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hierro

Condiciones de Salud35
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Carbonyl IronEisenElemental IronFeFerFerric Ammonium CitrateFerric Ammonium TartrateFerric CitrateFerric HydroxideFerric IronFerric MaltolFerric OrthophosphateFerric PhosphateFerric Potassium TartrateFerric PyrophosphateFerric SulfateFerrous Ammonium CitrateFerrous AscorbateFerrous AspartateFerrous BisglycinateFerrous CarbonateFerrous ChlorideFerrous CitrateFerrous FumarateFerrous GluconateFerrous GlutamateFerrous Glycine SulfateFerrous IodideFerrous IronFerrous LactateFerrous PyrophosphateFerrous SuccinateFerrous SulfateFerrous TartrateFerrumHeme IronHeme Iron PolypeptideHierroIrenIron (II)Iron (III)Iron Amino-Acid ChelateIron AtomIron BisglycinateIron CarboxymaltoseIron DextranIron IsomaltosideIron MetalIron SucroseIron(0)Liposomal IronNon-Heme IronPolysaccharide-Iron ComplexSucrosomial Iron

Sinopsis

Hierro: Una Referencia Enciclopédica Integral

1. Identidad: Naturaleza química, fuentes naturales y formas comunes

Identidad química

El hierro (símbolo químico: Fe; número atómico: 26; del latín ferrum) es un mineral traza esencial y el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre. Después del oxígeno, el silicio y el aluminio, el hierro es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre. En contextos biológicos, el hierro existe principalmente en dos estados de oxidación: ferroso (Fe2+) y férrico (Fe3+), una dualidad química que sustenta tanto su utilidad fisiológica como su complejidad bioquímica. El hierro es un elemento traza esencial que es muy abundante en la naturaleza, predominantemente en su forma férrica poco soluble. Debido a que el hierro participa fácilmente en reacciones de oxidación y reducción, ha evolucionado para desempeñar un papel importante en el transporte de oxígeno (en la hemoglobina), el almacenamiento de oxígeno (en la mioglobina), el metabolismo energético (citocromos) y el metabolismo intermediario.

Fuentes naturales

El hierro dietético está presente en los alimentos en dos formas principales: hemo y no hemo. El hierro hemo, como componente de la hemoglobina y la mioglobina, se encuentra en alimentos de origen animal como carne, pescado, mariscos y aves. El hierro no hemo está presente en alimentos de origen vegetal y en alimentos fortificados con hierro (por ejemplo, cereales fortificados con hierro). Entre las fuentes vegetales destacadas de hierro no hemo se incluyen las legumbres, las verduras de hoja verde oscuro, el tofu, las semillas y los cereales fortificados. Entre las fuentes animales que aportan hierro hemo se incluyen la carne de res, el hígado de pollo, las ostras, las almejas y las sardinas.

Formas y preparaciones comunes

Existen varios tipos de suplementos orales de hierro. Las dos clases principales son las sales ferrosas (Fe2+) y los complejos férricos (Fe3+). Otros tipos incluyen el hierro carbonilo y el polipéptido de hierro hemo. Los suplementos orales de hierro más comunes son las sales ferrosas con sulfato, fumarato o gluconato. Otros incluyen glicinato sulfato ferroso, bisglicinato, ascorbato, carbonato, tartrato, yoduro, cloruro, citrato de sodio, aspartato o succinato.

Entre las formas más utilizadas, el sulfato ferroso es el suplemento de hierro más ampliamente usado, y proporciona un 20% de hierro elemental. El fumarato ferroso contiene un 33% de hierro elemental, mientras que el gluconato ferroso contiene aproximadamente un 12% de hierro elemental. Debido a que el Fe2+ disuelto se oxida fácilmente a Fe3+ insoluble, un desafío principal para los suplementos líquidos es mantener el Fe2+ en estado reducido; esto se logra mediante la adición de excipientes como el bisulfito de sodio. También se han diseñado formulaciones de sales ferrosas de liberación lenta (con recubrimiento entérico) con el objetivo de reducir los efectos adversos gastrointestinales, preservando al mismo tiempo la absorción de hierro.

Las preparaciones de hierro intravenoso (IV) —incluyendo hierro sacarosa, carboximaltosa férrica, gluconato férrico y dextrano de hierro de bajo peso molecular— están disponibles para uso clínico cuando la terapia oral es insuficiente o mal tolerada. El hierro está disponible en muchos suplementos dietéticos. Los suplementos multivitamínicos/minerales con hierro, especialmente los diseñados para mujeres, suelen proporcionar 18 mg de hierro, equivalente al 100% del Valor Diario (VD). Los suplementos multivitamínicos/minerales para hombres o adultos mayores frecuentemente contienen menos hierro o ninguno. Los suplementos exclusivos de hierro generalmente proporcionan más del VD, y muchos aportan 65 mg de hierro (360% del VD).

2. Uso tradicional e histórico

Civilizaciones antiguas

El hierro es un elemento fundamental en la historia de la humanidad, desde el amanecer de la civilización hasta la actualidad. Los antiguos usaban el metal para fabricar herramientas, forjar armas e incluso como suplemento dietético. Esta última indicación ha perdurado hasta hoy, cuando la terapia marcial se considera fundamental para corregir los estados de deficiencia de la anemia.

Entre los usos médicos más antiguos registrados, el hierro se menciona en el Papiro de Ebers como ingrediente de una pasta para el tratamiento de enfermedades oculares, mientras que la hematita en grasa de buey era aplicada al ojo por médicos babilonios para aliviar la fotofobia. Los escritos hipocráticos describieron el uso de sales de hierro para detener hemorragias, posiblemente derivado de la creencia de que las heridas de batalla se curaban mejor con la aplicación del agente que las había causado.

Alrededor del 3500 a.C., los antiguos egipcios usaban polvo de hierro para la calvicie, una afección que hoy se describe como alopecia no cicatricial. Reflejando la tradición de fuerza física asociada con Ares, los griegos usaban una mezcla de vino y hierro para tratar la impotencia masculina.

Tradiciones ayurvédica y del sur de Asia

El hierro se utiliza en los sistemas de medicina ayurvédica, sidha y unani. Ayaskruti y Lauha Rasayana son los usos primitivos del hierro, posteriormente refinados hasta convertirse en nanopartículas producidas biológicamente conocidas como Iron bhasma. Makhika (pirita de hierro), Kasisa (sulfato ferroso) y Gairika (ocre) son compuestos que contienen hierro y que se usan ampliamente en el Ayurveda. Se han identificado un total de 293 formulaciones que contienen nanopartículas de hierro (Lauha Bhasma), de las cuales 85 formulaciones se usan para 55 enfermedades. El mayor número de formulaciones de Lauha Bhasma se encuentra para Jvara (fiebre), Pandu (anemia), Arsha (hemorroides) y Sotha (trastornos inflamatorios).

