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Apoyo al eje HPA

Otros NombresInsuficiencia suprarrenal
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Otros Nombres

Insuficiencia suprarrenalEje del estrés adrenalCarga alostáticaSistema central de respuesta al estrésSistema de la hormona liberadora de corticotropinaDesregulación del cortisolSíndrome general de adaptaciónEje glucocorticoideEje HPADisfunción del eje HPADesregulación del eje HPAHiperactividad del eje HPAHipoactividad del eje HHASupresión del eje HPAEje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (eje HHS)HPA-D (Disfunción del Eje HPA)El eje HHA (hipotálamo-hipófisis-suprarrenal)HipercortisolismoHipocortisolismoEje hipotálamo-hipófisis-adrenalDisfunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenalDisfunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenalSupresión del eje hipotálamo-hipófisis-adrenalSistema hipotálamo-hipófiso-suprarrenalEje hipotálamo-hipófisis-adrenalEje neuroendocrinoDesregulación neuroendocrinaEje Neuroendocrino del EstrésEje del estrésSistema de respuesta al estrés

Sinopsis

Apoyo al eje HPA: una referencia nutricional y de salud natural

1. Definición y descripción general

El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA) es un conjunto complejo de influencias directas e interacciones de retroalimentación entre tres componentes: el hipotálamo (una parte del cerebro ubicada debajo del tálamo), la glándula pituitaria (una estructura con forma de guisante ubicada debajo del hipotálamo) y las glándulas adrenales (órganos pequeños y cónicos ubicados encima de los riñones). El eje HPA es un importante sistema neuroendocrino que controla las reacciones al estrés y regula muchos procesos corporales, incluidos la digestión, las respuestas inmunitarias, el estado de ánimo y las emociones, la actividad sexual, y el almacenamiento y gasto de energía.

El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal es un sistema complejo de vías neuroendocrinas y ciclos de retroalimentación que funcionan para mantener la homeostasis fisiológica. Al regular los niveles plasmáticos de corticosteroides secretados por las glándulas adrenales, también controla muchos procesos corporales, incluidos el estado de ánimo y las emociones, la digestión, la sexualidad, el sistema inmunitario, y el almacenamiento y gasto de energía.

En el contexto de la nutrición y la salud natural, el término apoyo al eje HPA se refiere a estrategias dietéticas, de estilo de vida y de suplementación destinadas a mantener o restaurar el funcionamiento equilibrado de este sistema neuroendocrino, particularmente cuando ha sido alterado por el estrés crónico u otros factores modificables. La disfunción del eje HPA puede manifestarse como ritmos anormales de cortisol, resiliencia al estrés deteriorada, alteraciones del estado de ánimo, desregulación inmunitaria y fatiga crónica.

2. Fisiología del eje HPA

2.1 La cascada hormonal

El eje HPA es un importante sistema neuroendocrino que regula las respuestas al estrés físico, emocional y metabólico. Conecta el hipotálamo, la hipófisis anterior y la corteza adrenal a través de una serie coordinada de señales hormonales. La cascada se desarrolla de la siguiente manera:

  • La hormona liberadora de corticotropina (CRH) viaja hasta la glándula pituitaria anterior, provocando que libere hormona adrenocorticotrópica (ACTH) al torrente sanguíneo.
  • La ACTH llega a las glándulas adrenales y se une a la capa externa (corteza adrenal), específicamente a la región de la zona fasciculada, que entonces produce y libera cortisol al torrente sanguíneo.
  • La activación de la ACTH estimula la síntesis y liberación de glucocorticoides como el cortisol y andrógenos adrenales desde la zona fasciculada y la zona reticular de la corteza adrenal, respectivamente.

2.2 Retroalimentación negativa y ritmo circadiano

El eje HPA utiliza un ciclo de retroalimentación negativa para mantener la homeostasis. Cuando los niveles de cortisol aumentan, los receptores en el hipotálamo y el hipocampo detectan el aumento y señalan al sistema para que deje de producir más, evitando la sobreestimulación y ayudando al cuerpo a regresar a un estado estable después del estrés.

El eje HPA puede activarse de tres maneras: la activación debida al reloj biológico interno ubicado en el núcleo supraquiasmático (NSQ) hipotalámico, que mantiene una actividad rítmica en el sistema HPA, creando un ritmo circadiano; la liberación pulsátil de hormonas y los ciclos de retroalimentación negativa dentro del eje HPA; y las situaciones estresantes, que pueden activar el eje HPA, provocando una liberación adicional de cortisol superpuesta a los ritmos circadianos y ultradianos.

El cortisol diurno disminuye desde el despertar hasta la noche en respuesta a la modulación circadiana del núcleo supraquiasmático (NSQ) del hipotálamo; una pendiente descendente es un indicador de un sistema saludable e intacto.

2.3 Sistemas corporales involucrados

El eje HPA describe un conjunto complejo de influencias de retroalimentación positiva y negativa entre el hipotálamo, la glándula pituitaria y la glándula adrenal. Estos mecanismos actúan de manera neuroendocrina para modular una serie de procesos fisiológicos como la inmunidad, la fertilidad y la respuesta del cuerpo al estrés.

La respuesta al estrés orquestada por el eje HPA es una respuesta multisistémica bien coordinada, que involucra respuestas conductuales, fisiológicas y metabólicas, con componentes estrictamente regulados que necesitan activarse en los momentos y contextos apropiados. La ACTH se produce mediante el procesamiento enzimático de la proopiomelanocortina (POMC); la escisión de la POMC genera no solo ACTH, sino también hormona estimulante de melanocitos (MSH), endorfinas y encefalinas, que regulan el dolor y el estado de ánimo.

3. Disfunción del eje HPA: cómo se presenta

3.1 Sobreactivación e infraactivación

Experimentar estrés frecuente o intenso, entre otros problemas, puede causar disfunción en el eje HPA. El eje HPA puede volverse hiperactivo (generalmente denominado disfunción del eje HPA) o hipoactivo (supresión del eje HPA). El estrés crónico conduce a una sensibilidad reducida del sistema de retroalimentación negativa que rige el eje HPA. La pérdida de este sistema de retroalimentación negativa se debe a un nivel elevado de glucocorticoides circulantes.

Es importante destacar que la desregulación del eje HPA puede ocurrir tanto durante la exposición al estrés crónico como durante semanas o meses después del cese del estrés crónico. La desregulación del eje HPA generalmente puede caracterizarse por fases distintas como resultado de la disociación entre la producción de ACTH por parte de los corticotropos hipofisarios y los glucocorticoides producidos por las células de la fasciculada adrenal.

3.2 Signos y presentaciones funcionales

La disfunción de este sistema —a menudo causada por el estrés crónico o el trauma— puede provocar fatiga, ansiedad, depresión y problemas inmunitarios. Más específicamente:

  • Cognitivo: Los cambios cognitivos y del estado de ánimo se observan con frecuencia debido al impacto directo de los niveles alterados de cortisol en el cerebro. La exposición sostenida a niveles elevados de cortisol es perjudicial para el hipocampo, una región importante para la memoria y la regulación emocional, y potencialmente conduce a una reducción de su volumen y a disfunción sináptica. Estos cambios neurobiológicos se asocian con fatiga persistente, dificultad para concentrarse ("niebla mental"), ansiedad y síntomas depresivos.
  • Sueño: Las personas pueden experimentar alteraciones del sueño, incluidas dificultades para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse sintiéndose sin descanso.
  • Metabólico y físico: Los síntomas físicos pueden incluir cambios inexplicables de peso, particularmente alrededor del área abdominal, y problemas digestivos similares a los del síndrome del intestino irritable (SII). También son posibles una función inmunitaria debilitada y una percepción alterada del dolor.
  • Estado de ánimo: Los adultos pueden experimentar un impacto más pronunciado del estrés crónico en el eje HPA, lo que lleva a una desregulación persistente de los niveles de cortisol, que puede contribuir a una variedad de síntomas psiquiátricos, incluido un mayor riesgo de trastornos de ansiedad y depresión.

3.3 Riesgo de enfermedad derivado

La desregulación del eje HPA da lugar a consecuencias fisiológicas derivadas, aumentando el riesgo de disfunción del sistema inmunitario, trastornos del estado de ánimo, enfermedades metabólicas y enfermedades cardiovasculares. Los trastornos relacionados con la función alterada del eje HPA incluyen la depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la disfunción metabólica y los trastornos de ansiedad.

