Catequinas
1. Identidad: naturaleza química, fuentes botánicas y preparaciones habituales
1.1 Clasificación química y nomenclatura
La catequina, cuyo nombre deriva del cachú (catechu), extracto de Acacia catechu L., es 3,3′,4′,5,7-pentahidroxiflavano con dos formas estéricas, la (+)-catequina y su enantiómero. En un sentido amplio, catequina representa el nombre de la familia química de los compuestos derivados de la catequina. Se trata de taninos de tipo condensado con un anillo y la estructura básica del flavan-3-ol. Presentan numerosas características estructurales químicas, como grupos hidroxilo (−OH), que se combinan fácilmente con otras sustancias.
Químicamente, la catequina consta de dos anillos de benceno (anillos A y B) y un heterociclo de dihidropirano (el anillo C). Las propiedades antioxidantes de las catequinas dependen en gran medida de la estructura de las moléculas, y del número y ubicación de los grupos hidroxilo o sus sustituyentes.
Las catequinas pertenecen a la clase más amplia de los flavonoides —específicamente a la subclase de los flavanoles (flavan-3-oles)— y son miembros de la familia más amplia de los polifenoles, metabolitos secundarios vegetales. Las abreviaturas y nombres completos de las distintas catequinas son los siguientes: C, catequina; CG, galato de catequina; EC, epicatequina; ECG, galato de epicatequina; EGC, epigalocatequina; EGCG, galato de epigalocatequina; GC, galocatequina; GCG, galato de galocatequina. Entre todas estas formas, el galato de epigalocatequina (EGCG) ha atraído la mayor atención de la investigación.
1.2 Principales fuentes botánicas
Las principales fuentes de catequinas son Camellia sinensis (C. sinensis) y C. assamica. El té es una de las bebidas no alcohólicas más consumidas del mundo y una fuente rica en compuestos bioactivos. La síntesis y acumulación de catequinas, flavonoles centrales en el metabolismo secundario de la planta del té, no solo definen el amargor y la astringencia de la infusión de té, sino que también constituyen la base química de su notable actividad antioxidante.
Las catequinas representan más del 75 % de los compuestos polifenólicos de las hojas de té. Según los datos disponibles actualmente, estos compuestos pueden llegar a representar entre el 30 % y el 35 % de la materia seca del té verde. El EGCG representa aproximadamente dos tercios de las catequinas del té verde y, por ello, es el que ha atraído mayor atención en la comunidad científica.
Además del té, las catequinas están presentes en una amplia variedad de alimentos vegetales. Se distribuyen en diversos alimentos y hierbas, entre ellos el té, las manzanas, los caquis, el cacao, las uvas y las bayas. Se encuentran altas concentraciones de catequina en hojas frescas de té, hojas de jara, habas, vino tinto, uvas negras, fresas y albaricoques. Las manzanas, las moras, las habas, las cerezas, las uvas negras, las peras, las frambuesas y el chocolate son ricos en epicatequina. La catequina, la epicatequina y el galato de epicatequina están presentes en el vino tinto, donde, al reaccionar con los taninos, son responsables de su sabor. Los productos a base de cacao, como el chocolate, también contienen catequina y epicatequina en cantidades elevadas.
1.3 Tipo de té y contenido de catequinas
El EGC, el ECG y el EGCG se encuentran en concentraciones elevadas en el té oolong, el té negro y el té verde, pero particularmente en el té verde, porque las hojas se secan y se someten a vapor en lugar de fermentarse; la fermentación convierte parte de las catequinas en teaflavinas más complejas y otros flavonoides. El EGCG representa aproximadamente dos tercios de las catequinas del té verde. El té verde se cultiva principalmente en Japón, China y Taiwán.
Recientemente, la monografía del té verde se incluyó en la Farmacopea Europea, donde el té verde se estandariza según su contenido de cafeína (mín. 1,5 %) y el contenido total de catequinas, expresado como (−)-epigalocatequina-3-O-galato (mín. 8 %).
1.4 Preparaciones y formas de dosificación habituales
Las catequinas están disponibles en varias formas. La más tradicional es la infusión acuosa: el té preparado. Como suplementos dietéticos, se comercializan como extractos estandarizados de té verde (GTE) en forma de cápsulas o tabletas, a menudo estandarizados según un porcentaje definido de EGCG. La ingesta diaria promedio de EGCG a partir de infusiones de té verde varía entre 90 y 300 mg/día, mientras que la exposición de los consumidores más altos se estima que alcanza los 866 mg de EGCG/día en la población adulta de la UE.
Las preparaciones utilizadas en investigación han variado considerablemente. En un ensayo doble ciego de gran relevancia, los sujetos ingirieron té verde que contenía 583 mg de catequinas al día (grupo de catequinas) o 96 mg de catequinas al día (grupo control) durante 12 semanas. Entre los estudios que utilizaron formas de dosificación en bebidas o alimentos, una de las mayores ingestas reportadas correspondió a un extracto de té verde que aportaba 1519,7 mg/día de catequinas totales y 704 mg/día de EGCG, administrado en tres dosis divididas antes de las comidas.