Medicina tradicional china y japonesa

Los minerales que contienen hierro han sido documentados a lo largo de las tradiciones médicas de Asia oriental. La documentación y el estudio de los medicamentos minerales en textos médicos antiguos han sido particularmente prominentes en la literatura en idioma chino. Durante la última década, numerosos estudios han examinado textos médicos chinos históricos como el Shi Yao Er Ya, el Bencao Tujing, el Tratado sobre el Daño por Frío (Shang Han Lun), la Sinopsis de la Cámara Dorada (Jin Kui Yao Lue), entre otros. Los medicamentos tradicionales chinos a base de gelatina se han utilizado durante mucho tiempo para tratar la anemia.

Tradiciones grecorromana y europea medieval

Algunos tratamientos minerales que contienen hierro, registrados por primera vez en las tradiciones folclóricas de culturas antiguas (por ejemplo, el folclore romano registrado por Plinio el Viejo en el siglo I d.C.), fueron posteriormente incorporados a la medicina convencional por autoridades como Galeno en el siglo II d.C. En la medicina popular europea medieval, las aguas ricas en hierro provenientes de manantiales minerales (conocidas como aguas "ferruginosas" o "de acero") se prescribían para afecciones caracterizadas por debilidad y palidez, condiciones que hoy se identificarían como anemia por deficiencia de hierro.

3. Componentes clave, compuestos activos y mecanismos de acción

El hierro como componente bioquímico fundamental

El hierro se clasifica como un elemento traza y es un componente esencial de muchas proteínas y enzimas, entre ellas la hemoglobina y la mioglobina, los citocromos, la NADH deshidrogenasa, las lipooxigenasas, la superóxido dismutasa, la ribonucleótido reductasa, las desaturasas de ácidos grasos y las fosfatasas. Su versatilidad redox —la capacidad de alternar entre Fe2+ y Fe3+— es lo que hace que el hierro sea tan indispensable para estas funciones moleculares.

El cuerpo utiliza el hierro para producir hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones a todas las partes del cuerpo, y mioglobina, una proteína que suministra oxígeno a los músculos. El cuerpo también necesita hierro para producir algunas hormonas.

El hierro es un componente funcional clave de las moléculas de transporte y almacenamiento de oxígeno (por ejemplo, hemoglobina y mioglobina) y de muchas enzimas que catalizan las reacciones redox necesarias para la generación de energía (por ejemplo, citocromos), la producción de diversos intermediarios metabólicos y la defensa del huésped (por ejemplo, la NADPH oxidasa [nicotinamida adenina dinucleótido fosfato]).

Mecanismos de absorción

La vía por la cual el hierro ingresa al organismo depende en gran medida de su forma química. El hierro hemo, proveniente de alimentos de origen animal, se absorbe activamente de forma intacta en los enterocitos intestinales. El hierro hemo evita los inhibidores dietéticos hasta llegar al enterocito, donde la hemo oxigenasa libera hierro ferroso (Fe2+). Este es luego exportado al torrente sanguíneo a través de la ferroportina. Por otro lado, el hierro no hemo, predominantemente proveniente de alimentos sintéticos o de origen vegetal, a menudo existe inicialmente como hierro férrico (Fe3+), que requiere reducción a hierro ferroso (Fe2+) por la citocromo B duodenal (DcytB) antes de ser transportado a través de la membrana del enterocito.

El hierro se absorbe en forma ferrosa (Fe2+) mediante el transportador de metales divalentes 1 (DMT-1), ubicado en la membrana apical del enterocito. El hierro hemo también puede ser absorbido por la proteína transportadora de hemo 1 en la membrana apical, tras lo cual el hierro se libera por la acción de la hemo oxigenasa lisosomal.

La absorción del hierro hemo es de aproximadamente un 25%, mientras que el hierro no hemo se absorbe de manera menos eficiente y más variable. Diversos factores dietéticos y fisiológicos influyen en la eficiencia de la absorción del hierro no hemo dietético. Las personas con reservas corporales de hierro adecuadas absorben menos hierro no hemo que las personas con reservas corporales de hierro insuficientes. Se estima que la absorción media de hierro dietético en dietas de estilo occidental es de alrededor del 15% al 18%.

Potenciadores e inhibidores de la absorción

La vitamina C potencia la absorción del hierro no hemo debido a sus capacidades quelantes y reductoras, que convierten el hierro férrico en hierro ferroso, más soluble. La vitamina C también contrarresta los inhibidores de la absorción de hierro, incluyendo los fitatos de los cereales y las legumbres, los polifenoles del té, el café y el vino tinto, y el calcio de los productos lácteos.

Entre los componentes dietéticos que influyen en la absorción del hierro no hemo se encuentran el tejido muscular animal y el ácido ascórbico. Los inhibidores de la absorción no hemo incluyen fitatos, polifenoles y calcio. El hierro hemo presente en carnes, pescado y aves (denominado "factor MFP") aumenta significativamente la absorción de hierro proveniente de fuentes no hemo, como frutas, verduras y cereales, cuando se consumen juntos. Un estudio demostró que agregar pollo, carne de res o pescado a una comida aumentó la absorción de hierro no hemo de 2 a 3 veces.

El eje hepcidina-ferroportina y la homeostasis del hierro

La identificación relativamente reciente de la hepcidina y el desarrollo de técnicas para cuantificar sus concentraciones han revelado que la hepcidina es el principal regulador de la homeostasis sistémica del hierro. La hepcidina desempeña un papel importante en el desarrollo de la anemia de la inflamación o anemia de enfermedad crónica, asociada con diversas afecciones como la obesidad, el cáncer y las infecciones.

El péptido hepcidina, producido por los hepatocitos, ayuda a regular la homeostasis del hierro. Los niveles elevados de hierro en el cuerpo estimulan la producción de hepcidina, lo que disminuye la absorción de hierro y promueve el secuestro celular de hierro, previniendo así la sobrecarga de hierro. Por el contrario, los niveles bajos de hierro o la anemia reducen la producción de hepcidina, aumentando así la absorción dietética de hierro y la liberación del hierro almacenado hacia la circulación para satisfacer las necesidades del organismo.

A diferencia de otros minerales, no existe un proceso fisiológico activo de excreción. Esto hace que la homeostasis del hierro dependa casi por completo de la regulación de la absorción, y no de la eliminación, lo que hace que el sistema de hepcidina sea de importancia crítica.