El estrés crónico provoca un deterioro de la retroalimentación del eje HPA, resistencia del receptor de glucocorticoides y una desregulación paradójica del cortisol, favoreciendo un estado proinflamatorio. La disfunción del eje HPA inducida por el estrés crónico interactúa con las vías inflamatorias y genera estrés oxidativo, lo que contribuye al daño celular y a la neuroinflamación que agrava aún más los síntomas depresivos. Estos procesos dan lugar a alteraciones estructurales y funcionales en el hipocampo, esencial para la regulación emocional y la función cognitiva.

4. Factores contribuyentes y asociados

4.1 Estrés psicológico crónico

El estrés psicológico crónico, como entornos laborales exigentes o relaciones inestables, es un factor desencadenante común. Esta percepción persistente de amenaza mantiene al eje HPA constantemente activo, impidiendo el descanso y la recuperación necesarios. El estrés psicológico crónico, las experiencias adversas en la infancia y la falta de apoyo social son factores importantes que contribuyen a la disfunción del eje HPA. Estos factores pueden provocar una activación persistente del eje HPA, lo que resulta en respuestas de estrés desadaptativas y un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el estrés.

4.2 Estrés y trauma en la primera infancia

Las experiencias traumáticas, especialmente aquellas que ocurren en la primera infancia, pueden influir profundamente en el punto de ajuste y la sensibilidad del eje HPA durante décadas. El trauma temprano en la vida provoca cambios estructurales y regulatorios duraderos, predisponiendo a la persona a una respuesta al estrés hiperreactiva o hiporreactiva más adelante en la vida.

La evidencia epidemiológica emergente demuestra que la desregulación del eje HPA inducida por el estrés adverso en la primera infancia aumenta la vulnerabilidad a los trastornos metabólicos. En particular, se ha demostrado que la exposición a un entorno adverso durante los períodos prenatal y posnatal —incluida la falta de nutrición, experiencias traumáticas como el abuso físico o sexual infantil, la negligencia o el trauma médico— es uno de los principales factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de trastornos metabólicos, incluidos la resistencia a la insulina, la diabetes mellitus tipo 2 y la hiperlipidemia.

Los componentes del ciclo de retroalimentación negativa del eje HPA pueden ser más plásticos durante la infancia temprana que en cualquier otro momento de la niñez, y la exposición al trauma durante este período puede provocar una mala recuperación del eje HPA tras el estrés agudo que se extiende, como mínimo, hasta la adolescencia.

4.3 Inflamación

Los factores estresantes biológicos, como la inflamación crónica, también desencadenan la activación del eje HPA. Las citocinas proinflamatorias, moléculas de señalización liberadas durante infecciones o afecciones autoinmunes, pueden atravesar la barrera hematoencefálica y estimular directamente el hipotálamo, tratando el estado inflamatorio interno del cuerpo como un factor estresante externo persistente.

4.4 Alteración del sueño

La mala calidad del sueño, la privación de sueño y los trastornos del sueño pueden provocar desregulación del eje HPA, caracterizada por niveles elevados de cortisol y respuestas al estrés alteradas. La desregulación del eje HPA se observa comúnmente en la obesidad, la privación de sueño y trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño (AOS) y el insomnio. Muchos estudios han demostrado un aumento de los niveles de cortisol durante el período nocturno de privación total de sueño y durante la vigilia prolongada del día siguiente.

4.5 Desequilibrios dietéticos

Las dietas de tipo occidental, ricas en grasas, provocan desregulación del eje HPA y de la liberación de glucocorticoides, además de menores volúmenes del hipocampo, así como una serie de otros efectos, incluidos resistencia a la insulina, inflamación, activación de la microglía y deterioro cognitivo. Las deficiencias de micronutrientes —incluidas las deficiencias de ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B, magnesio y zinc— pueden alterar la función del eje HPA.

4.6 Factores genéticos y epigenéticos

El desarrollo anormal del eje HPA puede dar lugar a alteraciones a largo plazo en la síntesis de neuropéptidos y neurotransmisores en el sistema nervioso central, así como en la síntesis de hormonas glucocorticoides en la periferia. En conjunto, estos cambios pueden potencialmente provocar una alteración en las funciones neuroendocrinas, conductuales, autonómicas y metabólicas en la edad adulta. La literatura revisada en el American Journal of Medicine (2025) señala que las fuentes sobre la disfunción del eje HPA incluyen estudios sobre influencias genéticas y epigenéticas, y la evidencia respalda el papel del estrés temprano en la vida, el trauma, los estilos de afrontamiento y los entornos sociales en la modulación de la actividad del eje HPA y los resultados relacionados con el estrés.

4.7 Desalineación circadiana

En un estudio observacional, los trabajadores nocturnos presentaron una secreción de cortisol atenuada durante las horas de trabajo y un jet lag social más pronunciado que los trabajadores diurnos, lo que indica desregulación del eje HPA. El horario de las comidas también es importante, ya que los patrones alimentarios irregulares (por ejemplo, comer tarde por la noche o ayunos prolongados) pueden alterar el cortisol, y la disfunción del eje HPA está influida por una compleja interacción de factores estresantes internos y externos, incluidos el estrés psicológico crónico, los desequilibrios dietéticos y los ritmos circadianos alterados.

5. Nutrientes, hierbas e ingredientes naturales

Las siguientes sustancias se han estudiado o utilizado en relación con la función del eje HPA. El uso tradicional y la evidencia científica se presentan por separado para cada una, con una caracterización honesta de la solidez de la evidencia.

5.1 Ashwagandha (Withania somnifera)

Uso tradicional

La ashwagandha (Withania somnifera), una hierba bien establecida en la medicina ayurvédica, es objeto de una investigación creciente por sus propiedades adaptógenas y sus funciones reguladoras en los procesos neuroinmunitarios. Adaptógenos como Withania somnifera se utilizan comúnmente en la medicina ayurvédica para el alivio del estrés y para mejorar la disfunción del eje HPA. En el Ayurveda, la raíz se usaba como rasayana (tónico rejuvenecedor), preparada como polvo de raíz (churna) tomado con leche o ghee, y tradicionalmente se indicaba para la fatiga, la debilidad y el agotamiento nervioso.

Evidencia científica

La investigación integra evidencia mecanicista, preclínica y clínica sobre las actividades inmunomoduladoras, neuroprotectoras, psiquiátricas, reguladoras del sueño y antiinflamatorias de la ashwagandha, con énfasis en sus compuestos bioactivos, como withanólidos, sitoindósidos y alcaloides. Estos compuestos modulan el eje HPA, inhiben el NF-κB, inducen la activación de Nrf2 y afectan la señalización GABAérgica, contribuyendo colectivamente a sus acciones antiinflamatorias, antioxidantes y ansiolíticas.

Los ensayos clínicos con extractos estandarizados de ashwagandha han mostrado reducciones en biomarcadores relacionados con el estrés, junto con mejoras en el rendimiento cognitivo, la calidad del sueño y los parámetros del estado de ánimo.

Un estudio clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2020 (publicado en PubMed, PMID 32021735) encontró que los niveles séricos de cortisol se redujeron tanto con 250 mg/día como con 600 mg/día de ashwagandha (p < 0,05 y p < 0,0001, respectivamente), y los participantes que recibieron ashwagandha tuvieron una mejora significativa en la calidad del sueño en comparación con el grupo placebo. También se observó una reducción significativa en las puntuaciones de la Escala de Estrés Percibido (PSS) con ambas dosis.

Un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2024 examinó tres dosis de un extracto de ashwagandha extraído con agua (WS): se realizó una comparación de 8 semanas de dosis de WS de 125, 250 y 500 mg, con 131 adultos inscritos y 98 incluidos en el análisis final. Una revisión demostró que la suplementación con 250-500 mg de extracto de ashwagandha al día durante 4 a 13 semanas redujo significativamente los niveles matutinos de cortisol en adultos con niveles de estrés más altos.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 (PMC12242034) concluyó que la suplementación con ashwagandha es segura y eficaz para reducir el estrés y la ansiedad en pacientes adultos, dando lugar a una reducción estadísticamente significativa de los niveles de cortisol y de las puntuaciones de la escala PSS y de la Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-A).

