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Cólicos menstruales

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Dismenorrea congestivaDismenorreaDismenorreaDismenorreaDismenorrea esencialDismenorrea inflamatoriaDismenorrea membranosaMenorralgiaCólicos menstrualesDolor menstrualDolor menstrualDismenorrea obstructivaMenstruación dolorosaMenstruación dolorosaDolor pélvico (menstrual)Dolor perimenstrualDolor menstrualDismenorrea primariaDismenorrea secundariaDismenorrea espasmódicaCólicos uterinos

Sinopsis

Cólicos Menstruales (Dismenorrea): Una Referencia Nutricional y de Salud Natural

1. Definición y Clasificación

La dismenorrea se define como flujo menstrual difícil o menstruación dolorosa. Puede dividirse en dos categorías amplias: primaria y secundaria. La dismenorrea primaria se define como dolor menstrual que no está asociado con patología pélvica macroscópica, es decir, que ocurre en ausencia de enfermedad pélvica. Suele presentarse en los primeros años posteriores a la menarquia y afecta hasta al 50% de las mujeres pospuberales.

La dismenorrea secundaria se define como el dolor menstrual resultante de una patología pélvica anatómica o macroscópica, como se observa en mujeres con endometriosis o enfermedad inflamatoria pélvica crónica, y se presenta con mayor frecuencia en mujeres de entre 30 y 45 años. Las causas subyacentes de la dismenorrea secundaria incluyen la endometriosis (donde tejido similar al revestimiento uterino crece fuera del útero), los fibromas uterinos (crecimientos no cancerosos en la pared uterina), la adenomiosis (donde el revestimiento uterino crece hacia las paredes musculares del útero), la enfermedad inflamatoria pélvica (infección de los órganos reproductivos femeninos generalmente causada por bacterias de transmisión sexual) y la estenosis cervical.

La prevalencia de la dismenorrea varía entre el 16% y el 91% en mujeres en edad reproductiva, con dolor severo en el 2%–29% de las mujeres estudiadas. Alrededor del 60% de las personas con útero presentan cólicos leves durante su período, mientras que aproximadamente el 5%–15% reporta un dolor menstrual tan severo que afecta sus actividades diarias; es probable que esta cifra sea mayor, ya que los proveedores de atención médica creen que muchas personas no reportan el dolor menstrual.

2. Presentación Clínica

Los síntomas de la dismenorrea primaria están bien caracterizados en la literatura clínica. Estos incluyen dolor sordo y pulsátil en el abdomen (el dolor puede ser severo en ocasiones), una sensación de presión en el abdomen, dolor en las caderas, la parte baja de la espalda y la parte interna de los muslos, así como otros síntomas como náuseas, mareos y dolores de cabeza. En la mayoría de los casos, el dolor comienza entre 24 y 48 horas antes del período y disminuye dentro de las 48 horas posteriores al inicio del sangrado.

El dolor por dismenorrea secundaria generalmente comienza más temprano en el ciclo menstrual y dura más que los cólicos menstruales típicos; los cólicos pueden comenzar varios días antes del período y el dolor puede persistir hasta que el sangrado se detenga por completo. Las náuseas, los vómitos o la fatiga generalmente no están asociados con la dismenorrea secundaria.

3. Sistemas Corporales Involucrados y Fisiopatología

La fisiopatología de la afección está impulsada principalmente por las prostaglandinas. Al inicio de la menstruación, se liberan prostaglandinas que desempeñan un papel importante en la inducción de contracciones uterinas dentro del sistema reproductivo femenino. Estas contracciones provocan isquemia uterina, la cual estimula a las neuronas del dolor y da lugar al dolor. La severidad del dolor se ha estudiado y correlacionado con el nivel de prostaglandinas menstruales.

La evidencia sugiere que la patogénesis de la dismenorrea primaria se debe a la prostaglandina F2α (PGF2α), un potente estimulante miometrial y vasoconstrictor, presente en el endometrio secretor. Después de que ocurre el proceso de ovulación en respuesta al aumento de la producción de progesterona, aumentan los ácidos grasos en los fosfolípidos de la membrana celular. Luego se liberan el ácido araquidónico y otros ácidos grasos omega-7, iniciando la cascada de prostaglandinas y leucotrienos en el útero. El resultado del metabolismo del ácido araquidónico es la prostaglandina PGF2α, la cual actúa a través de la vía de la ciclooxigenasa (COX) para producir hipertonía y vasoconstricción en el miometrio, dando lugar a isquemia y muerte endometrial, incluyendo daño a los vasos sanguíneos y dolor menstrual.

El útero se contrae a lo largo del ciclo menstrual, y con mayor fuerza durante la menstruación. Si el útero se contrae con demasiada fuerza, puede presionar los vasos sanguíneos cercanos, cortando el suministro de oxígeno al tejido muscular; el dolor se siente cuando parte del músculo pierde brevemente su suministro de oxígeno. Debido a que el revestimiento uterino se desprende durante la menstruación, el nivel de prostaglandinas disminuye durante el período menstrual, provocando que los síntomas se alivien.

Más allá de las prostaglandinas, también se ha implicado a la vasopresina. El dolor más severo en la dismenorrea primaria parece ser el resultado de un efecto combinado de la vasopresina y la PGF2α, ambos estimulantes uterinos efectivos en el útero humano no gestante, especialmente en torno al inicio de la menstruación.

Los sistemas corporales principalmente involucrados en la dismenorrea incluyen: el sistema reproductivo (miometrio y endometrio uterinos), el sistema vascular (vasos sanguíneos endometriales sujetos a vasoconstricción impulsada por prostaglandinas), el sistema endocrino (cambios hormonales en estrógeno y progesterona que regulan la síntesis de prostaglandinas), el sistema inmunológico/inflamatorio (a través de la cascada del ácido araquidónico y la actividad de los leucotrienos), y los sistemas nerviosos central y periférico (señalización del dolor desde el tejido uterino isquémico).

4. Factores Contribuyentes y Asociados

Una variedad de factores de riesgo puede estar asociada con la dismenorrea primaria, incluyendo factores biológicos, psicológicos, sociales y de estilo de vida. Los factores biológicos incluyen la edad temprana en la menarquia, el flujo menstrual abundante y los antecedentes familiares de dismenorrea; los factores psicológicos incluyen estrés, ansiedad y depresión; los factores sociales incluyen bajo nivel de apoyo social; y los factores de estilo de vida incluyen el tabaquismo y la dieta irregular.

La edad, la paridad y el uso de anticonceptivos orales de las mujeres están inversamente asociados con la dismenorrea, y el estrés alto aumenta el riesgo. Los tamaños de efecto son generalmente modestos a moderados, con razones de momios (odds ratios) que varían entre 1 y 4. Los antecedentes familiares de dismenorrea aumentan fuertemente su riesgo, con razones de momios entre 3.8 y 20.7. Se encontró evidencia no concluyente para factores modificables como el tabaquismo, la dieta, la obesidad, la depresión y el abuso.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 encontró que el sueño adecuado era un factor protector para la dismenorrea primaria en estudiantes universitarias, mientras que los antecedentes familiares de dismenorrea, la edad temprana de menarquia, el ciclo menstrual irregular, el alto consumo de cafeína, el estrés y el consumo de bebidas frías fueron identificados todos como factores de riesgo.

Un metaanálisis amplio encontró adicionalmente que el bajo peso, el saltarse el desayuno, la mala calidad del sueño, trasnochar, la falta de ejercicio físico, la exposición al frío y el consumo de alimentos fríos o picantes durante la menstruación, el sesgo dietético, la preferencia por bocadillos, el ciclo menstrual irregular, el estrés intenso, la emoción negativa durante la menstruación y la ansiedad estaban significativamente relacionados con la dismenorrea primaria.

Un estudio clínico encontró que, en comparación con los controles sanos, las pacientes con dismenorrea primaria tenían significativamente más sangrado menstrual, mayor historia de dismenorrea materna, menor calcio sérico, menor 25-hidroxivitamina D3 sérica y mayor deficiencia de vitamina D.

5. Nutrientes Estudiados en Relación con la Dismenorrea

La siguiente sección separa el uso tradicional de la evidencia científica cuando corresponde. Para muchos nutrientes, el uso tradicional es limitado o inexistente; su investigación ha sido impulsada principalmente por la ciencia clínica moderna.

5.1 Ácidos Grasos Poliinsaturados Omega-3 (Aceite de Pescado / EPA / DHA)

Uso Tradicional: El aceite de pescado y las dietas ricas en omega-3 no tienen una tradición clásica bien documentada en el tratamiento específico del dolor menstrual. Su investigación para la dismenorrea surgió a partir de la comprensión moderna de la cascada del ácido araquidónico y la biología de las prostaglandinas.

Mecanismo Propuesto: Al ser consumidos, los ácidos grasos omega-3 sirven como sustrato para las enzimas ciclooxigenasa, promoviendo la síntesis de prostaglandinas de la serie 3. Como consecuencia, la concentración de prostaglandinas proinflamatorias de la serie 2 disminuye mientras que los niveles de prostaglandinas antiinflamatorias de la serie 3 aumentan. Las prostaglandinas de la serie 3 ayudan a disminuir las contracciones miometriales, aliviando la isquemia y el malestar durante la menstruación.

Evidencia Científica: Un ensayo cruzado temprano incluyó a 42 adolescentes con dismenorrea asignadas aleatoriamente a dos grupos; un grupo recibió aceite de pescado (1080 mg de EPA, 720 mg de DHA y 1.5 mg de vitamina E) diariamente durante 2 meses, seguido de placebo durante 2 meses, mientras que el otro grupo recibió placebo primero y luego aceite de pescado. Después de 2 meses de tratamiento con aceite de pescado, hubo una reducción marcada en la Escala de Síntomas Menstruales de Cox, de una media basal de 69.9 a 44.0 (p < 0.0004).

