Flora urinaria
Sinopsis
Flora urinaria: una referencia enciclopédica en el contexto de la nutrición y la salud natural
1. Definición y panorama conceptual
La flora urinaria —también denominada microbioma urinario, urobioma o microbiota urinaria— describe la comunidad de microorganismos que habitan el tracto urinario humano en condiciones fisiológicas normales. El tracto urinario alberga su propia comunidad singular de microorganismos, conocida como el microbioma urinario. El término "microbioma" hace referencia al conjunto de genomas microbianos presentes en un entorno especÃfico.
Durante la mayor parte del siglo XX, se consideró que la orina era estéril. Inicialmente, la vejiga urinaria no se incluyó en el Proyecto del Microbioma Humano porque la orina se consideraba tradicionalmente estéril, debido a la presunción de que todas las bacterias eran patógenas; sin embargo, el desarrollo de técnicas de secuenciación de ADN de alto rendimiento permitió identificar la comunidad microbiana comensal del tracto urinario. Actualmente se ha comprobado que las personas sanas poseen una microbiota residente de flora normal en su tracto urinario, lo que desmiente la antigua creencia de que hallar microorganismos en la orina implicaba una infección.
La aplicación de técnicas de secuenciación de próxima generación ha permitido caracterizar el microbioma del tracto urinario y ha llevado al rechazo del concepto preestablecido de esterilidad en la vejiga urinaria. No solo se ha implicado a las comunidades microbianas del tracto urinario en el mantenimiento de la salud, sino que también se han asociado alteraciones en su composición con diferentes patologÃas urinarias, como las infecciones del tracto urinario.
2. Sistemas corporales implicados
La flora urinaria se asocia principalmente con estructuras del tracto urinario inferior. El término "microbioma" hace referencia al conjunto de microorganismos que habitan un entorno particular, incluidos bacterias, virus, hongos y su material genético; en el contexto del tracto urinario, el microbioma está compuesto principalmente por bacterias que viven en la vejiga y la uretra.
La flora urinaria no existe de forma aislada. Existen conexiones bien documentadas con el microbioma vaginal, el microbioma intestinal, el sistema inmunitario y el sistema endocrino:
- Eje vaginal-urinario: La proximidad anatómica entre la vagina y el tracto urinario sugiere que la vagina podrÃa ser la principal fuente de la comunidad microbiana urinaria. Dos informes recientes han propuesto que la microbiota urinaria femenina y la microbiota vaginal están interconectadas.
- Eje intestino-urinario: La relación entre el microbioma intestinal y la salud del tracto urinario está más interconectada de lo esperado. El intestino actúa como reservorio tanto de bacterias beneficiosas como perjudiciales, y los desequilibrios de la flora intestinal pueden afectar al tracto urinario.
- Sistema inmunitario: Un microbioma urinario saludable actúa como barrera frente a patógenos que pueden causar infecciones, como las infecciones del tracto urinario. Las bacterias beneficiosas del tracto urinario pueden competir con las bacterias perjudiciales por los recursos, producir sustancias que inhiben el crecimiento de los patógenos y estimular al sistema inmunitario para que responda ante posibles amenazas.
- Sistema endocrino: A medida que disminuyen los niveles de estrógeno durante la menopausia, se producen cambios en el tracto urogenital local, entre ellos el adelgazamiento del epitelio vaginal, un aumento del pH y una alteración de la composición de la comunidad bacteriana local, incluida una disminución de los lactobacilos, especie que suele predominar.
3. Composición de la flora urinaria saludable
El microbioma urinario es un ecosistema dinámico, y su composición puede variar de una persona a otra. Presenta comparativamente una baja biomasa en relación con otras localizaciones del cuerpo. Los avances recientes en el análisis de las comunidades microbianas que colonizan el cuerpo humano han identificado una comunidad microbiana residente en el tracto urinario humano. En comparación con muchos otros nichos microbianos, el tracto urinario humano alberga una biomasa relativamente baja. Los estudios han identificado numerosos géneros y especies que podrÃan constituir un microbioma urinario central.
3.1 En mujeres
El género más abundante que se encuentra en el microbioma urinario de mujeres sanas es Lactobacillus. Lactobacillus es una bacteria productora de ácido, anaerobia facultativa, conocida por desempeñar funciones protectoras en el tracto vaginal al reducir el pH y producir diversos compuestos bacteriostáticos/bactericidas. La segunda cepa bacteriana aislada con mayor frecuencia en la orina de mujeres sanas es Gardnerella, siendo Gardnerella vaginalis la especie más abundante. Además de Lactobacillus y Gardnerella, otros urotipos identificados en el microbioma urinario de mujeres sanas incluyen los urotipos Prevotella, Corynebacterium, Sneathia, Streptococcus y Escherichia.
Dentro de Lactobacillus, se han identificado especies especÃficas. Bifidobacterium subtile, Lactobacillus crispatus y Lactobacillus johnsonii fueron más predominantes en mujeres, asà como los géneros Bifidobacterium, Staphylococcus, Lactobacillus y Corynebacterium. Los estudios del microbioma vesical saludable (asintomático) han demostrado que suele estar predominado por lactobacilos. Del mismo modo, la comunidad vaginal saludable tÃpicamente consiste en más del 70 % de lactobacilos, y una reducción de Lactobacillus en la comunidad vaginal a menudo coincide con un desequilibrio bacteriano.
Las diferencias por sexo en el microbioma urinario son notables. Las diferencias entre mujeres se asociaron con la edad, el estado menopáusico, la paridad vaginal y las relaciones sexuales vaginales. De manera similar a que Lactobacillus es el género principal en la microbiota urinaria femenina, la microbiota masculina se caracteriza por el predominio de Corynebacterium y Streptococcus.
3.2 Composición urinaria y presiones ecológicas
Incluso los nitratos presentes en el entorno levemente ácido inhiben el crecimiento de algunas bacterias uropatógenas, pero también existen proteÃnas con actividad antimicrobiana. La eliminación continua de orina del organismo no favorece el crecimiento de microorganismos. Todos los microorganismos que sobreviven en estas condiciones deben haber desarrollado mecanismos de adaptación especiales.
La variación del microbioma urinario entre mujeres y hombres también puede derivarse de las diferentes composiciones de su orina. Las mujeres producen mayores cantidades de citrato, pero menos calcio y oxalato, mientras que los hombres excretan más creatinina.
4. Disbiosis de la flora urinaria: definición y presentación
El concepto de "disbiosis" —un cambio en la abundancia, ganancia o pérdida de microbios en una comunidad que conduce a un "desequilibrio"— ha cobrado atención debido a su posible vÃnculo con la enfermedad. La disbiosis del microbioma se manifiesta con una o más de las siguientes caracterÃsticas: un aumento en la proporción de microorganismos patógenos, una disminución en el número de microorganismos comensales y una reducción de la diversidad microbiana.