Solidez de la evidencia: Entre las más sólidas de la literatura sobre adaptógenos en cuanto a resultados relacionados con el cortisol. Múltiples ECA respaldan reducciones de modestas a significativas en el cortisol salival y sérico en poblaciones estresadas. Las limitaciones incluyen la estandarización variable de los extractos entre los ensayos y tamaños de muestra relativamente pequeños. Un informe de caso de 2026 (PMC12824993) señaló que, si bien los ensayos clínicos a corto plazo con extractos estandarizados de ashwagandha han mostrado efectos modestos de reducción del cortisol y beneficios subjetivos en el estrés, las consecuencias endocrinas a largo plazo del consumo crónico en dosis altas siguen sin caracterizarse por completo, y los datos sobre los umbrales de dosis y la duración a partir de los cuales la modulación del eje HPA se vuelve clínicamente relevante son especialmente limitados.

5.2 Rhodiola rosea

Uso tradicional

Rhodiola rosea L. tiene una larga historia de uso en la medicina tradicional para estimular el sistema nervioso, tratar la fatiga y la depresión inducidas por el estrés, mejorar el rendimiento físico y la productividad laboral, y tratar afecciones gastrointestinales e impotencia. Se ha utilizado en la medicina popular siberiana, escandinava y rusa durante siglos, y fue empleada históricamente por guerreros vikingos y cosmonautas rusos para mejorar la resistencia física y el rendimiento mental.

Constituyentes activos

Se considera que el salidrósido (rodioloside), los compuestos glucosídicos de alcohol trans-cinamílico (rodiolina, rosina, rosavina, rosarina y rosiridina) y el tirosol son los constituyentes vegetales más críticos necesarios para la actividad terapéutica. Una característica de R. rosea es su presencia única y su contenido relativamente alto de rosavinas, que no se han detectado en otras especies de Rhodiola, y que ahora son un marcador aceptado para la R. rosea genéticamente pura. Los extractos generalmente se estandarizan a un mínimo de 3,0 % de rosavinas y 1,0 % de salidrósido.

Evidencia científica

Un ensayo fundamental, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo (Olsson et al., 2009; PubMed PMID 19016404) inscribió a 60 participantes que cumplían con los criterios de síndrome de fatiga relacionado con el estrés: un total de 60 personas fueron aleatorizadas, un grupo recibió cuatro tabletas diarias de extracto SHR-5 (576 mg de extracto/día), mientras que un segundo grupo recibió cuatro tabletas de placebo diarias. Se evaluaron los efectos con respecto a la calidad de vida, los síntomas de fatiga, la depresión, la atención y la respuesta de cortisol salival al despertar el día 1 y después de 28 días. Se concluyó que la administración repetida del extracto de R. rosea SHR-5 ejerce un efecto antifatiga que aumenta el rendimiento mental, particularmente la capacidad de concentración, y disminuye la respuesta de cortisol al estrés del despertar en pacientes con burnout y síndrome de fatiga.

Además de su uso tradicional bien establecido, se puede encontrar en la literatura un número significativo de publicaciones sobre la eficacia clínica de varias preparaciones de R. rosea. La mayoría de estos estudios se relacionan con la eficacia de R. rosea en términos de funciones cognitivas y rendimiento mental, incluidos varios síntomas de estrés vital, fatiga y burnout. Aunque la mayor parte de la evidencia proviene de ensayos preclínicos, varios estudios clínicos han demostrado además los efectos reparadores de R. rosea en la salud cardiovascular y reproductiva al abordar el daño inespecífico causado por el estrés. En general, los resultados proporcionan una base alentadora para la eficacia clínica de las preparaciones de R. rosea en el manejo de varios aspectos de las afecciones inducidas por el estrés.

Solidez de la evidencia: Moderada. Múltiples ECA, principalmente utilizando el extracto estandarizado SHR-5, respaldan los efectos antifatiga y la modulación de la respuesta del cortisol al despertar. La mayoría de los ensayos tienen tamaños de muestra pequeños, y no todas las preparaciones son equivalentes. La evidencia es más sólida para el burnout y la fatiga relacionada con el estrés; menos robusta para resultados directos en el criterio de valoración del cortisol en comparación con la ashwagandha.

5.3 Fosfatidilserina (PS)

Uso tradicional

La fosfatidilserina no es un remedio herbal tradicional. Es un fosfolípido presente naturalmente en las membranas celulares de todo el cuerpo. La PS se puede obtener de la dieta principalmente a partir de fuentes animales, con algunos alimentos de origen vegetal que proporcionan pequeñas cantidades. La dieta occidental promedio proporciona un estimado de 130-180 mg de PS por día. Las vísceras y el pescado graso proporcionan las concentraciones más altas. Las dietas occidentales modernas se han alejado del consumo de vísceras, lo que reduce la ingesta dietética de PS.

Evidencia científica

El mecanismo más consistentemente demostrado de la PS suplementaria es su modulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA). Se ha propuesto la activación del eje HPA como el mecanismo por el cual la PS atenúa la producción de cortisol. Las teorías actuales afirman que esto podría lograrse posiblemente alterando las interacciones receptor-ligando o las interacciones del receptor del factor liberador de corticotropina (CRF). Al disminuir el CRF se produciría una disminución de la ACTH, disminuyendo así la secreción de cortisol. Se ha propuesto que el tratamiento crónico con PS altera las interacciones del receptor de CRF, dando lugar a una menor activación del eje HPA después del estrés.

Un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo (PMC4237891, publicado en Lipids in Health and Disease, 2014) inscribió a 75 voluntarios masculinos sanos: el estudio examinó los efectos de la suplementación oral con 400 mg de PS y 400 mg de PA (PAS 400) al día sobre la respuesta de ACTH y de cortisol salival y sérico a un factor estresante psicosocial. La suplementación se administró durante 42 días. El estrés agudo dio lugar a una hiperreactividad del eje HPA en sujetos con estrés crónico. En comparación con el placebo, la suplementación con PAS 400 fue eficaz para normalizar las respuestas de ACTH (p=0,010), cortisol salival (p=0,043) y cortisol sérico (p=0,035) en sujetos con estrés crónico alto, pero no en aquellos con estrés bajo. El PAS 200 no dio lugar a diferencias significativas.

Un estudio controlado anterior (PMC2503954) demostró que la suplementación con 600 mg de PS derivada de soja al día durante 10 días atenuó la respuesta del cortisol antes y durante el estrés inducido por el ejercicio.

Solidez de la evidencia: Moderada para la atenuación del cortisol inducida por el ejercicio y el estrés psicosocial en personas con estrés crónico. El efecto parece ser dependiente de la dosis y más pronunciado entre 400-600 mg/día. La base de evidencia es menor que la de la ashwagandha, y la mayoría de los ensayos involucran paradigmas de estrés por ejercicio o de laboratorio en lugar de estrés crónico naturalista.

5.4 Ginseng Panax (Panax ginseng)

Uso tradicional

El ginseng Panax se ha utilizado durante más de 2000 años en la Medicina Tradicional China (MTC) como tónico adaptógeno (tónico del qi) para la fatiga, la debilidad y el aumento de la vitalidad. Se preparaba como una decocción de raíz seca, a menudo combinada con otras hierbas tónicas.

Evidencia científica

El ginseng Panax contiene ginsenósidos que modulan la liberación de hormonas del estrés y mejoran la adaptabilidad neuronal. La evidencia clínica sobre los efectos del ginseng específicamente en los biomarcadores del eje HPA (cortisol, ACTH) en humanos es más limitada que para la ashwagandha o la rhodiola; la mayoría de los datos disponibles se refieren al rendimiento mental, la fatiga y la función inmunitaria. La evidencia es preliminar para los resultados directos del eje HPA y se caracteriza como prometedora pero que requiere ensayos más amplios y bien diseñados.

5.5 Albahaca sagrada (Ocimum tenuiflorum, Tulsi)

Uso tradicional

La albahaca sagrada se ha utilizado durante milenios en la medicina ayurvédica como rasayana y adaptógeno, indicada para el estrés, la fiebre, los trastornos respiratorios y las afecciones metabólicas. Se consumía como té (infusión de hojas frescas o secas) o como polvo. Tiene un estatus sagrado en la cultura hindú y se ha cultivado en hogares indios por motivos religiosos y medicinales.

