los efectos beneficiosos de la actividad física con carga de peso. Los investigadores encontraron que los varones y mujeres que fueron más activos durante la infancia tenían aproximadamente un 8–10 % más de CMO ajustado en la cadera al llegar a la juventud adulta, lo que sugiere que los efectos de la actividad física en la juventud tienen una mayor influencia que la actividad física actual en la edad adulta.

Las asociaciones de la actividad física total, impulsadas por la actividad física de alto impacto, fueron evidentes incluso en niños con puntuaciones Z óseas por debajo del promedio, quienes podrían tener un riesgo genético de fragilidad ósea futura; no hubo evidencia estadística de que la actividad física interactuara con la puntuación de riesgo genético para influir en las puntuaciones Z óseas.

3.5 Azúcar y calidad de la dieta

El exceso de azúcares añadidos, particularmente en forma de bebidas azucaradas, es una causa principal de caries dental en los niños de Estados Unidos. La caries dental es una enfermedad multifactorial, y varios factores e indicadores de riesgo influyen en su incidencia y progresión; se ha reportado que los principales factores de riesgo de la caries dental son la dieta, la saliva, la exposición al fluoruro y las bacterias cariogénicas, los cuales contribuyen en el contexto de factores sociales, conductuales y económicos.

3.6 Factores genéticos y sociales

Los factores socioconductuales y ambientales desempeñan un papel significativo en la enfermedad y la salud bucal. La predisposición genética influye en el punto de referencia de la masa ósea máxima, pero, como se discutió en la sección de actividad física anterior, la actividad puede modificar significativamente los resultados incluso en niños con riesgo genético. El acceso a los alimentos, el nivel socioeconómico, las prácticas dietéticas culturales y la latitud de exposición al sol también contribuyen de manera significativa tanto a los resultados óseos como dentales.

3.7 Exposición a medicamentos

El uso de warfarina en niños reduce la densidad ósea, y no se recomienda el consumo de este medicamento sin un cuidadoso seguimiento clínico. Debido a la transformación de los hábitos alimentarios en los países desarrollados durante las últimas cinco décadas, la ingesta de vitamina K, y específicamente de vitamina K2, entre los padres y su descendencia ha disminuido significativamente, lo que ha tenido serias implicaciones para la salud; los tratamientos utilizados en la práctica pediátrica —antibióticos y glucocorticoides— también son responsables de esta situación.

4. Nutrientes clave: evidencia científica

4.1 Calcio

La atención se ha centrado principalmente en la ingesta, la biodisponibilidad y el recambio de calcio en niños en edad escolar como marcador de la adecuación nutricional ósea; el calcio es el principal mineral contenido en el hueso, y la infancia, especialmente los primeros años de la pubertad, es el período crítico para la calcificación del esqueleto en rápido crecimiento. Por lo tanto, la nutrición de calcio es fundamental para la mineralización ósea en los niños.

La ingesta de calcio determina la retención esquelética de Ca durante el crecimiento óseo, contribuyendo así a la masa ósea máxima (MOM) alcanzada al comienzo de la edad adulta. La ingesta de calcio fue un predictor menos importante, aunque aún significativo, de la masa ósea corporal total. Una ingesta inadecuada de Ca durante el período de crecimiento puede tener un impacto negativo en la maduración ósea y, por lo tanto, predisponer a un mayor riesgo de fracturas osteoporóticas más adelante en la vida.

Un análisis de mujeres blancas incluidas en la tercera Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (n = 3251) reveló que quienes consumieron pocas cantidades de leche durante la infancia y la adolescencia presentaron baja densidad ósea en la edad adulta y un mayor riesgo de fracturas. La baja masa ósea es un posible contribuyente a las fracturas infantiles; un informe sobre niños de Nueva Zelanda demostró que aquellos que evitaban la leche de vaca tenían un riesgo 1,7 veces mayor de fracturas antes de la pubertad.

Los estudios de intervención que utilizaron calcio proveniente de suplementos o de fuentes alimentarias a menudo demostraron aumentos del CMO y de la DMO areal de aproximadamente 1–5 % en niños y adolescentes. Sin embargo, la importancia clínica de estas modestas ganancias requiere más estudios a largo plazo, ya que algunos efectos parecen disminuir después de suspender la suplementación. Las verduras con alto contenido de calcio tienen una biodisponibilidad de calcio reducida debido a la alta concentración de oxalatos.

