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Salud Auditiva

Otros NombresPérdida auditiva relacionada con la edad
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Tabla de contenidos

Otros Nombres

Pérdida auditiva relacionada con la edadAudiciónTrastorno auditivoDisfunción auditivaSalud auditivaDeficiencia auditivaNeuropatía auditivaTrastorno de la percepción auditivaTrastorno del Procesamiento AuditivoPérdida de sensibilidad auditivaSalud auditivaRehabilitación auditivaPérdida auditiva bilateralTrastorno del Procesamiento Auditivo CentralPérdida auditiva centralPérdida auditiva conductivaSorderaDiscapacidad auditiva incapacitanteEnfermedades del oídoHipoacusiaHipoacusiaDéficit auditivoTrastornos auditivosPérdida auditivaPérdida auditivaDeficiencia auditiva hereditariaPérdida auditiva ocultaHipoacusiaHipoacusiaHipoacusia mixta (conductiva-sensorial)Pérdida auditiva inducida por ruidoHipoacusia hereditaria no sindrómicaPérdida auditiva ocupacionalEnfermedades OtorrinolaringológicasPérdida auditiva relacionada con ototoxicidadPresbiacusiaHipoacusia neurosensorialSordera unilateralHipoacusia súbita idiopáticaTinnitusPérdida auditiva unilateral

Sinopsis

Salud auditiva: una referencia nutricional y de salud natural

1. Definición y descripción general

La pérdida auditiva es el déficit sensorial más común en el mundo, y afecta aproximadamente al 5% de la población mundial, con un costo personal y social significativo. En el contexto de la nutrición y la salud natural, "salud auditiva" se refiere a la integridad del sistema auditivo —desde el oído externo hasta la cóclea, el nervio auditivo y las vías auditivas centrales— y al grado en que los factores dietéticos, metabólicos y de estilo de vida influyen en su preservación o deterioro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la pérdida auditiva discapacitante como umbrales auditivos superiores a 30 dB en niños y superiores a 40 dB en adultos. La discapacidad auditiva se clasifica comúnmente según tres ejes principales: tipo (conductiva, sensorial o mixta), grado (leve a profunda) e inicio (prelingual o poslingual). La pérdida auditiva que se produce en la cóclea o más allá —es decir, en el octavo nervio o en centros neurales de nivel superior— se considera hipoacusia sensorineural.

Se estima que en 2019, 1570 millones de personas en todo el mundo padecían pérdida auditiva, lo que representa una de cada cinco personas (20,3%). De estas, 403 millones tenían una pérdida auditiva de gravedad moderada o superior tras ajustar por el uso de audífonos. Del total de personas con discapacidad auditiva, el 62,1% tenía más de 50 años. Para 2050, se proyecta que 2450 millones de personas tendrán pérdida auditiva, un aumento del 56,1% respecto a 2019, a pesar de que la prevalencia estandarizada por edad se mantiene estable.

2. Anatomía y sistemas corporales involucrados

El oído externo, el oído medio, el oído interno y el nervio auditivo constituyen el sistema auditivo periférico, mientras que el tronco encefálico y el cerebro conforman el sistema nervioso auditivo central.

El oído externo actúa como receptor inicial de los sonidos del entorno y ayuda en la localización en el plano vertical, así como en la diferenciación entre fuentes sonoras ubicadas delante y detrás del oyente. El oído medio y sus tres huesecillos —martillo, incudo y estribo— son responsables principalmente de transmitir el sonido a la cóclea y de superar el desajuste de impedancia entre el canal auditivo externo (lleno de aire) y la cóclea (llena de líquido).

El objetivo último de la cóclea es transformar vibraciones aéreas complejas en impulsos neurales auditivos. El mapa tonotópico creado por la espiral de la cóclea permite a los individuos interpretar simultáneamente una amplia variedad de sonidos mediante vibraciones transmitidas desde la perilinfa hasta la endolinfa en el conducto cocleares. La anatomía de la cóclea le permite transmitir eficientemente las vibraciones, que finalmente se convierten en impulsos eléctricos y son interpretadas por la corteza auditiva del cerebro.

Los estímulos de bajo nivel son detectables porque se amplifican en la cóclea mediante un proceso llamado amplificación cocleares, en el que participan las células ciliadas externas; las ondas viajeras en la membrana basilar empujan los penachos ciliares hacia las estereocilias más altas y las células ciliadas se despolarizan (se excitan). Las células ciliadas internas están conectadas a fibras nerviosas aferentes y, tras la estimulación, se libera glutamato y las señales se transmiten al cerebro.

Los principales centros del tronco encefálico auditivo, en orden anatómico desde la cóclea hasta la corteza, son: el núcleo cocleares, el complejo olivar, el lemnisco lateral, el colículo inferior y el cuerpo geniculado medial.

2.1 La estría vascular y el aporte sanguíneo cocleares

Una estructura críticamente importante pero a menudo pasada por alto en la salud auditiva es la estría vascular, el epitelio altamente vascularizado que recubre la pared lateral de la cóclea. Los factores de riesgo cardiovascular comunes pueden desempeñar un papel importante en la patogénesis de la pérdida auditiva relacionada con la edad al afectar la microvasculatura cocleares. En concreto, la naturaleza vascular de la estría vascular puede hacerla especialmente vulnerable al compromiso vascular. Los diuréticos de asa pueden ser ototóxicos, ya que inhiben el cotransportador Na/K/2Cl en la estría vascular, induciendo cambios patológicos que incluyen la formación de espacios edematosos en el epitelio de la estría vascular, lo que provoca una disminución del potencial eléctrico cocleares y, con el uso prolongado, pérdida auditiva sensorineural temporal o permanente.

3. Tipos de pérdida auditiva

  • Pérdida auditiva sensorineural (HASN): La pérdida auditiva sensorineural, que resulta del daño a las células ciliadas del oído interno, se considera con mayor frecuencia la vía principal hacia la discapacidad auditiva permanente.
  • Pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia): La pérdida auditiva relacionada con la edad, o presbiacusia, es una causa común de pérdida auditiva en las personas mayores de todo el mundo. Suele presentarse de forma progresiva e irreversible, y generalmente afecta a las frecuencias altas de la audición, con un enorme impacto en la calidad de vida.
  • Pérdida auditiva inducida por ruido (PAIR): La exposición a sonido o ruido intenso puede provocar un desplazamiento temporal del umbral (DTU) puramente reversible, o dejar un desplazamiento permanente residual del umbral (DPU) junto con alteraciones en las funciones de crecimiento de la salida del nervio auditivo. La causa principal de la PAIR es el daño a las células ciliadas cocleares y la sinaptopatía asociada.
  • Pérdida auditiva sensorineural súbita (PASS): La pérdida auditiva sensorineural súbita se define habitualmente como el inicio agudo de pérdida auditiva en uno o ambos oídos de 30 dB o más en al menos tres frecuencias audiométricas contiguas en un plazo de 3 días o menos.
  • Pérdida auditiva congénita: Las variaciones morfológicas y fisiológicas dentro del sistema auditivo suelen ser congénitas. La mayoría de los casos (aproximadamente el 80%) son causados por malformaciones membranosas que afectan a las células ciliadas del oído interno, lo que resulta en pérdida auditiva sensorineural.