El aumento anómalo de la hepcidina provoca deficiencia sistémica de hierro y/o eritropoyesis restringida por hierro. Además, una elevación insuficiente de la hepcidina se presenta en múltiples enfermedades asociadas con la sobrecarga de hierro. El metabolismo anormal del hierro como consecuencia de la desregulación de la hepcidina es un factor subyacente que resulta en la fisiopatología de múltiples enfermedades, y se han diseñado varios agentes destinados a manipular esta vía, algunos de los cuales ya se encuentran en ensayos clínicos.

4. Evidencia científica por área de uso

4.1 Anemia por deficiencia de hierro (ADH)

El cuerpo de evidencia más sólido y consistente sobre la suplementación con hierro corresponde al tratamiento y la prevención de la anemia por deficiencia de hierro (ADH). Si la ingesta dietética de hierro es insuficiente para satisfacer los requerimientos de hierro, las reservas corporales de hierro se agotarán. Cuando un balance negativo de hierro persiste durante un período suficiente de tiempo, se desarrolla anemia por deficiencia de hierro.

Las consecuencias clínicas a corto y largo plazo de la anemia por deficiencia de hierro pueden incluir retraso del desarrollo, deterioro cognitivo, resultados adversos en el embarazo y deterioro del rendimiento físico y la calidad de vida. Estos resultados adversos pueden justificar la suplementación oral con hierro cuando se anticipa que la dieta sola será insuficiente para proporcionar los requerimientos de eritropoyesis y las necesidades tisulares, y para reconstituir las reservas corporales de hierro agotadas dentro de un plazo razonable.

La suplementación oral es el enfoque estándar de primera línea. Se espera que la ingesta de sulfato ferroso (u otras sales ferrosas) promueva un rápido aumento del hierro sérico y eleve eficazmente la hemoglobinización y las reservas de hierro. El hierro administrado por vía parenteral aumenta los niveles de hemoglobina en mayor medida y se asocia con menos efectos secundarios que la suplementación oral con hierro en pacientes con anemia de enfermedad crónica.

La evidencia para el tratamiento de la ADH se clasifica como sólida, basada en numerosos ECA y guías clínicas establecidas. La base de evidencia es suficiente para que agencias regulatorias y sociedades profesionales de todo el mundo recomienden la suplementación con hierro como terapia primaria para la ADH documentada.

4.2 Embarazo y estado del hierro materno

Los resultados adversos del embarazo, tales como el aumento de enfermedades maternas, el bajo peso al nacer, el parto prematuro y la restricción del crecimiento intrauterino, están vinculados a la deficiencia de hierro. La OMS recomienda actualmente que se administren de 30 a 60 mg de hierro elemental diariamente desde lo más temprano posible durante el embarazo. Esta política de salud pública tiene como objetivo mejorar los resultados del embarazo y reducir la anemia materna.

La expresión de hepcidina materna se suprime durante el embarazo, lo que garantiza una mayor absorción dietética de hierro y la liberación de las reservas de hierro para asegurar un aporte adecuado de hierro al feto. La hepcidina materna es un determinante clave de la homeostasis del hierro en embriones y placentas de ratón.

La evidencia sobre la suplementación materna para prevenir la ADH durante el embarazo está bien establecida. Sin embargo, la evidencia sobre los efectos en el neurodesarrollo de la descendencia es más limitada. En mujeres embarazadas no anémicas, el hierro prenatal para la prevención de la ADH resultó en poca o ninguna diferencia en la cognición a los 40 días posparto (1 ECA, 503 lactantes; evidencia de certeza muy baja). De manera similar, el efecto sobre el coeficiente intelectual a los cuatro años fue muy incierto (2 ECA, 509 niños; evidencia de certeza muy baja). No existe evidencia de países de ingresos medianos-altos y hay evidencia insuficiente de países de altos ingresos para respaldar o refutar los beneficios o daños de la suplementación prenatal profiláctica o terapéutica de hierro sobre el neurodesarrollo infantil.

4.3 Desarrollo cognitivo en niños

La deficiencia de hierro se asocia con un desarrollo cognitivo y motor deteriorado en lactantes y niños en edad escolar, y los estudios de suplementación han intentado determinar si el hierro revierte estos déficits. Se recomienda la suplementación con hierro en niños en edad escolar en entornos donde la anemia es prevalente, pero la evidencia sobre su efectividad en el desarrollo cognitivo es limitada. La suplementación con hierro mejoró la concentración de hemoglobina y redujo la incidencia de anemia y deficiencia de hierro en niños en edad escolar. Además, se demostró que la suplementación con hierro fue eficaz para mejorar la cognición, segura en entornos con malaria, y no presentó efectos adversos gastrointestinales en ciertos ensayos.

Sin embargo, una revisión sistemática que abarcó búsquedas hasta diciembre de 2009 encontró resultados mixtos: ninguno de los 5 ECA mostró individualmente un efecto beneficioso de la suplementación con hierro durante la primera infancia en el Índice de Desarrollo Mental de las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil en diferentes edades a lo largo de los primeros 18 meses. El metanálisis de 3 ECA (n = 561) mostró que, en comparación con el placebo, la suplementación con hierro no tuvo un efecto significativo en el Índice de Desarrollo Mental de los niños a aproximadamente los 12 meses de edad (diferencia media ponderada: 1.66; IC del 95%: −0.14, 3.47). Tres de los 5 ECA mostraron un efecto beneficioso de la suplementación con hierro en el Índice de Desarrollo Psicomotor en algunos momentos, mientras que 2 no lo hicieron.

La evidencia limitada disponible sugiere que la suplementación con hierro en lactantes puede influir positivamente en el desarrollo psicomotor de los niños, mientras que no parece alterar su desarrollo mental o comportamiento. En general, la evidencia en esta área es preliminar y mixta, y la magnitud del efecto y la certeza dependen en gran medida del estado basal de hierro y del grado de deficiencia en las poblaciones estudiadas.

4.4 Rendimiento físico y capacidad de ejercicio atlético

Un estado insuficiente de hierro, comenzando con la deficiencia de hierro sin anemia, se asocia con fatiga, que puede presentarse como falta de energía, cansancio, disminución de la capacidad de trabajo y entrenamiento, deterioro del rendimiento, peores resultados en competencia, deterioro de la función muscular y deterioro del manejo del estrés.

Una revisión sistemática y metanálisis publicado en The Journal of Nutrition encontró que la suplementación oral diaria con hierro en mujeres en edad reproductiva (MER) mejora tanto el rendimiento máximo como submáximo en el ejercicio. Estos beneficios son más claros en mujeres con deficiencia de hierro y entrenadas.