Una dieta rica en calcio, fosfato y proteínas podría favorecer la remineralización y, con ello, disminuir el riesgo de caries; los productos lácteos contienen lactosa como carbohidrato (el azúcar menos cariogénico) y altos niveles de calcio, fosfato y caseína, lo cual podría favorecer la salud bucal.

4.2 Vitamina D

El papel de la vitamina D en la densidad ósea de los niños está bien establecido; en muchos casos, se han observado complicaciones relacionadas con la baja densidad mineral ósea asociadas con la deficiencia de vitamina D. Las concentraciones de vitamina D a lo largo de la vida fetal se asocian con el CMO y el crecimiento óseo en la infancia, y niveles adecuados de vitamina D durante la infancia podrían tener un efecto positivo en los resultados esqueléticos.

Los estudios han indicado que la vitamina D puede influir de manera precisa en la acumulación de masa ósea y puede contribuir al control del metabolismo del calcio y el fósforo. Un creciente cuerpo de evidencia ha demostrado que los niveles bajos de vitamina D en los niños son lo suficientemente generalizados como para considerarse un problema de salud pública y global considerable. Sin embargo, la eficacia de la suplementación con vitamina D para mejorar la densidad mineral ósea infantil sigue siendo inconcluyente.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2011 publicado en BMJ (Effects of vitamin D supplementation on bone density in healthy children) representa un análisis fundamental de datos a nivel de ensayos clínicos. En poblaciones no oncológicas, la suplementación con vitamina D y calcio puede aumentar la DMO en niños con niveles bajos de vitamina D.

Otra revisión sistemática que examinó a lactantes y niños pequeños reportó hallazgos más matizados: evidencia limitada sugiere que no existe relación entre el consumo de 400 UI por día de vitamina D proveniente de suplementos antes de los 12 meses de edad, en comparación con dosis más altas de hasta 1600 UI por día, y los biomarcadores del metabolismo óseo en niños de hasta 36 meses de edad; no se dispone de evidencia suficiente para determinar la relación entre 400 UI por día de vitamina D proveniente de suplementos, en comparación con dosis más altas, y la masa ósea, el raquitismo o las fracturas.

El papel de la exposición solar es importante para aumentar los niveles de vitamina D en los niños; además, proporcionar una nutrición adecuada que contenga vitamina D tiene un efecto beneficioso para reducir las complicaciones asociadas con la deficiencia de vitamina D.

4.3 Fósforo

El calcio, el fósforo y la vitamina D son esenciales para el crecimiento óseo. Los roles del fósforo y el magnesio a menudo no se aprecian adecuadamente en el mantenimiento de la salud ósea de los niños. El fósforo es un componente estructural de la hidroxiapatita —la fase mineral del hueso y del esmalte dental— y reducir el consumo de productos lácteos por debajo de las dosis diarias recomendadas puede tener un impacto negativo en el hueso, no solo por la falta de calcio, sino también por la de otros micronutrientes como el fósforo, el potasio, el magnesio o las vitaminas; las dietas están compuestas principalmente de macronutrientes y también de micronutrientes como el calcio, el fósforo y la vitamina D en la dieta, que en conjunto son factores esenciales para promover la salud ósea y prevenir la pérdida ósea.

4.4 Magnesio

Optimizar la masa ósea en niños en edad escolar requiere prestar atención a una dieta general saludable que incluya calcio, fósforo, magnesio y vitamina D adecuados. El magnesio es un cofactor de cientos de reacciones enzimáticas y es necesario para la conversión de la vitamina D a su forma hormonal activa. Aunque la vitamina K, el magnesio y el fósforo son importantes para la fisiología ósea, la evidencia clínica que respalda su suplementación es limitada o depende del contexto. La mayor parte de la base de evidencia sobre el magnesio en la salud ósea pediátrica proviene de estudios observacionales y de estudios en adultos; los ECA pediátricos dedicados son escasos.

4.5 Vitamina K2 (menaquinonas)

La vitamina K2 activa proteínas que desempeñan funciones biológicas cruciales, que van desde la mineralización ósea y dientes sanos hasta la promoción de la salud cardiovascular, y el mantenimiento del desarrollo cerebral, la salud articular y un peso corporal óptimo. La vitamina K2 es importante para muchas funciones biológicas, incluyendo la mineralización ósea, la inhibición de la rigidez vascular, la mejora de la función endotelial, el mantenimiento de dientes fuertes y el desarrollo cerebral.

La osteocalcina es una proteína dependiente de la vitamina K (VKDP, por sus siglas en inglés) sintetizada por los osteoblastos, y se cree que está relacionada con la mineralización ósea. La vitamina K es necesaria para la activación de la osteocalcina. Además, se ha demostrado que la vitamina K2 inhibe la resorción ósea mediante la supresión de la síntesis de prostaglandina E2 en los osteoclastos.