4. Factores contribuyentes y asociados

4.1 Envejecimiento y estrés oxidativo

El envejecimiento es el mayor factor de riesgo para la pérdida auditiva relacionada con la edad y se caracteriza por un estado de estrés oxidativo e inflamación crónicos. Aunque los cambios degenerativos en la cóclea surgen como consecuencia del envejecimiento celular, también reflejan los efectos acumulativos de otros factores extrínsecos a lo largo de la vida del individuo. Por ello, la pérdida auditiva relacionada con la edad se considera un trastorno multifactorial cuyos factores de riesgo subyacentes se dividen en varias categorías: edad biológica, sexo, etnia, entorno (p. ej., exposición al ruido, medicamentos ototóxicos), estilo de vida (p. ej., tabaquismo, consumo de alcohol, dieta), comorbilidades de salud (p. ej., hipertensión, diabetes) y predisposición genética.

Además de los factores genéticos, el estrés oxidativo se ha identificado como un mecanismo común subyacente a varias patologías cocleares, incluidas la pérdida auditiva inducida por ruido, la inducida por fármacos ototóxicos y la relacionada con la edad. Dado que las mitocondrias son una fuente importante de especies reactivas de oxígeno (ERO) intracelulares, el vínculo entre el envejecimiento y las ERO ha sido el foco de la investigación mitocondrial.

4.2 Exposición al ruido

La pérdida auditiva inducida por ruido se asocia con múltiples daños cocleares, incluidos daños mecánicos a las estructuras del oído interno, estrés oxidativo con aumento de la producción de radicales libres, daño mitocondrial, lesión vascular y alteración de la concentración iónica en los líquidos cocleares. Las especies reactivas de oxígeno (ERO), así como las especies reactivas de nitrógeno (ERN), se han identificado como factores clave en la patogénesis de la PAIR, considerando que desempeñan un papel crucial en la activación de las vías apoptóticas y necróticas, lo que conduce a la muerte de las células ciliadas tras la exposición al ruido y, en consecuencia, provoca pérdida auditiva sensorineural.

Se han detectado ERO en el tejido cocleares inmediatamente después de la exposición al ruido, lo que indica que la acumulación de radicales libres es un evento temprano en el proceso de daño de las células ciliadas. Se observan radicales libres dentro de las células ciliadas mucho antes de que sean evidentes signos morfológicos de daño, lo que respalda aún más su papel en el inicio del daño. Se ha definido la cantidad, la distribución y el curso temporal de la formación de radicales libres, incluida una formación tardía clínicamente significativa entre 7 y 10 días después de la exposición al ruido.

Las células ciliadas de la cóclea son particularmente vulnerables al daño por estrés oxidativo porque tienen una tasa metabólica alta, un elevado consumo de oxígeno, un alto contenido de lípidos, abundantes mitocondrias y altos requerimientos energéticos. Tras la exposición al ruido, las mitocondrias aumentan la respiración aeróbica, utilizando una gran cantidad de oxígeno. Esto conduce a un gran aumento de radicales libres, incluidos el superóxido, el oxígeno singlete y el peróxido de hidrógeno.

4.3 Enfermedad cardiovascular y metabólica

La pérdida auditiva coexiste frecuentemente con varias enfermedades crónicas, entre ellas la enfermedad cardiovascular, la diabetes, el accidente cerebrovascular y la depresión. La hipertensión, la diabetes, la hiperlipidemia y la hiperuricemia son factores de riesgo confirmados para la pérdida auditiva relacionada con la edad. Una dieta baja en grasas saturadas puede ayudar a ralentizar la pérdida auditiva. Mantener un estilo de vida saludable y activo es una forma lógica de reducción del riesgo, dado que la pérdida auditiva se asocia con el accidente cerebrovascular, la isquemia miocárdica, la hipertensión, la hiperlipidemia y la diabetes.

Un modelo murino de diabetes y dislipidemia mostró una mayor discapacidad auditiva y degeneración del ganglio espiral cocleares y de la estría vascular. Algunos estudios han encontrado que la disfunción mitocondrial ocurre tanto en enfermedades metabólicas como en la presbiacusia, y la investigación sugiere que las enfermedades metabólicas pueden aumentar la susceptibilidad a la presbiacusia al causar disfunción mitocondrial.

4.4 Tabaquismo y estilo de vida

Los efectos del estilo de vida sobre la audición son diversos; los estudios muestran que tanto el tabaquismo como el tabaquismo pasivo aumentan el riesgo de pérdida auditiva, mientras que el consumo moderado de alcohol tiene un efecto protector sobre la audición. Los factores modificables incluyen la exposición al ruido y a productos químicos ototóxicos, el tabaquismo, una dieta poco saludable, la falta de ejercicio regular y la presencia de enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida, como la obesidad, la diabetes y otros problemas de salud cardiovascular. La literatura de investigación sugiere que el mecanismo de acción probable está relacionado con el daño oxidativo y la inflamación, y se ha demostrado que las conductas de estilo de vida saludables, como la escucha segura, el abandono del tabaco, una dieta saludable y la actividad física regular, reducen el riesgo y la progresión de la pérdida auditiva relacionada con la edad.

4.5 Genética

Aproximadamente la mitad de los casos de pérdida auditiva tienen una etiología genética. SOX2 es un factor de transcripción importante que desempeña un papel clave en el desarrollo cocleares; las mutaciones en SOX2 se han asociado con la pérdida auditiva sensorineural.

4.6 Demencia y deterioro cognitivo

Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado una asociación entre la pérdida auditiva y la demencia en adultos mayores. La investigación indica que la pérdida auditiva relacionada con la edad se vincula con la aparición de afecciones de salud mental graves, caídas, deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer.

5. Nutrientes estudiados en relación con la salud auditiva

Los antioxidantes, vitaminas y minerales de la dieta pueden proteger el sistema auditivo al reducir la producción de radicales libres y mantener la salud cocleares. Ciertos factores y nutrientes dietéticos específicos, como los antioxidantes, los componentes antiinflamatorios, las vitaminas y los minerales, pueden desempeñar funciones clave en la protección del oído interno y el mantenimiento de la función auditiva.

Varios estudios han evaluado la asociación entre la nutrición y la audición, y han encontrado que la incidencia de pérdida auditiva aumentaba con la carencia de micronutrientes individuales como las vitaminas A, B, C, D y E, y de zinc, magnesio, selenio, hierro y yodo.

5.1 Vitaminas antioxidantes (A, C y E)

Uso tradicional

Las vitaminas A, C y E se han reconocido desde hace mucho tiempo en la medicina nutricional y herbal tradicional como agentes protectores derivados de dietas ricas en vegetales. La vitamina C, abundante en los cítricos, se asociaba históricamente con la vitalidad general y la salud de los tejidos. La vitamina E, presente en frutos secos, semillas y verduras de hoja verde, se ha utilizado como protector celular general. La vitamina A, obtenida del hígado animal y de vegetales de colores intensos, se consideraba esencial para la función de los órganos sensoriales en múltiples sistemas de curación tradicionales, incluidas la medicina ayurvédica y la china, aunque el uso histórico dirigido específicamente a la audición no fue registrado sistemáticamente.

Evidencia científica

Se cree que los nutrientes antioxidantes como las vitaminas A, C y E protegen las células del oído interno neutralizando los radicales libres y reduciendo el estrés oxidativo, ralentizando así la progresión de la pérdida auditiva relacionada con la edad. Los eliminadores de radicales libres como las vitaminas A, C y E parecen actuar en sinergia con el magnesio para reducir los cambios en los umbrales auditivos de forma más confiable que el tratamiento con cualquier agente único.