La biodisponibilidad de las catequinas puede mejorarse mediante sistemas de administración de fármacos basados en nanoestructuras, modificación molecular y coadministración con otros ingredientes bioactivos. La encapsulación de catequinas del té en nanopartículas de base proteica, de base glucídica y de base lipídica mejoró la estabilidad, la liberación sostenida y la permeación de las catequinas a través de la membrana celular, lo que aumentó su biodisponibilidad.
2. Uso tradicional e histórico
2.1 China
Su uso se remonta a alrededor del año 3000 a. C. en la antigua China. Los registros históricos, incluido el antiguo texto médico Clásico de las hierbas de Shen Nong, demuestran que la población china conocía las propiedades del té que promueven la salud y previenen enfermedades. Lu Yu (733-803) publicó un libro que describe la historia del té, las técnicas y utensilios empleados en su elaboración, y el método de preparación y consumo del té en la República Popular China. En la medicina tradicional china (MTC), el té preparado con hojas de Camellia sinensis se utilizaba para diversos fines, entre ellos mejorar la digestión, el estado de alerta y la vitalidad general. En la China moderna, el té verde sigue siendo un componente de las fórmulas herbales de la MTC y algunos practicantes lo recomiendan para afecciones específicas.
2.2 Japón
La ceremonia japonesa del té (chanoyu) incorporaba la atención plena, la estética y la armonía social junto con los beneficios para la salud del propio té. Hoy en día, el enfoque japonés hacia el té verde refleja esta perspectiva holística: el té se consume diariamente no como medicina en sí, sino como un elemento fundamental de un estilo de vida saludable. En Japón, el té verde no se clasifica como medicamento, sino que se reconoce como alimento funcional para la salud.
Los métodos de procesamiento en Japón han influido históricamente en la preservación de las catequinas. Los tés verdes japoneses tienen una ventaja crucial frente a los tés verdes chinos y de otros orígenes: el procesamiento al vapor. Este método (estilo sencha) detiene de inmediato la oxidación de las hojas y preserva la cantidad máxima de catequinas. En China, las hojas de té se someten tradicionalmente a un proceso de cocción en sartén, que es más suave para el sabor pero menos eficaz para preservar las catequinas.
2.3 Uso tradicional general en Asia oriental
El té se ha empleado como remedio para numerosas dolencias y ocupa un lugar destacado en la medicina tradicional china. Las preparaciones consistían tradicionalmente, sobre todo, en infusiones de agua caliente con hojas de té verde secas y mínimamente procesadas. En la literatura tradicional, la bebida se asociaba con beneficios que abarcaban la digestión, la agudeza mental, la reducción de la fiebre y la curación de heridas, aunque estas afirmaciones son muy anteriores a cualquier verificación clínica moderna. Tanto China como Japón consideran el consumo diario de té verde una práctica fundamental para la salud, de forma similar a como las culturas occidentales consideran el ejercicio o una dieta equilibrada.
3. Componentes clave y compuestos activos
3.1 Las principales catequinas
Las cuatro catequinas principales presentes en el té verde son la (−)-epicatequina (EC), el (−)-epicatequina-3-galato (ECG), la (−)-epigalocatequina (EGC) y el (−)-epigalocatequina-3-galato (EGCG). De estas catequinas, el EGCG y la EGC se encuentran en las cantidades más elevadas en el té verde y han sido objeto de la mayoría de los estudios.
El galato de epigalocatequina (EGCG), un compuesto polifenólico flavan-3-ol, es el más activo. El té contiene, como catequina principal, el (−)-epigalocatequina-3-galato (EGCG), que tiene numerosas propiedades beneficiosas para la salud humana, como efectos anticancerígenos, antiobesidad, antidiabéticos, anticardiovasculares, antiinfecciosos, hepatoprotectores y neuroprotectores.
3.2 Base estructural de la actividad
La estructura de la catequina es el determinante clave de su actividad captadora de radicales libres y quelante de metales. Su actividad antioxidante depende en gran medida del número y la ubicación de los grupos hidroxilo y otros grupos químicos. Estos permiten que las catequinas actúen como quelantes de iones metálicos, lo que les proporciona la capacidad de reducir el nivel de biomarcadores de peroxidación lipídica y mejorar el trastorno del metabolismo lipídico causado por el estrés oxidativo.
Las catequinas son conocidas por ser potentes antioxidantes, tienen propiedades quelantes de metales y muestran efectos citoprotectores, pero también pueden desempeñar funciones prooxidantes y citotóxicas en algunos contextos celulares. Pueden interactuar directamente con dianas moleculares como proteínas y fosfolípidos, regular vías de transducción de señales y modular enzimas, y tienen una fuerte afinidad con las bicapas lipídicas, lo que puede facilitar su entrada en las células cancerosas.
4. Mecanismos de acción
4.1 Actividad antioxidante
Como antioxidante exógeno, las catequinas pueden eliminar eficazmente los productos de la peroxidación lipídica. También pueden desempeñar un papel antioxidante indirecto al activar el sistema antioxidante endógeno mediante la regulación de la actividad enzimática y las vías de señalización.
Algunos estudios han demostrado que las catequinas podrían inhibir significativamente el estrés oxidativo excesivo mediante efectos antioxidantes directos o indirectos, y promover la activación de sustancias antioxidantes como la glutatión peroxidasa (GPO) y el glutatión (GSH), reduciendo el daño oxidativo al colon.
