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Salud del microbioma intestinal

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Microbiota comensalDisbiosisBacterias entéricasMicrobiota entéricaEubiosisMicrobioma gástricoFlora gastrointestinalComunidad microbiana gastrointestinalMicrobioma gastrointestinalMicrobiota gastrointestinalMicroflora gastrointestinalMicrobiota gastrointestinalMicroflora gastrointestinalBacterias intestinalesFlora intestinalHomeostasis microbiana intestinalMicrobioma intestinalMicrobiota intestinalMicroflora intestinalMicroorganismos intestinalesMicrobioma intestinal humanoMicrobioma intestinal humanoBacterias intestinalesFlora intestinalHomeostasis intestinal (microbiana)Microbios intestinalesComunidad microbiana intestinalMicrobioma intestinalMicrobiota intestinalFlora intestinalEcosistema microbiano (intestinal)Homeostasis de la microbiotaMicrofloraNormobiosis

Sinopsis

Salud del microbioma intestinal

Definición y panorama general

El microbioma intestinal se define como el conjunto colectivo de comunidades microbianas que habitan el intestino, junto con sus genes y productos metabólicos. El conjunto colectivo de todos los microorganismos —incluyendo bacterias, arqueas, hongos, virus y protozoos— que habitan las superficies internas y externas del cuerpo humano, junto con su información genética, subproductos metabólicos y el entorno circundante, se denomina colectivamente microbioma humano. El microbioma intestinal es la parte más extensamente estudiada e influyente entre ellos y se considera el "segundo genoma" y el "órgano metabólico vivo" del cuerpo humano.

El microbioma intestinal no es un órgano fijo presente desde el nacimiento, sino un ecosistema dinámico que evoluciona a lo largo de la vida del huésped. La diversidad y abundancia del microbioma intestinal aumentan gradualmente hasta los 3 años de edad. A medida que los individuos crecen, la composición del microbioma intestinal madura y se estabiliza, aunque sigue estando sujeta a la influencia de factores como la dieta, el estilo de vida, el uso de medicamentos y los cambios ambientales. A pesar de las variaciones individuales, un microbioma saludable suele presentar una alta diversidad de especies y redundancia funcional. Esta estabilidad es esencial para mantener el equilibrio fisiológico del huésped.

Firmicutes y Bacteroidetes representan aproximadamente el 90% de la microbiota intestinal. Cada individuo cuenta con un perfil de microbiota intestinal único que desempeña numerosas funciones específicas en el metabolismo de nutrientes del huésped, el mantenimiento de la integridad estructural de la barrera mucosa intestinal, la inmunomodulación y la protección contra patógenos. La microbiota intestinal de cada ser humano se conforma en las primeras etapas de la vida, ya que su composición depende de las transiciones del lactante —incluida la fecha gestacional del nacimiento, el tipo de parto, los métodos de alimentación con leche y el período de destete— y de factores externos como el uso de antibióticos. Esta microbiota nativa personal y saludable permanece relativamente estable en la adultez, pero difiere entre individuos debido a los enterotipos, el nivel de índice de masa corporal (IMC), la frecuencia de ejercicio, el estilo de vida y los hábitos culturales y dietéticos.

Funciones esenciales del microbioma intestinal

Los microbios intestinales contribuyen a funciones metabólicas, protegen contra patógenos, educan al sistema inmunitario y, a través de estas funciones básicas, afectan directa o indirectamente a la mayoría de nuestras funciones fisiológicas. La microbiota ayuda en la digestión de carbohidratos complejos, sintetiza vitaminas esenciales y regula el sistema inmunitario. También compite con microbios patógenos por recursos y espacio, evitando así su colonización y posible invasión.

El microbioma intestinal regula sistemáticamente el metabolismo, la inmunidad y la homeostasis neuroendocrina del huésped a través de redes de interacción interespecies y ejes interorgánicos. La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la regulación de las funciones metabólicas, endocrinas e inmunitarias. Los metabolitos bacterianos incluyen los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) acetato (C2), propionato (C3) y butirato (C4), que son los AGCC más abundantes en el cuerpo humano y los aniones más abundantes en el colon. Los AGCC se producen a partir de la fermentación de la fibra dietética y el almidón resistente en el intestino.

Los microbios intestinales y sus productos interactúan con las células endocrinas del revestimiento intestinal. Estas células (células enteroendocrinas) hacen que el intestino sea el mayor órgano endocrino del cuerpo. Secretan hormonas que regulan aspectos del metabolismo, incluyendo la glucosa en sangre, el hambre y la saciedad.

Disbiosis: definición y manifestaciones

La disbiosis es un desequilibrio entre los distintos microorganismos que conviven en un microbioma. La disbiosis en el cuerpo puede afectar la salud, especialmente en el intestino. La disbiosis intestinal se refiere a un desequilibrio o alteración en la composición y función de la microbiota intestinal, a menudo caracterizado por una reducción de microbios beneficiosos y un aumento de microbios dañinos o patógenos. Este desequilibrio puede manifestarse en diversos síntomas gastrointestinales y está vinculado a un espectro de afecciones de salud, como la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable, la obesidad, los trastornos metabólicos y las enfermedades autoinmunes.

Es muy difícil identificar una definición universalmente aceptada de "salud intestinal" debido a las complejidades de medir la funcionalidad intestinal más allá de la composición de la microbiota. Deben tenerse en cuenta las variabilidades individuales, la influencia de la dieta, el estilo de vida, el huésped y los factores ambientales.

Signos y manifestaciones

Síntomas como hinchazón, gases, movimientos intestinales irregulares y molestias no siempre están vinculados a un trastorno específico, pero pueden indicar una salud intestinal subóptima. Un intestino sano, según esta definición, no solo está "libre de enfermedades diagnosticadas", sino que también "funciona sin causar molestias ni signos de disfunción". Esta definición también depende implícitamente de una microbiota intestinal bien equilibrada, ya que los desequilibrios suelen provocar estas molestias.

Ciertos indicadores de una salud intestinal comprometida, como el aumento de la permeabilidad de la barrera intestinal o la inflamación leve, pueden no manifestarse inmediatamente a través de síntomas claros. Sin embargo, siguen siendo indeseables, ya que se asocian con riesgos elevados para la salud y podrían dar lugar al desarrollo de enfermedades o trastornos en el futuro.

Sistemas corporales implicados

Sistema gastrointestinal

La disbiosis bacteriana en el intestino participa directamente en diversas enfermedades gastrointestinales que afectan al sistema digestivo, incluyendo infecciones bacterianas como H. pylori y C. difficile, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) y enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Sistema inmunitario

La disbiosis intestinal puede inducir inflamación en otros tejidos extraintestinales o incluso a nivel sistémico a través del sistema inmunitario mucoso estándar o de la barrera intestinal con permeabilidad aumentada, causando una desregulación del sistema inmunitario en el cuerpo. Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) pueden actuar como moléculas de señalización de las células presentadoras de antígenos en el pulmón y participan en la regulación de la inflamación pulmonar y las reacciones alérgicas.

Sistema nervioso (eje intestino-cerebro)

El eje microbiota-intestino-cerebro es un sistema bidireccional de regulación de señales para la comunicación entre los sistemas nervioso y gastrointestinal. Ciertas especies y géneros de la microbiota intestinal pueden producir dopamina, histamina, ácido gamma-aminobutírico (GABA) y serotonina (5-HT). Estos metabolitos participan en diversas funciones, como la regulación del estado de ánimo y el comportamiento cognitivo, actuando como neurotransmisores o precursores de neurotransmisores. Alrededor del 95% de la 5-HT en el cuerpo humano es producida por las células enterocromafines del tracto gastrointestinal, mientras que el aproximadamente 5% restante se encuentra en el cerebro.

Se ha propuesto una relación bidireccional entre la disbiosis y la enfermedad tanto para las enfermedades inflamatorias intestinales como para los trastornos neurológicos y psiquiátricos.

Sistemas metabólico y endocrino

Los AGCC modulan varias vías metabólicas y participan en la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2. Las alteraciones en la microbiota intestinal (disbiosis) se han vinculado con una multitud de desenlaces adversos para la salud, incluyendo la enfermedad inflamatoria intestinal, el cáncer colorrectal, la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la demencia.

Factores contribuyentes y asociados

Dieta

Los estilos de vida actuales, basados en dietas procesadas, estrés, alteraciones del sueño, uso excesivo de medicamentos y exposición a toxinas ambientales, han deteriorado profundamente la microbiota intestinal humana. Las dietas típicas de las culturas occidentales, ricas en grasas saturadas, azúcares refinados y sal, provocan consistentemente una disminución de la diversidad microbiana, una reducción de las bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), un deterioro de la integridad de la barrera intestinal y un aumento de las respuestas inmunitarias proinflamatorias.

La diversidad de la microbiota intestinal y los procesos metabólicos están fuertemente influenciados por la ingesta de alimentos. Las dietas ricas en fibra favorecen el desarrollo de bacterias beneficiosas que sintetizan ácidos grasos de cadena corta (AGCC), mientras que las dietas cargadas de grasa o azúcar pueden afectar negativamente el equilibrio microbiano. Las comunidades microbianas también se ven afectadas por los horarios regulares de las comidas y el uso de probióticos y prebióticos.

Uso de antibióticos

La composición de la microbiota está influenciada por infecciones pasadas y el uso de antibióticos, particularmente durante los primeros dos años de vida, así como por los antiinflamatorios no esteroideos y los inhibidores de la bomba de protones. La disbiosis inducida por antibióticos depende del espectro de actividad, las propiedades farmacocinéticas, la dosis tomada durante el tratamiento, la vía de administración y la duración de la terapia farmacológica.

Factores de las primeras etapas de la vida

En las primeras etapas de la vida, el microbioma se asocia principalmente con el modo de parto y las prácticas de alimentación. El parto por cesárea priva al recién nacido de valiosas especies bacterianas vaginales, y el bebé adquirirá en su lugar una composición similar a la microbiota intestinal.

Estrés

La disbiosis ha sido identificada como un problema de salud importante, favorecido por varias dimensiones de la vida contemporánea, como la dieta poco saludable, la inactividad física, el estrés, la falta de sueño y la exposición ambiental a toxinas, que comprometen el equilibrio de la microbiota intestinal y promueven varios trastornos de salud. Dicho desequilibrio no solo compromete la salud intestinal, sino que también induce inflamación a niveles sistémicos, dismetabolismo e inmunidad comprometida. En etapas posteriores de la vida, la dieta, el estilo de vida, el estrés crónico, las exposiciones ambientales y los xenobióticos desempeñan un papel significativo en la conformación de la microbiota.

Sueño y ritmo circadiano

Los factores del estilo de vida moderno, incluyendo la alteración del ritmo circadiano, la privación de sueño, el ejercicio y el estrés, afectan la composición y función de la comunidad bacteriana intestinal (bacterioma). El insomnio se asocia con una disminución de las bacterias productoras de AGCC. Las personas con insomnio también presentan una disminución en la diversidad y riqueza de sus microbiomas intestinales. Además, estas personas presentan niveles elevados de la citocina interleucina-1β, que causa inflamación.

Actividad física

En sujetos con trastornos del sueño relacionados con la obesidad, algunos investigadores estudiaron los efectos del ejercicio y la dieta, y observaron que estos factores determinaban una mejora en la calidad del sueño y cambios en la composición de la microbiota intestinal.

Estados de enfermedad asociados

La disbiosis también se ha vinculado con varios estados de enfermedad y afecciones que afectan a diversos sistemas orgánicos. Cabe destacar que, a menudo, no se comprende bien si la disbiosis es la causa o la consecuencia de una afección o enfermedad. Aunque se sabe que la disbiosis del microbioma intestinal se considera un factor clave en la salud del huésped y el desarrollo de enfermedades a través del eje microbiota-intestino-cerebro (MGB) y el eje intestino-pulmón, se sabe menos sobre su impacto en diversas afecciones, incluyendo el trastorno del espectro autista (TEA) y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), o la fibrosis quística.

Nutrientes e ingredientes naturales: evidencia y uso tradicional

Fibra dietética y prebióticos

Definición y mecanismo

Se ha demostrado que las fibras dietéticas con propiedades prebióticas modulan beneficiosamente la microbiota intestinal y mejoran los resultados metabólicos. Los prebióticos se definen como sustratos utilizados selectivamente por microorganismos del huésped que confieren un beneficio para la salud. La microbiota intestinal fermenta la fibra dietética no absorbible y produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC) que son importantes para la salud intestinal y las funciones metabólicas. Los beneficios para la salud de los AGCC, especialmente el butirato, incluyen el mantenimiento de la barrera epitelial intestinal al actuar como fuente de energía para los colonocitos.

Evidencia científica

Las fibras dietéticas (FD) son ampliamente reconocidas como moléculas con efectos prebióticos. Las revisiones sistemáticas han analizado el impacto de la intervención con FD en la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y han evaluado la interacción entre el tipo de intervención con FD, la composición de la microbiota intestinal, sus actividades metabólicas y los resultados asociados a la salud en el huésped.

Se sabe que la dieta influye fuertemente en la composición de la microbiota intestinal, así como en los metabolitos, dominados por los ácidos grasos de cadena corta canónicos acetato, propionato y butirato. Entre individuos sanos, las propiedades composicionales y funcionales del microbioma varían sustancialmente, dando lugar a respuestas muy variables a las intervenciones dietéticas. Se ha observado repetidamente que la composición bacteriana basal del microbioma del huésped es un factor clave que explica las respuestas de la microbiota intestinal a diferentes intervenciones dietéticas.

La suplementación diaria con 4 g de butirato de sodio mejora la sensibilidad a la insulina; sin embargo, el efecto es evidente en sujetos delgados y no en sujetos con síndrome metabólico. La evidencia sobre los efectos más amplios de la suplementación con fibra en los AGCC es mixta, y las respuestas individuales son muy variables, lo que limita las conclusiones firmes a partir de los ensayos existentes.

La producción de AGCC durante la fermentación prebiótica influye beneficiosamente en el metabolismo energético, la regulación del apetito y la sensibilidad a la insulina. Además, la proliferación de bacterias beneficiosas facilitada por probióticos y prebióticos favorece la restauración de las uniones estrechas de las células epiteliales, lo que conduce a una disminución de la permeabilidad intestinal, una reducción de la translocación microbiana y una menor inflamación inducida por endotoxinas.

Probióticos

Definición y cepas

La composición bacteriana del microbioma intestinal puede modularse mediante el uso de probióticos, prebióticos y simbióticos. Estas intervenciones inducen el crecimiento de bacterias beneficiosas. Además, estas intervenciones podrían utilizarse para mantener la homeostasis intestinal, reducir la inflamación y fortalecer la barrera epitelial intestinal.

Evidencia científica

Los probióticos son suplementos dietéticos ampliamente utilizados que se promocionan por influir positivamente en la salud intestinal y la diversidad de la microbiota, lo que los hace populares entre individuos sanos. Uno de los beneficios que se atribuyen a los probióticos es su capacidad para mejorar la diversidad de la microbiota intestinal, una característica asociada con una mayor resiliencia y salud general. Sin embargo, la evidencia que respalda esta afirmación sigue siendo poco concluyente.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 publicada en BMC Medicine buscó en las bases de datos MEDLINE, Embase y Cochrane (fecha de búsqueda: abril de 2024). De los 9,217 artículos identificados, 47 cumplieron los criterios de inclusión, y 22 estudios con datos de 1,068 sujetos individuales fueron aptos para el metaanálisis de los cambios en la diversidad de la microbiota intestinal evaluados mediante índices de diversidad. La revisión concluyó que el efecto sobre la diversidad en poblaciones sanas sigue siendo incierto.

Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 sobre el síndrome del intestino irritable (SII) incluyó 23 estudios con 3,288 participantes. Los probióticos redujeron significativamente el dolor abdominal y la hinchazón, y la mejora en los hábitos de deposición también fue significativa. Los criterios de inclusión se centraron en ensayos controlados aleatorizados que evaluaban probióticos en pacientes adultos con SII diagnosticados mediante criterios estandarizados, y el análisis estadístico utilizó modelos de efectos aleatorios para tener en cuenta la heterogeneidad. Esto representa evidencia de calidad moderada para desenlaces específicos de síntomas en el SII.

La evidencia sugiere que las bacterias del ácido láctico (BAL), así como otros taxones como Akkermansia muciniphila y las bifidobacterias, pueden reducir la permeabilidad intestinal y la inflamación.

Investigaciones recientes indican que tomar suplementos de Lactobacillus puede mejorar la calidad del sueño y reducir las consecuencias negativas de la privación de sueño. Este hallazgo es preliminar y se basa en estudios limitados.

Polifenoles

Panorama general

La microbiota intestinal puede metabolizar los polifenoles, dando lugar a la producción de metabolitos potencialmente activos que pueden alcanzar la circulación sistémica. Los polifenoles pueden alterar la composición y función del microbioma intestinal aumentando la población de bacterias intestinales saludables y disminuyendo el crecimiento de patógenos, produciendo un efecto similar al prebiótico.

Si bien el consumo de polifenoles se asocia frecuentemente con una mayor abundancia de microbios beneficiosos y una disminución de patógenos oportunistas, estas relaciones no están completamente descritas para los polifenoles consumidos a través de la dieta habitual, incluido el consumo de hierbas y especias culinarias.

Evidencia científica

Un análisis de la cohorte International Cohort on Lifestyle Determinants of Health (INCLD Health) utilizó un cuestionario dietético y datos del microbioma 16S para examinar las relaciones entre el consumo habitual de polifenoles y la microbiota intestinal en adultos sanos (n = 96). En este análisis exploratorio, los taxones microbianos, pero no las medidas de diversidad, diferían según los niveles de consumo dietético de polifenoles. Los taxones identificados como biomarcadores exploratorios del consumo diario de polifenoles incluyeron Lactobacillus, Bacteroides, Enterococcus, el grupo Eubacterium ventriosum, el grupo Ruminococcus torques y Sutterella. Se trata de evidencia observacional que no puede establecer causalidad.