Sin embargo, un metanálisis más reciente de 2025 llegó a conclusiones más matizadas: la suplementación con hierro no mejoró el rendimiento en el ejercicio evaluado mediante protocolos de tiempo hasta el agotamiento (TTE; DM: 0.76 min; IC del 95%: −0.13, 1.65; p = 0.067) ni de contrarreloj (TT; DM: −1.78 min; IC del 95%: −3.88, 0.333 min; p = 0.059). Al combinar los estudios de TTE y TT en el mismo análisis, se observó un efecto no significativo sobre el rendimiento en el ejercicio (DME: 0.97; IC del 95%: −0.49 a 2.44; p = 0.139). Además, aunque la suplementación con hierro produjo mejoras consistentes en los niveles de hemoglobina y ferritina sérica, sus efectos sobre la aptitud cardiorrespiratoria y el rendimiento en el ejercicio fueron mixtos. Se observó una mejora moderada y estadísticamente significativa en el VO₂máx o VO₂pico (DME: 0.70; IC del 95%: 0.08 a 1.31; p = 0.030).

En la población atlética, a pesar de las propuestas recientes para refinar las estrategias de tratamiento en atletas con deficiencia de hierro, no existe un consenso general sobre la eficiencia real, la dosis o el régimen óptimo de la suplementación oral con hierro. La evidencia se clasifica como moderada para las mejoras en los biomarcadores de hierro (hemoglobina, ferritina sérica) y de preliminar a moderada para los resultados de rendimiento en poblaciones con deficiencia de hierro.

4.5 Enfermedad renal crónica (ERC) y anemia

Las afecciones inflamatorias crónicas, incluidas la enfermedad renal crónica, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad inflamatoria intestinal, pueden alterar la absorción o utilización del hierro, a menudo mediante mecanismos que involucran a la hepcidina, la cual secuestra el hierro y reduce su disponibilidad para la eritropoyesis.

Existen datos clínicos sobre la suplementación con hierro en la anemia relacionada con la ERC. Un estudio observacional prospectivo en 132 pacientes con anemia y enfermedad renal crónica que no se encontraban en diálisis ni recibían AEE encontró que los suplementos orales (130 mg/día de hierro elemental a partir de sulfato ferroso dos veces al día) durante 1 año resultaron en una disminución de la hemoglobina de solo 0.13 g/dL, en comparación con una disminución de 0.46 g/dL en el grupo placebo. La restricción de hierro mediada por hepcidina contribuye a la anemia de la enfermedad renal crónica, junto con la producción renal deteriorada de eritropoyetina. El hierro intravenoso a menudo se prefiere en pacientes con ERC porque la biodisponibilidad oral se ve afectada por la elevación de la hepcidina.

4.6 Insuficiencia cardíaca

La deficiencia de hierro ha surgido como una de las causas más importantes de anemia en pacientes con insuficiencia cardíaca, aunque también deben excluirse otras causas. La prevalencia de anemia entre las personas con IC varió entre el 35% y el 70%, con una prevalencia general del 55.4% en los estudios revisados. El hierro intravenoso (particularmente la carboximaltosa férrica) se ha estudiado en varios ensayos clínicos en pacientes con insuficiencia cardíaca y ha mostrado mejoras en la capacidad funcional y la calidad de vida, aunque la base de evidencia sobre el beneficio en la mortalidad sigue evolucionando y es un área de investigación activa.

4.7 Anemia relacionada con el cáncer

En un ensayo aleatorizado con 100 pacientes con anemia relacionada con el cáncer, la toma de suplementos orales de hierro (equivalente a 200 mg/día de hierro elemental, forma de hierro no especificada) una vez por semana junto con un agente estimulante de la eritropoyesis (AEE) resultó en un aumento medio de 2.4 g/dL de hemoglobina después de 24 semanas, en comparación con la toma únicamente de suplementos orales. Esta área de evidencia está activa pero aún en desarrollo; el hierro IV se estudia cada vez más como complemento de la terapia con AEE en entornos oncológicos.

4.8 Deficiencia de hierro sin anemia (DHSA)

Evidencia emergente sugiere que la deficiencia de hierro en ausencia de anemia manifiesta aún puede deteriorar la fatiga, la función cognitiva y la capacidad laboral, aunque la base de evidencia clínica es más pequeña y más heterogénea que para la ADH. Un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo de 2003 (BMJ 2003;326:1124) examinó la suplementación con hierro para la fatiga inexplicada en mujeres no anémicas y encontró un beneficio; sin embargo, la base de evidencia general para esta indicación sigue siendo preliminar y requiere más ECA.

5. Sistemas corporales y áreas de salud

  • Sistema hematopoyético: Esencial para la eritropoyesis; se incorpora a la hemoglobina en los glóbulos rojos; su deficiencia conduce a anemia microcítica e hipocrómica.
  • Sistema musculoesquelético: Suministra oxígeno a los músculos a través de la mioglobina. La deficiencia deteriora el metabolismo energético muscular y la tolerancia al ejercicio.
  • Sistema neurológico: El hierro es necesario para mantener saludable el sistema inmunológico y ayudar a que las células cerebrales funcionen con normalidad. El hierro es necesario para la mielinización, la síntesis de neurotransmisores y el funcionamiento de las vías dopaminérgicas.
  • Sistema inmunológico: El hierro es un cofactor de enzimas de las células inmunitarias, incluida la NADPH oxidasa; tanto la deficiencia como el exceso deterioran la competencia inmunológica.
  • Sistema endocrino: El cuerpo también necesita hierro para producir algunas hormonas. El hierro es un cofactor de la peroxidasa tiroidea, necesaria para la síntesis de hormonas tiroideas.
  • Sistema cardiovascular: La anemia por deficiencia de hierro aumenta la carga de trabajo cardíaco y se asocia con resultados cardiovasculares adversos, particularmente en la insuficiencia cardíaca.
  • Metabolismo energético: El hierro forma el núcleo de las moléculas necesarias para la generación de ATP en todas las células, incluidos los citocromos de la cadena de transporte de electrones mitocondrial.
  • Salud reproductiva y perinatal: Fundamental para el desarrollo fetal, la función placentaria y la eritropoyesis materna durante el embarazo.

6. Dosificación: ingestas recomendadas y cantidades utilizadas en estudios

Ingestas Dietéticas Recomendadas (IDR)

La IDR para hombres sanos de todas las edades (≥19 años) es de 8 mg diarios. La IDR para mujeres sanas de 19 a 50 años es de 18 mg diarios, y la IDR para mujeres sanas ≥51 años es de 8 mg diarios.

El requerimiento de hierro es 1.8 veces mayor para las personas que siguen dietas vegetarianas que para aquellas que incluyen productos de origen animal en su dieta. Esto se debe a que el hierro hemo de la carne tiene mayor biodisponibilidad que el hierro no hemo de los alimentos de origen vegetal.