La mayor parte de la evidencia ha demostrado que la actividad cardioprotectora del té verde se atribuye principalmente a las propiedades antioxidantes de sus catequinas, que actúan induciendo enzimas antioxidantes, inhibiendo enzimas prooxidantes y captando radicales libres.
4.2 Señalización antiinflamatoria
Las catequinas pueden ejercer sus importantes propiedades antiinflamatorias regulando la activación o desactivación de vías de señalización celular relacionadas con la inflamación y el estrés oxidativo, como el factor nuclear kappa B (NF-κB), las proteínas cinasas activadas por mitógenos (MAPK), el factor de transcripción nuclear (derivado de eritroides 2) similar a 2 (Nrf2) y las vías del transductor de señal y activador de la transcripción 1/3 (STAT1/3).
Habitualmente, el Nrf2 permanece en estado inactivo en el citosol, unido a la proteína 1 asociada a ECH tipo kelch (Keap1), formando un complejo. Tras la estimulación por diversos factores de estrés oxidativo, como las ROS, este complejo se disocia para formar el Nrf2 activo, lo que hace que el Nrf2 se traslade al núcleo y se une a los genes del elemento de respuesta antioxidante (ARE), que pueden codificar proteínas con funciones citoprotectoras, como enzimas regeneradoras de NADPH.
Un mecanismo es la inhibición de un factor de transcripción clave sensible al estrés oxidativo: el factor nuclear κB (NF-κB). Tras la exposición a estímulos oxidativos e inflamatorios, se activa la cinasa IκB (IKK), lo que provoca la fosforilación del complejo de señalización de IKK, que posteriormente es degradado por el proteasoma. Después, el NF-κB se traslada al núcleo, donde se une a regiones promotoras específicas e inicia la transcripción.
La catequina inhibió la expresión génica de citocinas proinflamatorias, incluidas IL-1α, IL-1β, IL-6 e IL-12p35, y de enzimas inflamatorias, incluidas iNOS y COX-2.
4.3 Modulación de las vías de supervivencia celular
El EGCG ha demostrado un considerable potencial terapéutico mediante un mecanismo de acción multifacético, principalmente al modular vías de señalización clave como JAK/STAT, NF-κB, AKT y Notch. Esta capacidad reguladora subraya su papel fundamental en el control de procesos celulares esenciales, incluidos la apoptosis, la proliferación y la supervivencia.
Además de la conocida actividad antioxidante de las catequinas, otros mecanismos, como la modulación de vías de transducción de señales, genes de supervivencia/muerte celular y la función mitocondrial, contribuyen significativamente a la inducción de la viabilidad celular.
4.4 Quelación de metales
Numerosas líneas de evidencia sugieren que el estrés oxidativo, que da lugar a la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS) y a inflamación, desempeña un papel fundamental en el deterioro cognitivo asociado a la edad y en la pérdida neuronal en enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, el párkinson y la enfermedad de Huntington. Una patología química cardinal observada en estos trastornos es la acumulación de hierro en los lugares donde muere la neurona. Se piensa que la acumulación de un gradiente de hierro, junto con las ROS, constituye un desencadenante importante de la toxicidad y muerte neuronal en todas estas enfermedades. Las catequinas, en particular el EGCG, abordan este problema mediante sus propiedades quelantes del hierro.
4.5 Interacción con la microbiota intestinal
Cada vez hay más evidencia que destaca a la microbiota intestinal como un modulador clave de la biotransformación y la actividad biológica del EGCG. La interacción entre las catequinas y la microbiota intestinal es fundamental para dilucidar los mecanismos mediante los cuales estos compuestos pueden ejercer efectos sustanciales sobre la salud a pesar de su limitada biodisponibilidad. Las variaciones en la composición de la microbiota pueden influir en el metabolismo de las catequinas y pueden explicar en parte la heterogeneidad observada en las respuestas individuales al tratamiento.
4.6 Efectos intestinales y mucosos
Las catequinas también pueden estabilizar la estructura del entorno microecológico gastrointestinal al promover la proliferación de bacterias intestinales beneficiosas y regular el equilibrio de la flora intestinal, con el fin de aliviar afecciones inflamatorias intestinales. Además, las catequinas pueden regular las uniones estrechas (TJ) del epitelio.
5. Evidencia científica por área de uso en salud
5.1 Salud cardiovascular
Los ensayos controlados aleatorizados (ECA) sobre el té verde y los factores de riesgo cardiovascular sugieren que el té verde puede reducir las lipoproteínas de baja densidad y el colesterol total, aunque los estudios son de corta duración. No existe evidencia sólida que respalde una reducción del riesgo de enfermedad de las arterias coronarias en quienes consumen té verde.
En consonancia con estudios en animales, en los que las catequinas del té verde tuvieron efectos reductores sobre el colesterol, se ha informado que la administración de catequinas del té verde reduce el colesterol total (CT) y las lipoproteínas de baja densidad (LDL) en estudios clínicos en seres humanos. Una revisión general (umbrella review) y un metaanálisis mostraron que el consumo regular de té verde disminuye significativamente la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD).