Los estudios han demostrado que las alteraciones en la composición y la diversidad del microbioma urinario están estrechamente relacionadas con la inflamación crónica, la desregulación inmunitaria, las alteraciones metabólicas y los cambios en el microambiente local.
Entre las afecciones asociadas con la disbiosis de la flora urinaria se incluyen:
- Infecciones del tracto urinario (ITU): La contribución del microbioma del tracto urinario a la ITU y su fisiopatologÃa recurrente aún no se comprende con claridad. La evidencia sugiere que las especies comensales presentes en los microbiomas del tracto urinario y urogenital, como Lactobacillus crispatus, pueden proteger frente a la colonización por uropatógenos.
- Vejiga hiperactiva e incontinencia urinaria de urgencia: Las alteraciones en el microbioma urinario, conocidas como disbiosis, se han vinculado con afecciones como la vejiga hiperactiva, la incontinencia urinaria de urgencia y las infecciones del tracto urinario recurrentes.
- Cistitis intersticial / sÃndrome de dolor vesical: Una disbiosis del microbioma urinario se asocia con la urgencia y la incontinencia urinaria, y también se relaciona con la cistitis intersticial/sÃndrome de dolor vesical y la vejiga neuropática.
- Cáncer de vejiga: La microbiota urinaria residente podrÃa contribuir a la carcinogénesis vesical al desencadenar inflamación persistente o producir metabolitos bioactivos. En comparación con individuos sanos, los pacientes con cáncer de vejiga presentan una disbiosis caracterÃstica del microbioma urinario, con alteraciones composicionales distintivas que pueden estar asociadas con el inicio del tumor, su progresión, la respuesta terapéutica y la clasificación diagnóstica.
- Hiperplasia benigna de próstata (HBP): La disbiosis del microbioma urinario puede influir en el microambiente inmunitario local y desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad en la HBP. Los estudios actuales han demostrado que la diversidad alfa de la microbiota urinaria en pacientes con HBP es significativamente mayor que en individuos sin HBP.
- Enfermedad de cálculos urinarios: Múltiples factores se han asociado con la enfermedad de cálculos urinarios, entre ellos el nivel socioeconómico, la genética del huésped, la dieta, los medicamentos, los antibióticos y el metabolismo. El microbioma está fuertemente asociado con todos estos factores y, por lo tanto, se le implica como un mediador importante de la enfermedad.
- SÃndrome genitourinario de la menopausia: La disbiosis vaginal —caracterizada por un cambio en los perfiles de Lactobacillus— se vincula con la urgencia urinaria, la incontinencia, la cistitis intersticial con sÃndrome de dolor vesical y la vejiga neuropática, que en conjunto constituyen el sÃndrome genitourinario de la menopausia.
5. Factores contribuyentes y asociados
La aparición de la disbiosis está regida por factores ambientales y relacionados con el huésped, que abarcan desde la dieta, la infección, la inflamación, el uso de antibióticos y la genética. Factores como la edad, el sexo, la actividad sexual, el uso de antibióticos y las afecciones de salud subyacentes pueden influir en la composición del microbioma urinario.
5.1 Uso de antibióticos
Se ha estudiado ampliamente que los antibióticos utilizados contra la ITU podrÃan afectar a la microbiota intestinal, provocando una reducción en la abundancia y la diversidad y, por lo tanto, disbiosis intestinal. De manera similar, la exposición de la microbiota urinaria a los antibióticos podrÃa generar una alteración en la comunidad microbiana urinaria.
5.2 Estado hormonal y menopausia
A medida que disminuyen los niveles de estrógeno durante la menopausia, se producen cambios en el tracto urogenital local que incluyen el adelgazamiento del epitelio vaginal, un aumento del pH y una alteración de la composición de la comunidad bacteriana local, incluida una disminución de los lactobacilos que suelen predominar. Junto con la disminución de los niveles de estrógeno, un subgrupo de mujeres posmenopáusicas experimenta sÃntomas molestos del tracto urinario inferior, como ardor al orinar, urgencia urinaria, incontinencia e infecciones del tracto urinario recurrentes. El aumento del pH vaginal causado por la reducción del estrógeno altera el microbioma vaginal, lo que resulta en niveles reducidos de Lactobacillus. Estos cambios influyen en la estructura y las funciones vaginales, contribuyendo a la aparición del sÃndrome genitourinario de la menopausia.
Las investigaciones sobre las diferencias del microbioma urinario posmenopáusico han encontrado cambios distintivos: un análisis de abundancia diferencial mostró que el género Prevotella era significativamente dominante en mujeres posmenopáusicas con sÃndrome genitourinario de la menopausia que reportaron sÃntomas urinarios, y Prevotella se correlacionó marginalmente con los sÃntomas de la micción.
5.3 Edad y sexo
No se identificaron especies bacterianas en el 30,9 % de los participantes masculinos y el 8,1 % de las participantes femeninas en una cohorte asintomática de gran tamaño. El número total de especies detectadas fue de 66, con un número promedio de especies de 1,2 por hombre y 2,3 por mujer. Las comunidades microbianas en la ITU mostraron diferencias según la edad, con individuos más jóvenes dominados por Escherichia coli y pacientes de mayor edad con altas abundancias de Pseudomonas.
5.4 Dieta
Muchos factores pueden influir en el microbioma urinario, como la edad, el sexo, los hábitos dietéticos, las infecciones y el uso de antimicrobianos, el estado hormonal y la variación regional. La dieta desempeña un papel importante en la salud del microbioma. Los alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales favorecen a las bacterias beneficiosas en todo el cuerpo. Limitar el exceso de azúcar y los alimentos procesados puede ayudar a prevenir la proliferación excesiva de organismos perjudiciales que pueden contribuir a las infecciones.
5.5 Afecciones de salud subyacentes
Otros factores que pueden influir en el microbioma urinario incluyen la dieta, los niveles de estrés, ciertos medicamentos, afecciones de salud subyacentes como la diabetes y las prácticas relacionadas con la higiene personal. La incontinencia urinaria y la incontinencia urinaria de urgencia o vejiga hiperactiva son afecciones muy comunes, pero no bien comprendidas, caracterizadas por urgencia, frecuencia e incontinencia urinaria, que afectan principalmente a mujeres y ancianos. Los factores de riesgo pueden ser la obesidad, la menopausia, un tono deficiente del suelo pélvico, múltiples partos naturales, el consumo excesivo de estimulantes como la cafeÃna y la taurina, el humo del cigarrillo y las intervenciones urológicas.
5.6 Conexión con el microbioma intestinal
La compleja interacción entre el intestino y la microbiota urinaria subraya la importancia de comprender la disbiosis microbiana en la infección del tracto urinario. Las investigaciones han establecido al intestino como un reservorio de uropatógenos; la desregulación de la flora intestinal puede predisponer a los individuos a la disbiosis urinaria.
6. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales
6.1 Arándano rojo (Vaccinium macrocarpon)
Uso tradicional
Los productos de arándano rojo se han utilizado en la medicina popular y tradicional de Norteamérica para el apoyo del tracto urinario durante muchos siglos. Los productos de arándano rojo se han utilizado ampliamente durante varias décadas para prevenir las infecciones del tracto urinario. Las tradiciones médicas indÃgenas y tradicionales de Norteamérica emplearon tanto el jugo de arándano rojo como preparaciones para las molestias e infecciones urinarias.
Evidencia cientÃfica
Los arándanos rojos contienen proantocianidinas (PAC), que inhiben la adherencia de Escherichia coli p-fimbriada a las células uroteliales que recubren la vejiga. El mecanismo antiadherencia opera tanto a través de las PAC como de la fructosa: la proantocianidina (PAC) se une a la molécula adhesina PapG en las fimbrias tipo P e inhibe la adherencia de Escherichia coli uropatógena (UPEC) a las células epiteliales que recubren el tracto urinario, mientras que la fructosa y la D-manosa se unen a los residuos de FimH en las fimbrias tipo 1, reduciendo asà la adherencia bacteriana al urotelio.
Una revisión sistemática y metaanálisis Cochrane de referencia, de 2023 —la quinta actualización de una revisión publicada originalmente en 1998—, evaluó 50 ensayos controlados aleatorizados que incluyeron a 8857 participantes. Concluyó que el arándano rojo resulta beneficioso para las ITU sintomáticas confirmadas por cultivo en mujeres con ITU recurrentes, en niños y en personas susceptibles a ITU tras intervenciones. En conjunto, los productos de arándano rojo redujeron el riesgo de ITU (6211 participantes: RR 0,70; IC del 95 %: 0,58 a 0,84).
El papel de la dosis de PAC se ha investigado más a fondo. Un metaanálisis independiente de 10 ECA encontró que cuando la ingesta diaria de PAC era de al menos 36 mg, el riesgo de ITU se reducÃa en un 18 % (RR = 0,82; IC del 95 % = 0,69–0,98; p = 0,03). Este metaanálisis confirmó la capacidad de la ingesta diaria de arándano rojo para la prevención de ITU en estos grupos, pero cada estudio presentaba diferentes ingestas de PAC, lo que dificulta identificar el nivel diario óptimo de PAC necesario para prevenir la recurrencia de la ITU.
Fuerza de la evidencia: Certeza moderada para la prevención de ITU sintomáticas confirmadas por cultivo en mujeres con ITU recurrentes, niños y pacientes posteriores a intervenciones. La calidad de la evidencia se califica como moderada debido a la heterogeneidad de las formulaciones de arándano rojo, los regÃmenes de dosificación y las poblaciones estudiadas. Actualmente no existe un régimen establecido en cuanto a la dosis de PAC a utilizar, ni una regulación formal de los productos de arándano rojo por parte de las autoridades sanitarias.
6.2 D-manosa
Uso tradicional
La D-manosa es un azúcar simple de origen natural que se encuentra en muchas frutas, incluidos los arándanos rojos, las manzanas y los duraznos. Su uso especÃfico para el apoyo del tracto urinario constituye un desarrollo relativamente reciente en la práctica de salud natural, surgido principalmente a finales del siglo XX, más que proveniente de una tradición herbaria de larga data.
Evidencia cientÃfica
La fimbria tipo 1 termina en una molécula adhesina FimH en su punta, que generalmente se une a proteÃnas de uroplaquina altamente N-manosiladas, expresadas abundantemente en la superficie apical del urotelio. La fructosa y la D-manosa se unen a los residuos de FimH, reduciendo asà la adherencia bacteriana al urotelio.
Una revisión sistemática de 2022 sobre los resultados de ensayos clÃnicos con D-manosa en mujeres señaló: existe evidencia de bajo nivel, procedente de un número reducido de estudios, que respalda el uso de D-manosa o tratamientos combinados para la potencial prevención de ITU en mujeres adultas sin producir efectos secundarios significativos; sin embargo, se necesitan ensayos más grandes y aleatorizados, doble ciego, para confirmarlo. Varios estudios sobre el arándano rojo produjeron evidencia contradictoria respecto a su eficacia.
Una revisión de la literatura recopiló todos los estudios hasta 2023 y encontró datos limitados para la D-manosa y la vitamina C, y datos aleatorizados para el arándano rojo, según el sistema de clasificación empleado. Los tres suplementos revisados no parecen estar sólidamente respaldados por datos clÃnicos.
Fuerza de la evidencia: Preliminar y de baja certeza. El fundamento mecanÃstico está bien establecido in vitro, pero el número de ECA en humanos con potencia estadÃstica adecuada sigue siendo escaso. La D-manosa justifica una mayor investigación en ensayos grandes y ciegos.
6.3 Probióticos y cepas de Lactobacillus
Uso tradicional
El concepto de enriquecer la dieta con organismos Lactobacillus para restaurar el equilibrio microbiano se propuso ya a principios del siglo XX. Ya en 1908, el concepto de una microbiota saludable fue propuesto por Metchnikoff con su sugerencia de enriquecer la dieta con una especie de Lactobacillus que se consideraba beneficiosa para el intestino humano. Los productos lácteos fermentados y los alimentos fermentados tradicionales han servido como vehÃculos de suministro de lactobacilos en muchas culturas.
Evidencia cientÃfica
Los probióticos se definen como "una preparación de, o un producto que contiene microorganismos definidos y viables en cantidades suficientes, que alteran la microflora (por implantación o colonización) en un compartimento del huésped y que, mediante ello, ejercen efectos beneficiosos para la salud de dicho huésped". Se cree que los organismos probióticos como Lactobacillus establecen una barrera contra los patógenos infecciosos que ascienden por el tracto urinario, se colonizan y posteriormente causan infección.
Se han estudiado cepas especÃficas. Se ha encontrado evidencia de que las especies de Lactobacillus —en particular L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri— pueden ser útiles en la prevención y el tratamiento de las ITU recurrentes. Un estudio doble ciego demostró que la suplementación con L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14 disminuyó de manera significativa, aunque incompleta, el número medio de recurrencias en pacientes con ITU no complicada en comparación con el grupo control.
Las cepas de Lactobacillus aisladas de muestras urogenitales femeninas han exhibido de manera constante propiedades antimicrobianas, lo que sugiere que desempeñan un papel en la inhibición o eliminación de patógenos en el tracto urinario y/o la vagina.
Una revisión sistemática Cochrane sobre probióticos para la prevención de ITU en adultos y niños llegó a una conclusión cautelosa. En general, los lactobacilos resultaron beneficiosos para el tratamiento de pacientes con vaginosis bacteriana. No se observó un beneficio claro para la candidiasis o la infección del tracto urinario. Los estudios fueron heterogéneos, y algunos estuvieron limitados por un tamaño de población pequeño. El uso de ciertas cepas de lactobacilos, como L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri, para la prevención y el tratamiento de la infección urogenital recurrente resulta prometedor, especialmente para la vaginosis bacteriana recurrente. La escasez de datos sobre el uso de probióticos para la infección del tracto urinario y la candidiasis vulvovaginal impide realizar recomendaciones definitivas.