Un ensayo controlado aleatorizado demostró que una dieta rica en polifenoles puede mejorar significativamente la permeabilidad intestinal en personas mayores, aumentar el número de bacterias intestinales capaces de digerir celulosa y producir butirato, y reducir la presión arterial.

Hierbas y botánicos específicos: uso tradicional y evidencia científica

Ajo (Allium sativum)

Uso tradicional

El ajo (Allium sativum) goza de un consumo generalizado y se ha empleado tradicionalmente en la medicina popular. Sus usos tradicionales abarcan miles de años en la medicina ayurvédica, la medicina tradicional china y la medicina popular mediterránea, principalmente para molestias digestivas, aplicaciones antimicrobianas y apoyo cardiovascular. El bulbo se consumía crudo, triturado o en infusión.

Evidencia científica

Experimentos con compuestos aislados del ajo revelaron que los fructanos actúan como prebióticos para el microbioma intestinal, mientras que los compuestos organosulfurados (OSC) del ajo, como la alicina, los tiosulfatos y el ajoeno, actúan como antibacterianos. Los complejos ingredientes del ajo parecen dar resultados paradójicos para el microbioma intestinal.

En un ensayo clínico a pequeña escala, la suplementación con extracto de ajo envejecido durante 3 meses aumentó la riqueza y diversidad del microbioma intestinal, con un incremento en las especies de Lactobacillus y Clostridium.

Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, investigó el efecto del Allium (extracto de ajo) sobre los índices antropométricos y la composición de la microbiota intestinal en mujeres obesas que seguían una dieta baja en calorías. Cuarenta y tres mujeres obesas se dividieron aleatoriamente en grupos de extracto de ajo (400 mg de polvo de Allium sativum que contenía 1,100 mcg de alicina por tableta) o placebo, tomando dos tabletas al día durante dos meses. El ensayo fue pequeño (16 participantes que completaron el estudio por grupo) y los resultados son limitados en cuanto a su generalización.

La evidencia de un estudio en humanos sugiere que el ajo crudo, que contiene alicina, modifica la composición de la microbiota intestinal y modula la vía microbiana intestinal implicada en la producción de N-óxido de trimetilamina (TMAO). Sin embargo, la mayor parte de la investigación sobre el ajo y el microbioma se encuentra todavía en fase preclínica (animal e in vitro), y faltan ensayos robustos a gran escala en humanos.

Jengibre (Zingiber officinale)

Uso tradicional

El jengibre (Zingiber officinale) se ha utilizado en todo el mundo durante siglos, valorado tanto por sus aplicaciones culinarias como por sus propiedades terapéuticas potenciales. Sus compuestos bioactivos presentan efectos antioxidantes, antiinflamatorios y reguladores del metabolismo. En la medicina ayurvédica, el rizoma de jengibre se ha utilizado para las náuseas, la hinchazón y la estimulación digestiva, típicamente en forma de decocción o polvo. En la medicina tradicional china (MTC), se utiliza para "calentar el medio" y ayudar a la digestión.

Evidencia científica

La influencia del jengibre en la microbiota intestinal sigue siendo poco comprendida. Un estudio in vitro de 2025 publicado en el Journal of Microbiology and Biotechnology investigó los efectos del jengibre en la composición de la microbiota intestinal en un modelo de enterotipo dominado por Bacteroides. El tratamiento con jengibre resultó en alteraciones significativas en múltiples vías metabólicas. Tanto los grupos tratados con jengibre a 0.2 mg como a 1.0 mg mostraron un enriquecimiento significativo en las vías relacionadas con el metabolismo de lípidos y de aminoácidos. Estos son hallazgos in vitro y no pueden extrapolarse directamente a resultados en humanos.

Un estudio aleatorizado, simple ciego, cruzado, informó que los polifenoles de especias, incluido el jengibre (gingeroles y shogaoles), redujeron el riesgo cardiometabólico actuando sobre el intestino a través de la inhibición de la captación de glucosa y la modulación del apetito. En general, la evidencia clínica sobre los efectos específicos del jengibre en la composición del microbioma intestinal en humanos es preliminar.

Cúrcuma / curcumina (Curcuma longa)

Uso tradicional

La curcumina es una sustancia polifenólica aislada del rizoma de plantas de las familias Zingiberaceae y Araceae. Es un constituyente activo principal de la cúrcuma, una especia asiática común utilizada como especia alimentaria, colorante alimentario, remedio herbal y en las industrias de bebidas. La cúrcuma tiene siglos de uso en la medicina ayurvédica india para trastornos digestivos, afecciones hepáticas y molestias inflamatorias, típicamente en forma de polvo mezclado con alimentos, leche tibia o en preparaciones con ghee.

Evidencia científica

La curcumina tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios y ha demostrado efectos favorables para la salud. No obstante, las actividades farmacológicas in vivo bien documentadas de la curcumina están limitadas por su baja solubilidad, biodisponibilidad y perfil farmacocinético. Las interacciones bidireccionales entre la curcumina y la microbiota intestinal desempeñan un papel clave para comprender la ambigüedad entre la biodisponibilidad y la actividad biológica de la curcumina, incluido su impacto más amplio en la salud.

El polvo de cúrcuma probado en una incubación anaeróbica in vitro con microbiota fecal humana mostró posibles efectos prebióticos, principalmente basados en el uso de polisacáridos presentes en el material herbal. En un estudio con animales, los recuentos de colonias de aerobios totales disminuyeron en ratas alimentadas con cúrcuma, y los recuentos de anaerobios totales aumentaron después de 3 meses de aplicación. Estos son hallazgos preclínicos. La evidencia de ensayos clínicos en humanos específicamente sobre los efectos de la cúrcuma en la composición del microbioma intestinal es limitada.

Té verde (Camellia sinensis)

Uso tradicional

El té verde se ha consumido en Asia oriental durante milenios, con usos tradicionales chinos y japoneses que abarcan la salud digestiva, el estado de alerta y la desintoxicación. Las hojas y brotes secos se dejan en infusión en agua caliente. La práctica tradicional japonesa de la ceremonia del té incluye el matcha (té verde en polvo de hoja entera), mientras que las tradiciones chinas utilizan variedades de hoja suelta como el té Longjing (Pozo del Dragón).

Evidencia científica

El impacto del té sobre el microbioma intestinal podría ser un medio importante por el cual el té ejerce sus beneficios para la salud, ya que el vínculo entre el microbioma intestinal y la salud es sólido. Las revisiones han abordado los compuestos bioactivos del té y el microbioma intestinal humano, y cómo el microbioma intestinal interactúa con los polifenoles del té. Se han compilado estudios sobre el impacto del té procesado de diferentes maneras, que contiene distintos perfiles de polifenoles, sobre la microbiota intestinal, a partir de ensayos de alimentación en animales in vivo, experimentos de fermentación fecal humana in vitro y otros métodos. La mayor parte de la evidencia en esta etapa proviene de modelos animales e in vitro; los ensayos controlados aleatorizados (ECA) grandes y bien controlados en humanos son limitados.

Manzanilla alemana (Matricaria chamomilla)

Uso tradicional

Ampliamente cultivada y naturalizada en Europa y Asia, la manzanilla ha sido una piedra angular de los remedios herbales durante siglos, particularmente por sus propiedades calmantes y antiinflamatorias. Se ha utilizado en la medicina popular europea para los cólicos digestivos, la flatulencia, la gastritis y las afecciones del intestino irritable, típicamente en forma de infusión en agua caliente (té) de las flores secas.

Evidencia científica

Entre las plantas medicinales examinadas en revisiones recientes específicamente por sus efectos sobre el microbioma intestinal, la manzanilla alemana se destaca por sus efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antimicrobianos y prebióticos. Sin embargo, la evidencia clínica directa que examine específicamente los efectos de la manzanilla sobre la composición del microbioma intestinal en humanos sigue siendo escasa, y la mayor parte de la evidencia es preclínica.

Diente de león (Taraxacum officinale)

Uso tradicional

El diente de león se ha utilizado en la medicina tradicional europea y nativoamericana para el apoyo hepático y digestivo. La raíz se ha tomado como decocción o tintura, mientras que las hojas se usan crudas en ensaladas o como infusión. Los usos tradicionales incluyen estimular la producción de bilis y actuar como laxante suave. La raíz de diente de león contiene fructanos de tipo inulina, que históricamente la han asociado con aplicaciones tónicas digestivas.

Evidencia científica

El diente de león aparece en revisiones recientes revisadas por pares sobre plantas medicinales examinadas para la modulación del microbioma intestinal, con énfasis en los efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antimicrobianos y prebióticos. El contenido de fructanos (inulina) de la raíz de diente de león es reconocido por su potencial prebiótico, en consonancia con evidencia más amplia sobre prebióticos de tipo inulina. Sin embargo, faltan en la literatura ensayos clínicos en humanos dedicados específicamente a examinar los efectos del diente de león en la composición de la microbiota intestinal, y la evidencia disponible es principalmente preclínica.

Alcachofa (Cynara scolymus)

Uso tradicional

La alcachofa tiene un historial de uso tradicional en la medicina herbal mediterránea y europea para molestias hepáticas, biliares y digestivas. Los extractos y preparaciones de hoja de alcachofa se han utilizado desde la antigüedad para estimular la secreción de bilis y favorecer la digestión de grasas. El corazón de alcachofa también es una fuente de alimento tradicional en las culturas mediterráneas.

Evidencia científica

La alcachofa se encuentra entre las plantas medicinales evaluadas en revisiones recientes revisadas por pares centradas en la modulación del microbioma intestinal. Un ensayo clínico multicéntrico, doble ciego, controlado con placebo, de seis semanas de duración (referenciado en la literatura especializada) encontró que el extracto de hoja de alcachofa era beneficioso en la dispepsia funcional. El contenido prebiótico de la alcachofa —particularmente la inulina y los fructooligosacáridos en las partes comestibles— proporciona una justificación mecanicista para los efectos sobre la microbiota intestinal. Sin embargo, la evidencia de ensayos clínicos específicamente sobre los cambios en la composición del microbioma actualmente es limitada y preliminar.

Canela (Cinnamomum verum / canela de Ceilán)

Uso tradicional

La canela se ha utilizado en la medicina ayurvédica y en la medicina tradicional china durante miles de años, principalmente para molestias digestivas, incluyendo hinchazón, gases y náuseas, así como por sus propiedades de calentamiento. Se utiliza como especia en los alimentos y como decocción o polvo en preparaciones herbales.

Evidencia científica

Un estudio aleatorizado, simple ciego, cruzado, informó que los polifenoles de la canela (incluyendo procianidinas, ácido cinámico, kaempferitrina, cinamaldehído y 2-hidroxicinamaldehído) redujeron el riesgo cardiometabólico actuando sobre el intestino a través de la inhibición de la captación de glucosa y la modulación del apetito. Los efectos de la canela sobre el microbioma intestinal específicamente se han evaluado predominantemente en modelos preclínicos y estudios en humanos a pequeña escala. La evidencia en humanos sigue siendo preliminar.

Factores dietéticos y de estilo de vida

Patrón dietético mediterráneo

La dieta mediterránea (DM) es ampliamente reconocida por sus beneficios para la salud, particularmente en la modulación de la composición de la microbiota intestinal y la reducción del riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y neurodegenerativas. Caracterizada por una alta ingesta de alimentos de origen vegetal, grasas monoinsaturadas y polifenoles, principalmente provenientes del aceite de oliva virgen extra, la DM favorece el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas como Bifidobacterium, Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia, que producen ácidos grasos de cadena corta que mejoran la integridad de la barrera intestinal, reducen la inflamación y mejoran la homeostasis metabólica.

Una revisión sistemática de 2024 que abarcó 37 artículos (17 observacionales, 20 de intervención) encontró que Faecalibacterium y Prevotella fueron los géneros bacterianos más frecuentes con abundancia aumentada tanto en estudios observacionales como de intervención; también se informó un incremento del género Bacteroides en estudios observacionales. Un mejor control glucémico, una disminución de la masa grasa, una mejora en los movimientos intestinales, una disminución de la hinchazón, la inflamación y el riesgo de hospitalización fueron los desenlaces clínicos reportados. La adherencia a la DM se asocia con cambios beneficiosos significativos en la diversidad, composición y funciones de la microbiota intestinal, y mejoras clínicas importantes en la mayoría de las poblaciones.

Sin embargo, una revisión sistemática publicada en una revista de nutrición revisada por pares señaló que los resultados generales sugieren que hay poca evidencia de que la dieta mediterránea afecte la diversidad de la microbiota, pero cierta evidencia de que este patrón dietético puede modular la composición taxonómica y la producción de AGCC. La heterogeneidad tanto en el diseño como en los hallazgos de los estudios disponibles impide extraer conclusiones firmes en esta etapa. Esta caracterización honesta de la evidencia sugiere que los efectos de la dieta mediterránea sobre la diversidad del microbioma específicamente no deben sobreestimarse.

Alimentos fermentados

Las dietas mediterráneas, ricas en fibra, basadas en plantas o que incluyen alimentos fermentados, mejoran la diversidad microbiana, potencian las bacterias productoras de AGCC, mejoran la función de la barrera intestinal y promueven la regulación inmunitaria antiinflamatoria, lo que da lugar a mejores desenlaces clínicos y una menor actividad de la enfermedad.

La evidencia clínica sugiere que el consumo regular de alimentos fermentados puede mejorar sustancialmente la diversidad microbiana intestinal, mejorar la función de la barrera intestinal y modular la inflamación sistémica, influyendo así positivamente en diversas afecciones crónicas de salud. Sin embargo, existe una variabilidad considerable en las respuestas individuales a los alimentos fermentados, regulada por factores como la genética, la composición basal de la microbiota, los hábitos dietéticos y la exposición ambiental. Esta variabilidad subraya la necesidad de estrategias nutricionales personalizadas basadas en la caracterización del microbioma.

Dieta occidental

La disbiosis ha sido identificada como un problema de salud importante, favorecido por varias dimensiones de la vida contemporánea, como la dieta poco saludable, la inactividad física, el estrés, la falta de sueño y la exposición ambiental a toxinas, que comprometen el equilibrio de la microbiota intestinal. Las dietas desequilibradas causan alteraciones en la composición de la microbiota intestinal, lo que resulta en una modificación de la permeabilidad intestinal y en inflamación intestinal de bajo grado.

Diversidad dietética y alimentación basada en plantas

La dieta mediterránea, rica en componentes antiinflamatorios como los ácidos grasos omega-3, los polifenoles y la fibra, se ha asociado con un microbioma intestinal más diverso y con marcadores inflamatorios reducidos, potencialmente a través de la inhibición de NF-κB y la modulación de la vía mTOR.

Un patrón dietético enriquecido en fibras y en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, características típicas de la dieta mediterránea, modifica no solo la composición de la microbiota, sino también los metabolitos plasmáticos hacia un patrón frecuentemente asociado con beneficios para la salud.

Ejercicio

Los factores del estilo de vida moderno, incluyendo la alteración del ritmo circadiano, la privación de sueño, el ejercicio y el estrés, afectan la composición y función de la comunidad bacteriana intestinal. Para mantener una microbiota intestinal saludable, resulta necesario adoptar modificaciones en el estilo de vida, principalmente dietas ricas en fibra y prebióticos, y ejercicio. La evidencia actual sugiere que el ejercicio regular de intensidad moderada se asocia positivamente con la diversidad de la microbiota intestinal, aunque los mecanismos y la magnitud en humanos requieren más ensayos controlados aleatorizados bien diseñados.

Calidad del sueño

El sueño es un componente modificable de la vida diaria vinculado a la función intestinal, y se ha reportado que una menor calidad del sueño se asocia con disbiosis intestinal, inflamación y alteraciones del eje intestino-cerebro. Las alteraciones del sueño provocan reacciones de estrés que alteran la microbiota intestinal y perturban los ritmos circadianos.

Vacíos y limitaciones en la evidencia

El desafío de distinguir la causalidad de la correlación entre el microbioma intestinal y la salud general es considerable. En comparación con controles sanos, se reconocen alteraciones en la microbiota en un número creciente de estados de enfermedad, pero, fuera de la infección por Clostridium difficile, el papel de estas alteraciones de la microbiota en la patogénesis de la enfermedad es incierto.

Los efectos reales de los probióticos, prebióticos y simbióticos sobre el microbioma fecal y los AGCC siguen siendo objeto de debate, aunque se acepta generalmente que la administración periódica de probióticos y/o prebióticos influye en la producción de AGCC en el intestino. Algunos estudios revelan variabilidad en la producción de AGCC entre individuos, incluso con dietas similares, lo que indica la necesidad de intervenciones personalizadas en el microbioma.

Cerrar estas brechas requerirá estudios longitudinales exhaustivos y bien controlados, realizados con metodologías estandarizadas y poblaciones diversas, así como enfoques interdisciplinarios surgidos de la investigación integradora entre microbiología, inmunología, neurología y salud ambiental.

