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Alergias infantiles

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Sensibilidad adquirida (en niños)Asma alérgica infantilConjuntivitis alérgica en niñosEnfermedades alérgicas en niñosEnfermedades alérgicas de la infanciaMarcha alérgicaRinitis alérgica en niñosSensibilización alérgica en niñosDermatitis Atópica (Pediátrica)Enfermedades atópicas de la infancia**Marcha atópica**Atopia en niñosEnfermedad alérgica infantilAlergia infantilAsma infantilEccema infantilAlergia alimentaria infantilAlergia respiratoria infantilHipersensibilidad alimentaria en niñosHipersensibilidad en niñosHipersensibilidad mediada por IgE en niñosHipersensibilidad inmunitaria en niñosEnfermedades alérgicas pediátricasRinoconjuntivitis alérgica pediátricaAlergia pediátricaAlergia e Inmunología PediátricaAtopia pediátricaAlergia alimentaria pediátricaHipersensibilidad pediátricaEnfermedad respiratoria alérgica pediátricaUrticaria pediátrica

Sinopsis

Alergias infantiles: una referencia nutricional y de salud natural

1. Definición y descripción general

La alergia infantil es una reacción del sistema inmunitario ante una sustancia extraña, o alérgeno, que se considera inocua para la mayoría de las personas. La definición más aceptada describe la alergia alimentaria específicamente como una respuesta inmunitaria adversa a las proteínas alimentarias que ocurre en un huésped susceptible; sus manifestaciones no dependen de la dosis, pero sí son reproducibles. En un sentido más amplio, las alergias son reacciones generalmente causadas por un sistema inmunitario hiperactivo, y estas reacciones pueden ocurrir en diversos órganos del cuerpo, dando lugar a enfermedades como el asma, la fiebre del heno y el eccema.

Las enfermedades alérgicas en niños han aumentado significativamente en los últimos años y actualmente afectan hasta al 35% de los niños, siendo una causa importante de morbilidad. Las enfermedades atópicas —incluidas la dermatitis atópica (DA), la alergia alimentaria (AA), la rinitis alérgica (RA) y el asma— son las afecciones crónicas más comunes en la niñez y la adolescencia, y afectan hasta al 30% de la población mundial.

2. Mecanismos inmunológicos y sistemas corporales involucrados

2.1 La vía mediada por IgE

El cuerpo ataca a los alérgenos con anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE). Estos anticuerpos se adhieren a células especiales llamadas mastocitos, y los alérgenos se unen a los anticuerpos. Esto hace que los mastocitos liberen histamina y otras sustancias químicas, provocando una reacción alérgica. Los síntomas visibles de la alergia son la reacción del cuerpo a sustancias químicas inflamatorias, como histaminas, citocinas o leucotrienos, que son liberadas por los glóbulos blancos para combatir sustancias extrañas en el organismo.

La activación del linfocito T por un alérgeno conduce a la producción de citocinas que promueven la maduración del linfocito B en una célula plasmática que produce IgE. Las citocinas IL-4 e IL-13 son particularmente importantes en este proceso.

2.2 Complejidad inmunológica más amplia

Los cinco componentes del sistema inmunitario —el epitelio, las células inmunitarias innatas, los linfocitos T, los linfocitos B y las células efectoras (mastocitos, eosinófilos y basófilos)— pueden promover la tolerancia a los antígenos alimentarios o la sensibilización a ellos, lo cual conducirá posteriormente a manifestaciones alérgicas. Las reacciones alérgicas ocurren cuando el sistema inmunitario del cuerpo responde a una sustancia inocua como si fuera una toxina o un invasor extraño. Esta respuesta hiperactiva puede ser causada por uno de varios mecanismos inmunitarios diferentes y puede involucrar prácticamente cualquier órgano o múltiples órganos del cuerpo.

2.3 Sistemas corporales y órganos afectados

Una reacción alérgica puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, incluyendo la piel, los ojos, el revestimiento del estómago, la nariz, los senos paranasales, la garganta y los pulmones, lugares donde se encuentran células del sistema inmunitario que combaten los gérmenes que se inhalan, se ingieren o entran en contacto con la piel.

  • Piel: El compromiso cutáneo incluye erupciones perioral, dermatitis atópica, urticaria y angioedema.
  • Sistema respiratorio: El compromiso respiratorio incluye tos, estridor y sibilancias. Cuando la activación de los mastocitos ocurre en las vías respiratorias de los pulmones, puede provocar síntomas de asma, como tos y sibilancias.
  • Vías nasales y ojos: La rinitis alérgica es una respuesta inflamatoria crónica y no infecciosa de la mucosa nasal causada por la exposición a alérgenos, y se manifiesta con síntomas como picazón nasal, estornudos, rinorrea y congestión nasal.
  • Tracto gastrointestinal: Durante las primeras etapas de la vida, las defensas mucosas inmaduras permiten una mayor absorción de alérgenos, que actúan sobre un sistema inmunitario inmaduro. En los lactantes, la principal exposición es a alérgenos alimentarios, mientras que en niños mayores es a alérgenos inhalados.
  • Sistémico (anafilaxia): La anafilaxia es el término utilizado para referirse a una reacción alérgica que pone en riesgo la vida e involucra múltiples sistemas orgánicos.

3. La marcha atópica

Los estudios transversales y longitudinales han indicado que las enfermedades alérgicas ocurren en un orden temporal: desde la dermatitis atópica y la alergia alimentaria en la infancia hasta el desarrollo gradual de asma alérgica y rinitis alérgica en la niñez. Este fenómeno se define como la "marcha atópica". En términos de estructura anatómica, sigue la evolución espacial piel–tracto gastrointestinal–tracto respiratorio.