Por el contrario, las dietas ricas en azúcar y grasa pueden aumentar el riesgo de pérdida auditiva al promover respuestas inflamatorias y estrés oxidativo.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 publicada en Frontiers in Nutrition (PMC) encontró que la ingesta de minerales, carbohidratos, vitaminas A, C y E, caroteno, té, café, alcohol y azúcar no mostró asociaciones estadísticamente significativas con la pérdida auditiva en el metaanálisis. Estos resultados sugieren que, si bien los hábitos dietéticos pueden estar vinculados a la salud auditiva, los efectos de los diferentes nutrientes pueden variar según sus funciones biológicas y niveles de ingesta. La evidencia sobre las vitaminas antioxidantes individuales como agentes protectores de la audición sigue siendo, por lo tanto, preliminar y en gran medida observacional, con hallazgos de estudios basados en cuestionarios de frecuencia alimentaria que no se confirman de manera consistente en ensayos controlados.

5.2 Carotenoides (betacaroteno, luteína, zeaxantina)

Uso tradicional

Los alimentos ricos en carotenoides —incluidos zanahorias, camotes (batatas) y verduras de hoja verde— han sido apreciados en muchos sistemas dietéticos tradicionales por sus amplias cualidades protectoras de la salud. Sin embargo, no se documenta un uso tradicional dirigido específicamente a la audición en la literatura herbolaria histórica.

Evidencia científica

Los carotenoides son pigmentos vegetales con actividad antioxidante, ampliamente presentes en alimentos de origen vegetal, e incluyen el β-caroteno, la β-criptoxantina, la luteína y la zeaxantina. La exposición prolongada al ruido y a otros factores de estrés ambiental produce la generación de radicales libres en exceso dentro de la cóclea. El mecanismo propuesto es que los carotenoides pueden neutralizar estas especies reactivas antes de que dañen las membranas de las células ciliadas.

La revisión sistemática y metaanálisis de 2025 (PMC) encontró que la ingesta de carotenoides no alcanzó significación estadística en los análisis agrupados, reconociendo que la evidencia sigue siendo preliminar. Un estudio de cohorte observacional anterior (Curhan et al., publicado en American Journal of Clinical Nutrition, 2015) examinó la ingesta de carotenoides en relación con la pérdida auditiva autoinformada en mujeres, pero sus hallazgos fueron de naturaleza observacional y estuvieron sujetos a sesgos de memoria y confusión.

5.3 Magnesio

Uso tradicional

El magnesio no se aplicaba tradicionalmente a dolencias auditivas específicas en la medicina herbal o nutricional clásica; su papel en el sistema auditivo es un descubrimiento enteramente moderno derivado de la ciencia básica y la investigación clínica.

Evidencia científica

Se ha reportado que el magnesio reduce la pérdida auditiva mediante efectos sinérgicos con las vitaminas. Los eliminadores de radicales libres como las vitaminas A, C y E parecen actuar en sinergia con el magnesio para reducir los cambios en los umbrales auditivos de forma más confiable que el tratamiento con cualquier agente único, lo que sugiere que una mayor ingesta de antioxidantes y/o magnesio podría asociarse con un menor riesgo de pérdida auditiva.

Un ensayo controlado aleatorizado en receptores de implantes cocleares (citado en varias revisiones de PMC) administró diariamente una combinación de 315 mg de magnesio más betacaroteno, vitamina C y vitamina E, o placebo, durante 106 días. Se encontró que quienes recibieron magnesio más antioxidantes tuvieron una mejor preservación de la audición durante un período de tres meses en comparación con quienes recibieron placebo, con una diferencia equivalente a una reducción de 8 decibelios (dB) en la pérdida auditiva. Un estudio observacional con casi 2600 participantes de entre 20 y 69 años encontró que una mayor ingesta de magnesio, betacaroteno, vitamina C y vitamina E se asociaba, en cada caso, con una mejor audición del habla y de las frecuencias altas.

Los mecanismos propuestos del magnesio incluyen efectos neuroprotectores y vasodilatadores, ya que la reducción del flujo sanguíneo y la formación de radicales libres en la cóclea desempeñan funciones esenciales en la pérdida auditiva inducida por ruido. La evidencia es prometedora pero se deriva en gran medida de ensayos pequeños y estudios observacionales. Se necesitan ECA más grandes y rigurosamente diseñados en poblaciones humanas para confirmar el tamaño del efecto y los niveles óptimos de ingesta.

5.4 Zinc

Uso tradicional

Los alimentos ricos en zinc —ostras, carnes rojas, legumbres y semillas de calabaza— han sido alimentos básicos asociados con la vitalidad y la fortaleza inmunitaria en diversas culturas tradicionales. La aplicación específica del zinc al tinnitus o a la audición es un uso moderno que no se encuentra en las farmacopeas o tradiciones herbales anteriores al siglo XX.

Evidencia científica

Los estudios han encontrado que la incidencia de pérdida auditiva aumentaba con la carencia de zinc, entre otros micronutrientes. En un estudio revisado por PMC (Yeh et al.), sujetos con tinnitus asociado a pérdida auditiva inducida por ruido tomaron 40 mg/día de gluconato de zinc durante 2 meses. Los resultados demostraron que no había diferencias estadísticamente significativas en los umbrales auditivos, los umbrales de recepción del habla ni en la frecuencia e intensidad del tinnitus antes y después del tratamiento, pero tras el tratamiento con zinc, las puntuaciones del Tinnitus Handicap Inventory (THI) mejoraron significativamente en los pacientes con tinnitus asociado a PAIR.

La evidencia general sobre la suplementación con zinc para mejorar específicamente los umbrales auditivos audiométricos en humanos con hipoacusia sensorineural sigue siendo contradictoria. Los beneficios en la reducción de la carga subjetiva del tinnitus se han reportado de forma más consistente en algunos ensayos, pero las poblaciones de estudio han sido pequeñas y la heterogeneidad metodológica limita las conclusiones firmes.

5.5 Vitamina D

Uso tradicional

La vitamina D, obtenida mediante la exposición solar y el consumo de pescados grasos, se reconocía históricamente en las tradiciones nutricionales por su papel en la salud ósea y la función inmunitaria, no en aplicaciones auditivas. Su papel específico en la fisiología cocleares es producto de la investigación biológica moderna.

Evidencia científica

La vitamina D regula la homeostasis del calcio cocleares, mitiga el estrés oxidativo mediante la activación de enzimas antioxidantes y modula las respuestas inflamatorias, mientras que la deficiencia de vitamina D contribuye al daño del oído interno.

El papel de la vitamina D en el sistema auditivo humano se ha estudiado extensamente, y la investigación indica que la deficiencia de vitamina D se relaciona tanto con la discapacidad auditiva bilateral como con la hipoacusia sensorineural bilateral en adultos mayores. Un estudio de cohorte prospectivo (PMC, 2025) encontró que los niveles séricos de 25(OH)D en pacientes con pérdida auditiva sensorineural súbita (24,1 ± 9,5 ng/mL) eran significativamente más bajos que en controles sanos (32,6 ± 11,0 ng/mL, p = 0,012), y el 73,7% de los pacientes presentaban insuficiencia o deficiencia de vitamina D, una prevalencia 1,8 veces mayor que en la población control. Estos hallazgos identifican el bajo estatus de vitamina D como un factor nutricional prevenible que contribuye a la pérdida auditiva sensorineural súbita.

Un ensayo controlado aleatorizado de 2025 (PMC) inscribió a 101 pacientes con pérdida auditiva sensorineural súbita y deficiencia de vitamina D, aleatorizándolos a terapia convencional sola o terapia convencional más vitamina D3. La evidencia de este ensayo y de otros similares de menor tamaño es alentadora pero requiere replicación en estudios más grandes y de mayor duración antes de poder extraer conclusiones clínicas firmes. La fortaleza de la evidencia se clasifica actualmente como preliminar.