Un metaanálisis de 2025 publicado en Frontiers in Endocrinology encontró que la vitamina K2 aumenta significativamente la osteocalcina (cOC), una proteína dependiente de la vitamina K esencial para que el organismo utilice el calcio en el tejido óseo; también se registraron aumentos en la fosfatasa alcalina ósea específica (BAP), una enzima que desempeña un papel crucial en la mineralización del hueso; y la vitamina se asoció con niveles reducidos de osteocalcina descarboxilada (inactiva) (ucOC); sin una vitamina K adecuada, la osteocalcina permanece inactiva y, por lo tanto, es ineficaz. Los investigadores señalaron que "estos hallazgos respaldan su papel en el metabolismo óseo, aunque se necesitan más estudios a largo plazo para confirmar los beneficios clínicos, como el aumento de la densidad mineral ósea".

El estado bajo de vitamina K es mucho más frecuente en los recién nacidos, debido tanto a insuficiencias endógenas como exógenas; justo después del nacimiento, las reservas de vitamina K son bajas, y dado que la leche humana es relativamente pobre en este nutriente, los lactantes amamantados corren un riesgo particular de un trastorno hemorrágico llamado sangrado por deficiencia de vitamina K. Fortaleza de la evidencia: emergente; la mayoría de los datos en niños provienen de estudios observacionales o de resultados secundarios de ensayos más amplios. Faltan grandes ECA pediátricos que se centren específicamente en resultados óseos.

4.6 Proteínas

El calcio, el fósforo y las proteínas son componentes importantes del hueso; por lo tanto, se requiere una ingesta adecuada de estos nutrientes para el desarrollo óseo normal. La proteína proporciona el andamiaje de colágeno sobre el cual se deposita el mineral. Tanto el consumo insuficiente como el excesivo de proteínas se han relacionado con alteraciones en el metabolismo óseo en poblaciones adultas, aunque los datos pediátricos son más limitados. Las deficiencias nutricionales clásicas se asocian con retraso del crecimiento (p. ej., energía, proteínas, zinc), lo cual afecta indirectamente el crecimiento esquelético.

4.7 Zinc

El zinc es esencial para el crecimiento y la regulación del sistema inmunológico. El zinc también participa en el metabolismo óseo. Múltiples deficiencias nutricionales, incluidas las de vitamina D, hierro y zinc, son muy comunes, especialmente en lactantes alimentados exclusivamente con leche materna, y pueden prevenirse mediante educación temprana, seguimientos regulares y suplementación temprana.

Se estima que la prevalencia de la deficiencia de zinc a lo largo de la infancia es alta, principalmente relacionada con el bajo consumo de alimentos ricos en zinc biodisponible; la deficiencia de zinc se considera un importante problema de salud pública con múltiples consecuencias para la salud; los ensayos de suplementación con zinc en lactantes con deficiencia de zinc han demostrado efectos beneficiosos del zinc sobre el crecimiento, la diarrea y la morbimortalidad por neumonía. La evidencia relacionada específicamente con la mineralización ósea en niños es de fuerza moderada, en gran parte proveniente de datos observacionales; los ECA dedicados a resultados óseos son limitados.

4.8 Fluoruro

El fluoruro desempeña un papel importante en la prevención de la caries, actuando de varias formas: aumenta la mineralización dental y la densidad ósea; tiene acción bactericida sobre las bacterias cariogénicas; y retrasa la desmineralización y promueve la remineralización del esmalte cuando está presente en la placa dental y la saliva.

La fluorosis dental, una afección asociada con el desarrollo anormal del esmalte, se observó por primera vez en comunidades con niveles altos de fluoruro de origen natural en el agua potable. La fluorosis dental es una alteración del desarrollo del esmalte dental, causada por exposiciones sucesivas a altas concentraciones de fluoruro durante la odontogénesis, que provoca un esmalte con menor contenido mineral y mayor porosidad. Por lo tanto, la evidencia establece una relación en forma de U con el fluoruro: una exposición insuficiente aumenta el riesgo de caries, mientras que una exposición sistémica excesiva durante el desarrollo dental causa fluorosis.