Formas de dosificación suplementaria y cantidades utilizadas en investigación

  • Tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro: Se estudiaron suplementos orales de 130 mg/día de hierro elemental (a partir de sulfato ferroso dos veces al día) durante 1 año en pacientes con ERC y anemia.
  • Anemia relacionada con el cáncer: Se usó hierro oral equivalente a 200 mg/día de hierro elemental una vez por semana junto con terapia de AEE en un ensayo con 100 pacientes con cáncer.
  • Suplementación durante el embarazo (guía de la OMS): 30–60 mg de hierro elemental diariamente desde lo más temprano posible durante el embarazo.
  • Poblaciones atléticas: Se demostró que 100 mg de FeSO₄ (aproximadamente 20 mg de hierro elemental) fue eficaz en un ECA en mujeres activas.
  • Pacientes de edad avanzada con ADH (estudio de búsqueda de dosis): Rimon et al. compararon tres dosis de hierro oral —15 mg, 50 mg y 150 mg— y demostraron que la suplementación al nivel de la IDR (15 mg de hierro elemental) ya producía aumentos significativos en el estado del hierro. Las dosis de 50 mg y 150 mg no mostraron un beneficio adicional, pero presentaron significativamente más efectos secundarios, particularmente en el grupo de dosis más alta.
  • Suplementos multivitamínicos/minerales: Los diseñados para mujeres suelen proporcionar 18 mg de hierro (100% del Valor Diario).
  • Suplementos terapéuticos de dosis alta: Los suplementos de hierro de venta libre con alta dosificación, prescritos para quienes tienen anemia por deficiencia de hierro o alto riesgo de padecerla, pueden contener 65 mg o más.

El Consejo de Alimentos y Nutrición (FNB, por sus siglas en inglés) ha establecido Niveles Máximos de Ingesta Tolerable (UL) para el hierro proveniente de alimentos y suplementos, con base en las cantidades de hierro asociadas con efectos gastrointestinales tras la ingesta suplementaria de sales de hierro. Los UL se aplican a lactantes, niños y adultos sanos. Los médicos a veces prescriben ingestas superiores al UL, como cuando las personas con ADH necesitan dosis más altas para reponer sus reservas de hierro.

UL establecidos por el NIH: Desde el nacimiento hasta los 12 meses: 40 mg; Niños de 1 a 13 años: 40 mg; Adolescentes de 14 a 18 años: 45 mg; Adultos de 19 años o más: 45 mg.

En una opinión científica de 2024, el Panel de la EFSA estableció un nivel seguro de ingesta de hierro de 40 mg/día para adultos (incluidas mujeres embarazadas y lactantes), basado en intervenciones en las que no se produjeron heces negras con ingestas suplementarias de hierro de 20–25 mg/día añadidas a una ingesta basal de 15 mg/día. Utilizando escalamiento alométrico, este valor se ajustó a la baja para niños y adolescentes, con niveles seguros de ingesta entre 10 mg/día (1–3 años) y 35 mg/día (15–17 años).

7. Consideraciones de seguridad e interacciones

Efectos adversos gastrointestinales

Los efectos secundarios comúnmente reportados por el uso de suplementos de hierro en dosis altas incluyen estreñimiento y náuseas. La intolerancia gastrointestinal —incluyendo náuseas, dolor abdominal, estreñimiento y heces oscuras— se encuentra entre las razones más frecuentemente citadas para el mal cumplimiento de la suplementación oral con hierro. Está establecido que la sobrecarga sistémica de hierro provoca toxicidad orgánica, pero la EFSA no pudo establecer un UL formal basado en estos criterios. El único indicador para el cual se pudo establecer una relación dosis-respuesta fue la aparición de heces negras, que reflejan la presencia de grandes cantidades de hierro no absorbido en el intestino. Este es un criterio conservador dentro de la cadena de eventos que puede llevar a la sobrecarga sistémica de hierro, pero no es adverso en sí mismo.

Sobrecarga y toxicidad del hierro

La toxicidad por hierro ocurre solo con el consumo excesivo de suplementos, incluidas las ingestiones accidentales, y en condiciones genéticas que causan sobrecarga de hierro, como la hemocromatosis.

Sin tratamiento mediante quelación periódica o flebotomía, las personas con hemocromatosis hereditaria típicamente desarrollan signos de toxicidad por hierro hacia sus 30 años. Estos efectos pueden incluir cirrosis hepática, carcinoma hepatocelular, enfermedad cardíaca y deterioro de la función pancreática. La Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas recomienda que el tratamiento de la hemocromatosis incluya evitar los suplementos de hierro y vitamina C.

Existe evidencia de que la carga oral de hierro aumenta la hepcidina circulante; la dosis recomendada de hierro oral no debe ser demasiado alta.

Poblaciones que requieren precaución especial

Los pacientes con estados de sobrecarga de hierro, como hemocromatosis hereditaria, hemosiderosis o antecedentes de anemia hemolítica, no deben usar suplementos de hierro sin supervisión médica. La anemia por deficiencia de hierro también puede ocurrir durante períodos de mayor demanda de hierro, como el embarazo, la infancia y la adolescencia, cuando la necesidad de hierro del cuerpo supera la ingesta o la absorción. Las condiciones que disminuyen la absorción de hierro, como la enfermedad celíaca, la gastritis atrófica y el estado posterior a una cirugía bariátrica, también pueden contribuir a esta afección.

Interacciones farmacológicas

El mecanismo principal de las interacciones entre el hierro y los medicamentos es la formación de complejos hierro-fármaco (quelación o unión del hierro por el fármaco involucrado). Se ha demostrado que un gran número de otros medicamentos importantes y de uso común, como la tiroxina, el captopril y el ácido fólico, forman complejos estables con el hierro.

Las interacciones clínicamente significativas clave incluyen:

  • Levodopa (enfermedad de Parkinson): Las sales de hierro pueden interferir con la absorción de la levodopa, disminuyendo los niveles máximos en un 55% y el área bajo la curva en un 51%.
  • Levotiroxina (reemplazo hormonal tiroideo): Un total de 107 artículos con 128 estudios documentaron interacciones farmacológicas que involucran suplementos de calcio y hierro, inhibidores de la bomba de protones, secuestradores de ácidos biliares, quelantes de fosfato, hormonas sexuales, anticonvulsivos y otros medicamentos. Algunos alimentos y bebidas también podrían inducir malabsorción. El hierro y la levotiroxina deben separarse por al menos cuatro horas.
  • Antibióticos de tetraciclina y fluoroquinolonas: La ingestión concurrente de hierro provoca disminuciones marcadas en la biodisponibilidad de varios fármacos. Los medicamentos afectados incluyen la tetraciclina, sus derivados (doxiciclina, metaciclina y oxitetraciclina), la penicilamina, la metildopa, la levodopa, la carbidopa y la ciprofloxacina. Las dosis deben separarse por al menos dos horas.
  • Inhibidores de la bomba de protones (IBP) y antiácidos: Los medicamentos que reducen el ácido estomacal, como los antiácidos (por ejemplo, Tums) y los inhibidores de la bomba de protones (por ejemplo, omeprazol), pueden alterar significativamente la absorción de hierro. La relevancia clínica de esta interacción se confirma mediante un estudio prospectivo que mostró una respuesta subóptima al sulfato ferroso en pacientes con deficiencia de hierro que tomaban omeprazol.
  • Calcio: El calcio podría interferir con la absorción del hierro, aunque este efecto no se ha establecido de manera definitiva. Por esta razón, los expertos sugieren que las personas tomen los suplementos individuales de calcio y hierro en diferentes momentos del día.
  • Bisfosfonatos: El hierro reduce la absorción de los bisfosfonatos (por ejemplo, el alendronato), haciéndolos menos eficaces para fortalecer los huesos. Las dosis deben separarse por al menos dos horas.
  • Metildopa: El hierro puede causar empeoramiento de la hipertensión en pacientes que toman metildopa, y no se recomienda la administración concomitante.