Evidencia científica

La evidencia clínica sobre los efectos directos de la albahaca sagrada en los resultados del eje HPA (cortisol, ACTH) sigue siendo preliminar. Los ensayos disponibles en humanos han estudiado resultados como la función cognitiva, la ansiedad y los parámetros metabólicos, pero en general son pequeños, heterogéneos en diseño y no han medido de manera consistente el cortisol como criterio de valoración principal. Se necesita evidencia más robusta antes de que se pueda confirmar la modulación directa del eje HPA en humanos.

5.6 Magnesio

Contexto tradicional y dietético

El magnesio es un mineral esencial que se encuentra en verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y granos enteros. Su función en más de 300 reacciones enzimáticas incluye procesos fundamentales para la función neuromuscular y adrenal.

Evidencia científica

Las intervenciones nutricionales deben abordar las insuficiencias comunes de micronutrientes, incluidos el magnesio, las vitaminas del grupo B, el zinc y la vitamina C, que alteran la función adrenal y neuroendocrina. Las investigaciones en animales y humanos indican que la deficiencia de magnesio se asocia con una mayor reactividad del eje HPA. Una revisión de 2012 resumió la evidencia de que un magnesio adecuado ayuda a moderar la respuesta del eje HPA al estrés y reduce la reactividad del cortisol (Cuciureanu y Vink, "Magnesium in the Central Nervous System"). La revisión del American Journal of Medicine (2025) cita estudios sobre la suplementación con magnesio y vitamina B6 que demuestran mejoras en los resultados de estrés severo en personas con niveles bajos de magnesemia.

Solidez de la evidencia: La relación entre la deficiencia de magnesio y la mayor reactividad del eje HPA está respaldada por modelos animales y datos observacionales en humanos. Los ensayos de intervención dirigidos específicamente al cortisol como criterio de valoración principal son limitados, y la mayoría de los datos en humanos se basan en resultados indirectos de estrés y ansiedad. La corrección de la deficiencia está mejor respaldada que la suplementación por encima de la ingesta adecuada.

5.7 Vitamina C (ácido ascórbico)

Contexto tradicional y dietético

La vitamina C se encuentra en altas concentraciones en las glándulas adrenales y se libera durante la síntesis de cortisol estimulada por ACTH.

Evidencia científica

La vitamina C es necesaria para varias funciones adrenales y ofrece un efecto modulador sobre el eje HPA. La vitamina C es necesaria para la síntesis de cortisol, ya que es un cofactor de enzimas presentes en las glándulas adrenales. La vitamina C puede ayudar indirectamente a minimizar el estrés oxidativo asociado con el estrés crónico al mantener la salud adrenal y normalizar los niveles de cortisol. Las vitaminas con propiedades antioxidantes fuertes, como las vitaminas C y E, pueden mitigar el estrés oxidativo, que se sabe que conduce a una mayor secreción de glucocorticoides, alterando así el patrón normal del cortisol.

En ensayos clínicos, la suplementación con vitamina C fue eficaz para reducir la ansiedad, disminuir los niveles de estrés, mejorar la recuperación del estrés mental, mejorar el estado de ánimo y mejorar los niveles de presión arterial en participantes estresados. Sin embargo, la mayoría de estos ensayos son de escala modesta, y la medición directa de los cambios en los resultados del eje HPA (cortisol, ACTH) no es universal.

Solidez de la evidencia: De preliminar a moderada. La evidencia de modelos animales es mecánicamente plausible; los datos de ensayos en humanos generalmente respaldan la reducción de síntomas de estrés y ansiedad, pero son inconsistentes en cuanto a la medición del cortisol como criterio de valoración directo. La corrección de la deficiencia es el uso mejor respaldado por la evidencia.

5.8 Vitaminas del grupo B (particularmente B5 y B6)

Contexto tradicional y dietético

Las vitaminas del grupo B son cofactores esenciales en el metabolismo energético y la síntesis de neurotransmisores. El ácido pantoténico (vitamina B5) es necesario para la síntesis de la coenzima A, que es central para la producción de hormonas esteroides, incluido el cortisol, en la corteza adrenal.

Evidencia científica

Las deficiencias de vitaminas y minerales esenciales, incluidos los ácidos grasos omega-3, las vitaminas del grupo B, el magnesio y el zinc, pueden alterar la función del eje HPA. El mecanismo por el cual la combinación de magnesio y vitamina B6 conduce a una reducción del estrés aún está por definirse, pero la vitamina B6 puede ofrecer efectos directos e indirectos sobre el estrés y la función del eje HPA. La revisión de 2025 del American Journal of Medicine cita un ensayo clínico que demuestra la superioridad del magnesio combinado con vitamina B6 sobre el magnesio solo en los resultados de estrés severo en personas con niveles bajos de magnesemia. La evidencia clínica en humanos para la B5 específicamente como modulador directo del eje HPA se limita en gran medida a estudios en animales y a inferencias mecanicistas.

Solidez de la evidencia: Débil a preliminar para la modulación directa del eje HPA; moderada para el apoyo a la función enzimática adrenal cuando existe deficiencia.

5.9 Zinc

Contexto tradicional y dietético

El zinc es un elemento traza esencial ampliamente distribuido en proteínas animales, legumbres y semillas.

Evidencia científica

El zinc también es necesario para producir varios neurotransmisores y hormonas, incluidos la serotonina y la melatonina; por lo tanto, una deficiencia de zinc podría afectar el ritmo circadiano y el ciclo de sueño-vigilia. El estrés prolongado agota las concentraciones de zinc en la sangre. Los estudios en animales (citados en el International Journal of Molecular Sciences, 2016) han demostrado que la deficiencia dietética de zinc conduce a anomalías conductuales consistentes con una mayor actividad del eje HPA, lo que respalda un papel fisiológico del zinc en la regulación del estrés. La evidencia directa de ensayos clínicos sobre los efectos de la suplementación con zinc en el cortisol en humanos es limitada.

Solidez de la evidencia: Preliminar; principalmente datos animales y mecanicistas. La corrección de la deficiencia está más respaldada que la suplementación supranormal.

5.10 Ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA)

Contexto dietético

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran principalmente en pescados grasos (salmón, caballa, sardinas), así como en la linaza y las nueces como el precursor ácido alfa-linolénico (ALA).

Evidencia científica

Los ácidos grasos omega-3 son cruciales para mantener la integridad y función de la membrana neuronal, lo cual es esencial para una correcta señalización del eje HPA. Un ensayo indexado en PubMed (PMID 22575036) encontró que el tratamiento con fosfatidilserina de omega-3 pareció restaurar la respuesta del cortisol en un subgrupo de personas con baja respuesta, y los subgrupos caracterizados por un estrés crónico alto y/o una respuesta disfuncional del eje HPA pueden beneficiarse de la suplementación con PS de omega-3.

Solidez de la evidencia: De preliminar a moderada específicamente para los resultados del eje HPA; existe evidencia más sólida para los resultados antiinflamatorios y relacionados con el estado de ánimo. La mayoría de los datos específicos sobre el eje HPA provienen de preparaciones combinadas (omega-3 + PS) en lugar de omega-3 solo.

5.11 Selenio

Evidencia científica

El selenio tiene el potencial de facilitar el funcionamiento del eje HPA a través de su capacidad para inducir un mecanismo de regulación a la baja del ARNmi de TLR4, promoviendo así la síntesis de esteroides adrenales. La secreción reducida de corticosterona debido a la deficiencia de selenio puede atribuirse a la atenuación de la respuesta adrenal a la ACTH. La participación de las selenoproteínas en el desarrollo del eje HPA representa una correlación cautivadora entre el selenio y la reacción fisiológica al estrés.

Solidez de la evidencia: Principalmente datos mecanicistas y de modelos animales. Falta evidencia clínica directa en humanos. Se menciona aquí como un área de interés investigativo activo.

