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Salud ocular general y visión

Otros NombresCuidado de los Ojos y la Visión
Remedios Naturales10
Ingredientes74
Tabla de contenidos

Otros Nombres

Cuidado de los Ojos y la VisiónTrastornos oculares y de la visiónSalud ocular y visualProblemas oculares y de la visiónCiencias de la Visión y de la Salud OcularCuidado ocularAfecciones ocularesPrevención de enfermedades ocularesEnfermedades ocularesTrastornos ocularesSalud ocularSalud Ocular y Cuidado de la VisiónVisión saludableBiología ocularCuidado ocularEnfermedad ocularTrastornos ocularesFunción ocularSalud ocularCuidado oftálmicoAfecciones oftálmicasEnfermedad oftálmicaSalud oftalmológicaOftalmologíaOptometríaVistaVisiónSalud visual y ocularCuidado de la visiónTrastornos de la visiónSalud visualPrevención de la pérdida de visiónRehabilitación visualCiencia de la VisiónAgudeza visualFunción visualSalud visualDiscapacidad visualSistema visualTrastornos del sistema visualSalud del sistema visual

Sinopsis

Salud ocular general y visión: una referencia nutricional y de salud natural

1. Definición y descripción general

El ojo es el principal órgano sensorial de la visión, y su salud abarca la integridad estructural y la función fisiológica de múltiples tejidos interdependientes. El ojo es una esfera llena de líquido rodeada por tres capas de tejido, y la mayor parte de la capa externa está compuesta por un tejido fibroso blanco y resistente llamado esclerótica. En la parte frontal del ojo, esta capa externa opaca se transforma en la córnea, un tejido transparente especializado que permite la entrada de rayos de luz al ojo. La capa media de tejido incluye tres estructuras distintas pero continuas: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. El iris es la parte coloreada del ojo que puede verse a través de la córnea; contiene dos conjuntos de músculos con acciones opuestas, que permiten ajustar el tamaño de la pupila (la abertura en su centro) bajo control neural.

El cuerpo ciliar es un anillo de tejido que rodea el lente e incluye un componente muscular importante para ajustar el poder refractivo del lente, y un componente vascular (los procesos ciliares) que produce el líquido que llena la parte frontal del ojo. La córnea, el iris, el cuerpo ciliar y el lente desempeñan un papel en la transmisión y el enfoque de la luz hacia el componente sensorial del ojo, la retina. Estructuras como la coroides, el humor acuoso y vítreo, y el sistema lagrimal son importantes para el equilibrio fisiológico, el mantenimiento adecuado de la presión y la nutrición de los tejidos oculares.

La agudeza visual depende de la refracción adecuada —o desviación— de la luz al pasar a través de estructuras de diferentes densidades a medida que se transmite a través de la córnea, el humor acuoso, el lente y el humor vítreo antes de llegar a la retina. El lente es el componente ajustable del sistema refractivo: su forma se modifica mediante la contracción o relajación del músculo ciliar para enfocar objetos cercanos o lejanos.

Solo la capa más interna del ojo, la retina, contiene neuronas sensibles a la luz y capaces de transmitir señales visuales a centros nerviosos centrales. La retina está compuesta por dos tipos de células fotorreceptoras: bastones y conos. Los bastones son las células principalmente responsables de la visión escotópica, o visión con poca luz. Los bastones son el tipo celular más abundante y alcanzan su densidad máxima aproximadamente entre 15 y 20 grados de la fóvea —la pequeña depresión en la retina donde la agudeza visual es mayor. Hay aproximadamente 90 millones de bastones en la retina humana. Los conos confieren visión a color y alta agudeza espacial, y son el tipo celular más activado en niveles de luz más altos. La fóvea tiene la mayor densidad de conos y carece de bastones. La retina humana contiene aproximadamente 6 millones de conos.

2. Principales afecciones que afectan la salud ocular y la visión

A nivel mundial, aproximadamente 250 millones de personas padecen distintos grados de pérdida de visión. Las principales causas incluyen las cataratas, la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), el glaucoma y la retinopatía diabética. Estas afecciones afectan de manera desproporcionada a los adultos mayores, y con el envejecimiento de la población, se prevé que el número de personas afectadas aumente de forma exponencial. Si bien la etiología de las enfermedades oculares relacionadas con la edad es compleja y multifactorial, el estrés oxidativo se ha señalado como un mecanismo causal común.

2.1 Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)

La DMRE es una de las principales causas de pérdida de visión irreversible en la población de edad avanzada, y afecta a millones de personas en todo el mundo, con un efecto sustancial en la calidad de vida de las personas mayores. Los estudios sobre enfermedades oculares relacionadas con la edad (AREDS y AREDS2) establecieron que los suplementos dietéticos pueden retrasar la progresión de la DMRE, la causa más común de ceguera en los estadounidenses mayores.

2.2 Cataratas

Las cataratas se caracterizan por la opacificación gradual del lente normalmente transparente del ojo, lo que altera la refracción de la luz y, por lo tanto, puede provocar ceguera si no se trata. A medida que el lente envejece, se producen cambios conformacionales en las proteínas del lente con la consiguiente agregación, lo que lleva a una pérdida progresiva de transparencia y a la correspondiente pérdida de visión. Se considera que las reacciones de oxidación dentro del lente son un factor clave en este proceso.

2.3 Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad neurodegenerativa ocular importante y una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo, con una prevalencia que se proyecta superará los 110 millones de casos para el año 2040. Aunque reducir la presión intraocular (PIO) sigue siendo el único tratamiento comprobado, el glaucoma surge de una compleja interacción de factores genéticos, locales y sistémicos, entre ellos el estrés oxidativo, la disfunción vascular, la disfunción mitocondrial y la neuroinflamación.

2.4 Afecciones relacionadas con la deficiencia de vitamina A

El metabolito activo de la vitamina A, el retinol totalmente trans, genera rodopsina para la percepción de la luz en el ojo. La rodopsina participa en el proceso de adaptación a la oscuridad, que permite a los seres humanos ver con poca luz. La deficiencia de vitamina A (DVA) causa ceguera nocturna, lo que dificulta realizar tareas con poca luz o de noche, y la ceguera nocturna es el primer síntoma de la DVA, que puede provocar ceguera si no se trata.

El espectro clínico de los signos oculares de la DVA incluye: ceguera nocturna (XN), xerosis conjuntival (X1A), manchas de Bitot (X1B), xerosis corneal (X2), úlcera corneal que cubre menos de un tercio de la córnea (X3A), úlcera corneal que cubre al menos un tercio de la córnea, conocida como queratomalacia (X3B), y cicatrización corneal (XS).

3. Factores de riesgo contribuyentes y asociados

3.1 Edad y genética

La edad y la composición genética son los factores de riesgo más importantes identificados hasta la fecha para la DMRE.

3.2 Tabaquismo

Existe evidencia razonablemente consistente de que fumar cigarrillos aumenta el riesgo de DMRE. El tabaquismo es una preocupación importante de salud pública a nivel mundial y contribuye a enfermedades oculares como las cataratas y la DMRE a través de mecanismos isquémicos y oxidativos. El tabaquismo es un factor de riesgo bien documentado para las cataratas. El estrés oxidativo causado por el tabaquismo puede dañar las proteínas y fibras del lente, provocando opacidad. Los estudios han demostrado que los fumadores tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar cataratas que los no fumadores. En cuanto al glaucoma, un gran estudio de cohorte prospectivo con más de 100,000 participantes y una revisión sistemática y metaanálisis recientes no informaron una asociación significativa entre el tabaquismo y la incidencia de glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA), mientras que, por el contrario, otros estudios poblacionales y un metaanálisis identificaron el tabaquismo como un factor de riesgo para el desarrollo de glaucoma. Por lo tanto, la evidencia que vincula el tabaquismo con el glaucoma sigue siendo inconsistente.

3.3 Factores cardiovasculares y metabólicos

Un metaanálisis actualizado destaca la importancia de los factores de riesgo modificables para la DMRE, entre ellos el tabaquismo, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Los factores de riesgo con asociaciones moderadas y consistentes para la DMRE fueron un índice de masa corporal más alto, antecedentes de enfermedad cardiovascular, hipertensión y niveles más altos de fibrinógeno plasmático. La DMRE es la principal causa de ceguera en los países occidentales.

3.4 Exposición a la luz ultravioleta

La exposición prolongada a la radiación UV de la luz solar puede aumentar el riesgo de cataratas. Los rayos UV pueden dañar las proteínas del lente y promover el estrés oxidativo. El efecto del agotamiento de la capa de ozono y el consiguiente aumento de la exposición a los rayos UV-B podría provocar un incremento considerable en el número de personas con cataratas corticales. Frente a estos datos, el uso de sombreros con ala y lentes protectores (que filtran los rayos UV-B) podría estar justificado como un enfoque para reducir el riesgo de cataratas.