Consideraciones de administración

Generalmente se recomienda administrar el hierro oral entre comidas (por ejemplo, 1 hora antes o 2 horas después de una comida) para una absorción óptima, aunque esto debe equilibrarse con la tolerabilidad gastrointestinal, ya que los alimentos pueden reducir los efectos secundarios a costa de una menor absorción. La ingesta dietética de hierro no está directamente relacionada con los niveles corporales de hierro debido a la amplia variabilidad en la absorción del hierro no hemo, lo que complica la derivación de las Ingestas Dietéticas de Referencia y ha requerido el uso de algoritmos de biodisponibilidad dietética para predecir la absorción.

Consideraciones diagnósticas

La hemoglobina y el hematocrito son las medidas más comúnmente utilizadas para detectar la deficiencia de hierro en los pacientes, aunque no son ni sensibles ni específicas. También se utiliza la concentración de ferritina sérica, que es una medida de las reservas corporales de hierro, pero puede verse afectada por la inflamación. A menudo, los proveedores de atención médica utilizarán múltiples mediciones para diagnosticar la deficiencia de hierro.

Carga global

A nivel mundial, la deficiencia de hierro se considera el trastorno nutricional más común. Según la OMS, la deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más generalizada a nivel global. En el Estudio de Carga Global de Enfermedad de 2021, se encontró que la prevalencia global de la anemia era del 24.3% (1.92 mil millones de personas), y la deficiencia de hierro contribuyó al 66.2% de todos los casos de anemia, afectando a 825 millones de mujeres y 444 millones de hombres a nivel mundial.

Referencias

Condiciones de Salud

Condiciones de salud que hierro puede ayudar a apoyar.

  • AnemiaCientífico

    El hierro es el tratamiento fundamental para la anemia por deficiencia de hierro (ADH), el trastorno nutricional más común en el mundo. La suplementación oral con hierro (100–200 mg de hierro elemental/día) corrige los déficits de hemoglobina y repone las reservas. La American Gastroenterological Association la recomienda como terapia de primera línea; la hemoglobina típicamente aumenta ~2 g/dL en 4–8 semanas.

  • El hierro es esencial para el transporte de oxígeno a través de la hemoglobina y la mioglobina, y la anemia por deficiencia de hierro afecta directamente la capacidad de ejercicio aeróbico. Una revisión sistemática encontró que el hierro se encuentra entre los minerales con la evidencia de mayor calidad para la suplementación en el rendimiento atlético. La suplementación con hierro, tanto intravenosa como oral, en atletas con deficiencia de hierro mejora la capacidad aeróbica y reduce la fatiga.

  • Atención y TDAHCientífico

    El hierro es un cofactor de la tirosina hidroxilasa, la enzima limitante de la velocidad en la síntesis de dopamina y norepinefrina, ambas centrales en la fisiopatología del TDAH. Los niños con TDAH muestran de manera consistente niveles séricos de ferritina más bajos que los controles en metaanálisis, y un ECA piloto en niños con deficiencia de hierro y TDAH encontró una mejora significativa de los síntomas con la suplementación de sulfato ferroso.

  • El hierro en la leche materna es naturalmente bajo (~0,35 mg/L), y la lactancia exclusiva puede no cubrir los requerimientos crecientes de hierro de los lactantes, en particular los bebés con bajo peso al nacer y prematuros. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los lactantes de término alimentados exclusivamente con leche materna comiencen con 1 mg/kg/día de hierro a partir de los cuatro meses de edad. Para las madres en periodo de lactancia, la IDR baja a 9 mg/día (frente a 27 mg/día durante el embarazo) debido a que cesan las pérdidas menstruales y el hierro reciclado de los glóbulos rojos maternos compensa parcialmente. En general, no se considera necesaria la suplementación universal de hierro en madres lactantes sanas.

  • AftasCientífico

    La deficiencia de hierro está documentada como factor de riesgo para la estomatitis aftosa recurrente (EAR), y las deficiencias hematínicas (hierro, ácido fólico, vitamina B12) se presentan con el doble de frecuencia en pacientes con EAR que en la población general, según StatPearls (NCBI Bookshelf). Corregir la deficiencia de hierro mediante suplementación se ha asociado con una reducción en la frecuencia de las aftas. El hierro se prescribe habitualmente junto con otros hematínicos (B12, folato, zinc) en pacientes con EAR que presentan deficiencia documentada.

  • La anemia por deficiencia de hierro es la manifestación extraintestinal más común de la enfermedad celíaca, y se origina por la malabsorción en el duodeno y el yeyuno proximal dañados. Las guías ACG 2013 incluyen al hierro entre los primeros micronutrientes que deben evaluarse y suplementarse al momento del diagnóstico. La deficiencia de hierro generalmente se resuelve con una dieta libre de gluten (DLG) estricta, pero la suplementación está justificada cuando la deficiencia persiste.

  • El hierro es esencial para la síntesis de hemoglobina, el transporte de oxígeno y el desarrollo cognitivo en los niños. Un análisis de etiquetas financiado por la NIH ODS encontró que el hierro se encuentra entre los 13 nutrientes principales en o por encima de la RDA en la mayoría de los MVM infantiles. Los niños menores de 3 años y las adolescentes están particularmente en alto riesgo de deficiencia, lo que convierte al hierro en un ingrediente clave en las fórmulas pediátricas.

  • Sueño infantilCientífico

    La deficiencia de hierro está directamente relacionada con los trastornos pediátricos del sueño-vigilia, incluidos el síndrome de piernas inquietas (SPI), el trastorno de movimientos periódicos de las extremidades (TMPE) y el trastorno de sueño inquieto. La evidencia clínica de clínicas pediátricas del sueño demuestra que la suplementación con hierro mejora el sueño en niños con deficiencia de hierro que presentan estas afecciones, y el 73% de los niños en un estudio institucional mostró mejoría en al menos un síntoma del sueño.