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria caracterizada por lesiones cutáneas pruriginosas. La patogenia de la DA puede incluir alteración de la función de barrera epidérmica, desregulación inmunológica y sensibilización mediada por IgE a alérgenos alimentarios y ambientales. La DA también forma parte de un proceso llamado marcha atópica, una progresión desde la DA hacia la rinitis alérgica y el asma.

El riesgo estimado (odds ratio) de asociación entre el eccema a los 2 años y el asma a los 6 años es de aproximadamente 1.80. Además, aproximadamente el 70% de los pacientes con DA grave desarrollan asma, en comparación con el 20-30% de los pacientes con DA leve y aproximadamente el 8% de la población general. Sin embargo, la marcha atópica no es universal: los hallazgos de estudios de cohortes de nacimiento mostraron que uno de cada cuatro niños con eccema evolucionó hacia al menos un fenotipo alérgico, y uno de cada cinco evolucionó hacia una multimorbilidad (presentando las tres afecciones).

Factores de predisposición, patrones de inflamación y desencadenantes similares en las vías respiratorias superiores e inferiores sugieren el concepto de "una vía aérea, una enfermedad". La rinitis alérgica ha sido identificada como una comorbilidad del asma y un factor de riesgo para su aparición y exacerbación.

4. Factores contribuyentes y asociados

4.1 Predisposición genética

Aunque existe una predisposición genética, es la exposición a alérgenos ambientales, irritantes e infecciones lo que determinará la sensibilización a diferentes alérgenos dietéticos e inhalados. Si uno de los padres tiene alergias, existe un 25% de probabilidad de que el niño también sea alérgico. El riesgo se duplica con creces, hasta un 60-70%, si ambos padres tienen alergias.

Los marcadores de disfunción de la barrera cutánea se asociaron con el riesgo de alergia alimentaria. El aumento de la pérdida transepidérmica de agua (OR, 3.36) y las variantes de pérdida de función del gen de filagrina (OR, 1.93) se relacionaron con mayores probabilidades de desarrollar alergia alimentaria.

4.2 Afecciones atópicas previas

Las afecciones alérgicas previas se encontraron entre los factores de riesgo más fuertemente asociados. La dermatitis atópica durante el primer año de vida se asoció con probabilidades casi cuatro veces mayores de desarrollar alergia alimentaria (OR, 3.88). La rinitis alérgica (OR, 3.39) y las sibilancias (OR, 2.11) también se asociaron con un mayor riesgo.

4.3 Factores ambientales y de estilo de vida

Entre los factores de riesgo actualmente en investigación se incluyen la predisposición atópica genética, la exposición y sensibilización a alérgenos en la primera infancia, la ocurrencia de infecciones respiratorias virales en niños pequeños, el tabaquismo materno durante el embarazo, factores dietéticos deficientes, la falta de lactancia materna, la obesidad infantil, tener cierta predisposición inmunológica (proclividad Th2), la contaminación del aire y la vacunación frecuente durante la infancia.

4.4 Modo de parto y exposición microbiana temprana

La edad gestacional y el modo de parto tienen un enorme impacto en la composición del microbioma intestinal (MI). El parto prematuro y la cesárea se relacionan con el desarrollo de afecciones alérgicas. Los lactantes nacidos por vía vaginal entran en contacto con la microbiota vaginal y fecal materna, lo que resulta en la colonización del intestino neonatal por microbios asociados a la vagina, como Lactobacillus. En contraste, los lactantes nacidos por cesárea no están directamente expuestos a los microbios maternos y tienen más probabilidades de ser colonizados por microorganismos ambientales provenientes de la piel materna o del entorno hospitalario.

Existe una asociación entre la cesárea como modo de parto y el aumento del riesgo de rinitis alérgica pediátrica, y la cesárea es un factor de riesgo para la rinitis alérgica.

4.5 La hipótesis de la higiene y la diversidad microbiana

La hipótesis de la higiene, propuesta inicialmente por David Strachan en 1989, postula que la exposición a infecciones leves en la primera infancia puede tener un efecto protector contra las enfermedades alérgicas. La exposición pre y posnatal a mascotas, el parto vaginal y la infancia transcurrida en entornos rurales reducen el riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas. Tener hermanos en la primera infancia reduce significativamente el riesgo de desarrollar alergia alimentaria, un efecto protector mediado por la maduración acelerada de la microbiota intestinal, caracterizada por una mayor diversidad alfa microbiana y niveles más altos de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el acetato y el butirato.

4.6 Disbiosis del microbioma intestinal

La relación entre el microbioma humano y las alergias alimentarias en niños es compleja y multifactorial. El microbioma intestinal desempeña un papel crucial en la formación del sistema inmunitario, y las alteraciones en la comunidad microbiana pueden aumentar el riesgo de desarrollar alergias alimentarias. Se ha demostrado que el microbioma intestinal desempeña un papel en el desarrollo del asma, la dermatitis atópica y las alergias alimentarias a través de la tolerancia mucosa y posibles metabolitos bacterianos durante la última década.

El tipo de alimentación del lactante (lactancia materna frente a fórmula) y la dieta después del destete desempeñan un papel crucial en la modulación de la estructura y función del microbioma intestinal. El entorno del hogar, el aumento de la higiene y la presencia de hermanos y mascotas también pueden modular la composición del microbioma intestinal.

5. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales

5.1 Vitamina D

Evidencia científica

Además de sus funciones tradicionales en la homeostasis del calcio y el fosfato, la vitamina D modula una variedad de procesos, y la evidencia muestra que desempeña un papel importante en diferentes enfermedades alérgicas, como el asma, la dermatitis atópica y la alergia alimentaria. La vitamina D muestra amplios efectos en funciones clave del sistema inmunitario, debido a la presencia de receptores de vitamina D en la mayoría de las células del cuerpo humano.

La mayoría de los estudios, aunque no todos, han demostrado que los niveles bajos de vitamina D aumentan el riesgo de asma y alergias, aunque algunos sugieren un mayor riesgo con niveles altos. La deficiencia de vitamina D fue significativamente más frecuente en el grupo de niños con una enfermedad alérgica que en el grupo control (p = 0.007). Se observaron concentraciones sanguíneas de vitamina D estadísticamente significativamente más altas en el grupo de niños con un curso leve de la enfermedad en comparación con los niños con un curso clínico grave (p = 0.03).

Evidencia reciente sugiere que un nivel bajo de vitamina D en sangre es un factor de riesgo para la alergia alimentaria; la deficiencia de vitamina D predispone a infecciones gastrointestinales, que pueden promover el desarrollo de alergia alimentaria. La vitamina D puede prevenir que el sistema inmunitario intestinal se exponga a alérgenos al mantener la integridad de la barrera mucosa.

Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA encontró que la suplementación con vitamina D redujo significativamente las puntuaciones de SCORAD (Scoring Atopic Dermatitis) o del Índice de Área y Severidad del Eccema en niños con dermatitis atópica en comparación con placebo (diferencia de medias estandarizada = −0.5, IC 95%: −0.87 a −0.12, p = 0.009). Un estudio poblacional de 5,276 lactantes de un año encontró que los lactantes de padres nacidos en Australia con insuficiencia de vitamina D (≤50 nmol/L) tenían más probabilidades de ser alérgicos al cacahuate (aOR, 11.51) y/o al huevo (aOR, 3.79) que aquellos con niveles adecuados de vitamina D, independientemente del estado de eccema.

Fuerza de la evidencia: Varios datos sugieren que los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D suelen ser insuficientes en niños con asma, dermatitis atópica y alergia alimentaria. Se necesitan más ensayos clínicos para proporcionar evidencia concluyente e identificar los efectos de la vitamina D en las enfermedades alérgicas. Muchos estudios clínicos sugieren que la suplementación con vitamina D puede mejorar la alergia alimentaria en lactantes y niños; sin embargo, algunos muestran resultados negativos o contrarios. En general, la evidencia es sugestiva pero aún no definitiva; los rangos de dosificación óptimos permanecen sin definir.

5.2 Ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI)

Evidencia científica

Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) participan tanto en la regulación del sistema inmunitario como en la inflamación. Dentro de la categoría de los AGPI, los omega-3 (ω-3) pueden reducir la inflamación, mientras que los AGPI omega-6 (ω-6) generalmente se consideran de efecto proinflamatorio. Evidencia reciente destaca un desequilibrio en la relación ω-3:ω-6, con un aumento en la ingesta de ω-6, como consecuencia del cambio hacia una dieta occidentalizada.

La exposición temprana a los ácidos grasos omega-3 puede influir en el desarrollo inmunitario temprano y potencialmente prevenir la enfermedad alérgica. Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA encontró que los suplementos de omega-3 durante el embarazo pueden reducir el riesgo de asma o síntomas de asma durante la niñez, aunque la evidencia es limitada. No se pudieron extraer conclusiones sobre los efectos en otras enfermedades atópicas ni sobre los efectos de la suplementación durante la lactancia o la infancia.

Existe evidencia limitada de que los ácidos grasos omega-3 durante la niñez podrían reducir el riesgo de enfermedad alérgica. Se necesita más investigación de alta calidad para aclarar si y cómo los suplementos de omega-3 durante el embarazo o la infancia reducen el riesgo de asma o alergias durante la niñez.

Fuerza de la evidencia: Preliminar y mixta. La mayoría de las revisiones sistemáticas describen evidencia limitada para la suplementación posnatal; el omega-3 prenatal podría ofrecer cierta protección contra el asma, pero los hallazgos son inconsistentes entre los diferentes diseños de ensayos.

5.3 Probióticos

Evidencia científica

La evidencia creciente subraya el papel fundamental de la colonización intestinal del lactante en el desarrollo del sistema inmunitario. La posibilidad de modificar la colonización intestinal mediante la suplementación con probióticos durante la niñez podría prevenir las enfermedades atópicas.

Una revisión sistemática de 29 ECA encontró que los probióticos redujeron el riesgo de eccema cuando se usaron por mujeres durante el último trimestre del embarazo (RR, 0.71), cuando fueron usados por madres en período de lactancia (RR, 0.57), o cuando se administraron a lactantes (RR, 0.80). La evidencia no respaldó un efecto sobre otras alergias, el estado nutricional o la incidencia de efectos adversos.

Se ha informado que los suplementos probióticos son eficaces en la prevención del eccema, mientras que aún falta demostrar su eficacia clínica en la alergia alimentaria. Con respecto a la rinitis alérgica, los probióticos no redujeron significativamente las probabilidades de RA en ninguna edad (≤1 año: ORp = 0.73, P = 0.17; >1 año: ORp = 0.95, P = 0.46), y la colonización microbiana intestinal en las primeras etapas de la vida es crucial para el desarrollo del sistema inmunitario, pero la eficacia de las intervenciones probióticas durante el embarazo o la infancia en la prevención de la rinitis alérgica sigue siendo incierta.