3.5 Afecciones sistémicas

Una revisión exhaustiva destaca el papel crucial de los nutrientes esenciales en el mantenimiento del bienestar ocular. Las deficiencias de nutrientes tienen consecuencias significativas y dan lugar a diversos problemas oculares, desde la ceguera nocturna hasta afecciones relacionadas con la edad, como las cataratas y la degeneración macular.

3.6 El estrés oxidativo como mecanismo unificador

Una amplia gama de evidencia respalda la participación del estrés oxidativo en el desarrollo y la progresión de la DMRE. Se ha demostrado que factores de riesgo establecidos para la DMRE, como el envejecimiento, el tabaquismo y la exposición a la luz, contribuyen al daño oxidativo celular acumulado. También se ha propuesto el estrés oxidativo como un mecanismo subyacente común de la formación de cataratas.

4. Nutrientes estudiados en relación con la salud ocular

4.1 Vitamina A (retinol) y precursores carotenoides

Función y consecuencias de la deficiencia

La vitamina A desempeña un papel importante en la visión. Para ver el espectro completo de la luz, el ojo necesita producir ciertos pigmentos para que la retina funcione correctamente. La deficiencia de vitamina A detiene la producción de estos pigmentos, lo que provoca ceguera nocturna. El ojo también necesita vitamina A para nutrir otras partes, incluida la córnea. Sin suficiente vitamina A, los ojos no pueden producir la humedad suficiente para mantenerse adecuadamente lubricados.

La deficiencia de vitamina A es la principal causa de ceguera prevenible en niños a nivel mundial. Se estima que entre 250,000 y 500,000 niños quedan ciegos cada año a causa de ella.

Evidencia científica

Los suplementos de vitamina A pueden revertir la ceguera nocturna y ayudar a que los ojos vuelvan a lubricarse. Sin embargo, la pérdida de visión causada por cicatrices de úlceras corneales no se puede revertir. La evidencia sobre la suplementación en el contexto de una deficiencia manifiesta es sólida y está bien establecida; sin embargo, en poblaciones con una ingesta adecuada, el beneficio de la vitamina A adicional específicamente para afecciones relacionadas con la edad está menos claramente respaldado.

4.2 Luteína y zeaxantina

Naturaleza y fuentes dietéticas

La luteína y la zeaxantina son carotenoides, una clase de vitaminas de origen vegetal; ambas están presentes en vegetales de hoja verde y, cuando se consumen, se acumulan en la retina. Al igual que el betacaroteno, la luteína y la zeaxantina son antioxidantes con actividad en la retina.

Evidencia científica — AREDS y AREDS2

Una conclusión importante del AREDS fue que la suplementación diaria y a largo plazo con vitamina C (500 mg), vitamina E (400 UI), betacaroteno (15 mg), zinc (80 mg, como óxido de zinc) y cobre (2 mg, como óxido cúprico) redujo el riesgo relativo de progresión a DMRE en etapa avanzada del 28% (observado con placebo) al 20% a los cinco años, en personas con DMRE al menos intermedia.

En 2006, el National Eye Institute puso en marcha el AREDS2, un estudio de cinco años diseñado para probar si la fórmula original del AREDS podía mejorarse añadiendo ácidos grasos omega-3; añadiendo luteína y zeaxantina; eliminando el betacaroteno; o reduciendo el zinc. Se demostró que la fórmula AREDS2, que sustituyó el betacaroteno por los antioxidantes luteína y zeaxantina, era más eficaz para reducir el riesgo de progresión de la DMRE en comparación con la fórmula original.

En el AREDS2, iniciado en 2006, los investigadores compararon la fórmula con betacaroteno con una que en su lugar contenía 10 mg de luteína y 2 mg de zeaxantina. Al final del período de cinco años, los investigadores concluyeron que la luteína y la zeaxantina no aumentaban el riesgo de cáncer de pulmón, y que la nueva fórmula podía reducir el riesgo de progresión de la DMRE en aproximadamente un 26%.

Las fórmulas que contenían luteína y zeaxantina y no betacaroteno mostraron una reducción del 18% en el desarrollo de DMRE avanzada en comparación con los participantes que tomaron la fórmula AREDS2 con betacaroteno y sin luteína ni zeaxantina. Se demostró que el betacaroteno competía con la luteína y la zeaxantina, ya que las personas que tomaron los tres nutrientes tenían niveles más bajos de luteína y zeaxantina circulantes.

Al examinar todos los análisis de subgrupos que evaluaron el efecto de la suplementación con luteína/zeaxantina sobre la progresión a DMRE avanzada, las estimaciones puntuales apuntan de manera uniforme hacia un efecto protector. Por razones de seguridad, especialmente para fumadores actuales y exfumadores, es importante contar con una fórmula tipo AREDS sin betacaroteno. La totalidad de la evidencia proveniente del AREDS2 y otros estudios sugiere que la luteína/zeaxantina podría ser más apropiada que el betacaroteno para la fórmula AREDS2.

En cuanto a las cataratas, los datos observacionales sugieren que el riesgo de cataratas puede reducirse mediante una dieta que contenga niveles óptimos de vitaminas C y E, los carotenoides luteína y zeaxantina, y el uso diario de suplementos multivitamínicos. Sin embargo, los ECA que han comparado suplementos de vitaminas antioxidantes con un placebo inactivo o sin suplemento no han logrado detectar ningún efecto sobre el desarrollo de cataratas, lo que indica que la brecha entre la evidencia observacional y la de ensayos clínicos aún debe resolverse.

Una revisión de aleatorización mendeliana y estudios observacionales encontró evidencia sólida de la asociación entre el tabaquismo actual y las cataratas, evidencia muy sugerente para el consumo de pescado y la DMRE, y evidencia sugerente para factores dietéticos como los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, la luteína, la zeaxantina y la vitamina C en relación con las cataratas.

4.3 Vitamina C (ácido ascórbico)

La vitamina C es un antioxidante que protege los ojos del estrés oxidativo. El lente del ojo mantiene concentraciones excepcionalmente altas de vitamina C. Se ha propuesto el estrés oxidativo como un mecanismo subyacente común de la formación de cataratas. Los datos experimentales y observacionales sugieren que los micronutrientes con capacidades antioxidantes, como la vitamina C, podrían retrasar el desarrollo de cataratas relacionadas con la edad.

Sin embargo, la evidencia clínica es matizada. La evidencia disponible sugiere que, si bien es necesario mantener niveles adecuados de vitamina C para prevenir el daño oxidativo en el lente, una administración excesiva de vitamina C parece estar vinculada a la formación de cataratas en algunos modelos animales. Los hallazgos de estudios epidemiológicos por sí solos no pueden utilizarse para hacer afirmaciones concluyentes sobre el impacto de la suplementación con vitamina C en la formación de cataratas. Al evaluar el vínculo entre el consumo de suplementos de vitamina C y el riesgo de cataratas, las diferencias de estilo de vida no medidas podrían explicar las diferencias identificadas en los estudios epidemiológicos. Se necesita más investigación para resolver la falta de cohesión en la literatura actual.

Como parte de la fórmula AREDS (500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E, betacaroteno, zinc y cobre), las estimaciones de reducción de probabilidades fueron de aproximadamente el 25% para el zinc solo y del 37% para el zinc más antioxidantes en los participantes con DMRE en las categorías de mayor riesgo. Las reducciones de probabilidades para el tratamiento con antioxidantes más zinc fueron del 24% para los participantes de la Categoría 3 y del 48% para los de la Categoría 4. Este análisis sugiere que la reducción del riesgo de pérdida de agudeza visual observada con la fórmula de antioxidantes más zinc podría ser resultado de la reducción del riesgo de progresión a DMRE avanzada.

4.4 Vitamina E (tocoferol)

La vitamina E es un antioxidante que protege los ojos del estrés oxidativo. Se incluyó junto con la vitamina C, el betacaroteno y el zinc en la fórmula original del AREDS que demostró beneficios para retrasar la progresión de la DMRE. La vitamina E se encuentra entre los antioxidantes dietéticos evaluados para la prevención y el manejo de las cataratas. La evidencia sobre la suplementación con vitamina E de forma aislada para las enfermedades oculares se considera preliminar; su beneficio demostrado proviene principalmente de ensayos combinados con múltiples nutrientes tipo AREDS, en lugar de estudios independientes.

4.5 Zinc

El zinc es un mineral traza esencial para la salud ocular debido a su participación en el funcionamiento de enzimas responsables de diversos procesos visuales. Es particularmente vital para mantener la salud de la retina, el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo. El zinc es crucial para el funcionamiento de las enzimas involucradas en los procesos visuales.