Referencias

Remedios Naturales

Remedio 1
Alimentos fermentados a diario: Los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut, el kimchi y el miso contienen bacterias beneficiosas vivas que abastecen directamente al microbioma intestinal con microorganismos favorables. Procure incluir al menos una porción al día, eligiendo variedades bajas en azúcar o sin azúcar para evitar perjudicar a las bacterias saludables.
Remedio 2
Dieta rica en fibra y en vegetales: Una dieta rica en verduras, frutas, legumbres y granos integrales proporciona la fibra dietética de la que dependen los microbios intestinales como su principal fuente de energía. Consumir una amplia variedad de alimentos vegetales favorece la diversidad microbiana, que es un indicador clave de un microbioma saludable.
Remedio 3
Alimentos prebióticos: Los prebióticos son fibras no digeribles que se encuentran en alimentos como el ajo, la cebolla, el puerro, los espárragos, los plátanos y la avena, y que nutren selectivamente a las bacterias intestinales beneficiosas. Agregar estos alimentos con regularidad a las comidas ayuda a crear un entorno en el que las bacterias buenas pueden prosperar y superar a las cepas dañinas.
Remedio 4
Cúrcuma y jengibre: Tanto la cúrcuma como el jengibre son hierbas antiinflamatorias bien establecidas que ayudan a reducir la inflamación intestinal y favorecen la función digestiva general. Agrega cúrcuma a la leche dorada tibia o a las sopas, y toma té de jengibre fresco antes o después de las comidas para aliviar las molestias digestivas y promover el equilibrio microbiano.
Remedio 5
Corteza de olmo resbaladizo: El olmo resbaladizo se ha utilizado tradicionalmente durante siglos por sus propiedades calmantes y protectoras, formando una capa suave a lo largo del revestimiento del estómago y los intestinos para reducir la irritación y la inflamación. Mezcle una cucharadita de polvo de olmo resbaladizo en agua tibia o avena una vez al día para apoyar la integridad del revestimiento intestinal.
Remedio 6
Prácticas de Manejo del Estrés: El estrés crónico elevado libera hormonas que alteran el eje intestino-cerebro y modifican negativamente la composición del microbioma con el tiempo. Prácticas diarias como la respiración profunda, la meditación o el yoga ayudan a regular el sistema nervioso y favorecen un entorno intestinal más saludable.
Remedio 7
Priorice un sueño de calidad: el sueño deficiente o insuficiente puede alterar el equilibrio del microbioma intestinal, creando un ciclo en el que la disfunción intestinal deteriora aún más el descanso. Procure dormir de 7 a 8 horas ininterrumpidas por noche, manteniendo un horario de sueño constante, reduciendo la exposición a pantallas antes de dormir y creando un ambiente de descanso oscuro y fresco.
Remedio 8
Ejercicio moderado regular: El movimiento físico favorece una digestión saludable y se ha demostrado que aumenta la diversidad microbiana en el intestino. Procura realizar al menos 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días — caminar, andar en bicicleta o nadar son excelentes opciones de bajo impacto que benefician al microbioma sin sobrecargar el cuerpo.
Remedio 9
Té de menta y manzanilla: Se ha demostrado que la menta relaja los músculos del tracto digestivo, reduciendo la hinchazón, los gases y la indigestión, mientras que la manzanilla ofrece efectos antiinflamatorios y calmantes sobre el revestimiento intestinal. Tome una taza tibia de cualquiera de estos tés después de las comidas para favorecer una digestión cómoda y aliviar los síntomas del desequilibrio microbiano.
Remedio 10
Eliminar los alimentos procesados, el azúcar y el alcohol: los alimentos procesados, los azúcares refinados y el alcohol alteran el equilibrio natural de la flora bacteriana intestinal —un estado conocido como disbiosis— al reducir las cepas beneficiosas y favorecer las perjudiciales. Sustituirlos por alimentos integrales y mínimamente procesados es uno de los pasos más eficaces para restaurar un microbioma intestinal sano y diverso.

Ingredientes

Estos ingredientes se utilizan frecuentemente en la medicina alternativa para apoyar salud del microbioma intestinal.
  • La 2'-fucosillactosa (2'-FL) es el oligosacárido de la leche humana más abundante y es un prebiótico bien caracterizado que promueve selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y de bacterias productoras de butirato. Un estudio de fermentación en cultivo por lotes indexado en PMC y un ensayo piloto abierto en adultos con SII y colitis ulcerosa mostraron un aumento en el recuento de Bifidobacterium y en la producción de AGCC. Un ensayo clínico aleatorizado de 2024 en lactantes alimentados con fórmula confirmó su efecto bifidogénico.

  • AcaciaCientífico

    La goma de acacia es un prebiótico bien caracterizado que aumenta las Bifidobacterias y los Lactobacilos mientras inhibe especies patógenas de Clostridium. Un ECA de dosis-respuesta en humanos confirmó efectos prebióticos a 10 g/día, comparables a los de la inulina. Modelos in vitro que utilizan microbiota fecal humana confirman efectos bifidogénicos significativos y producción de AGCC.

  • AcemannanCientífico

    La acemanana funciona como un sustrato prebiótico: es fermentada por la microbiota colónica en ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluidos acetato, propionato y butirato. Los estudios in vitro con cultivos fecales humanos muestran una estimulación selectiva de bacterias beneficiosas. Esta actividad sustenta sus efectos documentados sobre la salud gastrointestinal.

  • Frijol adzukiCientífico

    Tanto el frijol adzuki entero cocido como su extracto acuoso rico en polifenoles revierten significativamente la disbiosis de la microbiota intestinal inducida por dieta alta en grasas (HFD) en ratones, aumentando la α-diversidad, reduciendo la relación Firmicutes/Bacteroidetes y promoviendo Bifidobacterium. La fibra dietética del frijol adzuki es fermentada por la microbiota intestinal para producir ácidos grasos de cadena corta. Un estudio de ScienceDirect también muestra que la fibra de la cubierta de la semilla de frijol adzuki y los polifenoles ligados mejoran los marcadores de colitis.

  • AgarCientífico

    Los oligosacáridos derivados del agar (agaro-oligosacáridos, agarotriosa) han demostrado actividad prebiótica in vitro al fermentar selectivamente bifidobacterias y ser degradados por especies de Bacteroides intestinales aisladas de heces humanas. Se han identificado microbios intestinales humanos capaces de degradar los polisacáridos de agar en muestras de heces, lo que establece una interacción biológica. La evidencia in vitro y mecanística es sólida, aunque faltan ensayos de intervención en humanos que midan específicamente los cambios en el microbioma con el agar.

  • Akkermansia muciniphila es una bacteria comensal degradadora de mucina que desempeña un papel clave en la integridad de la barrera intestinal, la diversidad microbiana y la regulación inmunitaria. Los estudios metagenómicos muestran que su abundancia está inversamente correlacionada con los trastornos metabólicos, la EII y la obesidad. Los estudios preclínicos y los estudios clínicos emergentes demuestran un potencial terapéutico para mejorar la composición del microbioma intestinal, la sensibilidad a la insulina y la función de la barrera intestinal.

  • Ácido algínicoCientífico

    El alginato actúa como sustrato prebiótico para determinadas bacterias intestinales, promoviendo la producción de SCFA (acetato, propionato, butirato) y enriqueciendo microbios beneficiosos como Bifidobacterium animalis. Datos en humanos y animales respaldan cambios composicionales en el microbioma tras la suplementación con alginato. Sus derivados oligosacáridos (AOS) han sido particularmente estudiados.

  • almendraCientífico

    Múltiples ensayos clínicos en humanos y una revisión sistemática (Oxford Academic, 2025) establecen que el consumo regular de almendras ejerce efectos prebióticos, aumentando las poblaciones de Bifidobacterium, Lactobacillus y Roseburia mientras suprime las bacterias patógenas. Las almendras también promueven la producción de ácidos grasos de cadena corta, particularmente butirato, que favorece la integridad de la barrera intestinal.

  • Aloe veraCientífico

    Los polisacáridos del Aloe vera, en particular el acemanano, mejoran la integridad de la mucosa intestinal y modulan la composición de la microbiota intestinal. El acemanano es digerido en el colon por microbios y transformado en ácidos grasos de cadena corta, lo que le confiere beneficios de tipo prebiótico. Las investigaciones también muestran que el aloe puede influir en la microbiota intestinal en modelos de diabetes tipo 2.

  • Estudios en animales con ratas, ratones y minicerdos muestran que AGIQ aumenta selectivamente las bacterias comensales productoras de butirato (particularmente Kineothrix alysoides) y el género Akkermansia, sin alterar de manera generalizada la diversidad del microbioma intestinal. Estos cambios en el microbioma están mecánicamente vinculados a los efectos posteriores de AGIQ sobre la función cerebral y la depresión. La evidencia es actualmente preclínica.

  • amarantoCientífico

    La fibra de amaranto actúa como un sustrato prebiótico fermentable, estimulando las bacterias intestinales beneficiosas y produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluyendo acetato, propionato y butirato. Un estudio de evaluación prebiótica in vitro confirmó la capacidad del amaranto para modular la microbiota fecal humana y los perfiles de AGCC. Estudios en animales también mostraron un aumento de las bacterias intestinales beneficiosas con la suplementación de amaranto.

  • achioteCientífico

    Un estudio en ratones encontró que la suplementación con tocotrienol de annatto revirtió significativamente la disbiosis del microbioma intestinal inducida por una dieta alta en grasas, disminuyendo Firmicutes (incluyendo Ruminococcus lactaris y Lachnospiraceae) y aumentando Akkermansia muciniphila, con mejoras concurrentes en la sensibilidad a la insulina y los marcadores inflamatorios. Este representa el primer estudio que vincula el tocotrienol de annatto con la modulación del microbioma intestinal.

  • manzanaCientífico

    La pectina de manzana y los polifenoles actúan como prebióticos, promoviendo selectivamente el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, incluyendo Faecalibacterium prausnitzii y bifidobacterias, al mismo tiempo que aumentan la producción de SCFA. Múltiples modelos colónicos in vitro y ECA en humanos han confirmado los efectos moduladores del microbioma.

  • Los estudios en animales muestran que el polvo de vinagre de manzana (ACV) restaura la diversidad de la microbiota intestinal, enriqueciendo taxones beneficiosos como Muribaculaceae y Akkermansia, y revierte la disbiosis inducida por una dieta alta en grasas. La fibra prebiótica del ACV (pectina) y sus polifenoles podrían favorecer a las bacterias beneficiosas. Los datos sobre el microbioma humano actualmente se limitan a modelos in vitro y en animales.

  • arabinogalactanoCientífico

    El arabinogalactano es una fibra polisacárida soluble, derivada con mayor frecuencia del alerce (larch), que funciona como prebiótico al estimular selectivamente las poblaciones de Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino. Es fermentado por las bacterias colónicas para producir ácidos grasos de cadena corta, particularmente butirato. Múltiples estudios in vitro y algunos estudios en humanos respaldan su clasificación como prebiótico.

  • arabinoxilanoCientífico

    El arabinoxilano es un polisacárido no almidonoso que se encuentra en los salvados de cereales y en el psyllium, y que funciona como prebiótico, estimulando selectivamente a Bifidobacterium y Lactobacillus. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 de 34 estudios intervencionales en humanos confirmó su eficacia prebiótica y su actividad estimulante de AGCC (ácidos grasos de cadena corta). Cumple con todas las características distintivas de un prebiótico dietético reconocido.

  • Los polifenoles de Aronia melanocarpa han demostrado, en estudios en humanos y animales, modular las comunidades microbianas intestinales, incluyendo el aumento de bacterias beneficiosas y la reducción de marcadores proinflamatorios en modelos de células intestinales. Un ECA doble ciego que recopiló datos de composición microbiana fecal mediante ARNr 16S encontró cambios medibles en el microbioma tras 30 días de consumo de jugo de Aronia.

  • alcachofaCientífico

    La alcachofa es una fuente importante de fructanos tipo inulina y fructooligosacáridos, clasificados como prebióticos. Un estudio in vitro con el modelo SHIME utilizando extracto acuoso seco de alcachofa demostró efectos bifidogénicos y un aumento en la producción de metabolitos microbianos relacionados con la salud. La acción colerética de la alcachofa también promueve la presencia de ácidos biliares en el colon, favoreciendo la flora intestinal beneficiosa.

  • espárragoCientífico

    Las raíces y los turiones de espárrago son una fuente significativa de fructooligosacáridos (FOS) de tipo inulina, los cuales alimentan selectivamente a bacterias intestinales beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium. Estudios de fermentación in vitro que utilizaron un Simulador de Intestino Humano (Human Gut Simulator) han confirmado que el polvo de espárrago altera la composición de la comunidad microbiana y favorece a especies beneficiosas de Ruminococcus. Los fructanos de A. officinalis se han caracterizado como prebióticos emergentes con una composición comparable a la de las fuentes comerciales de inulina.

  • AspergillusCientífico

    Múltiples estudios preclínicos demuestran que las preparaciones de proteasa, lipasa y celulasa derivadas de Aspergillus, administradas por vía dietética, ejercen efectos bifidogénicos, elevando notablemente los niveles de Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino. El glicosilceramida de A. oryzae ha sido identificado como un prebiótico para Blautia coccoides en modelos murinos. La beta-galactosidasa derivada de A. oryzae también produce galacto-oligosacáridos con actividad prebiótica confirmada.

  • atractylodesCientífico

    Los polisacáridos y aceites volátiles de Atractylodes macrocephala han sido ampliamente estudiados por sus efectos prebióticos sobre la microbiota intestinal en modelos preclínicos, favoreciendo taxones beneficiosos y suprimiendo bacterias patógenas, además de modular la producción de ácidos grasos de cadena corta y metabolitos del triptófano.

  • bacillus clausiiCientífico

    B. clausii está específicamente indicado para la restauración de la flora bacteriana intestinal alterada. Los estudios preclínicos y clínicos demuestran que restaura la diversidad del microbioma después de la disbiosis inducida por antibióticos, promueve la exclusión competitiva de patógenos, potencia la producción de mucina y secreta bacteriocinas. Coloniza el intestino de forma transitoria e impulsa el reequilibrio de las comunidades microbianas.

  • Bacillus coagulans es un probiótico formador de esporas y productor de ácido láctico que modula la composición de la microbiota intestinal y ha sido evaluado en múltiples ensayos clínicos aleatorizados para el síndrome de intestino irritable (SII), la diarrea y la salud intestinal. Aumenta las bacterias beneficiosas y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), y demuestra una resiliencia significativa en el tracto gastrointestinal gracias a su capacidad de esporulación.

  • Bacillus subtilis es una bacteria formadora de esporas utilizada como probiótico que modula positivamente la composición de la microbiota intestinal. Inhibe la colonización de bacterias patógenas, restaura la función de barrera del epitelio intestinal y modula las respuestas inmunitarias del intestino. Tanto los datos preclínicos como los clínicos respaldan sus efectos beneficiosos sobre el microbioma intestinal.

  • bambúCientífico

    La fibra dietética del brote de bambú actúa como prebiótico, promoviendo la diversidad microbiana intestinal y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) en modelos animales. Múltiples estudios indexados en PMC demuestran que la fibra de bambú modula el microbioma intestinal, aumenta las bacterias beneficiosas (Bacteroidetes, Muribaculaceae, Akkermansia) y reduce las especies dañinas. Los brotes de bambú fermentados también albergan cepas de Lactobacillus con propiedades probióticas documentadas.

  • plátanoCientífico

    El almidón resistente del plátano verde actúa como prebiótico, promoviendo selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y Akkermansia en estudios clínicos. Un ECA de 2024 mostró que el polvo de plátano verde alteró significativamente la composición del microbioma intestinal y mejoró la frecuencia de las evacuaciones intestinales. La fermentación del almidón resistente del plátano por parte de las bacterias colónicas produce ácidos grasos de cadena corta que respaldan la integridad de la barrera intestinal.

  • baobabCientífico

    El polvo de pulpa de fruto de baobab, rico en polisacáridos de tipo pectina (en particular homogalacturonano poco metoxilado), ha demostrado potencial prebiótico en modelos in vitro validados de la microbiota intestinal humana. En incubaciones fecales en lote de 48 horas, el polvo de baobab estimuló significativamente la producción de acetato (+18,4 mM), propionato (+5,5 mM) y butirato en comparación con los controles sin sustrato. Un estudio con el simulador SHIME® de 2024 confirmó que la fibra de baobab, sola y en combinación con goma arábiga, modulaba la diversidad microbiana y aumentaba específicamente Bifidobacteriaceae y Faecalibacterium prausnitzii.

  • agracejoCientífico

    Múltiples estudios preclínicos y clínicos emergentes demuestran que la berberina del agracejo remodela la microbiota intestinal al aumentar Bacteroidetes, Akkermansia y géneros productores de SCFA, mientras reduce los patobiontes. Estos cambios en el microbioma están vinculados mecánicamente a mejoras en el metabolismo de la glucosa, la inflamación y la función de la barrera intestinal.

  • cebadaCientífico

    El β-glucano de cebada, el almidón resistente y la fructana actúan como prebióticos, estimulando selectivamente a Prevotella, Bifidobacterium y bacterias productoras de butirato. Múltiples ECA en humanos demuestran un aumento de las concentraciones fecales de AGCC y butirato, así como cambios composicionales beneficiosos en el microbioma tras el consumo de cebada.

  • polen de abejaCientífico

    El polen de abeja contiene fibras dietéticas, polifenoles y compuestos asociados a probióticos que demuestran modular la composición microbiana intestinal en modelos animales e in vitro. Los posbióticos de polen de abeja fermentado aumentaron Lactobacillus y Bifidobacterium mientras reducían la E. coli patógena en un modelo de microbiota de enfermedad cardiovascular.

  • benegut perillaCientífico

    Se ha reportado en estudios clínicos que Benegut aumenta las bacterias intestinales beneficiosas y favorece un equilibrio más saludable de la microbiota intestinal. Se ha demostrado en una revisión bibliográfica que el ácido rosmarínico, un constituyente estandarizado, es metabolizado por las bacterias intestinales humanas y podría ejercer efectos de tipo prebiótico. La modelización mecanística del consumo crónico sugiere que la modulación de la microbiota es una vía clave subyacente al alivio de las molestias gastrointestinales.