Algunos metaanálisis han demostrado los efectos preventivos y terapéuticos de los probióticos en niños con enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica y el eccema. Sin embargo, otros metaanálisis no han logrado probar su efecto preventivo en el desarrollo de asma o sibilancias en niños. No existe evidencia concluyente sobre los efectos de los probióticos en niños con rinitis alérgica.

Las cepas probióticas estudiadas incluyen cepas de Bifidobacterium, Lactobacillus, Enterococcus, Escherichia y Clostridium butyricum, con duraciones de tratamiento que van desde 3 semanas hasta 39 meses.

Fuerza de la evidencia: Moderada para la prevención del eccema; débil a inexistente para otros tipos de alergia. La especificidad de la cepa, el momento de la administración y la heterogeneidad poblacional limitan la posibilidad de establecer conclusiones firmes.

5.4 Quercetina

Uso tradicional

La quercetina es un flavonoide presente de forma natural en una amplia variedad de alimentos, como cebollas, manzanas, bayas y verduras de hoja verde, y tiene una larga historia de uso en sistemas de medicina herbal tradicional, particularmente en la medicina tradicional china (MTC), donde combinaciones de plantas que contienen hierbas ricas en quercetina, como Ginkgo biloba, se han utilizado para afecciones respiratorias e inflamatorias. La quercetina es el flavonoide dietético más abundante, presente en una amplia variedad de frutas, verduras y bebidas.

Evidencia científica

La quercetina inhibe la degranulación de los mastocitos, reduce la producción de histamina y citocinas proinflamatorias, y restaura la homeostasis del sistema inmunitario al modular los equilibrios Th1/Th2 y Treg/Th17. Además, sus propiedades antioxidantes ayudan a atenuar el estrés oxidativo, un factor crítico en la fisiopatología de las enfermedades alérgicas.

Los estudios in vitro han demostrado de forma consistente la capacidad de la quercetina para suprimir las reacciones alérgicas. Los estudios in vivo, particularmente en modelos murinos de rinitis alérgica, han confirmado su eficacia para aliviar síntomas como picazón nasal, estornudos, rinorrea y congestión. La evidencia preclínica también respalda su potencial terapéutico en el asma, la conjuntivitis, la dermatitis atópica y las alergias alimentarias. Sin embargo, los estudios en humanos aún son escasos, ya que solo dos ensayos clínicos han investigado la quercetina como monoterapia.

Un pequeño estudio clínico incluyó a 58 pacientes con asma alérgica y rinitis alérgica, y encontró que los sujetos suplementados con fosfolípidos de quercetina (100-200 mg/día) más el manejo estándar mostraron una disminución más significativa de los síntomas diurnos y nocturnos, una mejor mejoría en el flujo espiratorio máximo/FEV1, y una mejora en la variabilidad del PEF en comparación con los sujetos que recibieron solo el manejo estándar.

Fuerza de la evidencia: Principalmente preclínica (modelos in vitro y animales). Los datos de ensayos clínicos en humanos son muy limitados y aún no se han replicado en poblaciones pediátricas específicas. Los resultados de los pocos ensayos pequeños son prometedores, pero insuficientes para establecer conclusiones definitivas.

5.5 Petasita (Petasites hybridus)

Uso tradicional

La petasita es un extracto vegetal proveniente de un arbusto que crece en Asia, Europa y algunas partes de América del Norte. Tradicionalmente, se ha utilizado para tratar la migraña y la fiebre del heno (rinitis alérgica).

Evidencia científica

Según el NCCIH, un estudio de 2007 encontró que la petasita podría tener efectos antihistamínicos y podría ser beneficiosa para la rinitis alérgica. La mayor parte de la investigación clínica sobre la petasita se ha realizado en adultos y no ha sido validada específicamente para niños. La evidencia en la población pediátrica sigue siendo muy limitada.

Fuerza de la evidencia: Limitada; centrada en adultos. No existen ensayos clínicos pediátricos robustos y específicos. Los extractos de petasita que contienen alcaloides pirrolizidínicos conllevan riesgo de hepatotoxicidad y solo deben usarse en preparaciones certificadas libres de estos alcaloides (PA-free); no existen datos de seguridad para niños.

5.6 Medicina herbal tradicional china (MTC)

Uso tradicional

La medicina herbal china tiene una historia de miles de años de uso en afecciones respiratorias e inmunitarias, incluyendo la congestión nasal, la rinitis y las afecciones cutáneas. Los compuestos de la medicina tradicional china tienen la característica terapéutica de actuar mediante múltiples vías, múltiples enlaces y múltiples objetivos, con potenciales ventajas preventivas y terapéuticas.

Evidencia científica

Los reportes clínicos sugieren que la medicina herbal china (MHC) es eficaz en el tratamiento de la rinitis alérgica. Se ha investigado la eficacia clínica de la medicina herbal china en el tratamiento de la picazón nasal causada por la rinitis alérgica en niños. Una revisión sistemática y metaanálisis que comparó la MHC con la medicina occidental encontró que la medicina herbal china tiene un gran potencial para aliviar síntomas, modular los niveles de factores inmunitarios y reducir las recaídas en la rinitis pediátrica, y que la MHC es relativamente segura. Sin embargo, la eficacia y seguridad de la MHC en el tratamiento de la rinitis pediátrica aún deben confirmarse, debido a la inclusión de estudios con baja calidad metodológica, tamaños de muestra pequeños y una posible heterogeneidad.