La fluorosis dental afecta a los niños menores de 8 años, ya que el esmalte de los dientes permanentes está completamente mineralizado en niños mayores, excepto en los terceros molares. La evidencia no respalda ningún efecto perjudicial en el desarrollo neurocognitivo con el nivel de fluoración del agua actualmente recomendado en EE. UU. (0,7 ppm); en Estados Unidos, los niveles de fluoruro se regulan cuidadosamente para mantenerse dentro de límites seguros, minimizando el riesgo de efectos adversos como la fluorosis. Fortaleza de la evidencia: sólida para la prevención de la caries con las exposiciones recomendadas (múltiples revisiones sistemáticas y guías); sólida para la fluorosis con exposiciones excesivas; el riesgo neurológico a largo plazo con exposiciones ambientales superiores a los niveles recomendados sigue siendo un área de investigación activa.

4.9 Vitamina A

Los aumentos de masa ósea que ocurren durante la infancia son de gran importancia para maximizar la masa ósea máxima en la edad adulta y prevenir la osteoporosis. Los estudios han reportado que la vitamina A puede mejorar la salud ósea en adultos. Los aumentos de masa ósea que ocurren durante la infancia son de gran importancia para maximizar la masa ósea máxima en la edad adulta y prevenir la osteoporosis; los estudios han reportado que la vitamina A puede mejorar la salud ósea en adultos; sin embargo, pocos estudios han evaluado dichas asociaciones en niños. Tanto la deficiencia como el exceso de vitamina A se han asociado con efectos esqueléticos adversos en estudios con animales y en adultos. La evidencia en niños es preliminar y en gran parte observacional.

4.10 Ácidos grasos omega-3

Los estudios han demostrado que las grasas saturadas y los ácidos grasos omega-6 tienen un efecto inflamatorio sobre el periodonto; en contraste, los ácidos grasos omega-3 han demostrado un efecto antiinflamatorio. Esto sugiere un mecanismo teórico mediante el cual la ingesta de omega-3 podría beneficiar la salud del tejido periodontal en los niños, pero los ensayos clínicos específicos en salud dental u ósea pediátrica son limitados. Fortaleza de la evidencia: preliminar; actualmente proviene en gran parte de cultivos celulares y datos observacionales en adultos.

5. Usos tradicionales

A continuación se resumen los usos tradicionales documentados históricamente de sustancias naturales en la salud ósea y dental. Estos son distintos de la evidencia clínica moderna y no deben confundirse con ella.

5.1 Sésamo y alimentos tradicionales ricos en calcio

En la medicina ayurvédica tradicional y en muchas tradiciones culinarias de Asia y Oriente Medio, las semillas de sésamo (Sesamum indicum) y la pasta de sésamo (tahini) se han utilizado como fuentes de alimentos ricas en calcio, particularmente para niños en crecimiento y mujeres embarazadas. Este uso precede a la ciencia nutricional moderna por siglos. El razonamiento tradicional era empírico —se observaba que las semillas de sésamo eran densas y nutritivas—, aunque el análisis moderno confirma que contienen calcio en cantidades sustanciales. No se han evaluado formalmente ensayos clínicos del sésamo específicamente para los resultados de mineralización ósea pediátrica.

5.2 Cola de caballo (Equisetum arvense)

La cola de caballo tiene una larga historia de uso en las tradiciones herbales europeas, particularmente en la medicina popular alemana y británica, donde se empleaba en preparaciones destinadas a fortalecer los huesos, las uñas y el tejido conectivo. La planta es notablemente rica en sílice (dióxido de silicio). El silicio se ha propuesto en la ciencia nutricional moderna como un elemento traza involucrado en el entrecruzamiento del colágeno óseo, aunque la evidencia proveniente de estudios en humanos, en niños, es inexistente. La Comisión E alemana no ha aprobado formalmente la cola de caballo para indicaciones de salud ósea; su uso aprobado se relaciona con la terapia de irrigación para afecciones urinarias. No se han identificado ensayos clínicos en niños sobre resultados óseos o dentales en bases de datos autorizadas.

5.3 Ortiga (Urtica dioica)

La ortiga se ha utilizado en la medicina tradicional europea, norteafricana y sudasiática como un alimento vegetal mineralizante y nutritivo, consumido como verdura cocida tanto por niños como por adultos. Los profesionales tradicionales atribuían propiedades fortalecedoras de los huesos a la ortiga, en gran parte debido a su contenido de calcio, magnesio y vitamina K. La Comisión E alemana aprobó las hojas de ortiga para la terapia de apoyo en enfermedades reumáticas y para la irrigación del tracto urinario, pero no específicamente para la salud ósea pediátrica. No se han identificado ECA pediátricos que evalúen resultados esqueléticos.