En el ensayo AREDS, las cuatro intervenciones de tratamiento incluyeron una suplementación oral diaria total de antioxidantes (500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E y 15 mg de betacaroteno), o zinc (80 mg de zinc como óxido de zinc y 2 mg de cobre como óxido cúprico para prevenir una posible anemia), o la combinación de antioxidantes y zinc, o placebo. Tanto el zinc solo como el zinc combinado con antioxidantes mostraron reducciones estadísticamente significativas en la progresión de la DMRE en comparación con el placebo. El estudio AREDS2 mostró que reducir la cantidad de zinc no tuvo ningún efecto sobre la progresión de la DMRE.

4.6 Ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA)

Los ácidos grasos (AG) omega-3 son AG poliinsaturados esenciales que los seres humanos deben obtener de fuentes alimenticias porque no pueden producirlos internamente. Estos AG se clasifican como de cadena corta (por ejemplo, el ácido alfa-linolénico) y de cadena larga (por ejemplo, el ácido docosahexaenoico [DHA] y el ácido eicosapentaenoico [EPA]).

Omega-3 y DMRE

La adición de ácidos grasos omega-3 no mejoró la combinación de suplementos nutricionales del AREDS comúnmente recomendada para la DMRE. Los antioxidantes de origen vegetal luteína y zeaxantina tampoco tuvieron un efecto general sobre la DMRE cuando se añadieron a la combinación. En el ensayo AREDS2, la adición de ácidos grasos omega-3 o luteína + zeaxantina a la fórmula AREDS no tuvo ningún efecto general adicional sobre el riesgo de DMRE avanzada.

Omega-3 y enfermedad de ojo seco

La evidencia sobre la suplementación con omega-3 para el ojo seco es inconsistente. El ECA de mejor calidad encontró que la suplementación con omega-3 no mejora los síntomas ni la función del ojo seco, mientras que ECA más pequeños sugieren beneficios estadísticamente significativos en las puntuaciones de síntomas que no siempre son clínicamente relevantes. Once ECA de omega-3 (con tanto EPA como DHA) informaron resultados orientados al paciente. El ECA de mejor calidad examinó a 535 pacientes (edad media 58 años) con síntomas moderados de enfermedad de ojo seco que tomaban omega-3 (2000 mg de EPA y 1000 mg de DHA por día) frente a placebo; al año no hubo diferencias en las puntuaciones de síntomas, la función del paciente, las medidas objetivas ni los eventos adversos.

Por el contrario, un metaanálisis de ensayos más pequeños encontró una señal diferente: este metaanálisis proporciona evidencia de que la suplementación con AG omega-3 mejora significativamente los síntomas y signos del ojo seco en pacientes con esta enfermedad, e indica que la suplementación con AG omega-3 podría ser un tratamiento eficaz. Sin embargo, este hallazgo se ve matizado por el ECA grande y de alta calidad con resultado negativo mencionado anteriormente, y la evidencia general sigue siendo mixta.

Con base en la evidencia clínica, los ácidos grasos esenciales de la dieta han demostrado una eficacia potencial, especialmente en el abordaje de reacciones inflamatorias. Las investigaciones han indicado que los AG omega-3 podrían alterar la composición de la glándula lagrimal y mejorar la secreción lagrimal.

Un gran estudio observacional retrospectivo también encontró que las mujeres que consumían de 5 a 6 porciones de atún por semana (rico en omega-3) tenían una reducción del 66% en la enfermedad de ojo seco en comparación con las mujeres que consumían 2 porciones o menos por semana, aunque los estudios observacionales de este tipo no pueden establecer causalidad.

Omega-3 y presión intraocular

La privación de AGE omega-3 podría predisponer a las personas a enfermedades oculares en etapas posteriores de la vida, y el potencial beneficio de la suplementación con ácidos grasos omega-3 ha sido evaluado en ensayos clínicos en enfermedades oculares que muestran una prevalencia creciente con la edad, en particular la DMRE y la enfermedad de ojo seco. El efecto de las grasas poliinsaturadas sobre el glaucoma sigue siendo inconsistente y requiere análisis basados en la fuente (vegetal vs. animal) y en la sustitución.

5. Hierbas e ingredientes botánicos

5.1 Arándano azul (Vaccinium myrtillus)

Uso tradicional

Los frutos del arándano azul son una parte importante de las dietas locales en muchos países y se utilizan como hierba medicinal para tratar diversos trastornos. Los extractos de los frutos suelen formar parte de suplementos para promover la salud ocular. Los extractos de los frutos y las hojas tienen una larga tradición de uso para afecciones relacionadas con la visión, niveles elevados de glucosa en sangre y varios trastornos cardiovasculares diferentes. La investigación moderna sobre el arándano azul se basó en parte en su uso por parte de los pilotos británicos de la Segunda Guerra Mundial, quienes notaron que su visión nocturna mejoraba cuando comían mermelada de arándano azul antes de las incursiones de bombardeo nocturno.

Mecanismos propuestos

El arándano azul representa una de las fuentes naturales más ricas en antocianinas. Se ha demostrado que las antocianinas regeneran la rodopsina presente en las células fotorreceptoras de la retina. Los efectos antiinflamatorios y antioxidantes le otorgan al arándano azul un valor potencial en la prevención y el tratamiento de afecciones asociadas con la inflamación, la dislipidemia, la hiperglucemia y el aumento del estrés oxidativo.

Evidencia científica

En general, las tres indicaciones más referenciadas para el arándano azul —diabetes mellitus tipo 2, trastornos visuales y enfermedades circulatorias— presentan resultados contradictorios sin una conclusión clara respecto a los beneficios y las dosis recomendadas. Además, las indicaciones para trastornos visuales se originan a partir de afirmaciones no comprobadas o falsas que se han repetido en investigaciones desde décadas anteriores. En estudios recientes sobre los efectos del extracto de arándano azul en la salud, la evidencia más convincente es su reducción de la inflamación retiniana, aunque los estudios han sido pequeños y en su mayoría realizados en animales de laboratorio.

Un ensayo clínico en pacientes con glaucoma de tensión normal (GTN) evaluó las antocianinas del arándano azul: en el grupo de tratamiento con antocianinas (132 ojos de 132 pacientes), la agudeza visual mejor corregida (AVMC) media inicial mejoró tras el tratamiento con antocianinas, y la desviación media del campo visual también mejoró significativamente (p = 0.001). Aunque estos resultados son prometedores, se trató de un ensayo unicéntrico con limitaciones. En general, la evidencia sobre el arándano azul en la salud ocular sigue siendo preliminar, sin ECA grandes y con suficiente poder estadístico que confirmen un beneficio clínico.

5.2 Eufrasia (Euphrasia officinalis)

Uso tradicional

La eufrasia es una hierba con una larga historia de uso medicinal para afecciones oculares. La evidencia preliminar sugiere que la eufrasia podría beneficiar a los ojos inflamados e irritados, pero se necesitan más estudios en humanos de alta calidad. Se ha utilizado en la medicina herbal tradicional en Europa durante siglos, particularmente para afecciones oculares menores como el enrojecimiento y la irritación.

Evidencia científica

Aunque la evidencia preliminar sugiere que la eufrasia podría beneficiar a los ojos inflamados e irritados, se necesitan más estudios en humanos de alta calidad. La base de evidencia actual sobre la eufrasia como intervención independiente para afecciones de salud ocular es muy limitada; no se han identificado ensayos clínicos sólidos en poblaciones humanas en la literatura revisada por pares que establezcan su eficacia.

5.3 Ginkgo biloba

Uso tradicional

El Ginkgo biloba se ha utilizado durante cientos de años para tratar diversos trastornos como el asma, el vértigo, la fatiga, el tinnitus y los problemas circulatorios. Las hojas de ginkgo contienen dos ingredientes activos principales: flavonoides y terpenoides.

Mecanismos propuestos y evidencia preclínica

Los extractos de Ginkgo biloba ejercen considerables acciones antioxidantes y antiinflamatorias. El extracto de Ginkgo biloba mejora significativamente la supervivencia de las células ganglionares de la retina (CGR) tras el estrés oxidativo in vitro (p < 0.001). Los modelos de ratas con lesión hipóxica del nervio óptico demuestran mejoras significativas en la densidad de CGR tras la suplementación sistémica con extracto de Ginkgo biloba, un efecto atribuible a sus propiedades antioxidantes y antiapoptóticas.