Fuerza de la evidencia: Preliminar y metodológicamente limitada. Las revisiones sistemáticas existentes indican un beneficio potencial, pero están sustancialmente limitadas por la heterogeneidad y el riesgo de sesgo en los estudios incluidos.

5.7 Perilla frutescens y ácido rosmarínico

Uso tradicional

Perilla frutescens es una hierba aromática utilizada en la medicina tradicional del este asiático (particularmente en Japón, China y Corea) para afecciones respiratorias e inflamatorias, incluidos el asma y la rinitis. Se ha consumido tanto como alimento como en preparaciones medicinales.

Evidencia científica

En Perilla frutescens se han identificado 271 compuestos activos en las semillas, tallos y hojas, incluidos el ácido rosmarínico y la luteolina, con propiedades antialérgicas (antihistamínicas, con inhibición de la degranulación de mastocitos), antioxidantes (eliminación de especies reactivas de oxígeno) y antiinflamatorias (reducción en la liberación de la proteína HMGB1, con efecto inhibidor sobre las citocinas proinflamatorias TNF-α e IL-6). Sin embargo, faltan ensayos pediátricos bien dimensionados y controlados con placebo específicamente sobre Perilla frutescens.

Fuerza de la evidencia: Preliminar; en gran parte mecanicista o in vitro. Un estudio de una combinación nutracéutica que incorporaba Perilla frutescens, quercetina y vitamina D3 en niños con rinitis alérgica estacional mostró un beneficio adicional, pero el estudio fue pequeño y utilizó un compuesto (lo que no permite aislar los componentes individuales).

6. Factores dietéticos y de estilo de vida

6.1 Dieta mediterránea

Varios estudios han relacionado el consumo de una dieta mediterránea en niños con un menor riesgo de sufrir alergias alimentarias y otras enfermedades alérgicas, como el asma y la atopía. Esto probablemente se deba al alto contenido de carbohidratos no digeribles de esta dieta, provenientes de la fibra contenida en frutas, cereales y legumbres, que, al ser fermentados por las bacterias intestinales, producen AGCC que protegen contra estas enfermedades alérgicas.

La adopción de una dieta de estilo mediterráneo, probióticos y prebióticos puede ayudar a mitigar el riesgo de desarrollar alergias, mientras que la lactancia materna es esencial para establecer un microbioma intestinal diverso y proporcionar nutrientes críticos a los lactantes.

6.2 Dieta occidental y disbiosis

Los avances en metagenómica y metabolómica implican a la dieta y al microbioma intestinal (el eje dieta-microbioma intestinal) como moduladores clave de la maduración del sistema inmunitario. La dieta desde la concepción (dieta materna) hasta los primeros 24 meses de vida puede influir en el riesgo de desarrollar alergia alimentaria. Un estudio reciente sugiere que una dieta saludable con altos niveles de frutas, verduras y alimentos preparados en casa se asocia con una menor incidencia de alergia alimentaria a los 24 meses de edad.

6.3 Lactancia materna

El papel protector de la lactancia materna tiene un efecto positivo en la prevención de alergias, el cual se ve contrarrestado por la introducción temprana de alimentos sólidos, aunque se necesitan estudios más amplios para confirmar la evidencia. Existe evidencia de que la lactancia materna es eficaz para proporcionar protección parcial a los lactantes. Durante el primer año después del nacimiento se produce el desarrollo más sustancial de la microbiota intestinal y se establecen las relaciones entre los microbios intestinales y la inmunidad del huésped.

6.4 Introducción temprana de alérgenos

La introducción temprana de alimentos alergénicos durante la infancia ha surgido como una de las estrategias más prometedoras para disminuir el desarrollo de alergias alimentarias. El estudio LEAP (Learning Early About Peanut Allergy) encontró que la introducción temprana del cacahuate en la dieta de lactantes atópicos de alto riesgo protege contra el desarrollo de la alergia al cacahuate.

Todas las guías principales recomiendan la introducción temprana de alimentos alergénicos (generalmente entre los 4 y 6 meses de edad, dependiendo de la guía y del nivel de riesgo del lactante) y su ingesta continua una vez introducidos. Aunque existe evidencia de un mayor riesgo de alergia cuando los sólidos se introducen antes de los 3 o 4 meses de edad, no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos alergénicos más allá de los 4 meses de edad disminuya el riesgo de alergias en lactantes de la población general.

Sin embargo, la evidencia no se extiende de manera equitativa a todas las intervenciones: muchas de las intervenciones intentadas en mujeres embarazadas o en período de lactancia y en lactantes parecen tener poco o ningún beneficio en la prevención de la alergia alimentaria, incluyendo la evitación dietética de alérgenos alimentarios, los suplementos vitamínicos, el aceite de pescado, los probióticos, los prebióticos y los simbióticos, aunque cabe destacar que la evidencia sigue siendo incierta en muchos casos.

6.5 Ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y salud intestinal

El butirato y otros AGCC parecen desempeñar un papel clave en la inmunotolerancia a los antígenos alimentarios, por lo que la lactancia materna y el consumo, durante la niñez, de una dieta mediterránea rica en carbohidratos no digeribles que se transforman en butirato en el colon, podrían reducir el riesgo de alergias alimentarias y otras enfermedades alérgicas.