  • La deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más común a nivel mundial y una causa principal y bien establecida de fatiga y baja energía. Incluso sin anemia manifiesta, la deficiencia de hierro (ferritina baja) causa fatiga. La reposición de hierro en personas con deficiencia reduce de manera consistente y significativa la fatiga. La revisión de Tardy et al. de 2020 y el NIH ODS confirman el papel central del hierro en el transporte de oxígeno y el metabolismo energético.

  • El estado del hierro tiene una relación dual y compleja con el envejecimiento cognitivo: tanto la deficiencia (que afecta el transporte de oxígeno, la mielinización y la síntesis de neurotransmisores) como la acumulación excesiva de hierro cerebral (que favorece el estrés oxidativo y la interacción con la patología del amiloide y la tau) se asocian con el deterioro cognitivo. Los metaanálisis basados en resonancia magnética han encontrado que el hierro elevado en los ganglios basales de pacientes con enfermedad de Alzheimer se asocia negativamente con el rendimiento cognitivo. En adultos mayores, una ingesta dietética de hierro adecuada, pero no excesiva, se correlaciona con un mejor desempeño en pruebas cognitivas.

  • La deficiencia de hierro y la anemia por deficiencia de hierro se encuentran entre las complicaciones más comunes de la enfermedad de Crohn, causadas por el sangrado intestinal crónico, la malabsorción y la ingesta reducida. La suplementación con hierro (oral o intravenosa) es una intervención nutricional estándar, recomendada universalmente en la EC, avalada por la Crohn's & Colitis Foundation y todas las principales autoridades en gastroenterología.

  • EnergíaCientífico

    El hierro es un componente central de la hemoglobina, la mioglobina y los citocromos de la cadena de transporte de electrones, lo que lo hace esencial para el transporte de oxígeno y la producción celular de ATP. La anemia por deficiencia de hierro es una de las causas más comunes de fatiga a nivel mundial. La suplementación corrige la fatiga por deficiencia de hierro y cuenta con el respaldo de amplia evidencia clínica.

  • La deficiencia de hierro está relacionada con la infertilidad ovulatoria. Un estudio a largo plazo con más de 18,000 mujeres (Nurses' Health Study) encontró que la ingesta de hierro suplementario se asoció con una disminución del riesgo de infertilidad ovulatoria. La deficiencia afecta el suministro de oxígeno ovárico, alterando la ovulación. La suplementación beneficia a las mujeres con deficiencia confirmada.

  • Los niños con TDAH presentan niveles de ferritina sérica significativamente más bajos que los controles (metaanálisis de 17 estudios, g de Hedges = -0.246). La deficiencia de hierro deteriora la neurotransmisión dopaminérgica, contribuyendo a la falta de atención y los déficits cognitivos. Un ECA doble ciego encontró que la suplementación con hierro mejoró los síntomas del TDAH en niños con deficiencia de hierro que tomaban metilfenidato.

  • La deficiencia de hierro, incluso sin anemia manifiesta, se asocia con una alteración de la atención y la concentración en niños, adolescentes y mujeres adultas. Múltiples ECA y una revisión sistemática con metaanálisis (14 ECA) determinaron que la suplementación con hierro mejoró la atención y la concentración, con una diferencia de medias estandarizada de 0.59 (IC del 95%: 0.29–0.90), independientemente del estado de anemia basal. El mecanismo involucra el papel del hierro como cofactor en la síntesis de dopamina y en la expresión de sus receptores, un neurotransmisor central en la regulación de la atención.

  • La deficiencia de hierro es un factor de riesgo modificable bien establecido para la caída del cabello, incluyendo el efluvio telógeno, la alopecia androgenética y la alopecia areata. El hierro transporta oxígeno a las células del folículo piloso; su deficiencia altera la matriz folicular, que se divide rápidamente. La corrección de la deficiencia de hierro mediante suplementación en pacientes con deficiencia documentada ha mostrado beneficios en los resultados relacionados con la caída del cabello en múltiples estudios.

  • La deficiencia de hierro es una de las causas nutricionales mejor establecidas de la caída del cabello, particularmente el efluvio telógeno y la alopecia difusa en mujeres. Una ferritina baja restringe el suministro de oxígeno al bulbo piloso, deteriorando la actividad folicular. Múltiples revisiones sistemáticas confirman que la deficiencia de hierro y de ferritina está fuertemente asociada con la alopecia no cicatricial, y las guías clínicas recomiendan la suplementación en casos de deficiencia documentada.

  • La anemia por deficiencia de hierro (ADH) e incluso la deficiencia de hierro sin anemia (DHSA) se asocian con una prevalencia y gravedad significativamente mayores de cefaleas crónicas, incluidas la migraña y la cefalea de tipo tensional, particularmente en mujeres. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 cuantificó esta relación bidireccional, y en múltiples estudios se ha demostrado que la suplementación con hierro reduce la frecuencia e intensidad de las cefaleas en pacientes con deficiencia de hierro. Entre los mecanismos propuestos se incluyen la alteración de la modulación dopaminérgica del dolor y las fluctuaciones en el metabolismo del hierro impulsadas por el estrógeno.

  • El hierro es esencial para la síntesis de hemoglobina, el transporte de oxígeno y el desarrollo cerebral en niños. La deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más común en el mundo y está asociada con un crecimiento físico deficiente, anemia y un desarrollo cognitivo y motor retrasado. La OMS, los CDC y el IOM identifican al hierro como un nutriente fundamental para el crecimiento y desarrollo saludables en bebés, niños y adolescentes.

  • La deficiencia de hierro y la anemia por deficiencia de hierro son, a la vez, consecuencia y causa del agravamiento del sangrado menstrual abundante, lo que genera un ciclo bidireccional. La deficiencia de hierro puede debilitar la contractilidad del músculo uterino, afectando la hemostasia. Un estudio prospectivo finlandés (Peuranpää et al., publicado en Acta Obstet Gynecol Scand 2014) encontró que el 27% de las mujeres con periodos abundantes presentaba anemia y el 60% presentaba deficiencia severa de hierro, por lo que se recomienda la suplementación con hierro para mejorar la calidad de vida y, potencialmente, reducir el sangrado posterior.

  • El hierro es un cofactor esencial de la tiroperoxidasa (TPO), la enzima que cataliza la organificación del yodo necesaria para la síntesis de hormonas tiroideas; la deficiencia de hierro altera esta reacción y es común en pacientes hipotiroideos. Los estudios confirman una mayor prevalencia de deficiencia de hierro en el hipotiroidismo subclínico. Se ha demostrado que la corrección de la deficiencia de hierro restablece la producción de hormonas tiroideas.