5.4 Raíz de regaliz (Glycyrrhiza glabra)

En la medicina tradicional china (MTC), la raíz de regaliz se ha utilizado como una hierba armonizadora en fórmulas destinadas a fortalecer el organismo, incluida la salud musculoesquelética en niños. Su uso era típicamente parte de fórmulas compuestas más que como una intervención aislada. La investigación fitoquímica moderna ha identificado compuestos similares a isoflavonas en el regaliz; sin embargo, no se ha identificado evidencia clínica en poblaciones pediátricas que aborde específicamente los resultados óseos o dentales en la literatura revisada.

5.5 Lácteos y alimentos fermentados en dietas tradicionales

En la mayoría de las culturas del mundo con acceso a ganado, los productos lácteos —leche, leche fermentada, queso y yogur— han sido históricamente fundamentales en la dieta infantil precisamente por su percibido papel en la formación de "huesos y dientes fuertes". Este conocimiento tradicional está respaldado por la ciencia nutricional moderna (ver la sección de calcio más arriba). Un patrón dietético infantil caracterizado por un alto consumo de lácteos y queso, granos integrales y huevos se asocia positivamente con el desarrollo óseo en la infancia, en concordancia con la sabiduría dietética tradicional.

6. Factores dietéticos y de estilo de vida

6.1 Calidad y patrón dietético general

Optimizar la masa ósea en este grupo de edad requiere prestar atención a una dieta general saludable que incluya calcio, fósforo, magnesio y vitamina D adecuados. Pueden existir preocupaciones especiales en relación con los niños que siguen una dieta restringida, como una dieta vegana, aquellos con intolerancia o alergias a los lácteos, y aquellos con enfermedades crónicas, incluidos los adolescentes jóvenes con trastornos alimentarios.

Estudios previos sobre nutrición infantil y salud esquelética se centraron principalmente en nutrientes individuales, lo cual no considera los efectos acumulativos de los nutrientes. Otros nutrientes, incluidas la vitamina D, la vitamina K, el magnesio, el zinc y el fluoruro, también participan en el metabolismo óseo; muchos de estos nutrientes están intercorrelacionados y actúan de manera sinérgica.

6.2 Azúcar y frecuencia de las comidas

De los estudios revisados para una revisión sistemática que informó las directrices de la OMS, 42 de 50 estudios en niños reportaron al menos una asociación positiva entre los azúcares y la caries. Existe evidencia de calidad moderada que muestra que la caries es menor cuando la ingesta de azúcares libres es inferior al 10 % de la energía.

En estudios longitudinales, el consumo de jugo 100 % (diario), de dulces (más de una vez por semana) y de bebidas gaseosas y bebidas dulces (a la hora de dormir) se asoció fuertemente con la caries en los niños. Existe evidencia de que el consumo de azúcar antes de dormir aumenta el riesgo de caries, debido a la reducción del flujo salival y al pH bajo sostenido de la placa.

En algunos estudios longitudinales, se reportó que el consumo diario de agua y productos lácteos era protector contra la caries dental.

6.3 Tipo y volumen de actividad física

En una revisión de intervenciones de ejercicio en el ámbito escolar, los 17 estudios utilizaron ejercicios de salto, y 15 de los 17 estudios encontraron al menos un aumento significativo en las medidas de DMO y/o CMO. Las intervenciones de ejercicio escolar que proporcionan actividades de salto de alto impacto con fuerzas de reacción del suelo de al menos 3,5 veces el peso corporal son eficaces para aumentar la DMO y/o el CMO en niños y adolescentes.

Gunter y colaboradores reportaron que los niños de 7 a 9 años en su grupo de intervención tenían un 7,9 % más de CMO en la columna y un 8,4 % más de CMO en la cadera que el grupo control después de una intervención de salto de 7 meses; Meyer y colaboradores reportaron que los niños de 6–7 y 11–12 años en su grupo de intervención tenían un 4,7 % más de densidad mineral ósea en la columna y un 5,4 % más de DMO en la cadera que el grupo control después de una intervención multicomponente de 9 meses que incluía educación física diaria con al menos 10 minutos de salto o entrenamiento de fuerza.

El análisis de subgrupos reveló que el ejercicio físico aumentó significativamente la DMO de todo el cuerpo tanto en adolescentes varones como en mujeres, pero el efecto fue más pronunciado en los niños que en las niñas.