  • berberinaCientífico

    La berberina es un alcaloide isoquinolínico que modula significativamente la composición de la microbiota intestinal, promoviendo bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus mientras suprime especies patógenas. Múltiples estudios clínicos y preclínicos confirman sus mecanismos mediados por el microbioma intestinal en afecciones metabólicas e inflamatorias, incluyendo la diabetes tipo 2 y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

  • beta-glucanoCientífico

    El betaglucano es una fibra soluble bien caracterizada proveniente de la avena, la cebada y hongos, que funciona como prebiótico al incrementar Prevotella, Roseburia y otras bacterias productoras de AGCC. Múltiples ECA en humanos confirman sus efectos bifidogénicos y butirogénicos, así como su capacidad de aumentar la producción fecal de AGCC, particularmente propionato y butirato.

  • BifidobacteriasCientífico

    Las bifidobacterias son una de las bacterias intestinales beneficiosas más estudiadas y constituyen un pilar de la ciencia de los probióticos. Fermentan prebióticos para producir AGCC, inhiben la colonización de patógenos, modulan las respuestas inmunitarias intestinales y presentan una correlación inversa con las afecciones gastrointestinales disbióticas e inflamatorias. Decenas de ECA respaldan su papel en la salud del microbioma intestinal.

  • Bifidobacterium adolescentis es una bacteria comensal del intestino humano que fermenta fibras dietéticas, incluyendo arabinoxilano y almidón resistente, produciendo acetato y favoreciendo la alimentación cruzada (cross-feeding) de bacterias productoras de butirato. Ha sido identificada como una especie clave que vincula el consumo de prebióticos con la producción de SCFA y las mejoras en la composición del microbioma en humanos adultos.

  • Bifidobacterium animalis, particularmente la subespecie lactis, es una de las cepas probióticas más estudiadas comercialmente, con efectos documentados sobre la composición de la microbiota intestinal, el tránsito intestinal y la modulación inmunitaria. Numerosos ECA han validado su seguridad y su capacidad para modificar de forma beneficiosa el perfil microbiano intestinal.

  • Bifidobacterium bifidum es una especie probiótica clave en el microbioma intestinal tanto de lactantes como de adultos, con una capacidad especializada para degradar los oligosacáridos de la leche humana y la mucina. Se asocia con una mejor función de la barrera intestinal, una menor colonización de patógenos y modulación inmunitaria en ensayos clínicos.

  • Bifidobacterium breve es una cepa probiótica dominante en los microbiomas de lactantes alimentados con leche materna, con efectos ampliamente documentados sobre la modulación de la microbiota intestinal, la integridad de la barrera intestinal y la regulación inmunológica tanto en lactantes como en adultos. Múltiples ECA confirman sus propiedades bifidogénicas y antiinflamatorias.

  • Bifidobacterium infantis (B. longum subsp. infantis) es la especie probiótica dominante en los lactantes amamantados, con una capacidad incomparable para la utilización de HMO. Es objeto de una extensa investigación clínica que demuestra su papel en el establecimiento de un microbioma intestinal infantil saludable y en la reducción de la disbiosis intestinal vinculada a afecciones inflamatorias.

  • Bifidobacterium lactis es una de las especies probióticas más estudiadas a nivel comercial, con evidencia clínica sólida en la modulación de la composición de la microbiota intestinal, la mejora de la consistencia de las heces, el fortalecimiento de la integridad de la barrera intestinal y la reducción de la disbiosis intestinal en múltiples poblaciones y condiciones.

  • Bifidobacterium longum es una de las especies probióticas mejor estudiadas a nivel intestinal, con efectos documentados sobre la composición de la microbiota intestinal, la producción de AGCC, la función de la barrera intestinal y la modulación de la señalización del eje intestino-cerebro. Es eficaz en el síndrome del intestino irritable (SII), la disbiosis asociada al uso de antibióticos y el establecimiento del microbioma intestinal infantil.

  • sal biliarCientífico

    Las sales biliares y el microbioma intestinal son bidireccionalmente interdependientes: las bacterias intestinales modifican los ácidos biliares mediante desconjugación, deshidroxilación y reconjugación, mientras que los ácidos biliares determinan la composición de la comunidad microbiana mediante señalización antimicrobiana y mediada por receptores. La EII se asocia con una abundancia significativamente reducida de genes de biotransformación de sales biliares en comparación con controles sanos. La diversidad de ácidos biliares secundarios es un marcador de la función saludable del microbioma.

  • pimienta negraCientífico

    Una investigación publicada en Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine examinó cómo la pimienta negra (junto con la cúrcuma, el jengibre y la pimienta larga) altera la composición del microbioma intestinal. La pimienta negra promovió cambios medibles en las bacterias intestinales asociadas con la salud, lo cual concuerda con su uso tradicional de más de 5000 años como hierba digestiva en el Ayurveda.

  • té negroCientífico

    Los polifenoles del té negro modulan selectivamente la composición de la microbiota intestinal, promoviendo especies bacterianas beneficiosas y reduciendo los patobiontes. La investigación clínica y preclínica identifica la promoción de Flavonifractor plautii y efectos prebióticamente activos sobre las poblaciones de Bifidobacterium y Lactobacillus. La fermentación colónica de los polifenoles del té negro genera metabolitos bioactivos.

  • nuez negraCientífico

    Múltiples ECA en humanos y estudios en animales demuestran que el consumo de nueces modifica positivamente las comunidades microbianas intestinales, aumentando las bacterias productoras de butirato (Faecalibacterium, Roseburia) y reduciendo los ácidos biliares secundarios proinflamatorios. Un estudio de digestión in vitro de la cáscara verde de nuez mostró una modulación selectiva de la microbiota intestinal con inhibición de bacterias proinflamatorias.

  • moraCientífico

    La fibra y los polifenoles de la mora actúan como prebióticos, enriqueciendo las bacterias beneficiosas (Bifidobacterias, Lactobacilos) y promoviendo la diversidad microbiana. Las antocianinas de la mora son metabolizadas por las bacterias intestinales en urolitinas bioactivas y otros metabolitos. El ácido elágico de las moras promueve selectivamente a los Bacteroidetes y modula a los Firmicutes en modelos animales.

  • vejiga de marCientífico

    El fucoidano y los alginatos del fucus vesiculoso resisten la digestión en el intestino delgado y llegan intactos al colon, donde fermentan selectivamente para favorecer a las bacterias beneficiosas y la producción de ácidos grasos de cadena corta. Se dispone de datos preclínicos y de modelos in vitro del intestino humano; los ensayos en humanos específicos sobre el fucus vesiculoso son limitados.

  • arándanoCientífico

    Los polifenoles del arándano azul actúan como prebióticos, alterando la composición microbiana intestinal y favoreciendo el crecimiento de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta. Los datos de ECA en humanos confirman los cambios composicionales del microbioma, y los metabolitos fenólicos derivados del intestino son mediadores establecidos de los efectos cardiometabólicos sistémicos del arándano azul.

  • brócoliCientífico

    El consumo de brócoli altera la composición de la microbiota gastrointestinal humana, con estudios clínicos y preclínicos que documentan cambios en especies de Bacteroides y otros taxones. La fibra del brócoli actúa como sustrato prebiótico, mientras que los glucosinolatos son biotransformados en isotiocianatos por las bacterias intestinales, en una interacción bidireccional entre los compuestos vegetales y el microbioma.

  • Las coles de Bruselas aportan fibra insoluble y soluble que actúa como sustrato prebiótico para las bacterias intestinales beneficiosas. Los oligosacáridos de rafinosa que contienen se fermentan en el colon, generando ácidos grasos de cadena corta que nutren a los colonocitos y modulan la composición microbiana. Sus glucosinolatos también interactúan con el metabolismo microbiano intestinal.

  • bardanaCientífico

    La raíz de bardana es una fuente rica de inulina (hasta el 50% del peso seco de la raíz), un prebiótico bien establecido que estimula selectivamente a las bacterias intestinales beneficiosas. Estudios en animales que utilizan inulina de raíz de bardana (BRI, por sus siglas en inglés) muestran un aumento en la diversidad de la microbiota intestinal, una reducción en la proporción Firmicutes/Bacteroidota, y un enriquecimiento de géneros beneficiosos. Un estudio preclínico (ScienceDirect, 2025) confirmó que la intervención con BRI alteró la composición de la microbiota intestinal y moduló el metabolismo lipídico.

  • La suplementación con tributirina modula la composición del microbioma intestinal, enriqueciendo las bacterias beneficiosas mientras incrementa el butirato luminal. Un estudio SHIME in vitro de 2025 que utilizó tributirina CoreBiome mostró un enriquecimiento de los grupos bacterianos sacarolíticos y cambios metabólicos en el entorno colónico. Un estudio piloto en humanos de 2024 (ButyraGen, n=24) confirmó la tolerabilidad y los cambios en el microbioma relacionados con los AGCC. La ventaja farmacocinética de la tributirina sobre el butirato de sodio —resistir el ácido gástrico y liberar butirato mediante lipasas colónicas— respalda sus efectos sobre el microbioma colónico.

  • ácido butíricoCientífico

    El ácido butírico es un ácido graso de cadena corta producido por las bacterias colónicas al fermentar la fibra dietética y es un sustrato energético primario para los colonocitos. Regula la función de barrera intestinal, la modulación inmunitaria y la expresión génica, y es central para la comunicación entre el microbioma intestinal y el huésped. El butirato suplementario y su profármaco, la tributirina, se estudian para la salud del microbioma intestinal y de la mucosa.

  • repolloCientífico

    El repollo fermentado (sauerkraut, kimchi) aporta bacterias del ácido láctico vivas y fibra prebiótica que modulan el microbioma intestinal. Un ECA clínico piloto de 2018 encontró que el sauerkraut lacto-fermentado mejoró significativamente los síntomas del SII y alteró la composición de la microbiota intestinal. Estudios en animales muestran que el jugo de repollo morado enriquece las bacterias productoras de SCFA y mejora la integridad de la barrera colónica.

  • camu camuCientífico

    Un estudio histórico en ratones publicado en 2019 en la revista Gut demostró que el extracto de camu camu prevenía la obesidad y modificaba la composición de la microbiota intestinal, aumentando notablemente la presencia beneficiosa de Akkermansia muciniphila. El ECA en humanos realizado en 2024 por la Université Laval confirmó que la suplementación con camu camu también promovía cambios en la composición de la microbiota intestinal en adultos con sobrepeso e hipertrigliceridemia. Estos cambios en el microbioma parecen ser fundamentales para los beneficios metabólicos del camu camu.

  • El ácido caprílico se produce naturalmente en el intestino mediante la fermentación microbiana anaeróbica y se encuentra en niveles más bajos en pacientes con EII en comparación con controles sanos, lo que sugiere que es un marcador de un microbioma saludable. Los datos in vitro y en animales muestran selectividad antimicrobiana contra patógenos, incluida la Candida, mientras que los estudios preclínicos con MCT muestran aumentos de la beneficiosa Akkermansia. Los datos de intervención en humanos son limitados.

  • capsanthinCientífico

    El extracto de capsantina aumentó significativamente la diversidad microbiana intestinal y alteró la composición del microbioma en ratones alimentados con una dieta alta en grasas, con reducciones concurrentes en el TMAO sérico, un metabolito de riesgo cardiovascular derivado de la microbiota. Estos hallazgos sugieren que la capsantina puede modular el ecosistema microbiano intestinal.

  • zanahoriaCientífico

    El ramnogalacturonano-I derivado de zanahoria (cRG-I), un polisacárido pectínico no digerible, actúa como prebiótico, estimulando selectivamente las especies de Bacteroides y Prevotella y aumentando la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Múltiples estudios in vitro y de simulación intestinal demuestran de manera consistente su actividad prebiótica.

  • catequinasCientífico

    Las catequinas modulan la composición de la microbiota intestinal, promoviendo bacterias beneficiosas productoras de butirato y reduciendo especies potencialmente patógenas. Estudios clínicos y preclínicos vinculan el consumo de catequinas con cambios favorables en la diversidad microbiana, una menor disbiosis y una mejor señalización del eje metabólico intestino-hígado.

  • judía catjangCientífico

    Los polifenoles y las fibras solubles del frijol caupí actúan como prebióticos y modulan las poblaciones microbianas intestinales. Un estudio in vivo en Gallus gallus encontró que los extractos de frijol caupí biofortificados con zinc redujeron la abundancia de Clostridium y E. coli. Los bioactivos del frijol caupí también favorecen la producción de ácidos grasos de cadena corta durante la fermentación intestinal.

  • coliflorCientífico

    La coliflor proporciona fibra dietética insoluble que actúa como sustrato para las bacterias intestinales beneficiosas, promoviendo la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y la diversidad del microbioma. Sus compuestos glucosinolatos también reducen la inflamación intestinal. Los ensayos de intervención con fibra dietética en humanos confirman la modulación de la composición de la microbiota y del metabolismo de los AGCC.

  • celulasaCientífico

    La digestión de la celulosa en el intestino humano está mediada en parte por bacterias productoras de celulasa, como las especies ruminocócicas. Una investigación publicada en Science (2024) identificó tres bacterias en el microbioma intestinal humano capaces de ensamblar complejos de celulasa para degradar los polisacáridos de la pared celular vegetal. La actividad de la celulasa, ya sea endógena o suplementaria, influye en la producción de SCFA y en la composición de la comunidad microbiana. Un estudio con modelo porcino (J Agric Food Chem, 2021) mostró que el tratamiento con celulasa aumentó significativamente la producción de SCFA y modificó las vías del metabolismo de carbohidratos en la microbiota intestinal.

  • champiñónCientífico

    Los polisacáridos de A. bisporus (ABP) actúan como un sustrato prebiótico en la fermentación intestinal humana, enriqueciendo selectivamente Bacteroides, Bifidobacterium y Clostridiales, y aumentando la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los ensayos clínicos con extracto de champiñón también mostraron reducciones significativas en los productos de putrefacción intestinal (amoníaco, p-cresol, indol), lo que indica un cambio favorable en el metabolismo microbiano intestinal.

  • chen piCientífico

    Múltiples estudios preclínicos y un estudio piloto en modelo humano muestran que la Chen Pi remodela las comunidades microbianas intestinales, aumentando las bacterias beneficiosas productoras de ácidos grasos de cadena corta y reduciendo los metabolitos relacionados con la disbiosis. Un ECA de 2025 que utilizó una bebida enzimática fermentada de Chenpi demostró cambios en el microbioma junto con una mejora lipídica en sujetos con dislipidemia.

  • semilla de chíaCientífico

    El mucílago de chía actúa como un sustrato prebiótico fermentado por las bacterias colónicas, incrementando las poblaciones de Lactobacillus y Enterococcus y estimulando la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los datos in vitro y preclínicos respaldan esto; los ECA directos en humanos son limitados.

  • La fibra y la proteína del garbanzo actúan como sustratos prebióticos, fermentando en el colon para producir AGCC (ácidos grasos de cadena corta) y enriqueciendo selectivamente poblaciones microbianas beneficiosas. Estudios preclínicos muestran que las dietas suplementadas con garbanzo alteran la composición del microbioma intestinal y mejoran la integridad de la barrera intestinal. Actualmente se está evaluando en un ECA (ensayo clínico aleatorizado) registrado en humanos el efecto de 8 semanas de consumo de garbanzo sobre la diversidad del microbioma, el metaboloma y la función de la barrera intestinal.

  • achicoriaCientífico

    La raíz de achicoria es la fuente natural más rica de fructanos tipo inulina (FOS e inulina), que se encuentran entre los prebióticos más rigurosamente caracterizados. Se ha demostrado en múltiples ECA que la inulina de achicoria estimula selectivamente Bifidobacterium y Lactobacillus, mejora la frecuencia de las deposiciones y modula la composición de la microbiota intestinal.

  • clorelaCientífico

    La chlorella es un suplemento dietético a base de microalga verde con propiedades documentadas de modulación de la microbiota intestinal, que promueve el crecimiento de Lactobacillus y Bifidobacterium mientras reduce las bacterias patógenas. Los componentes polisacáridos de la chlorella funcionan como sustratos prebióticos, y estudios preclínicos y estudios limitados en humanos respaldan sus efectos relevantes para el microbioma intestinal.

  • clorofilinaCientífico

    Se ha demostrado en modelos murinos que la clorofilina oral reequilibra la microbiota intestinal disbiótica, específicamente reduciendo la regulación del filo Firmicutes y aumentando la de Bacteroidetes, un cambio composicional asociado con una mejor salud metabólica e inflamatoria. Esta modulación de la microbiota se relacionó con la atenuación de la inflamación intestinal y hepática. Faltan ensayos en microbioma humano, pero los datos mecanísticos en animales están publicados en literatura revisada por pares.

  • baya de aroniaCientífico

    Un ensayo controlado aleatorizado encontró que el consumo de polifenoles de aronia aumentó significativamente la riqueza génica del microbioma intestinal y la abundancia de especies productoras de butirato. Una revisión sistemática de 2024 publicada en el British Journal of Nutrition, que analizó 57 estudios en humanos y animales, confirmó que los polifenoles de chokeberry pueden modular la composición de la microbiota intestinal y ejercer efectos metabólicos posteriores.

  • La pectina de cítricos actúa como prebiótico, incrementando selectivamente Bifidobacterium, Lactobacillus y Akkermansia muciniphila mientras reduce las bacterias potencialmente patógenas. Los ensayos en humanos confirman incrementos significativos en las bifidobacterias fecales. Una revisión sistemática de 24 estudios confirma que los fragmentos promueven selectivamente el crecimiento de bacterias beneficiosas. Estos cambios impulsan la producción de SCFA, beneficiando a todo el ecosistema intestinal.