Un ensayo clínico fundamental ilustra estos hallazgos de forma específica: se investigó el efecto reductor de la grasa corporal y la reducción de los riesgos de enfermedad cardiovascular de un extracto de té verde (GTE) con alto contenido en catequinas en personas con hábitos de vida típicos. Se reclutaron mujeres y hombres japoneses con obesidad de tipo visceral para el ensayo. Tras un período de adaptación dietética de 2 semanas, se llevó a cabo un ensayo doble ciego, paralelo y multicéntrico de 12 semanas, en el que los sujetos ingirieron té verde que contenía 583 mg de catequinas al día (grupo de catequinas) o 96 mg de catequinas al día (grupo control). La aleatorización se estratificó por sexo e índice de masa corporal en cada centro médico. Se indicó a los sujetos que mantuvieran su ingesta dietética habitual y su actividad física normal. Los datos se analizaron utilizando muestras por protocolo de 240 sujetos. Se observó una mayor disminución de la presión arterial sistólica (PAS) en el grupo de catequinas en comparación con el grupo control en aquellos sujetos cuya PAS inicial era de 130 mm Hg o superior. El colesterol LDL también disminuyó en mayor medida en el grupo de catequinas. La ingesta continua de un GTE con alto contenido en catequinas dio lugar a una reducción de la grasa corporal, la PAS y el colesterol LDL, lo que sugiere que la ingesta de dicho extracto contribuye a una disminución de la obesidad y de los riesgos de enfermedad cardiovascular.
Fuerza de la evidencia: varios estudios epidemiológicos han mostrado efectos beneficiosos del té verde en enfermedades oncológicas, cardiovasculares y neurológicas. Los beneficios para la salud asociados al consumo de té verde también se han corroborado en estudios en animales sobre quimioprevención del cáncer, hipercolesterolemia y aterosclerosis. Sin embargo, la mayoría de los ECA en humanos son de corta duración, y las vías mecanísticas no están completamente establecidas en seres humanos. La evidencia sobre la reducción del LDL y de la presión arterial está respaldada por múltiples ECA y metaanálisis; la evidencia sobre la reducción de resultados clínicos objetivos (hard endpoints), como el infarto de miocardio, sigue siendo observacional e indirecta.
5.2 Peso corporal y salud metabólica
Existe un número considerable de ECA que sugieren que el té verde reduce el peso corporal a corto plazo, pero es poco probable que esto tenga relevancia clínica.
Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA que examinó si las catequinas del té verde potencian el efecto de pérdida de peso del entrenamiento físico encontró: de 1015 estudios identificados, 24 se seleccionaron para revisión de texto completo, de los cuales 10 ensayos aleatorizados cumplieron los criterios de inclusión. El ejercicio combinado con té verde, frente al ejercicio solo, tuvo un efecto pequeño y consistente sobre el peso [diferencia de medias estandarizada (DME) = −0,30, IC: −0,53 a −0,07], el IMC [DME = −0,33, IC: −0,64 a −0,02] y la reducción de grasa [DME = −0,29, IC: −0,57 a −0,01], y no se encontró evidencia de heterogeneidad entre los ensayos.
Aunque el mecanismo exacto de acción del té verde para reducir el colesterol no se comprende completamente, se han propuesto como posibles mecanismos un aumento de la termogénesis, una mejora en la expresión génica de enzimas implicadas en la producción de ácidos biliares y la supresión del apetito.
Fuerza de la evidencia: múltiples ECA y metaanálisis documentan reducciones modestas y estadísticamente significativas en el peso corporal, el IMC y la masa grasa, particularmente cuando se combina con ejercicio. Los tamaños del efecto son pequeños y probablemente de relevancia clínica limitada para la mayoría de las poblaciones.
5.3 Quimioprotección contra el cáncer
La evidencia sobre el té verde y el riesgo de cáncer es insuficiente y no concluyente. Sin embargo, existe cierta evidencia positiva sobre la reducción del riesgo de cáncer de mama, próstata, ovario y endometrio con el té verde.
A nivel mecanístico, se demostró que las catequinas del té verde inhibieron significativamente el desarrollo del cáncer, aumentaron las tasas de supervivencia e indujeron apoptosis en un modelo animal que desarrolla espontáneamente cáncer de próstata metastásico. Se ha demostrado que el EGCG induce apoptosis al unirse a Fas en células de leucemia humana cultivadas. Esta unión activa la proteasa caspasa 8, que a su vez activa una desoxirribonucleasa dependiente de caspasa que degrada el ADN, lo que conduce a la muerte celular.
El uso del té verde como agente quimiopreventivo contra el cáncer o por otros beneficios para la salud se ha visto dificultado por la baja biodisponibilidad oral de sus catequinas polifenólicas activas, en particular el galato de epigalocatequina (EGCG), la catequina más activa.
Fuerza de la evidencia: los datos mecanísticos y en animales son sustanciales. Los hallazgos epidemiológicos sugieren posibles asociaciones con una reducción del riesgo de determinados tipos de cáncer, pero la evidencia de ensayos clínicos en humanos aún no es concluyente. La baja biodisponibilidad del EGCG por vía oral complica la traslación de los resultados preclínicos a la práctica clínica.