  • La anemia ferropénica (AF, por sus siglas en inglés IDA) es la complicación sistémica más frecuente de la EII, y se origina por la pérdida crónica de sangre intestinal, la malabsorción, la reducción de la ingesta dietética y el aumento de la hepcidina inducido por la inflamación. Las guías de la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO) exigen el cribado y el tratamiento de la AF en pacientes con EII. Las formulaciones de hierro intravenoso —particularmente la carboxymaltosa férrica y el hierro sacarosa— son preferibles en la enfermedad activa, ya que el hierro oral tiene una absorción limitada y puede exacerbar la inflamación intestinal.

  • El hierro es el tratamiento principal, basado en evidencia, para la fatiga por deficiencia de hierro. Múltiples ECA y un metaanálisis de seis estudios encontraron que la suplementación con hierro redujo la fatiga en más del 60% en mujeres premenopáusicas con deficiencia de hierro no anémica. El efecto se produce por encima del placebo incluso antes de que se desarrolle anemia franca.

  • La deficiencia de hierro afecta negativamente el aprendizaje, el rendimiento escolar y la velocidad de procesamiento mental a través de la alteración de la mielinización, la señalización dopaminérgica y el neurometabolismo hipocampal. Los estudios clínicos y los metaanálisis demuestran que la suplementación con hierro puede mejorar el desarrollo cognitivo, las calificaciones en pruebas relacionadas con el aprendizaje y la velocidad de procesamiento, especialmente en niños y mujeres en edad reproductiva con deficiencia de hierro. Los efectos parecen ser más sólidos en presencia de una deficiencia de hierro confirmada.

  • El hierro es esencial para el transporte de oxígeno y la producción de energía mitocondrial. La deficiencia de hierro es una de las causas más comunes de fatiga y deterioro de la agudeza mental a nivel mundial, y la suplementación en personas con deficiencia restablece de manera confiable la función cognitiva y la energía.

  • La deficiencia de hierro es una causa reconocida de uñas quebradizas, coiloniquia (uñas en cuchara) y crecimiento ungueal deficiente debido a la disminución en el suministro de oxígeno a la matriz de la uña. Múltiples revisiones clínicas documentan que la suplementación con hierro junto con vitamina C puede mejorar la fragilidad de las uñas cuando la ferritina está por debajo de 10 ng/mL. Esto está respaldado por PMC 11961095, PMC 10987172 y PMC 6994568.

  • El hierro es esencial para la síntesis de hemoglobina y mioglobina, el transporte de oxígeno y el transporte de electrones mitocondrial, todos ellos fundamentales para la resistencia física. La deficiencia de hierro, incluso sin anemia, altera el rendimiento aeróbico y la capacidad de resistencia. La corrección de la deficiencia de hierro en atletas mejora el VO2max y el rendimiento de resistencia, y el hierro es reconocido por el COI y los principales organismos de nutrición deportiva como un nutriente crítico para los atletas de resistencia.

  • El hierro es la deficiencia nutricional más común entre los niños a nivel mundial y está particularmente elevada en niños con selectividad alimentaria (picky eaters) que evitan la carne roja y las proteínas animales. La deficiencia de hierro afecta el transporte de oxígeno, la función cognitiva y la regulación emocional. Un ECA de 6 meses sobre suplementación nutricional oral en niños con selectividad alimentaria documentó una mejora significativa en la inadecuación de la ingesta de hierro.

  • El hierro es esencial para la proliferación y función de las células inmunitarias, el transporte de oxígeno a través de la hemoglobina y el metabolismo energético, funciones que se ven afectadas en la anemia posterior a una enfermedad y en los estados de recuperación. La anemia por deficiencia de hierro es una consecuencia común de la enfermedad que requiere una suplementación específica como parte de los protocolos de convalecencia.

  • La deficiencia de hierro —incluida la deficiencia funcional derivada de la elevación de la hepcidina impulsada por la inflamación posviral— es común en el COVID prolongado y contribuye a la fatiga y a la reducción de la capacidad de ejercicio. Los datos clínicos muestran que la anemia por deficiencia de hierro es prevalente en pacientes pos-COVID y que la suplementación con hierro o la terapia con hierro intravenoso mejora significativamente la tolerancia al ejercicio y la fatiga.

  • Tanto la OMS como los NIH recomiendan formalmente la suplementación con hierro oral durante 6 a 12 semanas después del parto para reducir el riesgo de anemia resultante de la pérdida de sangre durante el parto. Un ensayo de 2023 publicado en PMC en mujeres posparto con anemia por deficiencia de hierro mostró un aumento medio de hemoglobina de +3.6 g/dL en el día 60 y una corrección de la anemia del 81%. El hierro figura de manera constante en las guías obstétricas como uno de los nutrientes posnatales más importantes.

  • Salud prenatalCientífico

    El hierro es un suplemento prenatal recomendado universalmente: los requerimientos casi se duplican durante el embarazo para respaldar el aumento del volumen sanguíneo, el desarrollo placentario y las reservas de hierro fetales. Los ECA confirman que la suplementación con hierro previene la anemia por deficiencia de hierro, la causa más común de anemia en el embarazo, la cual está vinculada con el parto prematuro, el bajo peso al nacer y el deterioro del desarrollo cognitivo infantil. La OMS, el ACOG y el NIH ODS recomiendan todos la suplementación rutinaria con hierro durante el embarazo.

  • La deficiencia de hierro es una de las causas secundarias más establecidas del síndrome de piernas inquietas (SPI). La ferritina sérica baja se asocia fuertemente con una mayor prevalencia y severidad del SPI, y la suplementación oral con hierro mejora significativamente los síntomas en pacientes con deficiencia. Las guías internacionales (IRLSSG) recomiendan la terapia oral con hierro cuando la ferritina sérica es inferior a 75 µg/L.

  • Salud tiroideaCientífico

    El hierro es un cofactor crítico para la peroxidasa tiroidea (TPO), la enzima que contiene hemo y que cataliza la yodación de los residuos de tirosina para formar las hormonas tiroideas. La deficiencia de hierro reduce la actividad de la TPO, deteriora la conversión de T4 a T3 y eleva la TSH. Los ensayos clínicos muestran que la suplementación concurrente de hierro y yodo en niños con bocio y deficiencia de hierro reduce la prevalencia de bocio más que el yodo solo.

  • El hierro es un micromineral esencial requerido para la síntesis de colágeno, el transporte de oxígeno a los sitios de la herida y la función de las células inmunitarias. La deficiencia de hierro afecta la cicatrización de heridas al reducir la hidroxilación de prolina y lisina en la formación de colágeno y al perjudicar la capacidad de eliminación de los neutrófilos.

Sistemas Corporales

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