Una revisión sistemática y metaanálisis publicado en 2022 señaló que aún no se habían alcanzado conclusiones definitivas sobre el efecto de los AGPI omega-3 en la dismenorrea primaria, y por lo tanto realizó un metaanálisis de ensayos controlados aleatorizados (ECA) obtenidos de PubMed, Scopus, Web of Science y otras bases de datos. Se utilizó la Herramienta de Riesgo de Sesgo de la Colaboración Cochrane para la evaluación de calidad, y se aplicó el modelo de efectos aleatorios. Los resultados mostraron que los AGPI omega-3 reducen la severidad de la dismenorrea primaria en mujeres (SMD = −1.075, IC del 95%).

Una revisión sistemática posterior señaló que sus propios hallazgos de mayor reducción del dolor con la suplementación de AGPI omega-3 de cadena larga en comparación con las intervenciones control eran similares al metaanálisis anterior, el cual mostró una reducción media del dolor de 1.075 cm en una escala visual analógica de 10 cm, aunque debido al pequeño número de estudios, los hallazgos estuvieron fuertemente influenciados por un solo artículo. En general, la evidencia para la suplementación con omega-3 en la dismenorrea es prometedora pero aún limitada por ensayos pequeños y heterogéneos.

5.2 Vitamina D

Uso Tradicional: La vitamina D no está tradicionalmente asociada con el manejo del dolor menstrual. Su relevancia surgió de observaciones epidemiológicas de deficiencia en poblaciones con dismenorrea.

Evidencia Científica: Los estudios indican que la vitamina D puede reducir la severidad del dolor menstrual al disminuir la síntesis de prostaglandinas, que son mediadores clave del dolor y la inflamación. Un estudio clínico encontró niveles significativamente más bajos de 25-hidroxivitamina D3 sérica y mayor deficiencia de vitamina D en pacientes con dismenorrea primaria en comparación con controles sanos. Una revisión sistemática y metaanálisis de micronutrientes encontró que las vitaminas D, K, B1 y E, así como el calcio, el magnesio, el sulfato de zinc y el boro, contribuían eficazmente al manejo del dolor de la dismenorrea. Dos meses después de la intervención, hubo una disminución media significativa en la puntuación de dolor para el grupo de intervención con vitamina D (SMD: −1.02, IC del 95%: −1.9 a −0.14, P = 0.024). A pesar de la escasez de investigación relacionada, los estudios indicaron los efectos potenciales de los micronutrientes en la reducción de la severidad del dolor en la dismenorrea primaria. La evidencia se califica como preliminar a moderada; la mayoría de los ensayos individuales son pequeños.

5.3 Calcio

Evidencia Científica: Se ha demostrado que el calcio reduce las contracciones musculares, lo cual puede aliviar la intensidad de los cólicos menstruales. Una revisión sistemática encontró que la vitamina D, el calcio (y el magnesio), el zinc y la curcumina eran eficaces para reducir el dolor o la severidad de los síntomas relacionados con la menstruación. Se revisó un máximo de tres artículos bajo cada una de estas intervenciones, por lo cual, a pesar de los resultados positivos, la base de evidencia es limitada. Se han documentado niveles de calcio sérico más bajos en pacientes con dismenorrea primaria en comparación con controles sanos. La evidencia es sugestiva pero requiere ensayos confirmatorios más grandes.

5.4 Magnesio

Evidencia Científica: En un estudio clínico, la administración de 200 mg de sulfato de magnesio a pacientes con dismenorrea primaria redujo significativamente el dolor pélvico, aunque no tanto como la administración de anticonceptivos orales combinados, y provocó reducciones significativas en la necesidad de analgésicos. El mecanismo propuesto se relaciona con el papel del magnesio como antagonista del calcio, lo que puede reducir la contractilidad del músculo uterino. El magnesio se encuentra entre los micronutrientes identificados en la evidencia de revisiones sistemáticas como contribuyentes eficaces al manejo del dolor de la dismenorrea. La evidencia es limitada pero consistente con la plausibilidad fisiológica.

5.5 Zinc

Evidencia Científica: El zinc es reconocido por sus efectos antiinflamatorios y antioxidantes a través de la inhibición de la producción de prostaglandinas y la regulación positiva de la superóxido dismutasa 1 (SOD1); se propone que alivia el dolor menstrual al prevenir los espasmos uterinos y mejorar la microcirculación en el endometrio. La revisión Cochrane de suplementos dietéticos para la dismenorrea encontró evidencia muy limitada para el sulfato de zinc (DM −0.95 puntos, IC del 95%: −1.54 a −0.36; un ECA, 99 mujeres). Un metaanálisis más reciente encontró que las tasas de eventos adversos no diferían significativamente entre los grupos de zinc y placebo (razón de momios = 2.54; IC del 95%: 0.78 a 8.26; p = 0.122), lo que sugiere buena tolerabilidad. La evidencia es preliminar; los datos provienen de un pequeño número de ensayos.

5.6 Vitamina E

Evidencia Científica: Una revisión sistemática y metaanálisis encontró una disminución media significativa en el dolor para el grupo de intervención con vitamina E en comparación con placebo (SMD: −0.47, IC del 95%: −0.74 a −0.2, P = 0.001). La vitamina E se encontraba entre los suplementos no herbales evaluados en la revisión Cochrane de suplementos dietéticos para la dismenorrea. La evidencia es de calidad baja a moderada.

5.7 Vitamina B1 (Tiamina)

Evidencia Científica: La revisión Cochrane encontró evidencia muy limitada pero positiva para la vitamina B1 sola (DM −2.70 puntos, IC del 95%: −3.32 a −2.08; un ECA, 120 mujeres) y para la combinación de aceite de pescado más vitamina B1 (DM −1.21 puntos, IC del 95%: −1.79 a −0.63; un ECA, 120 mujeres) en comparación con placebo. La evidencia sigue siendo muy preliminar, basada en ensayos pequeños individuales.

6. Hierbas e Ingredientes Naturales Estudiados en Relación con la Dismenorrea

6.1 Jengibre (Zingiber officinale)

Uso Tradicional: El jengibre se ha utilizado para tratar la dismenorrea en la medicina tradicional de India, Irán y Malasia. En la medicina tradicional china, la dismenorrea se atribuye al estancamiento de humedad fría en los meridianos uterinos, causado por la ingesta de bebidas frías o la exposición al frío; los principios terapéuticos se centran en calentar los meridianos, dispersar el frío y eliminar la humedad. El jengibre, junto con la canela y el hinojo, se clasifica en este sistema como agente calorífico.

Evidencia Científica: Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA encontró evidencia sugestiva de la eficacia de 750–2000 mg de polvo de jengibre durante los primeros 3–4 días del ciclo menstrual para la dismenorrea primaria. Se realizó una revisión sistemática y metaanálisis adicional para evaluar estudios controlados aleatorizados de jengibre para la dismenorrea primaria, con búsqueda bibliográfica en PubMed, Embase, Ovid, ClinicalKey y Medline, comparando jengibre con placebo y AINE en mujeres con dismenorrea primaria, y evaluando la severidad y duración del dolor como resultados primarios. La revisión Cochrane encontró evidencia muy limitada de eficacia específicamente para el jengibre (DM −1.55 puntos, IC del 95%: −2.43 a −0.68; tres ECA, 266 mujeres). El jengibre fue la planta única más investigada en una revisión: ocho estudios evaluaron los efectos del jengibre solo, y cuatro estudiaron la combinación de jengibre con otras plantas, mostrando todos excepto uno efectos significativos. En general, la evidencia se califica como de calidad baja a moderada; los hallazgos son alentadores pero los tamaños de estudio son pequeños y la calidad metodológica es variable.

6.2 Hinojo (Foeniculum vulgare)

Uso Tradicional: Foeniculum vulgare se utilizó en ensayos clínicos humanos para tratar la dismenorrea y el síndrome premenstrual (SPM); los extractos de hinojo mostraron resultados más eficaces que el placebo en el alivio del dolor, aparentemente a través de la capacidad de inhibir las contracciones inducidas por oxitocina y PGE2, como se demostró en modelos de útero de rata. El hinojo se considera un tratamiento herbal aceptable para la dismenorrea dados sus efectos contrastimulantes y analgésicos.

Evidencia Científica: Un metaanálisis de nueve estudios con 647 pacientes mostró que la intensidad del dolor se aliviaba significativamente con hinojo frente a placebo (DMP = 0.528, IC del 95% = 0.119–6.829). Sin embargo, la revisión Cochrane concluyó que no había evidencia de alta calidad que respaldara la eficacia de ningún suplemento dietético para la dismenorrea, aunque para varios suplementos existía cierta evidencia de baja calidad de eficacia. Por lo tanto, la evidencia para el hinojo se califica como de baja calidad; prometedora pero no concluyente.

6.3 Canela (Cinnamomum zeylanicum)

Uso Tradicional: La canela, una especia aromática, se ha utilizado para tratar diversos trastornos inflamatorios y enfermedades crónicas, incluyendo el dolor menstrual y la artritis. En la medicina tradicional china, se clasifica como una hierba calorífica indicada para la dismenorrea de tipo frío.

Evidencia Científica: En el metaanálisis de nueve ECA, la intensidad del dolor se aliviaba significativamente con canela frente a placebo (DMP = 1.815, IC del 95% = 1.330–2.301). La canela, el hinojo y el jengibre pueden reducir eficazmente la intensidad del dolor en la dismenorrea primaria, siendo la canela también capaz de acortar la duración del dolor. Sin embargo, una revisión sistemática posterior que incorporó 18 estudios con 1,372 participantes no encontró diferencias significativas entre los grupos de intervención (canela, jengibre o hinojo) y los grupos control en términos de severidad y duración del dolor, destacando la inconsistencia persistente en la literatura. La evidencia se califica como preliminar y mixta.

6.4 Manzanilla (Matricaria chamomilla)

Uso Tradicional: La manzanilla se ha utilizado en la medicina popular europea durante siglos como hierba antiespasmódica, antiinflamatoria y calmante. En países occidentales como Estados Unidos, la manzanilla se considera una de las terapias herbales alternativas más disponibles para las molestias menstruales.