5.4 Neuroprotección y función cognitiva
En numerosos estudios, se ha demostrado que las catequinas captan radicales libres de oxígeno, potencian las defensas antioxidantes celulares y suprimen los procesos inflamatorios. El estrés oxidativo, la neuroinflamación, el apoyo insuficiente de factores neurotróficos y la disfunción mitocondrial se han implicado en el deterioro cognitivo y la progresión de enfermedades neurodegenerativas.
Las catequinas, especialmente el EGCG, poseen características antioxidantes, antiinflamatorias, antiapoptóticas y neuritogénicas, así como de quelación de metales, junto con la capacidad de desencadenar diversos mecanismos moleculares, como la inhibición de la peroxidación lipídica, la inducción de efectos quelantes de metales sobre el amiloide-β y la fibrilación de la α-sinucleína, e inhibir la fibrilación del amiloide-β. Producen efectos antiinflamatorios al regular los niveles de marcadores inflamatorios, incluidos TNF-α, NF-κB, IL-6, IL-1, NFB y NO, aumentando antioxidantes como el GSH, la SOD y la CAT, y disminuyendo la peroxidación lipídica mediante el aumento de la expresión de la proteína Nrf2. Además, las catequinas tienen la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica, lo que las convierte en candidatas neuroprotectoras viables frente a enfermedades neurodegenerativas.
Específicamente en relación con la enfermedad de Alzheimer: numerosos estudios han demostrado el potencial del consumo de té para mitigar el deterioro cognitivo en adultos mayores; sin embargo, falta evidencia experimental que respalde su eficacia en el alzhéimer. Los estudios controlados que examinan casos de alzhéimer no han arrojado hallazgos significativos en cuanto al consumo de té, lo que limita la posibilidad de inferir efectos beneficiosos de las catequinas del té verde basándose únicamente en la patogénesis del alzhéimer y en estudios in vitro. A pesar de esto, la eficacia observada del té verde en el alzhéimer supera las expectativas iniciales, lo que justifica una mayor investigación.
En cuanto a la función cognitiva en adultos mayores, un estudio clínico encontró que: el consumo de polvo de té verde matcha, que contiene compuestos bioactivos como catequinas, teanina y cafeína, tiene efectos beneficiosos sobre la percepción emocional y la calidad del sueño en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Esta observación sugiere el potencial de una rutina diaria para mejorar la función cognitiva y prevenir la demencia.
Se requiere más investigación, particularmente ensayos clínicos en humanos, para comprender la participación de las catequinas en las diversas vías bioquímicas asociadas con las enfermedades neurológicas.
Fuerza de la evidencia: la evidencia preclínica (celular y animal) sobre la neuroprotección es sólida. Los datos observacionales en humanos respaldan asociaciones con la preservación cognitiva. Los datos de ensayos clínicos controlados en enfermedades neurodegenerativas definidas siguen siendo limitados y preliminares. La fuerza de la evidencia específicamente para el alzhéimer y el párkinson es actualmente insuficiente para realizar recomendaciones terapéuticas.
5.5 Actividad antimicrobiana y antiviral
Los componentes importantes del té verde que muestran propiedades antimicrobianas son las catequinas. Las cuatro catequinas principales presentes en el té verde son la (−)-epicatequina (EC), el (−)-epicatequina-3-galato (ECG), la (−)-epigalocatequina (EGC) y el (−)-epigalocatequina-3-galato (EGCG). De estas, el EGCG y la EGC se encuentran en las cantidades más elevadas en el té verde y han sido objeto de la mayoría de los estudios. Se ha demostrado que estas catequinas presentan diversas propiedades antimicrobianas, tanto en los organismos afectados como en los mecanismos empleados.
La actividad antibacteriana de las catequinas se observó en muchas especies diferentes, tanto grampositivas como gramnegativas. En los últimos años, el interés en estas propiedades antibacterianas ha aumentado a medida que sigue creciendo la resistencia a los antibióticos tradicionales. Un cuerpo creciente de evidencia procedente de estudios in vitro demostró efectos antimicrobianos de las catequinas tanto en bacterias grampositivas como gramnegativas, y propuso mecanismos terapéuticos directos e indirectos. Además, se ha informado que las catequinas son agentes antivirulencia eficaces. Asimismo, varios estudios presentaron evidencia de que las catequinas muestran efectos sinérgicos con ciertos antibióticos, potenciando así la actividad de los antibióticos en bacterias resistentes.
Se ha demostrado que las catequinas reducen la infectividad y la replicación de virus de ARN y ADN. En cuanto a su actividad antifúngica, las catequinas potencian los efectos antifúngicos de la anfotericina B y el fluconazol frente a Candida albicans.
Un ensayo clínico aleatorizado sobre infecciones de las vías respiratorias superiores (IVRS): un ensayo controlado con placebo, simple ciego y aleatorizado evaluó la eficacia clínica del consumo de una bebida que contiene catequinas para la prevención de infecciones agudas de las vías respiratorias superiores. Doscientos setenta trabajadores de la salud fueron asignados aleatoriamente a los grupos de alto contenido de catequinas (tres dosis diarias de 57 mg de catequinas y 100 mg de goma xantana), bajo contenido de catequinas (una dosis diaria de 57 mg de catequinas y 100 mg de goma xantana) o placebo (0 mg de catequinas). Los sujetos consumieron una bebida con o sin catequinas durante 12 semanas. El criterio de valoración principal fue la incidencia de IVRS, comparada entre grupos mediante un análisis de tiempo hasta el evento.