6. Factores dietéticos y de estilo de vida

6.1 Patrón dietético general

Las dietas ricas en carbohidratos refinados y grasas saturadas aumentan la actividad del eje HPA y los mediadores inflamatorios. En cambio, una dieta antiinflamatoria de alimentos integrales, rica en polifenoles, fibra, ácidos grasos omega-3 y antioxidantes, parece regular a la baja la reactividad al estrés. Los nutrientes y los patrones dietéticos generales desempeñan un papel importante en la modulación de la secreción de cortisol, interactuando tanto con los componentes centrales como periféricos del eje HPA.

6.2 Consideraciones sobre macronutrientes

Tanto la desnutrición como la sobrenutrición pueden afectar la función del eje HPA. La desnutrición, como se observa en afecciones como la anorexia nerviosa, se asocia con hipercortisolismo y niveles centrales elevados de CRH. Varios parámetros antropométricos y metabólicos, incluidos el IMC y la adiposidad visceral, se asocian con alteraciones en la secreción de cortisol. El horario irregular de las comidas también es un perturbador reconocido; el horario de las comidas importa, ya que los patrones alimentarios irregulares (por ejemplo, comer tarde por la noche o ayunos prolongados) pueden alterar los patrones de cortisol.

6.3 Suficiencia de micronutrientes

Las intervenciones nutricionales deben abordar las insuficiencias comunes de micronutrientes, incluidos el magnesio, las vitaminas del grupo B, el zinc y la vitamina C, que alteran la función adrenal y neuroendocrina. Estas insuficiencias son prevalentes en las poblaciones modernas, particularmente en personas que consumen dietas procesadas y pobres en nutrientes.

6.4 Sueño

La mala calidad del sueño, la privación de sueño y los trastornos del sueño pueden provocar desregulación del eje HPA, caracterizada por niveles elevados de cortisol y respuestas al estrés alteradas. Una buena calidad del sueño lograda mediante la higiene del sueño y el tratamiento de los trastornos del sueño, además de la educación nutricional con una frecuencia regular de comidas y la alineación circadiana de la ingesta de alimentos, se consideran estrategias para prevenir los trastornos metabólicos asociados con la disfunción del eje HPA.

6.5 Actividad física

El ejercicio influye en los ritmos circadianos a través de la regulación de la temperatura, los efectos hormonales y la expresión génica. La actividad física aumenta la temperatura corporal central, que posteriormente desciende tras el ejercicio, facilitando el inicio del sueño. El ejercicio también afecta hormonas como el cortisol y la melatonina, y modula la expresión de los genes reloj en los tejidos periféricos.

La revisión de 2025 del American Journal of Medicine señala que el yoga puede mejorar la resiliencia al estrés, normalizar los ritmos del cortisol y mejorar el estado de ánimo y la función cognitiva. El Tai Chi también ha demostrado beneficios en la reducción de los niveles de cortisol y la mejora de los marcadores psicobiológicos del estrés, aunque los hallazgos varían entre estudios.

6.6 Intervenciones mente-cuerpo y psicosociales

Debido a que el estrés crónico influye considerablemente en la desregulación del eje HPA, abordar los factores estresantes psicológicos, espirituales y sociales es fundamental para el éxito terapéutico. Las intervenciones basadas en evidencia incluyen prácticas meditativas, la terapia cognitivo-conductual y las técnicas de liberación emocional.

Abordar esta desregulación compleja requiere un enfoque integral e integrador que refleje la naturaleza multifactorial de la enfermedad relacionada con el estrés. Un modelo biopsicosocial-espiritual es particularmente adecuado para esta tarea, ya que considera los factores biológicos, psicológicos, sociales y espirituales interconectados que influyen en la función del eje HPA.

6.7 Microbiota intestinal

La microbiota intestinal desempeña un papel importante en la regulación del comportamiento y se asocia con la depresión, y la translocación y el cambio en la composición de la microbiota intestinal causados por el estrés temprano pueden ser una razón que contribuye a la alteración de la función del eje HPA. La conexión entre el intestino, el cerebro y el eje HPA es un área emergente de investigación activa, pero los ensayos de intervención clínica que vinculan modificaciones específicas del microbioma con los resultados del eje HPA siguen siendo preliminares.

7. Relación con la "fatiga adrenal"

Es importante señalar que el término "fatiga adrenal" —que sugiere que las glándulas adrenales mismas se agotan y se vuelven poco productivas— es distinto de la desregulación del eje HPA, y tiene menos respaldo científico. La disfunción del eje HPA no es lo mismo que la "fatiga adrenal". El concepto de fatiga adrenal sugiere que las glándulas adrenales están "agotadas" y producen cortisol insuficiente, pero una revisión sistemática no encontró evidencia consistente que respalde este modelo (Cadegiani y Kater, 2016). El concepto de disfunción del eje HPA tiene un respaldo cada vez mayor en la literatura psiconeuroendocrina y se considera un descriptor más preciso del impacto del estrés crónico en el cuerpo que el término "fatiga adrenal".

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Ashwagandha (Withania somnifera): Un adaptógeno ayurvédico fundamental, utilizado durante miles de años para modular el eje HPA y ayudar a normalizar los niveles de cortisol, ya sea que estén elevados o bajos. Tomar 200–400 mg de un extracto estandarizado de raíz al día, generalmente por la noche, ya que también favorece un sueño reparador y alivia la ansiedad.
Remedio 2
Rodiola Rosea: Conocida como "raíz dorada", este adaptógeno interactúa con el eje HPA para ayudar a reducir el exceso de cortisol mientras favorece la energía y la resistencia mental. Prepárala como té o toma de 200 a 400 mg de extracto estandarizado por la mañana, ya que puede ser ligeramente energizante; los estudios sugieren que ayuda a reducir el estrés, la fatiga y los síntomas de agotamiento (burnout).
Remedio 3
Albahaca sagrada (Tulsi): Venerada en la tradición ayurvédica, la albahaca sagrada es un adaptógeno especialmente indicado para aliviar la ansiedad y la tensión emocional asociadas con la desregulación del eje HPA. Bebe de 1 a 2 tazas de té de tulsi al día o toma un extracto estandarizado para ayudar a calmar la respuesta al estrés y favorecer el equilibrio del estado de ánimo.
Remedio 4
Raíz de regaliz (Licorice Root): Contiene compuestos activos que favorecen una función suprarrenal saludable y ayudan a regular el metabolismo del cortisol, lo que la convierte en un recurso tradicional para la recuperación del eje HPA. Se utiliza en forma de té o en pequeñas dosis complementarias; cabe destacar que es más adecuada para etapas de cortisol bajo y no debe usarse a largo plazo en grandes cantidades ni por personas con presión arterial alta.
Remedio 5
Dieta estabilizadora del azúcar en la sangre: Mantener niveles estables de azúcar en la sangre mediante carbohidratos ricos en nutrientes y proteína adecuada en cada comida es un pilar fundamental de la salud del eje HPA. Evitar los alimentos procesados, los carbohidratos de alto índice glucémico y el exceso de azúcar reduce un factor estresante clave que activa crónicamente la respuesta de estrés adrenal.
Remedio 6
Optimización del sueño: Un sueño constante y de alta calidad de 8 a 9 horas por noche es fundamental para la recuperación del eje HPA, ya que el ritmo circadiano regula directamente la producción de cortisol, y las interrupciones afectan el funcionamiento del eje HPA. Establece un horario fijo para acostarte y despertarte, atenúa las luces después del atardecer y evita las pantallas durante una hora antes de dormir para favorecer tu ritmo natural de cortisol.
Remedio 7
Mindfulness y respiración diafragmática: Las prácticas mente-cuerpo que activan el sistema nervioso parasimpático —como la respiración abdominal profunda, la meditación o el yoga nidra— reducen directamente la activación del eje HPA y se ha demostrado en investigaciones que influyen positivamente en los niveles de cortisol. Practica de 10 a 20 minutos de respiración diafragmática lenta o mindfulness a diario, especialmente por la mañana o antes de situaciones estresantes.
Remedio 8
Alimentos ricos en magnesio y suplementación: El magnesio es un mineral clave que puede agotarse bajo estrés crónico y es importante para mantener la función de la corteza adrenal y calmar la excitabilidad neurológica. Consuma alimentos ricos en magnesio, como vegetales de hoja verde, semillas de calabaza, chocolate amargo y legumbres, o considere un suplemento como el glicinato de magnesio por la noche para favorecer la relajación y el sueño.
Remedio 9
Movimiento de intensidad baja a moderada: El ejercicio apropiado de intensidad baja a moderada —como caminar, yoga, tai chi o ciclismo suave— ayuda a regular la producción del eje HPA sin agregar carga de estrés adicional. Evite los entrenamientos de alta intensidad durante los períodos de desregulación del eje HPA, ya que estos pueden elevar aún más el cortisol y retrasar la recuperación.
Remedio 10
Baya de Schisandra: Una baya medicinal tradicional china (Wu Wei Zi) utilizada durante más de 2000 años, la schisandra apoya la función del eje HPA al ayudar a normalizar la producción de cortisol durante el estrés físico o emocional prolongado, además de favorecer el metabolismo hepático de las hormonas del estrés. Se puede tomar como té, tintura o extracto estandarizado; es especialmente útil para la fatiga, la claridad mental y la energía sostenida sin sobreestimulación.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar apoyo al eje hpa.
  • La acetil-L-tirosina (NALT) es la forma acetilada de la L-tirosina, el aminoácido precursor de las catecolaminas adrenales (dopamina, noradrenalina, adrenalina). Se utiliza en formulaciones de apoyo al eje HPA/adrenal para reponer los precursores de catecolaminas que se agotan durante el estrés crónico. La evidencia clínica de los ECA con tirosina respalda su papel en el mantenimiento de la función cognitiva bajo estrés agudo.