Evidencia Científica: En ensayos en humanos, se observó una diferencia significativa entre el uso de Matricaria chamomilla L. y el ácido mefenámico, demostrando la manzanilla una mayor reducción del dolor de la dismenorrea primaria. La revisión Cochrane de 27 ECA con 3,101 mujeres incluyó a la manzanilla entre los 12 medicamentos herbales evaluados para la dismenorrea. La evidencia se califica como preliminar; existen pocos ensayos de alta calidad.

6.5 Valeriana (Valeriana officinalis)

Uso Tradicional: Desde el siglo XI, Valeriana officinalis se ha utilizado en la medicina tradicional como hierba menstrual y fármaco sedante. Sus raíces contienen aceite esencial de valeriana con valepotriatos, utilizado históricamente como sedante, diurético y antiespasmódico muscular.

Evidencia Científica: La revisión Cochrane encontró evidencia muy limitada para la valeriana (DM −0.76 puntos, IC del 95%: −1.44 a −0.08; un ECA, 100 mujeres) en comparación con placebo. Estudios que compararon raíz de V. officinalis con placebo y con ácido mefenámico encontraron que la reducción del dolor con valeriana fue eficaz en comparación con placebo, y se observó un efecto similar con el ácido mefenámico. La evidencia se califica como muy preliminar debido al pequeño número de ensayos.

6.6 Curcumina / Cúrcuma (Curcuma longa)

Uso Tradicional: La medicina tradicional y el Ayurveda han empleado durante siglos hierbas incluyendo la cúrcuma para tratar una variedad de dolencias, explotando diversos compuestos bioactivos. En la medicina ayurvédica, la cúrcuma se ha utilizado como tónico antiinflamatorio y digestivo, incluyendo para irregularidades menstruales.

Mecanismo Propuesto: Las propiedades antiinflamatorias y analgésicas de la curcumina la convierten en un remedio natural prometedor para el manejo de la dismenorrea; al inhibir la producción de mediadores proinflamatorios, la curcumina puede ayudar a aliviar los cólicos menstruales y reducir la intensidad y duración del dolor. Algunos estudios han indicado que los efectos analgésicos de la curcumina pueden ser comparables a los de los AINE.

Evidencia Científica: Una revisión sistemática encontró que la curcumina, un extracto de cúrcuma, muestra promesa en la reducción de los síntomas del SPM y la dismenorrea a través de sus propiedades antiinflamatorias, inmunomoduladoras y antioxidantes; de diez ECA, seis reportaron una mejoría significativa de los síntomas, y la curcumina influye positivamente en los biomarcadores inflamatorios y el estado de la vitamina D. Los hallazgos sugieren que la curcumina es prometedora en el manejo del SPM y la dismenorrea; sin embargo, se necesita más investigación para establecer las dosis y duraciones óptimas de tratamiento, considerando las posibles interacciones con el metabolismo del hierro. Hallazgos recientes sugieren que la curcumina demuestra efectos antiinflamatorios significativos al suprimir la síntesis de prostaglandinas, ayudando así a reducir el dolor menstrual. La evidencia se califica como moderada pero que requiere confirmación en ensayos más grandes; la biodisponibilidad de las preparaciones estándar de curcumina es una limitación conocida.

6.7 Fenogreco (Trigonella foenum-graecum)

Uso Tradicional: Las semillas de fenogreco tienen una larga historia de uso en la medicina tradicional del sur de Asia y Medio Oriente como estimulante uterino y para el alivio del dolor menstrual.

Evidencia Científica: La revisión Cochrane identificó evidencia muy limitada de eficacia para el fenogreco (DM −1.71 puntos, IC del 95%: −2.35 a −1.07; un ECA, 101 mujeres). La evidencia se califica como muy preliminar.

6.8 Resumen de los Hallazgos de la Revisión Cochrane sobre Suplementos

La revisión Cochrane de suplementos dietéticos para la dismenorrea abarcó 12 medicamentos herbales diferentes —incluyendo manzanilla, canela, rosa de Damasco, eneldo, hinojo, fenogreco, jengibre, guayaba, ruibarbo, uzara, valeriana y zataria— y cinco suplementos no herbales (aceite de pescado, melatonina, vitaminas B1 y E, y sulfato de zinc), en una variedad de formulaciones y dosis, comparados con otros suplementos, placebo, ausencia de tratamiento y AINE. No hubo evidencia de alta calidad que respaldara la eficacia de ningún suplemento dietético para la dismenorrea, y faltaba evidencia de seguridad; sin embargo, para varios suplementos existía cierta evidencia de baja calidad de eficacia.

7. Factores Dietéticos

Los estudios han relacionado la dismenorrea/malestar menstrual con una mayor frecuencia de consumo de ciertos grupos de alimentos; las mujeres con dismenorrea severa consumían productos de cereales refinados, carne procesada, azúcar y agua con una frecuencia significativamente mayor. La investigación también ha encontrado que la falta de ejercicio antes y durante la menstruación se asoció con un aumento de los cólicos y la inestabilidad del estado de ánimo, y que saltarse el desayuno y el consumo de comida chatarra se asociaron con un dolor elevado y un impacto en las actividades diarias.

La calidad de la dieta parece relevante para la dismenorrea de varias maneras documentadas en la literatura revisada por pares. Saltarse el desayuno y el sesgo dietético se encuentran entre los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida asociados con la dismenorrea primaria en metaanálisis. El alto consumo de cafeína se ha confirmado como factor de riesgo para la dismenorrea primaria en una revisión sistemática y metaanálisis.

En cuanto a la composición de ácidos grasos, la relación entre la calidad de las grasas dietéticas y la síntesis de prostaglandinas es mecánicamente importante: después de la ovulación, el ácido araquidónico y otros ácidos grasos se liberan de los fosfolípidos de la membrana celular, iniciando la cascada de prostaglandinas y leucotrienos en el útero que media la inflamación y los cólicos menstruales. Los patrones dietéticos altos en precursores del ácido araquidónico (por ejemplo, alto en grasas saturadas, alto en omega-6) pueden en teoría amplificar esta vía, aunque la evidencia de intervención dietética directa en humanos sigue siendo limitada.

8. Factores de Estilo de Vida

8.1 Actividad Física y Ejercicio

Muchos estudios sugieren una posible relación entre un bajo nivel de actividad física y una mayor intensidad del dolor menstrual, aunque otros estudios no encuentran relación entre estas variables. El ejercicio puede reducir la actividad del sistema nervioso simpático y aumentar la actividad de los nervios parasimpáticos durante el reposo, reducir el estrés y, con ello, disminuir los síntomas menstruales. El ejercicio aeróbico regular puede reducir el dolor al aumentar la secreción de endorfinas, los opiáceos naturales del cuerpo.

Se ha reportado que caminar a paso rápido durante treinta minutos al día en los primeros tres días de la menstruación reduce el dolor de la dismenorrea primaria. La dismenorrea fue menos prevalente en quienes realizaban ejercicio regular tres sesiones por semana en comparación con quienes no hacían ejercicio. Entre los diferentes tipos de ejercicio, un estudio transversal encontró que el entrenamiento cardiovascular y los ejercicios de flexibilidad eran los más eficaces para aliviar el dolor menstrual, seguidos del entrenamiento de fuerza. Sin embargo, un metaanálisis encontró que el bajo peso, el ejercicio físico y la edad no estaban asociados de manera independiente con la dismenorrea primaria (P > .05) en estudiantes universitarias. En general, la relación entre el ejercicio y la dismenorrea es plausible y respaldada por múltiples estudios observacionales, pero la evidencia de alta calidad de ECA específica para el tipo e intensidad de ejercicio sigue siendo limitada.

8.2 Sueño

El sueño adecuado se ha identificado como un factor protector para la dismenorrea primaria en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios en estudiantes universitarias. Por el contrario, la mala calidad del sueño y trasnochar están significativamente relacionados con la dismenorrea primaria en metaanálisis de poblaciones estudiantiles.

8.3 Estrés Psicológico

El estrés alto aumenta el riesgo de dismenorrea, una asociación confirmada en múltiples revisiones epidemiológicas. Un estudio encontró que los niveles elevados de prolactina y cortisol —ambos marcadores relacionados con el estrés— eran factores de riesgo independientes para la dismenorrea primaria en el análisis de regresión logística, destacando la compleja interacción entre la regulación hormonal, el estrés psicológico y el comportamiento alimentario en esta afección.