Evidencia científica en glaucoma

El Ginkgo biloba es uno de los suplementos más estudiados para el glaucoma, con al menos cuatro ensayos clínicos aleatorizados. El primero, en 2003, encontró que, en pacientes con glaucoma de baja presión, 40 mg de extracto de Ginkgo biloba tres veces al día (dosis total diaria de 120 mg) podían mejorar la pérdida de campo visual preexistente después de cuatro semanas. Aunque el ensayo tuvo sus limitaciones —una duración corta y solo 27 pacientes—, el hecho de que la pérdida de campo pudiera mejorarse se consideró notable. Ensayos posteriores también han encontrado mejoras en la microcirculación sanguínea hacia el nervio óptico y reducción del estrés oxidativo en el torrente sanguíneo.

Tras el tratamiento con extracto de Ginkgo biloba (EGB) en un ensayo controlado, se registró una mejora significativa en los índices del campo visual. Sin embargo, la mayoría de los compuestos botánicos investigados para enfermedades oculares aún se encuentran en fase preclínica, con estudios centrados en células o modelos animales. Se han probado en ensayos clínicos varios compuestos como la luteína, la zeaxantina, el azafrán, el extracto de Ginkgo biloba y el danshen, pero la evidencia sobre el EGB proveniente de estos ensayos sigue siendo preliminar, y los ensayos son generalmente pequeños y de corta duración.

5.4 Azafrán (Crocus sativus)

Uso tradicional

El azafrán se ha utilizado en la medicina tradicional persa, ayurvédica y mediterránea para una amplia variedad de afecciones. Su uso específico para dolencias oculares aparece en la literatura médica persa clásica, donde se aplicaba de forma tópica o se tomaba internamente para trastornos visuales.

Evidencia científica

El azafrán es bien conocido por sus beneficios antioxidantes, además de sus efectos moduladores de la PIO y psicomoduladores. El azafrán se ha probado en ensayos clínicos para enfermedades oculares. La evidencia está en desarrollo y se basa en gran medida en ensayos pequeños. En general, el cuerpo de datos de ensayos clínicos en humanos sobre el azafrán en la salud ocular es limitado pero prometedor, y se necesitan ensayos más grandes y bien controlados.

6. Patrones dietéticos y factores de estilo de vida

6.1 Calidad general de la dieta

Cada vez hay más evidencia que sugiere que los factores de estilo de vida —particularmente los patrones dietéticos y nutrientes específicos, así como el ejercicio, el tabaquismo, el sueño, el alcohol y la cafeína— podrían modular los mecanismos fisiopatológicos subyacentes del glaucoma. Por ejemplo, los antioxidantes dietéticos (por ejemplo, carotenoides, vitaminas C y E, y polifenoles) y los nutrientes de la vía de un carbono (por ejemplo, folato y vitaminas B-2/B-6/B-12) apoyan la regeneración de glutatión y el control de la homocisteína, mitigando así el estrés oxidativo y nitrosativo implicado en la lesión de las células ganglionares de la retina (CGR).

6.2 Vegetales de hoja verde y nitrato dietético

Un mayor consumo de nitrato dietético proveniente de vegetales de hoja verde se asocia de manera consistente con un menor riesgo de glaucoma primario de ángulo abierto, lo que concuerda con el respaldo endotelial mediado por óxido nítrico y una presión de perfusión ocular más estable.

6.3 Consumo de pescado

Existe evidencia muy sugerente de que el consumo de pescado se asocia con un menor riesgo de DMRE, lo cual es coherente con la hipótesis de que los ácidos grasos omega-3 de origen marino en la dieta favorecen la salud retiniana.

6.4 Flavonoides y carotenoides

Los flavonoides (antocianinas y flavanoles), los carotenoides (luteína/zeaxantina) y las vitaminas del grupo B tienen un sólido fundamento biológico para la prevención del glaucoma, pero cuentan con un respaldo limitado por parte de estudios poblacionales grandes y a largo plazo.

6.5 Abandono del tabaquismo

El tabaquismo contribuye a enfermedades oculares como las cataratas y la DMRE a través de mecanismos isquémicos y oxidativos. El tabaquismo y el consumo de alcohol suelen estar asociados con una peor calidad de la dieta (por ejemplo, un menor consumo de vegetales) y un mayor estrés oxidativo, lo que podría agravar la neurodegeneración glaucomatosa.

6.6 Actividad física y sueño

Los efectos protectores consistentes del ejercicio aeróbico y de un sueño de buena calidad podrían asociarse con perfiles metabólicos y de perfusión ocular favorables, lo que podría mitigar la pérdida de células ganglionares de la retina.

6.7 Protección UV

El uso de sombreros con ala y lentes protectores que filtran los rayos UV-B podría estar justificado como un enfoque para reducir el riesgo de cataratas.

6.8 Limitaciones en la base de evidencia actual sobre el estilo de vida

Gran parte de la literatura actual está limitada por diseños transversales, la dependencia de cuestionarios de frecuencia alimentaria autoinformados y el uso insuficiente de criterios de valoración estructurales, como la obtención de imágenes de la capa de fibras nerviosas de la retina. Los efectos de los nutrientes y la dieta sobre las cataratas corticales y nucleares parecen tener una magnitud pequeña en el conjunto actual de investigaciones.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Verduras de Hoja Verde (Luteína y Zeaxantina): Las verduras de hoja verde como la espinaca, la col rizada y las berzas son ricas en luteína y zeaxantina — carotenoides que se concentran en la retina y actúan como gafas de sol internas naturales, filtrando la luz azul dañina y combatiendo el estrés oxidativo. Procura consumir una porción de verduras de hoja verde oscura diariamente en ensaladas, batidos o platos cocidos para ayudar a reducir el riesgo de degeneración macular y cataratas.
Remedio 2
Ácidos grasos omega-3 (pescado graso y linaza): Los omega-3 —particularmente el DHA y el EPA que se encuentran en el salmón, la caballa, las sardinas, y en fuentes de origen vegetal como la linaza y el aceite de algas— son fundamentales para la función retiniana y ayudan a reducir la inflamación que contribuye al síndrome de ojo seco. Incorpora de dos a tres porciones de pescado graso por semana, o agrega linaza molida a batidos y avena diariamente como apoyo de origen vegetal.
Remedio 3
Arándano europeo: El arándano europeo (Vaccinium myrtillus) es rico en antocianinas, poderosos antioxidantes históricamente asociados con la mejora de la visión nocturna y la reducción de la fatiga ocular. Consume arándanos europeos frescos o secos con regularidad, prepáralos en infusión, o toma un suplemento de extracto estandarizado de arándano europeo para favorecer la salud retiniana y la circulación.
Remedio 4
Ginkgo biloba: Ginkgo biloba es una hierba tradicional conocida por su capacidad de mejorar el flujo sanguíneo hacia la retina, lo que ayuda a llevar nutrientes esenciales a los ojos y ofrece protección antioxidante a las células nerviosas, incluidas las de los ojos. Generalmente se toma como suplemento de extracto estandarizado; siempre consulte a un profesional de la salud antes de usarlo, especialmente si está tomando algún medicamento anticoagulante.
Remedio 5
Compresa tibia de manzanilla: La manzanilla tiene propiedades calmantes, antiinflamatorias y levemente antibacterianas bien establecidas, que se han utilizado durante mucho tiempo para reducir la irritación ocular y aliviar los ojos cansados o fatigados. Prepare una infusión concentrada de manzanilla, déjela enfriar hasta que alcance una temperatura tibia y agradable, remoje un paño limpio o discos de algodón, y aplique suavemente como compresa sobre los ojos cerrados durante 10 a 15 minutos.
Remedio 6
Alimentos ricos en betacaroteno (zanahorias y camotes/batatas): El betacaroteno, presente en abundancia en las zanahorias, los camotes (batatas) y los pimientos naranjas, es un precursor de la vitamina A, un nutriente esencial para mantener una función retinal saludable y prevenir la ceguera nocturna. Consuma diariamente una variedad de vegetales de color naranja y amarillo; cocinarlos ligeramente con una pequeña cantidad de grasa saludable mejora la absorción del betacaroteno.
Remedio 7
La regla 20-20-20 para la fatiga visual por pantallas: El uso prolongado de pantallas reduce la frecuencia de parpadeo hasta en un tercio de lo normal, lo que provoca ojos secos, fatigados e irritados. Practica la regla 20-20-20: cada 20 minutos de tiempo frente a la pantalla, toma un descanso de 20 segundos para mirar un objeto ubicado aproximadamente a 20 pies (6 metros) de distancia, lo que permite que los músculos de enfoque del ojo se relajen y ayuda a restablecer la película lagrimal natural.
Remedio 8
Té verde: El té verde es rico en vitaminas C y E, luteína, zeaxantina y un amplio espectro de antioxidantes que ayudan a proteger los tejidos oculares contra el daño oxidativo que puede contribuir a afecciones como el glaucoma y la degeneración macular. Bebe de una a dos tazas de té verde preparado al día como una forma sencilla y agradable de distribuir estos compuestos protectores por todo el cuerpo.
Remedio 9
Enjuague ocular de agua de rosas / compresa fría: El agua de rosas pura se ha utilizado desde hace mucho tiempo en la práctica ayurvédica y en la herbolaria tradicional como un enjuague o compresa suave y calmante para los ojos cansados, secos o irritados, gracias a sus propiedades antiinflamatorias suaves y refrescantes. Remoje discos de algodón limpios en agua de rosas pura, sin conservantes, y colóquelos sobre los ojos cerrados durante 10 minutos, o úsela como un enjuague suave para refrescar y calmar.
Remedio 10
Tiempo al Aire Libre y Luz Solar Natural (con Protección UV): Pasar tiempo al aire libre, especialmente bajo la luz natural del día, ha demostrado favorecer un desarrollo visual saludable y ayudar a reducir la fatiga ocular asociada con el trabajo de cerca prolongado y el uso de pantallas; la luz exterior también favorece un ritmo circadiano saludable, lo cual contribuye a la reparación y recuperación ocular durante la noche. Se recomienda al menos 60–90 minutos de actividad al aire libre diariamente, utilizando gafas de sol con protección UV para proteger los ojos de la radiación ultravioleta dañina.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar salud ocular general y visión.
  • aceite de algasCientífico