6.6 Relación dietética omega-3:omega-6

Evidencia reciente destaca un desequilibrio en la relación ω-3:ω-6, con un aumento en la ingesta de ω-6 como consecuencia del cambio hacia una dieta occidentalizada. En grupos de edad críticos, como lactantes, niños pequeños y preescolares, así como en mujeres embarazadas y en período de lactancia o en pacientes alérgicos al pescado, la ingesta de ω-3 puede ser inadecuada. Los resultados de una revisión sistemática indicaron que las ingestas de AGPI ω-3 y ω-6 fueron en gran medida subóptimas en grupos poblacionales específicos de Europa.

6.7 Asma, obesidad y comorbilidades

El asma a menudo coexiste con una serie de comorbilidades, tanto atópicas (rinitis alérgica, dermatitis atópica y alergias alimentarias) como no atópicas (ansiedad, depresión, enfermedad por reflujo gastroesofágico y obesidad). La obesidad infantil se encuentra entre los factores de riesgo que se investigan activamente por su posible contribución al desarrollo de enfermedades alérgicas.

6.8 Moduladores ambientales y de estilo de vida

Las afecciones atópicas coexisten frecuentemente y comparten factores de riesgo genéticos, ambientales, dietéticos y microbianos comunes. Los desencadenantes incluyen factores ambientales como alérgenos (ácaros del polvo doméstico, polen, caspa de mascotas y moho), infecciones virales, exposición al humo y contaminantes del aire. Aunque las alergias pueden desarrollarse a cualquier edad, se manifiestan con mayor frecuencia durante la niñez o la adultez temprana.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Enjuague nasal con solución salina: Los enjuagues nasales con solución salina ayudan a eliminar los alérgenos de las fosas nasales y a reducir la inflamación al descomponer la mucosidad y arrastrar los irritantes. Use un aerosol salino o una copa de lavado nasal (neti pot) apropiada para la edad para irrigar suavemente las fosas nasales una o dos veces al día durante la temporada alta de alergias.
Remedio 2
Miel cruda local: La miel cruda local puede contener trazas de polen regional, lo cual algunos profesionales de la salud natural creen que puede ayudar a desarrollar una tolerancia gradual con el tiempo. También calma las gargantas irritadas y reduce la inflamación leve; disuelva una cucharadita en agua tibia o té de hierbas diariamente (solo para niños mayores de un año).
Remedio 3
Té o tintura de ortiga: La ortiga es un remedio herbal tradicional que actúa como antihistamínico natural, ayudando a minimizar la respuesta inflamatoria relacionada con los receptores de histamina. Prepare un té suave de hojas de ortiga o utilice una tintura apropiada para niños durante la temporada de alergias, siguiendo las indicaciones de dosificación según la edad y el peso del niño.
Remedio 4
Alimentos ricos en quercetina: La quercetina es un compuesto vegetal natural que se encuentra en las manzanas, las cebollas y el ajo, y que actúa de forma similar a un antihistamínico al ayudar a bloquear la liberación de histamina. Incorpora estos alimentos regularmente en las comidas de tu hijo o hija: agrega manzanas en rodajas como refrigerio, usa ajo al cocinar e incluye cebollas en sopas y salteados.
Remedio 5
Dieta rica en ácidos grasos omega-3: Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos (como el salmón), las semillas de linaza y las nueces, son bien conocidos por su capacidad para combatir la inflamación y pueden ayudar a reducir la severidad de las reacciones alérgicas. Procura incluir alimentos ricos en omega-3 en la dieta de tu hijo varias veces por semana para favorecer una respuesta inmunitaria equilibrada.
Remedio 6
Alimentos Ricos en Probióticos para la Salud Intestinal: Un microbioma intestinal saludable ayuda a regular el sistema inmunitario y puede reducir la gravedad de los síntomas de alergia. Favorezca la salud intestinal ofreciendo regularmente alimentos ricos en probióticos, como yogur natural, kéfir o vegetales lactofermentados como el chucrut, como parte de la dieta diaria de su hijo.
Remedio 7
Té de Manzanilla y Menta: La manzanilla es conocida por sus propiedades antiinflamatorias, mientras que la menta contiene compuestos que pueden ayudar a reducir las respuestas a la histamina y abrir las vías nasales. Sirva una taza tibia (no caliente) de té de manzanilla o menta durante los episodios de alergia, endulzada opcionalmente con un poco de miel local para un beneficio adicional.
Remedio 8
Actividad física regular en interiores: Al menos 30 minutos de actividad física diaria ayuda a reducir la inflamación nasal, mejora la circulación y puede aliviar la presión sinusal, facilitando la respiración de los niños. En los días con niveles altos de polen, opte por actividades en interiores como bailar, hacer yoga o juegos activos para evitar la exposición a alérgenos al aire libre.
Remedio 9
Ducha y cambio de ropa después de actividades al aire libre: El polen y otros alérgenos se adhieren a la piel, el cabello y la ropa, y siguen provocando síntomas mucho después de que el niño entra a la casa. Convierte en un hábito constante que tu hijo se duche, se lave la cara y las manos, y se cambie de ropa inmediatamente después de jugar al aire libre, para minimizar la propagación de alérgenos dentro del hogar.
Remedio 10
Purificador de aire HEPA y limpieza regular del hogar: Usar un purificador de aire HEPA en la habitación de tu hijo ayuda a eliminar alérgenos transportados por el aire, como polen, polvo y esporas de moho, las 24 horas del día. Complementa esto con el desempolvado y aspirado regulares, y manteniendo las ventanas cerradas durante los períodos de alta concentración de polen, para reducir significativamente la carga diaria de alérgenos a la que está expuesto tu hijo.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar alergias infantiles.
  • La 2'-fucosillactosa (2'-FL) es el oligosacárido de la leche humana más abundante y ha sido estudiada en fórmulas infantiles para la prevención de alergias. Un ensayo clínico prospectivo abierto de 2025 (338 lactantes) encontró que la fórmula suplementada con 2'-FL se asoció con una menor incidencia de dermatitis atópica en comparación con la fórmula estándar. La evidencia preclínica y clínica vincula la 2'-FL con la modulación de la microbiota intestinal, la producción de SCFA y una menor sensibilización alérgica en la infancia.