8.4 Tabaquismo y Otros Factores de Estilo de Vida

Los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida identificados en la literatura incluyen el tabaquismo y el consumo de alcohol, junto con la dieta y la actividad física. Los factores de riesgo contribuyentes identificados en revisiones anteriores incluyen edad más joven, índice de masa corporal bajo y alto, edad más temprana en la menarquia, tabaquismo, flujo menstrual prolongado o aberrante, antecedentes familiares de dismenorrea, nuliparidad y alto consumo de cafeína.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Terapia con calor: Aplicar una almohadilla térmica o una botella de agua caliente en la parte baja del abdomen relaja los músculos uterinos y mejora el flujo sanguíneo local para reducir los cólicos. Aplique calor a una temperatura agradable en la parte baja del vientre o la parte baja de la espalda durante 15 a 20 minutos por sesión; un baño tibio funciona igual de bien cuando la tensión se extiende hacia la espalda y los muslos.
Remedio 2
Té de jengibre: El jengibre tiene propiedades antiinflamatorias bien establecidas, y estudios sugieren que puede reducir el dolor en la dismenorrea primaria con resultados comparables a los analgésicos comunes cuando se usa al inicio de la menstruación. Deje en infusión 1 a 2 cucharaditas de jengibre recién rallado o seco en agua caliente durante 10 minutos y beba 2 a 3 tazas al día durante su período.
Remedio 3
Alimentos ricos en magnesio y suplementación: El magnesio ayuda a relajar el músculo liso, y los estudios indican que puede reducir eficazmente la severidad de los cólicos menstruales. Incorpora alimentos ricos en magnesio, como verduras de hoja verde, bananas, chocolate amargo, frutos secos y frijoles, durante todo el mes — no solo durante tu periodo — para obtener mejores resultados.
Remedio 4
Ácidos grasos omega-3: Se cree que los omega-3 alivian la dismenorrea al influir en el metabolismo de las prostaglandinas y reducir la inflamación. Consuma pescados grasos como salmón, sardinas o caballa con regularidad, o incluya fuentes de origen vegetal como semillas de linaza, semillas de chía y nueces; una ingesta constante durante todo el mes suele ser más eficaz que comenzar solo cuando aparecen los cólicos.
Remedio 5
Té de manzanilla: La manzanilla es un relajante muy conocido que puede aliviar la tensión leve de los músculos uterinos, favorecer un sueño reparador y calmar las fluctuaciones del ánimo durante el ciclo menstrual. Prepara una taza de té de manzanilla una o dos veces al día durante tu período, usando té a granel orgánico o en bolsitas para obtener la mejor calidad.
Remedio 6
Semillas de hinojo: Las semillas de hinojo contienen compuestos antiespasmódicos y antiinflamatorios que ayudan a relajar los músculos del útero y reducir los cólicos. Prepara una infusión tibia de hinojo remojando una cucharadita de semillas en agua caliente durante 10 minutos, o simplemente mastica un pequeño pellizco de semillas al inicio de los cólicos.
Remedio 7
Cúrcuma (Curcumina): La curcumina, el compuesto activo de la cúrcuma, es un potente antiinflamatorio con una larga trayectoria en la práctica ayurvédica para aliviar el dolor menstrual y los síntomas del síndrome premenstrual. Mezcla media cucharadita de cúrcuma en leche tibia o en un golden latte una vez al día durante los días cercanos a tu período, o agrégala a sopas, arroz o batidos a lo largo del mes.
Remedio 8
Movimiento suave y ejercicio: La actividad física libera endorfinas que elevan naturalmente el estado de ánimo y reducen la percepción del dolor, y los estudios confirman que puede aliviar la intensidad de los cólicos menstruales. Opta por actividades de bajo impacto como caminar, estirar o hacer yoga durante tu período en lugar de entrenamientos de alta intensidad, y mantén una rutina constante durante todo el mes para obtener un beneficio acumulativo.
Remedio 9
Masaje Abdominal con Aceites Esenciales: Un masaje circular suave sobre la parte baja del abdomen aumenta el flujo sanguíneo y ayuda a liberar la tensión abdominal asociada con los cólicos. Aplique unas gotas de aceite esencial de lavanda, salvia esclarea o menta diluidas en un aceite portador (como aceite de coco o de almendras) y masajee con movimientos circulares lentos durante 5 a 10 minutos para favorecer la relajación y reducir las molestias.
Remedio 10
Reducción del estrés y sueño de calidad: El estrés psicológico es reconocido como un factor que puede aumentar tanto el riesgo como la intensidad de los cólicos menstruales. Priorice 7 a 9 horas de sueño por noche e incorpore prácticas diarias de manejo del estrés —como respiración profunda, meditación o yoga suave— particularmente durante la semana previa y durante su periodo, para favorecer el equilibrio hormonal y la tolerancia al dolor.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar cólicos menstruales.
  • espárragoCientífico

    Un ECA de 2025 con extracto estandarizado de raíz de A. racemosus en mujeres perimenopáusicas evaluó específicamente la dismenorrea y los cólicos menstruales mediante el Menstrual Symptom Questionnaire, y el grupo activo mostró una mejora significativa frente al placebo. El uso tradicional ayurvédico del shatavari para el dolor menstrual está bien documentado.

  • boroCientífico

    Un ECA triple ciego de 2015 (n=113 estudiantes universitarias con dismenorrea primaria, Universidad Shahid Beheshti) encontró que 10 mg/día de boro tomados desde dos días antes del flujo menstrual hasta el tercer día del flujo redujeron significativamente tanto la severidad como la duración del dolor durante dos ciclos consecutivos en comparación con el placebo (p=0.001 para severidad; p=0.032 para duración).

  • BoswelliaCientífico

    Un ECA doble ciego de 2023 demostró que una formulación de cúrcuma-boswellia-sésamo proporcionó un alivio total del dolor 12,6 veces mayor que el placebo en la dismenorrea primaria. Los ácidos boswélicos inhiben la 5-lipoxigenasa (5-LOX), reduciendo la inflamación uterina impulsada por leucotrienos. La boswellia tiene un uso tradicional ayurvédico para afecciones ginecológicas.

  • Los ácidos boswélicos (de Boswellia serrata) inhiben específicamente la 5-lipoxigenasa, reduciendo la síntesis de leucotrienos implicados en la inflamación uterina. Un ECA de 2023 demostró que una formulación de boswellia, cúrcuma y sésamo redujo significativamente el dolor de la dismenorrea primaria. Los ácidos boswélicos cuentan con evidencia clínica de efectos antiinflamatorios relevantes para los cólicos menstruales.

  • apioCientífico

    La investigación clínica muestra que un producto con una combinación específica que contiene semilla de apio, anís y azafrán reduce la intensidad y la duración del dolor durante el ciclo menstrual. El apiol, el componente antiespasmódico del apio, se utiliza tradicionalmente para las molestias menstruales en la medicina herbal occidental y ayurvédica.

  • manzanillaCientífico

    Una revisión sistemática de 2021 de siete ensayos clínicos (n=1033) concluyó que la manzanilla es un tratamiento eficaz para la dismenorrea primaria, ya que reduce tanto el dolor como el sangrado menstrual. El extracto de manzanilla inhibe la producción de prostaglandinas y leucotrienos, los cuales son fundamentales en la fisiopatología de la dismenorrea. Tiene siglos de uso tradicional en la medicina herbal europea y de Oriente Medio para las molestias menstruales.

  • árbol castoCientífico

    El VAC (Vitex agnus-castus) se utiliza clínicamente en la dismenorrea, que fue el trastorno del ciclo menstrual más frecuente (43.8%) en una cohorte del mundo real de 1700 mujeres; el 85.2% de las pacientes reportó mejoría del dolor menstrual después de tres meses de tratamiento. El mecanismo es indirectamente progesterogénico, ya que la progesterona modula la producción uterina de prostaglandinas, el principal factor determinante de la dismenorrea.

  • El Danshen se prescribe clínicamente en la MTC para la dismenorrea (dolor menstrual) y ha sido estudiado en ECA en contextos de dolor relacionado con la endometriosis. Su mecanismo es principalmente circulatorio —promueve el flujo sanguíneo pelviano y resuelve la estasis— con efectos antiinflamatorios adicionales a través de las tanshinonas y los ácidos salvianólicos.

  • canelaCientífico

    Los ECA y una revisión sistemática/metaanálisis de 2020 confirman que la canela reduce significativamente la intensidad y la duración del dolor en la dismenorrea primaria en comparación con el placebo. Un ECA doble ciego específico mostró que la canela redujo la intensidad de la dismenorrea. La medicina tradicional y la medicina china han utilizado la canela durante mucho tiempo para calentar el útero y aliviar el dolor menstrual.

  • cúrcumaCientífico

    Múltiples ECAs y una revisión sistemática de 2025 confirman que la curcumina reduce el dolor de dismenorrea y los síntomas del síndrome premenstrual, con efectos significativos observados en ECAs triple ciego. La curcumina inhibe las vías COX/LOX, modula la síntesis de prostaglandinas y tiene actividad antioxidante. Es el principal compuesto activo de la cúrcuma responsable de los efectos antidismenorreicos.

  • El EPA reduce la dismenorrea al inhibir competitivamente la producción de prostaglandinas proinflamatorias derivadas del ácido araquidónico (PGE2, PGF2α) que provocan las contracciones uterinas y el dolor. Múltiples ECA y un estudio de 2010 publicado en EMHJ demuestran que la suplementación con aceite de pescado/EPA reduce la intensidad del dolor menstrual y la necesidad de analgésicos.

  • hinojoCientífico

    Una revisión sistemática y metaanálisis de 2020 de 12 ECA concluyó que el hinojo es tan eficaz como las terapias farmacológicas convencionales para aliviar el dolor de la dismenorrea primaria y más eficaz que el placebo. Su acción antiespasmódica sobre el músculo liso uterino ha sido confirmada en modelos preclínicos. Un metaanálisis multibase de datos de 2020 también encontró que reduce significativamente la intensidad del dolor.

  • fenogrecoCientífico

    La fenogreco (Trigonella foenum-graecum) figura entre las hierbas reportadas como eficaces para la dismenorrea en una revisión sistemática de PMC. Un ensayo clínico encontró que el polvo de semilla de fenogreco redujo la severidad de la dismenorrea primaria. Contiene fitoestrógenos y compuestos antiinflamatorios con relevancia para los cólicos uterinos.

  • La suplementación con aceite de pescado ha demostrado reducciones clínicamente significativas en la severidad de la dismenorrea primaria (cólico menstrual) en múltiples ECA. El mecanismo consiste en que el EPA y el DHA compiten con el ácido araquidónico para reducir la síntesis de prostaglandina E2 y prostaglandina F2α proinflamatorias en el útero, las cuales son los principales mediadores del dolor menstrual.

  • jengibreCientífico

    Múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis de ECA confirman que el jengibre oral reduce la severidad del dolor en la dismenorrea primaria en comparación con el placebo, con un tamaño del efecto similar al de los AINE. El jengibre inhibe la síntesis de prostaglandinas mediante las vías de la ciclooxigenasa y la lipoxigenasa. La evidencia respalda el uso de 750–2000 mg/día de jengibre en polvo durante los primeros 3–4 días del ciclo menstrual.

  • El GLA influye en el metabolismo de las prostaglandinas a través del DGLA/PGE1, y se sabe que la PGE1 relaja el músculo liso y se opone a las prostaglandinas que provocan la contracción uterina, centrales en el dolor menstrual. Un ECA doble ciego encontró que la suplementación con GLA redujo significativamente la gravedad de los síntomas del síndrome premenstrual en mujeres con niveles documentados más bajos de DGLA. El EPO cuenta con un historial de uso tanto tradicional como respaldado por evidencia para los síntomas menstruales.