  • El extracto glandular de corteza adrenal se utiliza en medicina integrativa como organoterapia para aportar nutrientes precursores y cofactores para la esteroidogénesis adrenal, incluidas las vías de síntesis de cortisol, aldosterona y DHEA. Un estudio publicado en Mayo Clinic Proceedings encontró que muchos suplementos de venta libre para el soporte adrenal contienen tejido cortical y hormonas esteroideas medibles. Se ha utilizado en terapia glandular desde principios del siglo XX.

  • ashwagandhaCientífico

    Uno de los adaptógenos más ampliamente estudiados para la modulación del eje HPA. Múltiples ECA demuestran que el extracto de raíz estandarizado (300–600 mg/día de extracto rico en withanólidos) reduce significativamente el cortisol sérico, la secreción de ACTH y el estrés percibido durante 8–12 semanas. Una revisión sistemática encontró que disminuye el estrés percibido en un 30–44% y reduce de manera consistente el cortisol en adultos con estrés alto autoinformado.

  • cordycepsCientífico

    El Cordyceps (Cordyceps sinensis/militaris) es un hongo medicinal adaptógeno utilizado en la MTC (Medicina Tradicional China) durante siglos para combatir la fatiga, apoyar la función adrenal y mejorar la resiliencia al estrés. La evidencia sugiere que modula el eje HPA, apoya la regulación del cortisol, y ha sido utilizado para el estrés adrenal inducido por el ejercicio y la fatiga crónica en protocolos de medicina integrativa.

  • El DHA es un ácido graso omega-3 de cadena larga concentrado en el tejido cerebral y adrenal, con evidencia de que modula la reactividad al estrés del eje HPA. Una revisión de 2025 publicada en el American Journal of Medicine recomienda la combinación de EPA+DHA (1.25–3.0 g/día) para la reducción del cortisol y la mejora de la resiliencia al estrés. Los documentos de los NIH confirman que el DHA disminuye la magnitud de la respuesta del eje HPA a los factores estresantes.

  • La DHEA es un producto adrenal clave que se cosecreta con el cortisol a través del eje HPA; actúa como un contrarregulador funcional del cortisol. El cociente cortisol/DHEA es un marcador reconocido de la funcionalidad del eje HPA. La DHEAS ejerce actividad antiglucocorticoide, incluyendo la protección del hipocampo frente a los efectos de la corticosterona, y su disminución con la edad refleja la adrenopausia, un proceso distinto de envejecimiento del eje HPA.

  • eleutheroCientífico

    El eleuterococo (Eleutherococcus senticosus, ginseng siberiano) es un adaptógeno ampliamente estudiado, clasificado por primera vez por investigadores soviéticos en la década de 1940 por su acción en el soporte del eje HPA, la resiliencia al estrés y la función adrenal. Estudios clínicos y en animales muestran que modula la producción de cortisol, favorece la relación DHEA-cortisol, y se ha utilizado para el cortisol elevado, la insuficiencia adrenal, la fatiga crónica y la tolerancia al ejercicio.

  • El EPA es un ácido graso omega-3 con evidencia clínica para la modulación del eje HPA. Una revisión de 2025 publicada en American Journal of Medicine sobre la disfunción del eje HPA recomienda EPA+DHA en dosis de 1.25–3.0 g/día, con base en evidencia de ECA que muestra una reducción del cortisol y una mejora de la resiliencia al estrés durante 8–12 semanas. El EPA reduce la activación del eje HPA impulsada por citocinas proinflamatorias.

  • ginsengCientífico

    Panax ginseng es un adaptógeno canónico con propiedades documentadas de modulación del eje HPA. Sus ginsenósidos modulan la cascada CRH/ACTH/cortisol, suprimen la liberación de catecolaminas suprarrenales bajo estrés y normalizan la sensibilidad del receptor de glucocorticoides. Utilizado en la Medicina Tradicional China (MTC) durante más de 2,000 años, múltiples ensayos clínicos confirman sus beneficios sobre el eje del estrés y la fatiga.

  • GinsenósidosCientífico

    Los ginsenósidos son los principios bioactivos saponínicos esteroidales de Panax ginseng principalmente responsables de los efectos moduladores del eje HPA y adaptogénicos. Inhiben la producción de corticosterona inducida por ACTH, modulan la actividad del receptor de glucocorticoides (a través de FKBP51) y normalizan la desregulación del eje HPA en modelos de estrés crónico y depresión, según investigaciones indexadas en PubMed.

  • El ácido glicirretínico es el principal metabolito activo de la glicirricina de la raíz de regaliz y el inhibidor más potente de la 11β-HSD2, responsable de los efectos de preservación del cortisol en el eje HPA. Estudios farmacocinéticos en humanos confirman directamente su capacidad de aumentar la biodisponibilidad del cortisol al ralentizar su inactivación.

  • GlicirricinaCientífico

    La glicirricina es el principal glucósido triterpénico de la raíz de licorice (regaliz) directamente responsable de los efectos sobre el eje HPA mediante una potente inhibición de la 11β-HSD2, que impide la inactivación del cortisol. Estudios clínicos de farmacocinética confirman su mecanismo de preservación del cortisol, y se utiliza en el manejo de la insuficiencia adrenal para aumentar la biodisponibilidad del cortisol.

  • kannaCientífico

    El estudio de resonancia magnética funcional (fMRI) de Terburg et al. (2013) encontró que Zembrin redujo el acoplamiento amígdala-hipotálamo, implicando directamente a la vía del eje HPA en los efectos moduladores del estrés de la kanna. Un estudio preclínico de la Universidad de Stellenbosch encontró marcadores inmunes/del eje HPA alterados bajo estrés con el tratamiento con Sceletium. Estudios celulares también sugieren que el extracto de Sceletium modula la producción de glucocorticoides.

  • L-theanineCientífico

    La L-teanina, un aminoácido derivado del té, promueve la relajación mediante la modulación del GABA, la serotonina y el glutamato, atenuando de manera indirecta la reactividad al estrés del eje HPA. Un ECA de 2016 encontró que las bebidas que contenían L-teanina redujeron significativamente la respuesta del cortisol salival al estrés, aunque la evidencia directa sobre la reducción del cortisol a nivel del eje HPA es mixta entre los distintos ensayos.

  • l-tirosinaCientífico

    La L-tirosina es el aminoácido precursor de las catecolaminas adrenales (dopamina, noradrenalina, adrenalina), y da soporte tanto al eje HPA como al eje simpático-suprarrenal medular del estrés. Los ECA realizados en investigación militar y del estrés muestran que la suplementación con tirosina preserva la función cognitiva bajo estrés agudo al mantener la biosíntesis de catecolaminas cuando las reservas se agotan.