Las catequinas, fitoquímicos contenidos principalmente en el té verde, muestran actividad antiviral experimental frente a diversas enfermedades infecciosas agudas. La evidencia clínica que respalda estos efectos, sin embargo, no es concluyente.
Fuerza de la evidencia: los datos in vitro sobre actividad antimicrobiana y antiviral son extensos. La evidencia de ensayos clínicos en humanos sigue siendo limitada y no concluyente. Ninguna preparación de catequinas ha sido aprobada como agente antimicrobiano o antiviral.
5.6 Salud de la piel
Las catequinas del té verde (GTC) son un grupo de compuestos polifenólicos bioactivos presentes en hojas frescas de té. Han atraído una atención considerable debido a sus diversos beneficios para la salud y sus posibles aplicaciones terapéuticas, incluido su uso como agentes antioxidantes y fotoprotectores.
La investigación ha demostrado que las GTC posee propiedades antioxidantes potentes que ayudan a neutralizar los radicales libres generados por el estrés oxidativo. Esta acción no solo mitiga el daño celular, sino que también respalda los mecanismos de reparación inherentes a la piel humana. Además, las GTC muestran efectos anticarcinogénicos al inhibir vías implicadas en la promoción y progresión tumoral. Se ha demostrado que las GTC ejercen efectos antiinflamatorios mediante la modulación de vías de señalización inflamatoria.
Una terapia alternativa prometedora es la familia de las catequinas, un grupo de flavonoides con una estructura única que posee propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas, antioxidantes y moduladoras de la barrera cutánea.
Fuerza de la evidencia: los datos mecanísticos y preclínicos sobre fotoprotección y efectos antiinflamatorios cutáneos son sólidos. La evidencia clínica en humanos para afecciones dermatológicas específicas (como la dermatitis atópica) sigue siendo preliminar, con estudios de pequeña escala y sin directrices clínicas establecidas que recomienden las catequinas como tratamiento primario.
5.7 Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Las catequinas pueden regular la infiltración y proliferación de células relacionadas con el sistema inmunitario, como neutrófilos, células epiteliales del colon, macrófagos y linfocitos T, contribuyendo a reducir las reacciones inflamatorias y proporcionando beneficios en la EII. Las catequinas pueden inhibir además el deterioro de las lesiones intestinales mediante la regulación de las uniones intercelulares (gap junctions).
Fuerza de la evidencia: los datos actuales sobre las catequinas y la EII proceden principalmente de modelos animales y experimentos in vitro. La evidencia de ensayos clínicos en humanos en la EII es limitada y preliminar.
6. Biodisponibilidad
El uso del té verde como agente quimiopreventivo contra el cáncer o por otros beneficios para la salud se ha visto dificultado por la baja biodisponibilidad oral de sus catequinas polifenólicas activas, en particular el EGCG, la catequina más activa.
Los datos en humanos muestran que la administración de extracto de té verde en condiciones de ayuno, y en dosis única (bolo), da lugar a un aumento significativo del área bajo la curva de concentración plasmática-tiempo del EGCG en comparación con la administración con alimentos y en dosis fraccionadas.
Se sabe que las catequinas del té verde se unen a componentes de la dieta, como las proteínas, lo que puede provocar una posible disminución de la biodisponibilidad tanto de las catequinas como de los componentes dietéticos, como las proteínas.
La modificación molecular, como la síntesis de EGCG peracetilado (AcEGCG), protege los grupos hidroxilo del EGCG de la degradación oxidativa hasta que es desacetilado a su EGCG original por las esterasas en las células, lo que reduce la biotransformación y el eflujo del EGCG.
7. Consideraciones de seguridad
7.1 Hepatotoxicidad
Aunque el té verde ha mostrado promesa como terapia adyuvante para numerosas afecciones crónicas de salud, el temor a la hepatotoxicidad ha impedido su uso clínico generalizado. Los primeros estudios sobre la toxicidad del EGCG, en particular la hepatotoxicidad, se remontan a principios de la década de 2000. Más recientemente, el Panel de la EFSA sobre Aditivos Alimentarios y Fuentes de Nutrientes consideró la posible asociación entre el EGCG (procedente de fuentes dietéticas) y la hepatotoxicidad.
Con base en los datos disponibles sobre los posibles efectos adversos de las catequinas del té verde sobre el hígado, el Panel concluyó que existe evidencia procedente de ensayos clínicos de intervención de que la ingesta de dosis iguales o superiores a 800 mg de EGCG/día tomadas como suplemento alimenticio ha demostrado inducir un aumento estadísticamente significativo de las transaminasas séricas en los sujetos tratados en comparación con el grupo control.
Una revisión sistemática identificó aumentos en los parámetros de transaminasas y colestasis con una ingesta diaria de al menos 800 mg de EGCG en 9 de los 38 estudios de intervención. Aunque se consideró que la infusión tradicional de té verde era inocua, se consideró posible una relación causal para el daño hepático observado con suplementos alimenticios con dosis de EGCG que superaran cumulativamente los 800 mg/día. No se pudo determinar una dosis segura.