  • aceite de krillCientífico

    Un ECA doble ciego (Sampalis et al., 2003; n=70 mujeres con SPM/dismenorrea) encontró que el aceite de kril Neptune (2 g/día durante 3 meses) redujo significativamente el dolor por dismenorrea y el uso de analgésicos, con efectos superiores a los del aceite de pescado. El mecanismo propuesto es la reducción mediada por EPA de las prostaglandinas proinflamatorias que causan los cólicos uterinos.

  • lavandaCientífico

    Múltiples ensayos clínicos aleatorizados han demostrado que la aromaterapia con lavanda reduce significativamente la intensidad del dolor en la dismenorrea primaria en comparación con placebo. Un ECA triple ciego en 200 estudiantes mujeres encontró una reducción significativa del dolor tras dos ciclos menstruales de inhalación de lavanda. Un ECA independiente en 96 mujeres confirmó un alivio significativo de los síntomas de dismenorrea, incluyendo dolor abdominal, dolor de espalda y náuseas.

  • melisaCientífico

    Al menos dos ensayos clínicos —incluido un ECA doble ciego— han demostrado que el bálsamo de limón (melisa) reduce la severidad de la dismenorrea primaria. La actividad antiespasmódica de la hierba sobre el músculo liso uterino, mediada por el antagonismo de los canales de calcio y el ácido rosmarínico, proporciona el mecanismo. También reduce los síntomas sistémicos de la dismenorrea (fatiga, letargo, cambios de humor).

  • magnesioCientífico

    Múltiples ensayos clínicos y una revisión vinculada a Cochrane confirman que el magnesio es más eficaz que el placebo para la dismenorrea, ya que reduce la contractilidad del músculo uterino al bloquear la contracción del músculo liso dependiente de calcio. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que el magnesio contribuye eficazmente al manejo del dolor en la dismenorrea primaria. La medicina tradicional e integrativa ha recomendado desde hace mucho tiempo el magnesio para los cólicos menstruales.

  • manganesoCientífico

    Un estudio metabólico controlado encontró que un menor consumo dietético de manganeso se asoció con un aumento de los síntomas de dolor durante la fase menstrual, independientemente de la ingesta de calcio. La evidencia se limita a un único ensayo pequeño y requiere replicación.

  • MejoranaCientífico

    Un ECA doble ciego sobre masaje abdominal aromático con una mezcla que incluía aceite esencial de mejorana en mujeres con dismenorrea primaria redujo significativamente las puntuaciones de dolor y acortó la duración del dolor. Las propiedades antiespasmódicas de la mejorana constituyen el mecanismo propuesto.

  • MentaCientífico

    La menta ha sido evaluada en ECA para la dismenorrea primaria. El mecanismo involucra los efectos antiespasmódicos del mentol sobre el músculo liso uterino mediante el bloqueo de los canales de calcio y la activación de TRPM8. Un ECA cruzado comparó cápsulas de menta con ácido mefenámico y mostró un alivio del dolor comparable.

  • MorindaCientífico

    Morinda citrifolia (noni) fue evaluada en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado con 100 estudiantes universitarias con dismenorrea primaria. El ensayo evaluó las puntuaciones de dolor, la pérdida de sangre menstrual y los marcadores inflamatorios durante tres ciclos menstruales utilizando cápsulas de noni de 400 mg.

  • junciaCientífico

    C. rotundus (conocida como Xiangfu en la MTC) es una hierba tradicional primaria para la dismenorrea primaria, con validación científica de sus mecanismos antiespasmódicos y antiinflamatorios. Bloquea los canales de calcio para relajar el músculo liso uterino e inhibe las vías de las prostaglandinas. Las formulaciones clínicas de la MTC que contienen C. rotundus han sido validadas para la dismenorrea.

  • Una revisión vinculada a Cochrane y múltiples ECA demuestran que los ácidos grasos omega-3 (aceite de pescado) proporcionan un alivio significativo del dolor en la dismenorrea primaria en comparación con el placebo, probablemente al desplazar el metabolismo de las prostaglandinas hacia eicosanoides menos proinflamatorios. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2022 confirmó además su eficacia. La suplementación habitual utiliza aceite de pescado con EPA+DHA durante 2 meses o más.

  • paeoniflorinCientífico

    La paeoniflorina, el glucósido activo principal de la raíz de peonía (Paeonia lactiflora), ha demostrado efectos antiespasmódicos, antiinflamatorios y analgésicos en modelos preclínicos relevantes para la dismenorrea primaria. Inhibe la contracción del músculo liso uterino y suprime las citocinas inflamatorias. Es el compuesto bioactivo principal que sustenta el uso tradicional de la peonía en la Medicina Tradicional China (MTC) para el dolor menstrual.

  • pinoCientífico

    Un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo mostró que Pycnogenol (extracto de corteza de pino) reduce significativamente la necesidad de medicación analgésica en la dismenorrea. Se han utilizado dosis clínicas de 30–60 mg/día. Es una de las indicaciones ginecológicas mejor respaldadas en la monografía del American Botanical Council.

  • corteza de pinoCientífico

    Tanto un ECA multicéntrico como un ensayo clínico abierto demuestran que Pycnogenol reduce significativamente el dolor de la dismenorrea y el uso de medicación analgésica. El ECA publicado en The Journal of Reproductive Medicine (2008) mostró una reducción del dolor y un menor requerimiento de analgésicos. El mecanismo involucra la acción espasmolítica de los ácidos fenólicos y la inhibición antiinflamatoria de las prostaglandinas.

  • PycnogenolCientífico

    Un ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo demostró que Pycnogenol (extracto de corteza de pino marítimo francés) redujo significativamente el dolor menstrual y disminuyó el uso de medicación analgésica en la dismenorrea. Un ensayo clínico abierto también confirmó una reducción significativa en la puntuación de dolor. Pycnogenol inhibe la inflamación y reduce los calambres uterinos provocados por las prostaglandinas.

  • rosaCientífico

    El extracto de Rosa damascena mostró una eficacia comparable a la del ácido mefenámico en la reducción del dolor por dismenorrea primaria en un ECA cruzado doble ciego (n=92). Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA confirmó que Rosa damascena reduce el dolor relacionado con la menstruación. Múltiples ECA adicionales respaldan el uso tópico y en aromaterapia para la dismenorrea.

  • Rubia cordifoliaCientífico

    *R. cordifolia* se ha utilizado clínicamente en la medicina tradicional asiática para la dismenorrea primaria, y estudios de farmacología de redes han revelado sus mecanismos en la mejora de la coagulación sanguínea, la circulación, el metabolismo del ácido araquidónico y la inhibición de COX-2/cPLA2 relevantes para el dolor menstrual. Muchas fórmulas que contienen *R. cordifolia* se han utilizado ampliamente en el tratamiento clínico de la dismenorrea primaria en China.

  • alazorCientífico

    El cártamo se ha utilizado en la Medicina Tradicional China (MTC) durante más de 2,500 años para aliviar la dismenorrea, regular la menstruación y reducir el dolor menstrual. Los estudios farmacológicos modernos confirman que el extracto de cártamo y el HSYA inhiben la agregación plaquetaria, promueven el flujo sanguíneo en la región pelviana y estimulan la proliferación de células de la granulosa ovárica. Una revisión exhaustiva de PMC cita el alivio de los cólicos menstruales entre las aplicaciones clínicas establecidas.

  • azafránCientífico

    El azafrán (Crocus sativus) y sus compuestos activos (crocina, safranal) han sido estudiados en ensayos clínicos para el síndrome premenstrual (SPM) y la dismenorrea. Figura entre las hierbas reportadas como eficaces para la dismenorrea y los trastornos menstruales en una revisión sistemática de PMC. La medicina tradicional persa y ayurvédica han utilizado durante mucho tiempo el azafrán como emenagogo y para el dolor menstrual.

  • SalicinaCientífico

    El extracto de Salix que contiene salicina ha sido estudiado frente al ácido mefenámico para la dismenorrea en un ensayo clínico comparativo, con resultados favorables para el extracto de sauce. El uso tradicional para los cólicos menstruales (dismenorrea) también está bien documentado en múltiples culturas y fuentes etnobotánicas. El mecanismo de inhibición de las prostaglandinas es directamente relevante para los cólicos uterinos.

  • CX es una de las hierbas principales de la MTC (Medicina Tradicional China) para la dismenorrea, con efectos analgésicos y antiespasmódicos documentados. Estudios en modelos animales de dismenorrea han demostrado la eficacia analgésica de las preparaciones de CX. El ligustilide, el principal relajante del músculo liso en CX, actúa sobre el músculo liso uterino, proporcionando una base farmacológica para la actividad antidismenorreica.

  • tomilloCientífico

    Múltiples ensayos clínicos de Irán y otros países han comparado preparaciones de tomillo con ibuprofeno para la dismenorrea primaria. Un ECA triple ciego (PMC3992233) encontró que Thymus vulgaris redujo los puntajes de síntomas de dismenorrea de manera comparable al ibuprofeno. El mecanismo involucra efectos antiespasmódicos sobre el músculo liso uterino a través de timol/carvacrol y la inhibición de la producción de prostaglandinas.

  • cúrcumaCientífico

    Un ECA doble ciego de 2023 y una revisión sistemática de ECA de 2025 respaldan el uso de la curcumina (el compuesto activo de la cúrcuma) para reducir el dolor de la dismenorrea primaria y los síntomas del síndrome premenstrual. La combinación de cúrcuma, boswellia y sésamo mostró un alivio total del dolor 12.6 veces mejor que el placebo. La curcumina inhibe las vías COX/LOX y modula la síntesis de prostaglandinas.