Entre las actividades físicas, se ha demostrado que la gimnasia es particularmente osteogénica para el desarrollo óseo en los niños, porque es una actividad de alto impacto y compromete al sujeto a una edad temprana durante el crecimiento. Sin embargo, la actividad deportiva intensa en gimnastas en crecimiento y maduración a menudo se asocia con una ingesta dietética inadecuada, lo que conduce a una masa grasa relativamente baja y, en consecuencia, a una posible alteración de la función endocrina. Dos importantes revisiones sistemáticas mostraron que los gimnastas prepúberes tienen mayor DMO y CMO que los controles no entrenados de la misma edad; por lo tanto, las actividades de gimnasia parecen ser uno de los ejercicios más eficaces para mejorar la ganancia de mineral óseo en niños en crecimiento y maduración.

6.4 Exposición a la luz solar

El papel del sol es importante para aumentar los niveles de vitamina D en los niños; además, proporcionar una nutrición adecuada que contenga vitamina D tiene un efecto beneficioso para reducir las complicaciones asociadas con la deficiencia de vitamina D. Los niños con actividad al aire libre limitada o que viven en latitudes altas son particularmente susceptibles a la insuficiencia de vitamina D, lo cual, a su vez, perjudica la absorción de calcio y la mineralización ósea.

6.5 Lactancia materna e introducción de alimentos complementarios

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda iniciar la suplementación con vitamina D poco después del nacimiento en todos los lactantes amamantados para prevenir el raquitismo y garantizar un desarrollo óseo adecuado. Durante la primera infancia, los minerales y las vitaminas son esenciales para el crecimiento; después del destete, una dieta variada es esencial para obtener una ingesta adecuada de micronutrientes.

6.6 Manejo de la exposición al fluoruro

La posición de la Asociación Dental Canadiense fue que, además del fluoruro en el agua, la principal fuente de fluoruro debería ser la pasta de dientes fluorada, y que no deberían utilizarse suplementos en niños menores de tres años. El USPSTF reportó evidencia adecuada de una asociación entre la ingesta de suplementos de fluoruro en la primera infancia y el riesgo de fluorosis; sus hallazgos se basan en una revisión sistemática encargada; se estimó que la exposición al fluoruro sistémico aumentaba la fluorosis del esmalte, con razones de probabilidad (odds ratios) que oscilaban entre 1,3 y 15,6 en estudios observacionales. Estos hallazgos subrayan la importancia de una ingesta de fluoruro apropiada para la edad y ajustada al peso.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Alimentos Lácteos y Vegetales Ricos en Calcio: El calcio es el mineral principal para la formación del esmalte dental y la estructura ósea en niños en crecimiento. Ofrezca porciones diarias de leche, yogur y queso, o alternativas vegetales ricas en calcio como leche de almendra o de soya fortificada, verduras de hoja verde, almendras y lentejas, para asegurar un suministro constante de este componente esencial.
Remedio 2
Exposición diaria al sol para la vitamina D: La exposición a la luz solar estimula a la piel para que produzca vitamina D de forma natural, la cual es esencial para la absorción de calcio y el apoyo a la mineralización ósea. Anime a los niños a pasar de 15 a 30 minutos al aire libre bajo luz natural cada día, complementando con alimentos ricos en vitamina D, como pescados grasos, yemas de huevo y hongos expuestos a rayos UV en días nublados.
Remedio 3
Pescados grasos para omega-3 y vitamina D: Los pescados grasos como el salmón y la caballa aportan una poderosa combinación de ácidos grasos omega-3 y vitamina D, que juntos favorecen la salud ósea y ayudan a reducir la inflamación de las encías. Procure servir pescados grasos de 2 a 3 veces por semana como parte habitual de la dieta del niño para apoyar tanto el desarrollo esquelético como el dental.
Remedio 4
Frutas y verduras crujientes como cepillos dentales naturales: Las frutas y verduras crujientes como las manzanas, las zanahorias y el apio actúan como cepillos de dientes naturales, ya que frotan físicamente la superficie de los dientes y estimulan la producción de saliva, lo cual ayuda a neutralizar los ácidos y a eliminar las bacterias mediante el enjuague natural. Ofrécelas como bocadillos diarios en lugar de alimentos procesados o azucarados para favorecer la salud del esmalte y las encías.
Remedio 5
Alimentos ricos en magnesio para la mineralización ósea: El magnesio cumple un papel vital en la conversión de la vitamina D a su forma activa y en la regulación de los niveles de calcio en el cuerpo, lo que lo convierte en un nutriente clave para la salud ósea de los niños. Incluye porciones generosas de frutos secos, semillas, granos integrales y vegetales verdes en las comidas diarias para asegurar una ingesta adecuada de magnesio.
Remedio 6
Alimentos con vitamina K2 para dirigir el calcio hacia los huesos: La vitamina K2 ayuda a dirigir el calcio específicamente hacia los huesos y dientes en lugar de permitir que se deposite en tejidos blandos, favoreciendo una mineralización ósea adecuada. Alimentos como los quesos fermentados, las yemas de huevo y el natto son fuentes tradicionales; incluye estos alimentos regularmente en la dieta de un niño para un soporte esquelético óptimo.
Remedio 7
Juego y Ejercicio con Carga de Peso: Las actividades con carga de peso, como correr, saltar, brincar la cuerda y los deportes activos, generan el estrés mecánico necesario sobre los huesos en crecimiento, aumentando su densidad y fortaleza. Fomente al menos 60 minutos de juego activo al aire libre diariamente; para niños mayores y adolescentes, actividades como el yoga, las artes marciales o el entrenamiento de resistencia ligera supervisado pueden apoyar aún más el desarrollo óseo.
Remedio 8
Cuidado bucal a base de neem para la salud de las encías y el esmalte: El neem se ha utilizado durante siglos en la práctica herbal tradicional por sus propiedades antibacterianas, que ayudan a combatir la acumulación de placa y favorecen la salud de las encías. Use una pasta dental infantil que contenga extracto de neem, o limpie suavemente las encías de un niño pequeño con un paño impregnado en neem para reducir de forma natural las bacterias bucales dañinas.
Remedio 9
Yogur rico en probióticos para el equilibrio del microbioma oral: Los cultivos vivos presentes en el yogur natural sin azúcar ayudan a equilibrar las bacterias beneficiosas en la boca, reduciendo las bacterias nocivas que forman placa y favoreciendo la salud general de las encías. Sirva una pequeña porción de yogur natural diariamente como refrigerio o con las comidas; su contenido de calcio también aporta un beneficio dual al fortalecer los dientes y los huesos.
Remedio 10
Limitar las bebidas gaseosas y azucaradas: El consumo frecuente de bebidas gaseosas puede dificultar la absorción de calcio debido a su contenido de fosfato y erosionar el esmalte dental por su alta acidez. Sustituya las bebidas gaseosas y los jugos azucarados por agua o leche natural como bebidas principales, lo que reduce significativamente el riesgo de caries y protege la densidad ósea en desarrollo.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar salud ósea y dental de los niños.
  • calcioCientífico