  • cacaoCientífico

    Los ensayos clínicos en humanos muestran que el consumo de flavanoles del cacao modula la composición de la microbiota intestinal, aumentando significativamente las poblaciones beneficiosas de Bifidobacterium y Lactobacillus mientras reduce las especies patógenas de Clostridium. Los polifenoles del cacao actúan como prebióticos, interactuando bidireccionalmente con las bacterias intestinales.

  • leche de cocoCientífico

    Los ácidos grasos de cadena media (MCFA) de la leche de coco, en particular el ácido láurico, ejercen efectos antimicrobianos selectivos contra bacterias patógenas y Candida en el intestino, y no contienen lactosa. Datos en animales muestran que los MCT (triglicéridos de cadena media) del aceite de coco aumentan la abundancia beneficiosa de Akkermansia y reducen la permeabilidad intestinal. La leche de coco sin aditivos está documentada como bien tolerada por el intestino en personas intolerantes a los lácteos.

  • coixCientífico

    Múltiples estudios preclínicos demuestran que los polisacáridos y extractos de semilla de coix modulan significativamente la composición de la microbiota intestinal, aumentando la diversidad y las bacterias beneficiosas productoras de AGCC, mientras reducen los géneros patógenos, con efectos secundarios en la salud metabólica.

  • col rizadaCientífico

    La fibra insoluble presente en la col rizada (collard greens) actúa como prebiótico, alimentando a bacterias intestinales beneficiosas como Agathobacter rectalis y estimulando la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluido el butirato. La col rizada también contiene sulfoquinovosa —un azúcar que contiene azufre con propiedades prebióticas— y glucorafanina, que podría proteger el revestimiento del estómago. Los isotiocianatos derivados de glucosinolatos tienen efectos antiinflamatorios sobre el tejido intestinal.

  • calostroCientífico

    El calostro bovino contiene inmunoglobulinas (principalmente IgG), lactoferrina, factores de crecimiento y oligosacáridos que en conjunto favorecen la salud del microbioma intestinal al inhibir la adhesión de patógenos, fortalecer la integridad de la barrera intestinal y promover la colonización de bacterias beneficiosas. Los estudios clínicos en humanos muestran efectos relevantes para el microbioma intestinal, particularmente en la diarrea y la permeabilidad intestinal.

  • Coptis chinensisCientífico

    Múltiples estudios en animales e investigaciones mecanísticas en humanos demuestran que la berberina proveniente de Coptis chinensis modula la composición de la microbiota intestinal, aumentando especies beneficiosas como Akkermansia muciniphila y reduciendo las bacterias patógenas. Estos cambios en el microbioma están vinculados a sus efectos metabólicos, antiinflamatorios y sobre la barrera intestinal.

  • maízCientífico

    La fibra de maíz soluble (FMS) es un prebiótico validado científicamente que enriquece de manera selectiva las bacterias intestinales beneficiosas en estudios clínicos en humanos. Un ECA doble ciego (n=24) encontró que la FMS aumentaba el recuento de Bifidobacterium de forma dosis-dependiente. La FMS también estimula la producción de AGCC por parte de la microbiota intestinal, con efectos beneficiosos bien documentados sobre la ecología intestinal.

  • arándano rojoCientífico

    Los polifenoles y oligosacáridos del arándano rojo llegan al colon en gran medida sin metabolizar e interactúan con la microbiota intestinal. Estudios clínicos en humanos muestran que el extracto de arándano rojo puede aumentar Bifidobacterium y las bacterias productoras de butirato. La base de evidencia está creciendo, pero aún es limitada en tamaño y duración. Los oligosacáridos prebióticos presentes en el arándano rojo parecen contribuir junto con los polifenoles.

  • cúrcumaCientífico

    La curcumina es el principal compuesto bioactivo de la cúrcuma, con propiedades moduladoras de la microbiota intestinal ampliamente documentadas, entre ellas la promoción de bacterias beneficiosas, la reducción de especies patógenas y el aumento de la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta). Múltiples estudios preclínicos y clínicos confirman su interacción bidireccional con la microbiota intestinal, en la que las bacterias intestinales también transforman la curcumina en metabolitos bioactivos.

  • d-glucaratoCientífico

    La beta-glucuronidasa —la enzima microfloral colónica inhibida por el D-glucarato— es un producto directo de las poblaciones bacterianas intestinales. La disbiosis aumenta la producción de beta-glucuronidasa, lo que impulsa la recirculación enterohepática de toxinas y estrógenos; la inhibición de esta enzima por parte del D-glucarato modula funcionalmente este eje microbioma-hígado. La evidencia es de tipo mecanístico y bioquímico, y los estudios en humanos son limitados.

  • diente de leónCientífico

    La raíz de diente de león es una fuente importante de inulina, una fibra prebiótica bien caracterizada. La inulina promueve selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y Lactobacillus y genera ácidos grasos de cadena corta. Un estudio controlado demostró que los polisacáridos de diente de león fueron más eficaces que la inulina comercial para promover el crecimiento de Lactobacillus rhamnosus. Los datos en humanos sobre la inulina son extensos, aunque los ensayos en humanos específicos sobre diente de león son limitados.

  • La suplementación con DHA modula la composición de la microbiota intestinal, aumentando las bacterias beneficiosas y promoviendo vías metabólicas relacionadas con el metabolismo de carbohidratos y energía. La suplementación materna con DHA durante la lactancia altera el microbioma intestinal de la descendencia. Los efectos del DHA sobre el microbioma intestinal podrían mediar algunos de sus beneficios neurológicos a través del eje intestino-cerebro.

  • Se ha demostrado que la suplementación con DPA aumenta la diversidad de la microbiota intestinal y altera la composición microbiana en un modelo murino de colitis ulcerosa, promoviendo géneros beneficiosos como Akkermansia, Lactobacillus y Butyricicoccus. El DPA también modifica los perfiles de metabolitos fecales, incluyendo la regulación positiva del butirato. La evidencia actualmente se limita a modelos preclínicos.

  • hoja de dulseCientífico

    El dulse contiene xilano como su principal polisacárido estructural; esta fibra pasa intacta por el tracto gastrointestinal superior y actúa como sustrato prebiótico para las bacterias intestinales beneficiosas. En un modelo murino, el extracto acuoso de Palmaria palmata modificó la composición de la comunidad del microbioma intestinal, aumentando las poblaciones beneficiosas de Lactobacillus y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos hallazgos respaldan el papel del dulse como prebiótico funcional.

  • La EGCG, el principal polifenol del té verde, modula la microbiota intestinal al inhibir Bacteroidetes y Firmicutes potencialmente dañinos, mientras preserva Lactobacillus, y al ser extensamente biotransformada por las bacterias intestinales en metabolitos bioactivos. Múltiples estudios documentan sus interacciones bidireccionales con el microbioma intestinal.

  • elecampanaCientífico

    La raíz de énula campana contiene hasta un 44% de inulina, un fructooligosacárido prebiótico con sólida evidencia clínica en cuanto a la promoción selectiva de bacterias intestinales beneficiosas, incluidas especies de Bifidobacterium y Lactobacillus. Los ensayos clínicos de suplementación con inulina respaldan la modulación de la microbiota, aunque no existen ensayos que utilicen directamente la raíz de énula campana.

  • habaCientífico

    Las habas (fava beans) proporcionan almidón resistente, fibra soluble (incluyendo galactooligosacáridos) y polifenoles que son fermentados por las bacterias del colon en ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluido el butirato. Una intervención dietética en humanos realizada en 2025 encontró una modulación beneficiosa de poblaciones bacterianas intestinales específicas y de metabolitos tras una dieta rica en habas de 7 días.

  • ácido ferúlicoCientífico

    Las esterasas microbianas intestinales de ácido ferúlico (FAE, por sus siglas en inglés) son enzimas fundamentales que liberan ácido ferúlico a partir de conjugados de cereales en el colon, y la biodisponibilidad del FA depende de la diversidad de la microbiota productora de FAE. El FA, a su vez, modula las vías inflamatorias y metabólicas relacionadas con la microbiota. Una revisión de MDPI de 2025 confirmó que el FA modula las "vías relacionadas con la microbiota" como parte de su actividad sobre el SMet.

  • fisetinaCientífico

    En un modelo murino de la enfermedad de Parkinson, la fisetina alteró significativamente la composición de la microbiota intestinal, aumentando las beneficiosas Lachnospiraceae y reduciendo las especies patógenas de Escherichia-Shigella. Esta modulación de la microbiota se asoció con resultados neuroprotectores a través del eje intestino-cerebro.

  • linazaCientífico

    La fibra mucilaginosa de la linaza actúa como prebiótico, y la evidencia clínica muestra que la suplementación altera la composición de la microbiota intestinal. Un ensayo aleatorizado demostró cambios en 33 especies bacterianas metagenómicas tras 6 semanas de suplementación con mucílago de linaza, junto con una mejora en la sensibilidad a la insulina.

  • Los fructooligosacáridos son prebióticos consolidados con una de las bases de evidencia más sólidas en cuanto a la promoción selectiva de Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino. Una revisión sistemática de más de 26 ECA en humanos confirma sus efectos bifidogénicos y butirogénicos, y son prebióticos reconocidos por la EFSA y la ISAPP.

  • fu lingCientífico

    Múltiples estudios de fermentación fecal in vitro demuestran que los polisacáridos de Poria cocos actúan como prebióticos, incrementando significativamente Lactobacillus y Bifidobacterium mientras disminuyen taxones patógenos. La producción de SCFA aumenta y la diversidad de la microbiota intestinal mejora. Estos efectos se han demostrado utilizando microbiota fecal humana.

  • fucoidanoCientífico

    El fucoidano es un polisacárido sulfatado proveniente de algas marinas pardas con actividad prebiótica documentada y capacidad de modulación de la microbiota intestinal. Múltiples estudios in vitro y preclínicos muestran que aumenta Bifidobacterium y Lactobacillus mientras inhibe patógenos; estudios emergentes en humanos confirman sus efectos moduladores del microbioma intestinal.

  • ácido fúlvicoCientífico

    Estudios in vivo en animales y un ensayo clínico en humanos con ácido húmico muestran que el ácido fúlvico aumenta la concentración de la microbiota intestinal y promueve especies bacterianas beneficiosas mientras inhibe patógenos. También está documentado como una sustancia de tipo prebiótico en múltiples modelos preclínicos.

  • Los galactooligosacáridos (GOS) son prebióticos bien establecidos, sintetizados a partir de lactosa, que promueven selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y Lactobacillus. Se incorporan en fórmulas infantiles como análogos de los HMO y se encuentran entre los prebióticos con mayor evidencia proveniente de ECA en humanos para la modulación de la microbiota intestinal.

  • ganodermaCientífico

    Estudios preclínicos muestran que el extracto acuoso de Ganoderma lucidum revierte la disbiosis intestinal inducida por una dieta alta en grasas, disminuyendo las proporciones de Firmicutes a Bacteroidetes, reduciendo las Proteobacteria portadoras de endotoxinas y manteniendo la integridad de la barrera intestinal. La modulación de la microbiota intestinal también parece mediar sus efectos promotores del sueño a través de la serotonina.

  • garbanzoCientífico

    Los garbanzos son ricos en fibra fermentable, almidón resistente y oligosacáridos de la familia de la rafinosa, que actúan como sustratos prebióticos para las bacterias colónicas beneficiosas. Estos sustratos se metabolizan en ácidos grasos de cadena corta (AGCC), los cuales modulan la composición del microbioma intestinal, favorecen la función de los colonocitos y mejoran la integridad de la barrera intestinal. Tanto estudios preclínicos como estudios en modelos celulares respaldan estos efectos.

  • La geniposida de Gardenia jasminoides es metabolizada por bacterias intestinales para convertirse en genipina, lo que hace que el microbioma intestinal sea fundamental para su biodisponibilidad y actividad farmacológica. Se ha demostrado que el GJE modula la composición de la microbiota intestinal en modelos de DMT2 y de privación de sueño, y que protege la integridad de la mucosa intestinal mediante la regulación positiva de las proteínas de unión estrecha y la supresión de citocinas proinflamatorias. Estos son hallazgos preclínicos.

  • ajoCientífico

    El ajo contiene cantidades significativas de fructooligosacáridos (FOS) y fructanos que funcionan como sustratos prebióticos, estimulando selectivamente bacterias intestinales beneficiosas, incluidas Bifidobacterium y Lactobacillus. Sus compuestos organosulfurados también ejercen efectos antimicrobianos directos en el intestino. El carácter dual, prebiótico y antimicrobiano, del ajo entero hace que su efecto neto sobre el microbioma sea complejo.

  • bulbo de ajoCientífico

    El contenido de fructanos del ajo actúa como prebiótico, favoreciendo el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, incluidas especies de Lactobacillus y Clostridium. La evidencia clínica muestra que la suplementación con AGE durante 3 meses mejoró la riqueza y diversidad microbiana en sujetos hipertensos. Los compuestos sulfurados del ajo también modulan la composición microbiana intestinal a través de acciones antimicrobianas y antioxidantes.

  • GlucoamilasaCientífico

    La eficiencia de la digestión del almidón en el intestino delgado por parte de la glucoamilasa determina directamente la cantidad y el tipo de sustrato de carbohidratos que llega al colon, lo que a su vez modela la composición y el rendimiento metabólico del microbioma intestinal. Una actividad insuficiente de la glucoamilasa aumenta la fermentación colónica del almidón y puede alterar la estructura de la comunidad microbiana.

  • glucomananoCientífico

    El glucomanano (glucomanano de konjac) es una fibra soluble altamente viscosa proveniente de la raíz de konjac que exhibe propiedades prebióticas al favorecer la diversidad del microbioma intestinal y la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta). Los ECA en humanos confirman que aumenta las bacterias productoras de butirato y la Bifidobacterium, y se reconoce entre las fibras dietéticas con actividad moduladora de la microbiota intestinal.

  • baya gojiCientífico

    La LBP actúa como prebiótico, modulando la composición de la microbiota intestinal y la producción de metabolitos. Estudios en animales demuestran que la suplementación dietética con goji altera la microbiota para prevenir el daño hepático inducido por alcohol, aumentar el butirato cecal y mantener la integridad de la barrera epitelial. Los experimentos de trasplante de microbiota fecal confirmaron que la microbiota intestinal es el mediador causal de los efectos hepatoprotectores del goji.

  • té verdeCientífico

    Los polifenoles del té verde (catequinas, EGCG) interactúan bidireccionalmente con la microbiota intestinal, siendo transformados por las bacterias intestinales en metabolitos bioactivos mientras modulan selectivamente la composición de la comunidad microbiana. Múltiples estudios humanos y preclínicos confirman que el té verde promueve el Lactobacillus e inhibe selectivamente los Firmicutes y Bacteroidetes patógenos.

  • Estudios en humanos y animales indican que el extracto de GLM puede actuar como prebiótico, modificando la composición de la microbiota intestinal. Un estudio en humanos reportó que 3 g/día de extracto entero de GSM durante 3 meses redujo las especies de Clostridium y Staphylococcus, mientras que aumentó Lactobacillus, Streptococcus, Eubacterium, Bifidobacterium y Enterococcus en el intestino. Una revisión de 2017 indexada en NIH (PMC5532649) concluyó que los extractos de GLM podrían ejercer actividad prebiótica mediada por glicosaminoglicanos y compuestos similares que proporcionan sustrato para las bacterias beneficiosas.

  • HemicelulasaCientífico

    La actividad enzimática de la hemicelulasa genera oligosacáridos derivados de hemicelulosa (HDO), como los xilooligosacáridos (XOS) y los manooligosacáridos (MOS), que funcionan como prebióticos emergentes fermentados selectivamente por bacterias intestinales beneficiosas. Investigaciones revisadas por pares publicadas en Frontiers in Nutrition (2021, PMC) confirman que los HDO modulan favorablemente la composición de la microbiota. Estudios en animales también muestran que la suplementación con hemicelulosa modifica la beta-diversidad del microbioma y reduce los perfiles bacterianos obesogénicos.

  • mielCientífico

    La miel contiene oligosacáridos no digeribles que pueden actuar como prebióticos, promoviendo selectivamente bacterias intestinales beneficiosas, incluidas las bifidobacterias y los lactobacilos. Una revisión de 2022 publicada en Frontiers in Nutrition (PMC9367972) resume la evidencia proveniente de estudios in vitro, en animales y estudios piloto en humanos que respalda la capacidad prebiótica de la miel. La evidencia proveniente de ensayos controlados en humanos está en aumento, pero aún es preliminar.

  • madreselvaCientífico

    Se ha demostrado, en modelos murinos preclínicos, que las nanovesículas derivadas de madreselva aumentan las bacterias intestinales beneficiosas, disminuyen las especies patógenas, elevan los ácidos grasos de cadena corta y regulan el metabolismo de los ácidos biliares. Se identificó que el MIR2911 de madreselva (un miARN vegetal) reduce la abundancia de Escherichia-Shigella en modelos de colitis mediante la regulación directa de las bacterias intestinales.

  • InmortalCientífico

    Un estudio aleatorizado en humanos de 2022 demostró que el consumo diario de infusión de H. italicum durante 4 semanas redujo significativamente la IL-1β, IL-6, MCP-1 y zonulina séricas, y produjo una tendencia hacia la reducción de Proteobacteria, lo que sugiere una actividad de tipo prebiótico. Se propone que los polifenoles de H. italicum son fermentados por microorganismos intestinales, modificando la composición del microbioma.

  • La IGVS ha mostrado efectos de tipo prebiótico sobre la composición de la microbiota intestinal en pacientes humanos con SII/EII y en modelos ex vivo. Un estudio de PMC de 2024 encontró que 30 días de IGVS aumentaron significativamente la diversidad de especies, incrementaron Bifidobacterium y disminuyeron Proteobacteria. Los trabajos ex vivo confirman que la IGVS potencia la producción de AGCC a través de microbios intestinales específicos.