  • vitamina B1Científico

    Un ECA amplio (n=556) encontró que la vitamina B1 (tiamina, 100 mg/día) era significativamente más eficaz que el placebo para el dolor de la dismenorrea primaria, y un ECA doble ciego de 2014 (n=240) confirmó que reducía tanto la intensidad como la duración del dolor de la dismenorrea. Una revisión sistemática de micronutrientes para la dismenorrea incluyó a la vitamina B1 entre las intervenciones eficaces. Se ha recomendado en protocolos de medicina integrativa.

  • vitamina B6Científico

    La vitamina B6 se ha estudiado para la dismenorrea primaria y el síndrome premenstrual (SPM), y un análisis conjunto de ECA encontró probabilidades significativamente más altas de alivio general de los síntomas del SPM, incluidos los retortijones, en comparación con el placebo. Los mecanismos propuestos incluyen la modulación de la síntesis de prostaglandinas y el equilibrio de neurotransmisores.

  • vitamina DCientífico

    Múltiples ensayos clínicos y una revisión sistemática de 2024 confirman que la suplementación con vitamina D reduce la severidad de la dismenorrea primaria, con un efecto significativo en el metaanálisis (DME −1,02, p=0,024). Los niveles séricos más bajos de vitamina D se asocian de manera inversa con la severidad de la dismenorrea. La vitamina D modula la absorción de calcio y la producción de citocinas inflamatorias.

  • vitamina ECientífico

    Ensayos clínicos y una revisión sistemática de micronutrientes confirman que la vitamina E reduce la severidad del dolor en la dismenorrea primaria, con un efecto significativo frente a placebo en el metaanálisis (DME −0,47, p=0,001). Las propiedades antioxidantes e inhibidoras de prostaglandinas de la vitamina E son la base de su mecanismo de acción. Se ha evaluado tanto de forma aislada como en combinación con aceite de pescado en ECA.

  • Un estudio de cohorte retrospectivo de 2019 (n=1700 mujeres) encontró que el 85.2% de las pacientes con dismenorrea experimentaron mejoría del dolor menstrual con el extracto de Vitex agnus-castus durante 3 meses. Actúa sobre los receptores de dopamina y opioides para reducir la prolactina y modular la progesterona. Múltiples ECA respaldan su uso para el síndrome premenstrual y los trastornos del ciclo menstrual, incluyendo la dismenorrea.

  • germen de trigoCientífico

    Un ensayo clínico aleatorizado y controlado encontró que el extracto de germen de trigo (1200 mg/día) redujo significativamente la severidad del dolor en la dismenorrea primaria (P<0.001) en comparación con el placebo, con mecanismos propuestos que involucran la reducción de prostaglandinas a través de las vitaminas B, D, E, magnesio y zinc. Un ensayo clínico doble ciego independiente también confirmó la eficacia del germen de trigo sobre el dolor por cólicos uterinos posparto.

  • SauceCientífico

    Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y cruzado (Raisi Dehkordi et al., Complement Ther Med 2019, n=96) encontró que el extracto de salix (400 mg/día) superó significativamente al ácido mefenámico en la reducción de la intensidad del dolor (EVA) en la dismenorrea primaria. En el grupo de salix, el 77% de las estudiantes no presentó síntomas, en comparación con solo el 45% en el grupo de ácido mefenámico. Tanto la base de datos de farmacología clínica de Drugs.com como la ESCOP citan la dismenorrea como una indicación clínica respaldada por datos de ensayos.

  • ZincCientífico

    Una revisión sistemática y metaanálisis de ECA de 2024 confirmó que la suplementación con zinc reduce significativamente la gravedad del dolor en la dismenorrea primaria. El zinc inhibe la producción de prostaglandinas, regula al alza la superóxido dismutasa 1 y mejora la microcirculación endometrial. Se han observado niveles más bajos de zinc en mujeres con SPM y dismenorrea.

  • ajwainTradicional

    La menstruación dolorosa (dismenorrea) figura explícitamente entre las indicaciones etnofarmacológicas tradicionales del ajwain en la medicina ayurvédica, unani y en la medicina persa tradicional. Se clasifica como 'Mudirr-i-Hayd' (emenagogo) en la medicina unani. No existen ensayos clínicos en humanos sobre el dolor menstrual.

  • La pimienta de Jamaica (allspice) tiene un uso tradicional bien documentado para los cólicos menstruales en la medicina popular caribeña, centroamericana y ayurvédica. Las propiedades inhibitorias de la COX y supresoras de prostaglandinas del eugenol ofrecen un mecanismo plausible. Los registros etnobotánicos guatemaltecos la mencionan específicamente para los cólicos menstruales. No existen ensayos en humanos.

  • ámbarTradicional

    El ámbar (Hu Po) tiene una indicación documentada en la Medicina Tradicional China (MTC) para la dismenorrea (menstruación dolorosa) atribuida a la estasis sanguínea. La fórmula clásica Hupo San utiliza el ámbar como ingrediente clave para el dolor menstrual. Existe un estudio clínico sobre el Hupo San Modificado para la dismenorrea por estasis sanguínea con coagulación por frío, aunque el ámbar es solo una de las múltiples hierbas que la componen.

  • cohosh negroTradicional

    La cugenol negra (black cohosh) tiene un uso tradicional bien documentado para los cólicos menstruales, que data de la práctica de los pueblos originarios de América del Norte y se extiende a través de la medicina ecléctica estadounidense del siglo XIX. El NCCIH confirma este uso histórico. La evidencia directa de ensayos clínicos sobre la dismenorrea como criterio de valoración principal es muy limitada.

  • moraTradicional

    La herbolaria tradicional europea y de los nativos americanos incluye a la mora entre los remedios para el dolor menstrual, con un uso documentado señalado en múltiples fuentes etnobotánicas. El contenido de magnesio de la mora y sus polifenoles antiinflamatorios ofrecen una plausibilidad mecanística para la reducción de los cólicos.

  • cardo benditoTradicional

    El cardo bendito se ha utilizado tradicionalmente como emenagogo y para el alivio del dolor y los cólicos menstruales. Los herbarios históricos y la medicina popular documentan de manera constante este uso, incluso para la dismenorrea y la amenorrea. No existe evidencia proveniente de ensayos clínicos que respalde su eficacia para el dolor menstrual.

  • bromelainaTradicional

    La bromelina (una enzima proteolítica proveniente de la piña) se incluye entre las hierbas y enzimas reportadas como eficaces para la dismenorrea y los trastornos menstruales en una revisión sistemática de PMC sobre la manzanilla para la dismenorrea. Sus propiedades antiinflamatorias, mediadas por la inhibición de prostaglandinas, son relevantes en este contexto. La medicina tradicional y complementaria la ha utilizado para el dolor ginecológico de origen inflamatorio.

  • buchuTradicional

    El buchu se ha utilizado como antiespasmódico y para estimular o regular el flujo menstrual en las tradiciones herbales. Sus propiedades antiespasmódicas se atribuyen a los constituyentes del aceite esencial. No se han realizado ensayos clínicos que evalúen el buchu para la dismenorrea o los cólicos menstruales.

  • En la Medicina Tradicional China (MTC), B. falcatum se utiliza en fórmulas dirigidas a los calambres uterinos y la dismenorrea a través de sus acciones de movilización del Qi del Hígado y antiinflamatorias. Aparece en fórmulas clásicas para el dolor menstrual y se incluye en ensayos clínicos contemporáneos de fórmulas multiherbarias para los síntomas menstruales. No existe evidencia clínica directa en humanos para B. falcatum sola.

  • cayeputTradicional

    El aceite de cayeput se utiliza en la medicina tradicional malaya y en la aromaterapia para los cólicos estomacales y como antiespasmódico, con referencias a su uso para el alivio de los cólicos menstruales mediante masajes. Su constituyente 1,8-cineol tiene propiedades documentadas como relajante del músculo liso a través de la inhibición de los canales de calcio. No existen ensayos clínicos para este uso específico.

  • CaléndulaTradicional

    La caléndula (Calendula officinalis) figura entre las hierbas reportadas como eficaces para la dismenorrea y los trastornos menstruales en una revisión sistemática de PMC. La medicina tradicional europea y ayurvédica han utilizado la caléndula como emenagogo y antiespasmódico para los cólicos menstruales. Sus flavonoides (particularmente derivados de quercetina) y triterpenoides aportan propiedades antiinflamatorias.

  • alcaraveaTradicional

    La alcaravea tiene uso tradicional como antiespasmódico y emenagogo en múltiples sistemas herbales para los cólicos menstruales. Sus propiedades relajantes del músculo liso son el mecanismo propuesto. En la literatura se hace referencia a un estudio que muestra que el masaje abdominal con aceite de alcaravea redujo el dolor menstrual, pero no se identifican ensayos clínicos formales de alta calidad.

  • corteza de casiaTradicional

    La corteza de casia está ampliamente documentada en la Medicina Tradicional China (MTC), la medicina ayurvédica y las tradiciones de medicina popular como una hierba de naturaleza cálida utilizada para aliviar los cólicos menstruales y la dismenorrea de tipo frío. No se identificaron ensayos clínicos que evaluaran específicamente C. cassia para los cólicos menstruales en la literatura revisada por pares.

  • flor de pajaTradicional

    La A. aspera se utiliza en el Ayurveda y otros sistemas tradicionales para la dismenorrea (dolor menstrual) y los trastornos menstruales. Las propiedades analgésicas y antiespasmódicas de la planta podrían explicar este uso. La evidencia científica es limitada.

  • El CQ tiene un historial documentado de uso en la medicina ayurvédica para regular la menstruación y aliviar el dolor menstrual. Se menciona en textos tradicionales como un tratamiento para la menstruación irregular y las molestias menstruales. RxList y las revisiones etnobotánicas reconocen las molestias menstruales como un uso tradicional registrado. No se han publicado ensayos clínicos rigurosos en humanos que evalúen específicamente el CQ para los cólicos menstruales.

  • commiphoraTradicional

    La mirra de Commiphora tiene una clasificación tradicional bien documentada como emenagogo en los sistemas de medicina ayurvédica, unani, china y árabe. Se utilizaba para la amenorrea, la dismenorrea y la enfermedad inflamatoria pelviana. No se han identificado ECA clínicos para los cólicos menstruales.