    El DHA es un ácido graso estructural importante en la retina, y constituye aproximadamente el 20% de su peso, siendo esencial para la función visual normal a lo largo de toda la vida. Se ha demostrado que la suplementación con DHA proveniente de aceite de algas en fórmulas infantiles mejora la agudeza visual en lactantes alimentados con fórmula. El DHA desempeña funciones continuas en la función de la membrana retiniana y en la protección contra el estrés oxidativo.

  • Alfa-carotenoCientífico

    El alfa-caroteno, al igual que el beta-caroteno, es un carotenoide provitamínico A convertible en retinol en el organismo. Un nivel sérico más alto de alfa-caroteno se asoció epidemiológicamente con un menor riesgo de cataratas (OR 0.37, IC 95% 0.21–0.64) en un amplio estudio basado en la NHANES, y una cohorte prospectiva de 24 a 26 años con más de 100,000 adultos identificó a este carotenoide entre los protectores de la salud ocular.

  • Dos ECA doble ciego, controlados con placebo, de 100 mg de AGIQ/día durante 8 semanas en sujetos con polinosis por cedro japonés demostraron una mejora significativa en la comodidad ocular y en las puntuaciones de calidad de vida relacionada con los ojos frente al placebo. Los flavonoides, incluida la quercetina, también demuestran efectos estabilizadores de los mastocitos en el tejido conjuntival relevantes para la enfermedad ocular alérgica.

  • anchoasCientífico

    Las anchoas aportan DHA, que es un componente estructural importante de la membrana de los fotorreceptores retinianos, y vitamina A. En estudios epidemiológicos, la ingesta dietética de omega-3 proveniente de pescados grasos, incluidas las anchoas, se ha asociado de manera inversa con el riesgo de afecciones que deterioran la visión. Se considera que el DHA es fundamental para mantener la función retiniana y la integridad de los fotorreceptores.

  • achioteCientífico

    La norbixina proveniente del achiote ha sido estudiada en modelos animales de degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), mostrando una reducción en la acumulación de A2E en la retina y protección de las células del epitelio pigmentario retiniano. In vitro, la norbixina superó a la luteína y la zeaxantina en la protección de las células retinianas contra la fototoxicidad por luz azul. Un candidato a fármaco basado en norbixina (BIO201) se encuentra en desarrollo para ensayos clínicos en DMAE.

  • albaricoqueCientífico

    Los chabacanos (damascos) son una fuente dietética importante de betacaroteno (provitamina A), luteína y zeaxantina, compuestos con funciones bien establecidas en el respaldo de la salud retiniana y macular. El betacaroteno se convierte en vitamina A, que es esencial para la función de los fotorreceptores bastones y la prevención de la ceguera nocturna. La luteína y la zeaxantina se acumulan en la mácula y protegen contra la degeneración macular relacionada con la edad.

  • astaxantinaCientífico

    La astaxantina es un cetocarotenoide producido por la microalga Haematococcus pluvialis con un poder antioxidante que supera ampliamente al de la vitamina E o el betacaroteno. Múltiples ECA japoneses encontraron que 6 mg/día de astaxantina mejoraron la agudeza visual, redujeron la fatiga ocular y potenciaron la función acomodativa en trabajadores que usan VDT (terminales de visualización de datos). Un estudio de PMC de 2022 encontró que reduce la inflamación del ojo seco al suprimir HMGB1 y citocinas inflamatorias.

  • benfotiaminaCientífico

    La benfotiamina bloquea las tres principales vías bioquímicas impulsadas por la hiperglucemia implicadas en el daño vascular retiniano y previno la retinopatía diabética experimental en modelos animales. Estudios pequeños en humanos y ensayos piloto sugieren que podría retardar la progresión temprana de la retinopatía diabética. Ningún ECA a gran escala en humanos ha confirmado estos beneficios específicamente para los criterios de valoración visuales.

  • beta-carotenoCientífico

    El betacaroteno es un carotenoide provitamina A que se convierte en vitamina A en el organismo, lo que favorece la síntesis de rodopsina retiniana y ayuda a prevenir la ceguera nocturna y la sequedad ocular. El ensayo AREDS original incluía betacaroteno en su fórmula antioxidante, la cual redujo la progresión de la DMAE en un 25%. Desde entonces, ha sido reemplazado en la fórmula actualizada AREDS2 por luteína y zeaxantina para la mayoría de las personas.

  • arándanoCientífico

    El arándano (Vaccinium myrtillus) es rico en antocianósidos que potencian la regeneración de la rodopsina en las células fotorreceptoras de bastón de la retina y favorecen la microcirculación retiniana y la defensa antioxidante. Un ECA japonés de 2015 (n=88) encontró que 480 mg/día de extracto de arándano redujo significativamente la fatiga ocular y mejoró la acomodación visual en trabajadores expuestos a pantallas de visualización de datos (VDT). Un ECA de 2017 encontró que el extracto estandarizado de arándano (Mirtoselect®) mejoró los síntomas del ojo seco.

  • grosella negraCientífico

    La grosella negra (Ribes nigrum) es rica en antocianinas (delfinidina-3-rutinósido, cianidina-3-glucósido) que relajan el músculo liso ciliar, estimulan la regeneración de la rodopsina y mejoran la circulación sanguínea retiniana. Un ECA de 2 años encontró que 50 mg/día de antocianinas de grosella negra redujeron significativamente la presión intraocular en pacientes con glaucoma de ángulo abierto. Los estudios también demuestran mejoras en la adaptación a la oscuridad y en los cambios refractivos inducidos por VDT.

  • arándanoCientífico

    Un amplio estudio de cohorte prospectivo (más de 36,000 mujeres) investigó el consumo de arándanos azules y antocianinas en relación con el riesgo de cataratas y degeneración macular relacionada con la edad (DMRE). La evidencia preclínica y mecanística respalda el papel de las antocianinas en la protección retiniana a través de vías antioxidantes.

  • hígado bovinoCientífico

    El hígado de res es la fuente alimentaria más rica en vitamina A preformada (retinol), la cual es necesaria para la síntesis de rodopsina en las células fotorreceptoras bastón de la retina, el mantenimiento del epitelio corneal y la función general de los fotorreceptores. La deficiencia de vitamina A causa ceguera nocturna, daño corneal y xeroftalmía. El hígado se ha utilizado para tratar la ceguera nocturna desde la antigüedad, y el mecanismo ha sido validado clínicamente en la actualidad.

  • bayas de gojiCientífico

    El boxthorn (cambronera china) es una de las hierbas con mayor documentación histórica para la salud ocular en la medicina tradicional china, y hoy en día cuenta con el respaldo de múltiples ensayos clínicos. Los LBP (polisacáridos de Lycium barbarum) protegen las células ganglionares de la retina y el epitelio pigmentario; la zeaxantina proveniente del boxthorn aumenta la densidad óptica del pigmento macular. Los ensayos clínicos en retinosis pigmentaria muestran preservación de la agudeza visual y del grosor macular con la suplementación.

  • Las coles de Bruselas contienen luteína, zeaxantina, betacaroteno (provitamina A) y vitamina C — nutrientes con funciones reconocidas en la protección de la retina y la prevención de enfermedades oculares relacionadas con la edad. La luteína y la zeaxantina se acumulan en la mácula y protegen contra la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) y las cataratas. Las coles de Bruselas figuran entre los alimentos con alto contenido de luteína y zeaxantina.