  • La goma arábiga de Acacia arabica es un prebiótico bien documentado, con múltiples estudios que confirman la estimulación selectiva de bacterias intestinales beneficiosas. Estudios en voluntarios humanos confirman efectos bifidogénicos dependientes de la dosis. Los modelos de colon in vitro muestran un aumento de Bifidobacterium, una reducción de Clostridium y una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta.

  • inulinaCientífico

    La inulina es una fibra de tipo fructano derivada de plantas y uno de los prebióticos mejor caracterizados, con evidencia sólida proveniente de múltiples ECA en humanos que demuestra una estimulación selectiva de Bifidobacterium y Lactobacillus. Está designada por la ISAPP como prebiótico, y la evidencia respalda mejoras en la frecuencia de las deposiciones, la función de barrera intestinal y los resultados metabólicos mediados por la microbiota.

  • invertasaCientífico

    La sacarosa no digerida que llega al colon es fermentada por las bacterias intestinales, lo que altera la composición de la comunidad microbiana y genera un exceso de gas. Una mezcla enzimática que contiene invertasa ha sido estudiada in vitro por su capacidad de predigerir los FODMAP que contienen sacarosa, reduciendo el sustrato de fermentación colónica disponible para el microbioma. Por lo tanto, la digestión proximal eficiente de la sacarosa por parte de la invertasa ayuda a prevenir patrones de fermentación disbiótica en el colon.

  • La IMO funciona como un prebiótico, estimulando selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium, Lactobacillus y Bacteroides en el colon. Los estudios clínicos y en vitro muestran de manera consistente un aumento en el recuento de bacterias beneficiosas y en la producción de SCFA (ácidos grasos de cadena corta). Estos cambios en la microbiota constituyen la base de la mayoría de los beneficios metabólicos y gastrointestinales derivados de la IMO.

  • jiaogulanCientífico

    Una revisión de 2022 evaluada por expertos, publicada en Food Science & Nutrition (indexada en PubMed), documentó el potencial prebiótico del jiaogulan, mostrando que sus saponinas y polisacáridos modulan la composición de la microbiota intestinal. Los estudios en animales muestran que aumenta las bacterias beneficiosas (Akkermansia, Lactococcus) y reduce las cepas nocivas en modelos de NAFLD y NASH.

  • jujubeCientífico

    Los polisacáridos de jujuba actúan como sustratos prebióticos, modulando la composición de la microbiota intestinal en modelos animales. Los estudios muestran un aumento en la abundancia de Firmicutes/Lactobacillus y una disminución de la disbiosis patológica en modelos murinos de colitis-cáncer y EII. Las fracciones de polisacáridos han sido identificadas como candidatas prebióticas prometedoras en investigaciones revisadas por pares.

  • col rizadaCientífico

    La suplementación con kale en modelos animales incrementa la diversidad bacteriana intestinal, aumenta la representación de Bacteroidales y Coriobacteriaceae beneficiosas, y reduce la relación Firmicutes:Bacteroidetes. La fibra y la sulfoquinovosa del kale actúan como prebióticos. Un estudio de 2023 realizado en ratones por la Universidad de Maryland mostró que el kale protegió la integridad de la barrera intestinal frente a la inflamación aguda inducida por DSS.

  • KéfirCientífico

    El kéfir es una bebida láctea fermentada que contiene diversas bacterias probióticas y levaduras que, en conjunto, modulan la microbiota intestinal. Múltiples estudios clínicos muestran que el consumo de kéfir aumenta los niveles de Lactobacillus y Actinobacteria en el intestino, reduce las bacterias patógenas y mejora el Índice de Bienestar del Microbioma Intestinal en diversas poblaciones.

  • alga marinaCientífico

    Los polisacáridos del kelp—fucoidano, laminarina y alginato—actúan como prebióticos, promoviendo selectivamente bacterias intestinales beneficiosas, incluidas Bifidobacterium y Akkermansia muciniphila. Estudios en humanos muestran que la suplementación con alginato incrementa las Bifidobacterias y la producción de ácidos grasos de cadena corta. Un extracto de kelp rico en fucoidano (SLE-F) mostró efectos moduladores del microbioma en ensayos en humanos, con una reducción de los marcadores de permeabilidad intestinal.

  • frijoles rojosCientífico

    Los frijoles rojos (kidney beans) son ricos en almidón resistente, oligosacáridos fermentables y fibra que funcionan como sustratos para las bacterias colónicas beneficiosas. Estudios in vitro y preclínicos documentan un aumento de la diversidad microbiana y de la producción de ácidos grasos de cadena corta (especialmente butirato). La evidencia clínica en humanos específica para los frijoles rojos es limitada, pero la evidencia más amplia sobre las leguminosas y el microbioma es sólida.

  • KombuchaCientífico

    La kombucha es una bebida de té fermentado producida por un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras (SCOBY, por sus siglas en inglés) que contiene ácidos orgánicos, polifenoles y microorganismos vivos que favorecen la salud del microbioma intestinal. Un estudio clínico controlado (Scientific Reports, 2024) demostró que el consumo de kombucha aumentó Ellagibacter y modificó las vías metabólicas microbianas en la microbiota intestinal de humanos sanos.

  • AG modula la composición de la microbiota intestinal en modelos de colitis, restaurando la diversidad y favoreciendo géneros beneficiosos como Lactobacillus y Bacteroides. La secuenciación de ARNr 16S en ratones con colitis inducida por DSS mostró que AG revirtió la disbiosis de manera más efectiva que la glutamina libre. AG también atenúa la disbiosis de la microbiota intestinal inducida por dieta alta en grasas en modelos de ratón con NAFLD.

  • L-glutaminaCientífico

    La L-glutamina modula la composición de la microbiota intestinal a través de múltiples mecanismos, entre ellos la reducción de la relación Firmicutes-Bacteroidetes, el aumento de la IgA secretora y la limitación de la translocación de bacterias patógenas. Datos experimentales y algunos datos clínicos respaldan su papel en la remodelación del entorno microbiano intestinal.

  • L-treoninaCientífico

    La L-treonina es necesaria para la síntesis de las mucinas intestinales, que forman la capa de moco que da forma al hábitat de la microbiota intestinal. Estudios de colitis en animales muestran que las dietas enriquecidas con treonina restauran la composición de la microbiota después de una alteración. Se ha demostrado que la deficiencia de treonina desestabiliza la comunidad microbiana intestinal. El mecanismo es principalmente indirecto, mediante el mantenimiento de la matriz de moco que favorece la colonización microbiana beneficiosa.

  • Lactiplantibacillus plantarum es el nombre taxonómico actualizado de Lactobacillus plantarum, uno de los probióticos moduladores de la microbiota intestinal más estudiados, con evidencia clínica sólida proveniente de múltiples ECA para la mejora de la composición de la microbiota intestinal y el manejo de los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII). Consulte la entrada de Lactobacillus plantarum para conocer la evidencia completa.

  • LactobacillusCientífico

    Las especies de Lactobacillus se encuentran entre los probióticos más ampliamente estudiados y utilizados comercialmente para la salud del microbioma intestinal. Décadas de investigación clínica en docenas de cepas confirman su capacidad para modular la composición microbiana intestinal, inhibir la colonización de patógenos, mejorar la función de la barrera intestinal y producir metabolitos beneficiosos.

  • Lactobacillus acidophilus es una de las especies probióticas más estudiadas, con efectos demostrados sobre la composición de la microbiota intestinal, la resistencia a la colonización por patógenos y la mejora del síndrome de intestino irritable (SII) y de los cuadros diarreicos. La cepa NCFM es la más ampliamente caracterizada y cuenta con sólida evidencia clínica en cuanto a los beneficios para el microbioma intestinal.

  • Lactobacillus brevis es una bacteria ácido-láctica heterofermentativa que se encuentra en alimentos fermentados y en el intestino humano, y que demuestra efectos probióticos, incluyendo la modulación de la microbiota intestinal, la producción de GABA y la inhibición de bacterias patógenas. Varias cepas han sido estudiadas por su efecto en la salud intestinal y la modulación inmunitaria.

  • Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus es el organismo clásico de cultivo iniciador del yogur que, junto con Streptococcus thermophilus, moldea el microbioma intestinal a través del consumo de lácteos fermentados. La evidencia clínica respalda su papel en la mejora del equilibrio microbiano intestinal, la reducción de los síntomas de intolerancia a la lactosa y la contribución a cambios beneficiosos en la microbiota de quienes consumen yogur.

  • Lactobacillus casei (ahora Lacticaseibacillus casei) es un probiótico con buena evidencia clínica que modula la composición de la microbiota intestinal, reduce la diarrea y mejora la diversidad microbiana. La cepa Shirota (Yakult) es la más estudiada, con ECA publicados que confirman efectos moduladores del microbioma intestinal en múltiples poblaciones.

  • Lactobacillus fermentum es una bacteria del ácido láctico heterofermentativa que se encuentra en alimentos fermentados y en el intestino humano, con efectos probióticos demostrados que incluyen la modulación de la microbiota intestinal, actividad antioxidante y reducción del colesterol. Varias cepas han sido evaluadas en ensayos clínicos en humanos para la salud intestinal.

  • Lactobacillus gasseri es un comensal del tracto intestinal y vaginal humano con efectos probióticos documentados en la modulación de la microbiota intestinal, el control de peso y la exclusión de patógenos. Los ECA en humanos confirman efectos relevantes para el microbioma intestinal, incluyendo un aumento de Lactobacillus y cambios metabólicos beneficiosos.

  • Lactobacillus helveticus es una especie probiótica termofílica utilizada en la fermentación de quesos suizos e italianos que produce péptidos bioactivos (lactotripéptidos) con efectos documentados moduladores del microbioma intestinal e inmunomoduladores. Los estudios clínicos confirman que modula la composición de la microbiota intestinal y reduce la inflamación intestinal.

  • Lactobacillus paracasei (Lacticaseibacillus paracasei) es una especie probiótica de importancia comercial con múltiples estudios clínicos que demuestran la modulación de la microbiota intestinal, la mejora de la función de la barrera intestinal y efectos beneficiosos sobre el SII y las afecciones atópicas mediante la modulación inmunitaria mediada por el microbioma.

  • Lactobacillus plantarum (Lactiplantibacillus plantarum) es una de las especies probióticas más versátiles y ampliamente estudiadas, con efectos demostrados en la modulación de la microbiota intestinal, el refuerzo de la barrera intestinal y la mejora de los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII) en múltiples ECA. Su amplio genoma le permite una extensa adaptación metabólica al entorno intestinal humano.

  • Lactobacillus reuteri (Limosilactobacillus reuteri) es un comensal autóctono del intestino humano con efectos probióticos documentados, entre ellos la modulación de la microbiota intestinal, la producción del compuesto antimicrobiano reuterina, y beneficios clínicos en el cólico infantil, la prevención de la enterocolitis necrotizante y la salud intestinal en adultos, demostrados en múltiples ECA.

  • Lactobacillus rhamnosus GG (LGG) es la cepa probiótica más estudiada del mundo, con la base de evidencia clínica más sólida para la salud del microbioma intestinal, incluyendo la prevención de la diarrea asociada a antibióticos, la prevención de C. difficile, la mejora del síndrome del intestino irritable (SII) y la modulación de la microbiota intestinal en lactantes, niños y adultos.

  • Lactobacillus salivarius (Ligilactobacillus salivarius) es un comensal nativo del tracto oral y gastrointestinal humano que demuestra efectos probióticos, incluyendo la modulación de la microbiota intestinal, la producción de bacteriocinas y mejoras en el síndrome del intestino irritable (SII) y en los marcadores de permeabilidad intestinal en estudios clínicos.

  • Lactococcus lactis es una bacteria del ácido láctico utilizada en la producción de lácteos fermentados que demuestra efectos moduladores de la microbiota intestinal y que está siendo estudiada como vehículo para la administración de proteínas terapéuticas al intestino. La evidencia clínica respalda su papel en la modulación del microbioma intestinal y la estimulación inmunitaria de las mucosas.

  • LactoferrinaCientífico

    La lactoferrina es una glucoproteína fijadora de hierro presente en el calostro y la leche que modula la microbiota intestinal al inhibir bacterias patógenas, promover el crecimiento de Bifidobacterium y Lactobacillus, y favorecer la integridad de la barrera intestinal. Estudios clínicos en humanos, tanto en lactantes como en adultos, confirman beneficios relevantes para el microbioma intestinal.

  • Los glucanos del micelio de L. edodes modulan la composición de la microbiota intestinal en estudios con animales y humanos. Un ensayo clínico encontró que un extracto enriquecido con beta-d-glucano de shiitake alteró el perfil de la microbiota intestinal humana. Los datos en animales muestran un aumento en la diversidad de la microbiota, una elevación de las bacterias productoras de AGCC (ácidos grasos de cadena corta) y la prevención de la disbiosis.

  • raíz de regalizCientífico

    Los extractos de raíz de regaliz muestran actividad de tipo prebiótico in vitro y en modelos animales, incrementando bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Faecalibacterium prausnitzii mientras reducen los patobiontes. Un estudio murino de 2022 mostró que el LRE modulaba la composición de la microbiota intestinal en el contexto de candidiasis e inflamación colónica. Los flavonoides polifenólicos del regaliz son los probables responsables mediante fermentación selectiva.

  • lignanosCientífico

    Los lignanos de la dieta requieren de la microbiota intestinal para su conversión en los enterolignanos bioactivos enterodiol y enterolactona. Esta relación es bidireccional: las dietas ricas en lignanos influyen en la composición del microbioma, mientras que la diversidad del microbioma determina la capacidad de producción de enterolignanos. Las investigaciones han identificado taxones bacterianos específicos responsables de la producción de enterolignanos, y se ha demostrado que las semillas oleaginosas ricas en lignanos modulan la microbiota fecal en mujeres.

  • melena de leónCientífico

    Los polisacáridos de Lion's Mane (HEPs) actúan como prebióticos, resistiendo la digestión a través del tracto gastrointestinal superior y fermentando en el colon para aumentar las bacterias productoras de SCFA y reducir los patobiontes. Los estudios de fermentación fecal humana y un pequeño estudio piloto en humanos confirman los efectos moduladores de la microbiota.

  • luteolinaCientífico

    Se ha demostrado que la luteolina enriquece la diversidad de especies de bacterias intestinales, reduce la disbiosis intestinal y modula el microbioma intestinal en modelos preclínicos de NASH y síndrome metabólico. Reduce los niveles plasmáticos de LPS y la permeabilidad intestinal, favoreciendo un ambiente microbiano intestinal más saludable.

  • macadamiaCientífico

    Las nueces de macadamia contienen fibra prebiótica y polifenoles que favorecen la diversidad del microbioma intestinal. Revisiones sistemáticas de ensayos clínicos con frutos secos de árbol (incluida la macadamia) hallaron evidencia de una modulación beneficiosa de la microbiota intestinal y de la producción de ácidos grasos de cadena corta. Se demostró en estudios con animales que la torta de aceite de macadamia (un subproducto) regula la composición de la microbiota intestinal.

  • hongo maitakeCientífico

    El contenido de betaglucanos y polisacáridos del maitake le confiere propiedades prebióticas, alimentando selectivamente a las bacterias intestinales beneficiosas y promoviendo la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta) en modelos de fermentación. Estudios en animales demuestran que los polisacáridos del maitake modulan la composición microbiana intestinal y la expresión de genes hepáticos reguladores de lípidos. Aún no se han publicado ensayos directos en humanos sobre el microbioma específicamente para el maitake.

  • mangoCientífico

    Ensayos clínicos aleatorizados (ECA) en humanos muestran que el consumo de mango modula favorablemente la composición del microbioma intestinal. Un ECA de 12 semanas en adultos con sobrepeso/obesidad encontró un aumento en la uniformidad de especies microbianas con la ingesta de mango en comparación con un control de galletas bajas en grasa. Los polifenoles del mango, particularmente los galotaninos, son convertidos por las bacterias intestinales en metabolitos bioactivos que promueven especies beneficiosas como Lactobacillus plantarum.

  • baya maquiCientífico

    Los polifenoles y antocianinas del maqui actúan como prebióticos, siendo parcialmente metabolizados por la microbiota intestinal en metabolitos bioactivos que pueden desplazar la composición microbiana hacia cepas beneficiosas. Esto es consistente con la evidencia más amplia sobre los polifenoles de bayas. Los ensayos directos en humanos específicamente sobre el efecto del maqui en la composición del microbioma intestinal son limitados.

  • Un estudio en ratones publicado en PMC sobre EHNA (esteatohepatitis no alcohólica avanzada) mostró que la suplementación con almáciga mejoró significativamente la diversidad de la microbiota intestinal, junto con reducciones en la ALT hepática y la esteatosis hepática. Se ha demostrado que el ácido mastadienónico, el componente activo, modula la composición de la microbiota intestinal en modelos de ratones con colitis. Un ECA de 2021 en pacientes con EII encontró que la almáciga alteró los perfiles metabólicos fecales relacionados con la respuesta inmune.

  • Los AMCM (ácidos grasos de cadena media), en particular los ácidos caprílico (C8) y cáprico (C10), demuestran actividad antimicrobiana in vitro contra bacterias patógenas y especies de Candida, y estudios en animales y estudios preliminares en humanos sugieren que la suplementación con TCM puede reducir los microbios patógenos intestinales y disminuir la permeabilidad intestinal. Un estudio encontró que los TCM en la dieta redujeron la colonización de Candida en el tracto gastrointestinal de bebés prematuros.