El Panel concluyó que las catequinas procedentes de infusiones de té verde o bebidas reconstituidas se consideran generalmente seguras, siempre que la ingesta sea coherente con las ingestas reportadas en los Estados miembros europeos. No obstante, se han reportado casos raros de lesión hepática tras el consumo de infusiones de té verde.
La estrecha asociación entre la lesión hepática por té verde y el alelo HLA B*35:01 sugiere una etiología inmunológica. Esta asociación con el HLA, la falta de una clara dependencia de la dosis y la recurrencia de la lesión ante una nueva exposición (con un período de latencia más corto) indican que la lesión es idiosincrásica y no se debe a una toxicidad directa de las catequinas.
Se demostró que el ayuno resulta en un aumento de la toxicidad, presumiblemente debido al aumento de la biodisponibilidad de las catequinas del té verde y a la reducción de los niveles de glucógeno hepático. Además, se sabe que el ayuno reduce los niveles de glutatión (GSH) hepático, lo cual es importante tener en cuenta al considerar casos clínicos en humanos, ya que la hepatotoxicidad también puede reducir los niveles de GSH.
En todas las formas de dosificación, ninguno de los estudios revisados por Hu et al. reportó efectos hepáticos adversos con dosis de EGCG equivalentes o inferiores a 676 mg/día.
7.2 Umbrales de dosis y niveles seguros observados
La revisión demostró que el método de dosificación era fundamental, y que una dosis única grande (bolo) provocaba una mayor frecuencia de eventos adversos en comparación con la ingesta a través de alimentos y bebidas. Por lo tanto, se propuso un nivel seguro observado (OSL, por sus siglas en inglés) de 704 mg de EGCG/día para el consumo humano cuando se toma como suplemento.
En una evaluación de seguridad de los suplementos de té verde, Dekant et al. (2017) propusieron un nivel superior tolerable (TUL, por sus siglas en inglés) de EGCG de 300 mg/persona, basado en ensayos clínicos que no reportaron efectos hepáticos (utilizando un margen de seguridad de dos veces) y en los NOAEL (nivel sin efecto adverso observado) de estudios en animales sobre la administración dietética de catequinas del té verde (utilizando un factor de seguridad de 100).
Los efectos hepáticos fueron más pronunciados en sujetos con un índice de masa corporal (IMC) elevado, lo cual es un hallazgo importante, ya que los extractos de té verde se utilizan en suplementos alimenticios para el control de peso.
7.3 Interacciones entre fármacos y catequinas
Es probable que los pacientes consuman té verde mientras toman sus medicamentos, sin ser conscientes de su potencial para interactuar con los fármacos e influir en la eficacia y la seguridad de estos. Las catequinas son los compuestos polifenólicos más abundantes del té verde, y se ha informado que influyen en determinantes de la farmacocinética de los fármacos, como la solubilidad del fármaco y la actividad de los transportadores de fármacos y de las enzimas metabolizadoras de fármacos.
La mayoría de los análisis (72 %) reportaron disminuciones significativas (del 18 % al 99 %) en la exposición sistémica al fármaco con el consumo de té verde, afectando a la atorvastatina, el celiprolol, la digoxina, la fexofenadina, el ácido fólico, el lisinopril, el nadolol, el nintedanib, el raloxifeno y la rosuvastatina.
Se hipotetiza que la interacción entre el nintedanib y el extracto de té verde se basa en la inducción del transportador de eflujo ABCB1, responsable de la excreción del fármaco. Este efecto predominó en pacientes con el transportador ABCB1 de tipo silvestre en comparación con aquellos con la variante heterocigota de nucleótido único.
7.4 Efectos gastrointestinales y tolerabilidad general
El EGCG conlleva riesgo de malestar gastrointestinal y toxicidad hepática rara. La literatura respalda una posible relación entre el consumo de dosis elevadas de extracto de té verde y cambios transitorios en las enzimas hepáticas séricas. Se han documentado elevaciones raras (<5 %) y transitorias de las transaminasas hepáticas. La hepatotoxicidad tendió a mostrar una relación temporal entre el consumo de extracto de té verde y la aparición del efecto, manifestándose principalmente tras aproximadamente 3-4 meses de consumo. La ingesta diaria de 1315 mg de catequinas del té verde, que contienen 843 mg de EGCG, provoca principalmente efectos adversos hepáticos leves y transitorios.
Se estudiaron diversos factores de riesgo contribuyentes a la hepatotoxicidad, y los factores de riesgo sugeridos previamente, como el genotipo COMT, el uso de antiinflamatorios no esteroideos, el paracetamol, las estatinas o el consumo semanal de alcohol, no aumentaron el efecto hepático de las catequinas del té verde.
Existe una gran variabilidad en la concentración de extracto de té verde, EGCG y otros componentes entre los productos comercializados, lo que puede explicar por qué algunos productos se han visto implicados en casos de hepatotoxicidad.