Serán necesarios más ensayos clÃnicos que incluyan un mayor número de pacientes para obtener evidencia definitiva sobre el papel preventivo y curativo de los probióticos en las ITU. Se requerirán detalles sobre las formulaciones correctas en términos de cantidad de bacterias, viabilidad y factores de crecimiento asociados, con el fin de estandarizar el esquema de administración y lograr resultados homogéneos y comparables.
En cuanto al contexto posmenopáusico: se sabe que la terapia de reemplazo hormonal restaura, en parte, la salud del microbioma genitourinario. Las mujeres con sÃndrome genitourinario de la menopausia podrÃan tratarse potencialmente con suplementación de estrógeno o de Lactobacillus, o probablemente con una combinación de ambos.
Fuerza de la evidencia: Mixta. Si bien los datos mecanÃsticos y clÃnicos preliminares respaldan el papel de cepas especÃficas —en particular L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri— en la reducción de los episodios de ITU recurrente, la base de evidencia para la intervención probiótica especÃfica en el ámbito urinario sigue estando limitada por tamaños de muestra pequeños y heterogeneidad de los estudios. Es más sólida para la salud vaginal/urogenital en general que para el microbioma vesical especÃficamente.
6.4 Uva ursi (Arctostaphylos uva-ursi, gayuba)
Uso tradicional
Las hojas de gayuba han sido utilizadas por los pueblos indÃgenas de América durante siglos para tratar las infecciones del tracto urinario. La uva ursi es un extracto herbal derivado de las hojas de Arctostaphylos, un pequeño arbusto de hoja perenne, que se ha utilizado en la medicina tradicional de los nativos americanos para el tratamiento de los sÃntomas del tracto urinario y como diurético. La uva ursi se ha utilizado para tratar la disuria, la cistitis, la uretritis y los cálculos renales y vesicales. También se ha recomendado para inducir diuresis y tratar el estreñimiento.
En la medicina herbal europea, la uva ursi se ha utilizado ampliamente y figura en las farmacopeas de muchas sociedades occidentales para el tratamiento de afecciones urinarias, principalmente los sÃntomas de la infección del tracto urinario. Desde 1820 hasta 1936, un extracto fluido elaborado a partir de las hojas de la planta figuró como antiséptico urinario en la Farmacopea de los Estados Unidos y en el Formulario Nacional de los Estados Unidos. El extracto de hojas de Arctostaphylos uva-ursi ha sido aprobado para su uso en la inflamación del tracto urinario por el Instituto Federal Alemán de Medicamentos y Dispositivos Médicos, y está disponible con receta en Alemania para esta indicación.
FitoquÃmica y mecanismo propuesto
Las hojas de uva ursi contienen varios fitoquÃmicos, entre ellos ácido ursólico, ácido tánico, ácido gálico, aceites, resinas, glucósidos de hidroquinona (principalmente "arbutina") y flavonoides. Se sospecha que el componente activo de la uva ursi es la hidroquinona, y en particular la arbutina y la metilarbutina, que podrÃan tener actividades antiinflamatorias y antisépticas que se excretan en la orina. Los estudios in vitro han demostrado actividad antibacteriana frente a diversos organismos, incluida Escherichia coli, el patógeno urinario más prevalente. La acción antimicrobiana se ha atribuido a los derivados de la hidroquinona, especialmente la arbutina.
Un factor importante dependiente del pH rige su bioactividad: la conversión de la arbutina en hidroquinona libre depende en gran medida del pH urinario. En una orina muy ácida, la escisión enzimática se reduce, y llega menos hidroquinona libre al epitelio urinario.
Evidencia cientÃfica
Aunque la uva ursi se ha utilizado ampliamente en la medicina tradicional, no existe evidencia médica convincente de que sea eficaz para tratar las infecciones del tracto urinario o los sÃntomas urinarios. Los productos herbales para el alivio de los sÃntomas urinarios están ampliamente disponibles sin receta con una licencia de uso tradicional, aunque nunca se han sometido a estudios de eficacia rigurosos. La hoja de uva ursi figura en el listado del Comité de Productos Medicinales a Base de Plantas de la Agencia Europea de Medicamentos como un producto medicinal herbal tradicional para el alivio a corto plazo de sÃntomas leves y recurrentes del tracto urinario inferior en adultos, una vez excluidas las afecciones graves.
Fuerza de la evidencia: Muy limitada. La evidencia proviene principalmente de estudios in vitro y registros de uso tradicional. No se han realizado ECA grandes y rigurosos que hayan establecido la eficacia clÃnica. El estatus regulatorio en Europa es el de "producto medicinal herbal tradicional", un umbral de evidencia inferior al de la autorización plena como producto medicinal. La inclusión en el listado de la EMA no implica una eficacia clÃnica comprobada comparable a los estándares farmacéuticos.
6.5 Vitamina C (ácido ascórbico)
Uso tradicional
Los alimentos ricos en vitamina C —cÃtricos, bayas y verduras— se han considerado durante mucho tiempo, en las tradiciones populares de salud, beneficiosos para la salud urinaria, principalmente mediante un efecto teórico de acidificación de la orina.
Evidencia cientÃfica
Las infecciones del tracto urinario, que afectan predominantemente a las mujeres, se vinculan con alteraciones en el microbioma genitourinario. Los arándanos rojos, ricos en proantocianidinas, y el ácido ascórbico (vitamina C), conocido por sus propiedades de acidificación urinaria, se usan comúnmente para la prevención de ITU. Un ECA piloto de 2025 examinó directamente el efecto de la suplementación con ácido ascórbico sobre el microbioma urinario de mujeres sanas en edad reproductiva mediante secuenciación de amplicones del ARNr 16S, aunque los resultados sobre los cambios en la composición del microbioma aún deben caracterizarse plenamente.
Sin embargo, el fundamento teórico de la acidificación urinaria por la vitamina C es objeto de controversia: aunque comúnmente se cree que es un potente acidificante urinario, el efecto de la vitamina C suplementaria sobre el pH urinario suele ser limitado e inconsistente en individuos sanos. Los riñones cuentan con un sistema robusto de regulación del equilibrio ácido-base del cuerpo, que a menudo supera la leve acidez del ácido ascórbico.
Una revisión de la literatura de 2023 encontró datos limitados sobre la vitamina C como profiláctico de ITU. Los tres suplementos revisados —arándano rojo, D-manosa y vitamina C— no parecen estar sólidamente respaldados por datos clÃnicos.
Fuerza de la evidencia: Débil e inconsistente para la modulación directa del microbioma urinario o la prevención confiable de ITU. El mecanismo propuesto (acidificación de la orina) es fisiológicamente limitado. La vitamina C suplementaria en dosis altas también conlleva un riesgo de aumento del oxalato urinario, lo cual puede ser relevante para el riesgo de formación de cálculos.