  • Un pequeño estudio clínico en pacientes con retinopatía diabética no proliferativa (N=60) reportó hallazgos positivos del extracto de R. aculeatus sobre la retinopatía microvascular (Archimowicz-Cyrylowska 1996). Un estudio de producto independiente no encontró mejoría visual en pacientes con retinopatía diabética. La evidencia es preliminar, con un solo ensayo pequeño que la respalda.

  • El DHA es un componente estructural importante de la retina, y una ingesta adecuada de DHA/EPA se relaciona con el mantenimiento de la función visual y la reducción del riesgo de afecciones oculares inflamatorias. El aceite de calamar es especialmente rico en DHA, el omega-3 predominante en los fotorreceptores de la retina. La evidencia clínica y epidemiológica respalda un papel protector de los omega-3 marinos para la salud ocular en general.

  • capsanthinCientífico

    La capsantina, en su calidad de carotenoide xantofila lipofílico, ha demostrado protección antioxidante de los tejidos oculares, reducción de la presión intraocular y efectos antiinflamatorios en modelos preclínicos. Sus propiedades de absorción de luz y de neutralización del oxígeno singlete son relevantes para la protección retiniana y corneal.

  • carotenoCientífico

    El betacaroteno es el principal precursor dietético de la vitamina A (retinol), la cual es esencial para mantener el epitelio corneal, la integridad de la película lagrimal y la función de los fotorreceptores. La deficiencia conduce a xeroftalmia, ojo seco y, con el tiempo, ceguera. Las guías clínicas han incluido el betacaroteno en fórmulas de suplementos para poblaciones en riesgo. La ingesta dietética de betacaroteno se asocia con una progresión más lenta de la DMAE en ensayos revisados por pares.

  • zanahoriaCientífico

    Las zanahorias son ricas en betacaroteno, que el cuerpo convierte en vitamina A, esencial para mantener la integridad corneal y la función ocular general. La deficiencia de vitamina A es una de las principales causas de ceguera prevenible en todo el mundo. La evidencia clínica y epidemiológica respalda que los carotenoides dietéticos provenientes de las zanahorias contribuyen a la salud ocular en general, aunque los efectos en poblaciones bien nutridas son modestos.

  • citicolinaCientífico

    Múltiples ensayos clínicos y una revisión sistemática (2023) documentan los efectos neuroprotectores de la citicolina sobre las células ganglionares de la retina, los potenciales evocados visuales y la preservación del campo visual en pacientes con glaucoma. Se han estudiado formulaciones tanto orales como tópicas (gotas oftálmicas) en ensayos controlados aleatorizados. Un ensayo cruzado controlado con placebo también encontró una mejora en la calidad de vida relacionada con la visión en pacientes con glaucoma que recibieron citicolina oral.

  • La vitamina A presente en el aceite de hígado de bacalao es esencial para la síntesis de rodopsina en los fotorreceptores, lo que permite mantener la función visual. El DHA es un componente estructural importante de la retina. Ambos nutrientes contribuyen a la salud ocular general, y la evidencia clínica vincula una ingesta adecuada con la preservación de la agudeza visual y una reducción del riesgo de afecciones oculares inflamatorias.

  • La forskolina de Coleus forskohlii ha sido estudiada en ensayos clínicos como gotas oftálmicas para el glaucoma de ángulo abierto, demostrando una reducción significativa de la presión intraocular (PIO). La solución tópica de forskolina al 1% ha mostrado una eficacia mayor que el timolol en al menos un ECA comparativo. Las formulaciones orales y en suplemento también se encuentran en investigación.

  • col rizadaCientífico

    La col rizada (collard greens) es una fuente alimentaria líder de luteína y zeaxantina (~14.6 mg por taza cocida), carotenoides que se concentran en la mácula y la retina, donde filtran la luz azul dañina y actúan como antioxidantes. Los estudios poblacionales vinculan un mayor consumo dietético de luteína/zeaxantina con un menor riesgo de cataratas y degeneración retiniana relacionada con la edad. La American Optometric Association reconoce estos carotenoides por sus beneficios para la salud ocular.

  • criptoxantinaCientífico

    La β-criptoxantina es un carotenoide provitamina A con actividad antioxidante y antiinflamatoria en el tejido retiniano. Estudios en animales demuestran que protege contra el daño fotorreceptor inducido por la luz al reducir el estrés oxidativo y el daño al ADN mitocondrial. Como fuente de provitamina A, contribuye al suministro de retinol para el funcionamiento del ciclo visual.

  • grosellaCientífico

    Múltiples estudios clínicos en humanos respaldan que las antocianinas de grosella negra mejoran el flujo sanguíneo ocular, reducen la fatiga visual digital, mejoran la adaptación a la oscuridad y favorecen la sensibilidad al contraste. Un ECA doble ciego realizado en EE. UU. en 2021 (n=61) encontró una reducción del 29.9% en los síntomas de visión borrosa con 445 mg de extracto de grosella negra al día durante 10 semanas.

  • El ojo es particularmente susceptible al estrés oxidativo, y el alfa-tocoferol se ha incluido en importantes ensayos clínicos para la protección ocular. El ensayo AREDS demostró que una combinación que incluía vitamina E redujo significativamente la progresión de la DMAE intermedia, aunque la vitamina E por sí sola no ha mostrado un beneficio consistente para prevenir la DMAE o las cataratas.

  • El DHA es el ácido graso omega-3 predominante en las membranas de los segmentos externos de los fotorreceptores, y representa aproximadamente el 50–60% del total de ácidos grasos en los segmentos externos de los bastones. Es esencial para la fluidez de la membrana de los fotorreceptores, la función de la rodopsina, el desarrollo retiniano y la neuroprotección. La evidencia clínica respalda su papel en el manejo de la enfermedad de ojo seco y en la integridad retiniana.

  • El DHA es el ácido graso estructural predominante en la retina, esencial para la función de las células fotorreceptoras bastones. La deficiencia de DHA afecta la agudeza visual y la función retiniana. El DHA se acumula rápidamente en el tejido retiniano durante la etapa prenatal y en los primeros años de vida postnatal. La evidencia clínica respalda la suplementación con DHA para mantener la función visual en lactantes y, potencialmente, en afecciones relacionadas con la edad.

  • La EGCG protege a las células del epitelio pigmentario de la retina de la muerte inducida por estrés oxidativo, retarda la degeneración de los fotorreceptores en modelos animales de retinitis pigmentaria y ha demostrado efectos beneficiosos en múltiples patologías oculares, incluidos el glaucoma, la retinopatía diabética, el ojo seco y las cataratas, en estudios preclínicos. La evidencia clínica en humanos sigue siendo limitada, pero los datos mecanísticos y en animales son considerables.

  • huevoCientífico

    Las yemas de huevo son una fuente dietética biodisponible de los carotenoides luteína y zeaxantina, los cuales se acumulan exclusivamente en la mácula retiniana y protegen a los fotorreceptores de la luz azul y del daño oxidativo. Los ensayos clínicos muestran que el consumo de huevo eleva los niveles séricos de luteína y zeaxantina a valores comparables con el uso de suplementos.

  • El EPA es un ácido graso omega-3 con potentes propiedades antiinflamatorias a través de la síntesis de mediadores proresolutivos (resolvinas, protectinas). Favorece la salud vascular de la retina y es un componente del brazo de omega-3 del estudio AREDS2, investigado para la DMAE y el ojo seco. Los metaanálisis de ECA muestran que la suplementación con omega-3 que contiene EPA reduce significativamente los síntomas de la enfermedad del ojo seco.

  • El DHA es un componente estructural importante de la membrana de las células fotorreceptoras de la retina, y un estado adecuado de omega-3 es esencial para el desarrollo visual óptimo y la función retiniana. La suplementación con aceite de pescado favorece la salud ocular a través de las vías antiinflamatorias del EPA/DHA y la incorporación de DHA en la retina. La evidencia observacional y mecanicista respalda el papel del aceite de pescado en la salud general de la retina y de la superficie ocular.

  • Las gotas oftálmicas de forskolina reducen la presión intraocular al disminuir la producción de humor acuoso, proporcionando neuroprotección a las células ganglionares de la retina. Múltiples ensayos clínicos, incluido un ECA doble ciego en pacientes con glaucoma de ángulo abierto, confirman su eficacia para reducir la PIO.

  • ginkgo bilobaCientífico

    El extracto de Ginkgo biloba (GBE) contiene flavonoides y terpenoides con propiedades antioxidantes y vasoactivas que mejoran el flujo sanguíneo retiniano y del nervio óptico. Un ECA coreano (n=30, glaucoma de tensión normal) encontró que 80 mg de GBE dos veces al día mejoraron significativamente el flujo sanguíneo retiniano frente a placebo. Ensayos clínicos pequeños también mostraron mejoras modestas en la visión relacionada con la DMAE y en el daño del campo visual asociado al glaucoma.