5.6 Vitaminas del grupo B: folato y vitamina B12

Uso tradicional

Los alimentos ricos en folato (verduras de hoja verde, legumbres) y vitamina B12 (productos de origen animal, alimentos fermentados) han sido fundamentales en las dietas tradicionales de la mayoría de las culturas, reconocidos por favorecer la energía y la salud del sistema nervioso. Su aplicación explícita a la salud auditiva no se documentó en la medicina herbal o nutricional tradicional.

Evidencia científica

Estudios basados en cuestionarios de frecuencia alimentaria sugieren que la ingesta de folato y vitamina B12 podría proteger contra la pérdida auditiva. Un análisis transversal del conjunto de datos NHANES 2003–2004 (n = 1149 participantes de 20 a 69 años) encontró que los niveles de folato eritrocitario mostraban una relación en forma de U con la pérdida auditiva, lo que sugiere la necesidad de evaluar si la optimización de los niveles sanguíneos de folato podría prevenir la pérdida auditiva. Aunque se observaron asociaciones inversas entre la vitamina B12 y la pérdida auditiva, estas asociaciones no fueron estadísticamente significativas (P > 0,05).

Los modelos totalmente ajustados confirmaron una asociación inversa entre la ingesta de folato y la pérdida auditiva, coherente con estudios previos basados en cuestionarios de frecuencia alimentaria y con los resultados de un ensayo clínico realizado en los Países Bajos. El hallazgo de una relación inversa en la población general de EE. UU. muestra que los beneficios del folato sobre la audición observados en poblaciones de edad avanzada también son evidentes en personas más jóvenes.

Un estudio en personas mayores encontró que el folato sérico era significativamente más bajo en aquellas con pérdida auditiva relacionada con la edad, y los ensayos sobre suplementación nutricional podrían corroborar el papel del folato sérico en la pérdida auditiva relacionada con la edad.

El mecanismo propuesto implica que el folato y la vitamina B12 son necesarios para el funcionamiento normal de las células de todo el cuerpo, incluidas las células nerviosas, y que estas vitaminas ayudan a reducir los niveles de homocisteína, un compuesto potencialmente tóxico que se acumula en el cuerpo cuando los niveles de B12, folato y otros nutrientes son bajos. La homocisteína elevada se asocia con una función microvascular cocleares deteriorada. En general, la calidad de la evidencia es observacional-moderada, con cierto respaldo de ECA; no se han establecido relaciones dosis-respuesta definitivas para los criterios de valoración específicos de audición.

5.7 Riboflavina (vitamina B2)

Evidencia científica

La vitamina B2 (riboflavina) actúa como una coenzima crucial en el organismo, participando en el metabolismo energético y en el sistema de defensa antioxidante. Su papel en el oído interno podría estar asociado con la pérdida auditiva a través de dos vías. En primer lugar, la riboflavina apoya la defensa antioxidante, actuando como coenzima de la glutatión reductasa y ayudando a mantener la actividad del glutatión, el cual neutraliza los radicales libres y reduce el daño oxidativo a las células ciliadas cocleares. El estrés oxidativo está estrechamente relacionado con los procesos patológicos de la pérdida auditiva, y la deficiencia de riboflavina puede aumentar la peroxidación lipídica. Como vitamina esencial para la función mitocondrial, su deficiencia puede provocar alteraciones en el metabolismo energético celular, deteriorando la función normal y la supervivencia de las células ciliadas cocleares y aumentando el riesgo de pérdida auditiva inducida por ruido. La evidencia es actualmente en gran medida mecanicista y preclínica.

5.8 Ácidos grasos omega-3

Uso tradicional

El consumo de pescados grasos (salmón, caballa, arenque, sardinas) ha sido parte integral de las dietas tradicionales de las comunidades nórdicas, japonesas, mediterráneas y de comunidades indígenas costeras, donde se asociaba con la salud cardiovascular y la vitalidad general. No existe ningún registro textual tradicional que vincule específicamente el consumo de omega-3 con la preservación auditiva.

Evidencia científica

Una mayor ingesta de carbohidratos, grasas y colesterol, o una menor ingesta de proteínas, se correspondía con un peor estado auditivo. Un mayor consumo de ácidos grasos poliinsaturados se correspondía con un mejor estado auditivo en los sujetos estudiados.

Un estudio de cohorte prospectivo siguió a más de 65 000 mujeres durante 18 años (publicado en American Journal of Clinical Nutrition). Los investigadores encontraron que las mujeres que consumían pescado dos o más veces por semana tenían un menor riesgo de pérdida auditiva en comparación con las mujeres que rara vez consumían pescado. Este hallazgo observacional es coherente con las propiedades antiinflamatorias y protectoras vasculares de los ácidos grasos omega-3. Sin embargo, la evidencia de ECA que aborden específicamente los resultados auditivos con la suplementación de omega-3 sigue siendo limitada, y la evidencia actual se clasifica como preliminar-observacional.

6. Hierbas e ingredientes naturales estudiados en relación con la salud auditiva

6.1 Ginkgo biloba

Uso tradicional

Los extractos de hoja de Ginkgo biloba se han utilizado en la medicina tradicional china durante miles de años, principalmente para afecciones relacionadas con la memoria, el vértigo y la circulación. Los textos de la farmacopea china hacían referencia a las semillas del árbol de Ginkgo (Bai Guo) para afecciones respiratorias, mientras que las hojas cobraron relevancia medicinal en la Europa del siglo XX. El extracto se utiliza en medicina y se prescribe para disfunciones cognitivas, incluidas la demencia, la insuficiencia cerebrovascular, la pérdida de memoria reciente, el dolor de cabeza, el vértigo y el tinnitus, además de la inestabilidad emocional acompañada de ansiedad.

Evidencia científica

La hoja de Ginkgo biloba es rica en flavonas y flavonoides glucosilados, terpenos, lactonas y otros constituyentes, responsables de las propiedades farmacológicas del extracto. Las preparaciones que contienen Ginkgo biloba aumentan el flujo sanguíneo, con la consiguiente mejora del suministro de oxígeno a las células, y protegen los tejidos del daño derivado de la falta de oxígeno. Además, se ha comprobado una inhibición de la agregación plaquetaria, por lo que se recomienda en casos de déficit del flujo sanguíneo cerebral. Los estudios han demostrado que las lactonas terpénicas, como el ginkgólido B y el bilobálido, son los constituyentes del extracto responsables de estas propiedades.

Una revisión sistemática de ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo publicada en PMC (2011) concluyó que existe evidencia de eficacia del extracto estandarizado EGb 761® en el tratamiento del tinnitus a partir de tres ensayos en pacientes en los que el tinnitus era el motivo de consulta principal. Evidencia de apoyo proviene de otros cinco ensayos en pacientes con deterioro cognitivo asociado a la edad o demencia en los que el tinnitus estaba presente como síntoma concomitante. Hasta el momento, no se ha demostrado la eficacia de otras preparaciones de ginkgo, lo que no indica necesariamente ineficacia, sino que puede deberse a defectos metodológicos en los ensayos clínicos.