7. Factores dietéticos y de estilo de vida
7.1 Hidratación
Mantenerse bien hidratado es una de las formas más eficaces de apoyar la salud urinaria. Una ingesta adecuada de lÃquidos ayuda a eliminar las bacterias perjudiciales del organismo, manteniendo al mismo tiempo condiciones óptimas para los microorganismos beneficiosos. En términos mecanÃsticos, la eliminación continua de orina del organismo no favorece el crecimiento de microorganismos, y la micción regular favorece el lavado mecánico natural de la uretra.
7.2 Patrón dietético e ingesta de azúcar
La dieta desempeña un papel importante en la salud del microbioma. Los alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales favorecen a las bacterias beneficiosas en todo el cuerpo. Limitar el exceso de azúcar y los alimentos procesados puede ayudar a prevenir la proliferación excesiva de organismos perjudiciales que pueden contribuir a las infecciones. La relación entre los patrones dietéticos y la composición especÃfica del microbioma urinario es un área de estudio en curso; las recomendaciones dietéticas precisas dirigidas directamente al urobioma esperan más datos de ensayos en humanos.
7.3 Alimentos fermentados y fuentes dietéticas de Lactobacillus
Los lactobacilos —el género más asociado con una flora urinaria saludable en las mujeres— están presentes en alimentos fermentados lácteos y vegetales, como el yogur, el kéfir, el kimchi y el chucrut. Aunque la evidencia clÃnica directa que vincula el consumo de estos alimentos especÃficamente con una mejor composición del microbioma urinario es limitada, dichos alimentos son fuentes dietéticas reconocidas de organismos lactobacilos viables, ampliamente asociados con la salud de las mucosas.
7.4 Factores hormonales y fitoestrógenos dietéticos
La menopausia representa una fase de transición clave en la salud de la mujer, caracterizada por la disminución de los niveles de estrógeno y un mayor riesgo de trastornos cardiometabólicos, musculoesqueléticos y urogenitales. Más allá de sus raÃces endocrinas, la evidencia emergente destaca al microbioma intestinal como un modulador crÃtico del equilibrio hormonal sistémico. Los fitoestrógenos dietéticos (presentes en la soja, la linaza y las legumbres) interactúan con el "estroboloma" intestinal e influyen en el metabolismo sistémico del estrógeno; la evidencia de los estudios actuales revela resultados diferentes entre poblaciones, lo que refleja la complejidad de la regulación estrogénica, en parte a cargo del microbioma intestinal.
7.5 Estimulantes, estilo de vida y otros factores
Los factores de riesgo para la incontinencia urinaria y la vejiga hiperactiva —afecciones asociadas con la disbiosis de la flora urinaria— pueden incluir la obesidad, la menopausia, un tono deficiente del suelo pélvico, múltiples partos naturales, el consumo excesivo de estimulantes como la cafeÃna y la taurina, el humo del cigarrillo y las intervenciones urológicas. Incluso algo tan simple como retener la orina durante perÃodos prolongados puede afectar el equilibrio bacteriano en el tracto urinario.
7.6 Apoyo al microbioma intestinal como estrategia indirecta de salud urinaria
La intrincada relación entre el intestino y la microbiota urinaria subraya la importancia de comprender la disbiosis microbiana. Esto resulta particularmente crucial para los niños con malformaciones congénitas del tracto urinario, quienes tienen riesgo de desarrollar ITU debido a la compleja interacción de factores del huésped y microbianos. Para la población general, el mantenimiento de la diversidad microbiana intestinal mediante una ingesta variada de fibra, la evitación de antibióticos innecesarios y el consumo de alimentos probióticos en la dieta probablemente favorezca el eje microbioma intestino-urinario, aunque los datos sobre el efecto directo en el microbioma urinario todavÃa están surgiendo.
8. Estado actual de la investigación y limitaciones
Se ha establecido una asociación entre la disbiosis y diversas enfermedades, incluidas las inflamatorias, autoinmunes y neurodegenerativas, pero sigue sin resolverse la cuestión de si la disbiosis es causa o consecuencia de la enfermedad. El mero hecho de disponer de información sobre los cambios en la comunidad microbiana no especifica si dichos cambios son funcionalmente perjudiciales para el huésped, resultados secundarios de las enfermedades, o factores individuales relacionados con el huésped. La investigación futura deberÃa centrarse no solo en correlacionar los cambios del microbioma urinario con las enfermedades, sino también en las interacciones entre el huésped y el microbioma, como el impacto de los urobiomas desequilibrados sobre las funciones del huésped (p. ej., el sistema inmunitario, la filtración glomerular), y en los factores del huésped que influyen sobre el microbioma.
Existen diferencias según el método de recolección de orina, las herramientas de análisis del ARNr 16S, los métodos estadÃsticos y la base de datos taxonómica en la que se basa el informe de géneros o especies. Estos diseños de estudio heterogéneos generan discrepancias en los resultados. El campo se ve además limitado por la baja biomasa del microbioma urinario en comparación con las muestras intestinales, lo que hace que la secuenciación basada en amplificación sea vulnerable a artefactos de contaminación.
Referencias
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- Cochrane Library: "Cranberries for preventing urinary tract infections" — Williams G et al. (2023)
- PMC / Frontiers in Nutrition: "Preventive effect of cranberries with high dose of proanthocyanidins on urinary tract infections: a meta-analysis and systematic review" (2024)
- PMC: "Probiotics for preventing urinary tract infections in adults and children" — Cochrane Review (2022)
- PMC: "The role of probiotics in women with recurrent urinary tract infections" (2018)
- PMC: "Enlisting Probiotics to Combat Recurrent Urinary Tract Infections in Women" (2023)
- NCBI Bookshelf / LiverTox: "Uva Ursi" monograph
- PMC: "Uva-ursi extract and ibuprofen as alternative treatments of adult female urinary tract infection (ATAFUTI): study protocol for a randomised controlled trial" (2017)
- PMC: "Menopausal Changes in the Microbiome — A Review Focused on the Genitourinary Microbiome" (2023)
- Scientific Reports: "Urinary microbiomes in postmenopausal women with or without urinary symptoms of the genitourinary syndrome of menopause" (2025)
- ClinicalTrials.gov: "Estrogen and the Urogenital Microbiome in GSM" (NCT03336437)
- MDPI Nutrients: "Diet, the Gut Microbiome, and Estrogen Physiology: A Review in Menopausal Health and Interventions" (2026)
- PMC: "A Pilot Study on the Impact of Cranberry and Ascorbic Acid Supplementation on the Urinary Microbiome of Healthy Women: A Randomized Controlled Trial" (2025)
- PMC: "Microbiome in the urinary system — a review" (2019)
Remedios Naturales
Ingredientes
- AlicinaCientÃfico
La alicina es el principal compuesto bioactivo azufrado del ajo, al que se le atribuyen efectos antimicrobianos contra bacterias causantes de infecciones urinarias, incluida E. coli. Los estudios in vitro demuestran una fuerte actividad antibacteriana contra múltiples uropatógenos, incluidas cepas resistentes a antibióticos. Al reducir la carga de uropatógenos en el tracto urinario, la alicina favorece el equilibrio ecológico que permite que las especies beneficiosas de Lactobacillus mantengan la salud de la flora urinaria. La VA Whole Health Library incluye al ajo/alicina entre los agentes con evidencia de eficacia contra patógenos urinarios.