    El calcio es el mineral principal en los huesos y los dientes, y representa más del 99% del calcio corporal total almacenado en el esqueleto. Una ingesta adecuada durante la infancia es fundamental para la mineralización ósea y la acumulación de masa ósea máxima, especialmente durante la adolescencia temprana. Los NIH recomiendan 1,300 mg/día para adolescentes. Los ensayos clínicos muestran que la suplementación puede aumentar la densidad mineral ósea (DMO) en niños, aunque los efectos sobre el riesgo de fracturas son modestos.

  • La vitamina D del aceite de hígado de bacalao tiene un papel científico e histórico bien documentado en la prevención del raquitismo, una enfermedad ósea infantil que causa deformidades esqueléticas. Después de que se identificara la deficiencia de vitamina D como la causa del raquitismo en 1920, el aceite de hígado de bacalao (AHB) se convirtió en el tratamiento profiláctico estándar durante décadas. La vitamina D favorece la absorción de calcio para la mineralización de huesos y dientes.

  • colágenoCientífico

    El colágeno tipo I es la proteína predominante de la matriz orgánica del hueso (~30% del peso seco) y proporciona el andamiaje estructural sobre el cual se mineraliza la hidroxiapatita. Su integridad es esencial para la tenacidad y la resistencia mecánica del hueso. Ingredientes derivados del colágeno, como el MCHC, aportan colágeno nativo junto con minerales óseos en forma de suplemento.

  • cobreCientífico

    El cobre es un cofactor esencial de la lisil oxidasa, la enzima que entrecruza el colágeno y la elastina en la matriz ósea, y de enzimas antioxidantes que protegen a los osteoblastos. Un estudio transversal de 2024 basado en datos de NHANES, realizado en 6,965 niños y adolescentes estadounidenses de 8 a 19 años, encontró asociaciones positivas entre la ingesta de cobre y la densidad mineral ósea total, subtotal y de la columna vertebral.

  • flúorCientífico

    El flúor se incorpora a la hidroxiapatita de los dientes y huesos durante el desarrollo, formando fluorapatita, la cual es más resistente a la disolución ácida, reduciendo así la caries dental. Las Ingestas Dietéticas de Referencia (Dietary Reference Intakes) del IOM establecen niveles específicos de ingesta adecuada para niños, y el efecto cariostático del flúor se encuentra entre las intervenciones más sólidamente documentadas en odontología pediátrica.