Una revisión Cochrane de 2022 sobre Ginkgo biloba para el tinnitus identificó múltiples estudios incluidos; un ensayo de tres brazos comparó Ginkgo biloba, audífonos, y Ginkgo biloba combinado con audífonos, y otro ensayo de cuatro brazos comparó Ginkgo biloba, ácido alfa-lipoico más vitamina C, clorhidrato de papaverina más vitamina E, y placebo. El tamaño muestral total de todos los estudios incluidos fue de 1915 participantes (rango de 22 a 978). La evidencia respalda un beneficio específicamente para la formulación estandarizada EGb 761; la generalización a otras preparaciones no está establecida. La evidencia sobre la reducción de la gravedad del tinnitus se califica como de calidad baja a moderada según este conjunto de ensayos.

6.2 N-acetilcisteína (NAC)

Uso tradicional

La NAC es un derivado sintético del aminoácido cisteína y no tiene uso herbal tradicional. Su inclusión aquí refleja su condición de compuesto precursor de origen natural estudiado en el contexto de la salud natural respecto a la defensa antioxidante cocleares.

Evidencia científica

Las enzimas antioxidantes endógenas —incluidas el glutatión, la glutatión peroxidasa y la reductasa, la superóxido dismutasa y la catalasa— actúan para reducir el estrés oxidativo y restablecer el equilibrio redox neutralizando las ERO. La NAC actúa como precursora del glutatión, el principal antioxidante endógeno de la cóclea.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 publicada en PMC analizó múltiples ECA que examinaron la NAC para la prevención de la pérdida auditiva inducida por ruido. La revisión y el metaanálisis encontraron que la NAC mostró una tendencia de beneficio para la pérdida auditiva inducida por ruido. No obstante, se requieren ensayos controlados aleatorizados más grandes para una mayor investigación y verificación. Un metaanálisis de la NAC en la hipoacusia sensorineural (PMC, 2022) sintetizó evidencia tanto del contexto de prevención de PAIR como del de pérdida auditiva sensorineural súbita, encontrando una señal de beneficio, pero señalando que la validez interna variaba y que los tamaños de los estudios eran, en general, pequeños. La evidencia general se califica como preliminar, con las señales más sólidas provenientes de modelos animales preclínicos y ensayos pequeños en humanos.

6.3 Ácido alfa-lipoico (AAL)

Uso tradicional

El ácido alfa-lipoico es un compuesto endógeno sin uso herbal tradicional; su estudio en la salud auditiva es enteramente producto de la investigación bioquímica y clínica moderna.

Evidencia científica

El ácido alfa-lipoico (AAL), un cofactor esencial en las enzimas mitocondriales, es un antioxidante biológico novedoso y un potente eliminador de radicales libres. En modelos animales, se ha demostrado que el AAL protege tanto contra la pérdida auditiva inducida por la edad como contra la inducida por cisplatino.

Una revisión sistemática sobre la protección por vitaminas/antioxidantes contra la PAIR ocupacional (PMC, 2019) encontró que el consumo de 600 mg de AAL durante 10 días consecutivos podía proteger significativamente contra la pérdida auditiva temporal inducida por la exposición a un tono puro de alta frecuencia de 90 dB, y que el desplazamiento temporal del umbral y el cambio de amplitud de las emisiones otoacústicas evocadas transitorias tras la exposición al ruido fueron menores después de 10 días de ingesta oral de AAL. Un estudio preliminar en humanos sobre el AAL y el desplazamiento temporal del umbral (PMC, 2013) examinó a 30 voluntarios en un diseño aleatorizado. La evidencia sigue siendo preliminar, con necesidad de ECA más grandes y de mayor duración. Los datos de modelos animales son sólidos; la traducción a humanos está en etapas iniciales.

6.4 Coenzima Q10 (CoQ10)

Uso tradicional

La coenzima Q10 es un compuesto sintetizado endógenamente que se encuentra en carnes de órganos y algunos pescados; no tiene un uso herbal tradicional documentado para dolencias auditivas.

Evidencia científica

La coenzima Q10 es crucial para la bioenergética mitocondrial y el equilibrio redox, y se ha estudiado en trastornos auditivos. Su uso clínico abarca desde la sordera mitocondrial genética hasta la pérdida auditiva adquirida asociada al estrés oxidativo. La coenzima Q10 (ubiquinol) retrasó la progresión de la pérdida auditiva en pacientes con un defecto genético específico (mutación mitocondrial 7445A→G).

Una revisión de alcance (scoping review) de 2026 publicada en MDPI identificó 14 estudios clínicos en humanos que cumplían los criterios de inclusión, incluidos ECA, estudios clínicos no aleatorizados, series de casos e informes de casos. Catorce estudios cumplieron los criterios de inclusión. La validez interna varió entre los estudios: la mayor parte de la evidencia sobre la terapia de reemplazo se derivó de diseños observacionales, y las aplicaciones antioxidantes fueron respaldadas principalmente por estudios pequeños. La evidencia se califica actualmente como de calidad baja a moderada en general, con la señal más convincente para las afecciones auditivas hereditarias relacionadas con la mitocondria.

7. Patrones dietéticos y factores de estilo de vida

7.1 Calidad general de la dieta

Algunos estudios transversales y de cohorte longitudinal han proporcionado evidencia preliminar que sugiere que los patrones dietéticos saludables pueden contribuir a la preservación de la audición, mientras que otros no han encontrado asociaciones significativas. Una mayor ingesta de carbohidratos, grasas y colesterol, o una menor ingesta de proteínas, por parte de los individuos se correspondía con un peor estado auditivo. Un mayor consumo de ácidos grasos poliinsaturados se correspondía con un mejor estado auditivo. Además de la malnutrición, se reportó la obesidad como un factor de riesgo para la pérdida auditiva.

7.2 Grasa saturada y lípidos dietéticos

Una dieta baja en grasas saturadas puede ayudar a ralentizar la pérdida auditiva. Esta recomendación se basa en el mecanismo vascular ya establecido: los lípidos de la dieta influyen en la salud arterial, y la estría vascular es particularmente susceptible a la insuficiencia vascular. Los cambios ateroscleróticos que afectan a los pequeños vasos que irrigan la cóclea pueden reducir el aporte de oxígeno y nutrientes, acelerando la degeneración de las células ciliadas.

7.3 Ejercicio físico

El ejercicio es beneficioso para la salud, ya que mejora la función cardiovascular, la condición física y la salud psicosocial. El ejercicio regular también puede reducir múltiples factores de riesgo cardiovascular, como corregir los perfiles de lipoproteínas y reducir la masa grasa y la presión arterial. La dieta y el ejercicio también pueden desempeñar un papel en el envejecimiento y la audición. Se cree que el mecanismo por el cual la actividad física puede favorecer la salud auditiva se relaciona principalmente con una mejor perfusión cocleares y una reducción de la inflamación sistémica y el estrés oxidativo.

7.4 Peso corporal y obesidad

En dos estudios de cohorte realizados en Europa y Corea, se encontró que un IMC alto y un IMC bajo se asociaban, respectivamente, con la pérdida auditiva. Se reportó la obesidad como un factor de riesgo para la pérdida auditiva. Se cree que la relación entre el peso corporal y la función auditiva está mediada en parte por vías metabólicas compartidas (inflamación, dislipidemia, resistencia a la insulina) que afectan la vascularización cocleares.

7.5 Protección contra el ruido como factor de estilo de vida

Dado que se cree que los factores extrínsecos desempeñan un papel en la progresión de la presbiacusia, el uso de tapones u orejeras para atenuar los sonidos puede ser útil si el paciente necesita exponerse a ruidos fuertes. Dada la creciente prevalencia de la pérdida auditiva inducida por ruido debido a la exposición ocupacional al ruido y al uso de dispositivos de audio personales, abordar esta cuestión constituye un desafío urgente de salud pública.