  • raíz de regalizCientífico

    La raíz de licorice (Glycyrrhiza glabra) favorece el eje HPA mediante la inhibición de la 11β-HSD2 mediada por glicirricina, la cual retrasa la conversión del cortisol activo en cortisona inactiva, prolongando la biodisponibilidad del cortisol. Este mecanismo es relevante en estados de cortisol bajo, como la insuficiencia adrenal. Se ha utilizado durante mucho tiempo en la Medicina Tradicional China (MTC) y el Ayurveda para el apoyo adrenal y la fatiga.

  • magnesioCientífico

    El magnesio modula la actividad del eje HPA de manera bidireccional: la deficiencia aumenta la reactividad del eje HPA al elevar la CRH, la ACTH y el cortisol, mientras que el estrés crónico agota el magnesio. La revisión de 2025 publicada en American Journal of Medicine identifica que la deficiencia de magnesio deteriora la función suprarrenal y recomienda una suplementación de 300–400 mg/día para el apoyo del eje HPA durante el estrés.

  • magnoliaCientífico

    El extracto de corteza de magnolia (Magnolia officinalis) contiene honokiol y magnolol, que modulan los receptores GABA-A e inhiben la activación del eje HPA, reduciendo la secreción de cortisol bajo estrés. Es el componente principal de la fórmula Relora®, que demostró una reducción significativa del cortisol en un ECA doble ciego en adultos moderadamente estresados.

  • Los ácidos grasos omega-3 (EPA+DHA provenientes de aceite de pescado o de algas) están clasificados como suplementos basados en evidencia para la disfunción del eje HPA en una revisión de 2025 publicada en el American Journal of Medicine. La suplementación con 1.25–3.0 g/día reduce el cortisol y mejora la resiliencia al estrés durante 8–12 semanas en ECA, a través de mecanismos antiinflamatorios y neuroendocrinos directos.

  • panteteínaCientífico

    La pantetina es la forma activa y biológicamente reducida del ácido pantoténico (vitamina B5), y un precursor directo de la coenzima A (CoA), esencial para la esteroidogénesis adrenal. Se utiliza en protocolos de apoyo al eje adrenal/HPA como la forma más biodisponible y metabólicamente activa de la vitamina B5 para respaldar la síntesis de cortisol, DHEA y aldosterona.

  • PhellodendronCientífico

    La corteza de Phellodendron amurense es el segundo componente de la fórmula Relora® para el soporte del eje HPA y del cortisol. Su contenido de berberina y otros alcaloides contribuye a la modulación del metabolismo del cortisol y a la regulación de la respuesta al estrés. La evidencia clínica proviene principalmente de los ECA de la combinación Relora®, que muestran una reducción significativa del cortisol en adultos con estrés moderado.

  • fosfatidilserinaCientífico

    La fosfatidilserina (PS) cuenta con la evidencia clínica directa más sólida entre los suplementos no herbales para la modulación del eje HPA. Múltiples ECA demuestran que atenúa la liberación de ACTH y cortisol durante el estrés físico y psicológico. Estudios fundacionales (Monteleone et al., 1990/1992) mostraron una activación atenuada del eje HPA con 400–800 mg/día; la PS derivada de soja a 600 mg/día redujo el cortisol máximo en un 39% en atletas.

  • PolygalaCientífico

    El DISS (3,6'-disinapoil sacarosa) de la raíz de P. tenuifolia modula el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA) en modelos de roedores con estrés crónico, reduciendo el CORT, la ACTH y la CRH, y restableciendo la expresión de los receptores de glucocorticoides y mineralocorticoides. Esto representa uno de los mecanismos mejor caracterizados de PT en afecciones relacionadas con el estrés.

  • pregnenolonaCientífico

    La pregnenolona es la principal hormona esteroide precursora suprarrenal a partir de la cual se sintetizan todas las hormonas suprarrenales —cortisol, DHEA, aldosterona, progesterona—. La suplementación se utiliza en el soporte del eje HPA para reponer la cascada esteroidogénica durante la insuficiencia suprarrenal o el agotamiento por estrés crónico. Ensayos clínicos aleatorizados (ECA) piloto en humanos muestran beneficios neuroendocrinos en el envejecimiento y en el TEPT (trastorno de estrés postraumático).

  • hongo reishiCientífico

    El reishi (Ganoderma lucidum) es un adaptógeno clásico de la MTC utilizado durante más de 2000 años para el estrés, la vitalidad y la longevidad. Sus triterpenos de ácidos ganodéricos comparten similitud estructural con las hormonas esteroides y modulan las interacciones inmunoneuroendocrinas del eje HPA. Un ECA en humanos mostró beneficios para la fatiga relacionada con el estrés (neurastenia), y figura en protocolos integrativos de apoyo al eje HPA.

  • ReloraCientífico

    Relora® es una mezcla patentada de extractos de corteza de Magnolia officinalis y Phellodendron amurense con evidencia de ensayos clínicos para el soporte del eje HPA y del cortisol. Un ECA doble ciego (Talbott et al., 2013, JISSN) encontró que 500 mg/día durante 4 semanas redujo significativamente el cortisol salival en un 18% y mejoró los perfiles de estado de ánimo en adultos moderadamente estresados frente a placebo.

  • RhodiolaCientífico

    La Rhodiola rosea es un adaptógeno bien documentado, con evidencia clínica para la regulación del eje HPA, la normalización del cortisol y la mejora de la resiliencia al estrés. Los compuestos activos salidrósido y rosavinas modulan la liberación de cortisol y reducen el estrés percibido y la fatiga. Múltiples ECA muestran mejoras significativas en el estrés, el estado de ánimo y el deterioro funcional.

  • RosabinCientífico

    La rosabina es un glicósido del alcohol cinamílico que forma parte del grupo de la rosavina en Rhodiola rosea, y actúa como compuesto marcador junto con la rosarina y la rosavina en extractos validados farmacopeicamente utilizados en investigación clínica sobre el eje HPA. La evidencia sobre la modulación del eje HPA se atribuye colectivamente a la fracción de rosavina presente en los extractos estandarizados de Rhodiola evaluados en ECA publicados.

  • RosarinCientífico

    La rosarina es uno de los glicósidos cinamílicos de la familia de la rosavina presentes en Rhodiola rosea, y constituye parte de la fracción ≥3% de rosavina especificada en las monografías farmacopeicas para las preparaciones auténticas de Rhodiola con propiedades adaptogénicas. La evidencia clínica de ECA sobre el eje HPA y el cortisol, obtenida con extractos estandarizados en rosavina, se aplica de manera colectiva al grupo de la rosavina, incluida la rosarina.

  • SalidrosidaCientífico

    La salidrósida (glucósido de p-tirosol) es uno de los principales compuestos bioactivos de Rhodiola rosea, al que se le atribuyen efectos adaptógenos y moduladores del eje HPA. La evidencia preclínica muestra que reduce la secreción de corticosterona inducida por estrés y la expresión de receptores de CRH hipotalámicos. Los extractos estandarizados de Rhodiola se caracterizan por su contenido de salidrósida (≥1%), y los ECA clínicos utilizan este tipo de extractos.

  • esceletioCientífico

    Se ha demostrado, in vitro y en modelos preclínicos, que los extractos de Sceletium ricos en mesembrina actúan sobre la CYP17A1 adrenal y otras enzimas esteroidogénicas, reduciendo la síntesis de glucocorticoides. Los datos en animales también indican una modulación de las citocinas relacionadas con el eje HPA y de la corticosterona bajo estrés. Estos hallazgos son preclínicos; actualmente están en curso ensayos en humanos con criterios de valoración relacionados con el eje HPA.

  • schisandraCientífico

    La schisandra se incorporó a la práctica médica soviética oficial en la década de 1960 como un adaptógeno con efectos antiestrés y restauradores documentados. Los compuestos activos influyen en el eje HPA al suprimir la liberación excesiva de cortisol. Un estudio de PMC (Panossian et al.) confirmó que la schisandra y la rhodiola rosea reducen la expresión hipotalámica de c-Fos y los marcadores de estrés mediados por el eje HPA en ratas. Estudios en humanos muestran una mejora en la resistencia y el rendimiento mental en pacientes con fatiga leve.