- berberinaCientÃfico
La berbrina es un alcaloide vegetal (presente en el sello de oro, el agracejo y especies relacionadas) con efectos antiadherentes y antimicrobianos documentados y relevantes para la flora urinaria. Altera las membranas bacterianas y puede inhibir la adhesión de E. coli al epitelio vesical. Estudios clÃnicos que combinaron berberina con arbutina y D-manosa mostraron una reducción significativa de la carga bacteriana en muestras urinarias y una menor recurrencia de cistitis en comparación con tratamientos que utilizaban únicamente proantocianidinas. La investigación también sugiere que la berberina actúa como prebiótico, apoyando indirectamente a las bacterias intestinales beneficiosas.
- BifidobacteriumCientÃfico
Las especies de Bifidobacterium contribuyen al apoyo de la flora urinaria principalmente mediante la modulación del eje intestino-urinario, reduciendo el reservorio intestinal de uropatógenos como E. coli que ascienden y causan infecciones urinarias (ITU). Un ECA de 18 meses en 181 niños encontró que un probiótico multicepa que incluÃa Bifidobacterium bifidum y B. lactis logró una supervivencia libre de ITU del 96.7% frente a 83.3% en el placebo (p=0.02). Bifidobacterium es el género más común en el microbioma urinario femenino previo al entrenamiento para ir al baño.
- Bifidobacterium animalisCientÃfico
Bifidobacterium animalis subsp. lactis (cepa BLC1) fue uno de los componentes de un probiótico oral (ProBalans) que, según un estudio clÃnico de 2024, mejoró los resultados del tratamiento de las ITU cuando se combinó con antibióticos, en comparación con los antibióticos solos, según una revisión de Frontiers (2025). Favorece la flora urinaria principalmente mediante efectos sobre el eje intestino-vÃas urinarias, reduciendo la carga de uropatógenos en el reservorio intestinal.
- Bifidobacterium bifidumCientÃfico
Bifidobacterium bifidum fue un componente del probiótico multicepa que demostró una supervivencia libre de infección urinaria (IU) significativamente mejorada en un ECA doble ciego en 181 niños con IU febril (96,7% vs. 83,3%, p=0,02). Este apoya la flora urinaria indirectamente a través de efectos del eje intestino-urinario, reduciendo el reservorio de uropatógenos en el intestino. Se incluye en formulaciones probióticas urogenitales clÃnicamente estudiadas.
- Bifidobacterium breveCientÃfico
Bifidobacterium breve es reconocida entre las especies de Bifidobacterium con relevancia documentada para la salud del tracto urinario mediante la modulación del eje intestino-urinario. La Cleveland Clinic la incluye entre el género Bifidobacterium destacado por su apoyo a la salud del tracto urinario y vaginal. Reduce los reservorios intestinales de uropatógenos y modula las respuestas inmunitarias relevantes para la prevención de infecciones del tracto urinario (ITU).
- Bifidobacterium lactisCientÃfico
Bifidobacterium lactis fue un componente del probiótico multicepa en el ECA doble ciego de 18 meses (181 niños con infección urinaria febril) que logró una supervivencia libre de infección urinaria del 96.7% frente al 83.3% con placebo (p=0.02). Favorece la flora urinaria a través de mecanismos del eje intestino-urinario, reduciendo el reservorio intestinal de uropatógenos y modulando respuestas inmunitarias relevantes para la defensa del tracto urinario.
- Bifidobacterium longumCientÃfico
Bifidobacterium longum se encuentra entre las especies de Bifidobacterium con roles reconocidos en la protección del eje intestino-urinario. Favorece la flora urinaria de manera indirecta al reducir el reservorio intestinal de uropatógenos y modular las respuestas inmunitarias sistémicas relevantes para la susceptibilidad a infecciones urinarias. Cleveland Clinic la incluye entre las especies de Bifidobacterium con relevancia documentada para la salud del tracto urinario y vaginal.
- arándano rojoCientÃfico
El arándano rojo (cranberry) es una de las intervenciones naturales más estudiadas para la salud del tracto urinario, utilizada tradicionalmente durante siglos y respaldada por múltiples ensayos clÃnicos. Sus proantocianidinas (PAC) impiden la adhesión de uropatógenos al epitelio urinario, protegiendo el equilibrio natural de la flora urinaria. Un ensayo controlado con placebo encontró una reducción del 39% en los sÃntomas de infección del tracto urinario (ITU) con la suplementación de arándano rojo durante 24 semanas. La revisión Cochrane y múltiples metaanálisis respaldan el uso del arándano rojo para la prevención de ITU, particularmente en poblaciones con ITU recurrente.
- FOS (fructooligosacáridos)CientÃfico
Los fructooligosacáridos (FOS) son fibras prebióticas que promueven selectivamente el crecimiento de especies beneficiosas de Lactobacillus y Bifidobacterium en el intestino, el cual constituye el principal reservorio de uropatógenos causantes de infecciones urinarias (ITU). Al enriquecer la flora beneficiosa intestinal, los FOS respaldan el eje intestino-urinario para reducir la ascensión de uropatógenos y mantener indirectamente una flora urinaria saludable. Los FOS se utilizan como componente simbiótico junto con probióticos de Lactobacillus en formulaciones para la salud urogenital.
- ajoCientÃfico
El ajo tiene una larga historia de uso medicinal tradicional contra las infecciones urinarias, respaldada por evidencia in vitro y algunos estudios clÃnicos. Su compuesto activo, la alicina, demuestra fuertes efectos antibacterianos contra las bacterias causantes de infecciones urinarias (ITU). La VA Whole Health Library incluye al ajo entre los agentes antiinfecciosos y antiinflamatorios con evidencia de eficacia contra patógenos urinarios. Al suprimir la colonización de uropatógenos, el ajo favorece el equilibrio de la flora urinaria a favor de especies beneficiosas de Lactobacillus.
- inulinaCientÃfico
La inulina es una fibra prebiótica que promueve selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino, especies fundamentales para la vÃa del eje intestino-urinario que reduce el reservorio de uropatógenos y favorece la salud de la flora urinaria. Al enriquecer las bacterias intestinales beneficiosas, la inulina apoya indirectamente el equilibrio de la microflora urinaria. La inulina se utiliza en formulaciones simbióticas junto con probióticos urogenitales para mantener las poblaciones de Lactobacillus y Bifidobacterium relevantes para la protección del tracto urinario.