8. Situación regulatoria
La monografía del té verde se incluyó en la Farmacopea Europea, donde el té verde se estandariza según su contenido de cafeína (mín. 1,5 %) y el contenido total de catequinas, expresado como (−)-epigalocatequina-3-O-galato (mín. 8 %). Se han planteado inquietudes sobre posibles efectos nocivos asociados con el uso de extractos e infusiones de té verde, incluidos casos reportados de toxicidad hepática posiblemente asociados con la ingesta de catequinas del té verde. Se llevó a cabo una evaluación de riesgos de las catequinas del té verde en el marco del Reglamento (CE) n.º 1925/2006, relativo a la adición de vitaminas y minerales y de determinadas otras sustancias a los alimentos.
El Panel de la EFSA concluyó que las catequinas procedentes de infusiones de té verde, preparadas de forma tradicional, y las bebidas reconstituidas con una composición equivalente a las infusiones tradicionales de té verde, se consideran, en general, seguras según el enfoque de presunción de seguridad, siempre que la ingesta corresponda a las ingestas reportadas en los Estados miembros europeos.
La base de datos LiverTox de los NIH ha asignado al extracto de té verde una puntuación de probabilidad A (causa bien establecida de lesión hepática clínicamente manifiesta).
9. Resumen de la fuerza de la evidencia
- Factores de riesgo cardiovascular (LDL, presión arterial): evidencia moderada procedente de múltiples ECA y metaanálisis; las reducciones son estadísticamente significativas, pero a menudo modestas. No se han establecido resultados clínicos objetivos duros.
- Peso corporal y masa grasa: evidencia modesta pero consistente procedente de ECA y metaanálisis; los tamaños del efecto son pequeños y probablemente de relevancia clínica limitada de forma aislada.
- Quimioprotección contra el cáncer: la evidencia es preliminar y no concluyente en humanos. Existen señales epidemiológicas para algunos tipos de cáncer; los datos de ensayos en humanos son insuficientes para realizar recomendaciones terapéuticas.
- Neuroprotección / función cognitiva: los datos mecanísticos y en animales son sólidos; la evidencia clínica en humanos es limitada y en su mayoría observacional. Falta evidencia definitiva de ensayos clínicos en enfermedades neurodegenerativas.
- Antimicrobiano / antiviral: evidencia in vitro sustancial; la evidencia clínica en humanos no es concluyente.
- Salud de la piel: la evidencia mecanística es sólida; la evidencia de ensayos clínicos en humanos sigue siendo preliminar.
Referencias
- Activity of catechins and their applications — PMC, NIH
- Catechin in Human Health and Disease — PMC, NIH
- The Role of Catechins in Cellular Responses to Oxidative Stress — PMC, NIH
- Catechins and Human Health: Breakthroughs from Clinical Trials — PMC, NIH (2025)
- Green Tea: Current Knowledge and Issues — PMC, NIH
- Beneficial Properties of Green Tea Catechins — PMC, NIH
- Catechins and Their Therapeutic Benefits to Inflammatory Bowel Disease — PMC, NIH
- Catechins: Protective mechanism of antioxidant stress in atherosclerosis — PMC, NIH
- Catechin attenuates TNF-α induced inflammatory response via AMPK-SIRT1 pathway — PMC, NIH
- Green tea and green tea catechin extracts: an overview of the clinical evidence — PubMed
- A green tea extract high in catechins reduces body fat and cardiovascular risks in humans — PubMed
- Does green tea catechin enhance weight-loss effect of exercise training — PMC, NIH (2024)
- The effects of green tea supplementation on cardiovascular risk factors: A systematic review and meta-analysis — Frontiers in Nutrition
- Green Tea Catechins Attenuate Neurodegenerative Diseases and Cognitive Deficits — PMC, NIH
- Multifunctional activities of green tea catechins in neuroprotection — PubMed
- Neurodegenerative diseases and catechins: EGCG as a modulator of chronic neuroinflammation — Frontiers in Nutrition (2024)
- Scientific opinion on the safety of green tea catechins — EFSA Journal (2018)
- Scientific opinion on the safety of green tea catechins — PMC, NIH
- Green Tea — LiverTox®, NCBI Bookshelf, NIH
- Green Tea Extract–Associated Acute Liver Injury: Case Report and Review — PMC, NIH
- Hepatotoxicity of High Oral Dose (−)-Epigallocatechin-3-Gallate in Mice — PMC, NIH
- The safety of green tea catechins — UK Committee on Toxicity (COT)
- Green Tea Catechins as Perpetrators of Drug Pharmacokinetic Interactions — PubMed (2025)
- Bioavailability of Tea Catechins and Its Improvement — PMC, NIH
- Green Tea Catechins: Their Use in Treating and Preventing Infectious Diseases — PMC, NIH
- Applications of Catechins in the Treatment of Bacterial Infections — PMC, NIH
- Prevention of Acute Upper Respiratory Infections by Consumption of Catechins in Healthcare Workers: A Randomized, Placebo-Controlled Trial — PMC, NIH
- Green Tea Catechins and Skin Health — PMC, NIH (2024)
- A review of catechins and their use in atopic dermatitis — PMC, NIH (2024)
- Anti-infective potential of catechins and their derivatives against viral hepatitis — PMC, NIH
- Biosynthesis and Application of Catechins and Their Derivatives in Camellia sinensis — PubMed (2025)
- Green Tea Catechins: Nature's Way of Preventing and Treating Cancer — PMC, NIH