  • EsquizandrinasCientífico

    Las schisandrinas son los lignanos principales de Schisandra chinensis responsables de sus efectos adaptógenos y moduladores del eje HPA. Suprimen la liberación de cortisol, reducen la fatiga inducida por estrés y favorecen el metabolismo hepático del cortisol. Múltiples estudios documentan los efectos de la schisandra, relevantes para el eje HPA, sobre las hormonas del estrés y los marcadores de fatiga.

  • Tongkat aliCientífico

    Tongkat Ali cuenta con evidencia clínica y mecanística sobre la modulación del eje HPA. Un ECA en humanos realizado en hombres jóvenes sanos (600 mg/día, 2 semanas) encontró aumentos de testosterona, con evidencia que sugiere una estimulación adrenal directa dentro del eje HPA, más allá del eje HPG por sí solo. El ECA de Talbott et al. (2013) demostró una reducción del −16% en el cortisol salival. La investigación indica que el eje HPA es un mediador clave de los efectos adaptogénicos de Tongkat Ali sobre las hormonas del estrés.

  • Los datos clínicos en humanos demuestran directamente que el polvo de semilla de MP reduce el cortisol sérico elevado en hombres infértiles estresados en un 40–49% (P<0,001), lo cual es consistente con la normalización de la hiperactivación del eje HPA. El mecanismo involucra la inhibición dopaminérgica mediada por L-DOPA de la liberación de CRH/ACTH desde el hipotálamo y la hipófisis. Esta es la acción de la MP sobre el eje HPA documentada de manera más directa a nivel humano.

  • vitamina B5Científico

    La vitamina B5 (ácido pantoténico) es el cofactor limitante de la velocidad para la biosíntesis de la coenzima A (CoA), la cual impulsa el primer paso de la esteroidogénesis adrenal (colesterol → pregnenolona → cortisol, DHEA, aldosterona). Se menciona como esencial para la función del eje HPA en la revisión de 2025 de la American Journal of Medicine y en múltiples protocolos integrativos de apoyo al eje HPA.

  • vitamina B6Científico

    La vitamina B6 (piridoxina/P-5-P) es un cofactor esencial en las vías de biosíntesis de neurotransmisores (serotonina, dopamina, GABA, norepinefrina) que regulan la actividad del eje HPA. Su deficiencia perjudica la función adrenal; está incluida en la lista de 2025 del American Journal of Medicine de micronutrientes clave para el soporte del eje HPA, junto con la B5, el magnesio, el zinc y la vitamina C.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C es el nutriente más concentrado en la corteza suprarrenal, y actúa como un cofactor esencial para la biosíntesis de cortisol. Un ECA en humanos encontró que 500 mg/día redujeron significativamente el cortisol, la presión arterial y el estrés subjetivo en participantes expuestos a estresores psicológicos. Citado en la revisión del eje HPA del American Journal of Medicine de 2025.

  • WithanólidosCientífico

    Los withanólidos, principales lactonas esteroidales bioactivas de la Ashwagandha (Withania somnifera), son los compuestos más directamente responsables de la modulación del eje HPA y la atenuación del cortisol documentadas en ensayos clínicos. Los ECA estandarizados según el contenido de withanólidos (≥5%) confirman reducciones significativas en el cortisol, la ACTH y el estrés percibido. Estos compuestos también influyen en la neurotransmisión GABAérgica, contribuyendo a los efectos ansiolíticos.

  • ZincCientífico

    El zinc es necesario para la esteroidogénesis adrenal y actúa como modulador del cortisol; su deficiencia se asocia con cortisol elevado y desregulación del eje HPA. La revisión de 2025 de American Journal of Medicine identifica que la deficiencia de zinc altera la función adrenal y neuroendocrina, y la evidencia clínica muestra que la suplementación modula la ACTH/cortisol al tiempo que favorece la producción de DHEA.

  • astrágaloTradicional

    El astrágalo (Astragalus membranaceus, Huang Qi) es un adaptógeno fundamental de la medicina tradicional china (MTC), utilizado durante más de 2000 años para tonificar la energía defensiva y sustentar la vitalidad frente al estrés. Estudios en animales documentan efectos normalizadores del cortisol bajo estrés crónico, y figura como adaptógeno adyuvante en protocolos de apoyo al eje HPA. La evidencia directa proveniente de ECA en humanos sobre la modulación del cortisol/eje HPA es limitada.

  • BacopaTradicional

    Bacopa monnieri (Brahmi) es un adaptógeno clásico de la medicina ayurvédica utilizado durante más de 3000 años para la resiliencia al estrés y el apoyo cognitivo. La evidencia en animales muestra que los bacósidos reducen la elevación de corticosterona inducida por estrés. Está catalogado como un adaptógeno para el apoyo del eje HPA en la literatura de medicina integrativa; la mayoría de los ECA en humanos se centran en resultados cognitivos en lugar de la medición directa del cortisol.

  • Bupleurum falcatum (Chai Hu) es una hierba fundamental de la MTC con más de 2,000 años de uso para armonizar afecciones relacionadas con el estrés compatibles con la disfunción del eje HPA. Sus saikosaponinas modulan la sensibilidad del receptor de glucocorticoides y protegen el tejido adrenal en modelos animales. Está incluida explícitamente en bases de datos de ingredientes para el eje HPA y comúnmente se combina con adaptógenos en protocolos clínicos para el eje HPA.

  • jiaogulanTradicional

    El jiaogulan (Gynostemma pentaphyllum), conocido como "ginseng del sur", contiene gipenósidos relacionados con los ginsenósidos y posee propiedades adaptogénicas documentadas en estudios en animales, incluida la normalización del cortisol del eje HPA bajo estrés crónico. Figura en bases de datos de soporte del eje HPA y en protocolos de medicina integrativa como coadyuvante adaptogénico. Faltan ECA robustos en humanos que midan el cortisol.

  • macaTradicional

    La maca (Lepidium meyenii) es una raíz peruana con siglos de uso tradicional como adaptógeno para el estrés, la energía y la vitalidad, comúnmente incluida en formulaciones de apoyo al eje HPA. Los ensayos clínicos sólidos que midan específicamente el cortisol o marcadores del eje HPA son limitados y no concluyentes; la evidencia es principalmente tradicional y preliminar.

  • La sustancia pituitaria es un componente central de los protocolos tradicionales de soporte glandular del eje HPA, lo que refleja el papel estructural de la hipófisis como relevo central entre la CRH hipotalámica y la producción de cortisol adrenal. Los profesionales de la naturopatía la han incorporado durante décadas en fórmulas multiglandulares para el eje HPA. No existen datos de ensayos clínicos que respalden la suplementación oral con este fin.

  • Datos preclínicos y estudios mecanísticos indican que la raíz de Polygala modula el eje HPA al reducir la secreción de cortisol y promover vías GABAérgicas que atenúan la respuesta al estrés. Esto está documentado como un mecanismo propuesto para sus efectos adaptogénicos, ansiolíticos y sedantes, pero no existen estudios en humanos sobre el eje HPA.

  • Rehmannia glutinosa (Di Huang) es una hierba fundamental de la MTC utilizada durante más de 2,000 años como tónico renal/suprarrenal, clasificada en la base de datos de ingredientes para el eje HPA de Caring Sunshine. Estudios en animales muestran que normaliza la elevación de corticosterona inducida por estrés. Se combina comúnmente con otros adaptógenos en fórmulas de apoyo al eje HPA; la evidencia de ECA en humanos específicamente para marcadores del eje HPA es limitada.

  • sumaTradicional

    La suma (Pfaffia paniculata), conocida como "ginseng brasileño", es un adaptógeno sudamericano utilizado tradicionalmente para el estrés, la fatiga y la vitalidad. Está incluida en formulaciones y bases de datos integrativas de apoyo al eje HPA. La evidencia preclínica sugiere propiedades adaptogénicas, antiestrés y moduladoras hormonales; sin embargo, faltan ECA robustos en humanos que midan específicamente marcadores del eje HPA.

  • El extracto glandular suprarrenal completo contiene tanto la fracción de la corteza como de la médula, aportando precursores para las vías de síntesis de cortisol, DHEA (corteza) y catecolaminas (médula). Se utilizó en la organoterapia del siglo XX para la insuficiencia suprarrenal y la fatiga relacionada con el estrés. No existe evidencia moderna proveniente de ensayos clínicos controlados; su uso es principalmente empírico y tradicional.

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