- lactiplantibacillus plantarumCientÃfico
Lactiplantibacillus plantarum (anteriormente Lactobacillus plantarum) es el nombre taxonómico actual de la especie documentada en investigaciones sobre la flora vaginal de Döderlein y el microbioma urinario. Estudios in vitro confirman que inhibe la adhesión de E. coli a las células epiteliales urinarias mediante competencia, inhibición y desplazamiento, y L. plantarum PXN47 induce la producción de mucina en el epitelio urinario. Un estudio clÃnico en niños con infecciones urinarias recurrentes mostró una tendencia hacia la reducción de la frecuencia de infecciones urinarias con la suplementación oral de L. plantarum.
- Lactobacillus acidophilusCientÃfico
Lactobacillus acidophilus es un constituyente de la flora vaginal de Döderlein (que está directamente conectada con la flora urinaria) y está naturalmente presente en el tracto urinario. Un ECA de 18 meses en 181 niños con infección urinaria febril demostró que un probiótico multicepa que incluÃa L. acidophilus mejoró significativamente la supervivencia libre de infección urinaria frente a placebo (96.7% vs. 83.3%, p=0.02). L. acidophilus mantiene el equilibrio de la flora urinaria acidificando el entorno e inhibiendo la colonización de uropatógenos.
- Lactobacillus brevisCientÃfico
Lactobacillus brevis se incluye entre las especies de Lactobacillus de la flora vaginal de Döderlein que está directamente conectada con el microbioma urinario femenino. MDPI Life Sciences (2023) la identifica como parte de la comunidad microbiana vaginal en edad fértil, cuya salud está vinculada a la protección de las vÃas urinarias. Contribuye mediante mecanismos de acidificación y exclusión competitiva comunes a las especies de Lactobacillus urogenitales.
- Lactobacillus caseiCientÃfico
Lactobacillus casei es un miembro de la flora vaginal de Döderlein con relevancia documentada para el tracto urinario. Estudios tempranos en animales mostraron que cepas indÃgenas de L. casei podÃan prevenir la ITU en ratas. Más recientemente, se demostró que un probiótico oral que contiene L. casei BGP93 combinado con L. acidophilus y Bifidobacterium animalis mejora los resultados del tratamiento de la ITU cuando se combina con antibióticos, en comparación con antibióticos solos. Las guÃas urológicas europeas incluyen la cepa Shirota de L. casei entre los probióticos recomendados para la prevención de la ITU recurrente.
- Lactobacillus crispatusCientÃfico
Lactobacillus crispatus es una de las cuatro especies dominantes en el microbioma vesical femenino y está fuertemente asociada con la salud del tracto urinario. La investigación cientÃfica demuestra que protege contra la E. coli uropatógena al desencadenar respuestas de interferón tipo I en las células epiteliales de la vejiga. Las mujeres con infecciones urinarias recurrentes presentan poblaciones vesicales de L. crispatus notablemente reducidas en comparación con controles sanos. La Asociación Europea de UrologÃa recomienda especÃficamente L. crispatus CTV-05 para la prevención de infecciones urinarias recurrentes.
- Lactobacillus delbrueckiiCientÃfico
Lactobacillus delbrueckii es una de las ocho especies de Lactobacillus identificadas de manera consistente en el microbioma urinario femenino mediante técnicas mejoradas de cultivo de orina. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (2022) señala a L. delbrueckii entre los aislados urinarios de Lactobacillus, donde demuestra actividad inhibitoria in vitro contra los principales uropatógenos. Su presencia en urobiomas dominados por Lactobacillus se asocia con una menor carga de sÃntomas del tracto urinario inferior.
- Lactobacillus fermentumCientÃfico
Lactobacillus fermentum forma parte de la flora de Döderlein vaginal que influye directamente en la composición de la flora urinaria. Se menciona en estudios del microbioma urogenital y fue la clasificación original de la cepa L. reuteri RC-14, comprobada en ECA urogenitales. Estudios in vitro demuestran que las cepas de L. fermentum exhiben propiedades antiadhesivas potentes contra E. coli uropatógena mediante competencia, inhibición y desplazamiento, lo que sugiere un rol protector para la flora urinaria.
- Lactobacillus gasseriCientÃfico
Lactobacillus gasseri es una de las cuatro especies de Lactobacillus predominantes en el microbioma vesical femenino, identificada como un miembro central del urobioma en múltiples estudios de secuenciación de ARNr 16S. Se le asocian capacidades probióticas que incluyen la inhibición de uropatógenos y el mantenimiento de un pH urinario ácido. Se incluye en formulaciones de ensayos clÃnicos (por ejemplo, ASTARTE) orientadas a la composición de la flora bacteriana urinaria para reducir el riesgo de infecciones urinarias recurrentes.
- Lactobacillus helveticusCientÃfico
Lactobacillus helveticus se incluye en la literatura sobre la importancia de los probióticos para la salud urogenital, reconocido entre las especies de Lactobacillus probióticas más valoradas, con roles documentados en la flora del tracto urinario y gastrointestinal. Una revisión de PMC (2024) lo enumera entre las cepas probióticas de Lactobacillus reconocidas con efectos sobre el microbioma urinario. Contribuye al equilibrio de la flora urinaria mediante la producción de ácido láctico y la actividad antimicrobiana.
- Lactobacillus jenseniiCientÃfico
Lactobacillus jensenii es un miembro central del urobioma femenino, identificado de forma consistente en los microbiomas vesical y vaginal de mujeres sanas. Se considera un regulador de la comunidad microbiana urinaria, ya que crea un ambiente ácido que restringe el crecimiento de uropatógenos. Es una de las cuatro especies de Lactobacillus más prevalentes en la vejiga y se incluye en ensayos clÃnicos orientados a la restauración de la flora urinaria.
- Lactobacillus johnsoniiCientÃfico
Lactobacillus johnsonii es una de las ocho especies de Lactobacillus que se encuentran consistentemente en el microbioma urinario mediante técnicas de cultivo mejoradas. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (2022) la identificó entre los aislados urinarios de Lactobacillus evaluados por su actividad inhibitoria contra uropatógenos. Su presencia en urobiomas dominados por Lactobacillus se asocia con la salud urinaria.
- Lactobacillus paracaseiCientÃfico
Lactobacillus paracasei se encuentra entre las cepas probióticas reconocidas de Lactobacillus con funciones documentadas en el microbioma urinario y se identifica dentro de la flora vaginal de Döderlein relacionada con la salud del tracto urinario. Se menciona en Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (2025) como un organismo probiótico de relevancia urogenital. Estudios in vitro respaldan su función en la inhibición de uropatógenos mediante exclusión competitiva y producción de compuestos antimicrobianos.