  • Bifidobacterium animalis subsp. lactis HN019 se utilizó en un ECA perinatal fundamental sobre probióticos junto con L. rhamnosus HN001 en mujeres embarazadas y lactantes de alto riesgo, demostrando una menor prevalencia de dermatitis atópica temprana. Se encontró que ciertas variaciones genéticas específicas del receptor tipo Toll estaban asociadas con el efecto protector de esta cepa contra el eccema en niños.

  • Bifidobacterium bifidum ha sido evaluada como parte de combinaciones probióticas para la prevención de alergias en lactantes y niños. Se incluyó en ensayos de suplementación probiótica perinatal que demostraron una reducción en la prevalencia de dermatitis atópica temprana. La investigación mecanística muestra que B. bifidum FN120 utiliza 2'-fucosillactosa mediante alimentación cruzada (cross-feeding) para remodelar la microbiota intestinal y prevenir la dermatitis atópica en modelos experimentales.

  • Bifidobacterium breve se ha utilizado en ECA con niños con rinitis alérgica y asma. En un ensayo clínico publicado, una mezcla de Bifidobacterium que incluía B. breve M-16V mejoró significativamente la calidad de vida en niños con rinitis alérgica estacional y asma intermitente. El estudio PROPAM utilizó B. breve B632 en un ensayo aleatorizado, doble ciego, en el manejo del asma pediátrica. La suplementación con B. breve en las primeras etapas de la vida también se ha asociado con una reducción de la sensibilización alérgica.

  • Bifidobacterium infantis M-63 formó parte de una mezcla de Bifidobacterium probada (BB536, M-63, M-16V) en niños con rinitis alérgica estacional y asma intermitente, mostrando una mejora en la calidad de vida. Es una de las bifidobacterias dominantes en el intestino del bebé, que respalda el desarrollo inmunitario temprano, y se relaciona en la literatura clínica y mecanística con la reducción del riesgo de alergias cuando está presente en abundancia suficiente en las primeras etapas de la vida.

  • Bifidobacterium lactis (también conocida como B. animalis subsp. lactis) ha sido estudiada en lactantes y niños para la prevención y el tratamiento de alergias. Los ECA han encontrado que la suplementación con Lactobacillus rhamnosus HN001 y B. lactis HN019 de manera perinatal redujo la prevalencia de dermatitis atópica temprana, con variaciones genéticas específicas del receptor tipo Toll asociadas con protección. También es un ingrediente en fórmulas infantiles especializadas estudiadas para la reducción de la dermatitis atópica.

  • Bifidobacterium longum ha sido estudiada en niños con rinitis alérgica y dermatitis atópica. Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2024, realizado en niños de 6 a 19 años, encontró que una mezcla de B. longum y Lactobacillus plantarum mejoró significativamente las puntuaciones de síntomas nasales y la calidad de vida en la rinitis alérgica perenne. Metaanálisis respaldan su papel en la reducción del eccema y las sibilancias en niños, y estudios mecanísticos muestran que reduce las citocinas Th2 y la IgE sérica.

  • tusílagoCientífico

    El extracto de petasita (Petasites hybridus) se ha estudiado en múltiples ECA para la rinitis alérgica. Un ECA publicado en el BMJ en 2002 encontró que el extracto de petasita Ze 339 fue tan eficaz como la cetirizina para reducir los síntomas de la fiebre del heno sin causar somnolencia. Una revisión sistemática identificó seis ECA que mostraron que P. hybridus fue superior al placebo o de eficacia similar a los antihistamínicos no sedantes para la rinitis alérgica intermitente. El NCCIH (NIH) confirma que los estudios sugieren que el extracto de hoja de petasita puede ayudar con los síntomas de la rinitis alérgica cuando se administra por vía oral.

  • Lactobacillus acidophilus ha sido estudiado en contextos de alergia pediátrica, con algunos ECA que muestran reducciones en la gravedad de la dermatitis atópica y en los niveles de IgE en niños. Un metaanálisis en red de 2025 identificó a Lactobacillus acidophilus LB como un candidato eficaz para la reducción de IgE en niños con alergia alimentaria. También fue incluido en combinaciones de probióticos multicepa utilizadas en ensayos de prevención de alergias pediátricas.

  • Lactobacillus casei se ha estudiado en combinación con cepas de L. rhamnosus en niños con dermatitis atópica y alergia a la proteína de la leche de vaca, mostrando superioridad frente al placebo en la mejora de la gravedad según SCORAD en un ECA multicéntrico de 2021. También aparece en ensayos de manejo probiótico del asma pediátrica. Su mecanismo involucra la modulación inmunitaria a través de cambios en las citocinas y la restauración de la microbiota intestinal. La evidencia es específica de la cepa y, en general, positiva en niños sensibilizados a alérgenos.

  • Lactobacillus plantarum en combinación con Bifidobacterium longum (NVP-1703, 10^10 UFC/día) fue evaluado en un ECA aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en niños de 6 a 19 años con rinitis alérgica perenne. Después de 4 semanas, el TNSS y las puntuaciones de calidad de vida mejoraron significativamente frente al placebo, acompañados de una reducción de citocinas Th2. L. plantarum también aparece en revisiones sistemáticas que vinculan el uso de probióticos en las primeras etapas de la vida con una reducción del eccema y las sibilancias en niños.