7.6 Tabaquismo

La pérdida auditiva, el tinnitus y el vértigo se asocian con el tabaquismo, la presión arterial alta, la diabetes mellitus, el estilo de vida, la edad, los antecedentes de salud, las actividades de ocio y la exposición al ruido ocupacional. Se cree que el efecto ototóxico del tabaquismo implica tanto la vasoconstricción cocleares directa (que reduce el suministro de oxígeno) como la inducción sistémica de estrés oxidativo.

8. Resumen de los niveles de evidencia

  • Magnesio + vitaminas antioxidantes (combinados): Evidencia moderada de un pequeño ECA y datos observacionales; se sugieren efectos sinérgicos sobre los umbrales auditivos.
  • Ginkgo biloba EGb 761 (extracto estandarizado): Evidencia baja a moderada de múltiples ECA, específicamente para el tinnitus; otras preparaciones carecen de datos de ensayos adecuados.
  • Folato: Evidencia observacional moderada; un ECA holandés; relación dosis-respuesta en forma de U observada en datos de NHANES; se necesitan más ECA.
  • Vitamina D: Evidencia observacional y de cohorte de preliminar a moderada; pequeños ECA respaldan el beneficio en pacientes con deficiencia y PASS.
  • N-acetilcisteína (NAC): Evidencia preliminar de pequeños ECA; señal de beneficio para la prevención de la PAIR; se requieren ensayos más grandes.
  • Ácido alfa-lipoico: Sólida evidencia en modelos animales; un pequeño ECA en humanos que muestra protección contra el desplazamiento temporal del umbral; preliminar en humanos.
  • Coenzima Q10: Evidencia baja a moderada; señal más sólida para la sordera hereditaria mitocondrial; preliminar para la hipoacusia sensorineural adquirida.
  • Ácidos grasos omega-3: Preliminar; datos de grandes cohortes observacionales; sin grandes ECA dedicados a resultados auditivos.
  • Vitaminas A, C, E (individualmente): Preliminar; asociaciones observacionales; no confirmadas por metaanálisis de estudios de intervención.
  • Zinc: Mixta; puede reducir la carga subjetiva del tinnitus en algunos pacientes; sin efecto consistente sobre los umbrales audiométricos en ECA.
  • Riboflavina (B2): Mecanicista/preclínica; datos insuficientes de ensayos en humanos para caracterizar el nivel de evidencia.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Dieta rica en omega-3: Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos como el salmón, las sardinas, las nueces y las semillas de linaza, ayudan a reducir la inflamación en el sistema auditivo y contribuyen a mantener la integridad estructural de las membranas celulares del oído interno. Se recomienda consumir al menos dos porciones de pescado graso por semana, o agregar semillas de linaza molidas y nueces a las comidas diarias para favorecer la salud auditiva a largo plazo.
Remedio 2
Ginkgo biloba: Ginkgo biloba es un remedio herbal ampliamente reconocido, utilizado en la práctica tradicional de salud natural para favorecer la circulación, incluido el flujo sanguíneo hacia el oído interno y el cerebro. Se ha empleado para ayudar a controlar el tinnitus y la función auditiva general — pruebe un extracto de hoja estandarizado en forma de infusión herbal diaria o suplemento, según las pautas generales de la naturopatía.
Remedio 3
Alimentos ricos en magnesio: El magnesio ayuda a proteger las delicadas células ciliadas de la cóclea del daño inducido por el ruido, mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la formación de especies reactivas de oxígeno dañinas. Incorpora alimentos ricos en magnesio, como las verduras de hoja verde oscura, las semillas de calabaza, las almendras, el chocolate amargo y los cereales integrales, como un hábito alimenticio diario.
Remedio 4
Frutas y Verduras Ricas en Antioxidantes: Las vitaminas A, C y E son potentes antioxidantes que combaten el estrés oxidativo en el sistema auditivo, ayudando a preservar la cóclea y el nervio auditivo con el paso del tiempo. Consuma diariamente una variedad colorida de bayas, naranjas, col rizada, espinaca, zanahorias, camotes y frutos secos para aportar estos nutrientes protectores a través de fuentes de alimentos integrales.
Remedio 5
Alimentos con Folato y Vitaminas B: El folato (vitamina B9) favorece el flujo sanguíneo saludable hacia el nervio auditivo, y sus niveles bajos se han vinculado con el deterioro auditivo relacionado con la edad, mientras que la B12 apoya la salud del nervio cocleary se ha asociado con tinnitus cuando existe deficiencia. Consume regularmente vegetales de hoja verde, lentejas, frijoles, huevos y lácteos para mantener estas vitaminas B en niveles óptimos.
Remedio 6
Ajo: El ajo se ha utilizado desde hace mucho tiempo en las tradiciones de salud natural por sus propiedades antimicrobianas y estimulantes de la circulación, y su capacidad para mejorar el flujo sanguíneo ayuda a nutrir las pequeñas células ciliadas de la cóclea esenciales para la audición. Agrega varios dientes de ajo fresco a las comidas cocidas diariamente, o consume una pequeña cantidad cruda, para favorecer la circulación del oído interno y ayudar a prevenir infecciones de oído.
Remedio 7
Cúrcuma (Curcumina): El compuesto activo de la cúrcuma, la curcumina, es un potente antiinflamatorio y antioxidante que puede ayudar a proteger las estructuras del oído del daño causado por la inflamación crónica y el estrés oxidativo. Incorpora la cúrcuma en las comidas diarias —en leche dorada, sopas o guisos— y combínala con pimienta negra para mejorar su absorción.
Remedio 8
Protección contra el ruido e higiene auditiva: la pérdida auditiva inducida por ruido es una de las formas más prevenibles de daño auditivo, y el uso constante de protección auditiva, como tapones de espuma para los oídos u orejeras, en entornos ruidosos puede prevenir hasta el 90% del daño auditivo relacionado con el ruido. Mantén el volumen de los dispositivos de audio personales por debajo del 60%, toma descansos regulares en silencio lejos de entornos ruidosos y nunca uses hisopos de algodón dentro del canal auditivo, ya que empujan la cera más profundamente y generan riesgo de daño.
Remedio 9
Ejercicio cardiovascular: El ejercicio aeróbico regular —caminar, andar en bicicleta, nadar o trotar durante al menos 30 minutos la mayoría de los días— mejora la circulación sanguínea en todo el cuerpo, incluidos los diminutos vasos sanguíneos que suministran oxígeno y nutrientes al oído interno. Los estudios indican que las personas que hacen ejercicio regularmente tienen un riesgo significativamente menor de pérdida auditiva en comparación con las personas sedentarias, y la buena condición cardiovascular también ayuda a controlar la presión arterial y el azúcar en la sangre, factores que afectan la audición.
Remedio 10
Reducción del Estrés y Sueño de Calidad: El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, lo cual puede reducir el flujo sanguíneo hacia el oído interno y empeorar afecciones como el tinnitus, mientras que un sueño deficiente perjudica los procesos naturales de reparación del cuerpo. Practique técnicas diarias de reducción del estrés, como la meditación, la respiración profunda o el yoga, y priorice de 7 a 9 horas de sueño de calidad por noche para apoyar el sistema nervioso y la salud auditiva en general.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar salud auditiva.
  • La acetil-L-carnitina (ALCAR) contrarresta el daño mitocondrial en las células ciliadas cocleares causado por la exposición al ruido. Combinada con NAC en estudios en animales, la ALCAR redujo significativamente los cambios permanentes en el umbral auditivo y la pérdida de células ciliadas tras un trauma acústico. También se ha estudiado en relación con el deterioro auditivo asociado a la edad, con evidencia mecanística que respalda su papel en la reparación mitocondrial coclear.