  • semilla de mijoCientífico

    La fibra y los polifenoles de la semilla de mijo modulan la composición de la microbiota intestinal, aumentando las bacterias beneficiosas (especies de Lactobacillus, Lachnospiraceae) y la producción de AGCC. Estudios en animales muestran que los polifenoles del mijo restauran la diversidad del microbioma en casos de disbiosis. El mijo también es bajo en FODMAP y naturalmente libre de gluten, lo que lo hace bien tolerado en trastornos intestinales.

  • fruta del monjeCientífico

    Los mogrósidos pasan al colon en gran parte intactos y son metabolizados por las bacterias intestinales; estudios preclínicos e in vitro muestran una promoción de bacterias beneficiosas, incluidas Bifidobacterium, Lactobacillus y Akkermansia. Un estudio in vitro publicado en PMC en 2021 (PMC8495861) demostró directamente que el mogrósido V modula la composición de la microbiota intestinal y la síntesis de ácidos grasos de cadena corta. Estudios en animales confirman cambios en la diversidad del microbioma, con un enriquecimiento de flora beneficiosa relacionada con la inmunidad.

  • MonolaurinaCientífico

    La GML administrada a pollos de engorde en estudios con alimento moduló la composición de la microbiota intestinal, mejoró la integridad de la barrera intestinal, redujo la inflamación y potenció la capacidad antioxidante. Los datos en humanos son limitados; se ha propuesto la actividad antibacteriana selectiva de la GML oral (dirigida contra patógenos mientras relativamente preserva a las bacterias beneficiosas), pero esto no se ha confirmado formalmente en estudios del microbioma intestinal humano.

  • MorusCientífico

    Los polisacáridos y polifenoles de las hojas y frutos de Morus alba modulan la composición de la microbiota intestinal en modelos preclínicos, mejorando las poblaciones de bacterias beneficiosas y la producción de ácidos grasos de cadena corta. Este mecanismo vincula a Morus con mejoras en la resistencia a la insulina, la obesidad y la inflamación a través del eje microbiota-intestino, y ya están surgiendo datos mecanísticos en humanos.

  • MucinaCientífico

    Las glucanas de la mucina actúan como sustrato nutricional selectivo para bacterias intestinales específicas, cumpliendo con la definición formal de un prebiótico. Investigaciones in vitro y preclínicas muestran que la suplementación con mucina remodela la composición microbiana, enriqueciendo especies beneficiosas de Lactobacillus y promoviendo la producción de poliaminas que favorece la función de la barrera epitelial. Se ha descrito que la descamación continua de mucosa en el cuerpo humano produce su propio prebiótico.

  • MirobálanoCientífico

    La composición de TC, rica en polifenoles, inhibe selectivamente las bacterias intestinales patógenas, mientras que investigaciones sobre Triphala (la fórmula que contiene TC) demuestran una modulación de tipo prebiótico del microbioma fecal obeso en un estudio con modelo intestinal. TC también muestra actividad contra patógenos intestinales, incluyendo Salmonella y E. coli.

  • NaringininaCientífico

    La naringina experimenta un metabolismo microbiano extenso en el intestino humano y modula bidireccionalmente la composición de la microbiota intestinal. En modelos de ratones con dieta alta en grasas, la intervención con naringina incrementó las bacterias beneficiosas y redujo los géneros bacterianos nocivos, al tiempo que atenuó la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) vinculada a la disbiosis. El metabolismo microbiano intestinal de naringina a naringenina se ha confirmado en estudios de incubación con heces humanas.

  • nopalCientífico

    Los estudios en humanos y animales demuestran que la fibra de nopal modula la composición de la microbiota intestinal, aumentando los taxones beneficiosos y reduciendo los marcadores de disbiosis y endotoxemia metabólica. Un estudio en humanos de 2022 realizado en mujeres con obesidad encontró que la intervención dietética con nopal mejoró la diversidad de la microbiota intestinal. Los estudios en animales muestran que el nopal reduce la endotoxemia al modificar la microbiota cecal y colónica en ratas alimentadas con dietas altas en grasa, aumentando la proteína ocludina colónica para reducir la permeabilidad intestinal.

  • avenaCientífico

    El β-glucano de avena actúa como prebiótico, aumentando el recuento de bacterias beneficiosas (Lactobacillus, Bifidobacterium), la producción de ácidos grasos de cadena corta y los marcadores de permeabilidad intestinal en estudios clínicos. Una revisión sistemática de 84 estudios confirmó que el consumo de avena incrementó el recuento bacteriano total y las concentraciones de SCFA.

  • okraCientífico

    Los polisacáridos de pectina y mucílago de la okra funcionan como prebióticos, alimentando a las bacterias colónicas beneficiosas y estimulando la producción de ácidos grasos de cadena corta. Un estudio preclínico (2022, PubMed 36481254) demostró que el polisacárido péctico de okra modulaba la microbiota intestinal en ratones con lesión hepática aguda, promoviendo la secreción de SCFA. La evidencia en humanos que vincula la okra con cambios específicos en el microbioma sigue limitándose a la inferencia mecanística.

  • aceite de olivaCientífico

    Los compuestos fenólicos del aceite de oliva promueven selectivamente las bacterias intestinales beneficiosas, aumentan la diversidad alfa y mejoran la producción de ácidos grasos de cadena corta. Una cohorte prospectiva de 2026 con 656 adultos mayores relacionó el consumo de aceite de oliva virgen con una composición beneficiosa de la microbiota intestinal y mejores resultados cognitivos. El AOVE también fortalece la integridad de la barrera intestinal.

  • cebollaCientífico

    La cebolla contiene fructooligosacáridos (FOS) e inulina que funcionan como prebióticos, promoviendo selectivamente las bacterias intestinales beneficiosas. Un estudio de PMC de 2025 demostró que los extractos de cebolla alteran la estructura microbiana intestinal y promueven la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y metabolitos indólicos beneficiosos. El extracto de cebolla también potencia el crecimiento de probióticos beneficiosos.

  • Los polisacáridos (OJPS) y oligosacáridos (OJO) de la raíz de Ophiopogon han demostrado en estudios en animales que modulan la composición de la microbiota intestinal, restauran el equilibrio Firmicutes/Bacteroidota y mejoran la integridad de la barrera intestinal. Un estudio de 2025 publicado en Frontiers in Pharmacology demostró que el tratamiento con OJO en ratas con DMT2 alteró significativamente las comunidades microbianas intestinales junto con mejoras metabólicas. El OJPS se clasifica como un compuesto que actúa sobre la microbiota intestinal mediante mecanismos prebióticos.

  • oréganoCientífico

    El carvacrol y el timol del aceite de orégano modulan selectivamente la microbiota intestinal al suprimir las bacterias patógenas, mientras que la evidencia sobre la preservación de especies beneficiosas es aún incipiente. Las propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias duales afectan el equilibrio microbiano en el tracto gastrointestinal. Se ha reportado que el uso prolongado reduce las poblaciones de Lactobacillus y Bifidobacterium, lo que subraya una interacción compleja y dependiente de la dosis.

  • uva de OregónCientífico

    La berberina proveniente del agracejo (Oregon grape) modula la composición de la microbiota intestinal, aumentando las bacterias productoras de AGCC (ácidos grasos de cadena corta) y alterando el metabolismo de los ácidos biliares. Estudios en modelos preclínicos muestran que la berberina puede inhibir selectivamente bacterias disbióticas y remodelar el eje microbiota-intestino-cerebro. Un estudio publicado en BMC Microbiology confirmó que la berberina altera la función microbiana a través de la modulación de los ácidos biliares.

  • oryzaCientífico

    La fibra dietética del salvado de arroz de Oryza sativa modula la composición del microbioma intestinal, enriqueciendo Bacteroides beneficiosos e inhibiendo bacterias patógenas en modelos de fermentación in vitro y en modelos animales. Los datos de ECA en lactantes humanos también muestran cambios en los perfiles de microbiota tras la suplementación con salvado de arroz.

  • bilis de bueyCientífico

    Los ácidos biliares son potentes moduladores de la ecología microbiana intestinal, ya que ejercen actividad antimicrobiana directa y modelan la composición de la comunidad mediante la señalización de FXR. Los ácidos biliares primarios provenientes de los suplementos de bilis de buey alteran la proporción entre ácidos biliares primarios y secundarios en el lumen intestinal, lo que a su vez influye en la abundancia relativa de taxones bacterianos tolerantes a la bilis frente a los sensibles a ella. A su vez, la microbiota intestinal biotransforma recíprocamente los ácidos biliares en formas secundarias, creando un eje bidireccional con consecuencias metabólicas e inmunológicas.

  • ostraCientífico

    Los β-glucanos y polisacáridos del hongo ostra actúan como prebióticos, estimulando selectivamente las bacterias intestinales beneficiosas y la producción de ácidos grasos de cadena corta. Estudios de fermentación in vitro con microbiota intestinal humana demuestran una actividad prebiótica comparable a la de prebióticos establecidos como los FOS y la inulina. Un ECA de 2025 mostró que las respuestas individuales de GLP-1 al polvo de hongo ostra están determinadas por la composición basal de la microbiota intestinal.

  • La investigación preclínica muestra que la administración de POA modifica favorablemente la composición de la microbiota intestinal en modelos con dieta alta en grasas, incluyendo la restauración de la abundancia de Akkermansia y la reducción de la relación Firmicutes/Bacteroidetes. No se han publicado ECA dedicados en humanos sobre el POA y el microbioma intestinal.

  • GuisanteCientífico

    La fibra de arveja actúa como sustrato prebiótico, incrementando la diversidad microbiana intestinal y la abundancia de bacterias beneficiosas. Estudios en animales muestran que una dieta con 10% de fibra de arveja mejoró significativamente la composición y diversidad de la microbiota colónica. Los componentes de la arveja promueven la producción de SCFA, lo que favorece la integridad de la barrera intestinal y la salud metabólica sistémica.

  • maníCientífico

    La fibra de cacahuate (maní) actúa como prebiótico, y se ha demostrado que el resveratrol derivado del cacahuate (maní) modula la composición de la microbiota intestinal en modelos preclínicos al enriquecer Lactobacillus y Bifidobacterium. Un ECA en curso (ClinicalTrials.gov NCT06867198) está estudiando directamente los efectos del cacahuate (maní) sobre la microbiota intestinal. Los polifenoles del cacahuate (maní) también favorecen la integridad de la barrera intestinal.

  • peraCientífico

    La fibra dietética soluble y los polifenoles de la pera actúan como prebióticos, enriqueciendo selectivamente las bacterias intestinales beneficiosas. Investigaciones en animales con fibra dietética soluble de orujo de pera (PP-SDF) mostraron aumentos significativos en Akkermansia, Bifidobacterium y Lachnospiraceae, favoreciendo la diversidad del microbioma. Estudios de fermentación in vitro confirman que los cultivares de pera estimulan especies productoras de butirato en el intestino humano.

  • pectinaCientífico

    La pectina es una fibra dietética soluble proveniente de las paredes celulares de las frutas, con efectos prebióticos bien documentados que promueven selectivamente especies de Bifidobacterium, Akkermansia muciniphila y Bacteroides en el intestino. Genera acetato y propionato durante la fermentación y favorece la función de la barrera intestinal mediante efectos inmunitarios a nivel de la mucosa.

  • Pediococcus acidilactici es una bacteria del ácido láctico homofermentativa utilizada en formulaciones probióticas con capacidad demostrada de modulación de la microbiota intestinal. Produce bacteriocinas de tipo pediocina con actividad contra Listeria y Clostridium, y estudios clínicos respaldan su papel en la mejora de la composición del microbioma intestinal.

  • Pediococcus pentosaceus es una bacteria de ácido láctico con actividad probiótica que modula la composición de la microbiota intestinal, produce bacteriocinas activas contra patógenos, y ha sido evaluada en estudios que muestran cambios relevantes en el microbioma intestinal, incluyendo la reducción de bacterias patógenas y la mejora en los perfiles de SCFA.

  • perilllaCientífico

    El aceite de semilla de perilla y el extracto de residuo de semilla demuestran efectos similares a los prebióticos en modelos animales, incrementando la abundancia de bacterias intestinales beneficiosas (Lactobacillus, Akkermansia, Bacteroides fragilis) y reduciendo los patobiontes proinflamatorios. Un estudio de PMC de 2025 demostró específicamente que el extracto de perilla restauró la diversidad microbiana intestinal en ratas diabéticas hacia perfiles similares a los de los controles sanos.

  • PlantagoCientífico

    El psyllium (Plantago ovata) actúa como prebiótico, favoreciendo las bacterias intestinales beneficiosas y aumentando la producción de ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato). Esto modula favorablemente la composición del microbioma intestinal y está respaldado por datos clínicos y experimentales.

  • plátanoCientífico

    Los polisacáridos de Plantago (particularmente el arabinoxilano de psyllium) regulan la composición de la microbiota intestinal en estudios clínicos. El psyllium incrementa las bacterias productoras de SCFA (Faecalibacterium, Lachnospira, Phascolarctobacterium) y modula Bifidobacterium de manera dependiente del valor basal en estudios en humanos. Estos cambios en el microbioma favorecen la salud colónica, la modulación inmunitaria y la integridad de la barrera intestinal.

  • PlatycodonCientífico

    Se ha demostrado que los polisacáridos de Platycodon modulan la composición de la microbiota intestinal en modelos animales, aumentando bacterias beneficiosas como Akkermansia, mejorando la integridad de la barrera intestinal y reduciendo la disbiosis asociada con la dieta alta en grasas y la inmunosupresión. Estos efectos están relacionados con resultados metabólicos e inmunológicos más amplios.

  • granadaCientífico

    Un ECA doble ciego de 2023 encontró que el extracto de granada (Pomella 250 mg) alteró la composición del microbioma intestinal y produjo urolitinas en adultos sanos. Los elagitaninos de la granada son metabolizados por la microbiota intestinal en urolitinas, las cuales tienen efectos beneficiosos para la salud, y la actividad prebiótica favorece a los géneros Lactobacillus y Bifidobacteria.

  • pomeloCientífico

    Los subproductos del pomelo, incluidas las pectinas de la cáscara, las fibras dietéticas y los flavonoides, modulan selectivamente la microbiota intestinal al promover géneros beneficiosos y potenciar la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Se ha demostrado en modelos murinos que los polisacáridos de la cáscara de pomelo alivian la colitis ulcerosa al enriquecer Blautia y Bacteroides acidifaciens. La fibra prebiótica del pomelo favorece comunidades microbianas intestinales equilibradas.

  • El propiato es tanto un producto como un modulador del microbioma intestinal. Es producido por Bacteroidetes, Firmicutes y géneros específicos, incluidos Prevotella y Blautia, mediante la fermentación de fibra dietética. Los cambios en la producción de propionato se correlacionan con variaciones en la composición del microbioma en estados de enfermedad, incluidos la EII, el SII y afecciones metabólicas. Se ha demostrado que la exposición dietética a propionato en niveles altos altera la estructura de la comunidad microbiana.

  • podarCientífico

    Un ECA de 12 meses en mujeres posmenopáusicas (Food & Function, 2022) encontró que la suplementación con ciruela pasa enriqueció significativamente Lachnospiraceae—bacterias asociadas con la reducción de marcadores inflamatorios y la integridad de la barrera intestinal. La fibra y los polifenoles de la ciruela pasa también aumentan las poblaciones de Bifidobacterium en adultos sanos. La modulación del microbioma se considera ahora un mecanismo clave que vincula el consumo de ciruela pasa con los beneficios óseos, inmunológicos y cardiovasculares.

  • psylliumCientífico

    La cáscara de psyllium es una fibra soluble proveniente de las semillas de Plantago ovata con efectos prebióticos documentados, que aumenta Bifidobacterium y Lactobacillus mientras favorece la producción de AGCC. Múltiples ECA en humanos confirman sus efectos moduladores de la microbiota intestinal, y se utiliza tanto como laxante como fibra dietética prebiótica.

  • quercetinaCientífico

    La quercetina es un polifenol flavonol que modula la composición de la microbiota intestinal mediante la promoción de especies bacterianas beneficiosas de manera similar a un probiótico, la inhibición de bacterias patógenas y el fortalecimiento de las uniones estrechas de la barrera intestinal. Múltiples estudios preclínicos y estudios clínicos emergentes confirman interacciones bidireccionales entre la microbiota intestinal y la quercetina.

  • quinoaCientífico

    Evidencia preclínica proveniente de 19 estudios revisados en una revisión de alcance (scoping review) de 2025 encontró que los péptidos bioactivos derivados de la quinua potenciaron los géneros intestinales beneficiosos en el 83% de los estudios y aumentaron la diversidad alfa en el 67%, con una mejora constante en la producción de butirato. Los polisacáridos de la quinua actúan como prebióticos que promueven el crecimiento de Bifidobacteria. La fermentación in vitro con microbiota fecal humana confirmó el efecto prebiótico de la quinua y de los polisacáridos de la quinua.

  • rábanoCientífico

    La investigación in vitro y en animales muestra que el rábano enriquecido con glucosinolatos modula la composición de la microbiota intestinal en condiciones intestinales de sujetos obesos, promoviendo el crecimiento de bacterias beneficiosas. Un extracto de glucosinolatos de semillas de rábano, en ratones con dieta alta en grasas, modificó favorablemente la microbiota intestinal y los metabolomas fecales. Estos son hallazgos preclínicos, sin ensayos en humanos publicados hasta el momento.

  • frambuesaCientífico

    La frambuesa roja aporta fibra dietética y polifenoles —incluidos elagitaninos y antocianinas— que modulan la composición del microbioma intestinal en estudios preclínicos y humanos. Un ensayo cruzado aleatorizado de 4 semanas en sujetos prediabéticos encontró que 1 taza/día de frambuesas, con o sin suplementación de FOS, produjo cambios distintivos en biomarcadores metagenómicos. Los polifenoles de la frambuesa también muestran efectos de tipo prebiótico, favoreciendo la producción beneficiosa de ácidos grasos de cadena corta. Se ha documentado variabilidad interindividual en las respuestas.