  • La corteza de calambre (Viburnum opulus) cuenta con siglos de uso tradicional documentado por tribus nativas americanas (incluyendo los Meskwaki) y herbolarios europeos para los cólicos menstruales y la dismenorrea. Contiene escopoletina, esculetina y viburnina, con actividad antiespasmódica uterina demostrada in vitro. La evidencia clínica moderna es limitada; fue oficial en la Farmacopea de los Estados Unidos en 1894 y fue adoptada por el movimiento médico Ecléctico del siglo XIX para la dismenorrea.

  • cominoTradicional

    El comino se ha utilizado en múltiples sistemas de medicina tradicional, incluyendo la Ayurveda y la medicina iraní y egipcia, para aliviar los cólicos menstruales y regular los ciclos menstruales. Algunas fuentes sugieren que el comino podría tener efectos leves similares a los del estrógeno. No existen ensayos clínicos en humanos sobre esta indicación específica.

  • damianaTradicional

    La damiana se usa tradicionalmente en la medicina herbal mexicana y centroamericana para aliviar las molestias menstruales. Sus propiedades antiespasmódicas y relajantes musculares, junto con constituyentes moduladores del GABA, ofrecen cierta plausibilidad mecanística. No se han realizado estudios clínicos sobre el dolor menstrual.

  • garra del diabloTradicional

    La Garra del Diablo se usa tradicionalmente para problemas menstruales entre los pueblos indígenas del sur de África, tal como se documenta en múltiples registros etnobotánicos. La revisión de PMC (2022) la incluye entre sus usos tradicionales. También se utilizaba tradicionalmente en contextos de parto. Ningún ensayo clínico aborda específicamente el alivio de los cólicos menstruales.

  • dioscoreaTradicional

    El ñame silvestre (Dioscorea villosa) tiene un historial de uso tradicional bien documentado para la dismenorrea, atribuido a efectos antiespasmódicos sobre el músculo liso uterino. Se ha utilizado con este fin desde al menos el siglo XVIII. No existe evidencia de ensayos clínicos.

  • cornejoTradicional

    El bagre jamaicano (Piscidia erythrina) tiene un uso tradicional bien establecido para la dismenorrea y los cólicos menstruales, atribuido a su actividad antiespasmódica sobre el músculo liso. Se cita en farmacopeas antiguas para esta indicación. Estudios en animales respaldan los mecanismos antiespasmódicos. No existen ensayos clínicos en humanos.

  • dong quaiTradicional

    El dong quai (Angelica sinensis) es una hierba central en la Medicina Tradicional China, utilizada durante mucho tiempo para las irregularidades menstruales y la dismenorrea. Su componente ligustilida relaja el músculo liso uterino. Se clasifica como tónico uterino y antiespasmódico en el formulario de la MTC, aunque la evidencia clínica de ECA independientes para la dismenorrea sigue siendo limitada.

  • aceite de onagraTradicional

    El aceite de onagra (EPO) tiene una historia bien documentada de uso tradicional para el dolor menstrual y la dismenorrea, principalmente en la medicina herbal occidental. El fundamento mecanístico implica la modulación de prostaglandinas derivadas del GLA, ya que el exceso de prostaglandinas proinflamatorias (PGE2, PGF2α) son los principales impulsores de la dismenorrea primaria. La evidencia de ensayos clínicos específicamente para la dismenorrea primaria sigue siendo escasa.

  • La asafétida se clasifica como antiespasmódica y emenagoga en la medicina ayurvédica, unani e iraní, y se utiliza específicamente para la menstruación dolorosa (dismenorrea) y los cólicos uterinos. La actividad relajante del músculo liso, confirmada en estudios con íleon de cobayo (conejillo de indias), respalda la base mecanística de los efectos antiespasmódicos uterinos.

  • matricariaTradicional

    El tantén (feverfew) se ha utilizado desde la antigüedad para aliviar el dolor menstrual y los cólicos, con un uso documentado en la medicina grecorromana y en múltiples tradiciones populares. Sus propiedades antiespasmódicas e inhibidoras de las prostaglandinas ofrecen un fundamento mecanístico. No existen ensayos clínicos específicos para esta indicación en particular.

  • La potente acción relajante del músculo liso (antiespasmódica) de la forskolina, mediada por la elevación del AMPc en el músculo liso uterino, respalda el uso ayurvédico documentado desde hace mucho tiempo de C. forskohlii para la dismenorrea. Ningún ensayo clínico en humanos ha evaluado específicamente esta planta para los cólicos menstruales.

  • geranioTradicional

    El geranio tiene un uso tradicional documentado como antiespasmódico para los cólicos menstruales. Figura en múltiples revisiones etnobotánicas como utilizado para problemas menstruales, incluyendo dolor y espasmo. No se han identificado ECA específicos en humanos dedicados a la dismenorrea.

  • guggulTradicional

    El guggul se menciona en la literatura ayurvédica y clínica como un estimulante uterino que favorece el flujo menstrual (emenagogo), y se emplea en formulaciones para trastornos menstruales, incluida la dismenorrea. Por esta misma razón, está contraindicado durante el embarazo. No se dispone de ensayos clínicos sobre dismenorrea.

  • El extracto de semilla de castaño de indias tiene un uso tradicional documentado para el dolor menstrual (dismenorrea) tanto en la medicina occidental como en la medicina tradicional china. El NCCIH confirma esta indicación como uso tradicional. No se han identificado en la literatura ensayos clínicos en humanos que estudien específicamente el HCSE para los cólicos menstruales.

  • kavaTradicional

    La kava tiene un uso tradicional y en la medicina herbal documentado como antiespasmódico para los cólicos menstruales, atribuido a sus propiedades relajantes del músculo liso y ansiolíticas. Las kavalactonas han demostrado actividad espasmolítica sobre el músculo liso en modelos preclínicos, en concordancia con este uso. No existe ningún ECA dedicado en humanos que haya evaluado específicamente la kava para la dismenorrea.

  • hierba limónTradicional

    El té de limón (lemongrass) se utiliza tradicionalmente en varias comunidades como emenagogo y para aliviar el dolor de la dismenorrea. Un estudio preclínico de 2025 validó este uso en un modelo de rata con dismenorrea primaria, en el que se encontró que el extracto de C. citratus inhibía las enzimas COX y LOX y relajaba el músculo uterino. El uso tradicional está ampliamente documentado; no existen ensayos clínicos en humanos.

  • magnoliaTradicional

    La corteza de magnolia se ha utilizado en la MTC (medicina tradicional china) para el dolor menstrual y la dismenorrea, atribuido a sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias. La evidencia preclínica respalda efectos relajantes musculares, y la actividad antiinflamatoria mediante la supresión de NF-κB y citocinas ofrece un fundamento mecanístico. No existen ECA dedicados en humanos para los cólicos menstruales.

  • AlgodoncilloTradicional

    La algodoncillo, especialmente A. tuberosa, se utilizó en la medicina ecléctica del siglo XIX para la menorragia (sangrado menstrual excesivo) y como antiespasmódico para afecciones uterinas. Se consideraba que la propiedad antiespasmódica era aplicable a los cólicos menstruales. No existe evidencia clínica que respalde este uso.

  • MomordicaTradicional

    Momordica charantia está registrada como tratamiento tradicional para la dismenorrea (cólicos menstruales) y como emenagogo en la medicina popular ayurvédica, china, caribeña y africana. No se han realizado ensayos clínicos en humanos que investiguen este uso.

  • ArtemisaTradicional

    La artemisa (Artemisia vulgaris) es uno de los remedios herbales tradicionales más antiguos para los cólicos menstruales y la irregularidad menstrual, utilizada como emenagogo y antiespasmódico en las tradiciones de Asia oriental, europeas e indígenas. Se emplea en la Medicina Tradicional China (moxibustión y uso interno) específicamente para la dismenorrea de tipo frío. La evidencia de ensayos clínicos científicos sobre su uso oral en la dismenorrea es limitada.

  • Muira puamaTradicional

    La muira puama tiene un uso tradicional documentado en la medicina herbal amazónica, europea y británica para trastornos menstruales, incluidos los cólicos. Está incluida en la British Herbal Pharmacopoeia y se utiliza en Alemania para las alteraciones menstruales. No existe evidencia clínica controlada para esta indicación específica.

  • MirraTradicional

    La mirra se ha utilizado como emenagogo y analgésico para los cólicos menstruales y la amenorrea en la MTC, el Ayurveda y las tradiciones herbales occidentales. En la MTC, se clasifica como una sustancia que mueve la sangre estancada del útero para aliviar la menstruación dolorosa. No existen ensayos clínicos en humanos dedicados a este uso.

  • oréganoTradicional

    El orégano tiene siglos de uso documentado como emenagogo (estimulante del flujo menstrual) y antiespasmódico para los cólicos menstruales en la medicina popular mediterránea, europea y de Medio Oriente. La Escuela Ecléctica de médicos del siglo XIX lo utilizaba específicamente para promover la menstruación. No se han realizado ensayos clínicos controlados en humanos que evalúen el orégano para la dismenorrea.

  • La tuya oriental está documentada en fuentes de NLM/RxList como de uso tradicional para los cólicos menstruales. Sus propiedades antiinflamatorias ofrecen un mecanismo plausible. La clasificación de la MTC como antiinflamatorio y regulador de la sangre es coherente con este uso.

  • perejilTradicional

    El perejil se usa en la medicina tradicional específicamente para la dismenorrea (menstruación dolorosa), con el apiol y la miristicina actuando como moduladores del músculo liso uterino. Las referencias herbolarias documentan sus acciones espasmolíticas y antiinflamatorias relevantes para la reducción de los cólicos. No existen ensayos clínicos en humanos para este criterio de valoración.