  • baya gojiCientífico

    La baya de goji (Lycium barbarum) contiene zeaxantina dipalmitato como el carotenoide macular predominante, junto con polisacáridos con efectos neuroprotectores sobre las células ganglionares de la retina. Se ha utilizado en la Medicina Tradicional China durante milenios para 'iluminar los ojos'. Un ECA de 2011 encontró que los polisacáridos de Lycium barbarum protegían contra la hipopigmentación relacionada con la DMAE y la acumulación de drusas en sujetos de edad avanzada.

  • uvaCientífico

    La evidencia humana y preclínica respalda un papel protector de las proantocianidinas de semilla de uva en la vasculatura retiniana. Un ensayo clínico en retinopatía diabética encontró que 150 mg/día de GSE redujo la fuga de líquido ocular en comparación con el placebo y el fármaco estándar, aunque no afectó significativamente la progresión de la enfermedad. Estudios preclínicos muestran que los polifenoles derivados de la uva protegen a las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR) de la senescencia oxidativa.

  • El GSE se ha utilizado para la retinopatía diabética, la degeneración macular y la salud ocular en general. Un estudio clínico mostró que las proantocianidinas de semilla de uva mejoraron los exudados duros en la retinopatía diabética no proliferativa. Las OPC fortalecen los capilares retinianos, reducen el estrés oxidativo en la retina y modulan la senescencia celular del epitelio pigmentario retiniano (EPR).

  • arándanoCientífico

    El huckleberry comparte su fitoquímica central de antocianósidos con el arándano europeo (Vaccinium myrtillus), para el cual la evidencia clínica y preclínica respalda la protección del tejido retiniano, la reducción del daño oxidativo en el ojo y la disminución de la permeabilidad vascular retiniana. Las antocianinas del huckleberry favorecen la síntesis de colágeno en los capilares que irrigan el ojo y neutralizan los radicales libres en las células retinianas. La evidencia clínica a nivel de género para la salud ocular se encuentra entre las más sólidas de cualquier aplicación del género Vaccinium.

  • col rizadaCientífico

    La col rizada (kale) aporta luteína, zeaxantina, betacaroteno (provitamina A), vitamina C y vitamina E, todos ellos nutrientes con funciones reconocidas en la salud ocular. La luteína y la zeaxantina protegen a los fotorreceptores de la retina del daño oxidativo y fototóxico. La deficiencia de vitamina A es una de las principales causas de ceguera prevenible, y el betacaroteno de la col rizada contribuye a mantener niveles adecuados de vitamina A.

  • luteínaCientífico

    La luteína es un carotenoide xantofila que se acumula selectivamente en la mácula y la retina humanas, donde protege contra el daño causado por la luz azul y el estrés oxidativo. El estudio de referencia AREDS2 (NIH; n=4,203) demostró que 10 mg/día de luteína junto con 2 mg de zeaxantina redujeron el riesgo de progresión de la DMAE avanzada. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2021 encontró que dosis diarias de 5–20 mg aumentaron la densidad óptica del pigmento macular en 0.04 unidades en adultos sanos.

  • licopenoCientífico

    El licopeno es un carotenoide con potentes propiedades antioxidantes cuyos niveles séricos más altos se han asociado epidemiológicamente con un menor riesgo de DMAE. Un estudio transversal de base poblacional de 2025 (NHANES; n=>1000) encontró que el cuartil más alto de licopeno sérico se asoció inversamente con el riesgo de DMAE (OR 0,37; IC del 95 %: 0,18–0,78).

  • mangoCientífico

    El mango aporta betacaroteno (que se convierte en vitamina A), luteína y zeaxantina, nutrientes con funciones bien documentadas en la salud retiniana. El betacaroteno favorece la síntesis de pigmentos visuales y la integridad corneal, mientras que la luteína y la zeaxantina se concentran en la mácula, filtrando la luz azul y protegiendo contra la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE).

  • baya maquiCientífico

    Además de la sequedad ocular, las delfinidinas del maqui protegen a las células fotorreceptoras de la retina del daño oxidativo inducido por la luz en modelos celulares y animales. Un estudio de 2024 publicado en BMC demostró que las delfinidinas del maqui protegen a las mitocondrias de los fotorreceptores del daño inducido por la luz azul. Las antocianinas del maqui también favorecen la resíntesis de rodopsina y ejercen efectos neuroprotectores sobre las células ganglionares de la retina.

  • MetilcobalaminaCientífico

    La deficiencia de MeCbl, particularmente en el contexto de errores innatos del metabolismo de la cobalamina, se asocia con degeneración retiniana significativa, atrofia macular y pérdida visual. La terapia con cobalamina (incluyendo las vías relacionadas con MeCbl) se utiliza para manejar las manifestaciones oculares de la enfermedad cblC. La neuropatía óptica también es una manifestación reconocida de la deficiencia de B12.

  • MoraCientífico

    La hoja de morera se utiliza en la MTC (medicina tradicional china) específicamente para tratar los ojos rojos, secos e irritados. La investigación moderna muestra que las antocianinas de la morera protegen a las células retinianas del daño oxidativo inducido por glucosa mediante la activación de Nrf2, lo cual es relevante para la retinopatía diabética. Existe evidencia en cultivo celular; faltan ensayos clínicos en humanos sobre resultados oculares.

  • Los ácidos grasos omega-3 (principalmente DHA y EPA) están bien establecidos como esenciales para la estructura y función retiniana, ya que el DHA constituye ~50–60% de los fosfolípidos de los segmentos externos de los bastones. Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis de múltiples ECA confirman beneficios significativos para la enfermedad de ojo seco, y la evidencia epidemiológica respalda un papel protector en la prevención de la DMAE.

  • palmitatoCientífico

    El palmitato de vitamina A favorece múltiples aspectos de la salud ocular, incluyendo el mantenimiento de los fotorreceptores retinianos, la integridad corneal y la prevención de la xeroftalmía. Los ensayos clínicos han documentado beneficios en la retinitis pigmentosa y en los déficits de adaptación a la oscuridad relacionados con la degeneración macular.

  • PantenolCientífico

    Además de la sequedad ocular, el pantenol ha sido estudiado por su efecto en la cicatrización del epitelio corneal después de cirugía ocular. Un estudio publicado (Hamdi, J. Ophthalmol., 2018) examinó el efecto del D-pantenol en la cicatrización del epitelio corneal después de la ablación láser de superficie, respaldando su papel en la reparación del tejido ocular posterior al procedimiento. Las propiedades regenerativas y antiinflamatorias del dexpantenol se extienden a la salud de la superficie ocular.

  • perejilCientífico

    El perejil es una fuente dietética notable de luteína, zeaxantina y betacaroteno—carotenoides con funciones establecidas en la protección del tejido retiniano frente al daño oxidativo y en la reducción del riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) y cataratas. La vitamina A proveniente del betacaroteno del perejil respalda además la función visual.

  • pinoCientífico

    Los ensayos clínicos muestran que Pycnogenol (extracto de corteza de pino) mejora la microcirculación retiniana y reduce la fuga vascular en la retinopatía diabética temprana. También fortalece los capilares retinianos y se utiliza en estudios de salud ocular. Está documentado en una revisión sistemática de 39 ensayos RDP como una indicación clínica positiva.

  • corteza de pinoCientífico

    El extracto de corteza de pino (Pycnogenol®, de Pinus pinaster) contiene proantocianidinas oligoméricas con potentes efectos antioxidantes y protectores vasculares en la retina. Estudios clínicos pequeños han demostrado que reduce la exudación retiniana y mejora la agudeza visual en la retinopatía diabética temprana, y reduce la presión intraocular cuando se combina con arándano (bilberry). Protege a las células retinianas del daño oxidativo.

  • P. marsupium demuestra actividad anticataratas en modelos preclínicos. Un estudio indexado en PubMed mostró que su extracto acuoso de corteza retrasó la formación de cataratas diabéticas en ratas diabéticas por aloxano, junto con una reducción de la glucosa sanguínea.

  • calabazaCientífico

    La calabaza está entre las fuentes alimentarias más ricas en betacaroteno, el carotenoide provitamina A esencial para la función retiniana y la prevención de la ceguera nocturna. También aporta luteína y zeaxantina, carotenoides concentrados específicamente en la mácula que protegen contra la degeneración macular relacionada con la edad y las cataratas. Datos de cohortes epidemiológicas respaldan estas asociaciones.

  • azafránCientífico

    El azafrán (Crocus sativus L.) contiene los carotenoides crocina y crocetina, los cuales han demostrado efectos citoprotectores, antioxidantes y antiinflamatorios sobre las células retinianas. Múltiples ensayos clínicos encontraron que la suplementación diaria con 20-50 mg de azafrán durante 3 a 12 meses mejoró significativamente la agudeza visual mejor corregida, la sensibilidad al contraste y la función retiniana en pacientes con DMAE, según lo medido por ERG y microperimetría.