  • El ácido alfa-lipoico (ALA) es un antioxidante mitocondrial que cruza la barrera hematoencefálica y protege a las células ciliadas cocleares del daño oxidativo inducido por ruido y relacionado con la edad. Estudios en animales confirman que el ALA protege contra la pérdida auditiva inducida por cisplatino y por ruido. Un estudio preliminar en humanos evaluó los efectos del ALA sobre el cambio temporal del umbral (TTS, por sus siglas en inglés) en voluntarios expuestos a ruido, mostrando tendencias otoprotectoras.

  • La coenzima Q10 (CoQ10) favorece la producción de energía mitocondrial y actúa como un potente antioxidante en las células cocleares. Un ECA doble ciego de 2025 (n=50) encontró que 100 mg/día de CoQ10 disminuyeron significativamente la discapacidad y la intensidad del tinnitus en pacientes con presbiacusia durante 6 semanas. Un ensayo clínico de 2007 mostró un beneficio para pacientes con tinnitus que presentaban niveles bajos de CoQ10 en sangre. Una revisión exploratoria sistemática (scoping review) de 2026 identificó 14 estudios que vinculan la CoQ10 con los resultados auditivos.

  • fisetinaCientífico

    La fisetina es un antioxidante flavonoide que ha demostrado propiedades otoprotectoras en modelos animales, protegiendo a las células ciliadas cocleares del daño inducido por cisplatino y por ruido. Activa la SIRT1 y reduce el estrés oxidativo en la cóclea. La fisetina ha sido estudiada específicamente para la pérdida auditiva neurosensorial en investigación preclínica.

  • ginkgo bilobaCientífico

    El Ginkgo biloba (extracto estandarizado EGb 761) es el suplemento herbal más estudiado para el tinnitus y la pérdida auditiva. Se cree que mejora la circulación sanguínea cerebral y del oído interno, y que protege contra los radicales libres. Las guías europeas y estadounidenses de otorrinolaringología lo han recomendado para reducir la molestia asociada al tinnitus. La evidencia proveniente de ensayos controlados aleatorizados es mixta, pero una revisión sistemática de cinco ECA concluyó que el extracto estandarizado es una opción de tratamiento basada en evidencia para el tinnitus.

  • L-glutatiónCientífico

    El glutatión (GSH) es el principal antioxidante endógeno en las células ciliadas cocleares. Su depleción es un mecanismo clave en la pérdida auditiva inducida por ruido y por cisplatino. Estudios en animales confirman que el glutatión exógeno limita la pérdida auditiva inducida por ruido, y la NAC (un precursor del GSH) ha sido el principal sustituto clínico. El glutatión en sí mismo ha sido evaluado como agente otoprotector.

  • luteolinaCientífico

    La luteolina es una flavona con propiedades otoprotectoras demostradas en estudios con animales, que protege las células ciliadas de la cóclea del daño inducido por ruido y por cisplatino a través de mecanismos antioxidantes y antiinflamatorios. Está incluida en la Advanced Hearing Formula, referenciada por ConsumerLab (25 mg por porción), junto con otros ingredientes para la audición respaldados por evidencia.

  • magnesioCientífico

    El magnesio ha sido estudiado tanto en la pérdida auditiva inducida por ruido (NIHL, por sus siglas en inglés) como en el tinnitus. Estudios militares israelíes mostraron que los soldados que tomaban magnesio antes de la exposición al ruido experimentaron significativamente menos pérdida auditiva permanente que los controles. Se cree que los efectos vasodilatadores y neuroprotectores del magnesio protegen las células ciliadas cocleares durante el trauma acústico. También muestra cierta evidencia de reducir la gravedad del tinnitus.

  • MelatoninaCientífico

    La melatonina es una hormona antioxidante potente estudiada para la prevención de la pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia) y la ototoxicidad inducida por ruido. Estudios en animales realizados con ratones C57BL/6J (intervención de 12 meses) confirmaron que la melatonina prevenía la degeneración de las células ciliadas cocleares. La melatonina se ha utilizado en combinación con la CoQ10 en ensayos clínicos piloto que mostraron protección contra el daño auditivo inducido por cisplatino.

  • MetilcobalaminaCientífico

    La metilcobalamina es la forma bioactiva y neurológicamente activa de la vitamina B12, específicamente recomendada para aplicaciones relacionadas con la salud auditiva por sobre la cianocobalamina. Los niveles bajos de vitamina B12 en suero se asocian de manera significativa con la pérdida auditiva relacionada con la edad y el tinnitus. La deficiencia de B12 provoca la degeneración de las neuronas del nervio cocleares. La metilcobalamina aparece específicamente en fórmulas clínicas de suplementos para la audición referenciadas por ConsumerLab y profesionales asociados a los NIH.

  • La N-acetilcisteína (NAC) es un precursor del glutatión, el principal antioxidante celular en las células ciliadas de la cóclea. Múltiples estudios en animales demuestran que la NAC reduce significativamente la pérdida de células ciliadas cocleares inducida por ruido y los desplazamientos permanentes del umbral. Un estudio de ScienceDirect de 2006 mostró que la NAC redujo significativamente los desplazamientos permanentes del umbral y la pérdida de células ciliadas en animales cuando se administró de 1 a 4 horas después de la exposición al ruido. Los resultados en humanos son mixtos, pero cuentan con un buen respaldo mecanístico.

  • La nicotinamida ribósido (NR) es un precursor de NAD+ que protege las sinapsis del nervio cocleares del daño inducido por ruido. Una investigación de Weill Cornell (Cell Metabolism, 2014) demostró que la NR prevenía la degeneración sináptica y la pérdida auditiva tanto a corto como a largo plazo en ratones expuestos a ruido. Múltiples estudios en animales posteriores confirmaron que la NR protege las sinapsis en cinta de las células ciliadas, las células ciliadas cocleares y las neuronas auditivas frente al daño causado por el ruido y relacionado con la edad.

  • Múltiples estudios de cohorte prospectivos y de gran tamaño vinculan una mayor ingesta dietética de omega-3 y niveles sanguíneos de DHA más elevados con tasas significativamente menores de pérdida auditiva relacionada con la edad. Un seguimiento del Nurses' Health Study a 65,215 mujeres durante 18 años encontró que las mujeres que consumían dos o más porciones de pescado por semana tenían un riesgo 20% menor de pérdida auditiva. Los datos del UK Biobank (n>100,000) mostraron que quienes se encontraban en el quintil superior de niveles sanguíneos de DHA tenían 16% menos probabilidades de reportar dificultad auditiva.

  • corteza de pinoCientífico

    El extracto de corteza de pino (Pycnogenol) mejora el flujo sanguíneo cocleares y la microcirculación, y se ha evaluado en pequeños ensayos clínicos para el tinnitus y la pérdida súbita de audición neurosensorial. Aumenta la producción endotelial de óxido nítrico, mejorando la vasculatura del oído interno. Un estudio controlado encontró que el extracto de corteza de pino mejoró el tinnitus y la audición en pacientes con enfermedad de Ménière.

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un antioxidante flavonoide con efectos protectores demostrados contra el daño cocleal inducido por cisplatino y por ruido en modelos animales. Inhibe la señalización inflamatoria de NF-κB en las células ciliadas cocleares y se incluye en formulaciones para la salud auditiva respaldadas por evidencia. La quercetina también tiene efectos vasodilatadores que pueden favorecer el flujo sanguíneo cocleares.