- Lactobacillus plantarumCientÃfico
Lactobacillus plantarum es un constituyente de la flora de Döderlein vaginal y ha sido estudiado para el soporte de la flora urinaria mediante la inhibición de la adhesión de uropatógenos. Estudios in vitro confirman que inhibe la adhesión de E. coli a las células epiteliales vaginales y urinarias mediante competencia y desplazamiento. Un estudio piloto en niños con infecciones urinarias recurrentes que utilizó L. plantarum PM1 por vÃa oral mostró una reducción en la frecuencia de infecciones urinarias. L. plantarum PXN47 demostró actividad antibacteriana contra E. coli e indujo la producción de mucina en células epiteliales urinarias.
- Lactobacillus reuteriCientÃfico
La *Lactobacillus reuteri* (particularmente la cepa RC-14, anteriormente *fermentum* RC-14) es recomendada por la Asociación Europea de UrologÃa para la prevención de infecciones urinarias recurrentes. En ECA, la administración oral de *L. reuteri* RC-14 combinada con *L. rhamnosus* GR-1 restableció la microbiota vaginal y urinaria dominada por *Lactobacillus* y redujo la incidencia de infecciones urinarias recurrentes. Los estudios confirman que la PCR especÃfica de especie demuestra que la *L. reuteri* RC-14 administrada por vÃa oral asciende para restablecer la flora urogenital.
- Lactobacillus rhamnosusCientÃfico
Lactobacillus rhamnosus (particularmente la cepa GR-1) es una de las cepas probióticas con mayor respaldo cientÃfico para el apoyo de la flora urinaria, especÃficamente recomendada por la Asociación Europea de UrologÃa para la prevención de infecciones urinarias recurrentes. Se ha demostrado en ECA que la suplementación oral con L. rhamnosus GR-1 restaura las poblaciones de Lactobacillus en el microbioma vaginal y urinario, y reduce la incidencia de infecciones urinarias recurrentes. L. rhamnosus secreta proteÃnas inmunomoduladoras en las células de la vejiga e inhibe la virulencia de UPEC y la formación de biofilm.
- Lactobacillus salivariusCientÃfico
Lactobacillus salivarius se identifica como un componente de la flora de Döderlein vaginal que está vinculado a la salud del tracto urinario. MDPI Life Sciences (2023) la incluye entre las especies principales de Lactobacillus en la flora vaginal de mujeres en edad fértil, la cual está directamente conectada con el microbioma urinario. Aparece en formulaciones probióticas urogenitales multicepa estudiadas para la prevención de infecciones urinarias recurrentes, contribuyendo mediante la producción de ácido láctico y la exclusión competitiva de uropatógenos.
- manosaCientÃfico
La D-manosa (manosa) es un monosacárido de origen natural que se excreta en la orina y previene la adhesión de la E. coli uropatógena al epitelio urinario al saturar la adhesina FimH de las fimbrias tipo I. Este mecanismo antiadherente protege el equilibrio de la flora urinaria al impedir la colonización por patógenos. Una revisión sistemática actualizada basada en Cochrane de 2022 y múltiples ECA respaldan el uso de la D-manosa para la prevención de infecciones urinarias recurrentes, y un ensayo clave mostró una eficacia comparable a la profilaxis con nitrofurantoÃna.
- MetenaminaCientÃfico
A diferencia de los antibióticos, la metenamina ejerce su efecto antimicrobiano exclusivamente dentro de la vejiga y, al parecer, no altera la flora urogenital indÃgena. Un pequeño estudio clÃnico demostró que el tratamiento con hipurato de metenamina no influyó en la microbiota normal del tracto urogenital inferior. La metenamina también se ha estudiado de manera limitada como un medio para preservar la diversidad microbiana urinaria en comparación con la profilaxis antibiótica.
- Saccharomyces boulardiiCientÃfico
Saccharomyces boulardii es una levadura probiótica beneficiosa con efectos documentados sobre la composición del microbioma intestinal. Al reducir las poblaciones de uropatógenos intestinales (particularmente E. coli) a través del eje intestino-urinario, favorece indirectamente la salud de la flora urinaria. Se incluye en formulaciones probióticas para la restauración del microbioma y se utiliza clÃnicamente para restaurar la flora intestinal tras el tratamiento con antibióticos — la alteración de la flora intestinal por antibióticos es un factor clave del aumento de la susceptibilidad a infecciones urinarias (ITU).
- 2'-FucosyllactoseTradicional
2'-Fucosillactosa (2'-FL) es un oligosacárido de la leche humana con propiedades prebióticas reconocidas que promueve selectivamente Bifidobacterium y otras bacterias beneficiosas. Si bien la evidencia principal se relaciona con la modulación del microbioma intestinal, el eje intestino-urinario conecta las poblaciones intestinales de Bifidobacterium y Lactobacillus con la salud de la flora urinaria, ya que el intestino es el reservorio de la mayorÃa de los E. coli causantes de infecciones urinarias. Su uso en el apoyo de la flora urinaria es indirecto y emergente.
- gayubaTradicional
Gayuba (uva ursi, Arctostaphylos uva-ursi) es un antiséptico urinario tradicional utilizado durante siglos en la medicina popular europea y norteamericana para tratar afecciones del tracto urinario. Su compuesto activo, la arbutina, se hidroliza en la orina alcalina a hidroquinona, la cual inhibe las bacterias patógenas en el tracto urinario. Los extractos de hoja han sido aprobados para la inflamación del tracto urinario por las autoridades regulatorias alemanas, aunque la evidencia de ensayos clÃnicos modernos sigue siendo limitada.
- Bifidobacterium infantisTradicional
Bifidobacterium infantis está documentada en la literatura sobre el microbioma urinario femenino como parte del género Bifidobacterium relevante para la salud del tracto urinario. Su uso en preparaciones probióticas urogenitales deriva tradicionalmente de su función como bacteria intestinal infantil beneficiosa con propiedades protectoras sistémicas que se extienden al mantenimiento de la flora urinaria mediante la modulación del eje intestino-urinario.
- sello de oroTradicional
El sello dorado (Hydrastis canadensis) es una hierba tradicional norteamericana utilizada para infecciones del tracto urinario y se ha empleado históricamente como antimicrobiano para afecciones urinarias. Su compuesto activo, la berberina, altera las membranas bacterianas e inhibe la adhesión de E. coli al epitelio vesical, lo que podrÃa favorecer el equilibrio de la flora urinaria. Se incluye en protocolos integrativos para el manejo de las infecciones del tracto urinario, aunque la evidencia proveniente de ECA especÃficos es limitada.
- Lactobacillus pentosusTradicional
Lactobacillus pentosus se encuentra entre las especies de Lactobacillus reconocidas en la literatura probiótica urogenital por su apoyo a la flora urinaria y vaginal. Está incluida en la literatura de patentes para el mejoramiento de la flora urogenital junto con otras cepas de Lactobacillus urogenitales ya establecidas. Su papel tradicional en alimentos fermentados con propiedades probióticas ha llevado a su inclusión en preparaciones multicepa dirigidas a la salud urogenital.