  • magnesioCientífico

    El magnesio es un cofactor esencial para la formación ósea, la activación de la vitamina D y el metabolismo del calcio. La EFSA ha reconocido evidencia suficiente de que el magnesio de la dieta contribuye al mantenimiento de los huesos y los dientes. Una revisión de PMC sobre niños en edad escolar menciona específicamente al magnesio como un mineral crítico para optimizar la masa ósea.

  • manganesoCientífico

    El manganeso es necesario para la actividad de las glicosiltransferasas implicadas en la síntesis de proteoglicanos en la matriz ósea y para la señalización de IGF-1 en la formación de hueso. Su deficiencia provoca anomalías esqueléticas. Un ensayo controlado aleatorizado encontró que un suplemento de calcio combinado con manganeso, cobre y zinc fue más eficaz que el calcio solo para prevenir la pérdida ósea.

  • El MCHC es un concentrado óseo integral que contiene hidroxiapatita de origen natural, calcio, fósforo, colágeno tipo I, osteocalcina, glicosaminoglicanos y factores de crecimiento (IGF-I, IGF-II) en su forma nativa de matriz ósea. Ha sido estudiado en ensayos clínicos que muestran efectos protectores óseos, y su composición biomimética reproduce la estructura mineral-proteica natural del hueso.

  • fósforoCientífico

    El fósforo es el segundo mineral más abundante en el cuerpo humano, con el 85% almacenado en el hueso como componente de la hidroxiapatita. Se reconoce que una ingesta adecuada de fósforo junto con calcio es vital para la salud ósea y el desarrollo esquelético en bebés y niños. Un estudio de 2025 basado en datos de NHANES encontró que una mayor ingesta de fósforo se asoció con menos caries dentales en adolescentes.

  • vitamina ACientífico

    La vitamina A modula la actividad de los osteoblastos y los osteoclastos a través de la señalización del receptor de ácido retinoico; una ingesta adecuada es necesaria para mantener huesos sanos durante la infancia. Tanto la deficiencia como el exceso pueden perjudicar la salud ósea. Una revisión de PMC de 2021 confirmó que una ingesta adecuada de vitamina A, a través de alimentos o suplementos, mantiene huesos sanos.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C es un cofactor esencial para la síntesis de colágeno, que forma la matriz orgánica del hueso y la dentina. Un estudio de PMC en niñas prepúberes encontró que la ingesta de vitamina C estaba positivamente asociada con la resistencia macroarquitectónica ósea y los parámetros estructurales. Las referencias nutricionales del NIH reconocen que la vitamina C es esencial para la producción de colágeno óseo.

  • vitamina DCientífico

    La vitamina D es esencial para el metabolismo del calcio y el fosfato, ya que permite una correcta mineralización ósea y el desarrollo esquelético en los niños. La deficiencia severa causa raquitismo, una afección pediátrica bien documentada que se caracteriza por huesos blandos y deformados. La evidencia indica que la deficiencia subclínica de vitamina D perjudica la acumulación de densidad mineral ósea durante la infancia y la adolescencia.

  • vitamina D3Científico

    La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma suplementaria de vitamina D más biodisponible para niños, y aumenta de manera más eficaz la 25-hidroxivitamina D sérica que la vitamina D2. Favorece la absorción de calcio, la mineralización ósea y el desarrollo dental. Los estudios muestran que es la opción preferida para corregir la deficiencia de vitamina D en poblaciones pediátricas.

  • vitamina KCientífico

    La vitamina K es una coenzima esencial para la activación de la osteocalcina y la proteína Gla de la matriz, las cuales son necesarias para la mineralización ósea y la regulación del calcio en el tejido óseo. Una revisión pediátrica de PMC de 2022 encontró que los niños tienen las mayores necesidades de vitamina K, ya que la formación ósea es más intensa durante la infancia. La vitamina K2, en particular, favorece tanto la salud ósea como la dental en los niños.

  • ZincCientífico

    El zinc es necesario para la síntesis de la matriz de colágeno, la diferenciación de osteoblastos mediante la estimulación de Runx2, y la mineralización ósea. Un estudio de PMC de 2022 en niñas prepúberes mostró que la ingesta de vitamina C y zinc se asociaba positivamente con las medidas estructurales óseas. Una revisión de PMC de 2023 confirmó el papel significativo del zinc en el desarrollo normal del tejido óseo y la homeostasis.

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