  • Lactobacillus reuteri DSM 12246 se combinó con L. rhamnosus 19070-2 en un ECA doble ciego, controlado con placebo y cruzado en niños de 1 a 13 años con dermatitis atópica. La combinación redujo significativamente el SCORAD y mostró efectos mayores en pacientes alérgicos. L. reuteri también aparece en ensayos pediátricos sobre alergias citados en metaanálisis recientes que respaldan el uso de probióticos en el eccema infantil y la enfermedad alérgica.

  • Múltiples ensayos controlados aleatorizados (ECA) han evaluado cepas de Lactobacillus rhamnosus en niños con dermatitis atópica (eccema) y alergia a la proteína de leche de vaca. Un ECA multicéntrico de 2021 con 151 niños menores de 2 años encontró que una preparación probiótica que incluía cepas de L. rhamnosus ŁOCK fue superior al placebo en la mejora de las puntuaciones de gravedad SCORAD, especialmente en pacientes sensibilizados a alérgenos. La cepa modula las citocinas Th1 y la IL-10 reguladora, mientras suprime la IL-5 proalérgica. Un metaanálisis en red de 2025 identificó a Lactobacillus rhamnosus GG (LGG) como destacado para el manejo de la alergia alimentaria pediátrica.

  • Los ácidos grasos omega-3 (provenientes del aceite de pescado) han sido evaluados en ECA pediátricos para la dermatitis atópica. Un ECA de 2024, longitudinal, prospectivo, aleatorizado, triple ciego y controlado con placebo, realizado en niños de 1 a 8 años con DA de moderada a severa, encontró que el omega-3 combinado con GLA redujo significativamente el SCORAD (mediana de 42 a 25, p<0.001), disminuyó el uso de corticosteroides tópicos y mejoró el prurito, el sueño y la calidad de vida. Algunos metaanálisis señalan resultados mixtos; la ingesta materna de omega-3 durante el embarazo reduce el riesgo de eccema y alergia al huevo en los recién nacidos.

  • La raíz de petasita púrpura (Petasites hybridus, raíz) contiene petasina e isopetasina, compuestos con propiedades antileucotrieno y de tipo antihistamínico bien establecidas, estudiadas en ECA para la rinitis alérgica. El NIH/NCCIH señala que el extracto de raíz de petasita puede reducir la frecuencia de las migrañas en adultos y niños, y los estudios sobre el extracto de hoja de petasita sugieren que puede ayudar con los síntomas de la rinitis alérgica. Para un uso seguro, se requieren preparaciones libres de AP (alcaloides de pirrolizidina).

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un flavonoide con propiedades estabilizadoras de mastocitos y antihistamínicas bien documentadas. Inhibe la degranulación de mastocitos mediada por IgE y reduce la histamina, la IL-4, la IL-5, el TNF-α y la infiltración de eosinófilos en modelos preclínicos. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 de estudios preclínicos encontró que reduce significativamente la IgE, la IgE específica para OVA, la histamina y las citocinas inflamatorias. Un ECA pediátrico (PMC, 2025) utilizó quercetina como parte de un complemento nutracéutico en la rinitis alérgica estacional en niños, mostrando una reducción de los síntomas. Los datos de estudios clínicos en humanos siguen siendo limitados, pero coherentes en cuanto a la dirección del efecto.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C (ácido ascórbico) es un potente antioxidante que se ha planteado como hipótesis que podría atenuar los mecanismos de las enfermedades alérgicas relacionados con el estrés oxidativo y las reacciones inmunitarias de tipo 2. Una revisión narrativa de 2025 (PMC12191256, revista Children) examinó el papel de la vitamina C en la prevención y el manejo del asma, la rinitis alérgica y la dermatitis atópica en poblaciones pediátricas. Los estudios han encontrado que la deficiencia de zinc y vitamina C se correlaciona con un asma más grave. La evidencia es mixta en cuanto a los efectos de la suplementación directa, pero se observa cierto beneficio en la reducción de los síntomas del asma.

  • vitamina D3Científico

    La deficiencia de vitamina D3 se asocia constantemente con un mayor riesgo de dermatitis atópica, asma y sensibilización alérgica en niños. Una cohorte de nacimiento española (n=2525) encontró que niveles más altos de 25(OH)D3 en niños a los 4 años se asociaron con probabilidades significativamente menores de eccema atópico entre los 4 y 9 años (aOR=0.90 por cada 5 ng/ml). ECA pequeños muestran que la suplementación con vitamina D3 reduce la severidad del eccema y disminuye el riesgo de exacerbación del asma en niños. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 de ECA pediátricos evaluó la suplementación con vitamina D específicamente en niños con enfermedades alérgicas.

  • ZincCientífico

    El zinc apoya el sistema inmunitario y tiene efectos antiinflamatorios. Estudios en niños asmáticos encontraron que la deficiencia de zinc se correlacionaba con una obstrucción de las vías respiratorias más grave (reducción del FEV1 y FEV1/FVC). La deficiencia de zinc se ha asociado con una mayor gravedad de la enfermedad alérgica en niños. Una revisión de 2025 publicada en Children (MDPI), realizada como parte de una investigación sobre la vitamina C y las alergias, señala que todos los pacientes pediátricos asmáticos incluidos presentaban deficiencia de zinc, y que el zinc plasmático se correlacionaba positivamente con los parámetros de función pulmonar.

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