  • partenioTradicional

    Los cólicos menstruales figuran entre los usos más antiguos registrados de la matricaria, y el propio nombre 'parthenium' de la planta posiblemente derive de su uso grecorromano en el tratamiento del dolor menstrual en mujeres jóvenes. Sus propiedades antiespasmódicas e inhibidoras de prostaglandinas ofrecen una plausibilidad farmacológica. No existen ensayos clínicos.

  • pasifloraTradicional

    La pasiflora está documentada en la medicina herbal tradicional como antiespasmódico utilizado para la menstruación dolorosa (dismenorrea). La revisión sistemática de PMC (Kaźmierczyk et al., 2020) incluye la 'menstruación dolorosa' entre sus aplicaciones tradicionales, y EBSCO Research Starters incluye los cólicos menstruales entre los usos terapéuticos propuestos. El mecanismo invocado es la relajación del músculo liso mediante actividad antiespasmódica y ansiolítica; no se registran ECA dedicados específicamente a los cólicos menstruales.

  • melocotónTradicional

    La semilla de durazno (Tao Ren) es un ingrediente clave de la MTC para la dismenorrea (menstruación dolorosa) asociada con estasis sanguínea. Se utiliza en múltiples fórmulas clásicas específicamente indicadas para el dolor menstrual con sangre oscura y coagulada. No existen ensayos clínicos en humanos para la semilla de durazno sola.

  • mastuerzoTradicional

    Thlaspi arvense está registrada en la medicina tradicional china para el tratamiento de la dismenorrea y el dolor posparto. La medicina popular europea también señaló la utilidad de la planta para las molestias menstruales. No se han realizado ensayos clínicos en humanos.

  • peoníaTradicional

    La raíz de peonía (Paeonia lactiflora) es una hierba clásica de la MTC utilizada en la fórmula fundamental Si Wu Tang para la dismenorrea y la irregularidad menstrual. La paeoniflorina, su compuesto activo, tiene propiedades antiespasmódicas, antiinflamatorias y analgésicas demostradas en estudios preclínicos. Es una hierba ginecológica fundamental en la medicina de Asia oriental, con datos limitados de ECA independientes.

  • piñaTradicional

    La bromelina de la piña tiene un uso tradicional documentado para los cólicos menstruales, atribuido a su capacidad de relajar el músculo liso y reducir la inflamación mediada por prostaglandinas. Las monografías de medicina restaurativa incluyen los cólicos menstruales entre las indicaciones tradicionales, aunque no existen ensayos clínicos específicos.

  • fresno espinosoTradicional

    El fresno espinoso del sur (Z. clava-herculis) tiene un uso tradicional documentado para los cólicos menstruales, registrado en RxList y en múltiples textos de materia médica. El fresno espinoso se clasifica como antiespasmódico y emenagogo en la herbolaria tradicional, propiedades que sustentan su uso para el dolor menstrual. No existe evidencia clínica en humanos que respalde este uso.

  • reina del pradoTradicional

    La reina de los prados se ha utilizado tradicionalmente como antiespasmódico y analgésico para el dolor menstrual, atribuido a su contenido de salicilatos y flavonoides, que actúan como relajantes del músculo liso y agentes antiinflamatorios. Este uso está registrado en las tradiciones herbolarias, pero no ha sido investigado en ensayos clínicos.

  • frambuesaTradicional

    La hoja de frambuesa es uno de los remedios herbales más antiguos para la dismenorrea (cólicos menstruales), mencionada en las tradiciones herbales europeas y de los pueblos originarios de América del Norte. El mecanismo propuesto involucra a la fragarina, un alcaloide que tonifica y tensa el músculo liso pélvico, reduciendo los espasmos de los cólicos. Además, se atribuye al contenido de taninos un efecto de sostén sobre el tejido uterino. No se han publicado ensayos clínicos controlados que evalúen específicamente la hoja de frambuesa en relación con las puntuaciones de dolor por dismenorrea.

  • Rehmannia figura en monografías de la MTC (Medicina Tradicional China) para la dismenorrea (menstruación dolorosa), donde nutre la Sangre y reduce el frío y la estancación de tipo deficiencia que subyacen al dolor menstrual. Aparece en fórmulas clásicas con este propósito, pero no existen ensayos clínicos independientes.

  • La raíz de ruibarbo está documentada en la medicina tradicional china para la dismenorrea (cólicos menstruales) y la amenorrea, lo cual se atribuye a sus propiedades activadoras de la sangre y eliminadoras de estasis. Las referencias de EBSCO y de la medicina tradicional china (MTC) confirman este uso tradicional; no se identificaron ECA modernos específicos sobre el uso del ruibarbo en monoterapia para los cólicos menstruales.

  • romeroTradicional

    El romero (Rosmarinus officinalis/Salvia rosmarinus) figura entre las plantas reportadas como eficaces para la dismenorrea y los trastornos menstruales en una revisión sistemática de PMC. La medicina herbal tradicional europea y de Oriente Medio ha utilizado el romero como emenagogo y antiespasmódico para el dolor menstrual. Su contenido de ácido rosmarínico, ácido carnósico y flavonoides le confiere propiedades antiinflamatorias.

  • salviaTradicional

    La salvia tiene un uso tradicional documentado para los retortijones menstruales y la dismenorrea en múltiples tradiciones herbales, atribuido a sus propiedades antiespasmódicas. No se pudieron identificar ensayos clínicos en humanos dedicados específicamente a evaluar la salvia para el dolor menstrual en la literatura revisada por pares.

  • zarzaparrillaTradicional

    La zarzaparrilla tiene un uso tradicional documentado para trastornos menstruales, incluidos los cólicos y los ciclos irregulares, en los sistemas herbales de Sudamérica, México y Asia. Tanto EBSCO Research Starters como PeaceHealth documentan esta indicación tradicional. No se han realizado ensayos clínicos sobre dismenorrea o dolor menstrual.

  • bolsa de pastorTradicional

    La bolsa de pastor se usa tradicionalmente como astringente uterino y modulador del músculo liso para el sangrado ginecológico, y los herbolarios históricamente han extendido su uso a la dismenorrea. Su actividad uterotónica y antiespasmódica se atribuye a péptidos similares a la oxitocina y aminas biógenas, pero ningún ensayo clínico aborda específicamente el dolor menstrual.

  • escutelariaTradicional

    Los cherokee y otras tribus nativas americanas usaron extensamente la S. lateriflora para trastornos menstruales, e Indigo Herbs señala que su actividad antiespasmódica la hace eficaz para los cólicos menstruales. El NIH LiverTox confirma siglos de uso por parte de nativos americanos para trastornos menstruales. No existen ensayos clínicos específicos sobre los cólicos menstruales.

  • La dismenorrea (cólicos menstruales) está documentada como un uso tradicional del jugo de hojas de P. hydropiper en la etnomedicina del sur de Asia. La planta también se clasifica como emenagogo, lo que refleja su amplia aplicación tradicional en el ámbito ginecológico.

  • El sello de Salomón se utiliza en la medicina herbal tradicional occidental y en las tradiciones indígenas norteamericanas para los cólicos menstruales (dismenorrea). Las propiedades antiespasmódicas y ligeramente sedantes de la hierba, atribuidas a la alantoína y las saponinas, se citan como el mecanismo de acción.

  • vid de la liebreTradicional

    Squawvine tiene un uso tradicional bien documentado para la dismenorrea entre las tribus nativas americanas y en la medicina ecléctica y naturopática. Se clasifica como antidismenorreico y relajante uterino. Se propone que los taninos y saponinas presentes en la planta contribuyen a acciones relajantes del músculo liso y antiinflamatorias. No existen estudios clínicos en humanos.

  • La raíz de valeriana (Valeriana officinalis) tiene un uso tradicional como antiespasmódico y sedante para los cólicos uterinos, y figura entre las hierbas antiespasmódicas para la dismenorrea en la medicina herbal occidental. Existe investigación clínica limitada; un pequeño ECA sugirió un beneficio para el dolor de la dismenorrea. Sus componentes de ácido valerénico actúan sobre los receptores GABA y tienen actividad relajante del músculo liso.

  • VainillaTradicional

    La vainilla tiene un uso tradicional documentado para la dismenorrea (cólicos menstruales) en las tradiciones herbales mesoamericanas y europeas. Tanto la monografía de Drugs.com como la revisión de Nutrition Today citan la dismenorrea como una indicación tradicional de la vainilla. Las propiedades antiespasmódicas de la vainilla constituyen el mecanismo propuesto. No se han realizado estudios clínicos ni preclínicos que investiguen específicamente este uso.

  • sauce blancoTradicional

    La corteza de sauce blanco se ha utilizado tradicionalmente para la dismenorrea (cólicos menstruales), y su mecanismo de inhibición de prostaglandinas proporciona un fundamento farmacológico análogo al de los AINE. Se encuentra listada entre las afecciones tratadas con corteza de sauce en múltiples referencias autorizadas. No se han realizado ensayos clínicos específicos para la dismenorrea.

  • Ñame silvestreTradicional

    El ñame silvestre (Dioscorea villosa) se ha utilizado en la medicina herbal tradicional norteamericana como antiespasmódico para los cólicos uterinos y la dismenorrea. Se clasifica como antiespasmódico y relajante uterino en la herbolaria occidental. La evidencia científica sobre sus efectos hormonales directos o su eficacia clínica en la dismenorrea en humanos es limitada.

  • BetónicaTradicional

    La betónica está documentada en la herbolaria occidental como emenagogo y antiespasmódico para los cólicos menstruales y la congestión uterina. Los textos tradicionales y los herbolarios modernos la mencionan de manera constante para el dolor menstrual, especialmente los cólicos con sangre oscura y coágulos.

  • MilenramaTradicional

    La milenrama (Achillea millefolium) figura entre las hierbas reportadas como eficaces para la dismenorrea y los trastornos menstruales en una revisión sistemática de PMC. Se ha utilizado como emenagogo y antiespasmódico para los cólicos menstruales en las tradiciones herbales europeas e indígenas de Norteamérica durante siglos. Sus flavonoides y alcaloides proporcionan actividad antiinflamatoria y antiespasmódica.

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Cólicos menstruales | Vitabase