  • RehmanniaCientífico

    La raíz de Rehmannia preparada al vapor tiene un uso tradicional en la MTC (medicina tradicional china) para enfermedades del oído interno, incluidos el tinnitus y la pérdida auditiva. Una investigación in vitro (J Ethnopharmacol, 2006) demostró que el extracto de Rehmannia protegió a las células ciliadas auditivas (HEI-OC1) de la ototoxicidad inducida por cisplatino de manera dosis-dependiente mediante la eliminación de radicales libres. La hierba figura en una revisión de medicina integrativa china como candidata para el tratamiento de la sordera neurosensorial adquirida.

  • resveratrolCientífico

    El resveratrol activa la SIRT1 en la cóclea, reduciendo el estrés oxidativo y favoreciendo la recuperación de la pérdida auditiva inducida por ruido. Estudios de PubMed en ratones C57BL/6 muestran que la suplementación a largo plazo con resveratrol resultó en una mejor recuperación auditiva y una menor pérdida de células ciliadas después de la exposición a ruido intenso. El resveratrol también tiene efectos protectores contra la pérdida auditiva inducida por cisplatino y aminoglucósidos.

  • selenioCientífico

    El selenio es un mineral antioxidante cuya deficiencia está relacionada con un mayor riesgo de pérdida auditiva. Se ha demostrado que el selenio, junto con el zinc, ejerce un efecto clínicamente favorable sobre la intensidad del tinnitus en pacientes con niveles bajos de estos minerales. Una revisión de PubMed de 2019 identificó la deficiencia de selenio como un factor de riesgo para la pérdida auditiva.

  • TaurinaCientífico

    La taurina se distribuye por todo el sistema auditivo central y periférico y desempeña un papel importante en el desarrollo anatómico y funcional del sistema auditivo. Estudios en animales demuestran que la taurina protege a las células ciliadas cocleares del daño ototóxico y promueve la proliferación de células madre neurales cocleares.

  • vitamina ACientífico

    La deficiencia de vitamina A se asocia con un mayor riesgo de pérdida auditiva, y la vitamina A combinada con las vitaminas C, E y magnesio ha demostrado efectos otoprotectores tanto en modelos animales como en investigaciones en humanos. Un estudio en animales de 2020 confirmó que las vitaminas antioxidantes orales A, C, E y magnesio redujeron los cambios en el umbral auditivo después de una pérdida auditiva inducida por ruido, al promover la supervivencia de las células ciliadas externas.

  • vitamina B12Científico

    La deficiencia de vitamina B12 está asociada con la pérdida auditiva relacionada con la edad y el tinnitus. Los niveles bajos de B12 sérica se correlacionan con umbrales audiométricos más altos en personas mayores y con tinnitus en trabajadores expuestos a ruido. Los estudios muestran que las mujeres con audición deteriorada tenían niveles de B12 sérica un 48% más bajos que las mujeres con audición normal. La suplementación en pacientes con deficiencia ha mostrado beneficios para los síntomas de tinnitus.

  • La niacina (vitamina B3) favorece el flujo sanguíneo cocleares mediante vasodilatación y es un precursor del NAD+. Investigaciones del Weill Cornell Medical College mostraron que su derivado, el ribósido de nicotinamida, previene el daño inducido por ruido en las sinapsis del nervio cocleares. La niacina se ha utilizado históricamente para la pérdida súbita de audición y el tinnitus por sus efectos vasodilatadores. Una revisión de Stanford de 2024 confirmó que la vitamina B3 protege las estructuras cocleares.

  • vitamina B6Científico

    La vitamina B6 actúa junto con el folato y la B12 para regular el metabolismo de la homocisteína, cuya desregulación contribuye al daño vascular cocleal y a la pérdida auditiva. La B6 se incluye frecuentemente en fórmulas de suplementos para el tinnitus, con evidencia de respaldo proveniente de estudios observacionales. Favorece la función del nervio auditivo y forma parte de ensayos clínicos de suplementos para la audición.

  • El folato (vitamina B9) reduce los niveles de homocisteína, que cuando están elevados alteran el flujo sanguíneo cocleares y contribuyen a la pérdida auditiva neurosensorial. Múltiples estudios poblacionales, incluidos los datos de NHANES, vinculan un bajo estado de folato con mayores tasas de pérdida auditiva. Las mujeres con discapacidad auditiva tenían un 43 % menos de folato en glóbulos rojos que aquellas con audición normal en un estudio de referencia publicado en PubMed.

  • El metilfolato (5-MTHF) es la forma bioactiva del folato y comparte la misma evidencia sobre la salud auditiva que el ácido fólico, en particular en relación con el daño cocleares mediado por homocisteína. Un estado bajo de folato se asocia significativamente con la pérdida auditiva relacionada con la edad, y los niveles óptimos de folato se correlacionan con umbrales audiométricos más bajos. Un estudio transversal de NHANES confirmó esta asociación.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C es un antioxidante estudiado para la prevención de la pérdida auditiva inducida por ruido. Estudios en animales muestran que la vitamina C protege a las células cocleares del trauma acústico. Combinada con las vitaminas A, E y magnesio, demostró efectos otoprotectores en múltiples modelos animales y estudios epidemiológicos. Algunos datos epidemiológicos de gran escala sugieren asociaciones protectoras.

  • vitamina DCientífico

    La deficiencia de vitamina D está asociada con un aumento en la intensidad del tinnitus y un mayor riesgo de pérdida auditiva neurosensorial. Los ensayos clínicos han demostrado que corregir la deficiencia de vitamina D puede reducir la severidad del tinnitus. Los estudios que evalúan la suplementación con vitamina D para la pérdida auditiva súbita han mostrado un beneficio modesto con dosis moderadas. Los receptores de vitamina D están presentes en las células cocleares.

  • vitamina D3Científico

    La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma preferida de vitamina D para la suplementación y comparte la misma base de evidencia sobre salud auditiva que la vitamina D en general. La deficiencia se correlaciona con un mayor riesgo de pérdida auditiva, un aumento en la intensidad del tinnitus y peores resultados en la hipoacusia neurosensorial súbita (HNSS). La corrección de la deficiencia con D3 ha demostrado un beneficio clínico para el tinnitus en ECA.

  • vitamina ECientífico

    La vitamina E (tocoferol) es un antioxidante liposoluble estudiado por su capacidad otoprotectora frente al ruido y al envejecimiento. Estudios en animales y epidemiológicos muestran que protege a las células ciliadas de la cóclea del daño oxidativo. Combinada con las vitaminas A, C y magnesio, ha demostrado efectos otoprotectores en modelos animales de pérdida auditiva inducida por ruido.

  • ZincCientífico

    La deficiencia de zinc está asociada con el tinnitus y con un mayor riesgo de pérdida auditiva. El zinc es esencial para la función inmunitaria y el mantenimiento del tejido del oído interno, y la suplementación con zinc ha sido estudiada en pacientes con tinnitus que presentan niveles bajos de zinc sérico, mostrando cierta mejoría clínica. Múltiples revisiones identifican al zinc como un factor con un efecto clínicamente favorable sobre la intensidad del tinnitus, particularmente en pacientes con deficiencia de zinc.

  • Rehmannia forma parte de fórmulas de la MTC (Medicina Tradicional China) indicadas específicamente para el tinnitus y la pérdida auditiva asociados con la deficiencia de Yin de Riñón. La monografía de Restorative Medicine la incluye para el "daño auditivo (inducido por gentamicina)" y existe cierto respaldo a nivel de práctica clínica para su uso en enfermedades del oído interno, pero faltan datos de ensayos controlados en humanos.

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