  • espinacaCientífico

    La espinaca es una de las fuentes dietéticas más ricas en luteína y zeaxantina, que se acumulan en la retina como pigmento macular. Un mayor consumo dietético de estos carotenoides se asocia, en estudios de cohorte, con un menor riesgo de DMAE, y la suplementación mejora la densidad óptica del pigmento macular en ensayos clínicos.

  • TaurinaCientífico

    La taurina es uno de los aminoácidos más abundantes en la retina, particularmente en los fotorreceptores de bastones y conos, donde es esencial para la supervivencia de los fotorreceptores y la defensa antioxidante. Estudios en animales muestran que la deficiencia de taurina provoca degeneración de los fotorreceptores; la evidencia clínica vincula los niveles bajos de taurina con la degeneración macular, y un estudio clínico reportó una mejora en la visión de la retinitis pigmentosa con la suplementación de taurina.

  • TriphalaCientífico

    Triphala tiene un rol documentado en la salud ocular tanto por su uso tradicional como por la investigación clínica. Un estudio clínico que utilizó gotas oftálmicas de Triphala en 141 pacientes con síndrome de visión por computadora mostró una mejora marcada en los síntomas oculares. Sus propiedades antioxidantes muestran efectos anticataratas en modelos animales.

  • vitamina ACientífico

    La vitamina A (retinol) es esencial para la síntesis de rodopsina en las células fotorreceptoras bastones de la retina, lo que permite la visión en condiciones de poca luz. Su deficiencia causa ceguera nocturna, xeroftalmia y, en última instancia, ceguera; la suplementación revierte estos efectos. La OMS la clasifica como la principal causa prevenible de ceguera infantil cuando existe deficiencia.

  • vitamina B2Científico

    La deficiencia de riboflavina se asocia con vascularización corneal y un riesgo elevado de cataratas. Los datos del AREDS mostraron una asociación inversa entre la ingesta dietética de vitamina B2 y el riesgo de cataratas. Un estudio observacional encontró un riesgo 31–51% menor de cataratas con una mayor ingesta de riboflavina. La FDA ha aprobado una formulación oftálmica de riboflavina para el entrecruzamiento corneal (corneal cross-linking) en el queratocono.

  • vitamina CCientífico

    La vitamina C (ácido ascórbico) es un antioxidante hidrosoluble presente en altas concentraciones en el humor acuoso y el cristalino del ojo, donde protege contra el daño oxidativo inducido por la radiación UV. Fue un componente central de la fórmula antioxidante AREDS (500 mg/día), que redujo el riesgo de progresión de la DMAE en un 25%. Los datos epidemiológicos vinculan un mayor consumo de vitamina C con una reducción del riesgo de cataratas.

  • vitamina ECientífico

    La vitamina E (principalmente alfa-tocoferol) es un antioxidante liposoluble que protege las membranas de las células retinianas de la peroxidación lipídica y del daño oxidativo causado por los radicales libres. A una dosis de 400 UI/día, se incluyó en la fórmula antioxidante del AREDS, asociada con una reducción del 25% en la progresión de la DMAE. La evidencia epidemiológica también vincula un mayor consumo de vitamina E con un menor riesgo de cataratas.

  • BerroCientífico

    El berro es una fuente dietética reconocida de luteína y zeaxantina, dos carotenoides que se acumulan en la mácula y la retina. El ECA de Gill et al. (2007) demostró un aumento del 100% en la luteína plasmática tras 8 semanas de consumo de berro. La luteína y la zeaxantina cuentan con un sólido respaldo de evidencia de ensayos clínicos, incluido el AREDS2, para la protección de la salud ocular.

  • SandíaCientífico

    El licopeno y las vitaminas A y C de la sandía se asocian con un menor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) y de cataratas. La deficiencia de licopeno se correlaciona con el riesgo de DMAE en estudios poblacionales, y la evidencia in vitro muestra que el licopeno reduce el daño inflamatorio a las células retinianas.

  • ZeaxantinaCientífico

    La zeaxantina es un carotenoide xantófilo que, junto con la luteína, constituye el pigmento macular del ojo humano y se concentra selectivamente en la región foveal. Múltiples ECA y el ensayo AREDS2 respaldan su papel en la reducción de la progresión de la DMAE y en la protección contra la fototoxicidad por luz azul. La evidencia epidemiológica y clínica vincula niveles séricos más altos de zeaxantina con un menor riesgo de cataratas y de DMAE.

  • ZincCientífico

    El zinc es un mineral traza esencial para la función retiniana, y actúa como cofactor de enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa) y de la proteína de unión al retinol, facilitando el transporte de vitamina A hacia la retina. En el ensayo AREDS original (n=3,640), el zinc en dosis altas (80 mg/día) combinado con antioxidantes redujo el riesgo de progresión de la DMAE en un 25%. El zinc es un componente central de las fórmulas de suplementación recomendadas AREDS y AREDS2.

  • El mirobálano bélerico tiene raíces tradicionales profundas como remedio ocular en el Ayurveda. Formulaciones ayurvédicas clásicas, incluida la Triphala Ghrita (que contiene T. bellirica), se han utilizado para la miopía, la hipermetropía y otros trastornos oculares. La aplicación tópica de pasta de fruta o loción en la región ocular está registrada en textos clásicos, y el aceite de semilla se describe como beneficioso para los trastornos oculares. Fuentes de RxList y de la farmacopea ayurvédica documentan su uso como loción para el ardor o irritación ocular.

  • crisantemoTradicional

    El crisantemo (Chrysanthemum morifolium) se ha utilizado en la Medicina Tradicional China durante miles de años para "eliminar el fuego del hígado" y "aclarar los ojos", tratando la fatiga ocular, el enrojecimiento y la visión borrosa. Un ECA de 2020 (AJCN) encontró que una fórmula botánica que incorporaba crisantemo, goji y grosella negra con luteína/zeaxantina redujo la fatiga ocular y el ojo seco en un estudio doble ciego controlado con placebo.

  • parásitaTradicional

    Mejorar la visión es una de las indicaciones tradicionales clásicas de la semilla de cuscuta en la MTC, mencionada en el Shennong Bencao Jing y farmacopeas posteriores. La teoría de la MTC sostiene que el hígado "se abre hacia los ojos" y que la tonificación de riñón-hígado favorece la visión. La cuscuta se utiliza para la sequedad ocular, la fatiga y la disminución de la visión. No se han publicado ensayos clínicos en humanos específicamente sobre resultados relacionados con la visión.

  • hoja de dulseTradicional

    El dulse contiene vitamina A (como betacaroteno), luteína, zeaxantina y vitamina C, micronutrientes asociados nutricionalmente con el mantenimiento de la salud retinal y ocular. Su contenido de vitamina A es notable: aproximadamente el 40 % de la ingesta diaria recomendada en solo 7 g de dulse. El uso tradicional y nutricional vincula al dulse con la salud ocular a través de estos aportes de nutrientes.

  • EufrasiaTradicional

    La eufrasia (Euphrasia officinalis) tiene una tradición de siglos de uso en la medicina herbal europea para la irritación ocular, la conjuntivitis y la fatiga visual. Contiene flavonoides (aucubina, derivados de quercetina) y precursores de vitamina A con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Un estudio in vitro de 2014 encontró que el extracto de eufrasia favoreció la salud de las células corneales y redujo la inflamación.

  • haliotisTradicional

    Mejorar la visión y tratar los trastornos oculares es el principal uso tradicional del Shi Jue Ming documentado desde los siglos III y IV d. C. Los registros de la Medicina Tradicional China (MTC) lo citan de manera constante para la visión borrosa, los ojos rojos y el deterioro visual general atribuidos al Calor del Hígado o al ascenso del Yang.

  • MorusTradicional

    En la Medicina Tradicional China (MTC), las hojas de Morus alba (Sang Ye) son un remedio clásico para los ojos rojos, irritados o secos, y se utilizan para afecciones asociadas con el calor del Hígado. Los textos tradicionales describen que la hoja de morera actúa sobre el canal del Hígado para eliminar el calor y mejorar la visión. La investigación moderna aún no ha producido ECA clínicos específicamente sobre desenlaces oculares.

  • aligustreTradicional

    Ligustrum lucidum cuenta con una tradición documentada en la Medicina Tradicional China (MTC) de más de 1,000 años para mejorar la visión, tratando la visión borrosa, los ojos secos y la disminución de la agudeza visual. Algunas evidencias preclínicas sugieren que el compuesto specnezoide (specnuezhenide) inhibe la angiogénesis retiniana a través de la señalización HIF-1alpha/VEGF. No existen ensayos en humanos.

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