  • hongo reishiCientífico

    Los polisacáridos beta-glucanos del reishi actúan como prebióticos, alimentando selectivamente a las bacterias intestinales beneficiosas y modulando la proporción Firmicutes:Bacteroidetes. Un estudio en ratones ampliamente citado (Chang et al.) mostró que el reishi revirtió la disbiosis intestinal inducida por una dieta alta en grasas y las alteraciones metabólicas relacionadas con la obesidad. Una revisión de PMC (2022) confirmó evidencia sólida de actividad prebiótica. Los datos directos de ECA en humanos son limitados, pero la evidencia mecanicista y en animales es sustancial.

  • resveratrolCientífico

    El resveratrol es un polifenol de tipo estilbeno con efectos moduladores de la microbiota intestinal bien documentados, entre ellos, promover el crecimiento de Lactobacillus y Bifidobacterium, inhibir la E. coli patógena y estimular la producción de SCFA (butirato). Una revisión sistemática de sus efectos sobre el microbioma y múltiples estudios mecanísticos confirman su actividad de tipo prebiótico.

  • Un ECA doble ciego en adultos de mediana edad demostró que el extracto de raíz de ruibarbo modulaba la composición del microbioma intestinal junto con el alivio del estreñimiento. Estudios en animales que utilizaron secuenciación de ARNr 16S confirmaron aumentos en taxones bacterianos beneficiosos y disminuciones en patógenos tras el tratamiento con ruibarbo.

  • Los estudios preclínicos demuestran que el ácido rosmarínico modula la composición de la microbiota intestinal, incrementando las bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) mientras reduce los patobiontes productores de LPS. En modelos de asma alérgica, los efectos antiasmáticos del ácido rosmarínico (AR) estuvieron mediados parcialmente por el eje intestino-pulmón a través de la modulación del microbioma. La baja biodisponibilidad oral del AR implica que este interactúa sustancialmente con la microbiota colónica.

  • centenoCientífico

    Las fibras fermentables del centeno (arabinoxilanos, fructanos, almidón resistente) actúan como sustratos prebióticos que son fermentados por las bacterias colónicas para producir AGCC (ácidos grasos de cadena corta), lo que favorece la integridad epitelial y las poblaciones microbianas beneficiosas. Estudios en humanos e in vitro demuestran un aumento de Lactobacillus y Bifidobacterium, así como una mayor producción de butirato tras la fermentación del centeno. Un ECA de 6 semanas mostró que el centeno afectó las concentraciones de butirato fecal en adultos con sobrepeso.

  • Saccharomyces boulardii es la levadura probiótica más estudiada, validada en más de 90 ensayos clínicos aleatorizados para la modulación del microbioma intestinal, la prevención de la diarrea asociada a antibióticos y el tratamiento de la enfermedad asociada a C. difficile. Las guías de la ESPGHAN la recomiendan para la diarrea infecciosa aguda, y modula significativamente la composición microbiana intestinal.

  • schisandraCientífico

    Un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 28 mujeres obesas encontró que el fruto de schisandra chinensis (SCF) modulaba la composición de la microbiota intestinal en asociación con mejoras en los marcadores metabólicos durante 12 semanas. Los estudios de polisacárido de schisandra en modelos de ratas con EA también muestran una remodelación beneficiosa significativa de la microbiota intestinal.

  • EsquizandrinasCientífico

    Un ECA de 12 semanas en 28 mujeres demostró que 6.7 g/día de Schisandra mejoró la diversidad de la microbiota intestinal junto con marcadores metabólicos. Estudios preclínicos en modelos de ratas con Alzheimer muestran que la schisandrina corrige el trastorno estructural de la microbiota intestinal y aumenta la abundancia de bacterias beneficiosas.

  • EsclerocioCientífico

    Los polisacáridos del esclerocio de Poria cocos actúan como prebióticos en estudios in vitro y en animales, aumentando selectivamente las bacterias beneficiosas (Lactobacillus, Bifidobacterium) e impulsando la producción de ácidos grasos de cadena corta, mientras reducen los taxones patógenos. Los estudios clínicos en humanos con pacientes de SII también reportan una modulación de la abundancia de la microbiota intestinal.

  • El SDG es metabolizado por las bacterias intestinales en enterodiol y enterolactona, y a su vez modula la diversidad y composición microbiana. Estudios en animales muestran que el SDG altera la abundancia de bacterias intestinales relacionadas con la inflamación y aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). El microbioma intestinal es tanto un prerrequisito para la bioactivación del SDG como un blanco de sus efectos prebióticos.

  • shen-chuCientífico

    Estudios en animales que utilizan secuenciación del gen 16S rRNA han demostrado que Massa Medicata Fermentata modula la composición de la microbiota intestinal en modelos de dispepsia y deficiencia de bazo, mejorando la diversidad α y β. Los componentes prebióticos y probióticos producidos durante la fermentación están mecanísticamente implicados.

  • hongo shiitakeCientífico

    Los polisacáridos del shiitake actúan como prebióticos, alimentando selectivamente a las bacterias intestinales beneficiosas. Un estudio en roedores indexado en PubMed demostró que la suplementación con L. edodes aumentó la riqueza de especies del microbioma y elevó la abundancia de Akkermansia, Lactococcus y Bacteroides. Los polisacáridos también incrementan la producción de ácidos grasos de cadena corta y mejoran la integridad de la barrera mucosa intestinal.

  • Se ha demostrado que las amidas de Z. bungeanum, en un modelo de EHGNA (enfermedad del hígado graso no alcohólico) en roedores, modulan la composición de la microbiota intestinal y aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta. El hidroxi-α-sanshool también se ha asociado con cambios favorables en los metabolitos intestinales y en la diversidad microbiana en ratones con resistencia a la insulina. La evidencia es actualmente preclínica.

  • Los polisacáridos de la corteza de olmo resbaladizo (slippery elm) y las fibras tipo arabinogalactano están documentados como potenciales prebióticos, ya que alimentan a las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium. Una revisión de 2018 publicada en el Journal of Alternative and Complementary Medicine (Peterson et al.) evaluó específicamente al olmo resbaladizo entre las hierbas con potencial prebiótico para la salud digestiva. Un estudio clínico de 2020 también documentó una mejora en los perfiles microbianos de los participantes que tomaban una fórmula que contenía olmo resbaladizo.

  • SoyaCientífico

    El microbioma intestinal interactúa bidireccionalmente con las isoflavonas de soya: bacterias específicas metabolizan la daidzeína en S-equol, lo que amplifica notablemente la bioactividad de las isoflavonas. La fibra de soya también actúa como prebiótico. El estado de productor de equol, determinado por la composición del microbioma, es un modificador clave de todos los resultados en salud asociados a la soya.

  • sojaCientífico

    El microbioma intestinal modula extensamente la bioactividad de las isoflavonas de soya, convirtiendo la daidzeína en equol, más potente, lo que a su vez altera los resultados cardiovasculares, hormonales y metabólicos. El consumo de alimentos de soya se ha asociado con cambios en el metaboloma intestinal y en la composición del microbioma. El contenido de fibra dietética de la soya actúa como sustrato prebiótico, y la relación entre la soya y la microbiota intestinal es bidireccional.

  • espinacaCientífico

    La fibra de la espinaca (tanto soluble como insoluble) actúa como sustrato prebiótico para las bacterias del colon. Los datos preclínicos muestran que los tilacoides de espinaca modulan la composición de la microbiota intestinal y disminuyen la ingesta de alimentos. Los polifenoles y la clorofila de la espinaca también influyen en la diversidad microbiana.

  • espirulinaCientífico

    La espirulina (Arthrospira platensis) es una microalga azul-verde utilizada como suplemento nutricional con efectos documentados de modulación de la microbiota intestinal, incluyendo la promoción de Lactobacillus y la inhibición de bacterias patógenas. Varios estudios preclínicos y estudios humanos iniciales respaldan su actividad de tipo prebiótico y su modulación del microbioma intestinal.

  • steviaCientífico

    El metabolismo de los glucósidos de esteviol depende completamente de la microbiota intestinal, que hidroliza los glucósidos a esteviol absorbible. Los estudios en animales y estudios in vitro muestran efectos mixtos sobre la composición del microbioma; una revisión sistemática de PMC de 2022 encontró un posible beneficio sobre la diversidad alfa. Los estudios de fermentación por lotes en humanos no encontraron cambios significativos en los principales grupos bacterianos. Un estudio en humanos de 2024 no encontró cambios notables en la microbiota intestinal por el uso de stevia.

  • estigmasterolCientífico

    El estigmasterol modula la composición de la microbiota intestinal en múltiples modelos animales, aumentando las especies beneficiosas de Lactobacillus, revirtiendo la disbiosis inducida por dietas altas en grasa y potenciando la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta), en particular butirato. Los experimentos de trasplante de microbiota fecal confirman que la microbiota intestinal media algunos de los efectos sistémicos del estigmasterol.

  • fresaCientífico

    Los elipsis de fresa (ellagitaninos de fresa) son metabolizados por la microbiota colónica en urolitinas bioactivas, una relación bidireccional en la que las bacterias intestinales convierten los polifenoles de la fresa en metabolitos sistémicos y, a su vez, los fitoquímicos de la fresa modulan la composición microbiana. Un estudio en humanos encontró que el consumo de fresas de California aumentó los microorganismos intestinales asociados con un peso corporal saludable y la longevidad. El metabolismo intestinal de los metabolitos derivados de la fresa media sus efectos antiinflamatorios vasculares.

  • Streptococcus thermophilus es un microorganismo clave utilizado como cultivo iniciador del yogur y un organismo con Presunción Cualificada de Seguridad (QPS) de la EFSA, con efectos bien documentados sobre la microbiota intestinal, específicamente el aumento de Streptococcus y Lactobacillus en el intestino, la producción de lactasa para reducir los síntomas de intolerancia a la lactosa, y la modulación de las respuestas inmunitarias de la mucosa.

  • SulforafanoCientífico

    El sulforafano modula la composición microbiana intestinal, revierte la disbiosis y aumenta la producción de ácidos grasos de cadena corta en modelos preclínicos. Los datos clínicos en pacientes con enfermedad renal crónica muestran una remodelación significativa de la red microbiana intestinal tras la suplementación con SFN. También protege la función de los colonocitos y la integridad de las uniones estrechas.

  • En ratones alimentados con HFD (dieta alta en grasas), THIAA (META060) redujo la endotoxemia metabólica, disminuyó los niveles de LPS en plasma portal, y se asoció con una mejora en los marcadores de la barrera intestinal, incluyendo la restauración de las proteínas de unión estrecha ZO-1 y ocludina. Estos efectos indican una modulación indirecta de la inflamación sistémica impulsada por el microbioma intestinal. Este estudio aporta evidencia mecanística que vincula al THIAA con desenlaces relacionados con el microbioma intestinal.

  • tributirinaCientífico

    La tributirina modula la composición de la microbiota intestinal, enriqueciendo taxones beneficiosos como Bifidobacterium, Bacteroides fragilis y Alistipes, al mismo tiempo que contrarresta la disbiosis. Estudios in vitro y en animales muestran cambios en la beta-diversidad impulsados por la tributirina, particularmente en el colon proximal. Esta favorece a las bacterias productoras endógenas de butirato a través de un circuito de retroalimentación epigenético-metabólico.

  • TriphalaCientífico

    Los datos clínicos y de estudios in vitro muestran que los polifenoles de Triphala modulan la microbiota intestinal, promoviendo Akkermansia muciniphila e históricamente Bifidobacteria y Lactobacillus, mientras inhiben microbios patógenos. Un estudio de 2025 con el modelo SHIME confirmó un aumento del potencial antioxidante y cambios en los perfiles de metabolitos microbianos. Un ECA en humanos (n=adultos) mostró respuestas personalizadas de la microbioma.

  • cúrcumaCientífico

    La curcumina modula la composición de la microbiota intestinal, favoreciendo las bacterias beneficiosas mientras suprime las cepas patógenas, y mejora la función de la barrera intestinal. Un ensayo clínico de 2026 en pacientes con EII que utilizó secuenciación de ARNr 16S encontró cambios transitorios en la microbiota con curcumina. La evidencia preclínica y la evidencia clínica emergente respaldan una interacción significativa con el microbioma intestinal.

  • Urolithin ACientífico

    La UA es en sí misma un producto del metabolismo microbiano intestinal de las elagitaninas, y su producción varía enormemente según la composición del microbioma de cada individuo. En modelos intestinales, la UA fortalece la función de barrera intestinal al regular al alza las proteínas de unión estrecha epiteliales mediante las vías del receptor de hidrocarburo de arilo (AhR)-Nrf2. Solo aproximadamente un tercio de las personas cuenta con la microbiota capaz de convertir eficientemente las elagitaninas en UA.

  • VainillaCientífico

    Un estudio en animales indexado en PMC encontró que la vainillina mejoró significativamente la composición del microbioma intestinal en ratones obesos, aumentando la riqueza de Bacteroidetes y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), a la vez que redujo las bacterias productoras de LPS y de H2S. La evidencia proviene únicamente de modelos animales; no se han realizado ensayos en microbioma humano.

  • TrigoCientífico

    El salvado de trigo y el trigo integral son fuentes prebióticas reconocidas, cuyos componentes de arabinoxilano y fructano promueven selectivamente Bifidobacterium, Roseburia, Bacteroides/Prevotella y bacterias productoras de butirato. Una revisión sistemática de ECA sobre fibra de grano de cereal intacto confirmó cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal a partir del salvado de trigo. La fermentación produce AGCC (butirato, acetato, propionato), los cuales benefician la salud del epitelio colónico.

  • germen de trigoCientífico

    La fibra del germen de trigo y las fracciones de salvado asociadas favorecen la diversidad del microbioma intestinal al actuar como sustratos para bacterias beneficiosas. Estudios en humanos y ex vivo demuestran que las fracciones del grano de trigo aumentan Bifidobacterium y especies productoras de butirato como Roseburia. Un mayor consumo de granos integrales y fibra dietética se asocia con una mayor diversidad microbiana intestinal.

  • Las proteínas del suero de leche, incluidas la beta-lactoglobulina, la alfa-lactoalbúmina, el glicomacropéptido y la lactoferrina, exhiben propiedades prebióticas y antimicrobianas que pueden modificar favorablemente la composición microbiana intestinal. La evidencia proveniente de estudios in vitro, in vivo y clínicos muestra que el suero de leche puede incrementar los niveles de Bifidobacterium y Lactobacillus mientras suprime las bacterias nocivas. La suplementación con suero de leche también se ha relacionado con un aumento en la producción de ácidos grasos de cadena corta y con el fortalecimiento de la integridad de la barrera mucosa.

  • XilanasaCientífico

    La xilanasa hidroliza los xilanos de la dieta en xilooligosacáridos (XOS), que promueven selectivamente el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas como Bifidobacterium y Bacteroides. Un estudio de 2025 publicado en Food Chemistry demostró que una xilanasa GH11 de Trichoderma longibrachiatum producía XOS prebióticos en condiciones gastrointestinales simuladas. La fermentación de los XOS por parte de la microbiota colónica genera ácidos grasos de cadena corta (AGCC) que respaldan aún más la homeostasis microbiana. Los datos de ECA en humanos sobre la suplementación con XOS confirman efectos bifidogénicos y moduladores del microbioma.

  • Los xilooligosacáridos (XOS) son oligosacáridos derivados del xilano con actividad prebiótica documentada, que estimulan selectivamente el crecimiento de Bifidobacterium y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), incluido el butirato. Múltiples estudios de fermentación in vitro y ensayos en humanos confirman sus efectos moduladores de la microbiota intestinal como prebiótico emergente.

  • LevaduraCientífico

    El betaglucano derivado de las paredes celulares de S. cerevisiae actúa como prebiótico, promoviendo selectivamente el crecimiento de especies beneficiosas de Bifidobacterium y Lactobacillus en el intestino. Los manano-oligosacáridos (MOS) provenientes de las paredes celulares de levadura respaldan de manera similar a la microbiota beneficiosa. Los estudios in vitro y en animales son sólidos; la evidencia en humanos está emergiendo.

  • ZeolitaCientífico

    Los datos preclínicos y algunos estudios clínicos preliminares indican que la zeolita clinoptilolita puede modular de manera beneficiosa la composición microbiana intestinal. Los estudios en animales muestran reducciones de Enterobacteriaceae patógenas y aumentos de especies beneficiosas de Lactobacillus. Un ECA controlado con placebo en pacientes con SII-D reportó mejoras en la diversidad microbiana en comparación con el placebo. Los datos en humanos siguen siendo preliminares y están respaldados principalmente por trabajos preclínicos.

  • Bael indioTradicional

    Se propone que las propiedades inmunomoduladoras y antimicrobianas del bael favorecen un equilibrio saludable del microbioma intestinal, y el uso tradicional ayurvédico del bael para afecciones de disbiosis gastrointestinal (disentería, diarrea y dispepsia fermentativa) concuerda con los conceptos de salud del microbioma. No se dispone de estudios directos sobre el microbioma, pero la actividad de la planta contra patógenos intestinales está documentada.

  • Incienso indioTradicional

    Los efectos antiinflamatorios y protectores de la barrera intestinal de Boswellia —al reducir la señalización de NF-κB, preservar la integridad de las uniones estrechas (tight junctions) y disminuir el estrés oxidativo en el intestino— generan un entorno relevante para la salud del microbioma. La investigación sobre la EII (enfermedad inflamatoria intestinal) respalda la cicatrización de la mucosa. Falta evidencia directa de ensayos clínicos en humanos que demuestre un efecto prebiótico o modulador del microbioma.

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